

España, que se fue al descanso con una ventaja mínima (7-6), temía que esa dependencia del dueto goleador pudiera pasar factura, porque tan solo Alberto Munarriz fue capaz de sumarse a la fiesta en la primera mitad. Pero, en la segunda, Felipe Perrone quiso dejar claro que sus últimas brazadas como waterpolista profesional debían tener importancia en la consecución de su tan ansiado Mundial de Singapur, y anotó esos dos goles que ayudaron a que España se catapultara en el cuarto final.
Se recompusieron los de David Martín de un parcial de 0-3 para Hungría que situó a los magiares en cabeza (7-9). Parecía que la final se escapaba, con una Hungría que tenía hasta la suerte y los palos de su lado. Pero Granados, también activo en defensa con un bloqueo clave, y esa experiencia liderada por Perrone entraron en liza para, en ese mágico cuarto parcial, volver a soltar los brazos y marcar esos 6 goles que fueron dejando noqueados a los húngaros. El ‘último baile’ de Felipe Perrone es una medalla de oro mundial, su segundo Mundial tras el de Budapest 2022.