Feijóo consuma su ‘divorcio’ con la Iglesia al abrazar las tesis antiinmigratorias de Vox

El acuerdo de Gobierno en Extremadura entre el Partido Popular y Vox ha traído consigo diferentes consecuencias, entre ellas, el claro divorcio de los de Alberto Núñez Feijóo con las líneas más humanitarias de la Iglesia Católica en materia migratoria. Dentro de la rúbrica que ha servido para investir a María Guardiola de nuevo como presidenta de la Junta de Extremadura, ambas formaciones han estado de acuerdo en que Vox, además de la vicepresidencia, se haga cargo de la Consejería de Familia, Desregulación y Servicios Sociales, una derrota en toda regla para Génova en este sentido, que se pliega a las tesis xenófobas de la ultraderecha, ya reprimida anteriormente por la institución religiosa con una frase muy contundente: «Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano«.

Uno de los principios que rigen todo el acuerdo de PP y Vox en Extremadura es el de «prioridad nacional«, con el que el PP se adscribe a las pretensiones xenófobas de Vox y aceptan su rechazo categórico a la inmigración. Uno de los apartados en el que lo emplean es en el de la vivienda, en el que ambos partidos acuerdan un sistema de acceso a vivienda protegida y alquiler social basado en este mantra, dando prioridad a quienes mantengan un arraigo «real, duradero y verificable». Las dos formaciones también se comprometen a construir al menos 3.500 viviendas protegidas antes de que acabe la legislatura, y a reformar la Ley de Ordenación Territorial y Urbanística de Extremadura (LOTUS).

Del mismo modo, en el texto también hay un apartado expreso llamado «Seguridad, Libertad y Proridad Nacional«, que aborda también varios de los campos de batalla de la ultraderecha a los que el PP se rinde. Por ejemplo, el de las subvenciones, que proponen basar en este principio con un periodo mínimo de arraigo para acceder a ayudas y prestaciones públicas. Además, PP y Vox acuerdan facilitar los desalojos exprés para combatir la «ocupación ilegal» y mayor defensa jurídica a las «víctimas». Pero donde se aprecia una de las mayores muestras del cómo el PP ha cedido ante la ultraderecha es en el apartado del acuerdo que habla explícitamente de inmigración. Guardiola se compromete a adoptar desde el primer día una posición de rechazo frontal a la política migratoria del Gobierno central, y aparecen bajo su firma, abiertamente, expresiones como «menas» para referirse a los menores extranjeros no acompañados, comprando todo el relato y el marco discursivo de la extrema derecha. Sobre ellos, Vox obliga al PP a rechazar el reparto de inmigrantes «ilegales», tanto adultos como menores, al que Extremadura está obligada.

«Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano»

Con esta adscripción del PP a las tesis de la extrema derecha occidental, los inmigrantes pasan a ser enemigos legales del Gobierno extremeño, y muestra cuál será una posible reproducción a gran escala si Alberto Núñez Feijóo llega a la Moncloa de la mano de Santiago Abascal. A partir de ahora, en Extremadura, los migrantes podrán disfrutar de «prestaciones y servicios sociales estructurales” únicamente si se encuentran en situación de urgencia vital, es decir, muriéndose. Tampoco tendrán la posibilidad de beneficiarse de los recursos públicos en igualdad de condiciones, ni siquiera los residentes extranjeros legales, dado que pasará a imperar el «principio de prioridad nacional» mencionado anteriormente para todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas. Actuaciones que, aparte de claramente xenófobas, son ilegales, pues contravienen el artículo 14 de la ley de Extranjería. «Los extranjeros residentes tienen derecho a acceder a las prestaciones y servicios de la Seguridad Social en las mismas condiciones que los españoles«, recoge dicho artículo. En consecuencia, priorizar a los nacionales contraviene una ley orgánica, además de la normativa europea.

Estos posicionamientos ya fueron rechazados abiertamente por la Iglesia Católica. La Conferencia Episcopal Española chocó frontalmente con Vox por sus posturas xenófobas hasta desembocar en una situación poco habitual en la política española, en la que varios obispos respondieron de manera pública a las críticas de la formación ultraderechista y cuestionaron abiertamente su discurso sobre inmigración y valores cristianos.

El conflicto comenzó a intensificarse el pasado verano, cuando el líder de Vox, Santiago Abascal, cargó contra los obispos por respaldar a la comunidad musulmana de Jumilla y por su defensa de la acogida a migrantes en situación irregular. Aquellas declaraciones abrieron una brecha entre el partido ultra y una parte del episcopado español que, tradicionalmente, había optado por la discreción en la confrontación política. Sin embargo, algunos prelados decidieron romper ese silencio. Uno de los primeros fue Joan Planellas, arzobispo de Tarragona y presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que lanzó una crítica directa al discurso xenófobo. «Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano», afirmó en una entrevista concedida a la emisora Catalunya Ràdio.

No fue el único, y la tensión aumentó a comienzos de año, cuando el Gobierno impulsó un plan para activar una regularización extraordinaria de inmigrantes y la Conferencia Episcopal Española expresó su respaldo a la iniciativa. La reacción de Vox fue inmediata. Desde el partido se multiplicaron los mensajes en redes sociales cuestionando la postura de la Iglesia y acusando a parte de la jerarquía eclesiástica de favorecer políticas migratorias que, a su juicio, perjudican a España. Algunos dirigentes de la formación fueron más allá. Un miembro de su dirección llegó a escribir en la red social X – antes Twitter – que «la oligarquía al completo odia al pueblo español», mientras que Abascal acusó a determinados obispos de «hacer negocio con la inmigración». Un debate sobre el que llegó a pronunciarse el Papa Francisco, que trasladó a los obispos españoles su preocupación por el auge de grupos de ultraderecha que, a su juicio, tratan de instrumentalizar a la Iglesia. Aunque en esa conversación no mencionó explícitamente a Vox, varias fuentes episcopales interpretaron que la advertencia apuntaba directamente al discurso político del partido.

Así las cosas, si el PP se adscribe definitivamente a las tesis xenófobas de la extrema derecha, como parece haber hecho con el acuerdo en Extremadura, estará entrando en confrontación directa con las visiones de la Iglesia Católica al respecto. Una situación, a su vez, paradójica, teniendo en cuenta que ambas formaciones pugnan por decirse de sí mismas el partido del voto católico en España.

La importancia del voto católico

La religión ha sido, históricamente, un filón a explotar para la política. El voto católico es una de las grandes batallas que libran el Partido Popular y Vox, en una batalla de fondo por ver quién se gana el apoyo de este sector de la poblacióncada vez más escorado a la derecha. ‘Populares’ y ultraderechistas pugnan por decirse de sí mismos los mayores defensores del catolicismo y de sus símbolos, y los motivos y contradicciones alrededor de esta batalla pueden someterse a examen.

El porcentaje de personas religiosas ha disminuido significativamente en España. Según un informe de Pew Research Center, España registra, de hecho, la mayor pérdida neta de cristianos en Europa en proporción a la población en la última década: un 87% de los encuestados fueron educados en el cristianismo, pero solo el 54% sigue identificándose como cristiano, una disminución del 33% de la población adulta en términos de identidad cristiana. De acuerdo a estos datos, podría parecer absurdo que cualquier partido político se lanzase a por el voto de un sector sociológico en decrecimiento, pero es ahí donde entra otro componente crucial de la política de nuestro tiempo: la batalla cultural. El catolicismo se ha convertido en un elemento clave de la expresión identitaria del conservadurismo, por lo que ha ganado mucho peso en el debate político. La derechización de los discursos y el impulso de los valores conservadores en los mismos han vuelto a darle a la religión un rol importante en el tablero de juego, por lo que conquistar este espacio es una victoria, especialmente para los partidos de derecha. Quien consiga canonizarse como el partido del voto católico tendrá buena parte de la batalla cultural de este sector político ganada.

En la izquierda, por contra, no solamente hay menos católicos, sino que además decrecen a mayor velocidad. Datos del CIS revelan que desde 2020, el PSOE ha visto caer en más de un tercio el porcentaje de sus votantes que se declaran católicos, mientras que los partidos a su izquierda han perdido una cuarta parte. Comparado con la derecha, es sangrante: solo una décima parte. 2025, además, ha sido el año en el que ha crecido el porcentaje de católicos tanto del PP como de Vox. De estos datos, se desprende que la intención de voto de los católicos se ha derechizado: un 26,8% prevé dar su apoyo al PP, un 16,8% al PSOE, un 15,9% a Vox, un 2,1% a Sumar y un 0,4% a Podemos, con datos del último CIS. En la derecha, la intención de voto entre los católicos es superior a la intención de voto en el total de la población. En la izquierda ocurre justo al contrario.

En España ocurrió un fenómeno clave tras la salida del nacionalcatolicismo, como fue la separación entre las esferas política y religiosa. La secularización era un «signo de modernidad» del que también se autoabanderaba la derecha, lo que provocó que los discursos religiosos desaparecieran radicalmente del plano político. Pero todo vuelve: en 2005, el PP se unió con los obispos para luchar contra el matrimonio igualitario, y Vox coge el timón en la actualidad con discursos especialmente duros contra el aborto y contra las religiones no cristianas. La posición de la que parten los de Santiago Abascal es la de un discurso que vincula nación y religión, rechaza frontalmente otras religiones, demoniza al inmigrante y tontea con las teorías de extrema derecha del gran reemplazo. En toda esta amalgama de posicionamientos donde la religión cristiana juega un papel central, la columna vertebral es un profuso conservadurismo. El rechazo al inmigrante se está convirtiendo en uno de los puntos centrales de estos discursos, en los que el Partido Popular parece estar cada vez más cómodo, ya sea por necesidad de superviviencia política o por convicción.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Díaz dinamita el decreto de vivienda y aleja a Junts del Gobierno

Nuevo cisma en las negociaciones sobre el decreto de vivienda. Sumar consiguió rascarle al PSOE este texto legal para que se debatiera y tramitara en solitario tras un tenso Consejo de Ministros extraordinario, pero su futuro pende ahora de un hilo después del enfado de Junts ante las más recientes declaraciones de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En una entrevista con Onda Cero, la dirigente progresista aseguró que los neoconvergentes «siempre habían sido una formación racista y clasista», unas palabras que, en plenas negociaciones con la formación independentista para conseguir el ‘sí’ para el decreto, no han sido bien recibidas por Puigdemont y los suyos.

Al ser preguntada por el momento en el que Junts se había convertido en un proyecto racista y clasista, Díaz contestaba que siempre lo habían sido: «Yo sé muy bien quién es Junts, quién es Vox y sé menos ya quién es el Partido Popular», expresaba, añadiendo a su vez que el proyecto del PP es «inexistente» y se encuentra «preso absolutamente de Vox». Unas palabras que encontraban réplica casi instantánea del independentista, en forma de mensaje en su cuenta de X. «El nivel de bajeza moral al que han llegado los que se creen moralmente superiores estremece. […] La falta de respeto del otro, la falta de rigor, el recurso a la manipulación como hace exactamente Donald Trump, describen perfectamente donde se sitúa hoy esta izquierda desnortada que gobierna el Estado español«, argumentaba el neoconvergente, comparando, en un símil con pocos precedentes, a Yolanda Díaz con el republicano estadounidense.

«Las afirmaciones tan contundentes como las que reitera la vicepresidenta española se han de basar en datos y en hechos. Pero no nos conoce, no sabe quién es nuestro votante ni nuestro militante; vive del mito fundacional del españolismo en Cataluña, según el cual todo aquello que es catalán (y catalanohablante) es de derechas, burgués, a menudo especulador y, por descontado, carlista. Aquello de los «señoritos» que con tanta frecuencia alguien se encarga de repetir cínicamente. Y obviamente, como no le gusta lo que votamos y lo que defendemos en el Congreso español, se revuelve insultándonos y no precisamente rebatiéndonos. Que es lo que hacen los populistas», agrega el mensaje del catalán en X, que zanja con un ultimátum no tan velado: «La próxima vez, que pida al PP los votos para ser vicepresidenta y quizá viva mejor«. Puigdemont no referencia explícitamente al decreto de vivienda, pero este cisma aleja significativamente a los catalanistas del Gobierno y, con ello, su ‘sí’ al decreto en cuestión.

División de opiniones en Sumar

Dentro de Sumar, se conciben las palabras de Yolanda Díaz contra los posconvergentes con diferentes miras. Durante la legislatura, las relaciones con Junts han sido uno de los puntos de mayor fricción debido a la distancia ideológica y a las presiones de los de Puigdemont para que el Ejecutivo haga concesiones para apoyar sus iniciativas. Con el decreto de vivienda sobre la mesa, hay reticencias sobre que las palabras de Díaz hayan llegado en un momento conveniente, del mismo modo que hay perfiles que se adscriben a sus declaraciones y las respaldan abiertamente. 

El entendimiento parlamentario entre estas dos formaciones se ha ido por el sumidero tras las declaraciones de la ministra de Trabajo y, desde el jueves, todo se trata de cálculo y balance de daños. Fuentes magentas, con carácter privado, llegan a calificar de «error mayúsculo» sus palabras, en lo que consideran una «salida de tono difícil de justificar». En la misma línea, la líder de los Comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, matizaba a Díaz y decía que no cree que los dirigentes de Junts, ni sus votantes y militantes sean racistas, señalando, eso sí, que los posicionamientos de los posconvergentes en inmigración son «preocupantes». En la parte contraria, Díaz recibía esta semana el amparo de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, quien, también en conversaciones con Onda Cero, aseguraba compartir la reflexión de la vicepresidenta y lamentaba que la respuesta de Junts sea «votar en contra de un real decreto que beneficia a las familias», y de la diputada Tesh Sidi, entrevistada por este medio. 

«Yo reafirmo que [Junts] es un partido clasista y racista, lo reafirmo yo también. Pero yo creo que la negociación la tienen que tener con el pueblo catalán y la tienen que tener con los propios sindicatos de vivienda y con la realidad material de la gente. No solamente la tienen con nosotros, sino la tienen que tener con la responsabilidad que tienen con los y las catalanas. Que se dejen de traer debates estériles como el del burka y traigan debates como el de la vivienda. Y ahí se verá en esa votación lo que van a votar. Pero vamos, que ellos llevan boicoteando todas las iniciativas de votar con las derechas españolas desde que iniciaron la legislatura», expresaba Sidi.

La votación del decreto de vivienda, en el aire

Cabe recordar que el decreto anticrisis se votará el próximo 28 de abril. El de vivienda, que pertenecía originalmente al citado al principio de esta línea, sigue sin fecha para su debate parlamentario y el PP, Vox y Junts siguen anclados en el ‘no’.

Haciendo un repaso a las recientes relaciones entre el Gobierno y Junts, puede decirse que se encuentran deterioradas desde octubre de 2025, cuando ambas formaciones rompieron sus lazos por, en palabras de los posconvergentes, no cumplir la programática acordada en el pacto de investidura. Desde entonces, no obstante, han apoyado la subida de las pensiones y las ayudas por la guerra, a cambio, eso sí, de que el PSOE votara a favor de la PNL para bajar el IVA a los autónomos.

Sobre la prosperidad del decreto anticrisis, la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras, despejaba la X y le daba luz verde al asegurar que las rebajas fiscales que el Ejecutivo incluyó en el mismo les habían convencido. el primero de los dos anunciados el viernes que llega a la Cámara Baja, les había convencido. Una programática fiscal más laxa ha sido la moneda de cambio de los de Puigdemont, cuyos votos son fundamentales para el Ejecutivo ante la abstención de Podemos y la incógnita de qué votará el PP. 

El segundo decreto, no obstante, está todavía bloqueado, y especialmente tras el último cisma. Junts votará, a todas luces, en contra del segundo decreto -el que incluye medidas de vivienda como la congelación de los alquileres- cuando llegue al Congreso. La vicepresidenta Yolanda Díaz aseguró este lunes que se estirará al máximo que llegue a la Cámara Baja, para tratar de reunir apoyos, y para que el máximo número de inquilinos se beneficie de sus efectos antes de que, como parece que ocurrirá, el decreto decaiga.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 


“Un caso de hace 10 años”: la excusa del PP para restar importancia a la trama Kitchen que incrimina a Rajoy

Cuando se cumple más de una semana desde que arrancó el juicio de la Operación Kitchen, tanto el escenario judicial como el político se ha visto inmerso en la evolución de esta causa en el tribunal de la Audiencia Nacional. En lo que concierne expresamente a las reacciones del mundo político, especialmente de Génova, lo cierto es que, dese el primer momento, la cúpula de Alberto Núñez Feijóo ha venido marcando distancias con la época de Mariano Rajoy, eludiendo entrar de lleno al epicentro de la presunta trama de espionaje.

“El PP de 2026 no es ni Kitchen ni Gürtel”. Este es uno de los argumentos esgrimidos desde la cúpula actual del Partido Popular para distanciarse de lo que se fraguó entonces en sus filas y en el último Gobierno central en manos de su partido.

La primera reacción de Génova se dio la semana pasada, en clave de conde a cualquier caso de corrupción y, en un primer momento, la voz cantante la llevó el vicesecretario de Economía, Juan Bravo, quien señaló que Feijóo “no tiene a nadie de su equipo implicado en causas de corrupción”, tampoco cuando fue presidente de la Xunta de Galicia –época a la que se remontan los presuntos hechos delictivos-.

“Yo no soy el juez ni el responsable para decir quién es inocente y quién es culpable. Lo que tenemos que hacer es dejar trabajar a la Justicia, no insultarles, no llamarles rojos con toga o no hablar de lawfare, sino respetar su trabajo y a partir de ahí cada uno deberá asumir sus responsabilidades”, agregó al haber sido preguntado por si cree en la inocencia del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. A su vez, hizo alusiones al juicio que también arrancó recientemente en el Tribunal Supremo, contra Koldo García y José Luis Ábalos por el ‘caso Mascarillas’.

