¿Qué significa defender la vivienda pública? El circuito público-privado de la vivienda social

Aunque la pregunta pueda parecer muy obvia para todo el espectro de la izquierda socialdemócrata y un irritante estorbo discursivo social para el sector más liberal de nuestra política, cabe pensar que no hay nada obvio en su significado cuando dentro de los programas políticos de los partidos parlamentarios es quizá uno de los pocos elementos comunes que cabe encontrar, desde un polo al otro del estrato electoral. Todos defienden aumentar la inversión en la construcción de más vivienda pública, aunque en todo lo demás puedan tener intereses contrarios. ¿No debería causarnos algún tipo de sospecha que, bajo este lema, que todos damos por sentado como socialmente beneficioso, tanto un partido como el contrario usen este eslogan del mismo modo? En este artículo nos vamos a centrar en reflexionar qué significa realmente defender la vivienda pública cuando la reivindican los políticos profesionales y que debe significar cuando la defendemos nosotros como sociedad. Porque igual, a base de no pensar en ello, resulta que el mismo lema ha servido a propósitos radicalmente diferentes cuando lo dicen ellos y cuando lo decimos nosotros. Igual sucede que a lo que se refieren los políticos con más vivienda pública acaba resultando un ahondamiento en la crisis de vivienda, en la venta masiva de suelo público y en la depauperación y expulsión de las poblaciones que se acogen a los regímenes sociales, que el Estado tramposamente auspicia. Igual esta reflexión nos deja ver un elemento esencial que debemos tener en cuenta como sociedad (o al menos como clase trabajadora, si entendemos que no todos los estratos de la sociedad tienen los mismos intereses) a la hora de elevar demandas al Gobierno, que bajo el marco del neoliberalismo, el interés nacional (eminentemente el lucro económico y electoral) y el interés social, son contrarios e incompatibles. Con ello en mente nos percatamos que para que una demanda con genuino beneficio social común sea llevada a cabo, no debe ser pedida a los gobiernos de turno, sino que debe ser forzada por medio de la propuesta a que se cumpla como designio de la ciudadanía, por mucho que al estado le resulte perjudicial en sus intereses privados.

Así pues, “más vivienda pública” es una proclama equívoca que puede servir a más de un interés y bajo la cual pueden convivir intereses sumamente contradictorios. Por un lado, podría pensarse en términos liberales que la solución pasa por invertir en ladrillo para posteriormente etiquetarlo como público y así eliminar la mancha de connotaciones que a la izquierda repelen, como contribuir a la lógica de la oferta y la demanda para bajar el precio de la vivienda. El asentamiento de este mantra proviene de la herencia política del franquismo inmobiliario, explicando cómo siendo el sexto país de la OCDE con más viviendas construidas (casi 500 por cada mil habitantes) el precio de la vivienda sigue la tendencia de subida absurda y deshumanizada que lleva. Tan sencillo como que construir un nuevo carril en una carretera no soluciona los atascos. El ámbito de la solución pasa más por decisiones fiscales, legislativas y, en último término, políticas, más que por la mera cuestión constructiva que jamás dejará de servir a lógicas economicistas. El mantra del ladrillo es evidente que proviene de un vicio de tiempos pasados y de una deliberada ignorancia de lo que supuso la crisis de 2007, el mayor atasco inmobiliario de la historia del país. Igual el problema es simplemente anterior a la construcción, en la medida en la que el foco problemático está en el uso y sentido de la vivienda que inspira su construcción. Uso y mercantilización y el modo en como las medidas del gobierno favorecen el negocio especulativo, la inversión privada externa, el turismo barato e implican la sustitución de las rentas más bajas de los núcleos urbanos. Si con este mantra estamos favoreciendo estas últimas consecuencias, más nos vale pensar de dónde viene, por qué lo seguimos creyendo y por qué celebramos que los políticos lo mantengan como una estrategia de propaganda electoral eficaz.

Si nos creemos este mantra es porque vivimos propagandísticamente la celebración del éxito del boom inmobiliario franquista. Éxito del que vive aún la mayoría propietaria de este país o, por lo menos, los que sobrevivieron con propiedad a la crisis de 2008. Este “milagro inmobiliario” que nos enseñó a automatizar que el problema de la vivienda es uno de oferta y demanda y que la solución siempre es la de construir más nos ha cegado completamente a la hora de entender de manera realista la crisis de vivienda que hoy acecha a todo país capitalista en mayor o menor grado. Elementos como la turistificación del mercado inmobiliario, la demanda autoinducida por grandes inversores externos, los fenómenos especulativos y el aumento de la desigualdad social (uno de sus principales factores es la percepción de una o más rentas derivadas de un alquiler) son elementos que una cuestión de oferta y demanda de la economía clásica no llega a entender y por lo que la solución franquista no deja de fracasar.

Hay que recordar que la construcción inmobiliaria masiva del desarrollismo franquista no pudo ser posible sin la subvención directa de las constructoras privadas, los mayores beneficiados del milagro de la vivienda en España. Con ello, España afianzó un pacto con el que hoy nos estrangulamos, la dependencia de la financiación privada externa. En 1954, se creó la figura de la vivienda de protección oficial como elemento central de la intervención estatal en materia de vivienda pública y, en 1957, el reciente Ministerio de Vivienda creaba el plan de urgencia social para paliar el chabolismo y mitigar los excesos del éxodo rural desregulado. Entre sus medidas estaba la construcción de sesenta mil viviendas para crear poblados de absorción que abastecieran la demanda de los inmigrantes españoles en Madrid (como lo fue El Ruedo, hoy en vías de privatizarse). Dada la incapacidad económica de llevar ello a cabo desde el Estado, se buscó subvencionar a la iniciativa privada como sustento de la construcción de vivienda pública en España.

Desde este episodio histórico es desde donde hay que comenzar a fundar la sospecha de qué implica realmente la defensa de la vivienda pública, cuando desde su fundación gubernamental ha sido completamente dependiente de la intervención privada. En la medida en la que la colaboración público-privada es esencial en el establecimiento del statu quo y responsable inmediato de nuestra situación, quizá convenga desembarazarse de una vez de la ingenuidad de que el Estado y “lo público” sigan obedeciendo a los intereses de la clase trabajadora y sea, para los demás que son propietarios, un asunto que truena sin molestar desde la comodidad de su casa ya pagada. El sentido de la política inmobiliaria franquista era asentar una clase media fuerte, que era lo que pedía la coyuntura económica occidental después de la segunda guerra mundial. Con ello, además, también se disolvía con el mismo golpe incentivos claves del movimiento obrero, para lo que era fundamental garantizar el acceso con mínimos costes estatales a la vivienda. Esa subvención privada quitaba cargas fiscales al Estado, pero consolidaba una élite constructiva del ladrillo, la financiación privada externa y la manía gubernamental de la privatización compulsiva, que aún vemos en izquierda y derecha parlamentaria. Sin embargo, todo este movimiento ya anticipaba la crisis de 2008 en la medida en que, a través de la hipoteca, se redirigió la mayor parte de la renta al pago de la vivienda, lo cual hacía dependiente a un gran sector de la población del precio de la vivienda y degradaba el Estado del Bienestar, haciéndolo mucho más débil a los alisios macroeconómicos.

En este sentido lo distintivo respecto de Europa en las políticas de vivienda española, es que, mientras el norte apostó por una vivienda social mayormente basada en el alquiler, el Gobierno español pensó en un parque de vivienda social orientada hacia los propietarios. Por este motivo resulta razonable (al menos para algunos, que confunden razón con rentabilidad) que la vivienda de protección expire temporalmente de su cualificación y quede en manos del Estado su salida al mercado competitivo. Así, finalmente, tras 15 años de protección oficial ya puede venir un posible propietario, con más dinero que el anterior inquilino, que pueda pagarla al precio de mercado. Ese dinero que salió del bolsillo de los españoles y que acaba repartido entre una inmobiliaria, un banco, una constructora y el propietario que después la ponga en alquiler.

A través de la figura del VPO se obliga a los promotores privados a construir un pequeño porcentaje de sus viviendas a un precio menor a cambio de subvenciones públicas y beneficios fiscales. Ello solo ha sido usado de pantalla para cubrir electoralmente un falso altruismo social con la transferencia de grandes sumas de dinero público a promotores inmobiliarios privados. Tan solo cabe pensar en lo absurdo de su pretendida función social en el mismo momento en que, tras su pérdida de la protección oficial, esa misma vivienda contribuye inmediatamente a procesos especulativos después de haberse integrado en el mercado. La explicación pasa por asumir que estás viviendas nunca estuvieron fuera del mercado, que la protección en su precio provenía de impuestos que alimentaban los beneficios fiscales de entidades privadas que posteriormente obtendría la oportunidad de compensar la inversión sobre la promoción construida.

La despatrimonialización del suelo público a cambio de más ladrillo para construir es evidente con la venta sistemática de vivienda pública por parte de todos los últimos gobiernos. Si esto es lo que se quiere significar con la defensa de un parque de vivienda pública, téngase en cuenta que solo ahonda en la parte del problema de la vivienda que afecta a los que más difícil lo tienen para acceder a un hogar. Entender seriamente qué significa defender la vivienda pública es entender que defender al Estado como algo ajeno y salvador respecto de los grandes tenedores privados es ignorar su estrecha compenetración histórica, que hoy está más vigente que nunca. Es entender que defender el Estado frente a las empresas en un contexto neoliberal es no atender a que el Estado funciona como otra empresa, que cada pequeño propietario que alquila su segunda vivienda funciona como una empresa. Igual la defensa de lo público tiene que ver con negar al Estado sus propios intereses y forzarle, por medio de la lucha colectiva, a que su vivienda sea efectivamente pública y su vivienda social sea efectivamente social, cosa que salta a la vista que no es el caso en Madrid.

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Ocho países europeos se unen al plan nuclear de Francia

Francia sigue rearmándose tras la escalada bélica en Oriente Próximo. El presidente del país, Emmanuel Macron, anunció que van a aumentar su arsenal nuclear, sin especificar cuánto, y que van a ampliar también el paraguas de la disuasión nuclear con el que protege a sus aliados europeos. Un movimiento inédito ante la complicada situación, al que se han sumado ya ocho países de la Unión Europea, según anunció este lunes el líder galo.

Macron avanzó más detalles sobre este nuevo plan de «disuasión avanzada» desde una base militar en la isla de Île Longue. Con un submarino nuclear de fondo, el presidente habló del «período de agitación política plagado de riesgos» que vive el mundo, con referencias a la situación tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, pero también a la invasión rusa de Ucrania. «Debemos reforzar nuestra disuasión nuclear ante la combinación de amenazas y debemos reflexionar sobre nuestra estrategia de disuasión en lo profundo del continente europeo», aseguró.

Macron recalcó además su disposición a combatir a Irán «en la defensa de los países del Golfo y de Jordania». El presidente galo aseguró que está dispuesto a apretar el botón rojo si es necesario «No dudaré en usar ese armamento para proteger nuestros intereses vitales», declaró. Un paso al frente bélico que Francia ya anunció junto a Alemania y al Reino Unido cuando empezaron las hostilidades, abriendo la puerta a intervenir directamente en el conflicto, y al que ahora quiere sumar a más países europeos.

Europa busca autoridad en el conflicto

Europa busca recuperar su autoridad en el tablero internacional, pero su única vía es hacerlo al ritmo que marca Estados Unidos. Aún así, Macron avanza en llegar a acuerdos de «disuasión avanzada» con, según él, ocho países europeos. A la espera de que España o Italia se sumen a la corriente europea de rearme, algo que en el caso español está lejos, el presidente francés incluyó en su lista a países de «primera línea» como Alemania, Polonia, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia o Grecia. En el caso de los últimos, han entrado al juego después de que un dron alcanzara una base británica en Chipre este lunes, y de que el ministro de Defensa griego anunciara el envío de dos fragatas a defender a su socio en el Mediterráneo.

Macron no escondió que lo que busca es reafirmar la autoridad de Europa, muy desdibujada en los últimos conflictos internacionales. Aunque este paso al frente vuelve a ocurrir porque lo marcan Donald Trump y Benjamin Netanyahu, el francés aseguró que Europa quiere más independencia: «Los europeos se han habituado a que su seguridad dependa de las normas de seguridad establecidas por terceros«, aseguró.

El arsenal nuclear de Francia, a escala

Lo que sí es preocupante es que el tono a la hora de hablar de arsenales nucleares ha cambiado. Lo que antes era el escenario final en el que la humanidad corría peligro, ahora entra en los discursos con toda naturalidad: «El próximo medio siglo será una era de armas nucleares«, aseguró Macron, quien normalmente destaca por la diplomacia y la cautela. Además de la escalada en Irán, el mandatario mencionó el avance de la guerra en Ucrania sin progresos diplomáticos desde hace ya más de cuatro años, y el desarrollo armamentístico de Rusia, la mayor potencia nuclear del mundo: «La guerra lenta y cruel de Rusia contra la vecina Ucrania constituye un grave riesgo para Europa», advirtió.

Francia es la única potencia nuclear de la Unión Europea, y junto a Reino Unido mantienen el paraguas de disuasión para todo el continente, que ahora quieren ampliar. Se estima que el país galo tiene unas 290 cabezas nucleares, muy por debajo de Rusia (unas 5.800), Estados Unidos (5.100) y China (450), y por encima de los británicos (225) y el resto de potencias nucleares del mundo: Pakistán (160), India (160), Israel (80-90, no confirmado oficialmente) y Corea del Norte (40-50, no confirmado oficialmente).

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Zapatero niega cualquier vinculación con el rescate de Plus Ultra: «En absoluto»

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero pasa este lunes por el trámite orquestado por el PP en el Senado. El socialista comparece en la comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en la Cámara Alta, donde los populares tratan de «acorrarle» -en sus propias palabras- por su presunta vinculación con la aerolínea Plus Ultra. La derecha acusa a Zapatero de haber presionado para el rescate de la aerolínea en 2021 por el Gobierno.

Y a ello han ido desde el principio. La senadora de UPN, Mar Caballero, ha sacado el tema en el primer turno de preguntas al expresidente: «Fue usted el facilitador del rescate, ¿sí o no?», le ha preguntado. La respuesta de Zapatero ha sido tajante: «No. En absoluto«. El socialista niega tener «relación de ningún tipo» con la aerolínea.

La ofensiva del PP se basa en el dinero que cobró Zapatero por trabajos de asesoría para la empresa de Julio Martínez, empresario acusado de haber blanqueado dinero con el rescate de Plus Ultra, Análisis Relevante SL. Zapatero no niega estos trabajos, es más, matiza que fueron 70.000 euros brutos al año «con sus facturas», como ha asegurado en el Senado.

