Un «contexto complicado», la «irresponsabilidad» del candidato popular, el auge de la ola reaccionaria, la tibieza del Partido Socialista… Muchos son los motivos con los que las dos listas de la izquierda nacional —IU-Movimiento Sumar y Podemos-Alianza Verde— han justificado sus «decepcionantes» resultados en los comicios aragonesas celebrados el pasado fin de semana. Una cita electoral en la que los primeros revalidaban su único diputado en las Cortes, aunque con un porcentaje de voto ligeramente inferior al que obtuvieron en 2023 (un 2,94%), y los segundos se quedaban, por primera vez en su historia, fuera del parlamento aragonés, con menos del 1% de los apoyos. Todo ello en un contexto marcado por el ascenso de Vox, sí, pero también por el batacazo electoral del PSOE, que calcaba el que fue en 2015, con la irrupción de Podemos, su peor resultado histórico en la comunidad.
De los cinco escaños que han perdido los socialistas en las Cortes solo ha sacado rentabilidad la Chunta Aragonesista, la izquierda regionalista por excelencia, duplicando el número de asientos que obtuvo en 2023. Y apuntándose un mérito más: son la única lista de todo el abanico de la izquierda que ha crecido al calor de estas elecciones. Los de Jorge Pueyo salen del 8F reforzados como cuarta fuerza en Aragón —por detrás de PP, PSOE y Vox— y, sobre todo, como la opción fundamental de la llamada izquierda transformadora, con IU en horas bajas, Movimiento Sumar en plena construcción y Podemos completamente desdibujado. Un panorama que suscita muchas dudas. ¿Es Aragón un caso excepcional o un síntoma más de la desintegración de la izquierda estatal? ¿Ha llegado el momento de apostarlo todo a las izquierdas regionalistas?

Apenas unas horas antes de la cita de los aragoneses con las urnas, La Sexta e infoLibre adelantaban una noticia de última hora: Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, y Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, se reunirán el próximo 18 de febrero para discutir sobre el futuro de la izquierda. Lo harán en la sala Galileo Galilei de Madrid, con la analista política Sarah Santaolalla como moderadora. El encuentro ha suscitado desde el primer momento todo tipo de habladurías, recuperando la propuesta de un frente amplio y plurinacional, encabezado por las izquierdas soberanistas, que ya lanzó el portavoz republicano el pasado mes de julio.
Una intención a la que el propio Rufián ha dado alas a través de varios mensajes publicados en los últimos días en sus redes sociales. «Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos», escribía el político catalán este lunes en X. Instando a la izquierda a «hacer algo diferente» para frenar el avance de las derechas. «Solo digo algo que basta estar en la calle cinco minutos para escuchar: más cabeza y menos pureza«, sentenciaba el portavoz republicano. Fuentes del entorno de Rufián, en conversación con Público, descartan que el encuentro tenga cualquier tipo de pretensión orgánica. Estas voces consideran, más bien, que lo que se trata de «una manifestación más» de algo que el portavoz de ERC ha defendido siempre: que hay que reforzar el espacio generando alianzas. Lo que no quiere decir, matizan, que la fórmula pase por constituir «una única lista».
El acercamiento entre fuerzas regionalistas se dejaba ya entrever durante los actos de campaña de las elecciones aragonesas. Dos semanas en las que acudieron a apoyar la candidatura de CHA dirigentes de la izquierda soberanista como Joan Baldoví, sindic de Compromís; Lluís Apesteguia, coordinador general de Més per Mallorca o el propio Emilio Delgado.
Al encuentro entre Rufián y Delgado, podría seguirle una ronda de contactos del catalán con dirigentes de la izquierda de toda España para tender puentes de cara a la construcción de ese nuevo frente a la izquierda del PSOE. Un propósito que ha generado todo tipo de reacciones dentro del espacio, todavía en plena resaca electoral. El primero en pronunciarse fue Oskar Matute, diputado y coportavoz de EH Bildu en el Congreso. «Nuestro proyecto es y será un proyecto por y para nuestro país: Euskal Herria y su gente», recordaba el político vasco a través de X. Comprometiéndose, eso sí, a «actuar con solidaridad con las clases populares y el resto de pueblos del Estado». Una postura con la que se han alineado también desde el BNG. «Nos movemos en otra clave«, trasladaban este lunes los de Ana Pontón.
También en el entorno de la izquierda estatal miran con recelo la propuesta del republicano. «La gente está harta de las telenovelas de la izquierda», valoraba en rueda de prensa el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo. Abogando por el «diálogo entre militancias«: «Menos protagonismo personal y más protagonismo colectivo». Desde Podemos, por su parte, han rebajado la trascendencia del encuentro tachándolo de «charla». «Ni siquiera sabemos si cuentan con el respaldo de sus partidos», lanzaba al aire, también en rueda de prensa, el secretario de Organización morado, Pablo Fernández. Unas dudas que venía a confirmar, horas después, la propia formación del portavoz republicano: «ERC se presentará con las siglas de ERC».