Con el paso de los días, la postura del PP nacional ha continuado inamovible sobre este respecto. Este lunes, en rueda de prensa desde la sede central, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial del partido, Alma Ezcurra, se pronunció en similares términos. En primer lugar, mostró “respeto máximo” al trabajo y los tiempos de la Justicia: “El que haya hecho algo, lo pagará cuando termine el procedimiento judicial”, ahondó.

“Es un caso de hace diez años”, reiteró al respecto, volviendo a marcar distancias así entre una etapa de liderazgo y otra. No obstante, y preguntada expresamente por ello, Ezcurra no entró en valoraciones sobre una de las declaraciones más significativas hasta la fecha: “’El Asturiano’ es Mariano Rajoy”, según preció el investigador policial de la Kitchen ante el tribunal.

Al respecto, otras voces del PP han venido secundando este argumento. Fue el caso, al comienzo del juicio, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien respaldó que Génova “no tiene nada que ver” con la Kitchen: “Creo que estos casos unos y otros no tienen comparación, porque en el primero estamos hablando de algo de hace 13 años. Creo que, además, actualmente el Partido Popular y quienes lo dirigen no tienen nada que ver en esta historia”, precisó.

Claves del juicio Kitchen hasta la fecha

Los principales acusados en el caso son altos cargos del Gobierno de Rajoy:  Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, y su mano derecha y exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, los dos principales acusados –que enfrentan penas de 15 años de cárcel y 33 de inhabilitación-, sumando al excomisario José Manuel Villarejo, entre otros cargos.

El juicio se estima que llegue a su fin a finales de junio, por lo que, después de estas primeras sesiones de cuestiones previas y las primeras declaraciones, desfilarán por la Audiencia Nacional más de 100 testigos, entre ellos, Rajoy y Cospedal; esta última, cabe recordar que, junto a su exmarido Ignacio López del Hierro, llegó a estar imputada en la causa durante un mes, bajo la instrucción del juez Juan Manuel García Castellón.

La Fiscalía Anticorrupción sitúa el origen de la supuesta operación de espionaje en la primera mitad de 2013: “Desde la cúpula del Ministerio del Interior, encabezado por Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino se ideó, sin que pueda descartarse además la intervención de otras personas de diferentes instancias, una ilícita operación policial de inteligencia”, expone.

Anticorrupción detalla que la misma operación secreta estaba “dirigida a obtener tanto información como pruebas materiales que pudieran resultar incriminatorias para el Partido Popular y sus máximos dirigentes” en el ‘caso Gürtel’ que investigaba la Audiencia Nacional. En concreto, el objetivo era hacerse con los archivos que “pudieran encontrarse en poder del extesorero del PP, Luis Bárcenas, quien había ocupado el cargo de tesorero del partido y se encontraba formalmente investigado en dicha causa”.

En la primera sesión judicial, las defensas de los acusados solicitaron la anulación del juicio por presuntos defectos en el periodo de instrucción, así como la anulación de pruebas clave como los audios grabados por Villarejo. Entonces, el tribunal también descartó imputar a Cospedal en la causa, incluso descartó grabaciones que la incriminarían.

Posteriormente, esta semana fue el turno del responsable policial que investigó la Kitchen, quien se refirió largo y tendido sobre los apodos en clave con los que los partícipes se referían, presuntamente, al expresidente del Gobierno como ‘El Asturiano’ o ‘El Barbas’. “La persona a la que denominan ‘El Asturiano’ es Mariano Rajoy, quien era el presidente del Gobierno entonces. Es un dato que está muy claro”, declaró ante el tribunal.

Según el agente policial, Villarejo amenazó en 2017 con “llevarse por delante” y buscarle “una avería” a Rajoy, asegurando en una conversación que tendría “información comprometedora” sobre él.  “El señor Villarejo llega a decir ‘yo podía estar preso’. Se refiere a Francisco Martínez y dice que, si se llega hasta él, él tirará hacia arriba y llegará hasta arriba, hasta ‘El Barbas’, al ‘Asturiano’. Habla del presidente del Gobierno y llega un momento en el que le explica literalmente que ‘Asturiano’ es el mote que tienen para referirse” a Rajoy”, explicó.

El miércoles, en el turno de declarar al exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó, este negó que tuviera conocimiento en 2013 de la existencia de la trama parapolicial, aunque sí supo de la existencia de “una investigación” policial por la Gürtel, pero no escuchó los términos “cocinero” o “Kitchen”: “No tengo constancia de haberlo oído”.

Según los investigadores, el presunto operativo parapolicial se habría organizado desde la Dirección Adjunta Operativa, el máximo mando operativo de la Policía, encargado de la coordinación de las distintas unidades que forman parte del cuerpo. Por ello, Cosidó señaló que no recuerda si el exDAO Eugenio Pino, acusado en el juicio, le comentó alguna cuestión relacionada con la obtención de información bancaria de Bárcenas. «En el marco de la investigación (de Gürtel) se investigarían todos los extremos, pero no lo comentó», afirmó.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

La derecha española se queda sola en su fanatismo con Israel y su sumisión a Trump

La derecha española sigue hablando de Israel y de Estados Unidos como si Europa no hubiera cambiado de pantalla. Pero ha cambiado. Lo han hecho gobiernos conservadores, ejecutivos liberales, incluso dirigentes que hace nada presumían de cercanía ideológica con Trump o de sintonía total con Netanyahu. No por convicción moral repentina. Por necesidad política. Porque el coste de seguir obedeciendo ya no es abstracto. Se mide en desgaste interno, en presión social, en pérdida de margen y en una evidencia cada vez más difícil de tapar: el viejo alineamiento ya no encaja con la realidad.

En España, sin embargo, hay un filtro que lo deforma todo. Para la derecha y la extrema derecha parece que el único mal que existe se llama Pedro Sánchez. Da igual lo que pase fuera. Da igual que Trump castigue a Europa con su lógica de fuerza, da igual que Netanyahu haya llevado a Israel a un choque cada vez más evidente con parte de sus propios aliados, da igual que en varias capitales europeas se hayan empezado a revisar posiciones que hace un año parecían intocables. Al final, PP y Vox lo reducen todo al mismo marco doméstico: si Sánchez dice algo, ellos dicen lo contrario; si Sánchez toma una posición, ellos la convierten en sospechosa por el mero hecho de venir de él.

Ese reflejo les impide leer el momento. También les impide admitir una evidencia incómoda: la figura de Sánchez no ha hecho más que agrandarse en el terreno internacional precisamente por sus posiciones. No porque exista una adhesión unánime a su política exterior, ni porque España marque por sí sola el paso de Europa, sino porque varias de las tesis que defendió antes o con más claridad que otros —el reconocimiento de Palestina, la crítica a la impunidad israelí, la necesidad de autonomía europea frente a los impulsos de Washington— han dejado de sonar excéntricas para empezar a formar parte del nuevo lenguaje europeo. Lo que PP y Vox presentaban como extravagancia o propaganda se parece hoy bastante más a una anticipación política que a una anomalía.

Eso es lo que la derecha española no quiere ver. O no puede. Mientras una parte de Europa empieza a corregir, aunque tarde y a trompicones, aquí se sigue instalado en una política exterior de reflejos automáticos. Israel sigue siendo intocable. Trump, una referencia incómoda pero útil. El esquema es viejo, pero lo mantienen como si no hubiera pasado nada en Gaza, como si el trumpismo no hubiera dejado de ser sólo una extravagancia americana para convertirse también en un problema europeo.

No se trata de exagerar el giro continental. Europa no ha roto de forma limpia con Israel ni con Estados Unidos. Tampoco España. No hay épica ahí. Hay cálculo, presión y miedo al coste. Pero precisamente por eso el cambio resulta más elocuente. Cuando hasta gobiernos que no querían moverse empiezan a hacerlo, conviene mirar. Meloni ha tomado distancia de Israel y ha marcado perfil propio ante Trump. Macron, a su estilo, lo mismo. Merz, en Alemania, ha tenido que corregir el tono después de una genuflexión ante Washington que le pasó factura y que ha servido de caladero de votos para que la extrema derecha siga campando a sus anchas. Orbán, que durante años se vendió como adelantado del nuevo orden reaccionario, ha terminado pagando el desgaste de ese modelo y de esa cercanía ideológica. Hasta dentro del propio movimiento MAGA ya empiezan a proliferar las voces que le exigen a Trump que ponga freno a los deseos anexionistas de Netanyahu. No son casos idénticos, pero apuntan en la misma dirección: la obediencia ya no da el mismo rendimiento político que antes.

Patriotas de boquilla

Ahí aparece una de las mayores imposturas de la derecha y la extrema derecha españolas. Llenan cada discurso de patria, soberanía, orgullo nacional y defensa de España. Lo hacen con insistencia casi litúrgica. Pero en cuanto Washington habla, esa retórica se encoge. En cuanto Trump aprieta, la patria desaparece. En cuanto Israel actúa, la firmeza se convierte en justificación. El patriotismo que exhiben con tanta facilidad contra Bruselas o contra el adversario interno se evapora cuando el poder viene de fuera.

Ese es el punto más revelador. PP y Vox usan la nación como arma retórica, no como criterio político real. Porque defender de verdad una posición nacional exigiría medir qué perjudica a España y a Europa, no qué satisface a Trump o qué blinda a Netanyahu. Exigiría autonomía. Exigiría capacidad de decir no. Exigiría entender que un arancel de Washington, una escalada militar impuesta desde fuera o una sumisión diplomática también lesionan intereses propios. Pero ahí la derecha española calla, suaviza o mira hacia otro lado. Patria para el mitin. Sumisión para la práctica.

Vox lo representa de una forma casi pura. Ha hecho del apoyo a Israel una cuestión identitaria y del trumpismo una especie de catecismo político. No importa que Trump actúe contra intereses europeos. No importa que su política comercial castigue sectores estratégicos. No importa que su lógica internacional arrastre a los aliados a escenarios de mayor inestabilidad. Vox reacciona igual: busca un culpable en Bruselas, en la izquierda, en el ecologismo, en cualquier sitio menos en el aliado al que no quiere incomodar. Esa no es una posición de fuerza. Es una dependencia ideológica.

El PP intenta disimular más. Su problema no es el fervor, sino la falta de pulso. Quiere conservar su credencial atlantista, no alejarse demasiado de la línea dura de su espacio y, al mismo tiempo, no aparecer como subordinado. El resultado suele ser una mezcla de ambigüedad y retraso. Llega tarde a las rectificaciones, mide cada palabra y acaba ocupando un lugar cada vez más estrecho. Ni lidera una posición europea propia ni se atreve a romper con el marco anterior. Cuando otros corrigen, el PP calcula. Cuando otros toman distancia, el PP duda.

Por eso la derecha española se queda sola. No sola frente a una Europa de izquierdas, que no existe. Sola frente a una Europa que, por pura necesidad, empieza a asumir hechos que aquí todavía se maquillan. Que Netanyahu ha colocado a sus aliados en una posición políticamente insostenible. Que Trump no es sólo un socio incómodo, sino un factor directo de presión y desorden para Europa. Que la soberanía no consiste en agitar banderas contra el vecino más débil mientras se baja la cabeza ante el más fuerte.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Sánchez se multiplica en Barcelona para su proclamación como líder de la internacional pacifista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ejercerá de anfitrión múltiple este fin de semana en tres eventos de alto nivel y gran promoción internacional que tendrán lugar de forma paralela en Barcelona. Se trata de la I Cumbre España – Brasil, primer encuentro en este formato que el Gobierno celebra con un país latinoamericano; la IV Reunión en Defensa de la Democracia, cita multilateral que servirá para profundizar en las acciones iniciadas por un puñado de países en septiembre de 2024 en Nueva York; y la Global Progressive Mobilisation, un foro de perfil político organizado de forma conjunta por las principales estructuras progresistas del mundo para proyectar la existencia de un plan alternativo al de los conservadores y la extrema derecha global.

Tres eventos, una misma ciudad y dos protagonistas que compartirán la responsabilidad de sus resultados: el presidente Sánchez, erigido por sus propios socios (especialmente en Europa) como auténtico faro de la internacional pacifista frente a los delirios de Trump y Netanyahu en Oriente, y su homólogo brasileño, Lula da Silva, faro moral de la izquierda desde hace décadas, socio fiable y némesis de la alianza reaccionaria mundial. Esta buena sintonía entre ambos mandatarios es reconocida en Moncloa, donde el área internacional lleva trabajando a contrarreloj varias semanas para asegurar el éxito de las convocatorias. 

Estas mismas fuentes, conocedoras de la letra pequeña de los temas que se abordarán en Barcelona, recuerdan que España es el segundo mayor inversor en Brasil, algo que refuerza los ya existentes lazos históricos y la buena dinámica entre ambas delegaciones. De hecho, con esta I Cumbre bilateral que tendrá lugar el viernes en el Palacio de Pedralbes, se busca institucionalizar y dotar de envergadura una relación que pasará a convertirse en regular, pragmática y operativa. De la primera cita, donde tanto presidentes como ministros se reunirán de forma bilateral en salas aledañas, se espera que salgan 10 acuerdos divididos en tres bloques temáticos: el económico-comercial, donde existe un interés compartido en priorizar pactos para el abastecimiento de minerales críticos; el de innovación, donde se espera materializar alianzas diversas en campos como el de la ciencia o la cultura; y el social, donde se hará especial hincapié en retos compartidos como la violencia de género, la cuestión racial o la defensa del estado del bienestar. 

Una amplia agenda envuelta de protocolo, honores e incluso un almuerzo entre ambas delegaciones que servirá de colofón a una intensa jornada de reuniones en las que participarán una docena de ministros de ambos países -aún se desconoce la lista definitiva, confirman fuentes de Moncloa-. Además de los acuerdos, que serán fijados por los equipos negociadores, Sánchez y Lula podrán conversar tranquilamente y en profundidad sobre cómo avanzar en la reciprocidad entre países, la situación en América y el Caribe -bloque donde ambos mandatarios comparten análisis- y las posiciones internacionales, donde, inevitablemente, se analizarán a tiempo real posibles reacciones a la guerra en Oriente provocada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Tampoco se descarta una conversación sobre Venezuela, sostienen fuentes del Gobierno. 

La cita con Lula, prioritaria para el Ejecutivo, impedirá a Pedro Sánchez participar en la reunión virtual organizada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, para abordar la respuesta europea al bloqueo en el estrecho de Ormuz. No obstante, España estará representada por el titular de la cartera de Exteriores, José Manuel Albares, quien, como ha podido conocer este periódico por fuentes cercanas al ministro, defenderá que la postura española sigue centrada en la búsqueda de la libre navegación. De hecho, el dirigente español se abrirá a explorar una vía conjunta en el marco de Naciones Unidas para garantizar este objetivo. Se descarta, no obstante, participar en cualquier tipo de intervención militar.

De Pedralbes a la Fira

Esta dosis de alta diplomacia se verá redoblada 24 horas después. La delegación española y la brasileña acudirán en bloque el sábado a la Fira, donde tendrá lugar la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Se trata de un foro surgido precisamente por voluntad de Sánchez y da Silva en septiembre de 2024, donde, en medio de una reunión de Naciones Unidas, un puñado de países se reunieron para analizar respuestas de forma conjunta. Además, la voluntad de ambas delegaciones, reconocida por fuentes solventes, es seguir incluyendo voces en la respuesta internacional a aquellos que amenazan la democracia y socavan el orden internacional -desde think tanks hasta sindicatos, académicos, líderes de opinión u organizaciones de la sociedad civil-. 

La lista de participantes ha engordado notablemente en apenas año y medio. Además, el papel de Pedro Sánchez a nivel internacional y el reconocimiento entre sus socios del liderazgo frente a Trump, ha provocado que esta cita cuente con decenas de representantes del más alto nivel para acompañar a Sánchez y da Silva. Entre los nombres que formarán parte del plenario y la búsqueda de un plan de acción conjunto destacan presidentes y primeros ministros como Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México), Catherine Connolly (Irlanda), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica), Yamandú Orsi (Uruguay), Eda Rama (Albania), Mia Mottley (Barbados), Inga Ruginiené (Lituania) o José María Neves (Cabo Verde). También asistirán Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, Guy Ryder, secretario general de Naciones Unidas, y representantes de segunda fila de países como Alemania, Reino Unido, Australia, Ghana, Austria, Noruega, Namibia, República Dominicana, Eslovaquia o Guatemala.

Amplias dotaciones de diplomáticos y representantes movilizados que perseguirán la voluntad de “dar un paso más allá”, como reconocen fuentes conocedoras de las distintas órdenes del día. Además, y evitando que todo quede en una conversación política, se buscará seguir concretando acciones como las surgidas en reuniones anteriores -el observatorio de la lucha contra el extremismo de la OIJ o la unidad de acción para proteger a los menores en las redes sociales son dos casos de éxito-. 

De la negociación al mitin

Por último, y para finalizar este concurrido fin de semana, el presidente español y su homólogo brasileño serán los encargados de cerrar conjuntamente la segunda jornada de la Global Progressive Mobilisation. Un colofón definitivo a un evento organizado con mimo por las principales organizaciones progresistas del mundo, que servirá -a través de su decena de espacios, cientos de participantes y miles de asistentes- para decirle a la internacional reaccionaria que existe una alternativa para plantarles cara. Las temáticas serán variadas, los participantes heterogéneos. Un acto para todas las edades e imposible de seguir para una sola persona de forma simultánea. 

