Este domingo se celebran las duodécimas elecciones de Extremadura desde la reinstauración de la democracia. Los primeros comicios autonómicos se celebraron en 1983 y desde entonces y durante cuatro décadas la comunidad se había acostumbrado al dominio del PSOE. Diez victorias de los socialistas, la mayoría con Juan Carlos Rodríguez Ibarra al frente, por tan solo una del Partido Popular en 2011, con José Antonio Monago. En las elecciones de 2023 también ganaron en votos los socialistas, esta vez con Guillermo Fernández Vara, pero el empate en escaños hizo que Vox tuviera la capacidad de desempate y María Guardiola formó el hasta ahora segundo gobierno popular en la región.
La campaña electoral de este 21D ha pivotado sobre pocas ideas, sin medidas concretas para Extremadura y con cierto eco en clave nacional: la imputación de Miguel Ángel Gallardo, candidato del PSOE, en la causa de David Sánchez, hermano del presidente; el optimismo de Vox, disparado en las encuestas y a las puertas de un nuevo reventón histórico en votos; el alarmismo de Guardiola al clamar por un supuesto pucherazo tras el robo de 124 votos en una oficina en Correos, despertando su lado más trumpista; el efecto dominó que Feijóo confía empezar en Extremadura, dado que ha orquestado un calendario de elecciones autonómicas que pretende que encadenen victorias y añadan más presión a Sánchez.
El CIS pronosticó una victoria holgada de Guardiola, que incluso sueña con alcanzar la mayoría absoluta, la primera que el PP lograría en Extremadura. Ningún sondeo predice otra cosa, mientras el PSOE se desplomaría a un nuevo suelo histórico. A estas elecciones están llamados a votar 890.985 ciudadanos, según la Junta de Extremadura. 551.372 en Badajoz, 339.613 en Cáceres y 30.610 en el extranjero. El dato es superior al de 2023 por 3.835 votantes. Estos electores tendrán que responder con sus votos a cinco preguntas claves este domingo:
¿Conseguirá María Guardiola la mayoría absoluta?

El adelanto electoral tenía como principal objetivo la mayoría absoluta de María Guardiola y el Partido Popular. Aunque tras los sondeos hasta Feijóo haya rebajado las expectativas, alcanzar los 33 escaños era el propósito del PP para desactivar a Vox y apuntarse un tanto frente al PSOE. Ninguna encuesta ha dado por segura una mayoría absoluta, ni siquiera las publicadas en la prensa afín al PP.
Esa inquietud puede haber sido el motivo para que los populares se hayan lanzado en las últimas horas a hablar de fraudes electorales, una estrategia propia de la extrema derecha. Obtener o no la mayoría absoluta puede ser el único elemento que defina si esta convocatoria ha sido un acierto o un error. Si los actuales 28 escaños de Guardiola no crecen sustancialmente, pero sí lo hace Vox, actualmente en cinco, el PP tendrá que evaluar si valió la pena esta apuesta. Si se llega hasta los 33, Guardiola habrá abrochado la gobernabilidad de Extremadura, acotado a Vox y hundido al PSOE.
¿Logrará salvar los muebles el PSOE?
Miguel Ángel Gallardo y el PSOE conforman la parte más sensible de estas elecciones. Actualmente, los socialistas ya están en mínimos históricos en Extremadura. Sus 28 escaños son el peor resultado de la historia y aun así fueron la formación más votada. Pero dos años y medio después, ninguna encuesta ha sido tan optimista como para apuntar un crecimiento. Ni siquiera mantener esos 28 diputados en la Asamblea. El CIS les coloca entre los 22 y los 19 escaños.
Unidas por Extremadura, pero también el PP, se quedarían con un porcentaje de sus votos. En el PP extremeño confían además en que parte del electorado socialista no vote, se quede en casa, y esa baja participación termine de auparles hasta la mayoría absoluta. Todo lo que sea bajar de 28 escaños será excavar hacia un nuevo suelo histórico del PSOE en Extremadura. Gallardo intenta ligar su futuro al de Guardiola y confía en un resultado del PP que no cumpla las expectativas. Si no hay mayoría absoluta popular, el candidato socialista hablará de fracaso de Guardiola y justificará sus esfuerzos en campaña. Otra cosa es que la militancia lo entienda.

¿Hasta dónde llegará el ascenso de Vox?
El examen de este domingo servirá para comprobar cuánto está creciendo Vox entre el electorado. Precisamente Extremadura podría ser una de las regiones donde menos competición tenga en el electorado de la derecha, puesto que Guardiola ha centrado el tiro en el votante socialista y de centroderecha. Solo ha sido al final cuando la candidata del PP se ha sumergido en una estrategia trumpista.
Los sondeos colocan a Vox entre los 7 y los 12 escaños. Si no hubiera mayoría absoluta, la extrema derecha, que en Extremadura lidera Óscar Fernández, tendría la llave de la gobernabilidad, como ya la tuvo en la anterior legislatura, pero ahora con más escaños. En los últimos tiempos, Vox ha demostrado que no tiene demasiado interés en acceder a los gobiernos autonómicos, estrategia que perjudicó al partido en los sondeos. Las decisiones en los territorios se toman desde Madrid y Óscar Fernández hará lo que diga Santiago Abascal.
¿Será Unidas por Extremadura una fórmula de éxito?


La coalición extremeña, liderada por Irene de Miguel, ha conseguido una implantación territorial ajena a disputas y fracturas públicas. La formación transmite una imagen genuina de partido regional y eso ayuda a su credibilidad. No es una formación que haya formado coalición para las elecciones, es una combinación de fuerzas mantenida en el tiempo y eso ha dado buenos resultados, aunque tampoco han logrado romper el techo de cristal de la izquierda alternativa en la región, que está en seis escaños, obtenidos una vez por Podemos y otra por Izquierda Unida.
¿Cómo afectará a la participación unas elecciones solo autonómicas?
Por primera vez en la historia de Extremadura, las elecciones autonómicas serán en una fecha diferente a las municipales. Con el adelanto electoral, María Guardiola descompasa así el calendario en una jugada que puede favorecerle porque deja todo el peso del PSOE en su candidato. Los centenares de municipios donde gobiernan los socialistas (211) no han hecho campaña especialmente a favor de la marca y Gallardo se ha visto forzado a asumir todo el protagonismo.
En esta ocasión, las siglas del PSOE no harán efecto un arrastre gracias a sus alcaldes, algo que puede favorecer a María Guardiola. La fecha elegida, en los prolegómenos de las Navidades, también deja en interrogante el nivel de participación, que en los años anteriores ya marcó índices bajos.
Con el 69,26% y 70,35%, los de 2019 y 2023 son, respectivamente, los peores datos de participación de la historia electoral de Extremadura.