Vox se parte en su cénit: purgados presionan a Abascal mientras dos de sus fontaneros se sientan en el banquillo

La guerra sucia en el principal partido de la extrema derecha sigue su curso. Vox está inmerso en un enfrentamiento entre Santiago Abascal y sus disidentes, liderados por su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros, que ha puesto en marcha, de hecho, un proceso de recogida de firmas y de apoyo entre los afiliados para celebrar un Congreso interno en el partido, un organismo que jamás ha existido en Bambú. Por otro lado, mientras desde la dirección descalifica a los críticos y los acusa de estar al servicio del PP, estos denuncian graves irregularidades económicas que ya han saltado a los Juzgados. Las filtraciones han pasado de los digitales afines a la formación ultra a los tribunales, y es que dos altos cargos de la sede central del partido han sido imputados por un presunto delito de revelación de secretos: Juan de Dios Dávila, dirigente de Vox en Gipuzkoa, y Cristina Navarro, exsecretaria personal de Abascal. Ambos son los responsables del llamado Equipo de Cumplimiento Normativo del partido, que depende directamente del propio Abascal.

Todo empezaba el 22 de enero de 2025, cuando Vox le notificó a Iván Espinosa de los Monteros la apertura de una investigación interna por supuesto tráfico de influencias. El exdiputado no ostentaba entonces ningún cargo público ni orgánico tras haber renunciado al escaño en agosto de 2023, y la denuncia procedía de una llamada a una concejala de Vox en Collado Villalba (Madrid) para pedirle que recibiera a un constructor interesado en la recalificación de unos terrenos con el que compartía intereses empresariales. En la votación de la recalificación los ediles de Vox se abstuvieron, pero la operación urbanística salió adelante con los votos de los demás grupos.

El Equipo de Cumplimiento Normativo presentó dos denuncias contra Espinosa de los Monteros ante la Fiscalía, que cayeron en saco roto al considerar ésta que no había indicios delictivos. El contenido de este expediente, completamente confidencial, fue filtrado a OkDiario. Ahora, los responsbles del citado Equipo se enfrentan a la investigación por revelación de secretos. Los dos altos cargos ya han declarado ante el Juzgado de Instrucción Número 13 de Madrid, y han alegado que el periodista firmante del artículo se equivocó al publicar que había tenido acceso al expediente confidencial, pues lo que en realidad conoció, según aseguran, fue un informe externo de un abogado. Del mismo modo, reconocieron que la investigación era conocida por Abascal.

La osada petición de un Congreso interno

Las tensiones se recrudecen progresivamente en Bambú. Las purgas mandatadas por Abascal, lejos de contener las voces discrepantes, están afianzando una oposición interna y externa. El elegido para dar el paso al frente y comandar a los díscolos es Iván Espinosa de los Monteros, quien ha lanzado un manifiesto para reclamar a Abascal un congreso interno extraordinario en Vox. Muchos son los sacrificados, y de gran nombre. El búnker ya consiguió reducir a la pareja conformada por Espinosa de los Monteros, portavoz durante cuatro años en la Cámara Baja y con importantes cargos internos, y Rocío Monasterio, presidenta del partido en Madrid y portavoz en la Asamblea; y a Macarena Olona, portavoz en Andalucía y secretaria general del grupo parlamentario.

Por su parte, Juan García-Gallardo, el que fuera la cabeza en Castilla y León, también se ha despachado a gusto esta semana, acusando al líder supremo de los ultras de cobrar “un tercer sueldo”, pagado por el partido con recursos públicos y a través de “la cuenta corriente de su mujer”. El proceso de recogida de firmas ha arrancado no sin problemas, después de que este jueves, la web con la que Iván Espinosa de los Monteros y su equipo buscan impulsar la celebración de un congreso extraordinario de Vox denunciaba hasta 305 intentos de «trolleo, ataques y hackeos» sin éxito.

Depuraciones extremas y cesarismo

Las últimas depuraciones del partido se han llevado por delante a Javier Ortega Smith. Nada menos que el que fuera uno de los fundadores de la formación, cuando Abascal todavía juntaba palés para dar mítines, y que ha acompañado al partido en su crecimiento, llegando a ocupar la vicepresidencia del partido, ha sido ajusticiado junto con sus defensores en la capital. De número dos del proyecto a disidente apedreado por los suyos. Jose Ángel Antelo, presidente de Vox en Murcia, ha corrido la misma suerte, denuncia por la falsificación de su firma mediante.

Por todos ellos, y por los afiliados que contemplan con pasmosa normalidad las prácticas dictatoriales del búnker, argumenta Espinosa de los Monteros la importancia de levantar la voz. «La lealtad política es a las ideas, no a las personas», arranca el manifiesto presentado. «Este partido nació como un instrumento al servicio de unas ideas. Nunca fue un fin en sí mismo ni patrimonio de nadie. Su razón de ser era transformar la realidad y gobernar. Cuando un instrumento deja de servir a ese propósito, pierde su sentido», desgrana la carta en las líneas siguientes.