Hana Jalloul, secretaria de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo del PSOE y una de las organizadoras del foro, reconoce la dificultad para armar un evento del tamaño y la envergadura de la Global Progressive Mobilisation: “Yo estoy acostumbrada a gestionar otros eventos muy grandes: la Internacional Socialista, consejos, congresos internacionales. He estado en toda la parte internacional de los congresos del PSOE, pero esto es algo mucho más”, indica en una entrevista concedida a este medio. 

“Esto significa y pone de manifiesto el liderazgo tan importante que tiene a nivel global el presidente del Gobierno. Ni más ni menos. Esto pone énfasis en que todo el trabajo que ha ido haciendo él a lo largo de todos estos años se está viendo ahora muy reconocido”, profundiza, recordando importantes hitos como el ‘no a la guerra’ o el reconocimiento del Estado de Palestina. “Esto es lo que provoca que todo el mundo quiera venir y se hayan inscrito más de 3.000 personas”, remata. 

La síntesis es compartida por Iratxe García, líder de los socialistas en Europa, con quien también ha contactado recientemente este periódico: “Es evidente que Sánchez es un referente a nivel mundial del progresismo y, por lo tanto, conseguir aglutinar en Barcelona este encuentro es fundamental”, indica. «Tenemos muchísimas amenazas en un mundo en el que la ley de la fuerza está intentando sustituir a la fuerza de la ley, al multilateralismo, a los derechos humanos, y creo que una respuesta progresista y un encuentro de todas las voces progresistas en el mundo es fundamental”, remata.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

PP y Vox agitan los bulos de la regularización de migrantes: antecedentes penales y censo electoral

Los flecos que quedaban por concretar de la regularización extraordinaria de migrantes aprobada este martes por el Gobierno han quedado perfectamente claros, pero la oposición sigue empeñada en cuestionarlos utilizando bulos. El Partido Popular y Vox insisten en argumentos como que otorgar la ciudadanía a extranjeros que llevan meses viviendo en España altera el censo electoral, o que se van a conceder papeles a personas con antecedentes penales, a pesar de que ninguna de las dos cosas son ciertas.

Ante ellos, el Ejecutivo sigue teniendo que aclarar cuestiones que ya están resueltas en la norma, que se publica este miércoles en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Así lo ha hecho la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saíz, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. La portavoz del Ejecutivo ha tenido que volver a abordar la cuestión ante las preguntas del PP, cuyo líder, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado en los pasillos de la Cámara Baja que van a obtener el permiso de residencia «inmigrantes que han abusado de una mujer».

El popular confirma así el endurecimiento de su discurso sobre la migración, en pleno idilio autonómico con Vox, que justo un día antes había recuperado varios de los mantras que quedaron desmentidos en enero, cuando el Consejo de Ministros aceleró la regularización. La portavoz de los de Abascal, Pepa Millán, hizo repóquer de bulos en el Congreso: habló de «invasión», de delincuencia, de colapso de los servicios públicos, del censo electoral, y de una imposición «a golpe de decreto».

Feijóo alimenta el bulo de los antecedentes penales

Una de las cuestiones con las que la derecha ha insistido más es en su empeño en vincular inmigración con delincuencia, sosteniendo que los trámites para garantizar que ninguna persona con antecedentes se pueda beneficiar de la regularización no eran suficientes. En ello ha insistido este miércoles Feijóo: «No tiene ningún sentido que un inmigrante con antecedentes policiales pueda seguir conviviendo en nuestro país», ha dicho en los pasillos del Congreso. «El Gobierno ha dicho muy claramente que con antecedentes policiales se va a regularizar a ese inmigrante», ha insistido.

Feijóo alimenta así uno de los bulos más recurrentes sobre la regularización, que tal y como está planteada en el texto aprobado este martes exige que la persona solicitante acredite que no tiene antecedentes penales, ni en España ni en su país de origen. Además, la norma añade como requisito imprescindible que el extranjero no debe representar una amenaza para el orden, la seguridad ni la salud públicas, algo que la Administración valorará a partir del informe policial correspondiente.

Feijóo ha criticado también que Elma Saiz no haya respondido a su pregunta sobre «cuántos inmigrantes irregulares van a obtener la residencia legal y, por lo tanto, los derechos en España». La encargada de formularla -porque Feijóo no ha intervenido en la sesión de control– ha sido la diputada Sofía Acedo, que ha reprochado a la ministra que «ni la seguridad ni el bienestar de los españoles es una prioridad para su Gobierno».

Saiz ha respondido recordando que la seguridad se consigue con avances sociales a los que el Partido Popular no ha hecho más que «votar en contra». La titular de Migraciones ha lamentado que «lo que no tiene España es una oposición a la altura«. Acedo ha vuelto a insistir en su segundo turno en que «la ministra del ramo no sabe decir a esta Cámara cuántos inmigrantes van a regularizar», a pesar de que el Gobierno ha reiterado varias veces su cálculo –en torno al medio millón-, y ha dicho que «esta operación de regularización es contraria al derecho europeo», cuando la Unión Europea reconoce que cada Estado decide sobre las personas que ya están en su territorio.

Vox insiste en que la regularización altera el censo electoral

Y luego está Vox, que ya anunció que seguirá a Isabel Díaz Ayuso a los tribunales para combatir «en todos los frentes» contra la regularización, en palabras del diputado Carlos Hernández Quero. Los de Abascal anunciaron que van a recurrir la ley ante el Supremo, aunque está por ver si el Alto Tribunal acepta una ofensiva contra una ley basada en unos bulos en los que insistieron este mismo martes. Su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, utilizó hasta cinco argumentos falsos para criticar al Gobierno en la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces.

El más recurrente, el de que el PSOE quiere alterar el censo electoral dando papeles a los inmigrantes. Millán dijo que la regularización busca «sustituir al pueblo español», que al Gobierno «ya no le sirve» porque «está votando mal y no le gusta». Pero la realidad es que los migrantes que se obtengan ahora el permiso de residencia no van a poder votar en las próximas elecciones generales, ya que deben esperar cinco años para solicitar el derecho a sufragio, que además solo podrían ejercer en las elecciones municipales del municipio en el que estén empadronados.

Además de vincular una vez más inmigración y delincuencia, la portavoz de Abascal volvió a hablar también de «invasión inmigratoria«, avivando la idea de que regularizar fomenta el ‘efecto llamada’, cuando la norma se dirige a personas que se encontraban en nuestro país antes del 1 de enero de 2026, y puedan acreditar un mínimo de cinco meses de estancia, no para nuevas llegadas.

Millán dijo también que la regularización va a empeorar el «colapso» de los servicios públicos, cuando es imposible que influya en eso de alguna manera porque los extranjeros que se van a regularizar se encuentran ya en España, y ya utilizan, por ejemplo, la sanidad pública. Además, según los indicadores del Marco Estratégico de Ciudadanía e Inclusión contra el Racismo y la Xenofobia, la población extranjera hace un uso menor de los servicios sanitarios.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Los trabajadores de la AGE trabajarán dos horas y media menos a la semana: luz verde al Acuerdo Marco alcanzado en 2022

El Gobierno ha dado un paso definitivo en la aplicación de la jornada laboral de 35 horas semanales para los trabajadores de la Administración General del Estado (AGE). La medida, que afecta a unos 250.000 empleados públicos, ha quedado oficializada este miércoles tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la resolución aprobada por el Ministerio de Función Pública, en cumplimiento del acuerdo alcanzado con los sindicatos CCOO, UGT y CSIF.

El texto recoge el compromiso sellado el pasado 27 de marzo y supone una reducción de dos horas y media en la jornada semanal respecto al esquema vigente hasta ahora. La nueva normativa entrará en vigor al día siguiente de su publicación, aunque establece un plazo de un mes para que los distintos organismos y entidades públicas adapten sus calendarios laborales a la nueva realidad.

La implantación de las 35 horas en la AGE corrige una situación que los sindicatos venían denunciando desde hace años como un agravio comparativo. Mientras la mayoría de administraciones autonómicas y buena parte de las locales ya habían recuperado esta jornada, los empleados de la Administración central seguían sujetos a un régimen más amplio. El compromiso de revertir esta situación ya estaba recogido en el Acuerdo Marco para una Administración del siglo XXI, firmado en 2022, aunque su desarrollo quedó bloqueado durante meses hasta reactivarse en noviembre dentro de un nuevo pacto salarial.

La resolución establece que la jornada general será de 35 horas semanales de trabajo efectivo en cómputo anual, lo que equivale a 1.533 horas al año. Este nuevo marco se aplicará a todo el personal dependiente de la Administración central, incluyendo finalmente a colectivos que en un primer momento habían quedado fuera, como los trabajadores de instituciones penitenciarias o los empleados de sanidad y educación en Ceuta y Melilla. No obstante, en estos ámbitos la aplicación concreta deberá negociarse de manera específica.

El acuerdo también pone el acento en la necesidad de garantizar la calidad de los servicios públicos pese a la reducción de la jornada. Para ello, los distintos departamentos deberán adoptar las medidas organizativas necesarias, especialmente en aquellos servicios con atención directa a la ciudadanía o con sistemas de turnos. En este sentido, el Gobierno se compromete a orientar la planificación de recursos humanos y las ofertas de empleo público para reforzar la capacidad de respuesta de la Administración.

En cuanto a los detalles concretos del horario, la resolución introduce cambios respecto a la normativa anterior, vigente desde 2019. El horario fijo de mañana pasa a ser de 9:00 a 14:00 horas, en lugar de las 14:30 anteriores, sumando así 25 horas semanales. El resto del tiempo hasta completar la jornada se realizará en horario flexible, que podrá distribuirse entre las 7:00 y las 9:00 y entre las 14:00 y las 18:00 de lunes a jueves, así como los viernes en una franja más reducida.

Asimismo, el horario fijo de mañana y tarde se acorta hasta las 16:30 horas, frente a las 18:00 que regían anteriormente, y el turno de tarde se amplía hasta las 20:00. Por su parte, la jornada intensiva de verano se mantiene sin cambios, con seis horas y media diarias entre el 16 de junio y el 15 de septiembre.

Otro de los aspectos destacados es la ampliación de la flexibilidad horaria para facilitar la conciliación. Los empleados públicos con responsabilidades familiares —como el cuidado de menores de 12 años, personas dependientes o familiares con enfermedades graves— podrán adaptar su jornada con hasta una hora diaria de flexibilidad. Esta posibilidad se extiende también al cuidado de personas dependientes convivientes, incluso sin vínculo familiar.

En paralelo, el personal con régimen de especial dedicación verá reducida su jornada de 40 a 37 horas y media semanales, alineándose así con el nuevo esquema general.

La recuperación de las 35 horas supone también el cierre de un ciclo iniciado en los años noventa, cuando esta jornada comenzó a implantarse en las administraciones públicas. Su desarrollo se vio interrumpido en 2012, en plena crisis económica, cuando el Gobierno de entonces estableció con carácter general las 37 horas y media. La restricción se eliminó en 2018, permitiendo a distintas administraciones recuperar progresivamente la jornada reducida.

Actualmente, la mayoría de comunidades autónomas ya han implantado las 35 horas, aunque todavía existen excepciones. En el ámbito municipal, la situación es más desigual: cerca de cuatro de cada diez grandes ayuntamientos aún no han adoptado esta medida.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Israel y Líbano encauzan conversaciones con la intermediación de EEUU: «Oportunidad histórica»

El escenario de tensiones en Oriente Próximo está encauzándose en este punto por la vía de las negociaciones entre las distintas partes implicadas. En lo que concierne a las hostilidades de Israel sobre Líbano en los últimos días, donde las víctimas mortales ya se cuentan por más de 2.000 y los heridos por cerca de 7.000, este martes, desde Washington, los representantes diplomáticos se han sentado en la mesa de diálogo con la intermediación de Estados Unidos.

Desde Washington, en la tarde de este martes ha dado comienzo la reunión entre el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, frente a su homóloga de Líbano, Nada Hamadeh Moawad, desde la sede del Departamento de Estado, a la que ha acudido en representación de la Casa Blanca el jefe de la diplomacia del Gobierno de Donald Trump, Marco Rubio, quien ha calificado la reunión de “oportunidad histórica”.

Rubio, a su vez, al comienzo de las conversaciones, ha precisado que este nuevo escenario de diálogo no será de una sola reunión, debido a su “complejidad”, sino que ha confiado en que se prolongue de aquí a medio y largo plazo para “poner fin a 20 o 30 años de influencia de Hezbolá”.

Después de que la semana pasada el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció “negociaciones directas” con Beirut “lo antes posible”, en las que reclamó el desarme de Hezbolá, ha sido este martes cuando se han retomado después de más de 30 años desde el plano diplomático, teniendo en cuenta que, mientras esta se ha producido, los bombardeos israelíes sobre suelo libanés no han cesado. Históricamente hablando, Israel y Líbano no cuentan con relaciones diplomáticas directas, y permanecen en guerra desde 1948, aunque en los últimos tiempos, con el ejemplo presente del conflicto que acontece ahora en Oriente Próximo, sí se han dado contactos indirectos con intermediarios.

Posteriormente a la reunión, Leiter, en declaraciones a los medios de comunicación, ha precisado que Israel ha dejado en claro la protección y seguridad de su población civil, la cual «no se puede negociar». Un punto que, según ha expresado, la parte libanesa «ha entendido»: «Ha sido una victoria para la responsabilidad, sentido común, paz y cordura. El líder de Hezbola pidió al gobierno de Líbano que no participase, pero el gobierno les dijo que no. Este es el inicio de una lucha coherente y fuerte contra Hezbolá. Están más débiles que nunca, conjuntamente podremos eliminar la amenaza de este grupo tan maligno«, ha ahondado. 

«Hezbolá está haciendo lo que dice Irán. Es la oportunidad de poder hacer que retrocedan, más de lo que hemos conseguido nunca. Por eso el imperativo de esta manera para separarles. La gente de Líbano trabaja con nosotros para conseguir conjuntamente un acuerdo de paz pleno, podremos conseguir una relación de armonía«, ha agregado el embajador israelí desde Washington. 

Bajo el telón de fondo de los ataques que Washington y Tel Aviv comenzaron en Irán el pasado 28 de febrero, Israel tomó un frente de ataque más situando su objetivo sobre Líbano apenas unos días más tarde bajo la premisa de erradicar a la cúpula de Hezbolá, pese a que la mayoría de las víctimas mortales que se han derivado de esta incursión militar son civiles.

Cabe recordar que, en el pacto de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, uno de los puntos de fricción en la Comunidad Internacional fue la exclusión de Líbano de este pacto, país que siguió sufriendo las hostilidades de la ofensiva israelí. Posteriormente, incluso Trump aconsejó a Netanyahu rebajar los ataques sobre Beirut en aras de encauzar la vía por la diplomacia.

Trump apunta a nuevas conversaciones con Irán en Pakistán

En paralelo, aunque bajo el mismo marco de la guerra, el principal mandatario de la Casa Blanca ha ahondado este martes en que sus representantes diplomáticos podrían reanudar las conversaciones con las autoridades iraníes dentro de dos días en Pakistán, teniendo en cuenta que el pasado fin de semana se dio el primer encuentro entre las partes en Islamabad, la capital del país colindante. De esta reunión no emanaron grandes avances, llegando Trump a bloquear el tráfico de buques iraníes en el estrecho de Ormuz.

En declaraciones a The New York Post, Trump ha invitado a los periodistas a permanecer en Islamabad “porque algo podría pasar en los próximos dos días”, inclinándose a acudir más a este punto de encuentro. “¿Por qué ir a un país que no tiene nada que ver con esto?”, se ha preguntado, además de que ha tildado de “excelente” el trabajo del jefe del Estado Mayor del Ejército paquistaní, Asim Munir, uno de los mediadores junto al ministro de Exteriores del país asiático, Ishaq Dar, durante las conversaciones.

Pese a estas palabras, poco antes, el mandatario del Despacho Oval ha asegurado que tiene “otro lugar en mente” para continuar las conversaciones con Teherán, considerando incluso ir a Europa: “Algo más céntrico… Europa, tal vez”, ha deslizado en conversaciones con el prestigioso periódico estadounidense. Al tiempo, también ha deslizado que “las cosas están pasando, pero un poco lento”, en relación con la evolución del conflicto.

Sumado a estas palabras, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha afirmado en la víspera que la responsabilidad de dar el próximo paso en las negociaciones de paz con Irán recae sobre Teherán, alegando que la delegación estadounidense abandonó las negociaciones de Islamabad sin acuerdo porque su contraparte iraní “tuvo que regresar” para “obtener la aprobación” de los términos estadounidenses.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Irán vuelve a elogiar la postura antibelicista de España con alusión a las «profundas raíces culturales e históricas»

Desde que comenzó la escalada bélica en Oriente Próximo el pasado mes de febrero fruto de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el Gobierno de España se ha mantenido firme en su postura de condena a la guerra orquestada por Washington, posición que de la misma manera que le ha valido las amenazas y presiones de Donald Trumo también ha supuesto el reconocimiento internacional, especialmente por parte de Irán.

Bajo este marco, este martes el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha compartido un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter) con el que vuelve a elogiar a España por su postura antibelicista, así como a otros países, frente a los «crímenes del régimen sionista», en medio de las críticas de Israel y cuando se cumple ya la mitad de la tregua de quince días pactada por Teherán y Washington para lograr un acuerdo. «La esencia de las civilizaciones se revela en momentos históricos cruciales«, ha señalado Pezeshkian en su mensaje en redes. Al hilo de ello, el presidente iraní ha detallado que la postura contra la guerra mantenida por España, China, Rusia, Turquía, Italia y Egipto tienen su origen en «profundas raíces culturales e históricas».