Zapatero ha optado por la transparencia para explicar por qué las acusaciones en su contra no tienen fundamento: «No he tenido relación con el presidente de Plus Ultra, ninguna comunicación, cero. Con Julio Martínez Martínez sí, bastante», explica. «Debo añadir que con afán de transparencia, cuando acepté la propuesta de realizar las funciones de Análisis Relevante le propuse también que la agencia de mis hijas pues hiciera las tareas de marketing, de comunicación, de apoyo a la sociedad y también de apoyo al consultor. Para ser sinceros, la responsabilidad, el compromiso de la prestación de servicios de esta agencia es esencialmente mía», ha aclarado.

Zapatero desmiente los bulos sobre su vinculación con Plus Ultra y Venezuela

El expresidente tiene la oportunidad de desmentir todas las informaciones que se han publicado en los medios sobre su presunta vinculación con Plus Ultra, que los senadores están sacado a colación en su comparecencia. Por ejemplo, sobre haberse beneficiado del régimen chavista de Venezuela, cuestión por la que también le ha preguntado Caballero.

En concreto por la información publicada de que el ex alto cargo del chavismo, El Pollo Hugo Carvajal, declaró que Zapatero tenía una «mina de oro» en Venezuela. El expresidente ha desvelado una carta en la que Carvajal desmonta las «injurias» vertidas sobre él: «No he dicho ni tengo nada que decir de usted«, escribe el expolítico sobre Zapatero. «No tengo conocimiento de ninguna irregularidad al respecto», terminaba la misiva de El Pollo. «Aquí está la mina de oro«, ha sentenciado Zapatero.

También la senadora de Vox Paloma García le ha preguntado si «se lucró de la narcodictadura de Venezuela», a lo que Zapatero ha sido tajante: «He apoyado siempre a las empresas españolas en Venezuela a coste cero«, ha respondido. La parlamentaria ultra le ha preguntado también si «se da por amortizado como Santos y Cerdán», a lo que el expresidente ha despejado los deseos de la derecha: «Qué más quisieran ustedes«, ha respondido.

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Trump advierte de que lo peor «está por llegar» en Irán: «La gran ola ni siquiera ha llegado»

Bajo el marco de la escalada de violencia y bombardeos que comenzaron el pasado sábado en Oriente Próximo, con el foco en Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enfatizado este lunes que la “gran ola” de ataques aún “está por llegar”, pese a que fueron decenas los fallecidos, entre ellos el ayatolá Alí Jamenie.

En declaraciones a la cadena de televisión CNN, el inquilino de la Casa Blanca ha reiterado: “Lo estamos destrozando”, al tiempo que se ha congratulado de contar con “el mejor Ejército del mundo” para estas misiones.

Debido a que el escenario bélico no acabará en el horizonte próximo, a juzgar por las palabras del propio Trump, ha urgido a la ciudadanía iraní a que no salgan de casa porque “no va a ser seguro estar fuera”, reiterando que aún no han empezado a “golpearlos con fuerza” -al régimen iraní-: “La gran ola ni siquiera ha llegado, la grande está a punto de llegar”, ha advertido.

Al tiempo, el principal mandatario de Washington ha venido señalando este lunes que no quiere que el conflicto se alargue en exceso: «Siempre pensé que serían cuatro semanas. Y vamos un poco adelantados«. Como punto inesperado en la consecución de los hechos, Trump ha agregado que lo que le pareció «sorprendente» fueron las explosiones iraníes sobre otros países del entorno como Baréin o Emiratos Árabes Unidos. Paralelamente, cabe remarcar que Israel, por su parte, también ha atacado otros objetivos, como a Hezbolá en El Líbano. 

Preguntado también por la CNN sobre los sucesores del ayatolá Jamenei, el mandatario de la Administración Trump ha dicho desconocer quién podría ocupar tal cargo, puesto que las fuerzas militares norteamericanas eliminaron «a la mayoría de candidatos»: «El sucesor del ayatolá Jamenei no será ninguno de los que pensábamos porque todos están muertos», ha reiterado.

Estas declaraciones se producen bajo el telón de fondo de los constantes bombardeos y ataque armamentísticos que se han producido entre las últimas 48 horas, desde Estados Unidos e Israel hacia Irán, siendo la respuesta de Irán con contraataques en la misma dirección y hacia otros países del entorno, como el Líbano, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo. El conflicto suma ya en torno a 600 víctimas mortales, más de 550 iraníes desde el sábado, según las cifras aportadas por la Media Luna Roja.

Posteriormente, y en su primera rueda de prensa en la Casa Blanca tras el inicio de los ataques directos, Trump ha calculado que este escenario podría prolongarse cuatro o cinco semanas más, si bien ha dejado claro que Washington tiene la «capacidad» de sostener la llamada Operación Furia Épica durante «mucho más» tiempo: «Hemos hecho una proyección de cuatro a cinco semanas, pero tenemos capacidad de durar mucho más allá«, ha explicado, ahondando en que no se «aburrirá» de ello. 

El Pentágono justifica el ataque e Irán dice que “no negociará”

Las tensiones geopolíticas marcan el paso de los movimientos de la potencia norteamericana en Oriente Próximo, en connivencia con la estrategia de Tel Aviv y cuyo objetivo en común se concentra en Irán. Por lo pronto, y tras haber sido asesinado el ayatolá y centenares de personas en los últimos bombardeos, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Alí Lariyani, ha afirmado que su país “no negociará con Estados Unidos”.

Al tiempo, Lariyani ha ahondado en que, “al contrario que Estados Unidos, (Irán) se ha preparado para una guerra larga”, considerando a su vez como “triste” que Trump esté “sacrificando el tesoro y la sangre estadounidenses para impulsar las legítimas ambiciones expansionistas de Netanyahu”, ha sostenido en relación a la postura belicista del primer ministro de Israel.

Con ello, la postura en Washington continúa deslizándose por la vía militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, desde el Pentágono, ha señalado que los ataques responden a la falta de voluntad negociadora de Teherán desde el ámbito nuclear. En este sentido, ha insistido en que la Administración Trump “hizo todo lo posible por una diplomacia real”, pero ha considerado que la parte persa tan sólo estaba “ganando tiempo”.

“El régimen anterior tuvo todas las oportunidades de llegar a un acuerdo pacífico y sensato. Pero Teherán no estaba negociando. Estaba ganando tiempo y compraba tiempo para reabastecer sus arsenales de misiles y reactivar sus ambiciones nucleares”, ha señalado, agregando que ésta pueda ser una guerra para forzar “un cambio de régimen”.

Cabe matizar en este punto que la coalición estadounidense-israelí ha atacado conjuntamente y por primera vez a Irán; mientras que en el horizonte, más aún con estas últimas palabras de Trump, solo esperan más explosiones, ataques y muertes. Prueba de ello que la mayor parte de la geografía iraní viene siendo golpeada desde el pasado sábado: las zonas cercanas al estrecho de Ormuz, cerrado por la República islámica para impedir el paso de petróleo; Urmía, en la frontera con Turquía e Irak; Teherán, la capital; la ciudad de Qom, considerada sagrada para el chiísmo; o Isfahán, que ya sufrió ataques el pasado verano en el marco de las operaciones antinucleares estadounidenses.

«Todo lo que quiero es libertad para el pueblo«, declaró Trump ante The Washington Post, en la misma línea que el discurso que compartió en sus redes sociales, donde instaba a los iraníes a levantarse contra la teocracia cuando Washington acabara con sus hostilidades. «Los ayatolás estarán entonces a punto para que ustedes los derroquen”, defendió este pasado fin de semana.

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Irán aplaude a España tras vetar a Estados Unidos el uso de las bases de Morón y Rota: «En consonancia con el derecho internacional»

Tras la escalada bélica de este fin de semana con la operación de Estados Unidos e Israel contra Irán, las miradas están puestas en los nuevos movimientos y también en la respuesta de comunidad internacional después de que ya haya más de 500 fallecidos y con la muerte del Ayatolá Jamenei este pasado sábado. A razón de todo ello, este lunes España ha dado un paso en firme rechazando que Estados Unidos utilice las bases de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para proferir próximos ataques a Irán.

De esta forma, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, han negado que Washington esté utilizando las bases y han adelantado que tampoco lo hará en los próximos días. «No se usan y no se usarán las bases para nada que no esté dentro del convenio (de Cooperación para la Defensa) y para nada que no tenga encaje en la Carta de Naciones Unidas», ha asegurado Albares en una entrevista concedida a Telecinco. Un paso que se mueve bajo el marco del Derecho Internacional y que ha llevado al reconocimiento de Irán.

Así, la Embajada iraní en España ha defendido que Irán “reconoce plenamente y respeta esta posición, que está en consonancia con el Derecho Internacional”. A las palabras de Albares también se han sumado las de la titular de Defensa, quien ha señalado que este tipo de «actuaciones» requieren «amparo internacional», pero que la ofensiva de Estados Unidos e Israel carece de «ese marco de legalidad internacional» porque Washington y Tel Aviv «están actuando unilateralmente, sin apoyo de una resolución internacional».

Y es que fruto de esta postura adoptada por España, este lunes Estados Unidos ha retirado al menos 15 aviones cisterna KC-135T y KC-135R que se encontraban desplegados en las dos bases. «El Ejército de Estados Unidos decide lo que hace con los aviones cisterna, que ni han realizado ni van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o apoyo, y probablemente por eso hayan tomado la decisión de irse a otras bases», ha insistido Robles.

Con esta decisión, España no solo frena la ofensiva de Estados Unidos contra Irán en nuestro país, sino que se desmarca de Francia, Reino Unido y Alemania, quienes han deslizado la posibilidad de atacar a Irán en pro de sus intereses y los de sus aliados en Oriente Próximo. Por su parte, el embajador de Irán en España, Reza Zabib, ha reconocido la postura de España. «Han rechazado la agresión y eso es valioso para nosotros«, ha indicado Zabib en rueda de prensa este mismo lunes. De la misma forma, el embajador iraní ha insistido en que la operación de Estados Unidos e Israel se trata de una «agresión ilegal y no provocada» que va directamente contra los principios de la Carta de Naciones Unidas y ante la que la comunidad internacional debe mostrar «moderación» y no contribuir a la escalada.

En línea con ello, Zabib considera que la comunidad internacional está ante un «punto de inflexión», por lo que ha avisado que tiene que defender la paz y el Derecho Internacional ante una operación que lleva a «la ley de la selva». «Espero que la comunidad internacional preste atención a que este es un punto de inflexión: el derecho internacional, la paz y cualquier valor humano reconocido están en libertad, más allá de que todos se enfrenten a la ley de la selva», ha explicado.

“No va de democracia, va de otras cosas”

Con todo ello, además de vetar a Estados Unidos para que utilice las bases españoles en su ofensiva contra Irán, Albares ha defendido que la operación contra Irán «no va de democracia». «Nosotros queremos democracia, libertad, derechos fundamentales para los iraníes pero también quiero ser muy claro, esta operación militar no va de democracia en Irán, va de otras cosas», ha señalado, a la vez que ha cargado de nuevo contra la «acción unilateral» de Estados Unidos e Israel así como los «ataques injustificados» por parte de Irán contra países de la región en represalia.

Al margen de ello, en lo que respecta a los cerca de 30.000 españoles atrapados, el ministro ha garantizado que tanto el Ministerio como las embajadas en los países afectados están trabajando por brindarles toda la asistencia posible. «Tienen que comprender que en estos momentos esa situación en la que se encuentran, especialmente aquellos que están en Irán (…) y en Emiratos, países muy, muy afectados, es exactamente la misma situación en la que se encuentran todos los ciudadanos de todos los países del mundo, porque los espacios aéreos están cerrados y por lo tanto es imposible para cualquier avión comercial o de otro tipo entrar o salir de esos países», ha apuntado.

«Yo personalmente estoy al frente de todo ese grupo de embajadores para que los españoles reciban la mejor atención y que puedan regresar a España, aquellos que lo deseen, tan pronto como sea posible, porque en estos momentos no es posible ni para ellos ni para los ciudadanos de ningún país del mundo», ha asegurado el titular de Exteriores.

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Vasos comunicantes en la derecha: cómo el pulso entre PP y Vox puede abrir la puerta a la sorpresa en Castilla y León con un PSOE resistente

El tercer caucus de las derechas se presenta como una calcomanía de los comicios extremeños y aragoneses. El Partido Popular de Castilla y León augura una victoria descontada del presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, tras dos legislaturas consecutivas en el poder. Sin embargo, la encuesta preelectoral del CIS ―8.039 entrevistas―, sembró la certeza de que PP y Vox compiten por el mismo electorado en una tierra en la que la ultraderecha ya goza de su proyección máxima.

El primer gobierno de coalición del PP y Vox vino de la mano de Mañueco en 2022: una vicepresidencia disfuncional y tres conserjerías temporales frente a las siete que ostentaron los azules durante el mandato hasta que Bambú 12 ordenó la salida de los gobiernos autonómicos a sus lugartenientes en Castilla y León, Extremadura, Aragón, Murcia y la Comunidad Valenciana.

Tras el suflé de la ultraderecha en Extremadura y Aragón, las tabulaciones cruzadas —qué dice cada votante según su ideología, su recuerdo de voto, su segunda opción— muestran que la derecha castellanoleonesa funciona como un sistema de vasos comunicantes.

El cruce entre la intención de voto y la autoubicación ideológica es el hallazgo más significativo del sondeo. Entre quienes se colocan en el punto 6 de la escala —el núcleo del centroderecha moderado, que agrupa al 8,5% del electorado—, el PP supera a Vox por 33 puntos. Sin embargo, esa diferencia se reduce a medida que se avanza hacia posiciones más derechistas: en el nivel 7, donde se sitúa otro 8,4% del censo, la brecha cae a 31 puntos; y en el 8, a 21.

No se trata de electorados aislados, sino de un mismo espacio político en el que la ventaja del PP se va desgastando conforme el votante se percibe más escorado a la derecha. Es, además, en los tramos 5 a 7 —los más numerosos dentro del centroderecha y con mayor proporción de indecisos— donde la campaña tiene más margen para influir.

La segunda preferencia de voto refuerza la misma tendencia: entre quienes apoyaron al PP en 2022 y ahora manifiestan intención de votar a alguna formación, un 32,5% señala a Vox como su alternativa. En sentido contrario, el 34,7% de los antiguos votantes de Vox mencionan al PP como opción secundaria. Ninguna otra pareja de partidos muestra un grado de intercambio tan elevado.

Conviene recordar que en 2022 Vox obtuvo un 17,6% y 13 escaños. No es un partido testimonial: es la tercera fuerza con representación sustancial. La estimación del CIS le asigna ahora un 16,1%, por debajo de aquel resultado. La fragmentación de la derecha no es una hipótesis; es el punto de partida.

