Estudió filosofía, militó en Izquierda Unida y dedicó cerca de una década a la docencia y la investigación. Lara Hernández (Madrid, 1986) se fraguó políticamente al calor del 15M. «En la época dorada de la movilización social», cuenta en conversación con Público. En 2024, la madrileña volvía a la primera línea política, como parte de Movimiento Sumar, la formación que por entonces lideraba la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Apenas un año después, Hernández asumía una nueva responsabilidad: la coordinación general del partido.
A algo más de un mes de cumplir un año en el cargo y en la víspera de la presentación de la nueva confluencia que impulsan su formación, Más Madrid, Izquierda Unida y Comuns, la política madrileña atiende a Público para hablar de la necesidad de «reconectar» con la calle. «La izquierda tiene que hablar en el idioma de la gente y hacerse cargo de sus problemas», defiende la dirigente de Sumar. Sobre el nuevo ciclo electoral, sobre el estado de salud de la izquierda, vivienda o feminismo. Sobre todo esto y mucho más hablamos con ella desde el plató de Público.

Algo se mueve en la izquierda. ¿Cómo interpretas los movimientos que han agitado el espacio durante la última semana? ¿Crees que lo importante es precisamente que haya movimiento y debate?
Efectivamente. Creo que estos movimientos, como tú bien apuntas, responden a una demanda que está instalada en la calle. Hemos llegado a un momento en el que la gente está pidiendo que las izquierdas toquemos las teclas que de alguna manera van a servir como revulsivo para empezar a trabajar, para ponernos en marcha. Esta es una semana crucial para todas nosotras.
El miércoles se celebraba un debate entre Emilio Delgado y Gabriel Rufián al que finalmente decidíais asistir los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno. De parte de Movimiento Sumar, ibas precisamente tú. ¿Por qué era importante estar ahí?
Nos ha parecido importante asistir al acto del pasado miércoles porque en realidad plantea una fórmula que es perfectamente compatible con lo que vamos a presentar el día de mañana, el sábado 21 de febrero. Responde a una voluntad de la que nosotras queremos participar. Hay una realidad: la gente está esperando que la izquierda se organice, que la izquierda se ponga, manos a la obra para construir una alternativa a las políticas del Partido Popular y de Vox, que parece que están a la vuelta de la esquina. Ante eso, creo que hemos respondido de una manera responsable y con mucha altura de miras. En el caso del acto del sábado, creo que es importante decir algo: la izquierda que va a nacer mañana, la izquierda que nace el día 21 de febrero, tiene la tarea principal de volver a conectar con la calle. Esta tarea es la consecuencia directa de lo que hemos vivido esta semana.
Sobre el acto que celebráis este sábado las cuatro formaciones que formáis parte del socio minoritario del Ejecutivo —Movimiento Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y Comuns—, ¿por qué habéis decidido organizarlo ahora? Mucha gente lo ha interpretado como una especie de respuesta al acto de Rufián y Delgado.
La fecha ha sido fruto de la casualidad. Creo también que Emilio y Gabriel deberían contestar a la pregunta de cómo ha sido que ha coincidido todo en la misma semana. Nosotros ya estábamos trabajando de manera coordinada a nivel de Gobierno, nuestras cuatro formaciones políticas: Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns. Desde luego nuestra voluntad es la de reeditar esa coalición electoral para presentarnos a las próximas elecciones generales del 2027. La idea es hacerlo ya precisamente porque urge, porque hay una alarma y una necesidad instalada en la calle para que nos pongamos a trabajar cuanto antes. Lo hacemos ahora porque creemos que es el mejor momento, porque creemos que la gente ya no puede esperar más. Nuestra idea es construir, consolidar esta alianza de estos cuatro partidos, para que, a partir de aquí, lancemos un llamamiento a que formen parte de este proceso, de esta alianza democrática, muchas otras formaciones políticas que no están, muchos otros sindicatos, entidades sociales y, por supuesto, todas las personas que se quieran sumar.