Sin embargo, esta no es la primera ocasión en la que autoridades iraníes lanzan un mensaje de reconocimiento a la postura adoptado por el Gobierno de Pedro Sánchez en este conflicto. Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, trasladó a su homólogo español, José Manuel Albares, que «nunca olvidarán» el papel que están desempeñando.

Algo parecido se pudo ver el pasado mes de marzo, después de que el Ejecutivo de Sánchez vetara a Estados Unidos el uso de las bases de Morón y Rota para sus ataques a Irán. A pesar de las amenazas que lanzó Trump a España, la Embajada iraní en España defendió que Irán “reconoce plenamente y respeta esta posición, que está en consonancia con el Derecho Internacional”. Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, defendía que este tipo de «actuaciones» requieren «amparo internacional», pero que la ofensiva de Estados Unidos e Israel carece de «ese marco de legalidad internacional» porque Washington y Tel Aviv «están actuando unilateralmente, sin apoyo de una resolución internacional».

En el mismo orden de cosas, el mes pasado la Embajada de Irán en España publicaba otro mensaje en su cuenta de X en el que aseguraba que el país persa se muestra «receptivo» ante «cualquier solicitud» que proceda de España, un país que ve «comprometido con el Derecho Internacional». El mensaje lo acompañó de un mapa donde se indicaba con una línea roja el estrecho de Ormuz.

Otro ejemplo se vio a finales de marzo, cuando el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, volvía a felicitar a España en medio de la guerra de Irán como ya hizo hace unos meses, cuando Trump amenazó a nuestro país con cortar relaciones con el comercio. Según expresó Rutte, España “está realmente cumpliendo lo que debe hacer”. En detalle, Rutte indicó que “a comienzos del año pasado el gasto estaba en torno al 1,4%”, pero que en abril recibió “una llamada de Pedro Sánchez”, en la que el responsable español dijo “Vamos a llegar al 2%”: “Y así lo hizo. Esto significa miles de millones de euros adicionales, invertidos de manera estructural en defensa por España”.

Irán responde al bloqueo de Ormuz

Al margen de todo ello, el embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, ha afirmado este martes que el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos, un acto de «terrorismo económico», busca «guardar las apariencias» y lograr una «salida digna» al «círculo vicioso de palabras redundantes y actos imprudentes» en el que se ha introducido el país. «El acto ilegal, provocador y no constructivo de establecer un bloqueo naval es un paso en falso imprudente y destinado, posiblemente, a guardar las apaciencias», ha indicado el embajador en un mensaje difundido a través de sus redes sociales.

En este sentido, ha acusado a Washington de intentar «ganar credibilidad» mediante la creación de la idea de que «las cosas se imponen por la fuerza y que, por lo tanto, está justificado el despliegue de munición» en la zona. Con estas acciones, ha dicho, Estados Unidos «justifica su retórica y la pérdida de vidas humanas», además del «coste que todo esto supone para los contribuyentes estadounidenses».

«Aun así, este error de cálculo se suma al inventario de fallos con consecuencias graves para toda la región, y que va más allá de la misma», ha lamentado, antes de advertir que se trata de un acto de «terrorismo económico que pone en peligro los medios de vida y la paz mundiales». «Estos actos, que hacen peligrar la seguridad y la estabilidad, están alineados con el objetivo de alcanzar las ambiciones de una Feria de las Vanidades», ha zanjado.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio


La regularización de migrantes, paso a paso: requisitos, plazos, contexto y bulos que tumbar

España ha dado este martes 14 de abril un paso adelante en los derechos de las personas migrantes que residen y trabajan en este país, después de que el Consejo de Ministros haya dado luz verde a la reforma del reglamento de la Ley de Extranjería en la que se incluye la regularización de en torno medio millón de personas extranjeras que viven en España.

Con esta medida, introducida por el Ministerio de Inclusión, Seguridad y Migraciones, aquellos migrantes que residen en nuestro país podrán adquirir derechos base como el acceso a los servicios públicos, contratos laborales regulado o también el pago de impuestos directos. Un avance que según ha reflejado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una carta a la ciudadanía, sirve para “reconocer la realidad de casi medio millón de personas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana”. Sin embargo, pese al aval del Consejo de Estado, son múltiples las preguntas que ahora se abren sobre la mesa, y también ingente la cantidad de bulos que tanto derecha como extrema derecha vienen arrojando sobre la medida.

A razón de ello, conviene subrayar que la regularización se aplica únicamente a aquellos extranjeros que ya se encontraban en España antes del anuncio de la reforma de la norma, y no a las nuevas llegadas. Por ello, uno de los requisitos para poder solicitar la regularización es la acreditación de la estancia previa en España antes del 1 de enero de 2026. Asimismo, se exige una permanencia continuada mínima de 5 meses en el momento de la presentación de la solicitud.

En esta línea de requisitos, también se incluye que se acredite la ausencia de antecedentes penales; lo que viene a tumbar otro de los bulos más sonados, que apuntaba a que esto no se exigía. Además, en lo que respecta a los solicitantes de protección internacional, será suficiente con haber presentado la solicitud antes del 1 de enero de 2026 y poder acreditarlo debidamente.

Calendario y vías de presentación de la solicitud

Con el objetivo de que las solicitudes puedan desarrollarse siguiendo un orden que no ponga en riesgo la buena prestación de servicios en los centros donde se tramitan, se han establecido las siguientes fechas y vías para poder presentar la solicitud.

  • 15 de abril: Publicación del procedimiento en el Boletín Oficial del Estado (BOE)
  • 16 de abril: Inicio de la tramitación telemática de solicitudes; se habilita también la solicitud de cita previa para atención presencial
  • 20 de abril: Comienzo de la atención presencial, siempre con cita previa
  • 30 de junio: Finaliza el plazo para la presentación de solicitudes

En este punto, conviene matizar que se ha diseñado un operativo especial para dar cobertura a todas las solicitudes, de manera que hasta 450 oficinas trabajarán en la atención presencial. Por su parte, el servicio telemático estará disponible desde este jueves 16 de abril, las 24 horas del día durante los siete días de la semana. Además, se incorpora un plan de refuerzo de personal extraordinario con más de 600 personas.

Con todo ello, se tumba otro de los bulos que hace referencia a que esta regularización y su solicitud va a colapsar tanto las oficinas de Correos como la Seguridad Social. Lejos de ello, lo cierto es que se han habilitado estos horarios específicos para no interceder con otros trámites. Además, la atención presencial solamente se hará mediante cita previa.

Por lo que hace a las vías para presentar las solicitudes, estas son presencial o telemática.

Vía telemática

  • Podrán presentar la solicitud directamente los interesados que dispongan de certificado electrónico y NIE
  • También se podrá realizar a través de personas inscritas en el Registro Electrónico de Apoderamientos
  • Se podrá contar con representantes profesionales como abogados, graduados sociales o gestores administrativos
  • Las entidades inscritas en el Registro de Colaboradores de Extranjería podrán prestar asistencia gratuita en la presentación de solicitudes

Vía presencial (únicamente disponible con cita previa)

  • El plazo para solicitarla se abre el 16 de abril, aunque la atención en oficinas comenzará el día 20 de abril
  • Podrá solicitarse a través de un formulario en la web del Ministerio, utilizando el sistema de identificación Cl@ve
  • También estará disponible la opción de solicitarla llamando al teléfono 060, disponible de lunes a viernes de 9:30 horas a 14:00 horas y de 16:30 horas a 19:30 horas
  • Oficinas de la Seguridad Social: al menos una por provincia, con atención de lunes a viernes en horario de 16:00 a 19:00 horas
  • Sucursales de Correos: ubicadas en capitales de provincia y municipios de más de 50.000 habitantes, con horario ininterrumpido de 08:30 a 17:30 horas
  • Oficinas de Extranjería: disponibles en determinadas provincias (Madrid, Alicante, Valencia, Almería y Murcia), exclusivamente en horario de tarde de 16:00 a 19:00 horas

Asimismo, se habilitará un portal específico dentro de la web del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones con toda la información actualizada sobre el proceso.

De la legitimidad de la medida al contexto económico

Con todo ello, este 14 de abril el Consejo de Ministros del Gobierno de España ha firmado un momento histórico en la legislatura de Pedro Sánchez al proporcionar al casi medio millón de migrantes en España derechos base.

Por ello, según subrayan fuentes de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones la modificación del reglamento de Extranjería cuenta con legitimidad política, porque la toma en consideración de esta iniciativa contó con 310 votos a favor en el Congreso de los Diputados (todos los grupos parlamentos, excepto Vox); social, porque toma el testigo de una Iniciativa Legislativa Popular que fue respaldada con más de 700.000 firmas y que apoyan más de 900 asociaciones de distinta índole, además de contar con el respaldo de la Iglesia católica; y económica, por el respaldo manifiesto de los agentes sociales y sectores productivos vitales como la construcción, la agricultura y la ganadería, y el transporte, que llevan tiempo pidiendo públicamente esta medida.

Entre otras cosas, estas mismas fuentes ponen también de relieve la seguridad jurídica que ampara la modificación de la norma, al tratarse de un procedimiento reglado dentro del marco de la Ley de Extranjería, que cuenta con todas las garantías de legalidad y seguridad jurídica.

Al hilo de ello, subrayan que el dictamen del Consejo de Estado avala que este procedimiento se realice por la vía reglamentaria, y considera que en dicho desarrollo reglamentario se han respetado todas las garantías para concluir un procedimiento de esta índole. Además, añaden que su dictamen valora positivamente los objetivos generales de la regularización, como son la integración social, la seguridad jurídica y la reducción de la irregularidad administrativa.

En este orden de cosas, la medida que ha visto la luz este martes en el Consejo de Ministros tiene también un profundo calado en el plano económico del país. Tal y como detallan fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la prosperidad de la economía actual va de la mano con la gestión de la migración y el aporte de los trabajadores extranjeros. De este modo, el 43% del empleo creado desde la puesta en marcha de la reforma laboral corresponde a trabajadores extranjeros, mientras que los trabajadores extranjeros representan más del 14% del total y hay sectores donde su peso es aún más relevante.

En este sentido, en el sector de la hostelería, uno de cada tres afiliados son extranjeros; en agricultura y construcción, uno de cada cuatro: en transporte, casi uno de cada cinco; y, además, uno de cada tres autónomos dedicado a telecomunicaciones, programación e informática es de otro país.

Entre otras cosas, instituciones de referencia como el Consejo Económico y Social (CES), la Comisión Europea, el FMI o la Airef coinciden en que España necesita que lleguen entre 200.000 y 250.000 migrantes al año hasta 2050 para mantener el Estado del Bienestar. Así, tal y como señala el CES, su contribución no se limita al ámbito económico, sino que también suponen el rejuvenecimiento demográfico, ya que la inmigración en España es eminentemente laboral y con un perfil de edad joven.

Con todo ello, desde la cartera que dirige Elma Saiz apuntan a que en ausencia de inmigración, España experimentaría una reducción significativa de la población y perdería peso en el contexto de la Unión Europea. Además, según un estudio de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, se reduciría el PIB y disminuiría nuestra renta disponible. Se debilitaría el mercado laboral y se deteriorarían los servicios públicos.

Por su parte, la sostenibilidad fiscal se vería comprometida porque subirían los gastos, debido fundamentalmente al envejecimiento de la población, y se reduciría la recaudación fiscal.

Desmontando los bulos, uno a uno

Con todos estos datos sobre la mesa, es necesario tumbar los principales bulos que desde la derecha y la extrema derecha han contribuido a esparcir sobre la regularización de migrantes:

  • “Efecto llamada”: Se dirige a personas que se encontraban en nuestro país antes de que se anunciara la regularización, no para nuevas llegadas.
  • “No se exigen antecedentes”: La ausencia de antecedentes penales y su debida acreditación ha sido siempre un requisito obligatorio, como lo es en otros trámites de extranjería.  
  • “Van a colapsar las oficinas como Correos o la Seguridad Social”: Se han habilitado horarios específicos y ampliados para no interceder con otros trámites. Además, la atención presencial solamente se hará mediante cita previa.
  • “Van a hacer un abuso de los servicios públicos”: Según los indicadores del Marco Estratégico de Ciudadanía e Inclusión contra el Racismo y la Xenofobia, la población extranjera hace un uso menor de los servicios sanitarios
  • “Han expulsado a los ucranianos del proceso”: En primer lugar, no son personas en situación irregular. Por otro lado, contarán con un procedimiento separado de la regularización para sus autorizaciones, por diferentes vías de presentación y sin plazo límite para sus solicitudes.
  • “Europa está en contra de este proceso”: La Unión Europea reconoce que cada Estado decide sobre las personas que ya están en su territorio. No está prohibido y se ha hecho en otros países. Es un proceso individual, como exige Europa.
  • “Encarecen el mercado de la vivienda”: No encarecen el mercado, son quienes más sufren el acceso a un mercado de la vivienda muy tensionado. El informe de seguimiento del Marco Estratégico señala que el 23% de las personas extranjeras no comunitarias vive en hogares sobreocupados, frente al 6% de los españoles.
  • “Es un coladero para que se vayan a otros países de la UE”: El permiso es exclusivamente para residir y trabajar en España. Son personas que viven en nuestro país y que apuestan por tener un proyecto de vida aquí.
  • “Esta regularización se tiene que hacer vía legislativa con su aprobación por parte del Congreso de los Diputados”: El Consejo de Estado ha avalado que la regularización se realice por la vía reglamentaria, por ser un texto normativo legal dentro de nuestro marco constitucional.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Las hostilidades contra España de la familia Netanyahu: no solo Benjamin, también su padre y su hijo

Benjamin Netanyahu no acepta que un solo país de Occidente no calle y asienta ante sus constantes violaciones del derecho internacional. Este es el caso de España, que planta cara al primer ministro de Israel en la condena al genocidio en Gaza, o el recrudecimiento en las últimas semanas de su ofensiva sobre Líbano a raíz de la operación ilegal contra Irán iniciada junto a Donald Trump en febrero.

Todo comenzó en abril con la quema de un muñeco de Netanyahu en El Burgo, en Málaga, que el Gobierno israelí vinculó directamente con el «incitamiento sistémico» del Ejecutivo español. El berrinche del sionismo llegó a un punto álgido este viernes, cuando Netanyahu amenazó a España con «pagar un precio inmediato» por plantarle cara al genocida, según él, difamando al «ejército más moral del mundo», responsable del asesinato de cientos de miles de civiles en Palestina, Líbano y otros países en las últimos décadas.

El primer ministro de Israel ordenó explusar a los representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar, órgano que supervisa el mal llamado ‘alto el fuego’ en la Franja de Gaza situado en la ciudad de Kiryat Gat. Una primera consecuencia de esas amenazas, que reflejan el nerviosismo de Netanyahu ante la posibilidad de que más países europeos se sumen a la condena de España. De momento, el mismo viernes, Pedro Sánchez volvió a pedir a la Unión Europea que rompa el acuerdo de asociación con Israel, que el Gobierno hebreo está «atropellando y violando».

El padre de Netanyahu defiende que el antisemitismo nació en España

Sin embargo, la aversión de Netanyahu a España no es nueva, ni empezó con las acciones del Gobierno como el reconocimiento de Palestina en mayo de 2024. El ahora primer ministro es desde hace décadas un ideólogo del sionismo, cuyas ideas beben directamente de lo que defendía su padre, Benzion Netanyahu. Este historiador, nacido en Polonia, fue uno de los que teorizó sobre el derecho de los judíos a conquistar a los árabes, a los que calificaba como «salvajes».

De él -y otros ideólogos- nacieron las tesis del sionismo revisionista, que justifica los abusos cometidos en nombre del pueblo judío por los ataques que han sufrido a lo largo de los siglos, en los que incluyen a España. De hecho, Netanyahu padre defiende que el racismo contra los judíos nació en España en el siglo XV, con la persecución a los conversos que propugnó la Iglesia Católica. Así lo refleja Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, uno de sus libros en los que reinterpreta la historia y afirma que los judíos fueron perseguidos en nuestro país por «odio racial antisemita».

Su tesis, según apunta el politólogo del Real Instituto Elcano Ignacio Molina. defiende que la persecución se mantuvo aunque los judíos se hubieran convertido al cristianismo por «impureza de sangre». Lo más significativo es que, aunque los judíos eran perseguidos en toda Europa, y en España la intolerancia provenía de la Iglesia Católica, Netanyahu culpa al pueblo español y al Estado. De este discurso nace el victimismo característico del discurso sionista, que emplean los más radicales para justificar genocidios, y que ha influido al actual primer ministro israelí. La idea de que «el judío nunca está seguro«, que explican con episodios como el Holocausto, pero cuyo origen sitúan en la España del siglo XV.

Los Netanyahu heredan el rechazo a España

Que las ideas de Benzion las abraza Benjamin queda claro desde que el ahora primer ministro inició su carrera política en los años 90. Él mismo ha dicho que la obra de su padre definió su postura sobre Israel. Pero en lo que respecta a España, Netanyahu reforzó las tesis de su padre en 2013, cuando el ya entonces mandatario israelí le regaló al papa Francisco un ejemplar del libro sobre la Inquisición durante una visita al Vaticano. El mensaje que lanzó con este gesto es tremendamente simbólico, ya que Netanyahu padre exculpa a la Iglesia del antisemitismo y culpa de él a la sociedad española.