Los movimientos de voto de entonces confirman la misma dinámica. Un 11,3% de quienes respaldaron al PP en las autonómicas de hace cuatro años aseguran ahora que optarán por Vox, lo que evidencia una fuga ya activa. Además, otro 9,1% de antiguos votantes populares permanece indeciso, un segmento que la campaña todavía puede inclinar hacia uno u otro lado.

Sin duda, la pureza de los datos dibuja una realidad inapelable: la ultraderecha no puede aspirar a más. Si la campaña impulsa a Vox, lo hará en detrimento del PP.

En las nueve provincias de Castilla y León —donde se reparten entre 5 y 11 escaños—, cuando dos partidos del mismo bloque compiten con porcentajes similares, tienden a restarse representación en el reparto, mientras que la formación del bloque contrario con el voto más concentrado sale favorecida. Un PP sólido con un Vox contenido suma más escaños para la derecha que un PP debilitado acompañado de un Vox al alza.

El votante moderado del PP se enfrenta a un dilema: votar sabiendo que su papeleta puede acabar sosteniendo una coalición con Vox, o quedarse en casa. Un 36,8% de los encuestados califica como mala o muy mala la gestión del Gobierno autonómico, y un 37,5% considera que la situación ha ido a peor.

No se trata, por tanto, de un electorado especialmente motivado. Si durante la campaña las encuestas sitúan a Vox en ascenso, el votante moderado del PP puede verse ante una disyuntiva: acudir a las urnas asumiendo que su voto podría respaldar una coalición con Vox o, por el contrario, optar por la abstención. La percepción de que el PP ganará “de todos modos” refuerza esta última tentación.

En el espectro de la izquierda, el 11,1% de los electores señala como principal motivo de su voto “evitar que gobiernen partidos de derechas”. Si se añade la segunda razón mencionada, el porcentaje asciende al 18,8%. Es decir, casi uno de cada cinco votantes actúa movido por una lógica de voto defensivo que un repunte de Vox activa de forma inmediata. Y el único partido en condiciones de absorber ese voto útil es el PSOE.

El efecto es más decisivo allí donde PP y PSOE parten más igualados y Vox tiene masa crítica. Valladolid es la circunscripción decisiva: 16 escaños y la contienda más ajustada. Un trasvase de dos puntos del PP a Vox tiene aquí más impacto que en cualquier otra provincia. En Burgos, Segovia y Palencia, diferencias de 3-4 puntos pueden anularse con un movimiento modesto. En el resto de provincias, el PP parte con ventajas más amplias o el PSOE ya lidera con claridad.

El candidato socialista, Carlos Martínez, acompañado por el presidente del Gobierno, arremetió contra Mañueco por no dar la cara ni atreverse a debatir. “No acepto una Castilla y León en el vagón de cola. No acepto que seamos moneda de cambio. No acepto la resignación. No acepto un presidente vago y soberbio”, dijo Martínez durante el acto inaugural en Burgos.

Por su parte, Pedro Sánchez, arropó a su candidato: “Mañueco o cambio (…) El PP de Mañueco y Feijóo no solo no cuida los montes y no pone medios para los bomberos (…) En una democracia quien no rinde cuenta y huye de los debates no merece la confianza de los ciudadanos. Mañueco se esconde como siempre y Carlos Martínez da la cara”, espetó el secretario general de los socialistas.

En suma, la derecha mantiene una posición mayoritaria en Castilla y León y el factor de la incumbencia favorece al PP. Nada de esto está en cuestión. Sin embargo, los datos del CIS sugieren que el diseño electoral de la comunidad deja margen para la sorpresa, porque ese predominio es más vulnerable de lo que suele darse por hecho. Cada punto que Vox gana a costa del PP no altera la suma global del bloque, pero sí modifica su conversión en escaños. En provincias pequeñas, la fragmentación del voto entre dos fuerzas del mismo espacio termina beneficiando de forma sistemática al principal partido del bloque contrario.

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Así se gestó el ataque contra Alí Jameneí en el corazón de Teherán: una pista de la CIA y presiones de Arabia Saudí

Así se gestó el ataque contra Alí Jameneí en el corazón de Teherán: una pista de la CIA y presiones de Arabia Saudí

El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, figuraba desde hace años en la diana de Israel y en el último año se había convertido en un objetivo claro también para los Estados Unidos de Donald Trump, que confiaba en cobrarse una nueva pieza de caza mayor en el convulso tablero geopolítico de Oriente Próximo. Desde el sábado, el nombre de Jameneí está tachado de esta lista.

Trump ya había comenzado a agitar en enero el fantasma de un futuro cambio de régimen, al albor de unas protestas que dejaron decenas de miles de muertos en territorio iraní, pero no ha sido hasta el último día de febrero cuando, con la ayuda de Israel, ha dado el que espera que sea el empujón definitivo para forzar reformas en uno de los países del mundo menos abiertos a ellas.

Los ataques se iniciaron a las 9.45 (hora de Teherán) del sábado 28 de febrero, según el Departamento de Defensa estadounidense. La Operación Furia Épica estaba en marcha y ya desde el principio no parecía limitada a la cuestionada infraestructura nuclear iraní. Tanto Trump como su aliado Benjamin Netanyahu llevaban semanas agitando el fantasma de un futuro cambio de régimen y los bombardeos de sus respectivos países iban ahora dirigidos contra el corazón del poder iraní.

Imágenes de satélite evidencian la destrucción del complejo de Teherán donde Jameneí residía y, según los primeros indicios, ha terminado perdiendo la vida. La principal agencia de inteligencia de Estados Unidos, la CIA, identificó la ubicación exacta del líder supremo poco antes del inicio del ataque, según fuentes citadas por el diario estadounidense The New York Times.

De hecho, la información de la CIA habría sido clave a la hora de que la Administración Trump decidiese dónde y cuándo atacar, ya que en un principio las autoridades israelíes y estadounidenses habían planeado bombardear la capital iraní durante la noche. La orden final llegó tras una información que anticipaba que Jameneí se reuniría en la mañana del sábado con otros altos cargos del régimen.

Un asesinato en plenas negociaciones

Trump siempre se ha jactado de jugar a varias bandas, con una estrategia de palo y zanahoria que también ha aplicado en otros conflictos como el de Ucrania. En el caso de Irán, en el mismo día era capaz de apostar por ventanas diplomáticas como la que se había abierto en Ginebra con el proceso de negociaciones y de amenazar al régimen de los ayatolás con la destrucción total si no accedía a sus plegarias.

Israel, en cambio, nunca ha ocultado sus alegatos a favor de la mano dura, mientras que otros países de la región lanzaban mensajes de cautela y contención ante el temor al estallido de un conflicto de alcance regional. Arabia Saudí, que llegó a tantear una reconciliación con Israel antes del estallido del conflicto en la Franja de Gaza, pudo haber influido en esta última escalada al advertir a los estadounidenses de que Irán saldría reforzado y más peligroso si no atacaban inmediatamente.

Arabia Saudí e Irán simbolizan los principales polos de poder suní y chií, respectivamente, y han buscado dominar el tablero regional principalmente a través de grupos afines a los que han brindado apoyo político y económico. Un delicado equilibrio en el que Riad ha visto una grieta de la mano de Trump: según fuentes citadas por The Washington Post, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha abogado en varias conversaciones con el inquilino de la Casa Blanca por descabezar el régimen iraní.

Estas conversaciones se habrían sucedido durante el último mes, al mismo tiempo en que Bin Salman intentaba aplacar los temores de Irán asegurando a su presidente, Masoud Pezeshkian, que en ningún caso Arabia Saudí permitiría que su territorio o su espacio aéreo fuese utilizado por Estados Unidos para un hipotético bombardeo sobre territorio iraní. De hecho, parece que la postura saudí fue crucial en enero para disuadir a EE.UU. de acometer un ataque contra Irán al calor de las protestas ciudadanas, al considerar entonces que el golpe podría no ser definitivo para el régimen.

Ni es la primera vez ni será la última

Trump lanzó tras llegar a la Casa Blanca alegatos en favor de la paz, pero no ha dudado en utilizar el resorte militar cuando le ha convenido, bajo el argumento de la necesidad en favor de un bien mayor. En el caso de Irán, ya colaboró con varios ataques localizados en junio de 2025 en la denominada Guerra de los 12 Días, coordinada también con Israel y centrada entonces en objetivos de la industria nuclear.









La guerra de los 12 días de 2025, el antecedente del conflicto entre Israel e Irán - Fin de semana 24h | Ver


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Transcripción completa

La madrugada del 13 de junio de 2025,
200 cazas israelíes salen rumbo a Irán

El objetivo, destruir instalaciones
nucleares e infraestructura militar,

porque supuestamente Teherán seguía

enriqueciendo uranio.

Miembros del Mossad se habían
adelantado infiltrándose para colocar

bases de lanzamiento de drones y

sabotear las defensas antiaéreas

Entre los 100 objetivos alcanzados, las
dos mayores plantas nucleares del país,

Natanz y Fordó, con instalaciones
subterráneas, además del Centro de

tecnología de Isfahan.

Pero también

hubo daños en barrios residenciales de
Teherán.

En la ofensiva murieron varios
científicos y dirigentes de la Guardia

Revolucionaria.
Para el primer ministro Netanyahu, Irán

amenazaba la supervivencia

de Israel, pero también a Europa y
Estados Unidos

Irán atacó varios días con drones y
misiles balísticos.

La cúpula de hierro israelí fue
efectiva, pero no evitó que al

alguno impactara en núcleos urbanos.

Teherán denunció la muerte de unos 80
civiles en el bombardeo de la prisión

de Bin

Para Amnistía Internacional, un crimen
de guerra

La entrada de Estados Unidos en el
conflicto el 22 de junio fue

determinante.

Los objetivos, los mismos del ataque
israelí, se usaron las llamadas bombas

enterradoras

capaces de penetrar en el subsuelo para
destruir la central de Fordó

El presidente Trump habló de éxito
militar espectacular

Iran respondió con misiles contra bases
estadounidenses en Qatar e Irak.

Washington minimizó daños a

decir que Terán le había avisado, pero
para el ayatolá Khamenei fue una

bofetada a los americanos.

La madrugada del 24 de junio Trump
anunciaba en su red social un alto al

fuego entre Israel

e Irán.
Acababa la guerra de los 12 días.

Del lado israelí murieron a 39 personas

pero de Irán, más de mil.

La guerra de los 12 días de 2025, el antecedente del conflicto entre Israel e Irán

En las últimas semanas, el runrún de un nuevo ataque era ya evidente, tanto por las declaraciones del propio Trump como por los movimientos de equipos militares en toda la región, y pese al simbólico éxito de la muerte de Jameneí y otros altos mandos iraníes, el mandatario estadounidense ha dejado claro que no tiene previsto parar.

«Los bombardeos intensos y precisos seguirán de manera ininterrumpida durante toda la semana o todo el tiempo que sea necesario hasta lograr el objetivo de la paz en todo Oriente Próximo y en el mundo», proclamó Trump en el mismo mensaje en que anunciaba el sábado por la noche la muerte de Jameneí, «una de las personas más malvadas de la historia». Y horas después, insistía: si Irán cumple su amenaza de escalada, se encontrarán «con una fuerza que nunca antes se ha visto».

La crisis en Vox se recrudece: Antelo sigue desde Murcia la resistencia de Ortega Smith frente a la purga de Abascal

Tiempos revueltos corren en las filas de la extrema derecha en España. Con la purga capitaneada por su líder, Santiago Abascal, como eje vertebrador, en la última semana las miradas han estado fijadas en el conteo de movimientos que han sacudido a la formación especialmente en el Ayuntamiento de Madrid y en la Región de Murcia. Con Javier Ortega Smith, portavoz de la formación en el consistorio madrileño, como piedra angular, la tensión se ha desplazado hasta la formación en Murcia, donde José Ángel Antelo ha sido el siguiente en caer.

El origen de la actual crisis interna del partido se remonta a la pasada semana cuando Abascal comenzó a mover fichas para terminar con la expulsión de Ortega Smith. Pese a ello, el todavía portavoz de la extrema derecha en Cibeles sigue manteniendo el pulso y este martes acudía al pleno del Ayuntamiento, después de alegar que no existe ninguna petición para someter a votación su continuidad en el cargo ni ninguna normativa que «obligue» a celebrar una votación interna para relevarle. Todo ello se producía, asimismo, de forma paralela a que Abascal suspendiera cautelarmente de militancia a la portavoz adjunta del grupo municipal en la capital, Carla Toscano, y al concejal Ignacio Ansaldo, después de que los dos mostraran abiertamente su respaldo a Ortega Smith.

Antelo, discípulo de la resistencia de Ortega Smith

Con este telón de fondo, la situación parecía replicarse de forma similar este jueves en Murcia. En este caso, quien ejerce el contrapeso en la dirección nacional es José Ángel Antelo, líder de la formación en la región, diputado de la extrema derecha en la Asamblea autonómica y portavoz del grupo parlamentario. Los cinco miembros del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) de Vox en Murcia anunciaban su dimisión fruto de la “nefasta gestión” que le atribuyen a Antelo y forzando así su salida, aludiendo también “una grave crisis de cohesión interna que se ha agravado notablemente en los últimos tiempos”. Cabe destacar en este punto que según marcan los estatutos de Vox, si más de la mitad de los miembros de un comité ejecutivo presentan la dimisión, este se disuelve, por lo que, en la teoría, Antelo dejaría de ser el líder de la formación en Murcia. Concretamente los cinco miembros que han dimitido son Lourdes Méndez, vicepresidenta de Vox Murcia; Carmen Menduiña, secretaria; Antonio Martínez Nieto, responsable de Relaciones Institucionales; Antonio Martínez Sánchez, de Intermunicipal; y Aida Peñalver, de Organización Territorial

Sin embargo, es ahora el diputado en la Cámara murciana el que coge el testigo de Ortega Smith y mantiene un nuevo pulso con la dirección nacional del partido. Tras conocerse la salida de los cinco miembros del partido, este viernes Antelo ha descartado su salida voluntaria del partido, remarcando que “no hay que confundir lealtad con sumisión” y asegurando que “sigue siendo portavoz” del grupo. “Es una decisión del partido. Veremos lo que hace”, ha lanzado Antelo, elevando así el tono frente al líder de la formación.