El cesarismo de Abascal, manifiesto también en su rol protagonista en las últimas elecciones autonómicas, casa perfectamente con las voces críticas que señalan que acostumbra a acallar a los dirigentes con «capacidad de liderazgo», como ha ocurrido con varias figuras del partido que han destacado y han terminado purgadas o abandonando la formación por su propio pie. Ejemplos de este fenómeno son el propio Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Javier Ortega-Smith o Jose Ángel Antelo. Cualquier nombre que despunte y que amenace la supremacía de Abascal será eliminado ipso facto.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Trump se abre a cerrar las bases de Rota y Morón y carga contra la OTAN: «Cobardes»

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sacado pecho ante la prensa en la Casa Blanca de que Washington reconsiderará su presencia con bases militares en aquellos países que no le han apoyado en los ataques sobre el Estrecho de Ormuz, con España y Alemania como claros protagonistas de este señalamiento público. Así lo pidió hace unos días el senador trumpista Lindsey Graham y el dirigente republicano le ha dado cabida: «Bueno, es una petición justificada; creo que él tiene razón al plantearlo. La OTAN ha perdido mucho prestigio, precisamente porque no han actuado. Es decir, deberían estar colaborando en lo referente al estrecho. Obtienen gran parte de su energía del estrecho de Ormuz. Y si Lindsey Graham dijo eso, y no olvide que él fue, durante un tiempo el gran defensor de la OTAN, aunque ahora ya no lo es. Y hay muchos senadores y congresistas que antes eran grandes partidarios de la Alianza y que ahora están están muy molestos por el hecho de que la OTAN no haya hecho nada».

«Podemos dialogar, pero no quiero un alto el fuego. Uno no establece un alto el fuego cuando está, literalmente, aniquilando al otro bando«, argumentaba también sobre un posible acuerdo de paz, que a vista de la actitud mantenida durante las últimas semanas y de que solo aceptaría la «rendición incondicional» de Irán, no va a llegar. En las redes, más de lo mismo: «Nos estamos acercando mucho al cumplimiento de nuestros objetivos, a medida que consideramos poner fin a nuestros grandes esfuerzos militares en Oriente Medio con respecto al régimen terrorista de Irán», escribía Trump en TruthSocial. Washington asegura estar «muy cerca» de alcanzar sus objetivos de la guerra en Irán, que han ido mutando progresivamente. «Degradar por completo la capacidad misilística de Irán, sus lanzadores y todo lo demás relacionado con ellos; destruir la base industrial de defensa de Irán; eliminar su Armada y su Fuerza Aérea, incluido su armamento antiaéreo; no permitir jamás que Irán se acerque siquiera a adquirir capacidad nuclear, y mantenernos siempre en una posición desde la cual EEUU pueda reaccionar de manera rápida y contundente ante tal situación, en caso de que esta se produzca; proteger, al más alto nivel, a nuestros aliados en Oriente Medio, incluidos Israel, Arabia Saudí, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait y otros«, enumeraba el presidente estadounidense.

«¡Cobardes! Lo recordaremos»

«[El estrecho de Ormuz] deberá ser custodiado y patrullado, según sea necesario, por las otras naciones que lo utilizan; ¡Estados Unidos no lo hace! Si se nos solicita, ayudaremos a estos países en sus esfuerzos en Ormuz, aunque esto no debería ser necesario una vez erradicada la amenaza de Irán. Es importante destacar que será una operación militar sencilla para ellos«, valoraba sobre el punto de paso de una quinta parte del petróleo mundial. Era entonces cuando volvía a enfadarse y a insultar a los estados miembro de la OTAN que se han negado a participar en la última incursión imperialista de la Casa Blanca. «Sin EEUU, la OTAN es un tigre de papel! No quisieron unirse a la lucha para detener a un Irán con capacidad nuclear. Ahora que esa batalla ha sido ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz; una simple maniobra militar que constituye la única razón de esos elevados precios del petróleo. Algo tan fácil de hacer para ellos, y con tan poco riesgo», señalaba, tras haber sembrado el caos en una región en la que los intereses de ataque corresponden única y exclusivamente a Estados Unidos e Israel y no a ningún otro miembro de la Alianza.

«Nosotros no utilizamos el estrecho; no lo necesitamos. Europa lo necesita, al igual que Corea, Japón, China y muchos otros; por lo tanto, ellos tendrán que involucrarse un poco en ese asunto», seguía insistiendo sobre la presencia Europea. «Deberían estar colaborando en lo referente al estrecho. Obtienen gran parte de su energía del estrecho de Ormuz. Hay muchos senadores y congresistas que antes eran grandes partidarios de la Alianza y que ahora están muy molestos por el hecho de que la OTAN no haya hecho nada«. Dardos directos a España y Alemania, países que se han opuesto a la utilización de las bases militares estadounidenses para las operaciones en el Estrecho de Ormuz. «Quiero nuestras bases y bases aéreas fuera de España«, dijo el republicano Graham, y pidió a los aliados de la OTAN optar por las mismas medidas, durante una entrevista en la cadena Fox News.

