Más y más pólizas. Desde la pandemia, la sanidad privada cuenta con 1,8 millones de personas más aseguradas —incluyendo el mutualismo administrativo— en España y ha pasado de cubrir al 23% de la población en 2020 al 26% en 2025, el último año del que hay datos. En apenas cinco años, el número de usuarios ha escalado de 11 a 12,8 millones, según los datos difundidos en los observatorios del sector sanitario privado elaborados por la Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). Solo en el último ejercicio, el sistema privado sumó 200.000 nuevos clientes y creció un 1,7%.
La tendencia se mantiene al alza año tras año: 11 millones de asegurados en 2020; 11,5 millones en 2021; 12 millones en 2022; 12,4 millones en 2023; 12,6 millones en 2024 y, ya en 2025, 12,8 millones. Un crecimiento que se traduce en un mayor peso asistencial: actualmente, el sector privado asume entre el 30% y el 40% de la actividad sanitaria, concentra el 42% de las intervenciones quirúrgicas y gestiona más del 32,3% de las urgencias. ¿Qué factores explican este trasvase? ¿Se está consolidando un sistema en el que el acceso y la calidad dependen cada vez más de la capacidad de pago? ¿Qué hay detrás de estas cifras?
Para Sergio Fernández, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), la lectura es clara. «Este crecimiento refleja el deterioro progresivo de la sanidad pública tras años de infrafinanciación y políticas de privatización encubierta», afirma tajante. Bajo su mirada, la proyección del seguro privado no responde a una elección libre, sino a una necesidad: «Quien quiere ser atendido con rapidez acaba pagando dos veces: vía impuestos y vía póliza». Fernández apunta a las administraciones como motor de esta expansión. «La privada crece porque se ha favorecido deliberadamente ese modelo, derivando recursos y actividad desde el sistema público. No es un crecimiento altruista: recibe grandes cantidades de dinero público a través de conciertos y externalizaciones», corrobora.
Sergio Fernández, FADSP: «Se deteriora lo público, crece el negocio privado y ese crecimiento se usa como argumento para seguir privatizando»
El último informe de la Fundación IDIS enfatiza también el peso asistencial del sector. Con los datos más recientes del Ministerio de Sanidad, correspondientes a 2023, la sanidad privada llevó a cabo más de 35,7 millones de consultas —casi el 30% del total—, atendió 10,7 millones de urgencias y realizó 2,28 millones de intervenciones quirúrgicas. En paralelo, el gasto sanitario privado ascendió a 37.048 millones de euros, lo que representa el 26,8% del gasto total y el 2,47% del PIB. A ello se suma que más de la mitad de los hospitales privados mantenían algún tipo de concierto con el Sistema Nacional de Salud (SNS)
Pese a su crecimiento, Fernández incide en una contradicción estructural: «Incluso quienes tienen seguro privado recurren a la sanidad pública para tratamientos complejos o de alto coste. La privada selecciona lo rentable, mientras el sistema público asume lo más caro y difícil«. ¿Las consecuencias? Dice que van más allá de los números: pérdida de profesionales en la red pública, fragmentación de la atención y una dependencia creciente del sector privado. «Se genera un círculo perverso: se deteriora lo público, crece el negocio privado y ese crecimiento se usa como argumento para seguir privatizando», ataja. Mientras tanto, la expansión avanza de forma silenciosa. «Se presenta como inevitable, cuando en realidad lo que falta es voluntad política para reforzar la sanidad pública».
De acuerdo con el análisis más reciente de la Fundación IDIS, por territorios, Madrid (37,3%), Catalunya (31%) e Illes Balears (30,9%) lideran la penetración del seguro privado, muy por encima de la media estatal (26,2%).
Guillén del Barrio, sanitario en la Comunidad de Madrid: «La sanidad privada funciona como un sistema de extracción de rentas»
Guillén del Barrio, enfermero de Urgencias en el Hospital Universitario La Paz y una de las voces más reconocibles del personal sanitario madrileño, lee estos datos desde la trinchera. «Los hospitales ya estaban al límite y ahora atendemos a pacientes más graves. Las listas de espera empeoran y también los tiempos en urgencias. Que más gente contrate un seguro privado responde, en gran medida, a que el sistema les está expulsando», dice al otro lado del teléfono.
Según el sanitario, el aumento de las pólizas oculta una realidad menos visible. «Nadie cuenta que cuando te jubilas, muchas veces ya no puedes asumir el coste del seguro», deja caer. Y apunta a la lógica económica del sector: «La sanidad privada funciona como un sistema de extracción de rentas. Una póliza puede costar 40 euros a los 30 años, pero a los 70 sube a 350. Hay casos de personas que, tras años pagando, ven cómo su cuota se dispara tras una enfermedad grave».
Desde su experiencia, el problema no es solo de acceso, sino de modelo. «Primero se debilita la sanidad pública y se empuja a las clases medias hacia lo privado. Pero cuando llegan los problemas serios, acaban volviendo al sistema público. Esa es la imagen que vemos a diario en los hospitales», describe. Del Barrio valora que el deterioro no es accidental. «La precariedad y la mala atención son el motor que alimenta la privatización. Para que alguien pague dos veces por la sanidad, la pública tiene que fallar. Si funcionara bien, nadie contrataría un seguro».
En este escenario, el sanitario rechaza que se trate simplemente de una sanidad «a dos velocidades». «Vamos hacia algo peor: un sistema en el que solo una minoría muy acomodada puede sostener el acceso privado a largo plazo», dice. ¿Se puede revertir esta tendencia? Como salida, el enfermero apuesta por un giro en las políticas públicas. «Hay que reforzar la financiación y hacerlo con criterios redistributivos: que quienes más tienen aporten más. Eso no solo fortalece el sistema, también reduce desigualdades y amplía oportunidades para quienes tienen menos recursos».
Fundación IDIS: «La complementariedad entre lo público y lo privado es indispensable. Apostamos por un sistema integrado, con un marco estable»
Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS, sostiene en declaraciones a Público que «las dificultades de acceso y las listas de espera en el SNS están favoreciendo el trasvase de pacientes hacia la sanidad privada», aunque matiza que este fenómeno también responde a una decisión individual. «En torno a 13 millones de personas pagan su seguro de forma voluntaria», dice. La patronal pone el acento en el papel que, a su juicio, juega el sector en el conjunto del sistema. «Que entre el 30% y el 40% de la actividad asistencial se realice en centros privados evidencia la liberación de recursos que supone para la sanidad pública», argumenta. En esa línea, defiende que la atención a millones de pacientes en la red privada «contribuye a reducir los tiempos de acceso a diagnósticos y tratamientos para el conjunto de la población».
Sobre la fiabilidad de los datos, la portavoz señala que su informe se apoya en fuentes oficiales como la OCDE, la Estadística de Gasto Sanitario Público (EGSP) o ICEA. No obstante, reconoce limitaciones metodológicas derivadas de las diferencias de cálculo entre organismos. «La EGSP no incluye partidas de atención sociosanitaria, como cuidados de larga duración, que sí contempla la OCDE, lo que dificulta la comparación», precisa. Con todo, desde la fundación reivindican un modelo basado en la colaboración. «La complementariedad entre lo público y lo privado es indispensable. Apostamos por un sistema integrado, con un marco estable y predecible que garantice seguridad jurídica y confianza», termina Villanueva.