Este miércoles la secretaria general de Vox, Montserrat Lluís, daba el primer aviso a Antelo ofreciéndole que se apartara de la dirección de la formación, conservando su puesto en la portavocía de la Asamblea Regional e, incluso, deslizando la posibilidad de que fuera él el candidato para las próximas elecciones en 2027. “Yo le digo que eso no lo puedo hacer, y me responde que es una instrucción de presidencia y que hay que hacerlo ya”, ha detallado este viernes Antelo en referencia a la conversación mantenido con Lluís. En líneas similares, el diputado por Murcia ha informado que Ignacio Garriga, vicepresidente de la formación, también le instó a dar el paso, asegurando que si lo hacía tendría el apoyo en redes tanto suyo como de Abascal. “Me dice que si yo salgo del partido y digo que ha sido idea mía relevarme en el CEP, que se acaba la historia y que Santiago (Abascal) y él me apoyan en redes. Evidentemente no puedo copiar un texto y enviarlo sabiendo que es falso”, ha esgrimido.

Con todo ello y la disolución del CEP, recae ahora sobre Abascal la decisión de expulsar a Antelo del comité, pero es el grupo parlamentario quien tiene la última palabra en retirarle la portavocía desde la Asamblea. Si todo esto sucediera, el escenario que quedaría sería similar al que se vivió en 2019, cuando se retiró la condición de afiliados a tres de los cuatro diputados que tenía en aquel año el partido en la Asamblea Regional (Juan José Liarte, Mabel Campuzano y Francisco Carrera), después de que estos suprimieran de la titularidad de las cuentas de su grupo a líderes nacionales como Ortega Smith. Su camino en las filas del partido continuó, no obstante, hasta las elecciones de 2023, llegando incluso a ocupar la Consejería de Educación en 2021, en el caso de Campuzano.

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Las claves del conflicto entre Pakistán y Afganistán: de la Línea Durand a la ‘Operación de la Furia Justa’

Afganistán y Pakistán vuelven a la guerra. La escalada de tensiones durante los últimos días entre ambos países ha derivado en una serie de ataques y bombardeos perpetrados en la madrugada de este jueves que, por el momento, se han saldado con cerca de 270 talibanes muertos y han agudizado las tensiones entre la India y Pakistán, sobre la que vierten acusaciones de que “su base de operaciones es el régimen talibán en Afganistán”.

Los bombardeos a la capital afgana, Kabul, de esta pasada madrugada se han producido después de que las fuerzas militares de Afganistán perpetraran una oleada de ataques durante este jueves, motivando la actuación de Islamabad, capital paquistaní, contra Kabul y otras ciudades como Kandahar. Sin embargo, el origen de estos recientes bombardeos se remonta a principios de esta semana cuando las autoridades afganas denunciaron ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas bombardeos ejecutados por Pakistán, pese a que los argumentos defendidos por Islamabad fueron que estos ataques se lanzaron contra “campamentos y escondites terroristas” también del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibanes paquistaníes, y del grupo yihadista del Estado Islámico.

Sin embargo, para comprender esta “guerra abierta”, tal y como han anunciado desde el ministerio de Defensa pakistaní, es necesario remontarse en el tiempo hasta finales del siglo XIX. Pese a que esta última escalada bélica es la más grave entre ambos países desde el retorno de los talibanes al gobierno afgano en 2021, el conflicto histórico se remonta muchos años atrás. La Línea Durand, zona que ha recibido los ataques del Ejército afgano y que se extiende a lo largo de 2.640 kilómetros como línea divisoria entre Pakistán y Afganistán, viene siendo escenario de bombardeos y tiroteos desde 1949. Sin embargo, esta se diseñó en 1893, cuando formaba parte de la India británica. Con el fin de trazar esta especie de frontera, Mortimer Durand, funcionario del Imperio Británico, llegó a un acuerdo en nombre de Londres con el emir afgano Abdur Rahman Khan. Como máxima de ese acuerdo, pactaron no interferir políticamente más allá de la línea entre lo que en aquel año era el Emirato de Afganistán y el Imperio Británico de la India.

Años más tarde, concretamente en 1947 cuando Pakistán se constituyó como nación, heredó el acuerdo fronterizo, pese a que Afganistán durante años ha puesto este en tela de juicio la legitimidad de este acuerdo, alegando que fue impuesto por presión colonial. Precisamente esto ha llevado a que en recurrentes ocasiones Kabul tratara de hacerse con el control de las provincias occidentales de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa, en Pakistán. Con todo ello, fue en 1949, dos años después de consolidarse como nación, cuando Pakistán bombardeó los campamentos militares del Ejército afgano en zonas fronterizas. Tras ello, en 1950 se produjo una invasión afgana en Pakistán.

Sin embargo, no fue hasta 1979 cuando la guerra entre Afganistán y la Unión Soviética que se prolongó durante once años, forzó a millones de afganos a desplazarse al interior de Pakistán. Pero tras la retirada de la Unión Soviética, ya en 1996 los talibanes tomaron el poder de la capital afgana para ser derrocados en 2001 por Estados Unidos. Pero ello tampoco frenó al movimiento talibán. En 2004 volvieron a protagonizar multitud de escaladas bélicas en la frontera entre ambos países, situando en 35 los incidentes armados entre 2007 y 2021, año en el que los talibanes tomaron de nuevo el control de Kabul tras la retirada de las tropas de la OTAN.

Los talibanes y los TTP, las dos fuerzas protagonistas

Desde aquel momento, cuando los talibanes volvieron al control del Gobierno afgano, Pakistán ha hecho frente a una escalada de la violencia islamista. Tanto es así, que el gobierno pakistaní ha acusado a los talibanes paquistaníes de formar parte de esa violencia y ha reprochado a Kabul que les diera refugio en su territorio.

Los TTP (The Pakistan Taliban) se erigieron como organización en 2007, concentrando sus fuerzas en el noroeste de Pakistán. En diferentes ocasiones, estos talibanes han luchado con los talibanes afganos contra las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán. Ambos comparten vínculos ideológicos, sociales y lingüísticos y los dos han recibido ataques por parte de Pakistán, como fue el caso del bombardeo a Kabul en octubre de 2025, en lo que era un intento de acabar con los líderes de los TTP. Con la respuesta de Afganistán, desencadenó en el conflicto más trágico entre ambos países durante años.

Con todo ello, según datos arrojados por la CNN, durante el año pasado, más de 1.200 personas, militares y civiles, murieron en ataques. Ahora, el conflicto se recrudece después de que la pasada semana Pakistán bombardeara campamentos de talibanes paquistaníes en Afganistán. Tras ello, en la noche de este jueves los talibanes respondieron atacando bases paquistaníes en algunas zonas de la Línea Durand, ante lo que Pakistán ha lanzado Ghazab Lil Haqq (Operación de la Furia Justa).

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Zarzuela fija condiciones al posible regreso de Juan Carlos I: residencia en España, sí; pero también fiscal

La Casa del Rey ha vuelto a pronunciarse este viernes sobre el eventual regreso definitivo de Juan Carlos I a España. El mensaje es claro: el monarca emérito puede volver a residir en el país “cuando quiera”, pero si decide hacerlo y pretende proteger tanto su imagen como la de la institución, debería también recuperar su residencia fiscal en territorio español.

Las fuentes consultadas en Zarzuela subrayan que se trata de una “decisión personal” del propio Juan Carlos I, actualmente establecido en Abu Dabi desde agosto de 2020. Sin embargo, introducen un matiz relevante en el debate público reabierto en los últimos días: la coherencia entre residencia efectiva y residencia fiscal.

El pronunciamiento de la Casa del Rey llega en plena discusión política, después de que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificara como “deseable” el regreso del emérito a España. Sus palabras se produjeron tras la desclasificación de documentos relacionados con el 23F, en los que se confirma que el entonces jefe del Estado no tuvo vinculación con los golpistas.

Desde Zarzuela ya habían dejado claro en la víspera que el retorno definitivo es una cuestión que compete exclusivamente a Juan Carlos I. No obstante, este viernes han querido precisar que, en caso de producirse, debería ir acompañado de un cambio en su situación fiscal.

El emérito trasladó su residencia fiscal a Emiratos Árabes Unidos tras su salida de España en el verano de 2020. Ahora, desde la Casa del Rey consideran que, si regresara para vivir de forma estable, lo adecuado sería que también tributara en España.

“Puede volver cuando quiera”, pero con coherencia fiscal

“El rey emérito puede volver a vivir a España cuando quiera”, insisten las fuentes consultadas. No existe impedimento institucional para ello. Sin embargo, añaden que si quiere “salvaguardar su imagen de especulaciones y posibles críticas y por consiguiente la de la Corona como institución”, entonces “debería recuperar su residencia fiscal en España”.

La precisión no es menor. En los últimos años, la situación económica y fiscal de Juan Carlos I ha estado en el centro del foco mediático y judicial. Aunque regularizó deudas con Hacienda y las investigaciones en España fueron archivadas, su salida del país se interpretó en su momento como una medida para proteger a la institución en un contexto de fuerte desgaste reputacional.

El aislamiento del emérito

Desde su salida de España en agosto de 2020, la figura de Juan Carlos I ha estado marcada por un prolongado período de autoexilio en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), al que se trasladó en medio de la tormenta mediática y judicial derivada de varios escándalos financieros y fiscales que sacudieron su reputación y dejaron en entredicho a la propia monarquía.

La decisión de marcharse se anunció oficialmente en una carta dirigida a su hijo, el rey Felipe VI, y se presentó como un gesto destinado a “salvaguardar el prestigio de la Corona”, aunque también se interpretó como una forma de alejarse de las investigaciones sobre cuentas en el extranjero y presuntas irregularidades vinculadas a negocios privados.

Durante los años siguientes, Juan Carlos I ha mantenido una presencia intermitente en España: ha regresado en varias ocasiones para participar en regatas náuticas en Galicia o para eventos familiares, pero nunca ha establecido de nuevo una residencia permanente en el país ni ha recuperado formalmente sus lazos fiscales con España.

El paso del tiempo y la archivación de varias causas judiciales, junto con la reciente desclasificación de documentos del 23-F que despejan dudas sobre su papel en aquel intento de golpe de Estado, han reavivado el debate sobre su posible retorno definitivo. A pesar de ello, su estancia en Abu Dabi ha estado rodeada de cierto aislamiento: lejos de la escena pública española, limitado en su vida social cotidiana y sujeto a una privacidad casi total, lo que ha alimentado tanto la nostalgia de su país como la discusión sobre si su exilio ha sido realmente voluntario o impuesto por las circunstancias.

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La desclasificación de los archivos del 23-F abona el terreno para la ‘operación salvar al soldado emérito’

Un día después de la desclasificación de más de un centenar de documentos sobre el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981, la pregunta que toda la población se hace en este punto es clara: ¿Volverá el rey emérito a España? Ante una cuestión de relevante calado histórico y que ahora presenta un escenario de incertidumbre sobre la decisión que podría tomar Juan Carlos I de volver permanentemente o no, la derecha mediática y política ha salido al paso este jueves para pedir su regreso.

Desde Zarzuela, cuando aseguraron que los hechos “fueron conocidos”, apuntaron que fue “a partir de las 18:20 horas, cuando Tejero entró armado” al Congreso de los Diputados y, en el momento en el que el rey tuvo conocimiento de los acontecimientos, comenzaron las llamadas “para conocer la situación”. Entre ellas, el general Alfonso Aramada llegó a pedir acudir a Zarzuela, a lo que el monarca se negó. Posteriormente, más allá de la 01:00 de la madrugada, se puso en contacto con el teniente Milans del Bosch en la que le reafirmó “su rotunda decisión de mantener un orden constitucional dentro de la legalidad vigente”.

El papel monárquico de Juan Carlos I finalizó con su abdicación en su hijo, Felipe VI, en junio de 2014, pero su figura representativa de la Corona de España se fracturó aún más en su marcha del país en agosto de 2020, motivado por los escándalos íntimos de su vida amorosa y de corrupción con investigaciones en la Fiscalía de Suiza por las cuentas a su nombre en empresas de Panamá y, desde la Justicia española, otro paraíso fiscal en Nueva Jersey.

Así las cosas, y debido a que buena parte de los papeles desvinculan la implicación de Juan Carlos I en el golpe, el escenario político se ha volcado en valoraciones sobre si debería regresar o no a nuestro país. La defensa más férrea sobre esta premisa ha venido de la mano de la derecha mediática y política.

Por un lado, los medios afines a la derecha política han publicado este jueves portadas y titulares señalando que Juan Carlos I “paró” el intento de golpe de Estado. Ejemplo de ello, la edición de ABC: “El rey paró el golpe: ‘Ni abdicaré, ni me iré de España’”; a la que acompaña en la misma dirección la portada de El Mundo: “Sin novedad en el 23-F: el rey paró el golpe” y, en este mismo periódico, se suma la publicación de artículos de opinión como el titulado «23-F: no hubo doblez en la Corona«. 

Génova cierra filas con un posible regreso del emérito

Desde el ámbito plenamente político, el líder de Génova, Alberto Núñez Feijóo, ha sido uno de los primeros en salir al paso para señalar que sería “deseable” que el emérito volviese a España en aras de “reconciliar a los españoles con quién paró el golpe de Estado”. Bajo estos mismos términos, el presidente del Partido Popular ha indicado que el monarca “ha reconocido errores innegables en su trayectoria”, considerando que “quien contribuyó a sostener” la democracia “en un momento clave debería pasar la última etapa de su vida con dignidad y en su país”.

 

En la misma dirección se han pronunciado barones de Génova, como bien ha secundado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: “Lo que ha dicho el señor Feijóo lo pensamos la inmensa mayoría de los españoles”, ha subrayado en declaraciones a la prensa.

Al tiempo, se ha sumado el principal mandatario de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, quien ha apostado porque “debería volver” para “corroborar y confirmar que tuvo un papel destacadísimo en defensa de las libertades y de esa incipiente democracia” en España tras el régimen franquista.

El Gobierno deja la decisión en manos del monarca

En voz del ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, por parte del Gobierno central ha subrayado que nunca han impedido el regreso del emérito, desde que estableció su residencia en Abu Dabi tras su salida de España en agosto de 2020. En este sentido, el ministro ha ahondado en que la decisión última “depende exclusivamente” del propio monarca y de la Casa Real, no en el papel del Ejecutivo o de la oposición.

Al tiempo, Bolaños ha reprochado las palabras de Feijóo por haber defendido en la víspera de la desclasificación de los documentos del 23-F que ésta era una maniobra de “cortina de humo” del Ejecutivo de Pedro Sánchez; una postura que choca con las declaraciones de este jueves al señalar que estos papeles “son útiles”.

A la izquierda del PSOE, otras voces del espectro político también se han pronunciado sobre este hipotético regreso, pero no a favor de ello. Ejemplo de esta división de opiniones, la esgrimida por el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, quien se ha mostrado rotundo en su negativa: «Los delincuentes, mejor fuera que dentro». Por su parte, el secretario general del Partido Comunista de España (PCE), Enrique Santiago, ha denunciado una «clarísima operación de blanqueo» de Juan Carlos I con la desclasificación de los documentos del 23F.