Por otra parte, Sobre si Israel estará listo para poner fin a la guerra cuando Estados Unidos lo esté, Trump ha asegurado: «Creo que sí… Queremos, más o menos, cosas similares. ¿Sabe qué es lo que queremos? Queremos la victoria; ambos la queremos. Y eso es precisamente lo que hemos conseguido. Creo que hemos ganado… Hemos neutralizado todo; nos movemos con total libertad. Desde un punto de vista militar, más allá de que lo único que hacen es bloquear el estrecho, militarmente hablando, están acabados». «La apertura del estrecho es una maniobra relativamente segura, aunque requiere mucha ayuda; en el sentido de que se necesitan buques, se necesita volumen. La OTAN podría prestarnos su ayuda, pero hasta el momento no ha tenido el valor de hacerlo. Y otros países también podrían ayudarnos, pero nosotros no utilizamos esa ruta. En fin, llegado el momento, el estrecho se abrirá por sí solo», añadía, escenificando una vez más su enfado por la falta de seguidismo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

El BOE publica el plan antiguerra del Gobierno: rebajas fiscales al carburante y prórroga a los alquileres

Este sábado han entrado en vigor en el Boletín Oficial del Estado los dos reales decretos del Gobierno contra el impacto de la Guerra de Irán, aprobados este viernes en un Congreso de Ministros extraordinario en el que hubo demora y polémica por las diferencias posturales entre el PSOE y Sumar. Los textos contemplan diferentes medidas para paliar los efectos de este conflicto en la economía nacional, algunas presentes desde el principio y otras incorporadas sobre la bocina tras las presiones de los magentas en la jornada del viernes. El Ejecutivo ha hecho sus propias cuentas y calcula que, por ejemplo, el español medio se ahorrará hasta 29 céntimos el litro de gasolina 95 y de 23 en el caso del diésel, cifras calculadas por el Ministerio de Hacienda teniendo en cuenta los precios que tenían los combustibles este pasado jueves, 19 de marzo, cuando la gasolina 95 rondaba los 1,8 euros el litro y el gasóleo se situaba en torno a 1,9 euros. No obstante, conviene analizar de manera pormenorizada cada una de las medidas para tener una visión más amplia de lo que significan, y lo que no, estos decretos.

La operación puesta en marcha por Estados Unidos e Israel en Irán a finales de febrero y la durísima evolución del conflicto en una zona clave a nivel mundial para la producción y comercialización de petróleo ha tenido, como consecuencia principal y, por qué no decirlo, esperable, la reducción de la oferta del crudo y la crecida de los precios del mismo, tanto por la reducción del flujo de venta como por el oportunismo económico de los beneficiados de la situación. El precio del barril Brent, que supone la principal referencia comercial en el continente europeo, ha excedido los 100 dólares el barril, una cota que no tocaba desde marzo de 2022, cuando comenzaban las hostilidades entre Rusia y Ucrania, y ya se nota en el precio de los combustibles, que en España han registrado su mayor subida en ocho meses. No solamente el carburante se ve afectado: el impacto también empieza a notarse en los mercados gasistas, y en consecuencia, en el precio de la factura eléctrica.

El primer decreto: reducciones fiscales

Este es el telón de fondo ineludible. Jugando sobre el mismo, el Gobierno ha firmado la entrada en vigor de dos decretos: el primero, pactado con grupos parlamentarios y con opción de salir adelante en el Congreso, con medidas fiscales sobre los carburantes. El segundo, negociado a última hora con Sumar tras el plantón en el Consejo de Ministros, tiene que ver con la revisión de los alquileres y el tope a los márgenes de beneficio empresariales, y por el momento no cuenta con apoyo parlamentario suficiente. Entre las medidas del primero, se encuentra la rebaja del IVA (del 21 al 10%) en productos como la gasolina, el gasóleo, el butano, el propano, la electricidad, el gas, la leña, las briquetas o los pellets. Además, se retirará temporalmente el impuesto especial a los hidrocarburos, que en la actualidad equivale a 0,379 euros por litro de diésel y a 0,47269 euros por litro de gasolina. El Gobierno calcula que este recorte fiscal implicará una rebaja efectiva de hasta 30 céntimos por litro en función del carburante y de unos 20 euros de ahorro por depósito para un coche medio, lo cual es beneficioso para el consumidor en términos de bolsillo, pero los recortes fiscales de esta índole son un arma de doble filo: aunque alivian la cartera del ciudadano, no limitan los beneficios de las grandes corporaciones y merman la recaudación pública. Además, sacaba pecho el Gobierno hace unos días de que no atenderían a las medidas propuestas por el Partido Popular por ser siempre las mismas y consistir siempre en bajar los impuestos, y es justo lo que ha terminado materializándose en el decreto ley.