Más prudentes se han mostrado el resto de formaciones del entorno de Sumar. «Bienvenidas sean todas las propuestas«, valoraba este mediodía la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, calificando como «absolutamente necesario» cualquier debate que avance en la construcción de «una herramienta capaz de ponerle freno a la extrema derecha». De parte de Más Madrid, ha sido la ministra de Sanidad y dirigente del partido, Mónica García, quien ha asegurado que su formación siempre ha abogado por «abrir los brazos» a todas las fuerzas progresistas que quieran aportar. También los Comuns se han mostrado partidarios del entendimiento dentro del espacio de la izquierda. Con una petición: que las negociaciones discurran «con la máxima discreción».
Las izquierdas alternativas del Gobierno
En cualquier caso, los partidos de Sumar en el Gobierno tienen su propio proyecto entre manos el cual presentarán el próximo 21 de febrero en Madrid, tal y como ha adelantado Público. Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid llevan meses sentados a la mesa de negociación buscando una nueva fórmula para reconstruir el espacio de cara a las futuras elecciones generales de 2027. Lo harán a través de un proyecto «democrático», «plural» y «que ponga en el centro los problemas de la mayoría social», ofreciendo «una alternativa de país» frente al ascenso imparable de la extrema derecha y el «inmovilismo» del PSOE. Si bien, por el momento, son pocos los detalles que han trascendido sobre el mismo. Los mensajes menos crípticos han llegado de la mano de IU, que ha pedido, en reiteradas ocasiones, «superar» el molde de Sumar, del 23J. Una fórmula «incapaz de aglutinar» al conjunto de fuerzas progresistas. ¿Cómo? Con un nuevo programa, un nuevo nombre y nuevas caras. De momento no ha trascendido ni el nombre ni quién liderará la nueva confluencia.

«Estamos en un trabajo discreto, diario, que llevamos realizando desde hace tiempo y que no está en los grandes anuncios, sino en ese trabajo de hormiguita para la construcción de un proyecto alternativo a la izquierda del PSOE», explicaba en rueda de prensa este lunes la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández. Una «herramienta útil», «capaz de enfrentar el actual contexto de emergencia social, política y cultural«, añadía la portavoz. ¿Son compatibles ese proyecto y la nueva propuesta de Rufián? «Eso lo tendremos que ir decidiendo», ha respondido Hernández. «Nuestra apuesta ahora mismo está en consolidar este espacio de discusión. El encaje que luego se dé en un marco de plurinacionalidad y de la defensa de una agenda progresista, será algo que tenga que decidir el conjunto de la ciudadanía».
En un tono similar se ha pronunciado el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, en su respectiva comparecencia frente a los medios de comunicación. «Estamos coordinándonos para sacar adelante un proyecto que reconecte con la gente de izquierdas de nuestro país, que nos pide esa cohesión y esa propuesta política solvente, programáticamente hablando», explicaba el político andaluz. Aprovechando para animar al resto de fuerzas del espacio a trabajar «con la misma convicción» para construir «un proyecto de país digno de tal nombre». «Pronto tendremos noticias y serán buenas», anticipaba el también candidato a la Junta de Andalucía.
De Aragón a Andalucía
En la izquierda, algo se mueve. Y las lecciones de Aragón, con el fantasma de la división como telón de fondo, han impulsado ya los primeros gestos de acercamiento. «El pasado agosto apoyé personalmente el manifiesto por la unidad de la izquierda de Andalucía de la CUT. Tras los resultados en Aragón, me reafirmo en mi opinión. La extrema derecha avanza, juntas somos más fuertes”, escribía la noche del domingo, poco después de conocer los resultados electorales, Raquel Martínez, secretaria general de Podemos en Andalucía. Un mensaje que muchos entendían como una mano tendida hacia la coalición Por Andalucía que encabeza Maíllo, con la idea de emular la fórmula de Unidas por Extremadura.
Preguntadas por este asunto, fuentes de los morados enmarcan la reflexión de Martínez en el ámbito personal. «Vamos a continuar en esa tarea de intentar poner a la izquierda en pie y conformar las candidaturas más amplias y heterogéneas posibles«, zanjaba, en este sentido, su secretario de Organización, tras ser preguntado por una posible apuesta por la unidad en los futuros comicios. Una unidad para la que, reconocía el portavoz morado, se llega ya demasiado tarde en la próxima parada del ciclo electoral, Castilla y León. Pero para la que todavía queda margen en Andalucía.