En 2015, el primer ministro dio un paso más en su discurso. En un encuentro con líderes judíos en París, Netanyahu utilizó la España del siglo XV como ejemplo histórico del antisemitismo. El líder sionista insistió en las tesis de su padre, olvidando en el camino otros episodios en el que el odio contra los judíos se ha traducido en persecución y asesinato como el Holocausto.

Y la aversión a España sigue pasando entre generaciones del linaje del primer ministro israelí. El último en sumarse ha sido, su hijo, Yair Netanyahu, que se dedica al activismo político y a promover las ideas sionistas y de ultraderecha de su padre y su abuelo a través de su podcast. En 2019, cuatro años antes de los atentados de Hamás y de que su padre recrudeciera su genocidio en la Franja de Gaza, Netanyahu publicó en redes sociales que si los árabes y musulmanes querían «liberar tierras ocupadas» podían empezar con Ceuta y Melilla.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Junts exporta a Madrid su batalla con Aliança con su ley para prohibir el burka y transferir competencias de inmigración

Junts exportará este martes al Pleno del Congreso su ley para prohibir el burka y transferir a Cataluña las competencias en inmigración, en un intento de estatalizar su batalla con Aliança Catalana por el votante ultraconservador en el espectro del independentismo catalán. Así lo desprende el orden del día parlamentario, que recoge un texto de los neoconvergentes protagonizado por un único artículo: la petición para que quede prohibida la utilización en la vía pública y en cualquier espacio de acceso público de prendas que cubran «total o sustancialmente» el rostro e impidan la identificación de la persona. La norma menciona expresamente el niqab y el burka, aunque se formula de manera general para cualquier elemento que oculte la cara y también señala que, en todo caso, cuando resulte necesario para fines de identificación o seguridad, la persona deberá descubrir el rostro de forma momentánea ante la autoridad o personal habilitado, «en condiciones que respeten la dignidad y la no discriminación«.

Aunque la iniciativa no recoge sanciones, contempla excepciones para casos de salud «debidamente acreditados«, exigencias laborales o de prevención de riesgos, actividades culturales o festivas o tradicionales, «cuando no concurra riesgo para la seguridad pública». En la exposición de motivos, Junts argumenta, además, que determinadas prendas que cubren íntegramente el rostro pueden actuar como un «instrumento de invisibilización de la mujer» en el espacio público y proyectar un mensaje «incompatible» con la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, sostiene que la identificación personal es un «elemento básico para el funcionamiento ordinario de los servicios públicos y para la garantía de la seguridad ciudadana». Los posconvergentes también subraya que la ley no se dirige contra ninguna confesión religiosa concreta y que parte del reconocimiento de la libertad de culto, aunque recuerdan que «ningún derecho es absoluto y debe ejercerse en armonía con otros bienes protegidos como la igualdad, la dignidad humana y la seguridad».

«Éticamente incoherente» y las competencias en inmigración

El partido catalanista considera que «resulta éticamente incoherente que sociedades democráticas expresen solidaridad con mujeres que, en otros países, se juegan la vida para ‘desvelarse’ y reclamar su derecho a existir como ciudadanas plenas, y que simultáneamente legitimen, en el propio espacio público, símbolos de ocultación integral presentándolos como mera ‘diversidad'».

Aparte de la prohibición de los velos, la proposición de Junts incluye una disposición adicional para que el Gobierno central formalice la delegación a la Generalitat de Cataluña de competencias ejecutivas en materia de seguridad e identificación de personas. En concreto, la ley insta al Ejecutivo a transferir facultades para garantizar el orden y la seguridad ciudadana en puertos y aeropuertos, ejercer funciones de control fronterizo, entre las que se incluyen la ejecución de la normativa sobre devolución de personas extranjeras, y emitir documentos oficiales de identificación como el DNI, el pasaporte o el NIE desde la administración catalana. Los de Puigdemont fundamentan esta delegación en el artículo 150.2 de la Constitución y la vincula a la necesidad de dotar a Cataluña de un marco competencial en materia de seguridad.

El fantasma de la moción de censura

También en clave parlamentaria, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha abierto la puerta a pactar con Junts y con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) si las formaciones le aseguran su apoyo en una moción de censura al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El presidente ‘popular’ ha intentado reactivar, de esta forma, esta herramienta parlamentaria para sacar al socialista de la Moncloa, con la que ya ha amenazado en varias ocasiones, pero que nunca ha llegado a materializarse.

A pesar de que el gallego acostumbra a distanciarse mucho del partido de Carles Puigdemont, ahora, a vista de la oportunidad, ha vuelto a ofrecerse a él y a los nacionalistas vascos para sumar sus votos y que puedan precipitar la salida del presidente electo de La Moncloa antes de las elecciones del año que viene, para las que el PP sigue partiendo como favorito, aunque cada vez con un margen menos holgado, según los sondeos recientes. El responsable del principal partido de la oposición sabe que una derrota de este calibre le debilitaría mucho y, si bien todo apunta a que el Jefe del Ejecutivo aguantará al menos hasta 2027 en el cargo, Feijóo vuelve a poner sobre la mesa esta opción, de la que reniega si no cuenta con los apoyos suficientes.

El principal contrincante de Sánchez ha intentado justificar el nuevo acercamiento a los nacionalismos señalando que el propósito no sería el de gobernar con ninguna de las formaciones, sino que la moción sirviera de puente para la convocatoria electoral. Así lo dijo en una entrevista con Servimedia en la que el presidente del PP puntualizó que la moción “la plantearía para convocar elecciones” y “no haría como Sánchez”, sino que «las convocaría». «Yo no tengo ningún inconveniente en pactar una fecha porque estamos ante un supuesto clarísimo de convocatoria electoral», señalaba, haciendo lo que para él es una distinción con la forma de actuar del secretario general de los socialistas. Así las cosas, Feijóo se apoya en que el Gobierno no ha aprobado ni presentado presupuestos para defender su acercamiento a posturas que históricamente ha despreciado, criticando cualquier acuerdo que el Ejecutivo de coalición haya planteado o llevado a cabo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Miguel Ángel Rodríguez insulta y señala a los votantes del PSOE: “Son criminales a los que vota un tercio de españoles podrido”

El jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Migue Ángel Rodríguez, ha traspasado nuevamente todos los límites en las últimas horas. Esta vez, el telón de fondo ha sido la petición del exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, al presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, para que anule la sentencia mediante la que fue condenado a dos años de inhabilitación por revelación de secretos en relación con el novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Rodríguez ha puesto en la diana directamente a los votantes del Partido Socialista. Lo ha hecho a golpe de tuit, señalando que quienes eligieron a la formación de Pedro Sánchez en las urnas está “podrido”.

“El asalto a la Democracia cuando el Constitucional anule la condena al ex fiscal General del Estado es para que nos vayamos acostumbrando a cuando lo hagan con Begoña, el hermano, Zapatero… Banda de criminales a los que vota un tercio de españoles. Un tercio de españoles podrido”, escribió.

La persona que ejerce como mano derecha de Ayuso y que ha resultado mediática en varias ocasiones, siendo una de ellas, precisamente, el caso que concierne a la revelación de secretos que terminaba en la condena de García Ortiz, no se quedaba en ese mensaje del pasado lunes, sino que escribió otro en esa dirección.

En el segundo, mezcló todo tipo de cuestiones que se están analizando en los tribunales e incluso otras como la “manipulación” de la televisión pública -pero no la situación de Telemadrid- o la “compra de activistas”.

Así, mantenía que “un tercio de España está podrida” porque “apoya a Sánchez, Begoña, Ábalos, hermano de Sánchez, Cerdán, putas, corrupción, macarras, muertos porque se lo llevan…”. “Manipulación en RTVE, compra de medios de comunicación, compra de activistas… Un tercio de España está podrida”.

 

Ayuso: «España está gobernada por una banda mafiosa»

La responsable autonómica se pronunció en términos similares. No arremetió contra la ciudadanía, pero sí adoptó su tono habitual para esgrimir que España “está gobernada por una banda mafiosa”. También en X, antiguo Twitter, Ayuso apuntaba que “el Fiscal General del Estado, condenado por el Supremo, fue puesto políticamente por el presidente del Gobierno para delinquir”. Y apuntalaba que “ahora, el presidente del Constitucional, puesto ahí a dedo como su hijo en Telefónica, podría indultarle”.

En el mismo mensaje en el que cuestiona la independencia del Constitucional, en referencia al hijo menos de Conde-Pumpido, la baronesa extiende sus reproches a otros casos judiciales que afectan al presidente del Gobierno, concretamente a su anterior equipo y a su mujer; es decir, al proceso que sigue contra el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la decisión del juez Juan Carlos Peinado, quien investiga a Begoña Gómez, de cerrar la instrucción imputando formalmente a la esposa del líder del Ejecutivo por cuatro delitos en relación a la cátedra que codirigió en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El texto continuaba indicando que “a la vez, el 2 de Sánchez en el partido y en el Gobierno, pinta que acabará en prisión. Mientras el presidente se esconde en la dictadura china con su mujer, que será juzgada por 4 delitos mientras se burla de la Justicia y ni da la cara ni presenta su pasaporte requerido”. “España está gobernada por una banda mafiosa, lo pagaremos mucho”, remachaba.

El pasado lunes, García Ortiz recurrió su sentencia ante el Constitucional al considerar que con ella se vulneraron sus derechos. De manera más detallada, el recurso de amparo considera que la forma en que se ha desarrollado el proceso penal implica una valoración irracional y arbitraria de los indicios, y que la imputación de la autoría del delito de revelación de secretos se sustenta en meras inferencias abiertas, omitiendo pruebas de descargo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 


El juez Peinado finaliza la instrucción y procesa a Begoña Gómez por cuatro delitos

Se archiva la investigación contra Begoña Gómez por un presunto delito de intrusismo laboral. De esta manera, deja a un lado esta parte del proceso judicial abierto hace dos años contra la mujer del presidente del Gobierno, si bien, acuerda procesarla por malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida de marca.

La decisión de apartar el posible delito de intrusismo laboral se produce después de la vista celebrada el pasado 1 de abril, en el que las partes se lo solicitaron al magistrado tras ser informadas por Peinado de que solicitara la presencia de un jurado popular si el caso pasa la fase de Instrucción, la cual ha decidido no prorrogar.

Ahora, Juan Carlos Peinado da cinco días a la defensa de Begoña Gómez y a las acusaciones populares para pronunciarse en relación a esta decisión que ha tomado y que, tal y como señala en el auto según ha apuntado El País, indiquen “lo que consideren oportuno respecto a la apertura de juicio oral”. Es decir, aún no se dado este paso y la fase de Instrucción todavía no concluye aunque sí que está próximo su final, previsto el 16 de abril.

En este sentido, este caso no giraría entorno únicamente a Begoña Gómez, sino que en este proceso judicial Peinado prevé elevar también hacia una instancia superior tanto a la asesora de Gómez en Moncloa, Cristina Álvarez, como al empresario Juan Carlos Barrabés, a los que ha acordado procesar igualmente.

La causa judicial que el juez Juan Carlos Peinado abrió contra la mujer del presidente del Gobierno de España sigue extendiéndose desde el año 2024. Sin haber sobrepasado todavía la fase de Instrucción, en la que el magistrado ha visto de manera continuada como sus decisiones era anuladas por organismos judiciales superiores que reprochaban la falta de pruebas recabadas y la escasa argumentación para abrir un juicio, el proceso se alarga ya dos años desde que Peinado admitiera a trámite una denuncia presentada por Manos Limpias. A partir de ese momento, la causa se fue ampliando con querellas impulsadas por Hazte Oír y Vox.

A lo largo de este tiempo esta fase de instrucción ha estado marcada por las polémicas propiciadas por el juez Peinado, quien ha experimentado numerosos reveses en sus intentos por elevar la causa judicial y que, además, ha sido muy criticado ya que sus actuaciones se están entendiendo cargadas de motivaciones políticas. Además de ello, el magistrado pisa ahora el acelerador, ya que se acerca su jubilación. 

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Trump amenaza con «eliminar inmediatamente» los buques iraníes que intenten burlar su bloqueo de Ormuz

Instantes después de que haya entrado en vigor el bloqueo anunciado por Estados Unidos a los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz después de que las negociaciones entre Washington y Teherán no fructiferaran, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha amenazado con «eliminar inmediatamente» a los buques iraníes que se acerquen a “nuestro bloqueo”.

Según ha anunciado el presidente estadounidense en un mensaje publicado en su red Truth Social, estos ataques a los buques que desafíen el bloqueo seguirían el mismo modus operandi que los que han hundido una veintena de narcolanchas en las aguas costeras de Venezuela.

Estas nuevas amenazas llegan después de que a las 16:00 horas (hora peninsular) de este lunes haya entrado en vigor el bloqueo anunciado por Washington. Así, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido (UKMTO) ha confirmado la aplicación de «restricciones» a puertos iraníes en la zona del estrecho de Ormuz, después del bloqueo ordenado por el presidente estadounidense, tras las conversaciones infructuosas en Pakistán para el cese de las hostilidades con Teherán.

Según ha avanzado UKMTO, a partir de las 16.00 horas de este lunes «se están aplicando restricciones de acceso marítimo que afectan a los puertos iraníes y a las zonas costeras, incluidas las ubicaciones a lo largo del golfo Arábigo (Pérsico), el golfo de Omán y el mar Arábigo al este del estrecho de Ormuz».

Asimismo, la oficina británica ha indicado que las medidas se aplican «sin distinción» a buques de cualquier bandera que operen con puertos iraníes, terminales petroleras o instalaciones costeras. «No se ha informado de que el tránsito por el estrecho de Ormuz hacia o desde destinos no iraníes se vea impedido por estas medidas», ha indicado UKMTO, aunque advierte de que estos navíos «pueden encontrar presencia militar, comunicaciones dirigidas o procedimientos de derecho de visita durante el paso».

Al hilo de todo ello, conviene subrayar que para los buques neutrales que se encuentran en puertos iraníes se les ha concedido un «período limitado de gracia» del que señala que se ofrecerán más información en notas a navegantes. Asimismo, por lo que respecta a los marineros en la zona, las autoridades británicas piden extremar las precauciones y consultar el aviso a navegantes para obtener detalles oficiales, «incluidos los límites geográficos, las condiciones de tránsito y los requisitos de inspección o autorización». Igualmente ha desvelado que trabaja en unas directrices adicionales para los marineros sobre cómo se aplicarán estas medidas de bloqueo en la práctica.

Irán tilda de «ilegal» el bloqueo

Por su parte, las Fuerzas Armadas de Irán han calificado el bloqueo de Trump como “piratería” y advierten de que la seguridad en los puertos de la región «es para todos, o para nadie». Así se ha expresado el portavoz del mando Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfaqari, quien ha puesto de relieve que «la imposición por parte del criminal Estados Unidos de restricciones al movimiento de buques en aguas internacionales es un acto ilegal que equivale a piratería«.

«Las Fuerzas Armadas de Irán declaran de forma clara y firme que la seguridad de los puertos en el golfo Pérsico y el golfo de Omán es para todos, o para nadie«, ha sostenido, a la vez que ha advertido de que «si la seguridad de los puertos de Irán (…) es amenazada, ningún puerto en el golfo Pérsico y el golfo de Omán estará a salvo».

Entre otras cosas, Zolfaqari ha insistido en que «las Fuerzas Armadas de Irán consideran como un deber natural y legal el defender los derechos legales del país» y ha añadido que «ejercer la soberanía de Irán sobre las aguas territoriales del país es un derecho natural de la nación iraní». Así, ha proseguido señalando que «los buques vinculados con el enemigo no tienen y no tendrán derecho a pasar por el estrecho de Ormuz», mientras que «el resto seguirán recibiendo permiso para hacerlo, algo siempre sometido a las regulaciones de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán». «Dadas las continuadas amenazas por parte del enemigo contra la nación iraní y la seguridad nacional del país, incluso tras el fin de la guerra, la República Islámica de Irán aplicará de forma decidida un mecanismo permanente para controlar el estrecho de Ormuz», ha reiterado.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Sánchez cierra filas con el Papa tras los ataques de Trump: «Siembra la paz, con valentía y coraje»

En las últimas horas y en mitad de la escalada bélica en Oriente Próximo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el tono en diferentes direcciones. Mientras que este domingo anunciaba que procedía a bloquear los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz ante el fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán, se dirigía también al Papa León XIV, a quien acusaba de ser “débil con el crimen”. Unas palabras que generaban un aluvión de reacciones en forma de reproches a Trump, por parte también del propio Pontífice, y que han llevado al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a pronunciarse.

Aunque no ha mencionado expresamente al magnate estadounidense, el jefe del Ejecutivo español ha compartido un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter) con el que cierra filas con León XIV, cuando restan, además, dos meses para su visita a España. «Quien siembra vientos, recoge tempestades», ha comenzado Sánchez, en alusión a uno de los refranes populares bíblicos. Tras ello, el presidente del Gobierno ha proseguido: «Mientras algunos siembran el mundo de guerras, León XIV siembra la paz, con valentía y coraje. Será un honor recibirle en España dentro de unas semanas”, ha sostenido.

Cascada de réplicas a Trump

A razón de sus palabras sobre el Pontífice, León XIV contestaba a Trump este lunes. Así, en rueda de prensa, el Papa ha expresado que él “no es político”, sino que “habla del Evangelio”. “A los líderes del mundo les digo basta de guerras”, ha sostenido, a la vez que ha añadido que “el mensaje del evangelio es muy claro: Bienaventurados los que construyen la paz».