Por otro lado, existen otras medidas concretas para los profesionales del transporte, la pesca o la ganadería, como una bonificación de 20 céntimos por litro de carburante, además de la subvención parcial en la compra de fertilizantes. Estas medidas no han entusiasmado demasiado a los transportistas, que notarán cierto alivio en sus cuentas, pero consideran que las ayudas aprobadas ante la escalada del diésel no son lo suficientemente contundentes y que no impedirán que los sobrecostes se trasladen a los productos finales.

En cuanto a la electricidad, mismo escenario: bajadas de impuestos. Además de la bajada del IVA, se reducirá al 0,5% el impuesto especial a la misma, del 5,11% en la actualidad, y se suspenderá de forma temporal durante 2,5 meses el impuesto al valor de la producción eléctrica, del 7%. El Gobierno asegura, así, que los impuestos sobre la electricidad se reducirán aproximadamente un 60%. En el caso concreto de las industrias de gran consumo de electricidad, se bonificarán en un 80% los peajes que pagan, lo que supondrá un descenso en la recaudación de 200 millones de euros. También se aplicarán medidas de flexibilidad en sus contratos de compra de electricidad. Los consumidores vulnerables, por su parte, verán extendidos hasta finales de este año los descuentos extraordinarios del bono social de la luz y reforzado el bono social térmico, hasta un máximo de 50 euros. Se mantiene, además, la prohibición de suspender el suministro a los hogares vulnerables. Los descuentos del bono social eléctrico se ven reforzados también, hasta el 42,5% para consumidores vulnerables y del 57,5% para vulnerables severos. También se aplicarán otras medidas de reducción de la presión fiscal, como bonificaciones en el IRPF para la instalación de panales solares, sistemas de autoconsumo y almacenamiento de electricidad y medidas específicas para seguir potenciando las renovables y desligarse del consumo de hidrocarburos.

El segundo decreto: medidas laborales y al alquiler sin apoyo parlamentario

El segundo decreto, negociado in extremis por Sumar tras levantarse de la mesa del Consejo de Ministros, contiene medidas centradas en el trabajador, en el tope a los beneficios empresariales y en la prórroga de la protección al alquiler. En concreto, se prohibirá el despido en las empresas que reciban ayudas públicas si está relacionado con los efectos económicos de la guerra. Además, todas las empresas de más de 200 trabajadores o 100 por turno deberán contar de manera obligada con un plan de movilidad sostenible.

Los socios de izquierda -Sumar, ERC, BNG y Podemos- exigían que el decreto incluyera medidas en materia de vivienda como la prórroga de los alquileres, además del tope de precios y el control a los beneficios de las empresas a raíz de la guerra, que al principio no fueron contempladas, pero sí tras las negociaciones con Sánchez. Por ello, los magentas presumen de haber forzado al Gobierno a «ampliar el escudo social» y califican el acuerdo alcanzado con el PSOE de «más ambicioso y más justo». «En 2026 y 2027 vencen más de un millón de contratos de alquiler que afectan a 2,7 millones de personas. El decreto permitirá prorrogar esos contratos en las mismas condiciones para evitar que ninguna familia se enfrente a subidas de hasta 500 euros al mes», secundan. Los de Díaz apuntan que «están en el Gobierno para esto», para «ir más lejos cuando el momento lo exige», «para que ninguna crisis se convierta en una oportunidad de negocio para los de siempre» y «para proteger a toda la gente trabajadora».

El Gobierno reconoce, no obstante, que estas medidas reclamadas por Sumar no cuentan, por ahora, con apoyo parlamentario suficiente. Incluyen, a su vez, la congelación temporal de los precios del alquiler, similar a la aplicada en la crisis tras la guerra de Ucrania.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Reino Unido autoriza a Estados Unidos para que utilice sus bases en sus ataques a objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz

En medio de la escalada bélica en Oriente Próximo, en la tarde de este viernes Reino Unido ha autorizado a Estados Unidos para que utilice sus bases para atacar objetivos de Irán que bloqueen el estrecho de Ormuz. “[Los ministros] confirmaron que el acuerdo para que Estados Unidos utilice bases británicas en la autodefensa colectiva de la región incluye operaciones defensivas estadounidenses destinadas a neutralizar las instalaciones y capacidades de misiles que se están utilizando para atacar buques en el estrecho de Ormuz», informa el primer ministro británico, Keir Starmer, en un comunicado oficial.