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El PP valenciano expedientará a Mazón si le imputan pero no contemplan pedirle el acta de diputado

La exposición razonada de la magistrada instructora de la DANA, Nuria Ruiz Tobarra, en la que le pide al TSJCV que impute al expresidente de la Generalitat, Carlos Mazón, al ver “indicios de una absoluta negligencia” en su actuación en día de la tragedia ha vuelto a levantar polvareda con respecto a qué va a hacer el Partido Popular con él, pues sigue con su acta de diputado. Según ha podido saber este medio de fuentes populares “el partido no hará nada hasta que se pronuncie el tribunal. De momento, la situación procesal de Mazón es la misma ahora que el lunes antes de salir la exposición razonada”.

Con respecto a qué harán si finalmente el Alto Tribunal valenciano imputa al expresidente, las mismas fuentes han explicado que, “en ese caso se le abrirá un expediente”, en referencia a los propios estatutos del partido del Charrán. El problema radica en que, pase lo que pase, no está sobre la mesa el hecho de pedirle que renuncie al acta de diputado.

Las posibilidades judiciales

El mayor escollo para el PP sería que dentro de los tres escenarios judiciales que se abren: imputación, archivo o devolución del procedimiento hasta que la juez termine la instrucción judicial, sucediera el tercero. Y es que si el TSJCV ve indicios, pero no lo suficientemente reforzados, políticamente Mazón estaría en un limbo político, pues se sabría que el Alto Tribunal valenciano ve indicios de criminalidad, pero no lo suficientemente reforzados todavía como para abrir una investigación penal que implique la imputación.

Así, el PP tendría un serio problema para mantenerse de perfil con respecto al expresidente. De hecho, además del conservadurismo de los magistrados del TSJCV, la necesidad de indicios reforzados para imputar es uno de los motivos principales por los que Carlos Mazón se aferra a su acta de diputado como si le fuera la vida en ello. La vida no, pero la libertad sí que le va en ello.

La petición de la jueza

Esta calma tensa se está viviendo desde que la juez enviara la exposición razonada. Una exposición en el que Nuria Ruiz Tobarra afirma que, en el caso del expresidente, “concurriría negligencia que ha de reputarse grave, por la permanencia, falta de atención en el tiempo, por el cargo que ocupaba”.

La magistrada explica que «la DANA no fue un fenómeno meteorológico imprevisto, fue anunciado con días de antelación, y su momento álgido, el día 29 de octubre de 2024, el día en que se perdieron la práctica totalidad de las 230 vidas, algunas fallecerían durante los días posteriores, fue previsto igualmente».

Y con respecto a la petición de imputación de Mazón, asevera que «la investigación de la negligencia en la gestión de la dana, con el resultado mortal y lesivo objeto de las presentes diligencias, no se puede circunscribir exclusivamente a los dos investigados, a Salomé Pradas Ten, consellera de Justicia e Interior, ni a Emilio Argüeso Torres, secretario autonómico de Emergencias, quienes ocupaban dichos cargos el 29 de octubre de 2024, sino que ha de extenderse de manera inevitable, por la evidente conexidad, a la vista de los indicios, pruebas, competencia y regulación normativa en materia de protección civil, así como a la inactividad negligente de quien fuera president de la Generalitat y actualmente sigue ostentando la condición de diputado de las Corts y en consecuencia aforado: Carlos Mazón Guixot».

Y añade: «la posición de garante del president, se produce en una alternancia fundamentalmente de actuaciones omisivas, aunque algunas de carácter positivo. La negligencia se prolongó durante largas horas, los fallecimientos se iban sucediendo de manera imparable, sin que se tomaran decisiones básicas, con una falta de coordinación en la Administración Autonómica presidida por el señor Mazón, lo que exige que la investigación se extienda a dicho aforado»

La magistrada es muy dura cuando afirma, en referencia a la comida de casi cinco horas en El Ventorro de Mazón, que: “En realidad, desde el punto de vista de la Presidencia de la Generalitat de facto la emergencia se detuvo en el mismo momento en que se entró en el reservado en el restaurante”.

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Sánchez niega los «bulos» sobre su salud: «La máquina del fango funciona siempre igual»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido públicamente a informaciones difundidas por distintos medios vinculados al ámbito conservador que apuntaban a supuestos problemas de salud, concretamente de carácter cardiovascular.

A través de un mensaje publicado en la red social X, el jefe del Ejecutivo negó de forma tajante padecer ninguna dolencia de este tipo y añadió que, en cualquier caso, no supondría impedimento alguno. “No padezco ninguna enfermedad cardiovascular, pero si fuese así, no habría ningún problema. Hay millones de personas que las padecen y llevan una vida normal gracias a los servicios públicos que ustedes desmantelan”, señaló, en alusión a la derecha.

La cuestión se trasladó posteriormente a la sesión de control en el Congreso de los Diputados. La parlamentaria del Partido Popular Cayetana Álvarez de Toledo planteó una pregunta al respecto al considerar que el estado de salud del presidente “no es un asunto privado”. Según expuso, desde hace más de un año circulan especulaciones sobre esta materia. Durante su intervención, solicitó la desclasificación del supuesto historial médico del jefe del Ejecutivo y preguntó expresamente si existía algún problema de salud.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, respondió a la diputada acusándola de incurrir en “bajeza moral” por llevar este asunto al debate parlamentario.

«La ultraderecha y la derecha ultra llevan anunciando el fin de este Gobierno desde el primer día. Ahora, además, difundiendo bulos sobre mi salud (…) Si su única forma de hacer oposición es la mentira, es que lo estamos haciendo realmente bien. Queda Gobierno para rato», espetó Sánchez en redes sociales.

Fuentes del Gobierno ya habían desmentido esa información tras ser publicada. Hoy ha sido el propio Sánchez el que ha respondido a esta «mentira«, que atribuye a «la maquina de fango«: «Funciona siempre igual, lanzan el bulo desde un pseudomedio, sus diputados lo amplifican y sus tertulianos enfangan la conversación pública«, ha escrito

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El hijo de Tejero aseguró el 23-F que Armada y el rey apoyaron el golpe y se echaron atrás: «No puede creer que lo han dejado en la estacada»

De entre el conjunto de toda la documentación desclasificada por el Gobierno central sobre el intento del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, entre las trascripciones de llamadas se encuentra una conversación de uno de los hijos del general Antonio Tejero con una persona de confianza aquella noche, en la que desgranaron que figuras clave en el intento golpista, desde altos cargos militares hasta el jefe del Estado, estuvieron «detrás» pero que, en el último momento, «se rajaron» y dejaron solo a Tejero. 

“Mi madre va a hablar con mi padre, porque a mi padre le han dejado atrás entero”, comenzaba desgranando y, en este punto, señaló a distintas entidades policiales e incluso reales. “Solamente lo ha apoyado (Jaime) Milans del Bosch -teniente general del Ejército de Tierra- y, al ver que no apoyaba nadie más, ni (Alfonso) Armada -segundo jefe del Estado Mayor del Ejército-, ni el rey, ni nada, estaba todo el mundo detrás, a ver…”.

En este sentido, continuó explicando a su interlocutor que Milans del Bosch lo “dejó” y que su madre, la esposa de Tejero, iba a acercarse hasta el Congreso de los Diputados “a ver si puede pasarle una cinta”: “Mi padre no se cree… no puede creerse que lo han dejado en la estacada… y voy a ir con ella a ver”.

Al tiempo, el hijo del protagonista del golpe del 23F continuó en esta conversación asegurando que su padre “se arriesgaba durante dos horas en el Hemiciclo con doscientos guardias” y que, después se “levantó” el Ejército, primero Milans del Bosch y luego “se rajaron todos los demás Capitanes Generales, pero tenía detrás a Milans del Bosch, a Armada, al rey y al del Goloso, como se llame, y todavía lo han dejado en la estacada. Hoy le han ofrecido un avión con una salida honrosa para él y su familia…”.

Preguntado por quién había sido, el hijo de Tejero dijo no saberlo: “Todavía no se puede creer que lo han dejao, por eso va mi madre a hablar con él”, reiteró por teléfono. 

Las conversaciones de la esposa de Tejero

En el mismo documento de ‘Transcripción de cintas grabadas con conversaciones telefónicas con varias personas intervenidas a la esposa de Tejero’, disponible en la web oficial de La Moncloa, se recoge otra conversación de Carmen Díez Pereira, mujer del exguardia civil, en la que se recoge que el Subsecretario de la Gobernación dijo que “ellos lo que ven muy difícil” era su acceso dentro.

 “Es lo que queremos todos, que lo sepa incluso Manolo Ballesteros (de la Comisaría General de Información) y yo te podíamos acompañar, pero las cosas tienen que ir por su camino. Lo primero es que tienes que grabar la cinta”, señaló su interlocutor según lo trasladado por el Subsecretario de Gobernación. “Necesito hablar con él. (…) Es que lo necesito, es que necesita saber que está solo, que no se lo cree”, continúa la esposa de Tejero.

Este cargo le pide a Carmen Díez que “no coja el teléfono” y se quede “quieta” a esperar noticias, pero la mujer le trasladó su desasosiego por la situación: “Es que me ha dicho que peligra su vida al momento”.

En otros extractos de las conversaciones recogidas en la desclasificación realizada por el Gobierno central, lamentó en distintas partes que habían dejado “solo” a su marido: “Me lo han dejado ‘tirao’ como una colilla, me lo han ‘dejao’ solo, me lo han ‘engañao’ (…) El tonto desgraciado, lo han ‘dejao’ solo, para no variar”, aseguró.

“Qué ‘desgraciao’, tanto amor a la patria, tanto darlo todo, mira como lo han ‘engañao’. Estaría el Ejército detrás, en la cabeza, y ahora nadie ha hecho nada. (…) Le han ‘dejao’ como una colilla. Por dios, si es indigno. (…) Encima lo tachan de loco y de bandolero”, prosiguió según los documentos recopilados.

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Muere Antonio Tejero a los 93 años, autor del golpe de Estado del 23-F

Muere Antonio Tejero a los 93 años, autor del golpe de Estado del 23-F

El autor del intento del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero, ha fallecido este miércoles a los 93 años de edad en su domicilio en Valencia, según ha confirmado la abogada de la familia. 

El teniente general de la Guardia Civil ha fallecido dos días después de cumplirse 45 años del intento de golpe de Estado y el mismo día que el Gobierno central ha desclasificado más de cien documentos de aquel día histórico.

“Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de febrero del 2026, mi padre: Antonio Tejero Molina ha fallecido en compañía de todos sus hijos. Habiendo recibido los últimos sacramentos y la Bendición de Su Santidad León XIV. Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa para con Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias”, reza el comunicado trasladado por la familia tras la muerte del exguardia civil.

Tejero fue visto por última vez en público en noviembre de 2019, cuando acudió personalmente al cementerio de El Pardo-Mingorrubio de la capital para asistir a la inhumación del dictador Francisco Franco tras su exhumación en el Valle de los Caídos.

‘Operación Galaxia’ y brazo ejecutor del 23F

Tejero, natural de Alhaurín el Grande (Málaga), ingresó en la Guardia Civil en 1951. Pese a que su reconocimiento público se debe a haber sido el brazo ejecutor del 23F, lo cierto es que, en años previos, fue el artífice de un movimiento de similar calado que tampoco salió adelante. En 1978, Tejero participó en una conspiración militar conocida como la ‘Operación Galaxia’, un plan fallido para impedir la consolidación del Gobierno democrático y el proceso constitucional. Fue condenado a siete meses de prisión por aquel intento, pero lejos de rectificar, el episodio se convirtió en el preludio de algo mucho mayor.

Su interrupción durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno el 23 de febrero de 1981 marcó un antes y un después en la historia de la Transición Democrática. Pistola en mano, irrumpió en el hemiciclo al grito de “¡Quieto todo el mundo!”, en una imagen que quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del país.

Antonio Tejero en el 23F. RTVE

 

Durante casi 18 horas, mantuvo secuestrados a los diputados y miembros del Gobierno, mientras se desarrollaban movimientos militares en distintas regiones, con especial protagonismo del general Jaime Milans del Bosch, que llegó a sacar tanques a las calles de Valencia.

Finalmente, el golpe fracasó al amanecer del día 24, cuando el rey Juan Carlos I, en un mensaje televisado, reafirmó su apoyo al orden constitucional. Tejero se entregó poco después, marcando el principio del fin de los intentos golpistas en la España democrática.

Tras esta fallida tentativa militar, fue condenado dos años después a 30 años de cárcel por rebelión militar con agravante de reincidencia, una pena que también fue impuesta al teniente general Jaime Milans del Bosch y al general del Ejército Alfonso Armada. Tras varios años entre rejas, en 1996 el brazo ejecutor del 23F fue puesto en libertad. Durante su ingreso en la cárcel, el autor del fracasado golpe de Estado estudió la carrera de Geografía e Historia, escribió sus memorias y aprendió idiomas. 

Posteriormente, también fue protagonista de otros momentos mediáticos de calado. En 2006 escribió una carta al diario Melilla Hoy contra el Estatut de Cataluña. Asimismo, en noviembre de 2012, Tejero denunció a Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, por conspiración e intento de sedición. De forma similar, en 2023 hizo lo mismo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por sus negociaciones de investidura con partidos nacionalistas. Ese mismo año, en una entrevista concedida a El Español, Tejero justificó las denuncias: “No veo ninguna reacción social ante las barbaridades que hace ese hombre que se llama Pedro”: “Me gustaría que hubiera un gobierno militar que pusiera las cosas en su sitio”, aunque aseguraba aceptar al “PP como mal menor”, añadió.

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El Gobierno publica los documentos desclasificados del 23-F: más de 150 archivos ya pueden consultarse

Más de cuatro décadas después del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Gobierno ha dado un paso decisivo para arrojar luz sobre uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de España. Desde este miércoles ya están disponibles para su consulta más de 150 documentos hasta ahora considerados secretos -se pueden consultar a través de este enlace-, relativos al asalto al Congreso de los Diputados encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado a primera hora el acuerdo del Consejo de Ministros que autoriza la desclasificación de “cualesquiera asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos relativos al intento de golpe de Estado” del 23-F, al entender que ya no suponen un “riesgo para la seguridad y defensa del Estado”.

La medida ha sido impulsada a propuesta de los ministerios de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; de Defensa; y de Interior. Según el Ejecutivo, los años transcurridos desde aquel 23 de febrero permiten hacer pública esta información “sin generar ningún riesgo real y presente”.

Un episodio aún rodeado de incógnitas

El 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles armados irrumpió en el Congreso de los Diputados durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. Al frente del asalto se encontraba Tejero, cuya imagen pistola en mano se convirtió en símbolo de la fragilidad de la joven democracia española.