Estamos hablando de una presentación en la que no vais a anunciar un candidato, un nombre para la nueva coalición, tampoco un programa concreto. ¿Qué se va a presentar entonces el sábado?
Nosotras decidimos celebrar este acto porque nos parece un punto de inicio. Para nosotras es absolutamente fundamental entender que la casa ya no podemos construirla por el tejado. Soy perfectamente consciente del debate mediático: las caras, la visibilidad, los liderazgos. Esto es absolutamente crucial en el momento hacia el que vamos, pero tiene que ir de la mano de otros elementos políticos que son fundamentales. Y uno de ellos, lo apuntabas tú, es el programa. Tenemos que entender que estamos en un momento histórico totalmente distinto a todos los que hemos vivido anteriormente. En 2023, nosotras nos presentamos a unas elecciones generales con un programa de urgencia que logró revalidar un gobierno de coalición progresista y frenar el ascenso de la derecha y de la extrema derecha.
Queremos librar la batalla contra Vox desde el Parlamento y desde la calle
En 2027, ya no es así. Es otro momento, en el que —insisto— tenemos que hacernos cargo y asumir la responsabilidad para con la gente que nos está esperando. Eso requiere, en primer lugar, poner encima de la mesa un programa de transformación social y de transformación política real de nuestro país. Esto es lo que queremos hacer. Queremos, a partir del 21, que esta izquierda que nace asuma la responsabilidad de volver a conectar con la gente que está en la calle, de volver a hablar en su idioma, en su lenguaje, y, por supuesto, de hacernos cargo de los problemas de la gente. De plantear propuestas en positivo, que resuelvan la situación que tenemos hoy en día en España.
¿Cuáles van a ser los pilares de ese futuro programa?
Para nosotras, hay que hablar de dos temas Así de claro. Vivienda y redistribución de la riqueza. Hoy en día España es, en términos macroeconómicos,la gran locomotora de la Unión Europea. Tenemos cifras verdaderamente sorprendentes en la historia de nuestra democracia. Pero esa realidad macroeconómica, esos grandes números, no son realidades que aterricen en las casas de la gente. La vivienda es la gran aspiradora extractiva de las rentas de nuestro país. Por lo tanto, tenemos que poner encima de la mesa este problema, que es ya la primera preocupación para el conjunto de la ciudadanía. ¿Cómo lo vamos a resolver? Tenemos soluciones que no son fantasía ni nada que nos estemos inventando. Son soluciones reales, factibles, materiales y que se pueden implementar. Que incluso se están desarrollando ya en algunas comunidades autónomas y que pasan necesariamente por intervenir el mercado de la vivienda.
Lo segundo es hablar de la distribución de la riqueza. Estamos en el primer cuarto del siglo XXI, pero los ricos siguen siendo cada vez más ricos y los bancos siguen acumulando cada vez más ganancias. Sin ir más lejos, la semana pasada conocíamos los beneficios desorbitados que ha ganado la gran banca en el último periodo. Mientras todo esto pasa, se sigue produciendo una gran brecha en cuestión de pobreza. La pobreza infantil sigue siendo uno de los grandes problemas de nuestro país y ante eso tenemos que plantear medidas como, por ejemplo, la prestación universal por crianza, seguir aumentando el salario mínimo o implementando medidas que compensen ese desfase entre el coste de la vida y los salarios que recibe la clase trabajadora. Todo ello para garantizar, en última instancia, que podamos tener vidas que merezcan la pena ser vividas.
Hubo muchos otros partidos en lo que fue el espacio de Sumar, que se generó al calor del 23J. Partidos que no forman parte en este momento de la nueva confluencia pero a los que habéis invitado al evento de este sábado. Varios de ellos ya han dicho que no van a ir. Es el caso de la Chunta Aragonesista. Més per Mallorca o incluso Podemos. Compromís, en cambio, sí va a estar. ¿Esperáis que todos estos partidos con los que habéis compartido espacio se acaben sumando al proyecto?