La decisión llega después de que los ministros del gobierno británico hayan mantenido una reunión este viernes con el objetivo de analizar la situación actual en Oriente Próximo, así como el bloqueo del paso de Ormuz. En esta línea, todos ellos subrayan que «los ataques imprudentes de Irán corrían el riesgo de sumir aún más a la región en la crisis y agravar el impacto económico«. Asimismo, en el comunicado publicado desde Downing Street -residencia del primer ministro- se pone de manifiesto la «necesidad de una desescalada urgente y de una resolución rápida de la guerra».

Con todo, una decisión por parte del Ejecutivo británico que ha tenido pronta respuesta por parte de Irán. De esta forma, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha acusado a Reino Unido de «participar en la agresión» lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos al permitir al Ejército estadounidense que utilice sus bases en el marco del conflicto en Oriente Próximo. «Estas acciones serán consideradas claramente como participación en la agresión y quedarán registradas en la historia de las relaciones entre ambos países«, ha trasladado Araqchi a su homóloga británica, Yvette Cooper, durante una conversación telefónica, según un comunicado publicado por el Ministerio de Exteriores de Irán. «Nos reservamos el derecho inherente a defender la soberanía y la independencia del país», ha agregado.

En línea con ello, el ministro de Exteriores iraní ha denunciado que la ofensiva de Estados Unidos e Israel «es contraria a todos los principios y normas internacionales«, al tiempo que ha criticado el «cobarde» asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y otros altos cargos, junto a «personas inocentes, incluidas más de 170 estudiantes de una escuela primaria».

Araqchi ha criticado la postura «sesgada» de Reino Unido y otros países europeos frente a la «flagrante agresión» contra el país y ha destacado las «medidas defensivas» adoptadas por Irán frente a Estados Unidos e Israel, al tiempo que ha recordado «el derecho inherente a la autodefensa, bajo el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas». «Hemos respetado la soberanía de los países vecinos y no tenemos intención de atacarlos, pero desafortunadamente hay bases estadounidenses en estos países. Hemos sido atacados desde esas bases y estos países no han cumplido su responsabilidad internacional de evitar el uso de su territorio para la ejecución de ataques contra Irán«, ha explicado el jefe de la diplomacia iraní.

Trump señala a la OTAN por «no querer ayudar»

La decisión de Reino Unido llega después de que este jueves el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, aseguraba que si defiende el estrecho de Ormuz es “para todos los demás”, pero garantizando que Estados Unidos no depende del comercio que lo atraviesa. «Nosotros no usamos el estrecho. Estamos defendiendo el estrecho para todos los demás. Y en el caso de la OTAN, no quieren ayudarnos a defenderlo, y son ellos quienes lo necesitan», defendió.

En líneas similares, el magnate volvía a defender que el Ejército estadounidense va «muy por delante del calendario» respecto a sus planes militares en Irán, al tiempo que ha reiterado el carácter histórico de la intervención insistiendo en que «tuvo que hacerlo» por las ambiciones nucleares de Teherán y la amenaza que representa a toda la comunidad internacional. «Tuve que hacer esto. Lo llamo una incursión. Tuve que hacer esta pequeña incursión y hacer algo que ningún otro presidente tuvo el valor de hacer», señaló, insistiendo en que sus predecesores «querían hacerlo», pero «nunca tuvieron el valor». «No los culpo. No los estoy culpando. Me tocó a mí y hemos hecho un gran trabajo. Nuestro Ejército es increíble», añadió.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Arabia Saudí, la clave que puede arrastrar al Golfo y llevar Oriente Medio a una guerra total

El conflicto en Oriente Medio ya no depende solo de lo que hagan los protagonistas directos de la guerra. Depende también de los actores que todavía intentan no entrar del todo, aunque cada vez tengan menos espacio para mantenerse al margen. Arabia Saudí es el principal de ellos. Su posible implicación abriría un escenario nuevo, mucho más amplio y difícil de contener, porque no solo pondría en tensión a Irán e Israel, sino al conjunto del Golfo y a la red de alianzas que sostiene buena parte del equilibrio regional.

Hasta ahora, Riad ha intentado moverse en una franja incómoda. Lo bastante cerca de Washington como para seguir siendo uno de sus socios centrales en la zona. Lo bastante lejos de una implicación directa como para no convertirse en objetivo prioritario de una represalia iraní a gran escala. Ese cálculo se está estrechando. Arabia Saudí ya ha recibido ataques con misiles balísticos sobre Riad, que la población fue alertada por primera vez de una “amenaza hostil” y que el ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, aseguró que el reino se reserva el derecho a responder militarmente contra Irán.

Ese punto importa porque marca un cambio de tono. Arabia Saudí no está hablando ya solo de condena diplomática o de contención. Está diciendo que la represalia militar ha entrado en el menú. Y cuando Riad se coloca en ese terreno, el Golfo entero deja de mirar la guerra como algo que sucede a su alrededor para empezar a asumir que puede convertirse en frente directo. Reuters recoge que Irán ha amenazado instalaciones energéticas concretas en Arabia Saudí, Emiratos y Qatar, y que el conflicto ha alcanzado ya puertos, aeropuertos, hubs comerciales y centros petroleros de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo.