La sentencia del Tribunal Supremo del 22 de abril de 1983 condenó a una treintena de sublevados por un delito de rebelión militar. Aquella resolución contribuyó a fijar un relato oficial según el cual el fracaso del golpe se debió, fundamentalmente, a la actuación decidida del rey Juan Carlos I y a la lealtad mayoritaria del Ejército.

Sin embargo, con el paso de los años han surgido dudas y debates historiográficos sobre los entresijos de la trama, las responsabilidades políticas y militares y el grado de conocimiento previo que pudieron tener distintos actores institucionales. Numerosos historiadores y periodistas que llevan décadas investigando el 23-F han celebrado la desclasificación como una oportunidad para contrastar versiones y profundizar en la verdad de lo sucedido.

Transparencia y memoria democrática

La decisión del Gobierno se enmarca en un contexto de creciente demanda social de transparencia y de revisión crítica del pasado reciente. La apertura de estos archivos podría contribuir a despejar algunas de las incógnitas que aún persisten y a fortalecer la memoria democrática en torno a un episodio que puso en jaque el sistema constitucional.

Con la publicación de los documentos, se abre una nueva etapa en el estudio del 23-F. La incógnita ahora es si el contenido de los archivos confirmará el relato consolidado durante décadas o si, por el contrario, aportará elementos que obliguen a reescribir parte de la historia oficial de aquel día que marcó el rumbo de la democracia española.

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Yolanda Díaz responde a Julio Iglesias tras su demanda: «Las mujeres ya no nos callamos»

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha replicado al cantante Julio Iglesias este martes ante la amenaza de querella por las declaraciones que vertió sobre el presunto caso de agresiones sexuales que pesan contra el artista. En este sentido, la ministra ha señalado que una demanda no hará que deje de señalar a quien cree que vulnere la «integridad» y «los derechos» de las trabajadoras.

De esta forma ha reaccionado Díaz a la demanda que ha interpuesto Iglesias contra ella por acusarle de someter a sus trabajadoras a «abusos sexuales» y de tenerlas en una «situación de esclavitud». El cantante ha advertido de que si la ministra no retira esas afirmaciones, se querellará contra ella.

«Defiendo a las mujeres trabajadoras ante cualquiera que vulnere su integridad y sus derechos y no voy a dejar de hacerlo. Con denuncias o sin denuncias, las mujeres ya no nos callamos«, ha escrito Díaz en un mensaje publicado en su cuenta de Bluesky tras conocer la demanda de Iglesias.

Defiendo a las mujeres trabajadoras ante cualquiera que vulnere su integridad y sus derechos y no voy a dejar de hacerlo. Con denuncias o sin denuncias, las mujeres ya no nos callamos. www.eldiario.es/politica/jul…

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— Yolanda Díaz (@yolandadiaz.bsky.social) 24 de febrero de 2026, 16:48

 

El abogado ‘de las estrellas’ que defiende al conocido cantante, José Antonio Choclán, ha instado este martes a Díaz a «rectificar públicamente» el mensaje que publicó en su cuenta en la red social Bluesky. A su vez, ha reclamado a la vicepresidenta segunda que indemnice a Iglesias «en la cantidad que se establezca en función del grave daño social producido» por su «comportamiento injurioso y calumnioso».

Posible querella contra Díaz

La demanda de Iglesias a la ministra de Trabajo viene justificada, según la defensa del cantante, después de que acusaciones de “abusos sexuales” y de haber tenido a sus empleadas de sus mansiones en el Caribe “en situación de esclavitud”. Sin embargo, ha ahondado en que, en caso de que la dirigente del Gobierno no retire estas afirmaciones, formalizará una querella en su contra.

Debido a la contestación de la vicepresidenta segunda, habrá que esperar si la defensa del cantante actúa según el aviso emitido. En concreto, se refieren a las siguientes palabras: “Escalofriantes testimonios (…) Abusos sexuales y una situación de esclavitud con una estructura de poder basada en la agresión permanente”, esgrimió Díaz entonces el pasado 13 de enero, cuando trascendieron mediáticamente las denuncias de ambas extrabajadoras.

La Fiscalía archivó la denuncia

Cabe recordar en este contexto que, en el plano judicial, la Fiscalía de la Audiencia Nacional, a la que acudieron las dos extrabajadoras del artista, archivó las diligencias el pasado 23 de enero al alegar “falta de competencia” en la materia.

Fueron dos exempleadas las que rompieron su silencio a través de una investigación periodística para revelar que sufrieron tocamientos no consentidos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral en un ambiente de control y acoso continuo durante sus jornadas laborales en las mansiones del cantante en Bahamas y República Dominicana.

Una de estas empleadas sostiene haber sido presionada para mantener encuentros sexuales con el artista y habla de penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Estos hechos, según dos de las entrevistadas, ocurrieron en 2021 cuando la más joven de ellas tenía 22 años.

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La desclasificación del 23-F, una cita con la memoria histórica: «No es ideología, son las reglas básicas de la democracia»

A partir de este miércoles se podrán consultar todos los documentos y archivos vinculados al intento fallido de golpe de Estado después de que el Consejo de Ministros haya aprobado este martes su desclasificación. Cuando se cumplen 45 años del 23-F, el Gobierno de España ha acordado levantar el secreto de estos archivos con el objetivo de «saldar una deuda histórica con la ciudadanía» y, pese a que no será hasta este 25 de febrero cuando se conozca el contenido de los documentos, sí se sabe que serán 153 unidades documentales que, durante décadas, “han permanecido clasificadas bajo una normativa franquista, pero que ahora pueden ser consultadas por investigadores, historiadores y por la propia ciudadanía”.

A razón de ello, este medio ha podido conversar con Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). En su entrevista con este periódico, Silva aborda las asignaturas pendientes en materia de memoria, subraya la necesidad de derogar normativas franquistas y pone de manifiesto que la desclasificación «no influye en la ideología de la gente, influye en el conocimiento». «Quienes quieren que el pasado no se democratice, son los que legitimaron un pasado que no era democrático», defiende el presidente de la Asociación en esta entrevista.

P.: ¿Qué supone para la memoria histórica que durante 45 años hayan estado bajo secreto unos documentos relacionados con el intento del golpe de Estado?

R.: Aquí hay una cultura del Estado muy proclive a ocultar cosas que viene heredada del franquismo. Tenemos en vigor unas leyes de secretos oficiales que firmó Franco en 1968 y que todavía está en vigor. España tampoco tiene una ley de archivos, como tienen otros países europeos. Tiene alguna legislación que afecta a los archivos, pero no tiene una verdadera ley de archivos, y eso es poco democrático porque cuando no tienes regulados ciertos ámbitos que tienen que ver con la transparencia, predomina el criterio político o individual de quien sea el responsable de los archivos, y no juega una legalidad, sino una cosa subjetiva.

El golpe no está demasiado estudiado y triunfó en unas cuantas cosas. En lo que afecta a la asociación a la que yo pertenezco, entre los años 1978-1979-1980 se hicieron bastantes exhumaciones de fosas en España, sobre todo en Navarra y en La Rioja. Eran familias que conocían los sitios donde habían enterrado a sus seres queridos e iban con un pico y una pala y los metían en un cementerio. Ese movimiento empezaba a crecer, a extenderse a otras provincias y se paralizó el 23-F, porque fue un gran susto para mucha gente y ese susto conquistó algunas cosas políticamente. Siempre se dice que el golpe fracasó, pero quizás no era un golpe para establecer una dictadura, sino un golpe para otras cosas. Y quizás algunas las conquistó, como el hecho de que se dejara de buscar desaparecidos de la dictadura en España durante 20 años.

P.: ¿Consideráis que la desclasificación anunciada es suficiente para la reparación de las víctimas del franquismo y para la memoria histórica?

R.: La derogación de la ley de secretos oficiales franquista es importante. Es incomprensible que una democracia haya podido utilizar una ley que afecta directamente a los poderes del Estado y a su transparencia. No sabemos cuántas cosas esconde el Estado precisamente porque nunca ha habido transparencia. Gran parte del problema es esta cultura de la falta de transparencia. De hecho, de los años 1976 a 1979, el gobierno de España estuvo tres años quemando toneladas de documentos. Aquí ha habido una gran tradición de destruir documentos. Aznar, cuando salió del gobierno y estaba en funciones, contrató una empresa para que borrase los archivos de Moncloa y cada presidente español del Gobierno se ha llevado lo que ha considerado su archivo personal a casa.

Hay toda una cultura de destrucción, de privatización de archivos que son públicos, porque los archivos normalmente los redactan los poderosos y quieren esconder sus crímenes. El verdadero problema es que en 50 años no se ha desarrollado una legislación que ponga un contexto legal y democrático al manejo de esa información. La desclasificación no deja de ser una excepción y lo que debería ser es una regla. Esto no puede funcionar por aniversarios ni por excepciones políticas.

P.: ¿Esta ‘cultura de falta de transparencia’ puede reflejar una deuda con la historia o que todavía quede mucho por hacer en materia de memoria histórica?

R.: Esto debería existir, aunque no hubiera habido antes de este periodo democrático una dictadura con violaciones de derechos humanos. Hemos tardado 50 años en redactar cuatro folios para sustituir la normativa franquista. No tiene un argumento defendible el hecho de que no haya ocurrido antes, porque hacer una nueva ley no quiere decir que de repente el Estado se vuelva de cristal, transparente, pero crea una herramienta democrática que tiene que mejorar la transparencia de la herramienta de la dictadura.

Claro que hay una deuda. Aquí se han destruido y escondido muchísimas informaciones que afectan a las víctimas de la dictadura. Las leyes de protección de datos no son entes neutrales. Están hechos para, a veces, proteger a ciertas élites. Entonces, igual nuestra Ley de Protección de Datos es muy restrictiva. ¿Cómo es posible que yo desde mi ordenador pueda consultar los nombres de todas las víctimas de ETA, que dejó de asesinar en el año 2011, y no pueda saber quiénes fueron las víctimas de los bombardeos sobre Madrid del 36 al 39? Eso no se debería permitir.

P.: ¿Qué mensaje mandarías a todos aquellos que opinan que desclasificar estos archivos es remover heridas?

R.: Cuando hace 26 años empezamos a buscar desaparecidos de la dictadura decían que queríamos vengarnos, que queríamos ganar una guerra que perdimos, que queríamos dividir a la sociedad española. Estos argumentos funcionan en todo el planeta. Son universales. Son argumentos de quienes defienden a los que se beneficiaron de una dictadura y se siguen beneficiando en democracia de los privilegios que adquirieron de ella y no quieren que se sepa el pasado. 

Desclasificar la información del golpe de Estado no influye en la ideología de la gente, influye en el conocimiento. Esto es un derecho, no es una cuestión de ideología, sino que son las reglas básicas de la democracia. Entonces quienes hoy dicen eso, le quitan importancia, señalan que es una desviación de la atención sobre otras cosas, son los que han organizado toda la ignorancia que hay en el país acerca de ese pasado.

Uno de los objetivos de la asociación es precisamente desorganizar el olvido. Hay gente que quiere que el olvido siga siendo compacto y organizado, está en el argumentario de esa derecha repetirlo. Quienes quieren que el pasado no se democratice, son los que legitimaron un pasado que no era democrático.

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El mapa electoral de Rufián: ¿qué partido a la izquierda del PSOE se presentaría a las generales en cada provincia?

La propuesta de articulación electoral planteada por el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso, Gabriel Rufián, ha encontrado una acogida favorable en el entorno de la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y en buena parte de las formaciones integradas en la coalición Sumar, especialmente en Compromís y Más Madrid. Sin embargo, la iniciativa continúa suscitando un rechazo frontal por parte de la propia Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), EH Bildu y el Bloque Nacionalista Galego (BNG).

La denominada “fórmula Rufián”, concebida inicialmente como un frente amplio de izquierdas que integrara a fuerzas nacionalistas e independentistas, ha ido redefiniéndose hacia un modelo más pragmático: un reparto territorial de provincias en virtud del cual solo concurriría en cada circunscripción la formación con mayores expectativas electorales. El núcleo del debate reside precisamente en la definición de ese criterio de prevalencia.

¿Debe atenderse a los resultados de las elecciones generales de 2023 como referencia objetiva? ¿O primar el arraigo territorial y la fortaleza orgánica en cada comunidad? ¿Cómo ponderar, además, las divergencias habituales entre el comportamiento electoral en comicios generales y autonómicos?

Si se adopta como parámetro cuantificable el resultado de las generales de julio de 2023, el espacio a la izquierda del PSOE quedó liderado en la mayoría de las circunscripciones por Sumar, lo que, en la práctica, le otorgaría prioridad en buena parte del mapa provincial. Este escenario explicaría la receptividad del entorno de Díaz ante la propuesta.

No obstante, el contexto político ha experimentado variaciones sustanciales en los dos últimos años y medio. La candidatura de Sumar en las generales integró a diversas marcas que posteriormente han modificado su posición en el tablero: algunas han roto la alianza —como Podemos— y otras disponen de una implantación territorial más sólida en el ámbito autonómico, como los Comuns en Catalunya, Más Madrid en la Comunidad de Madrid, Compromís en la Comunitat Valenciana o las Mareas en Galicia. La cuestión central pasa entonces por determinar qué referencia debe prevalecer cuando la fuerza relativa varía según el tipo de elección.

El caso de Catalunya ilustra con claridad las tensiones inherentes a esta fórmula. En las generales de 2023, ERC debería haber encabezado la candidatura en Girona, Lleida y Tarragona, mientras que en Barcelona la primacía correspondería a los Comuns, segunda fuerza tras el PSC. Aplicando estrictamente este criterio, el propio Rufián no podría repetir como cabeza de lista por Barcelona, al corresponder la candidatura a los Comuns.

Sin embargo, en las autonómicas de 2024, pese a su retroceso electoral, los republicanos superaron a los Comuns en las cuatro provincias, lo que alteraría el reparto si se priorizan esos resultados.

Una situación igualmente compleja se produciría en Galicia. En las generales, el BNG fue la fuerza alternativa más votada en Lugo y Ourense, mientras que Sumar-En Marea lo fue en A Coruña y Pontevedra. Sin embargo, en las autonómicas posteriores, el BNG no solo se impuso en todas las provincias, sino que llegó a superar al PSOE, mientras las Mareas quedaron fuera del Parlamento gallego. El criterio temporal y el tipo de convocatoria modifican así de forma sustancial el mapa de preferencias.

En la Comunitat Valenciana, la disyuntiva se situaría entre la marca estatal de Sumar y Compromís, fuerza con representación consolidada en Les Corts Valencianes y mayor arraigo autonómico. De acuerdo con la lógica territorial de la propuesta, en el País Vasco y Navarra la candidatura debería recaer exclusivamente en EH Bildu, mientras que formaciones de carácter provincial como Teruel Existe y Soria Ya tendrían prioridad en sus respectivas circunscripciones.