Aquí hay que respetar siempre la autonomía de todas las organizaciones políticas y los tiempos y ritmos en los que cada una quiera dar este tipo de debates. Nosotras ya trabajamos juntas en un grupo parlamentario del Congreso, que esto a veces hay que contarlo más. Actualmente, por primera vez en la historia de nuestra democracia, existe un grupo parlamentario conformado por siete formaciones políticas de carácter territorial, estatal, plurinacional. Esto ya existe. Nosotros ya trabajamos de manera coordinada con la Chunta, con MÉS, con Compromís. Una vez dicho esto, nuestra voluntad, nuestra vocación y desde luego nuestro deseo —y este es también mi anhelo personal y el de la formación política a la que represento— es que evidentemente todas y todos se monten a este barco y que cada uno encuentre el lugar que le sea más cómodo para estar.
El debate entre Emilio y Rufián partía de una propuesta que ya hizo en su momento el portavoz republicano de un frente amplio de izquierdas, pero que partiera, por primera vez, no del impulso de las fuerzas estatales, sino de las izquierdas soberanistas. Es una premisa con la que partidos como Compromís o la Chunta podrían sentirse más interpelados. ¿Vosotros cómo valoráis esta idea? ¿Cuál sería la fórmula electoral que queréis construir?
Es un debate muy largo y muy interesante a la vez. Aquí hay varios elementos a tener en cuenta y que va a haber que navegar. Hay una realidad que tiene que ver con la ley electoral que tenemos, que penaliza la fragmentación. Esto lo llevamos viendo en las series históricas del CIS y en los resultados electorales muchísimo tiempo. Constatar esto no quiere decir que lo tengamos que asumir. Todo lo contrario. Quiere decir que tenemos que superar estas dificultades. que vayamos viendo cómo se produce ese encaje para obtener nuestro objetivo político. Esta es la clave de todo, hacia dónde queremos caminar. Yo lo tengo clarísimo. Nosotras y nosotros queremos caminar hacia esa conexión con la calle, en primer lugar, y hacia librar esa batalla con Vox, en segundo. Y no solo desde el Parlamento, también desde la calle, desde lo popular.
Tenemos que situar los grandes temas en los institutos, en los bares y en los parques
Tenemos que volver a situar los grandes temas que nos han preocupado y que nos siguen preocupando a la izquierda, ya sea plurinacional o estatal, donde corresponde. En los institutos, en las cafeterías, en los bares, en los parques, en las escuelas infantiles. Una vez que esto se dé, veremos cómo alcanzar la fórmula, el encaje concreto, que, ahora mismo, es una cuestión más secundaria.
Al final estáis proponiendo ya una cierta fórmula con esa reedición de la coalición.
Nosotros lo que estamos proponiendo es un proyecto político y l un ‘no nos vamos a rendir’. Esto es lo que estamos diciendo, que no nos vamos a resignar. Estamos lanzando mucho más que un acto de cuatro formaciones políticas que ya trabajan juntas. Lo que estamos diciendo es que la izquierda del siglo XXI ha dejado atrás el ‘no es posible’. La nostalgia no nos va a llevar a ninguna parte, la nostalgia es antirrevolucionaria. En un momento como el actual, tenemos que hacernos cargo, arremangarnos y ponernos muy serias y serios, porque lo que tenemos enfrente es algo a lo que no tenemos que mirar en clave defensiva, sino en clave propositiva. Lo que tenemos es que volver a hablar y a situar los grandes discursos donde tienen que estar, que es en la calle y en la gente.
Hablando de ideas que han surgido a raíz de ese debate entre Delgado y Rufián, no sé si crees que la conversación en torno a la defensa de los derechos de las personas LGTBI y del feminismo ha acaparado el debate público.