El dilema estratégico de Riad

Hay una razón por la que Arabia Saudí pesa más que otros actores de la zona. No es solo una cuestión de tamaño o de presupuesto militar. Es que su entrada plena cambiaría la naturaleza del conflicto. Una guerra que hoy sigue teniendo como eje visible a Irán, Israel y Estados Unidos pasaría a convertirse en una guerra regional abierta, con implicación directa de la principal potencia árabe del Golfo. Y eso arrastra varias cosas a la vez: más presión sobre Emiratos, Bahréin o Kuwait para alinearse; más exposición de bases estadounidenses; más riesgo para el estrecho de Ormuz; y más tensión sobre el mercado energético mundial.

Para entender por qué la posición saudí pesa tanto en esta guerra hay que mirar más atrás. Arabia Saudí e Irán llevan décadas disputándose la primacía regional desde dos legitimidades distintas. Una, la de la gran monarquía suní del Golfo y guardiana de los lugares santos del islam. La otra, la de la república islámica chií que convirtió su revolución en una herramienta de proyección exterior. Esa pugna no se ha librado solo en el terreno religioso, pero la división entre suníes y chiíes ha funcionado durante años como una frontera política útil para movilizar alianzas, justificar bloques y extender influencia en conflictos ajenos.

En los últimos años, Arabia Saudí había intentado bajar la temperatura con Irán. La reapertura diplomática de 2023 respondía a una lógica sencilla: rebajar el riesgo de choque directo y estabilizar una región en la que Riad también necesita vender seguridad, inversión y capacidad de modernización. Ese deshielo está hecho añicos. Reuters cita fuentes y analistas saudíes que hablan de una confianza “completamente destrozada” después de los ataques de este mes. El razonamiento que empieza a imponerse en buena parte del Golfo es que dejar a Irán con capacidad de golpear infraestructuras energéticas, puertos y rutas marítimas supone aceptar una amenaza permanente.

Ahí aparece el verdadero dilema saudí. Responder puede incendiar más la región. No responder puede consolidar la idea de que Irán puede castigar al Golfo cuando quiera. Esa es la trampa estratégica en la que se mueve Riad. Reuters explica que varias fuentes del Golfo están presionando ya a Washington para que no deje la operación a medias y degrade de forma mucho más profunda la capacidad militar iraní. En paralelo, Estados Unidos presiona a los países del Golfo para que respalden más claramente la campaña. Es decir, Arabia Saudí no solo calcula frente a Teherán. También calcula frente a Washington y frente a sus propios vecinos.

Ese equilibrio se vuelve todavía más frágil porque Riad no puede actuar como si solo estuviera en juego su orgullo estratégico. Está en juego su economía. Está en juego la estabilidad del reino. Está en juego su imagen de fortaleza. Y es que, los ataques no solo golpean instalaciones concretas, sino también la idea de seguridad y previsibilidad con la que los países del Golfo llevan años intentando atraer comercio, turismo y capital. Y Arabia Saudí, con toda su agenda de diversificación, es probablemente el país al que más le duele que esa imagen se resquebraje.

Petróleo, Ormuz y el miedo a una guerra sin bordes

Si Arabia Saudí entra de lleno, el conflicto dejaría de tener solo una lectura militar. Pasaría a ser también una crisis energética global en toda regla. Como se señalaba en las líneas anteriores, las amenazas iraníes ya apuntan a instalaciones energéticas saudíes, emiratíes y qataríes, y de que el Brent se ha disparado hacia los 110 dólares por barril. Al mismo tiempo, Qatar ha visto alterada su producción de gas natural licuado y el riesgo sobre el estrecho de Ormuz sigue creciendo. Por esa vía pasa alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas del mundo.

Eso cambia mucho las cosas. Mientras la guerra se mantenga relativamente contenida, el mercado todavía puede leerla como una escalada dura pero regionalizada. Si Arabia Saudí entra, el centro de gravedad se desplaza al corazón energético del planeta. Riad no es un actor simbólico. Es el gran productor que, junto a sus vecinos, sostiene una parte decisiva del suministro global. Y además es el país que encarna la idea de que el Golfo puede seguir funcionando incluso en contextos tensos. Si esa pieza salta, ya no se trataría solo de precios más altos de la gasolina. Habría impacto en transporte marítimo, inflación, industria, gas y cadenas de suministro muy lejos de Oriente Medio.