En líneas similares, el Pontífice ha asegurado que no tiene “miedo” a la Administración Trump ni a «declarar fuertemente el mensaje del Evangelio». Asimismo, León XIV ha asegurado que seguirá “hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, aquello por lo que la Iglesia trabaja”. «Esto es lo que creo que tengo que hacer, lo que la Iglesia tiene que hacer. No somos políticos, no nos ocupamos de política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. Yo creo en el mensaje del evangelio que es el del construir la paz», ha señalado.

«Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos terminar con las guerras y promover la paz y la reconciliación», ha esgrimido. Al hilo de ello, el Pontífice ha proseguido insistiendo en que continuará «alzando la voz contra la guerra, intentando promover la paz, promoviendo el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas». «Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor», ha espetado.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) ha emitido un comunicado para “lamentar las palabras de Trump contra el Pontífice. «En un tiempo marcado por conflictos y tensiones internacionales, su voz representa un llamamiento exigente a respetar la dignidad de las personas, el diálogo y la responsabilidad«, ha señalado la CEI en el escrito.

Tanto es así que incluso la primera ministra ultraderechista Giorgia Meloni se ha pronunciado al respecto, con un mensaje en redes en el que insta al Papa a que “fomente la resolución de conflictos”. Por su parte, el vicepresidente y líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, ha emitido una defensa a León XIV asegurando que atacar a «un símbolo de paz y guía espiritual de miles de millones de católicos» no es «ni útil ni inteligente».

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio


Sánchez reclama mayor cooperación entre China y la UE en su primer día de viaje oficial: estas serán todas sus paradas

El viaje oficial de Pedro Sánchez a China ha comenzado como se esperaba, con el presidente del Gobierno aprovechando el agitado contexto internacional para reivindicar los lazos entre la Unión Europea y el gigante asiático. No es casual, pues Sánchez es desde hace tiempo el principal adalid de que, ante el rumbo incierto del barco de Donald Trump, España y el resto de Europa se aseguren unas buenas relaciones comerciales y diplomáticas con China y otros centros de poder alternativos a Estados Unidos.

Durante su visita, el líder del Ejecutivo va a a conocer a empresarios, científicos y diplomáticos chinos, y a visitar algunas de compañías e instituciones más importantes del país. Todo ello hasta el miércoles, aunque el plato fuerte tendrá lugar este martes, con el encuentro entre Pedro Sánchez y el presidente chino, Xi Jinping, en el Gran Salón del Pueblo de la capital.

La agenda de este viaje es un fiel reflejo de los objetivos, que se resumen en tres: mayor cooperación, mejores relaciones diplomáticas y acuerdos comerciales. Todo ello con el objetivo de que España represente la ruptura con los prejuicios de Washington, que desde hace años acepta sin cuestionar Europa. Un objetivo que no solo tiene implicaciones diplomáticas e históricas, sino que podría abrir la puerta a una oportunidad comercial.

Con el tablero del orden mundial recibiendo constantes sacudidas, el mercado de las materias primas podría ser uno de los principales quebraderos de cabeza del futuro inmediato. Y este es un contexto en el que las necesidades de los países occidentales podrían relegar a la propaganda estadounidense a un segundo plano.

Sánchez da el primer paso: «Construir una relación basada en el respeto mutuo»

Sánchez ya ha dejado entrever que esta será la tónica de su viaje en su primer discurso, que ha dado este lunes en la Universidad Tsinghua de Pekín justo antes de participar en un encuentro con expertos en relaciones internacionales. El presidente, ante los estudiantes pekineses, ha defendido las relaciones con China y reivindicado el papel diplomático de España en el contexto actual. Como es habitual en él, lo ha hecho desde la defensa del multilateralismo, cada vez más cuestionado: «Por primera vez en la historia contemporánea, el progreso germina de forma simultánea en varios lugares del planeta», ha dicho.

El socialista no ha eludido las diferencias entre China y Occidente, pero va más allá de la confrontación de bloques que promueve Estados Unidos y pide tender puentes: «La propuesta de España es clara: construir una relación basada en el respeto mutuo«, defiende. Y la clave está en normalizar esas relaciones, que Sánchez describe de la misma manera que las que España y el resto de Europa mantienen con otras potencias: «Un respeto que nos permita cooperar en todo lo posible, competir en lo que sea necesario, y gestionar nuestras diferencias cuando estas resulten inevitables».

Para ello, Sánchez propone que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el único organismo de la ONU que dicta resoluciones vinculantes para los países, sea más representativo, y tengan más peso en él regiones como el llamado ‘sur global’. Además, el presidente ha abordado la guerra comercial que propugna Estados Unidos, y ha animado a China a abrirse al mundo para paliar sus consecuencias. Sánchez ha recordado que la Unión Europea ha firmado acuerdos con 25 países e incrementado un 80% sus importaciones de nuevos mercados en el sur: «Necesitamos que China haga lo mismo, que se abra, para que Europa no tenga que cerrarse», defiende Sánchez.

Las siguientes paradas de Sánchez en China

Al terminar su discurso, el presidente ha pedido a China que se implique más en el contexto internacional y exija el fin de la guerra en Ucrania, Líbano e Irán. Tras esto, Sánchez ha recibido la Cátedra honoraria de la Universidad de la Academia China de las Ciencias, una ocasión para reflejar el objetivo de reivindicar la cooperación con el país también en el ámbito científico y universitario.

Y también el económico, pues la agenda del día terminará con la visita del presidente a la sede de Xiaomi, el gigante chino de la telefonía movil, en la que estará junto a su fundador y CEO, Lei Jun. Sánchez trata de atraer inversiones a España, además de abrir el mercado chino a las empresas de nuestro país. Esto lo hará también los próximos días, cuando participe en encuentros con inversores -el martes- y con empresas innovadoras chinas -el miércoles-, tras lo que se reunirá con el presidente de la Cámara de Comercio UE-China, Jens Eskelund.

Pero sin duda el día de más significado político y diplomático del viaje será el martes. A partir de las 11:15 horas de la mañana -las 5:15 en horario peninsular-, Sánchez mantiene un encuentro con Xi Jinping. Ambos líderes se saludarán en el Gran Salón del Pueblo, la sede de la Asamblea Popular Nacional -el parlamento chino- y el lugar que destina a actividades ceremoniales el Gobierno de la República Popular, ubicado en la  Plaza de Tiananmén.

Tras esto, el presidente chino ofrece un banquete oficial a Sánchez, tras lo que el mandatario español comparecerá ante los medios de comunicación en torno a las 7:30, hora peninsular. Tras esto, seguirán las actividades de la parte política del viaje, en las que Sánchez asistirá a una ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo, oficiada por el primer ministro Li Qiang. El socialista se reunirá con él y con el presidente del Comité Permanente del parlamento nacional del país, Zhao Leji, tras lo que se producirá una firma de acuerdos sucedida de otro banquete, este presidido por Qiang.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Trump se compara con Jesucristo tras cargar contra el Papa: «A León XIV le gusta el crimen»

La Administración Trump no solo sorprende por las políticas que lleva a cabo a nivel internacional, en materias como la inmigración y la economía o en el ámbito social, sino que la manera de gestionar la comunicación y las redes sociales del presidente estadounidense resulta especialmente llamativa, además de preocupante para muchos. 

Campando a sus anchas en Truth Social, la imitación de Twitter que creó para evitar que el contenido de sus publicaciones fuera limitado por las normas de la comunidad, Donald Trump ha dejado en las últimas horas distintas imágenes que muestran cómo aborda la comunicación en esta red social, en la que deja desde mensajes relativos al mandato de su gobierno hasta ataques a quienes se postulan en contra de sus política, pasando también por enigmas que pueden tener que ver con acciones que tendrán lugar en el futuro cercano.

Así, durante este fin de semana el mandatario estadounidense ha cargado en su perfil de Truth Social contra el cantante Bruce Springteen, quien se ha mostrado en distintas ocasiones en contra del político republicano, al igual que, por ejemplo, ha dejado un montaje fotográfico en el que se puede ver una imagen de la Trump Tower en la Luna. 

No obstante, uno de los momentos del fin de semana lo ha protagonizado el POTUS al compararse con Jesucristo. Sí, Donald Trump publicaba en esta red social otro montaje fotográfico; sin embargo, en este se le veía caracterizado como el mesías del cristianismo y se le presentaba curando a un enfermo mientras aparecía rodeado de soldados del Ejército.

La publicación de esta imagen ha resultado sorpresiva para muchos usuarios de las redes sociales, que han dejado mensajes en los que expresaban preocupación, por ejemplo, al entender que «la humanidad no sufra otra guerra mundial depende de este psicópata inestable».

No obstante, este montaje fotográfico no ha resultado especialmente llamativo por lo que representa en sí mismo, sino que ha llegado momentos después de que el propio Trump arremetiera contra el Papa León XIV. Así lo hacía a los pies de la escalera del Air Force One, donde aseguraba que no cree que esté haciendo un buen trabajo. Es más, subrayaba que al máximo representante del catolicismo «le gusta el crimen» y criticaba que esté «preocupado por el miedo».

El Papa se posiciona contra la guerra de Irán

En los últimos días,  León XIV ha criticado con firmeza la postura de Estados Unidos en la guerra contra Irán. En sus intervenciones más recientes, calificó como “inaceptables” las amenazas contra el pueblo iraní y advirtió que ese tipo de retórica solo alimenta el odio y la escalada del conflicto.

El pontífice ha denunciado además lo que llamó una “ilusión de omnipotencia” por parte de las potencias implicadas, señalando que esa mentalidad está agravando la guerra y alejando cualquier solución pacífica.

En el plano moral y religioso, insistió en que “Dios no bendice ningún conflicto” y que ninguna causa justifica la muerte de civiles inocentes, rechazando implícitamente el uso de argumentos religiosos por parte de la Casa Blanca.

León XIV, ha hecho repetidos llamamientos al diálogo, a la negociación y al alto el fuego, lo que ha generado tensiones con el presidente Donald Trump, quien ha respondido criticando duramente al Papa. 

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Génova 13, sede de la corrupción del PP que Feijóo mantiene mientras se desmarca de Kitchen

En la semana judicial frenética que acontece estos días, uno de los focos principales se cierne sobre esta primera fase del juicio sobre la Operación Kitchen y, por ende, también sobre Génova. El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo se desmarcó este lunes, ante el inicio del juicio de la mayor trama de corrupción de España, de lo acontecido allá por 2013 en adelante, cuando se gestó la presunta trama de corrupción en la cúpula del Ministerio del Interior durante el mandato gubernamental de Mariano Rajoy que espió al extesorero del partido, Luis Bárcenas.

“El PP del 2026 no es ni Kitchen ni Gürtel”. En estos términos, la cúpula actual de Feijóo se desmarcó de las operaciones que antaño tuvieron lugar en Génova 13 y que ahora son objetivo de ardua investigación en la Audiencia Nacional, con más de 100 testigos, acusados de renombre del que fue el Gobierno de Rajoy y un proceso que, previsiblemente, se extenderá hasta finales de junio.

En clave de reacción al comienzo del juicio este lunes, desde Génova condenaron cualquier caso de corrupción, dejando en manos de la justicia las decisiones pertinentes y defendiendo que “los culpables paguen los actos que hayan realizado”, sin entrar en detalles quiénes son los sentados en el banquillo: el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y su número dos y secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, además de cargos policiales y el excomisario José Manuel Villarejo.

Esta postura vino defendida por el vicesecretario general de Economía del PP, Juan Bravo, quien además señaló que Feijóo “no tiene a nadie de su equipo implicado en causas de corrupción”, tampoco mientras fue presidente de la Xunta de Galicia –época en la que se sitúan los hechos presuntamente corruptos-. Al tiempo, contrapuso la postura de su partido con el PSOE, al que acusó de “insultar, señalar a jueces y hablar de lawfare”, realizando al tiempo alusiones sobre el caso de Koldo y Ábalos.

“Yo no soy el juez ni el responsable para decir quién es inocente y quién es culpable. Lo que tenemos que hacer es dejar trabajar a la Justicia, no insultarles, no llamarles rojos con toga o no hablar de lawfare, sino respetar su trabajo y a partir de ahí cada uno deberá asumir sus responsabilidades”, defendió Bravo al ser preguntado por si confía en la inocencia tanto de Rajoy como la antigua secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien estuvo imputada en la Kitchen junto a su exmarido durante un mes.

“El PP tapando al PP”

La posición actual de la dirección de Génova contrasta con que fue, precisamente, en Génova 13 donde se fraguó el germen de la trama de corrupción que no solo se ciñe a Kitchen, sino en especial al caso Gürtel.

Según sentenciaron fuentes de Ferraz con motivo del inicio del juicio, definieron la trama Kitchen como “el PP utilizando el Ministerio del Interior, jueces, fiscales y policías para destruir las pruebas de su propia corrupción. No es un caso aislado, es un exceso puntual”, reprocharon, reiterando al paso que esta fue “una operación organizada desde el poder para tapar la Gürtel, el PP tapando al PP con los aparatos del Estado”.

Las fuentes socialistas apuntaron el foco así a la propia sede de Génova 13. “En el primer piso, los sobres de la Gürtel”, comenzaron enumerando, recordando que el PP ha sido “el primer partido condenado por corrupción” en la historia democrática de España. Por consiguiente, “en el segundo piso, el Ministerio del Interior destruyendo las pruebas de esa corrupción”, mientras que en la planta superior, “el Ministerio de Hacienda investigado por vender el Boletín Oficial del Estado (BOE)”, en clara alusión al exministro Cristóbal Montoro y otra de las piezas bajo investigación por su despacho Equipo Económico. Por esta retahíla de razones, desde Ferraz definieron en “tres plantas, un mismo edificio y un mismo método” el escenario “pasado y presente” que rodea al PP.

En el plano actual, al mando de Feijóo, las fuentes socialistas criticaron que la formación conservadora continúa “intentando hacer lo de siempre: tapar, generar ruido y señalar a otros, porque los de Feijóo no afrontan casos aislados, sino su propio sistema”. En este punto, enumeraron la lista de las últimas décadas: “Corrupción económica con la Gürtel. Corrupción policial con la Kitchen para tapar la Gürtel. Corrupción legislativa con Montoro vendiendo el BOE”.

Mientras acontece este escenario, reprocharon, Feijóo cumple cuatro años en el liderazgo del PP “sin condenar ni uno solo de los casos de corrupción de su partido, sin pedir responsabilidades, sin dar explicaciones”. En estos términos, reiteraron que, bajo su punto de vista, el silencio de Génova “no es neutralidad, es complicidad” porque “el que calla, otorga”.

Continúa el juicio sobre Kitchen sin imputar a Cospedal

Cuando se cumplen dos días desde que comenzó este juicio de pleno calado político, tanto la Fiscalía como la Audiencia Nacional han descartado suspender el juicio oral, tal y como pedían las defensas de los acusados por supuestos defectos en el proceso de instrucción de la causa; así como la imputación de Cospedal y su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro –ambos citados como testigos próximamente-, como pidió la acusación popular del PSOE.

En la primera sesión, las defensas de los acusados solicitaron la anulación del juicio por supuestos defectos en el periodo de instrucción, esgrimiendo motivos como la falta de competencia del tribunal para juzgar los hechos, la prórroga “injustificada” del secreto de sumario o la falta de conexión, a su juicio, entre la pieza Kitchen y el caso Tándem, el nombre de la macrocausa relacionada con Villarejo. También reclamaron la anulación de pruebas clave como archivos de audio supuestamente grabados por Villarejo que habrían dado lugar a la investigación judicial, aduciendo que fueron obtenidas de forma ilícita y no se ha podido concluir su veracidad.

Los socialistas, por su parte, reclamaron la suspensión del juicio y la retroacción de las actuaciones para imputar a Cospedal y su exmarido -que llegaron a estar imputados en 2021, aunque tan sólo un mes, y para quienes finalmente se archivó la causa- y, de ese modo, indagar en la “conexión política” de la supuesta trama, y también el llamamiento del PP como partícipe a título lucrativo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

El mapa de los frentes abiertos de Trump: Irán se atraganta, ruptura con MAGA y Epstein, al acecho

La tensión en el ambiente se puede cortar con un cuchillo en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Mientras el fantasma del impeachment sobrevuela la residencia presidencial, a su inquilino y presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se le acumulan las controversias tanto en clave internacional como en clave interna, sin que ninguna termine de resolverse y mientras su popularidad desciende incluso entre sus acólitos. Venezuela, Groenlandia, Irán, la OTAN, el movimiento MAGA, Epstein… los frentes abiertos son cada vez más numerosos para el líder republicano, que está teniendo, en este 2026, el año más polémico desde que asumió la presidencia estadounidense por primera vez en 2016.

Donald Trump comenzaba el año con la detención y encarcelamento del expresidente venezolano, Nicolás Maduro, con el fin de hacerse con el control del petróleo del país e instaurar una figura más afín a sus intereses en la dirección nacional, como la de Delcy Rodríguez. No supuso estrictamente un cambio de régimen, pero sí un cambio que hizo que los intereses del imperio estadounidense se impusieran en suelo venezolano. A ello, le siguieron las amenazas de anexionarse Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, país miembro de la OTAN y de la Unión Europea, que tuvieron que desescalarse desde el raciocinio ante un líder que se creía con derecho a todo. De fondo, continuaba el genocidio palestino, respaldado desde Washington. ¿La cuarta línea de batalla? La guerra de Irán, un conflicto que muchos estadounidenses rechazan, en un país que jamás supuso una amenaza directa para Estados Unidos, y que solamente obedece a los intereses regionales de Israel, al ver en Teherán el único contrapeso posible a sus ansias expansionistas regionales y a sus planes de ocupación, ya sea a través del propio poder iraní o por la actividad de Hezbolá.