El debate público va a una velocidad que es absolutamente vertiginosa. Cada minuto y cada segundo aparece una noticia nueva y distinta. Sin entrar en la polémica —ya el propio Emilio se explicó al respecto y pidió disculpas— lo único que puedo decir es que nuestra vocación y nuestro objetivo es el de situar los temas que preocupan a la gente en la mesa. Desde luego, el feminismo es algo absolutamente transversal, que ha logrado traer muchas victorias a nuestro país. Vamos a seguir levantando las banderas en defensa del feminismo y de la lucha LGBTI porque entendemos que forman parte de nuestras raíces, de dónde venimos.
Pero sí consideráis que hay un cierto electorado, un perfil masculino y joven, al que no se está consiguiendo llegar desde la izquierda.
Este es un debate muy interesante. Yo aquí puedo hablar como profesora del instituto de secundaria. Se habla mucho de este 25% de la juventud que está profundamente derechizada. Bueno, hay un 75% que no. Es un 75% de la juventud que ha puesto en marcha las movilizaciones por la defensa del ecologismo, los Fridays for Future. Las mujeres jóvenes en las aulas son las generaciones de mujeres más empoderadas y con una mayor vocación de transformación desde el feminismo que se ha visto en mucho tiempo en nuestro país. Hay una realidad que está ahí. Ahora, es verdad que ante el crecimiento exponencial del voto hacia la extrema derecha, en la franja de entre 18 y 35 años, hay que reaccionar. Yo ante las veleidades de mi alumnado no respondía mediante la imposición, sino a través del convencimiento. Aquí la izquierda tiene que hacer una reflexión sobre cómo situar nuestras propuestas políticas, nuestra visión del mundo. Sobre cómo tejer nuevos horizontes de futuro para estas nuevas generaciones con las que se sientan identificadas y que empaticen con su sentido común y con su manera de vivir.
Otra de las cuestiones sobre las que ha pivotado el anuncio de la presentación de este sábado, de Un paso al frente, es el tema de los liderazgos. Vosotros habéis insistido en que, de momento, no hay una cara. Yolanda Díaz, que fue la anterior candidata del espacio, no ha terminado de aclarar cuál va a ser su encaje en la nueva confluencia. ¿Hay algún tipo de estrategia en no decir nada? ¿Por quién apostáis desde Movimiento Sumar? ¿Hay algún nombre alternativo sobre la mesa?
Por ser honesta, nosotras tenemos la voluntad, y además lo hemos dicho en múltiples ocasiones, de someterlo todo a debate. No tenemos ningún inconveniente, todo lo contrario, en poner encima de la mesa el debate con respecto a los liderados, con respecto a los instrumentos, con respecto al método. No hay que mirar hacia otro lado. Ahora, esta velocidad vertiginosa del debate público que comentábamos antes nos empuja a tener que contestar preguntas que ni siquiera nos hemos autoformulado. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que primero tenemos que ver cómo construimos la casa. Empezar la casa por abajo, por los cimientos. Y luego ir resolviendo cuestiones que tienen que ver con quién, con las caras que van a representar o que van a liderar todo esto. Ahora mismo nuestra vocación es la de poner esta tarea que tenemos por delante de conectar con la calle y con la gente de nuevo.

¿Cómo debería, en cualquier caso, elegirse el futuro candidato? Izquierda Unida, en un primer momento, proponía un proceso de primarias. El otro día su coordinador federal, Antonio Maíllo, hablaba, en cambio, de un candidato de consenso, ¿Por qué fórmula abogáis vosotros?
Nosotros lo hemos dicho y lo tenemos escrito en nuestros documentos. Los métodos democráticos son los únicos que sirven como vara de medir, también hacia dentro de los propios partidos. Un proceso de primarias es, desde luego, el método más democrático, transparente y limpio que puede servir para poner encima la mesa los nuevos liderazgos.