En definitiva, la viabilidad de la “fórmula Rufián” depende de la fijación de un criterio objetivo, estable y consensuado que permita resolver las asimetrías territoriales y temporales del voto en el espacio político a la izquierda del PSOE, un reto que, a la vista de las divergencias internas, dista de estar resuelto.

Provincia a provincia, la izquierda plurinacional habría arrebatado un escaño al PSOE en Barcelona, en Navarra y en Pontevedra. En Girona, el último escaño de Junts habría ido a parar a este nuevo bloque y en Gipuzkoa se lo habría arrebatado a los nacionalistas vascos. 

En su conversación con Emilio Delgado, Gabriel Rufián planteó la constitución de un gran espacio confederal bajo la fórmula de un “grupo interparlamentario coordinado común”. Se trata de una hipótesis que ya fue esbozada años atrás por Pablo Iglesias durante su etapa al frente de Podemos. De haberse materializado en la actual legislatura, una alianza de estas características podría haber articulado un bloque conjunto en torno a los 50 escaños dentro del espacio situado a la izquierda del PSOE, reforzando así su capacidad de negociación tanto frente a los socialistas como ante Junts per Catalunya, que vería relativizado su peso estratégico.

El impacto político de un experimento de esta naturaleza sería especialmente significativo en Catalunya, territorio donde germina la iniciativa. Según ha detallado en fechas recientes el exdirigente republicano Joan Tardà, el planteamiento original consistía en articular una alianza electoral entre Esquerra Republicana de Catalunya, los Comuns y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) en las elecciones generales, con la intención de replicar posteriormente esa fórmula en otros territorios.

Desde una perspectiva estrictamente aritmética, esa confluencia habría situado a la izquierda como primera fuerza en Girona y como segunda en el resto de las provincias catalanas, con porcentajes superiores o próximos al 30% del voto en todas ellas.

El rendimiento agregado sería, sobre el papel, aún más contundente en Euskadi —al margen de los posibles efectos movilizadores o desmovilizadores que podría generar una alianza de estas características—. La suma de Sumar y EH Bildu habría situado a ese bloque como primera fuerza en las tres circunscripciones vascas y también en Navarra. En Gipuzkoa, el respaldo conjunto habría rebasado el umbral del 40% de los sufragios, consolidando una posición hegemónica en el territorio.

La explicación combina factores cuantitativos y estratégicos. Desde el punto de vista aritmético, en comunidades como Catalunya o Euskadi la eventual concentración de candidaturas apenas alteraría el reparto en uno o dos escaños, y ni siquiera existe garantía de que esos hipotéticos movimientos se produjeran en detrimento de la derecha. Al tratarse de circunscripciones de gran magnitud —con un número elevado de diputados en juego— el sistema ya permite la obtención de más de un representante dentro del espacio situado a la izquierda del PSOE, lo que reduce el incentivo estrictamente matemático de una candidatura unitaria.

A ello se suma la dimensión política. El electorado en estos territorios no se ordena únicamente en torno al eje izquierda-derecha, sino también en función de clivajes vinculados a la identidad nacional y al grado de adhesión a planteamientos soberanistas. Esa superposición de ejes introduce riesgos: una lista conjunta podría no interpelar a votantes progresistas que no comparten el ideario independentista o nacionalista de formaciones como Esquerra Republicana de Catalunya o EH Bildu.

En ese escenario, lejos de maximizar el resultado, la coalición podría provocar desmovilización o incluso alimentar la abstención entre segmentos del electorado que hoy optan por opciones diferenciadas dentro del mismo espacio ideológico.

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La desclasificación de los archivos del 23-F: “Ni bulos ni bolas”, solo preguntas que necesitan respuesta

El Gobierno aprueba este martes la apertura de la documentación reservada sobre el 23 F. La decisión reabre uno de los capítulos más decisivos y controvertidos de la historia reciente de España y puede arrojar luz sobre las incógnitas políticas, militares e institucionales que siguen pendientes desde aquella jornada que puso en jaque a la democracia.

Casi 45 años después del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, España continúa conviviendo con una herida histórica que nunca terminó de cerrarse del todo. El asalto al Congreso de los Diputados por parte del teniente coronel Antonio Tejero, la proclamación de un supuesto “gobierno de salvación nacional” impulsado por el general Alfonso Armada y la intervención televisada del rey Juan Carlos I marcaron uno de los episodios más decisivos de la democracia española.

Ahora, el Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez aprueba la desclasificación de documentación oficial vinculada al golpe. La decisión abre la puerta a que historiadores, investigadores y periodistas accedan a materiales hasta hoy reservados y puedan reconstruir con mayor precisión lo ocurrido aquella tarde en la que la joven democracia estuvo al borde del colapso. Unas respuestas, unos análisis, unas conclusiones para ofrecer al pueblo parte de su memoria colectiva reciente.

Un país secuestrado

El 23 de febrero de 1981, mientras el Congreso votaba la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo tras la dimisión de Adolfo Suárez, un grupo de guardias civiles irrumpió en el hemiciclo al grito de “¡Quieto todo el mundo!”. Diputados y miembros del Gobierno permanecieron retenidos durante horas bajo la amenaza de las armas.

Pero el golpe no fue solo la imagen televisada de Tejero pistola en mano. Detrás se movía una operación política que aspiraba a instaurar un Ejecutivo de carácter “militar, por supuesto”, en palabras de los propios golpistas, que devolviera a España a una fotografía en blanco y negro, más cercana al franquismo que al pluralismo constitucional.

El llamado plan Armada incluía un gobierno de concentración con nombres procedentes de distintas fuerzas políticas y ámbitos institucionales. La sola enumeración de esa hipotética lista —que mezclaba dirigentes de UCD, PSOE, PCE, Alianza Popular y figuras independientes— sigue suscitando una pregunta central: ¿eran conscientes y conocedores algunos de los elegidos de que sus nombres formaban parte de una arquitectura diseñada bajo coacción militar?

La desclasificación puede aportar luz sobre incógnitas que han atravesado generaciones. ¿Qué quiso decir Suárez cuando, días antes, afirmó en su despedida televisiva que no quería que la democracia fuese “una vez más, un paréntesis en la historia de España”? ¿Hasta dónde llegaban las conexiones de la trama con sectores de la ultraderecha? ¿Quién financiaba la operación? ¿Qué papel desempeñaron determinados actores civiles?

También persisten dudas sobre la dimensión institucional del golpe. ¿Qué alcance tuvo la actuación del entonces monarca en los días previos? ¿Qué significado exacto tuvo el mensaje enviado a Jaime Milans del Bosch en el que señalaba que, tras su intervención, “ya no podía volver atrás”? ¿Por qué en el juicio se limitaron determinadas declaraciones, como las relativas a reuniones mantenidas en La Zarzuela días antes del asalto?

El papel del CESID —antecesor del actual CNI— constituye otro de los grandes interrogantes históricos: ¿tenían sus servicios de información conocimiento previo de los movimientos de Armada? Y, de ser así, ¿qué hicieron con esa información?

Ni bulos, ni bolas, solo la verdad

La decisión del Ejecutivo se produce en un contexto de creciente demanda de transparencia sobre los episodios clave de la Transición. El escritor Javier Cercas, autor de Anatomía de un instante, ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de separar el análisis histórico de los mitos y las simplificaciones. Desclasificar documentos puede contribuir precisamente a eso, a desmontar bulos, confirmar responsabilidades y fijar un relato sustentado en pruebas documentales.

Para una generación que vivió el 23-F con miedo real a una involución autoritaria, el golpe no fue una anécdota más de la historia de un país acostumbrado a los pronunciamientos militares, sino una amenaza tangible. Para quienes nacieron después, es un capítulo decisivo cuya comprensión depende en buena medida de la apertura de archivos.

La democracia española se consolidó tras aquella noche. Pero consolidación no equivale a conocimiento pleno. La transparencia institucional no reescribe la historia sino que la completa.

La desclasificación no es solo un gesto honesto y valiente de un Gobierno, no son “cortinas de humos” como vergonzosamente dice el Partido Popular; es una oportunidad para responder, con datos y no con suposiciones, a las preguntas que durante décadas han gravitado sobre el 23-F. Porque ninguna democracia madura puede permitirse convivir indefinidamente con zonas de sombra en uno de sus momentos fundacionales.

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El Gobierno desclasifica todos los documentos del 23-F «para saldar una deuda histórica con la ciudadanía»

El Consejo de Ministros aprobará mañana martes la desclasificación de los documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23-F, una decisión que el Ejecutivo enmarca como el cumplimiento de una deuda histórica con la ciudadanía y con la memoria democrática del país.

Según fuentes gubernamentales, la medida se hará efectiva el próximo miércoles 25 mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Desde ese momento, toda la documentación estará disponible para su consulta pública a través de la página web oficial de La Moncloa, facilitando el acceso a investigadores, periodistas y cualquier persona interesada.

El paso dado por el Gobierno abre la puerta a un mayor conocimiento sobre uno de los episodios más delicados de la historia reciente de España. El 23 de febrero de 1981, un grupo de guardias civiles encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados durante la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, manteniendo retenidos a los parlamentarios durante horas en un intento de frenar el proceso democrático iniciado tras la muerte de Francisco Franco.

La ministra portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ofrecerá mañana todos los detalles en la rueda de prensa posterior a la reunión del Ejecutivo. Está previsto que explique el alcance exacto de la desclasificación, el volumen de documentos afectados y los criterios aplicados para su puesta a disposición pública.

Con esta decisión, el Ejecutivo da un paso más en su política de transparencia y memoria democrática, en un momento en que el debate sobre el acceso a archivos oficiales y la revisión crítica del pasado reciente sigue ocupando un lugar central en la agenda pública.

Ente los documentos pendientes de desclasificar se encuentra el sumario completo del juicio que está custodiado en el Tribunal Supremo, que consta de 89 legajos y en el que se incluyen grabaciones originales y declaraciones de los implicados; los archivos de los Servicios de Inteligencia, el CNI de la época llamado CESID, con los documentos internos y las transcripciones de las grabaciones de escuchas de la noche del golpe de Estado y que se clasificaron como «alto secreto»; y también están las comunicaciones de Casa Real, Moncloa y los informes internos de movilización emitidos por las distintas regiones militares.

El Gobierno aprobó en 2025 un proyecto de Ley de Información Clasificada, que pretende sustituir a la Legislación franquista de secretos oficiales. El proyecto fue remitido al Congreso de los Diputados y se encuentra en tramitación.

En este proyecto se contempla la desclasificación automática a los 45 años de los secretos oficiales considerados como «alto secreto»; a los 35 años para los clasificados como «secreto»; entre 7 y 9 años para la información «confidencial» y entre 4 y 6 años para la información «restringida». Precisamente hoy se cumplen 45 años del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

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Moncloa desmiente que Pedro Sánchez tenga una dolencia cardiovascular: «Obviamente, no»

El nuevo bulo con el que la derecha mediática quiere atacar al Gobierno es que el presidente Pedro Sánchez sufre problemas de salud. Después de varios meses especulando sobre su estado físico, el medio Libertad Digital ha dado un paso más este lunes, publicando directamente que el líder del Ejecutivo es tratado desde hace meses por una dolencia cardiovascular. El diario cita «fuentes de toda solvencia» y detalla toda la agenda sanitaria de Sánchez, y aseguran que la Secretaría de Estado de Comunicación «no ha desmentido la información».

este medio se ha puesto en contacto con esta misma institución para preguntar si la información es veraz: «Obviamente, no. De hecho lo desmiento», ha sido su respuesta. Moncloa confirma, por tanto, que Libertad Digital ha publicado información falsa sobre Sánchez, de quien dicen que su «dolencia cardiaca» podría causarle «una trombosis o infarto».

El medio aprovecha los rumores que han surgido en torno a Sánchez por «su deterioro físico y su delgadez», que han servido como arma arrojadiza de la derecha y la ultraderecha en las redes sociales. Lo achacan a un «estrés crónico», una condición de la que no aportan ninguna prueba médica, y que atribuyen a «la presión política y el desgaste provocado por el cargo«. En este sentido, y según esas «fuentes de toda solvencia», aseguran que el presidente «padece una dolencia cardiovascular de la que ha estado siendo tratado en secreto en los últimos meses en el Hospital Ramón y Cajal», el centro sanitario madrileño de referencia para La Moncloa.

Aseguran que a Sánchez «se le realizan pruebas diagnósticas para seguimiento de su evolución», en las que incluyen «un TAC helicoidal». También que el médico que más ha atendido al presidente es el jefe del servicio de Cardiología del Ramón y Cajal, José Luis Zamorano. La información «exclusiva» en la noticia de Libertad Digital se queda ahí, ya que el resto es un perfil del doctor Zamorano y especulaciones sobre en qué podría derivar la dolencia: «En posibles eventos cardiovasculares, como una trombosis o un infarto«, añaden.

También aseguran que Sánchez acudía al hospital en secreto y «a horas intempestivas» para evitar ser visto, y que es «un paciente muy hipocondriaco y está obsesionado con su estado de salud«. En esto se basan para lanzar un nuevo ataque contra el presidente basándose en su vida privada, una práctica habitual en la derecha mediática. Libertad Digital no es el primero en aprovechar los rumores que hay en redes sociales sobre la salud de Sánchez para especular.

Los bulos de la derecha sobre la salud de Pedro Sánchez

Este mismo domingo, Vozpópuli ha publicado otro artículo analizando el «desgaste fisiológico» del presidente desde que asumió el cargo en 2018. Aseguran que Sánchez está «más desmejorado» que hace ocho años, algo que también atribuyen a un «estrés crónico». En este caso no contaban con «fuentes de toda solvencia», y se limitaron a consultar a expertos médicos para que dijeran lo que todo el mundo sabe: que el poder desgasta.

Sánchez no es ni el primer ni el último líder que sufre un deterioro físico que hace despertar rumores, pero en su caso esto se suma a la campaña de desprestigio que aprovecha cualquier aspecto de su vida privada. El propio periodista de Vozpópuli menciona a Barack Obama, Angela Merkel, François Hollande o Felipe González como ejemplos, pero la lista es interminable.

En el caso de Sánchez, se dedican a analizar todas y cada una de sus facciones: «Sus arrugas están más marcadas que antes, especialmente las de la frente y comisuras, asociadas no solo al paso del tiempo sino también al estrés y la presión política», asgura uno de los médicos consultados por el medio. El redactor aprovecha también para especular con la frase «son las cinco y no he comido«, que Sánchez dijo en la rueda de prensa en la que dio explicaciones sobre los casos de corrupción de José Luis Ábalos y Sántos Cerdán en junio.

