
Ni Junts ni ERC fueron especialmente agresivos este lunes con el PSOE, más allá de plantear sus advertencias de rigor. «Tenemos que pedir máxima transparencia al PSOE, y si se acaba demostrando que ha habido irregularidades, se tendrán que asumir las responsabilidades que toquen», planteó Josep Rius en nombre de la formación de Carles Puigdemont, mientras Isaac Albert, en representación de los republicanos, insistió en que la corrupción es una línea roja para ERC y afirmó que «no podemos hacer ver que no hay corrupción por la voluntad de avanzar en determinados acuerdos».
El PNV, por su parte, se centró en defenderse de una de las afirmaciones que hizo Cerdán en su declaración ante el Supremo de este lunes: la de que el empresario guipuzcoano Antxon Alonso, presuntamente involucrado en la trama Koldo, influyó para que los nacionalistas vascos apoyaran la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno. Fuentes del PNV tacharon de «ridículo» este extremo y rechazaron «de forma tajante los intentos de vincularle con el caso Cerdán-Ábalos-Koldo», además de asegurar que el ex número tres del PSOE tiene una «estrategia de defensa» judicial que «se basa en la mentira».
No obstante, los nacionalistas vascos centraron sus críticas en Cerdán y evitaron señalar al PSOE. Y ya es más de lo que hizo EH Bildu, que evitó durante todo el lunes pronunciarse sobre la declaración y el ingreso en prisión del ex secretario de Organización socialista, lo cual supone mantener la misma línea de las últimas semanas, puesto que los abertzale han sido el socio que se ha expresado con menos dureza contra Pedro Sánchez y el Gobierno.
Todo lo contrario hizo Podemos, que se sitúa en el extremo contrario al de EH Bildu y ha sido, de largo, el partido de entre los que facilitó la investidura de Sánchez que ha mantenido un tono más agresivo contra el presidente del Ejecutivo. De nuevo, este lunes la secretaria general morada, Ione Belarra, calificó de «terrible para la gente progresista de este país ver cómo el PSOE se ha aprovechado de su confianza para volver a meter la mano en la caja», pese a que en el caso Koldo no hay —en este momento de la investigación— pruebas ni indicios de financiación ilegal del partido. Por su parte, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, afirmó que «la historia de la corrupción se repite, como con González, Aznar, Rajoy o Ayuso, porque este es el modus operandi del bipartidismo».
Mucho más tibio se mostró Movimiento Sumar, el pequeño partido liderado por Yolanda Díaz dentro de la coalición Sumar, cuya coordinadora, Lara Hernández, aseguró que el encarcelamiento provisional de Cerdán obliga a su formación a una «reflexión», aunque no concretó sobre qué tiene que reflexionar Sumar. «No podemos más que decir que caiga quien tenga que caer, sencillamente», se limitó a señalar Hernández