Apartándonos un poco de lo que es la última hora informativa, ¿Cómo valoráis desde Movimiento Sumar, en particular, y el espacio de Sumar, en general, estos dos años y pico de legislatura? Una legislatura complicada por la aritmética parlamentaria a la hora de aprobar proyectos legislativos.
Creo que el Gobierno de coalición progresista ha recibido todos los ataques posibles por tierra, mar y aire desde el minuto en que se depositó en la urna la papeleta por parte de la derecha y la extrema derecha. Estamos trabajando en condiciones sumamente complicadas. Esto es lo primero. Lo segundo, creo que hemos logrado muchas cosas, que se han conseguido victorias para el conjunto de las clases trabajadoras de nuestro país. Por ejemplo, la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Estamos ya situados en 1.221 euros al mes para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras. Hemos logrado aprobar y sacar adelante normas que tienen un impacto en la vida cotidiana de la gente. Que mi móvil no esté todo el rato sonando con números spam, a través de la ley de servicio de atención a la clientela.
Hemos puesto también el foco en el tema de la vivienda. ¿Cómo puede ser que el Partido Socialista Obrero Español tenga el Ministerio de Vivienda y hayamos hecho muchas más cosas nosotros en materia de vivienda? No solo trayendo la primera Ley de Vivienda que ha tenido esta democracia, porque esto hay que decirlo. La primera ley de vivienda que ha tenido nuestro país la trajo el primer Gobierno de coalición progresista. Antes de esa ley, la vivienda era una jungla; el mercado libre era salvaje. Además, desde el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo, hemos logrado poner el foco en un problema que es absolutamente transversal en nuestro país. Sin ir más lejos, el pasado martes el presidente del Gobierno anunció una inversión de 23.000 millones de euros en materia de vivienda en su comparecencia en las Cortes. Esto es evidentemente gracias al empuje que estamos haciendo desde el ala de Sumar para situar las cuestiones de fondo encima de la mesa.
¿Cuáles van a ser los caballos de batalla de Sumar en lo que queda de legislatura, en este próximo año y medio?
Vivienda, vivienda y vivienda. Este es para nosotros el tema principal, porque es el tema principal para la gente. Es el tema principal para los jóvenes y para los no tan jóvenes. Hay una dificultad absolutamente brutal a la hora de acceder a un alquiler. Ya no existe la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida en nuestro país, porque el techo es mucho más que un techo en sí mismo. Que yo tenga acceso a una vivienda es la condición de posibilidad para que el día de mañana pueda tener hijos, pueda tener pareja, pueda desarrollar mi vida con normalidad con mis amigos y con mi familia, con mi entorno más cercano. Hoy en día la situación es toda la contraria. Cada vez hay más personas que están a punto de ser expulsadas de sus viviendas porque su contrato de alquiler va a caducar a lo largo de este año y se exponen a subidas del 20, 30 o 40% el alquiler. Eso me obliga a que igual me tengo que ir de mi barrio, de mi ciudad, tengo que cambiar a mis hijos de cole.
Otro problema: el alquiler turístico. Esto está a nivel de todo nuestro país. La gentrificación, el proceso de expulsión de nuestros barrios, se está convirtiendo en un fenómeno cada vez más extendido, más fraudulento y con una menor voluntad por parte de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular de regularlo. Podríamos hablar de Baleares, de Canarias, pero también de ciudades como Granada, Málaga, Barcelona o Madrid. Tantas y tantas ciudades que están viendo que tienen gobiernos autonómicos que se niegan sistemáticamente a aplicar la Ley de Vivienda. Los que blandían y defendían la Constitución cuando les interesaba, ahora se sitúan del lado de la ilegalidad. ¿Por qué? Porque no quieren regular el mercado. Porque no regularlo significa seguir favoreciendo los intereses de los grandes tenedores, de los fondos buitres y de los que, en última instancia, son los verdaderos amigos del Partido Popular: los grandes poderes económicos.
