El lema de la Global Progressive Mobilisation —la cumbre internacional socialista que se celebra esta semana en Barcelona— es inequívoco: el progresismo se moviliza para unirse en bloque frente al avance de la extrema derecha. Más de 3.000 personas participan entre viernes y sábado en este encuentro, que reúne a perfiles muy diversos —políticos de todos los continentes, sindicalistas, activistas e influencers— para reflexionar sobre el papel de las izquierdas en el mundo actual, el estado de la democracia y el impacto de las redes sociales en la política, entre otros asuntos.
La organización del evento, que recae principalmente en la Internacional Socialista, presidida por Pedro Sánchez, y el Partido de los Socialistas Europeos (PES), liderado por el sueco Stefan Löfven, no ha escatimado en recursos: una decena de espacios acogen el centenar de actividades programadas, junto a una gran sala alargada que albergará el sábado el acto principal del encuentro. Entre las 13:30 y las 18:00 horas, Sánchez dialogará con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos líderes ya se han encontrado este viernes en el Palau Reial de Pedralbes, y han mostrado una «gran sintonía política«, según fuentes del ejecutivo español a los medios.

La Fira de Barcelona ha abierto sus puertas unos minutos antes de las nueve de la mañana y, a lo largo del día, el recinto se ha ido llenando. En el epicentro del espacio se ha habilitado una zona de restauración y networking para los participantes llegados de todo el mundo, así como una tienda de merchandising del PSOE y estands de partidos socialistas de otros países y fundaciones vinculadas a ellos. Con un lugar destacado, la Fundación Pablo Iglesias ha montado una exposición titulada Vigències con el objetivo de mostrar que el «legado» y la «lucha» del fundador del PSOE «están más vigentes que nunca».
El impacto de las redes en la agenda pública
Uno de los hechos más destacados del evento es la clara voluntad de conectar con las generaciones más jóvenes. Buena parte de las charlas han girado en torno al universo digital y se ha contado con la participación de creadores de contenido y comunicadores mediáticos de izquierdas como Alán Barroso (494k seguidores en Instagram), Sarah Santaolalla (251k), Carla Galeote (159k), Mikel Herrán (225k), Júlia Salander (434k) y Adriana Hest (159k), entre otros.
En unas declaraciones a Público, Galeote, abogada y activista feminista, ha señalado que esta cumbre es «muy necesaria», dado el «avance de la extrema derecha» y el riesgo de retroceder en derechos, especialmente los de las mujeres. «La izquierda no se puede permitir más disputas», ha sentenciado. En este sentido, la también activista feminista, politóloga y analista de datos Júlia Salander, ha calificado de «superpositiva» la «unión de las izquierdas», después de presenciar constantemente alianzas entre personajes «fuertes de la extrema derecha», como Javier Milei, Santiago Abascal o Giorgia Meloni.
Preguntadas por la influencia de las redes sociales en la agenda pública y la política, Galeote ha reconocido que un vídeo suyo o de otro comunicador digital «puede llegar a más gente que una comparecencia del presidente«: «Esto es una realidad que debe reconocerse. No se puede menospreciar el trabajo de los jóvenes en redes sociales. No es menor, estamos haciendo política también». Salander, por su parte, ha admitido que los influencers tienen un «rol muy concreto». «Las personas de menos de 35 años ya no miran la televisión y no leen la prensa. Los partidos e instituciones deben darse cuenta de que llegamos a un público distinto», ha añadido.
Precisamente una de las personas atraídas por las redes sociales a la Global Progressive Mobilisation este viernes ha sido Matías, un joven de 15 años que milita en las Juventudes Socialistas de L’Hospitalet de Llobregat. «Vimos que participarían líderes progresistas de todo el mundo y nos pareció muy interesante. Es importante que las izquierdas se unan porque muchos partidos están ignorando algo tan básico como los derechos humanos«, ha explicado el joven en una conversación con Público. L’Hospitalet de Llobregat ha sido un feudo socialista durante décadas, pero también figura entre las ciudadades catalanes donde Vox obtuvo un mayor apoyo en las elecciones municipales de 2023.
Multilateralismo, paz y democracia
El tablero geopolítico echa humo desde el inicio de 2026. El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos, el ataque de Donald Trump y Benjamin Netanyahu a Irán y la posterior escalada de la guerra en Oriente Medio, todo ello en paralelo a la guerra en curso en Ucrania y al genocidio en Gaza, han contribuido a un escenario internacional extremadamente volátil. Pero no todo es violencia y extremismo: uno de los máximos representantes de la extrema derecha europea, Viktor Orbán, perdió el fin de semana pasado las elecciones en Hungría tras 16 años de gobierno muy conservador.
La eurodiputada socialista Leire Pajín, en una atención a los medios de comunicación, ha reconocido que, tras la derrota de Orbán, «uno de los principales obstáculos para las mayorías contundentes en la Unión Europea», se respira «más tranquilidad, más democracia y más Europa». Preguntada por Trump, la política ha asegurado que «deben ser contundentes» con el presidente estadounidense, puesto que «no respeta a nadie». «Nuestra alternativa es el multilateralismo, la paz, la democracia y las reglas del juego internacional, que son los pilares de Europa», ha concluido.
Habrá que esperar para ver qué resultados se extraen de esta gran cumbre socialista, que ha logrado convocar a líderes como el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, o la presidenta honoraria de la Internacional Socialista, Isabel Allende. El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, también han dado su apoyo a esta iniciativa de espíritu progresista e internacional.