Fue en esta comparecencia en la que se empezó a especular con el estado físico del líder del Ejecutivo. Las redes sociales se llenaron de comentarios que señalaban que Sánchez estaba llamativamente delgado, y que incluso había tardado tanto en salir a hablar porque le habían estado maquillando para disimularlo. El periodista de Vozpópuli relaciona esa frase con explicaciones médicas lógicas, como que el presidente sufre «alteraciones propias de los hábitos de vida actuales, marcados por el estrés y el paso del tiempo».

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Abascal deja claro que ni sus más cercanos le discuten: ni Ortega Smith, ni Olona, ni Espinosa de los Monteros

El cierre del nucleo de Vox en torno a la figura del líder, Santiago Abascal, se ha consumado esta semana con el cese de uno de los nombres más importantes en la historia del partido ultra. Javier Ortega Smith, que participó en la fundación de Vox y ha sido una de las personas más cercanas a Abascal, fue primero despojado de todos sus cargos en la Ejecutiva nacional, para ser después expulsado definitivamente del partido este miércoles. El cese, amparado por Vox en un «desacato» del hasta entonces portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, consuma una dinámica de limpia de cualquier voz mínimamente discordante con Abascal, que se ha ido cobrando víctimas con el paso de los años.

Ortega Smith es el último de los pesos pesados de Vox en caer. De aquel grupo que encumbró a Santiago Abascal como esperanza de la ultraderecha ya solo queda el propio líder, que ha purgado hasta a sus más cercanos en el ámbito personal. No era un secreto que la relación entre ambos se había roto con el paso de los años. Los tiempos en los que Ortega Smith -según El Confidencial– apadrinó a las hijas de Abascal pasaron a la historia cuando el ahora cesado empezó a criticar ciertas dinámicas de la directiva del partido.

Aquello de que Vox no puede convertirse en «una agencia de colocación de amigos», sus elogios a otros purgados como Macarena Olona o Iván Espinosa de los Monteros, o críticas a la gestión económica del partido. El que fuera vicepresidente y secretario general de los ultras no ha ocultado su disconformidad con las decisiones de Abascal. Otros nombres que abandonaron Vox por el mismo motivo apuntan a este medio que las «tiranteces» entre Ortega Smith y la cúpula de Vox fueron lo que le llevó a ser sustituido por Ignacio Garriga, que ocupa ahora sendos cargos.

«Javier era bastante crítico internamente«, cuentan. Ortega Smith ha ido cayendo en el ostracismo gradualmente en los últimos años, desde que empezó a ir a contracorriente de la cúpula de Vox: «Entiendo que lo fueron apartando de tal forma que llegara un momento que pudieran echarlo si era necesario, o esperando que se marchase él más bien«, explica esta fuente.

Abascal saca pecho: «No temo a nada ni nadie»

El partido de Abascal ha visto llegar esta oportunidad con la negativa de Ortega Smith a ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. La dirección del partido ultraderechista decidió este miércoles apartarle de forma cautelar, al considerar que “desacató» las órdenes que el alto mando aprobó el pasado 12 de febrero. Este jueves, Santiago Abascal valoraba su movimiento como una forma de reafirmar su liderazgo: «No temo a nada ni nadie», dijo el presidente de Vox, que añadió que la cúpula del partido es la que «manda».

Y no es, ni mucho menos, la primera vez que lo deja claro. Ortega Smith solo es el último de una lista de nombres que han ido cayendo en los últimos años por discutir a Abascal. La fuente consultada por este medio sitúa el inicio de la ruptura de relaciones entre ambos en «la época de Macarena Olona«, otra de los pesos pesados purgados por discutir su hegemonía como líder. Olona, que llegó a ser candidata de Vox en Andalucía y secretaria general de su grupo parlamentario en el Congreso, pero abandonó el partido en 2022.

La ruptura de Olona con Vox se fraguó a partir de las elecciones andaluzas de ese año, en las que la mayoría del PP de Juanma Moreno Bonilla impidió al partido ultra ser decisivo para formar Gobierno. Unos días después, Olona se retiró de la vida política por «motivos de salud», y cuando trató de regresar a los meses, ya no se lo permitieron. Fue entonces cuando Olona empezó a renegar de Vox, asegurando que sus posiciones sobre temas como la homosexualidad son «demasiado ultras», y criticando «la autocracia de Abascal».

Olona inició en 2022 la desbandada del núcleo de Vox

El movimiento de Olona, que contó a este medio el que llegó a ser acosada y amenazada en redes sociales por un sector del partido, fue el detonante de la desbandada de miembros del núcleo duro de Vox. Figuras del búnker de Abascal que, por criticar decisiones del partido, terminaban cayendo en desgracia, como les ocurrió a Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.

Ambos formaban parte del bando más liberal del partido, que inició una guerra de poder con el sector más ultra. En el caso del primero, llegó a ser secretario general de Vox, mano derecha de Abascal, y su portavoz en el Congreso. Espinosa de los Monteros alegó motivos personales para abandonar la política, pero sus choques con el bunker de Abascal, que encabezaba el entonces vicepresidente Jorge Buxadé.

Rocío Monasterio fue la presidenta de Vox en Madrid hasta octubre de 2024, cuando fue cesada, en teoría, porque su mandato había expirado. La realidad es que la dirección del partido llevaba tiempo buscando la manera de apartarla. En las elecciones autonómicas del año anterior, Abascal apenas la apoyó en su campaña, y desde Bambú le impusieron varios nombres en las listas.

A la salida en cascada de miembros del nucleo duro de Abascal en la fundación de Vox hay que sumar las de Carla Toscano, que abandonó su escaño en 2024; Víctor Sánchez del Real, muy próximo a Espinosa de los Monteros y Monasterio y que se fue tras las elecciones de 2023; o José Luis Ruiz Bartolomé, también del entorno de Monasterio y que renunció en enero de 2024.

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Las negociaciones con Vox fracturan al PP: máxima tensión entre Génova y Guardiola

La negociación con Vox ha vuelto a situarse en el centro de las tensiones internas del Partido Popular. Según publica El País, el último foco de conflicto se encuentra en Extremadura, donde las conversaciones para la investidura de María Guardiola han provocado un choque entre la dirección nacional del partido y la organización autonómica. El desencuentro se intensificó tras una entrevista concedida por Guardiola a Okdiario en la que trató de reconducir la relación con Vox. En ella llegó a afirmar que el feminismo en el que cree “es el feminismo que defiende Vox”, unas declaraciones que en Génova no sentaron bien. La vicesecretaria de Organización del PP, Carmen Fúnez, respondió públicamente con un mensaje que fue interpretado como un apercibimiento: “Sobra ruido y falta trabajo serio alrededor de una mesa”.

En el PP extremeño, ese toque de atención cayó como una ducha de agua fría, según fuentes citadas por el citado diario. Dirigentes territoriales han reprochado a la cúpula nacional que, más allá de lanzar advertencias, no esté ayudando activamente a reconducir la negociación con el partido de Santiago Abascal.

Investidura en riesgo

La situación en Extremadura es la más delicada de las que afronta el PP. En el partido dan prácticamente por hecho que la primera votación de investidura de Guardiola, prevista para el 3 de marzo, fracasará. Aunque ese primer intento se daba por descontado – en parte por coincidir con la campaña en Castilla y León -, la incógnita es si Vox optará por dejar caer definitivamente a la candidata popular.

El último capítulo en Extremadura ha reabierto viejas heridas entre la dirección nacional y los barones autonómicos. La situación recuerda peligrosamente al escenario de 2023, cuando los acuerdos territoriales con el partido de Santiago Abascal acabaron condicionando la campaña de las elecciones generales. En ese contexto, crece la presión interna para que Alberto Núñez Feijóo intervenga y asuma una negociación nacional con Vox sobre los pactos autonómicos. No solo está en el aire la investidura de María Guardiola, que fue a elecciones el pasado 21 de diciembre, sino también la del aragonés Jorge Azcón, que se examinó el 8 de febrero y tampoco ha presentado avances.

Esta semana, Abascal ha advertido de que “todo es posible”, incluida una repetición electoral, y ha deslizado que el principal escollo es la propia presidenta extremeña. “Si la señora Guardiola no lo acepta, pues igual hay otra persona que lo acepte”, ha rezado el líder de Vox. Sus palabras han alimentado el temor en el PP regional de que Vox utilice a Guardiola como “cabeza de turco”, permitiendo acuerdos en otros territorios mientras bloquea el de Extremadura. Algunos dirigentes han recordado que la relación quedó marcada desde 2023, cuando Guardiola calificó públicamente a Vox de “racista y homófobo”. Aquella rueda de prensa, reconocen en el partido, sigue pesando en las conversaciones actuales. “Le pesa como una losa”, han admitido fuentes territoriales.

Viejas heridas y presión sobre Feijóo

El episodio ha reabierto el debate interno sobre la estrategia del PP en su relación con Vox, evocando lo ocurrido en 2023, cuando los pactos autonómicos condicionaron la campaña de las elecciones generales. Según El País, crece la presión dentro del partido para que el líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, asuma personalmente una negociación global con Abascal que permita desbloquear los gobiernos pendientes.

Vox no quiere pactar con el PP, pero tampoco puede ser el responsable de bloquear cuatro Gobiernos autonómicos. Entonces, ¿cuál es el Gobierno que tienen más fácil dejar caer? Extremadura, porque pueden vender que ella es una roja que no quiere pactar«, ha reflexionado un dirigente autonómico. “Ellos no le tienen miedo a una repetición electoral, y Extremadura en unas generales solo les da dos diputados”.

En el PP extremeño han considerado “injustas” las críticas de la dirección nacional. Por ello, han recordado que tanto Guardiola como Azcón adelantaron elecciones con el respaldo de Génova y han sostienido que la responsabilidad del resultado es compartida. “No es culpable de que Vox no quiera pactar. Es una tía que ha sido leal, lo de convocar las elecciones no ha salido bien, pero es una responsabilidad compartida, es innecesario ese recado”, han defendido.

Desde la cúpula nacional, en cambio, han opinado que la negociación se ha expuesto en exceso y que los choques públicos han dificultado el entendimiento. Por ello, han insistido en la necesidad de discreción. En el entorno de Feijóo se impone la idea de que los próximos movimientos deben realizarse lejos del foco mediático. En el partido empieza a abrirse paso la tesis de que, cuando una negociación se encalla, hace falta una intervención de mayor nivel. Algunos dirigentes hablan de la necesidad de un “casco azul” que medie entre las partes. La posibilidad de una llamada directa entre Feijóo y Abascal sobrevuela el escenario político.

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¿Y ahora qué?: dudas y respuestas tras el fallo del Supremo que tumba los aranceles de Trump

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha asestado un duro golpe a la Administración Trump al fallar contra los aranceles aprobados por el Gobierno estadounidense la pasada primavera, con los que el republicano alteró las reglas del comercio mundial. La decisión judicial ha abierto la puerta a reclamaciones millonarias de empresas importadoras que han pagado cerca de 200.000 millones de dólares en estos gravámenes y beneficia a numerosos países que salían originalmente perjudicados por la dureza de los tributos.

Por seis votos a tres, el alto tribunal declaró inconstitucionales los aranceles aprobados el 2 de abril contra numerosos países y productos. Considera inadecuado el uso de la ley de poderes de emergencia de 1977 para imponerlos y subraya que este tipo de medidas comerciales debe pasar por el control del Congreso, un mecanismo que no gusta especialmente al presidente. El fallo tiene gran impacto económico y político, además de lanzar un claro mensaje: limita el poder presidencial en un contexto en el que Trump, ya en su segundo mandato, había intentado ampliarlo. Resulta especialmente significativo por provenir de un tribunal de mayoría conservadora que había respaldado con frecuencia al presidente. La medida, a su vez, refuerza el sistema de «checks and balances» o pesos y contrapesos, y en lo económico, desmantela el sistema de aranceles que Trump utilizó no solo para corregir desequilibrios comerciales, sino como herramienta de presión internacional, premiando o castigando a países según su alineamiento político.

Causas para justificar la anulación

El tribunal concluye que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza la imposición de aranceles. Aunque menciona la facultad de «regular» importaciones, no habla de «aranceles» y fue concebida para situaciones excepcionales, como conflictos bélicos en los que haya que controlar el flujo de compra. El presidente del Supremo, John Roberts, señaló que el Ejecutivo necesita una autorización clara del Congreso para ejercer una facultad de tal alcance.

Cabe destacar, no obstante, que la medida no afecta a todos los aranceles, sino que solamente anula los llamados aranceles recíprocos, aplicados de forma generalizada y calculados incluso teniendo en cuenta factores como el IVA europeo o el desequilibrio comercial, criterios ajenos a los gravámenes estrictamente comerciales. Siguen vigentes los aranceles sectoriales como los del acero, aluminio o automóviles y otros gravámenes específicos impuestos por la Administración Trump. Los aranceles anulados se consideran ilegales, por lo que las empresas ya no deberán pagarlos. No obstante, la Casa Blanca ha activado otra vía legal para imponer un arancel general del 10%, evitando así su desaparición inmediata.

En cuanto a los aranceles ya pagados, la sentencia no aborda expresamente las devoluciones, pero facilita poner en marcha reclamaciones judiciales. Se estima que el Gobierno recaudó unos 200.000 millones de dólares y podría enfrentar devoluciones cercanas a 175.000 millones, según cálculos económicos. Es probable que la cuestión se resuelva en tribunales inferiores. La nueva vía utilizada permite imponer gravámenes durante 150 días, periodo en el que el Congreso debe ratificarlos. Sin embargo, si este no actúa, la Administración podría dejar que caduquen y declarar una nueva emergencia, lo que ha suscitado algunas dudas sobre la separación de poderes. Por su parte, Trump interpretó el fallo como una invitación a buscar alternativas para continuar su política comercial, aunque el tribunal dejó claro que cualquier nueva medida podría volver a ser impugnada.

Los países más beneficiados

Más allá de la incertidumbre, el resultado inmediato es que muchos países amanecen, tras esta medida judicial, con menores aranceles que en 2025. China, que soportaba un 34%, figura entre los principales beneficiados. México y Canadá, gravados con el 25% y el 35%, respectivamente, celebraron el alivio, aunque siguen vigentes los aranceles sectoriales clave. Los productos amparados por el TMEC no estarán sujetos al nuevo 10%.

La Unión Europea, por su parte, ve reducido su arancel del 15% al 10%. También mejoran sus condiciones países como India (25%), Taiwán y Vietnam (20%), Tailandia (19%), Japón y Corea del Sur (15%).

Otros países, como Reino Unido, Australia, Argentina, Ecuador o Colombia, mantendrán el 10% durante al menos 150 días, a la espera de nuevos movimientos en una guerra comercial que sigue reconfigurando el orden global.

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