Pero esto, por si fuera poco, no es todo. A las pulsiones imperialistas y la clave internacional se suman los problemas internos: la desunificación del movimiento MAGA, que hasta ahora acostumbraba al seguidismo ciego a las acciones del presidente estadounidense, pero que ahora ha encontrado puntos de desacuerdo, especialmente tras el conflicto en Irán, y los archivos de Epstein, que sitúan a Trump como presunto partícipe de la trama de abusos de menores, prostitución infantil y otros abusos muy graves dirigidos por el depredador sexual que les da nombre. Todas estas controversias convergen, a su vez, en el año en el que se celebrarán las elecciones mid-term, es decir, las elecciones generales que se efectúan el martes siguiente al primer lunes de noviembre en el punto medio de la legislatura. En esos comicios se eligen los 435 escaños de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, y 33 o 34 de los 100 del Senado de Estados Unidos. Las previsiones vaticinan un importante batacazo de los republicanos a vista de las recientes acciones de Donald Trump y de los problemas acumulados durante los últimos meses.

Irán, los vaivenes de paz y el choque con la OTAN

Las conversaciones para la paz entre Estados Unidos e Irán se han ido sucediendo durante las últimas semanas, pero sin un horizonte claro. Los bandazos han sido constantes, sin que esté claro si la situación va a desescalar finalmente o si la reapertura del conflicto va a estar sujeta a los designios del republicano. El punto más acuciante de estas conversaciones ha sido, indudablemente, la reapertura del estrecho de Ormuz, por ser un punto clave para el comercio mundial de petróleo. Recientemente, el líder supremo Mojtaba Jamenei, ha asegurado que el tránsito en este enclave geográfico entrará ahora «en una nueva fase», coincidiendo, además, con la presión de Donald Trump sobre los aliados de la OTAN, a quienes reclama movilizarse en su favor y que han decidido no hacer seguidismo automático a este conflicto.

Por un lado, el hijo del antiguo líder de los ayatolás, asesinado en uno de los primeros ataques de Washington y Tel Aviv en la guerra, exponía este jueves en que su país «buscará reparaciones completas e implementará una nueva fase de gestión en el estrecho de Ormuz», Prueba de esta nueva fase en Ormuz son los datos extraíbles de Marine Traffic, la plataforma de seguimiento del tráfico por esta vía, además de The Times of Israel, señalando que, por primera vez desde el bloqueo, ha circulado un petrolero que no es de procedencia iraní por estas aguas, sino que se ha tratado de un buque de Gabón rumbo a India. No obstante, Jamenei advertía que no permitirá su utilización «a los criminales que atacaron a Irán» y, por ende, «no renunciará a sus derechos», aunque recordó que su país «no busca la guerra». En estos mismos términos, Jamenei advertía con la venganza ante el asesinato de su padre: «Exigiremos una indemnización por todos y cada uno de los daños infligidos, así como el precio de sangre pagado por los mártires y la compensación por los heridos de esta guerra», defendía.

En lo que concierne al papel de la Comunidad Internacional en este conflicto, Trump se reunía este miércoles con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que dio un ultimátum a los aliados para desplegar medios militares sobre el estrecho de Ormuz. Trump sigue esperando «compromisos y acciones concretas» para garantizar la navegación y tránsito seguro sobre este enclave del Golfo Pérsico, a pesar de que muchos Estados miembro se han desmarcado del conflicto. Washington amenazó, a su vez, con abandonar la OTAN ante su «decepción» con los aliados al no haberse sumado estos países a sus designios militares sobre Irán.

El alto el fuego, a su vez, se diluye entre las nuevas amenazas que va pronunciando el republicano: advertía esta semana que la parte iraní «pagará por el cierre del estrecho de Ormuz». En una reciente comparecencia, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, matizaba en múltiples ocasiones que el alto el fuego «está supeditado a la apertura del estrecho de Ormuz». «Esperamos que lo hagan de forma rápida y segura, sin ningún tipo de dilación. La prioridad del presidente y del equipo de negociación es la apertura del estrecho de Ormuz. Vamos a esperar que el estrecho se abra y que las negociaciones de Islamabad (capital de Pakistán) lleguen a buen puerto para alcanzar la paz», un encuentro que se producirá entre las partes diplomáticas este fin de semana. Del mismo modo, las conversaciones pacíficas quedan bajo cuestión al escuchar a Leavitt decir que fue la parte estadounidense la que rechazó la contrapropuesta diseñada por Teherán: «Los iraníes presentaron un plan de diez propuestas que no eran aceptables y hemos descartamos, la tiramos literalmente a la basura. Habéis mentido los periodistas sobre estas propuestas. Nosotros hemos obligado a Irán a sentarse a la mesa de negociación y que presenten un plan mucho más razonable, que era una base de negociación viable, 15 propuestas, entre ellas, que se ponga fin al programa de enriquecimiento de uranio, no aceptaremos que tengan un plan nuclear». Todo está en el aire y nada está claro en este sentido.

Críticas desde el movimiento MAGA

El ideario del universo Make America Great Again (MAGA) solía regirse por el seguidismo ciego a todo lo que diga y haga el actual inquilino de la Casa Blana. No obstante, con la ofensiva de Estados Unidos sobre Irán han cambiado las tornas, y se ha generado un cisma difícil de apaciguar: voces de renombre dentro del movimiento político se han posicionado en contra de esta incursión militar. El motivo no es otro que la razón de ser de la ‘Operación Furia Épica’ choca frontalmente con la esencia del gran eslogan de MAGA: «America First». Las voces críticas afean que el América primero queda en agua de borrajas si las ambiciones se centran en la política exterior, y más aún, arrastradas por los intereses de otro país.

Bajo este telón de fondo, distintas voces de peso dentro del movimiento han rechazado abiertamente sumarse a la postura belicista. La que fuera congresista por Georgia y que ocupó un cargo de confianza de Trump en el Capitolio, Marjorie Taylor Greene (MTG), se preguntó en redes sociales «cuántas muertes están los votantes del Gobierno estadounidense dispuestos a aceptar en esta guerra con Irán». «¿Qué tal cero, panda de putos mentirosos enfermos? Votamos por Estados Unidos primero y cero guerras», reprochó. «(Lo que está pasando) no es liberar al pueblo iraní, es asesinar a sus hijos. Estados Unidos no apoya esto», añadía la congresista citando las imágenes de la escuela femenina bombardeada al sur del país en las primeras semanas de hostilidades y augurando el fin del movimiento MAGA si todo seguía igual. Hasta Charlie Kirk, el comunicador de extrema derecha y afín a Trump asesinado el pasado septiembre durante una charla universitaria, definió la idea de un cambio de régimen en Irán como «una locura», previniendo que podría convertirse en una guerra civil en la que morirían cientos de miles de personas» y que provocaría «una nueva gigantesca crisis de refugiados musulmanes». Una postura secundada por Candace Owens y Cassandra MacDonald.

Otra de las voces reacias a la ambición de Trump fue esgrimida por el locutor y expresentador de la CNNTucker Carlson, una de las figuras que, de hecho, más auparon a Trup durante la campaña. Carlson describió la operación en Irán de «absolutamente repugnante y malvada» en declaraciones a ABC News, deslizando al tiempo que podría alterar de forma permanente la identidad del universo MAGA. En la misma dirección, el locutor de podcast Tim Pool calificó la incursión de «traición» a la nación norteamericana; misma postura que adoptaron los hermanos influencers Keith y Kevin Hodge: «El presidente Trump ha mentido completamente a sus votantes, ha traicionado al país y mancillado su legado de forma irreparable», condenaron en redes sociales. Incluso, desde el plano político, congresistas y senadores republicanos como Thomas Massie y Rand Paul, de Kentucky, o Warren Davidson, de Ohio, se postularon en contra: «Esto no es ‘America First«.

Los abusos de Epstein, a la palestra de nuevo

Otro de los frentes que siguen abiertos para el presidente estadounidense son los archivos de Epstein. Hace unos meses, se publicaba buena parte de los mismos para cumplir con la sentencia de la justicia estaounidense que imponía su revelación, aunque buena parte de su contenido fue censurada. El asunto quedó latente y sin mayores repercusiones que una fuerte indignación social que se fue apaciguando con el paso de las semanas, pero este jueves, la esposa de Donald Trump, Melania Trump, volvía a hablar del tema, negando cualquier vínculo con el pederasta y depredador sexual Jeffrey Epstein, asegurando que «no conocía sus abusos». «Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben acabar hoy mismo«, argumentaba la primera dama, en unas declaraciones que dan a entender que algo podría pasar próximamente con este asunto.

En una declaración sin preguntas, la primera dama mencionó su libro homónimo para explicar cómo conoció a Trump y las primeras veces que coincidió con el depredador ante los rumores de que el tycoon y ella se conocieron en una de las fiestas del depredador sexual. «Donald y yo fuimos invitados a las mismas fiestas que Epstein de vez en cuando», reconocía. «Solaparse en los círculos sociales es habitual en Nueva York y Palm Beach. Para que quede claro, nunca mantuve ninguna relación con Epstein ni con su cómplice, Ghislaine Maxwell. Mi respuesta por correo electrónico a Maxwell no puede calificarse de nada más que de correspondencia informal. Mi respuesta cortés a su correo electrónico no es más que una nota de cortesía. No soy víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump», matizaba Melania.

En la misma línea, la esposa del presidente estadounidense detallaba la primera vez que vio al pederasta. «La primera vez que me crucé con Epstein fue en el año 2000 en un evento al que Donald y yo asistimos juntos en aquel momento. Nunca había conocido a Epstein y no tenía conocimiento de sus actividades delictivas. Desde hace años circulan por las redes sociales numerosas imágenes y declaraciones falsas sobre Epstein y sobre mí. Tengan cuidado con lo que creen. Estas imágenes e historias son completamente falsas. No soy testigo en relación con ninguno de los delitos de Epstein. Mi nombre nunca ha aparecido en documentos judiciales, declaraciones juradas, declaraciones de víctimas o entrevistas del FBI relacionadas con el asunto de Epstein. Nunca he tenido conocimiento alguno del abuso de Epstein hacia sus víctimas», aseguraba, y sentenciaba: «Nunca participé en ningún sentido. No fui partícipe, nunca estuve en el avión de Epstein y nunca visité su isla privada. Nunca he sido acusado legalmente ni condenado por ningún delito relacionado con el tráfico sexual, el abuso de menores y otros comportamientos repulsivos de Epstein. Deben cesar las calumnias falsas sobre mí por parte de personas y entidades malintencionadas y con motivaciones políticas que buscan dañar mi buen nombre para obtener beneficios económicos y ascender políticamente». Muchas líneas abiertas para un Donald Trump que tiene que hacer frente a la posibilidad de recibir un impeachment, de las mid-terms de dentro de unos meses, a la caída significativa de su popularidad y a las más que crecientes dudas sobre su capacidad de liderazgo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Sánchez internacionaliza su perfil y extiende la imagen del ‘no a la guerra’

En un contexto internacional marcado por la situación en Oriente Próximo, el Gobierno español quiere afianzarse como adalid del ‘No a la guerra’ que enarbola desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado 28 de febrero. En ese sentido, el presidente Pedro Sánchez va a reforzar su perfil de contrapunto de Donald Trump en Europa, para lo que ha llenado su agenda de las próximas semanas de citas internacionales que subrayarán el nombre de España en el mapa.

El líder del Ejecutivo va a participar en cumbres, viajes oficiales y reuniones con el objetivo claro de seguir reforzando su perfil internacional, que ha convertido en el estandarte de su estrategia política. Y el momento no es casual, a poco más de un mes de que se abran de nuevo las urnas en Andalucía, y en un momento en que el mundo contiene la respiración ante las negociaciones de Estados Unidos, Israel e Irán que sacuden el tablero de la guerra en Oriente Próximo.

Los últimos movimientos de Trump, que ha reculado en sus contradictorias amenazas sobre el país persa, han dejado desorientada a la oposición, con PP y Vox sin saber muy bien cómo posicionarse ante la actualidad internacional. Los de Alberto Núñez Feijóo siguen sin condenar sin matices la matanza de civiles en Oriente Próximo, y comparan con un control de tráfico la detención de un casco azul español por parte de Israel. A esto se suma una ultraderecha servil y afín a Donald Trump, frente a lo que Sánchez se prepara para dos semanas de viajes y cumbres internacionales para reivindicar la paz, el multilateralismo y el órden basado en reglas, con el progresismo como vía para todo ello. 

La gira de Sánchez ha comenzado este mismo viernes en Barcelona, donde ha cerrado con un papel protagónico el European Pulse Forum, un evento organizado por el medio Político en el que se abordan «los temas más acuciantes que están dando forma al futuro de Europa». El presidente ha compartido escena con el president de la Generalitat Salvador Illa, la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz, y nombres relevantes de la política europea como la vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera, o los comisionados de Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, y Defensa, Andrius Kubilius; así como representantes de Alemania, Ucrania, Estonia o Montenegro, entre otros países.

La cuarta visita de Sánchez a China

Tras este foro, el presidente pone rumbo a la que será una de las visitas de Estado más relevantes de su mandato. Sánchez visitará China desde este sábado, y hasta el próximo miércoles (del 11 al 15 de abril), en su cuarto viaje al gigante asiático. El mandatario español protagonizará allí un encuentro con Xi Jinping, con vistas a consolidar a España como el principal interlocutor de Europa con el presidente chino. Según la diplomacia del país asiático, el objetivo es realizar un «intercambio profundo» sobre el tablero geopolítico actual y las relaciones bilaterales entre ambos países, que su portavoz de Exteriores ha calificado como «de hierro».

La estancia de Sánchez en Pekín se produce en un momento crítico, con la agenda exterior copada por la guerra en Oriente Medio y los vaivenes de Donald Trump. A esto se suman de las crecientes tensiones comerciales entre China y Occidente, en las que el líder español busca posicionarse como mediador capaz de rebajar la tensión que se genera desde Estados Unidos.

No es la primera vez que Sánchez busca ser el puente entre Pekín y Occidente, alejándose de los prejuicios sobre ese país que enarbola la propaganda estadounidense. En su última visita oficial a China, el español fue recibido con todos los honores en el Gran Palacio del Pueblo. En ese escenario, defendió la necesidad de una relación «basada en la reciprocidad y el equilibrio» entre la Unión Europea y China. “No queremos una nueva guerra fría”, insistió, en alusión a la creciente rivalidad entre Estados Unidos y el gigante asiático. La reciente visita de Estado de los reyes a China, la primera de un monarca europeo en siete años, confirmó un viraje diplomático que no pasó desapercibido ni en Bruselas ni en Washington.

Sánchez reivindica la vía del socialismo junto a Lula en Barcelona

Pero a su vuelta de Pekín, no termina la agenda internacional de Sánchez, aunque las siguientes citas serán en casa. Ese mismo viernes -17 de abril- se celebrará la primera cumbre bilateral España-Brasil de la historia, en la que el presidente recibirá a su homólogo en el país sudamericano, Lula da Silva, en el Palacio Real de Pedralbes, en Barcelona. La reunión tiene un gran significado político, no solo porque sea la primera de este formato con un país de América Latina, sino porque Sánchez y Lula son dos líderes socialistas que ejercen una oposición a la deriva belicista de Donald Trump y el resto de Europa.

Con su sintonía en el ‘No a la guerra’ y la reivindicación del socialismo como vía muy presentes, ambos participarán al día siguiente en el Global Progressive Mobilisation, que acoge la Ciudad Condal. Sánchez y Lula protagonizarán junto al presidente de Colombia, Gustavo Petro, y otros líderes progresistas de todo el mundo, una imagen de unidad y fortaleza frente a Trump y la ultraderecha mundial. Allí estarán también los mandatarios de Uruguay, Yamandú Orsi, Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, del Consejo Europeo, Antonio Costa y del Partido de los Socialistas Europeos, Stefan Löfven.

En la representación española participarán también nombres con peso a nivel internacional como Teresa Ribera, o el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Por parte del Ejecutivo arroparán a Sánchez el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, y los ministros de Exteriores, José Manuel Albares, Transformación Digital, Óscar López, y la titular de Inclusión y portavoz del Gobierno, Elma Saiz. Les recibirá a todos el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. El presidente dirigirá también la cuarta edición de la reunión ‘En Defensa de la Democracia’, foro que creó junto a Lula en 2024, y que tendrá lugar en la Fira de Barcelona.

Y la agenda no se termina ahí, porque una semana después está prevista una reunión informal de líderes europeos que tendrá lugar en Nicosia los días 23 y 24 de abril. Sánchez debatirá junto a otros jefes de Estado y de Gobierno del continente sobre la actualidad internacional, en un lugar con mucho significado: la capital de Chipre, el único país de la Unión Europea involucrado directamente en la guerra en Oriente Próximo. La isla mediterránea, que ocupa la presidencia de turno del Consejo de la UE, fue alcanzada por misiles en los primeros días de conflicto, tras lo que se han producido constantes violaciones de su espacio aéreo que han obligado a cancelar varias reuniones que tenía previsto acoger el país este mes por seguridad.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Trump fue a la guerra con Irán con un PowerPoint de Netanyahu y un “me suena bien”

La entrada de Estados Unidos en la guerra contra Irán no se decidió en una larga deliberación estratégica ni en una discusión cerrada sobre objetivos, costes y salida. Según un reportaje de ‘The New York Times’, firmado por Jonathan Swan y Maggie Haberman, el paso definitivo llegó después de una presentación de Benjamin Netanyahu en la Sala de Situación de la Casa Blanca y de una respuesta de Donald Trump tan breve como decisiva: “Me parece bien”. El diario reconstruye así el momento en que Washington terminó comprando el plan israelí pese a las dudas de la CIA, del vicepresidente JD Vance, del secretario de Estado Marco Rubio y de mandos militares sobre la viabilidad real de la operación.