Aun así, el paso saudí no es automático. Según apuntan diferentes medios, dentro del Golfo no hay todavía consenso para una intervención coordinada y que muchos líderes temen desencadenar una conflagración todavía más difícil de controlar. Emiratos, por ejemplo, sigue enviando señales de cautela. Incluso en Arabia Saudí, la lógica dominante no es la de precipitarse, sino la de calibrar. El problema es que las guerras no siempre respetan los tiempos del cálculo. Y cuando un país recibe impactos sobre su capital, sus instalaciones o sus rutas vitales, el margen político para seguir conteniendo se reduce muy deprisa.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Donald Trump, como Bush en 2003, esconde a sus muertos entre funerales secretos en EEUU

Donald Trump, igual que hiciera George W. Bush durante la guerra de Irak en 2003, ha optado por mantener un perfil bajo en torno a la gestión pública de los fallecidos, recurriendo a ceremonias discretas y, en algunos casos, alejadas del foco mediático en Estados Unidos. No ocurrió así con la primera llegada de soldados estadounidenses caídos en Irán, que fue televisada y recibida por Trump y el vicepresidente J.D Vance.

El presidente Trump obviaba gran parte de la complejidad de la operación e ignoraba las capacidades de respuesta de los ayatolás. Por ello, los norteamericanos no contemplaban ni la caída de sus nacionales, ni desplegar tropas en suelo iraní.

Esta invasión perdió popularidad entre los estadounidenses en dos años. En marzo de 2003, el 71% de los estadounidenses afirmaba que Estados Unidos había tomado la decisión correcta al utilizar la fuerza militar en Irak.

Ese porcentaje cayó al 47% en 2005, tras la revelación de que no había armas de destrucción masiva. Sin embargo, esos partidarios siguieron apoyando firmemente la invasión en encuestas posteriores.

En 2018, poco más de la mitad de los estadounidenses creía que Estados Unidos no había logrado sus objetivos, independientemente de cómo se hubieran definido esos objetivos en Irak.

Durante la invasión de Irak, la Administración de Bush fue duramente criticada por la falta de visibilidad de los soldados caídos, con restricciones a la difusión de imágenes de féretros llegando al país y homenajes que se desarrollaban lejos de la atención pública. Aquella estrategia fue interpretada por sus detractores como un intento de reducir el impacto político y social del coste humano de la guerra.

Más de dos décadas después, algunas voces establecen paralelismos con la forma en la que el entorno de Trump ha gestionado situaciones sensibles relacionadas con víctimas, señalando una tendencia a evitar actos públicos de gran repercusión y a favorecer ceremonias de carácter más reservado.

Críticos de esta estrategia consideran que este tipo de prácticas contribuyen a diluir el debate público sobre las consecuencias de determinadas decisiones políticas, especialmente en contextos de conflicto o crisis. A su juicio, la ausencia de actos visibles limita el reconocimiento colectivo del sacrificio de las víctimas y reduce la presión social sobre los responsables políticos.

Por el contrario, sectores afines defienden que se trata de una cuestión de respeto a la intimidad de las familias y de evitar la instrumentalización mediática del dolor. Argumentan que no todas las ceremonias deben convertirse en eventos públicos y que la discreción puede ser, en algunos casos, la opción más adecuada.

El debate, en cualquier caso, reabre una cuestión recurrente en la política estadounidense: el equilibrio entre la transparencia institucional y la gestión del impacto emocional y mediático de las pérdidas humanas en momentos de especial sensibilidad.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Sánchez anuncia 80 medidas por valor de 5.000 millones para dar respuesta a la guerra: «Se sancionará a quienes busquen beneficio por pura codicia»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia el Plan Integral de Respuesta a la Crisis de Oriente Medio, con el que el Ejecutivo movilizará 5.000 millones de euros para tratar de paliar los efectos económicos del conflicto en Irán. El socialista ha lamentado una «guerra contraria al derecho internacional» que está dejando ya «las primeras réplicas de un terremoto económico». «Situaciones extraordinarias requieren de medidas extraordinarias«, ha señalado.

El Ejecutivo ataja la crisis vivida este viernes en Moncloa, donde los titulares de Sumar han bloqueado el Consejo de Ministros para presionar al PSOE, con 80 medidas que incluyen un «escudo social», en el que habrá una «reducción drástica de la fiscalidad energética«, ha explicado, y el control a los beneficios a las empresas, para el que el Gobierno dará «nuevas capacidades de supervisión y de sanción» a la CNMC: «Se sancionará a quienes busquen beneficio por pura codicia», asegura.

Finalmente, las tensiones con Sumar que el presidente califica como «salseo» han terminado con las medidas divididas en dos decretos: Uno que mezclará rebajas como el 60% en el impuesto a la electricidad, el de producción al 0,5% o el IVA a la electricidad al 10%, con el control a los márgenes empresariales; y un segundo en el que se congelarán temporalmente los precios del alquiler. Ambas entrarán en vigor este sábado, cuando se publiquen en el Boletín Oficial del Estado, pero solo el primero se votará en el Congreso el próximo jueves.