La izquierda del siglo XXI tiene que dejar atrás el ‘no es posible’
¿Cuáles son las tres medidas estrella de Sumar para ofrecer soluciones a la crisis de la vivienda?
Intervención del mercado de la vivienda ya. Hay que ponerle coto, límite, freno a los precios de los alquileres. Lógicamente tiene que ser una intervención por ley. Esto ya está pasando. El Gobierno de Navarra ha intervenido el mercado del alquiler declarando, en primera instancia, zonas tensionadas. A partir de ahí lo que hemos visto es que, en seis meses, ha descendido un 8,6% el precio de los alquileres, sin afectar a la oferta de vivienda. Este es uno de los grandes argumentos esgrimidos por quienes representan a la patronal inmobiliaria en el Congreso, los diputados del PP y Vox.
Segunda medida: regular el alquiler de temporada y habitacional y, por supuesto, el alquiler turístico. Tampoco es una medida que llevemos como bandera discursiva. Hemos presentado una proposición de ley en el Congreso de los Diputados ante la cual, lo recuerdo aquí, el Partido Socialista se ha abstenido. Y tercera medida: hay que poner coto a los grandes tenedores. ¿Qué es esto de que un número brutal de casas estén en manos de fondos buitres o de unos pocos propietarios? Tenemos que utilizar los mecanismos impositivos, el pago de impuestos.
Lo hemos visto en Extremadura, también en Aragón. Al espacio de la izquierda alternativa le está costando conectar con el electorado progresista. ¿Qué tiene que cambiar la izquierda para canalizar y convertir en votos el descontento que hay en las calles?
Esta pregunta conecta directamente con la primera parte de nuestra conversación. Aquí hay muchísimos temas que tenemos que abordar. La izquierda tiene que situar en el foco los temas que preocupan a la gente, pero no de una manera abstracta, sino sobre bases materiales. Hemos hablado de la vivienda y seguiría hablando de ello largo y tendido. Pero ¿qué pasa con las nuevas tecnologías, con la inteligencia artificial? La IA ha llegado para quedarse en nuestras vidas y las ha penetrado de una manera que está modificando cómo nos relacionamos entre nosotros y nosotras, incluso cómo se concibe la educación. Afecta también a los medios de comunicación y al poder digital que es, sin duda alguna, el gran poder de nuestros tiempos.
¿Qué pasa con los discursos respecto a las nuevas tecnologías y su implementación y calado en nuestra sociedad? Nosotros tenemos desde la izquierda que elaborar un discurso, plantear una propuesta política. Tenemos que hablar también, por ejemplo, de la Unión Europea. La UE está viviendo la crisis existencial de mayor envergadura que ha vivido en todo su periodo de vida. Ante esto, tenemos que plantear cuál es nuestro modelo de Unión Europea. ¿Qué entendemos, por ejemplo, por soberanía, por autonomía estratégica? Tenemos que empezar a hablar ese idioma, ese lenguaje que nos sitúe donde estamos, en el siglo XXI.
El final del camino son las elecciones generales de 2027, pero hemos entrado ya en un nuevo ciclo electoral que se inauguraba el pasado mes de diciembre en Extremadura. Estamos todavía en la resaca electoral de Aragón, donde no fue posible construir una lista única en el espacio de la izquierda alternativa. En Castilla y León, de cara a esos futuros comicios del 15 de marzo, tampoco ha sido posible articular una candidatura conjunta. ¿Se va a conseguir en Andalucía?
No hay nada que nos gustaría más a Movimiento Sumar. Nosotras hemos trabajado intensamente en todas estas citas electorales a las que hacías mención y las que quedan por delante para construir alianzas, candidaturas unitarias en las que, desde luego, estén todas las fuerzas presentes. Vamos a seguir trabajando por y para ello. También en Andalucía.