La escena que describe The New York Times arranca el 11 de febrero. Netanyahu acudió a la Casa Blanca y, en un formato poco habitual para un líder extranjero, fue llevado a la Sala de Situación para exponer su propuesta. El plan, según esa reconstrucción, se articulaba en cuatro movimientos: eliminar al líder supremo iraní, destruir la capacidad militar de Teherán, provocar una revuelta popular y facilitar un cambio de régimen. La presentación incluía incluso un vídeo con supuestos futuros dirigentes de Irán. Trump, siempre según el relato del diario, salió convencido de aquella exposición y dejó dicho que la idea le parecía bien.

Ese respaldo no llegó porque hubiera consenso en torno a la operación. Llegó pese a que, al día siguiente, parte del aparato de seguridad estadounidense puso en duda varios pilares del plan israelí. La CIA consideró poco creíble la parte referida a una insurrección interna y a un cambio de régimen rápido. Rubio lo resumió con una crudeza que el reportaje atribuye de forma textual a las conversaciones internas. El general Dan Caine, por su parte, advirtió de algo más simple y más concreto: Israel tendía a prometer más de lo que podía garantizar y sus planes no siempre llegaban bien armados.

Un plan vendido como rápido y limpio

El corazón del relato no está solo en lo que Netanyahu prometió, sino en cómo lo vendió y en quién aceptó ese guion. Según la reconstrucción periodística, Israel aseguró que podía degradar en pocas semanas el programa de misiles iraní, contener una respuesta regional y abrir el camino a una caída del régimen desde dentro. El problema es que dentro de la propia Administración estadounidense había quien no se tragaba ese escenario. Vance advirtió del impacto político que una guerra podía tener sobre la propia coalición de Trump. También puso el foco en el estrecho de Ormuz, el punto más sensible del tablero, y en la imposibilidad de calcular con precisión cómo respondería Irán si lo que percibía estaba en juego era la supervivencia misma del régimen.

Las objeciones no se quedaron ahí. Caine alertó sobre los límites del arsenal estadounidense si el conflicto se alargaba. También sobre la ausencia de una vía clara hacia la victoria. Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump, tenía reservas, pero el reportaje señala que optó por no fijar posición en una reunión de ese calibre. La fotografía que deja The New York Times es la de una Casa Blanca donde casi nadie avalaba sin matices el plan israelí, pero donde tampoco cuajó una oposición capaz de frenarlo. Trump oyó las alertas. No cambió de rumbo.

El cierre de esa secuencia llegó después. Ya en el Air Force One, Trump aprobó formalmente la operación poco antes del plazo fijado por los mandos militares. La orden, según el relato del diario, fue directa y sin espacio para marcha atrás. El dato tiene peso por sí mismo. También por lo que revela del método: una guerra abierta contra Irán quedó atada a una cadena de decisiones en la que pesó más la intuición política del presidente y la presión israelí que un acuerdo sólido dentro de su propio equipo de seguridad nacional.

El reportaje de The New York Times aparece, además, en un momento delicado para Trump. La guerra con Irán ha tensionado al bloque MAGA, donde crecieron las críticas por haber roto la promesa de no meter a Estados Unidos en nuevos conflictos de gran escala. También ha abierto preguntas sobre qué obtuvo realmente Washington de una operación que, según otras crónicas publicadas estos días, no logró ninguno de los grandes objetivos maximalistas que Israel había puesto sobre la mesa al principio de la ofensiva. La continuidad del régimen iraní, la fragilidad del alto el fuego y la crisis en Ormuz han dejado esa discusión abierta.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Robles deja en evidencia a Ester Muñoz tras restar importancia a la detención del casco azul español: «Por respeto hay que callarse»

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha replicado este jueves a la portavoz parlamentaria del Partido Popular, Ester Muñoz,después de haber restado importancia a la detención del casco azul español en Líbano a manos de Israel. En este sentido, la ministra ha instado a la popular a que «no frivolice» con la detención de un casco azul tras afirmar la portavoz parlamentaria que ella ha estado «en controles de tráfico» que le han tenido «bastante más tiempo retenida». «Por respeto, uno debería callarse», ha remarcado la titular de Defensa.

El «incidente», en palabras de la ministra de Defensa, tuvo lugar este martes, cuando Israel detuvo a un convoy logístico de la misión de la ONU en Líbano (FINUL) que llevaba alimentos y otros recursos al contingente indonesio y derivó en la retención de un militar de nacionalidad española que duró «menos de una hora». Fue liberado tras trasladar España su «protesta más enérgica», tanto a Naciones Unidas como a Tel Aviv, según desveló Robles.

Ester Muñoz, preguntada al respecto, ha precisado que no tiene información sobre el motivo de la detención del casco azul, pero sobre la duración de la misma ha apostillado que ella ha estado «en controles de tráfico» que le han tenido «bastante más tiempo retenida». Palabras que han provocado la repulsa de Margarita Robles.

Una detención en la que medió «violencia»

Robles ha indicado que «cuando uno está en política no puede caer en frivolidades» y ha proporcionado algunos detalles sobre el suceso, recalcando que, en este caso, conviene expresarse con «prudencia». Así, ha explicado que el soldado retenido y el resto de cascos azules que viajaban en el convoy fueron objeto de «conductas agresivas» y «violencia evidente» por parte de un miembro del Ejército israelí «exaltado».

«Por respeto a los militares, a la ONU y al soldado que sufrió una situación bastante complicada, uno debería callarse«, ha afirmado la ministra en declaraciones a laSexta al ser preguntada por las palabras de la portavoz popular, afeando «la tentación» de «hacer política» con estos temas.

«No creo que Ester Muñoz en ningún control de la Guardia Civil haya recibido el trato que recibió nuestro militar», ha añadido, antes de zanjar: «No hay que opinar de lo que no se sabe«.

Robles ha aprovechado para recordar que España protestó contra el hecho ante Israel y ante Naciones Unidas, organismo que debe «reclamar» a Tel Aviv ante estos actos. Sin embargo, ha alabado el papel de la misión, cuyo mandato termina en diciembre de este año, y ha recalcado el compromiso de España con Líbano y Naciones Unidas «hasta el final».

Asimismo, y ante las voces que dudan de la utilidad de la misión, la ministra ha señalado que tiene una razón de ser «simbólica». «Demuestra voluntad de paz y que la ONU, pese a las críticas, debe tener un protagonismo esencial», ha añadido. «Si no estuviera la FINUL, la situación sería mucho más grave», ha rematado.

En el mismo sentido, fuentes de Ferraz han señalado que “España no se merece una oposición así” y se han preguntado para qué sirve un partido que “no condena la guerra sin matices, que mira hacia otro lado cuando se violan los derechos humanos y que hace chistes cuando Israel retiene a un militar español”.

“La respuesta la conocemos todos: para bloquear, para obstaculizar y para no estar nunca del lado de España cuando España más lo necesita. Ni de España ni de sus Fuerzas Armadas”, responden las mismas fuentes.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Las amenazas de Trump a Irán y sus giros de última hora: cronología de una escalada errática

Donald Trump ha convertido la guerra con Irán en una secuencia de amenazas máximas, anuncios de victoria precipitados y frenazos de última hora. Desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero, con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, la Casa Blanca ha alternado mensajes de cierre inminente con promesas de castigo todavía mayor. El último giro llegó en la madrugada de este miércoles, cuando Trump suspendió durante dos semanas el bombardeo contra Irán apenas una hora antes de que expirase el ultimátum que él mismo había fijado.

No ha sido un episodio aislado. Es la forma en que Trump ha conducido toda esta crisis: subir el tono, colocarse al borde del ataque total y, en el último momento, abrir una vía para negociar mientras presenta el volantazo como una muestra de fuerza. El resultado es una estrategia cada vez más difícil de leer incluso para sus propios aliados. La tregua de catorce días anunciada ahora no borra ese patrón. Más bien lo confirma.

Durante las últimas semanas, Trump había insistido en que la guerra estaba cerca de terminar y en que los objetivos militares de Washington estaban prácticamente cumplidos. A comienzos de abril llegó a decir que Estados Unidos estaría “acabado” en Irán en dos o tres semanas y que quería “eliminar todo” lo que el régimen todavía conservase como capacidad militar. Es decir, combinó la idea de final cercano con la amenaza de una ofensiva todavía más devastadora.

Del “fin inminente” a la amenaza total

La culminación de ese tono llegó esta misma semana, cuando Trump lanzó un ultimátum sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y advirtió de que “una civilización entera” podía desaparecer esa misma noche si Irán no cedía. La frase desató una nueva ola de rechazo fuera de Washington y elevó todavía más la sensación de que la Casa Blanca estaba jugando al borde de una escalada difícil de controlar. El problema ya no era solo la dureza del lenguaje. Era la falta de una línea reconocible entre lo que Trump amenazaba con hacer y lo que realmente estaba dispuesto a sostener.

Porque el fondo también ha ido cambiando. Trump ha oscilado entre presentar la guerra como una operación limitada para neutralizar capacidades iraníes y describirla como una campaña capaz de redibujar todo Oriente Próximo. Ha sugerido que el conflicto estaba casi resuelto y, a renglón seguido, ha amenazado con atacar infraestructuras esenciales, incluidas redes energéticas y puntos sensibles del aparato estatal iraní. Si el objetivo era forzar una negociación rápida, el mensaje ha sido errático. Si el objetivo era sostener una escalada militar coherente, tampoco lo ha parecido. Lo que deja esa secuencia es la impresión de una Casa Blanca que reacciona por impulsos, tensa al máximo y retrocede cuando el precio de seguir adelante empieza a crecer en demasiados frentes a la vez.

Eso es exactamente lo que ocurrió en las horas previas al último ultimátum. Trump mantuvo durante días que el ataque estaba listo. Washington vinculó la amenaza a la apertura total del estrecho de Ormuz y la presentó como una exigencia inaplazable. Pero cuando el reloj se agotaba, la Casa Blanca aceptó una propuesta de mediación paquistaní y congeló la ofensiva durante dos semanas. El propio Trump explicó que suspendía el bombardeo si Irán aceptaba la apertura “completa, inmediata y segura” del estrecho, y añadió que la propuesta iraní de diez puntos le parecía una base de trabajo para seguir negociando. 

El contraste entre la retórica de máxima presión y la decisión final de congelar el ataque no es un episodio aislado dentro de esta crisis. Se ha repetido, con matices, desde que comenzó la guerra. Trump ha ido encadenando anuncios de firmeza total con movimientos de última hora para abrir una salida política, casi siempre después de tensar el escenario hasta el límite. La tregua de última hora no corrige la forma en que Trump ha gestionado esta crisis. La condensa. Durante semanas ha repetido el mismo movimiento: elevar la amenaza hasta un punto extremo, fijar un plazo límite, cargar el ambiente y, cuando el choque parecía inminente, abrir una salida negociada presentada como una muestra de fuerza propia.

Ese patrón explica por qué la pausa de dos semanas no puede leerse solo como un gesto de contención. También funciona como la prueba más clara de una forma de actuar basada en la presión brusca y el volantazo posterior. Trump no ha pasado de la guerra a la diplomacia en un giro limpio. Ha vuelto a utilizar la amenaza de destrucción como palanca, ha llevado la cuenta atrás hasta el límite y, después, ha vendido la rectificación como si fuera el desenlace previsto desde el principio. La tregua, vista así, no desmiente sus bandazos. Los resume en una sola escena.

La tregua no corrige el desorden

El contraste con su discurso previo es difícil de disimular. Horas antes hablaba en términos de destrucción. Después presentó la pausa como un paso lógico porque, según dijo, Estados Unidos ya había cumplido y superado sus objetivos militares. De nuevo aparece el mismo mecanismo: endurecimiento extremo, amenaza de golpe decisivo y, en el último tramo, rectificación envuelta en lenguaje triunfal. El problema es que esa fórmula, repetida una y otra vez, ha ido erosionando la idea de una estrategia estable y ha convertido cada nuevo anuncio en una pieza más de una secuencia cada vez más errática.

La tregua no ha resuelto esas contradicciones. Estados Unidos, Irán e Israel aceptaron una pausa de dos semanas, pero el acuerdo llegó rodeado de versiones distintas sobre su alcance real. Irán dejó claro que no considera el pacto el final de la guerra. Israel apoyó el alto el fuego, aunque excluyó de ese marco el frente abierto con Líbano. Y sobre el terreno siguieron registrándose alertas, movimientos militares e incertidumbre sobre la solidez real de la pausa. La desescalada existe, pero nace con demasiados huecos.

Ahí aparece otra constante de Trump en esta crisis: la dificultad para casar su relato político con la realidad del conflicto. Ha presentado cada pausa como si estuviera a punto de cerrar una paz duradera. Ha insinuado varias veces que el desenlace estaba cerca. Pero la guerra sigue abierta, los frentes regionales no están cerrados y la propuesta iraní que Washington acepta discutir incluye exigencias muy difíciles de asumir, desde la retirada de tropas estadounidenses de la región hasta el alivio de sanciones y el encaje del programa nuclear iraní. La distancia entre la grandilocuencia del anuncio y la fragilidad de lo pactado sigue ahí.

La reunión prevista en Islamabad será la próxima prueba de esa incoherencia. Si la negociación avanza, Trump intentará vender la tregua como una jugada maestra y no como un repliegue ante el riesgo de un choque mayor. Si fracasa, volverá a quedar al descubierto un patrón ya conocido: la amenaza usada como espectáculo político, el ultimátum convertido en recurso habitual y la rectificación presentada luego como parte del plan. Lo relevante no es solo que Trump cambie de posición. Es la velocidad con la que lo hace y la forma en que intenta envolver cada giro como si no hubiera habido giro alguno.

En poco más de un mes, Trump ha pasado de anunciar un final rápido de la guerra a amenazar con arrasar Irán; de hablar de objetivos casi cumplidos a insinuar una ofensiva todavía más dura; de situarse al borde del ataque a comprar tiempo con una tregua de dos semanas. Esa cronología no dibuja una estrategia reconocible. Dibuja otra cosa: una gestión a bandazos de una guerra demasiado grande como para sostenerla a golpe de mensaje.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Trump lanza la mayor amenaza sobre Irán poco antes de que termine el plazo de su ultimátum: «Toda una civilización morirá esta noche»

Cuando restan pocas horas para que concluya el ultimátum que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concedió a Irán para que abra el estrecho de Ormuz, el inquilino de la Casa Blanca ha lanzado la mayor de las amenazas sobre el país persa avanzando que «esta noche morirá toda una civilización para no volver jamás». 

En un mensaje en la red Truth Social, el presidente de Estados Unidos ha asegurado que no prorrogará los plazos que ha dado a Irán y que «ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso«. «Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!», ha sostenido en esta red social el presidente estadounidense. 

Unas declaraciones que se producen de forma paralela al ataque proferido por Estados Unidos e Israel a la isla iraní de Jarg, la principal terminal petrolera del país. A razón de ello, la Guardia Revolucionaria de Irán ha amenazado con «privar a Estados Unidos y sus aliados» de «gas y petróleo» durante «años» en caso de que Washington «cruce las líneas rojas» de Teherán. A través de un comunicado, la Guardia Revolucionaria persa ha señalado que «si el Ejército terrorista estadounidense cruza las líneas rojas, la respuesta irá más allá de la región«. «No hemos sido y no seremos los que inician ataques contra objetivos civiles, pero no dudaremos a la hora de responder a la vil agresión contra instalaciones civiles (en Irán)», ha advertido.

Del mismo modo, han avanzado que actuarán «contra la infraestructura de Estados Unidos y sus socios para privar a Estados Unidos y sus aliados del petróleo y el gas de la región durante años», a la vez que han añadido que «los socios regionales de Estados Unidos deben saber que hasta la fecha se ha ejercido una gran contención en beneficio de la buena vecindad».

Irán, ¿»arrasado en una noche»?

Ya este lunes el magante estadounidense insistía en el ultimátum que termina este martes con el que exige a Irán la apertura del estrecho de Ormuz y advirtió de que el país entero «puede ser arrasado en una noche», que podría ser la de este martes. «El país entero puede ser arrasado en una noche y podría ser la de mañana«, afirmaba Trump durante una rueda de prensa en Washington. «Tenemos un plan que cuenta con el poder de nuestros ejércitos. Para las 24.00 en punto cada puente de Irán estará arrasado. Cada central nuclear estará inoperativa, en llamas, con explosiones y jamás podrá volver a ser utilizada», añadió.

Al hilo de ello, durante la rueda de prensa, Trump fue preguntado por el hecho de que estos bombardeos puedieran ser considerados como crímenes de guerra, a lo que respondió que los propios iraníes «están dispuestos a sufrir por su libertad». «Los iraníes dicen, y tenemos muchos mensajes interceptados, ‘por favor, seguid bombardeando’ y las bombas caen al lado de sus casas (…). Todo lo que os puedo decir es que quieren libertad», aseguró.

Por su parte, el secreario de Defensa, Pete Hegseth, insistió en las amenazas de bombardeos generalizados si se cumple el plazo del ultimátum sin un acuerdo. «Irán tiene que elegir. Elegid bien porque este presidente no está jugando. Se lo podéis preguntar a (Qasem) Soleimani, a (Nicolás) Maduro, a Jomeini», agregó, haciendo alusión al fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeini, cuando presumiblemente quería nombrar al líder supremo iraní Alí Jamenei, fallecido en el primer día de los bombardeos estadounidenses sobre Irán, el 28 de febrero.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio