

España


Los jubilados, trabajadoras del hogar y trabajadores a jornada completa o parcial son los que más defienden una vida de calidad por encima de la longevidad (en torno a un 60% piensan así). Una preferencia que cambia entre los estudiantes: solo el 36% defiende vivir mejor que vivir mucho tiempo y dos de cada diez optan por morir más tarde.
A largo plazo, el 30% de los entrevistados asegura que ya está tomando medidas para prepararse para la vejez, aunque esa previsión desciende a la mitad en el caso de los estudiantes y las trabajadoras del hogar.
Además, el 41% asegura que la tecnología y los avances médicos alargarán significativamente la esperanza de vida durante su vida, habiendo una diferencia de diez puntos entre los hombres (47%) y las mujeres (36%), que son más escépticas. Lo mismo ocurre al observar las respuestas por edad: los jóvenes son algo más negativos: el 8% niega que las tecnologías vayan a alargar la esperanza de vida —uno de cada tres sí que lo cree—; frente al 2% de las personas de 66 a 75 años que tampoco lo piensan. También los estudiantes son, de nuevo, más negativos: uno de cada cuatro no considera que los avances médicos vayan a alargar la vida de la población.
Esta posición se observa en otro de los puntos de la encuesta, que pregunta a los españoles el grado de optimismo que tienen sobre las posibilidades de que su vida sea larga y saludable. Una vez más, los jóvenes son los que tienen menos expectativas de que esto sea así: el 9% directamente lo niega; y apenas un 31% cree que su vida será larga y saludable. En el resto de la población, este último porcentaje está en torno al 45%.