Sánchez ataja la crisis con Sumar: «Política del siglo XXI»

El presidente, tras varias horas de retraso, ha detallado las medidas ante una «guerra contraria al derecho internacional». Sánchez ha asegurado que «nuestro país está mejor preparado» que otros europeos, en lo que ha destacado la diferencia de la subida de los precios de la electricidad en España y en otros como Italia o Alemania: «Si otros pueden resistir, nosotros vamos a resistir aún mejor«, promete. El socialista ha recuperado también uno de los mantras que marcó la pandemia de Covid en 2020, asegurando que «vamos a salir más fuertes de esta crisis«.

Sánchez asegura, como se venía publicando que «el Gobierno lleva meses preparándose» ante la escalada de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Irán. Tras esto, ha pasado a detallar las medidas de los dos decretos, agradeciendo a los grupos por la negociación, pero no entrando en detalles sobre por qué los ministros de Sumar han amenazado con plantarle en la reunión de este viernes. El presidente ha recordado que, durante la pandemia, hubo un Consejo de Ministros que duró nueve horas, y se limita a decir que son cosas de la «política del siglo XXI», y que tener un Gobierno de coalición que tiene que vérselas y deseárselas para contrarrestar la falta de mayoría parlamentaria -que dice Sánchez que «aún» no tienen- «no le sienta nada mal a España».

PSOE y Sumar, en guerra hasta el final por las medidas

Las medidas han sido una incógnita hasta el último momento. Este jueves, el Gobierno había contactado nuevamente con todos los partidos -menos Vox- para recabar propuestas, en las que sus socios de izquierdas incluían medidas de vivienda, que han ido al segundo decreto, y control de los beneficios de las empresas, que va en el primero a través de ese mandato a la CNMC.

La tensión se ha hecho patente antes del anuncio, con los titulares de Sumar retrasando el Consejo de Ministros para presionar al PSOE, que quería presentar un decreto más cercano a lo que proponía el Partido Popular, en un claro guiño a otros socios como Junts o el PNV. La líder de Sumar y vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, ha estirado hasta el final el pulso, debatiendo personalmente con Sánchez en su despacho mientras el resto de ministros esperaban a que comenzara la reunión, que ha empezado con más de dos horas de retraso, y finalmente con los miembros de Sumar sentados a la mesa.

La aritmética parlamentaria, que hace peligrar el futuro del decreto en el Congreso de los Diputados, ha obligado al Ejecutivo a mezclarlo todo. Los de Alberto Núñez Feijóo basaron sus propuestas en las rebajas de impuestos, mientras que los socios de izquierdas, como Sumar, ERC, el BNG o Podemos, pedían medidas del ‘escudo social’ como la prórroga automática de los alquileres o la prohibición de desahuciar a vulnerables, y otras más enfocadas a evitar que la subida de productos como el combustible beneficie a las empresas, como el tope de precios o controlar los márgenes empresariales, que finalmente ha entrado.

El primer decreto se votará en la Cámara Baja el próximo jueves. El PSOE está a la espera de que tenga el apoyo mayoritario de los diputados, algo que tenía intención de garantizar acercando sus medidas a lo que pedían sus socios más conservadores, el PNV y Junts, y el Partido Popular. En el caso de estos dos últimos, ya tumbaron en dos ocasiones junto a Vox el ‘escudo social’, amparándose en que las medidas de vivienda fomentan la okupación.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Puente retrata a Ayuso por sus palabras sobre González Amador y el PSOE: «Viene a reconocer que es muy corrupto»

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha expuesto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tras sus últimas palabras expresadas durante una entrevista para Okdiario. La dirigente popular defendió a su pareja y empresario investigado por corrupción, Alberto González Amador, mientras cargó contra el Partido Socialista y les acusó de querer “amedrentar” a su entorno.

Este pasado miércoles se publicó una entrevista que realizó el periodista Eduardo Inda a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Durante el encuentro, ambos abordaron numerosos temas en los que la dirigente madrileña se encuentra involucrada. En una parte de la entrevista, mientras Ayuso se quejaba de que su entorno era atacado por parte de la izquierda, Inda le preguntó por cómo percibía la situación actual de su pareja, González Amador. Ante esa pregunta, la presidenta de la Comunidad de Madrid, con la intención de justificarse y arremeter contra el PSOE, manifestó que si su pareja fuese un socialista corrupto ella saldría ilesa y a él «nadie le miraría»: “Si yo en lugar de salir con González Amador saliera con un socialista muy corrupto se me perdonaría todo”.

Estas palabras han generado tantas reacciones y han sido tan comentadas en redes sociales que hasta el ministro de Transportes no ha desperdiciado su oportunidad para comentarlas. Puente, a través de su cuenta en X, ha retratado a la dirigente popular por no negar que González Amador sea un corrupto: “Viene a reconocer que es muy corrupto, pero no socialista”.

Ayuso defiende a Miguel Ángel Rodríguez

En la misma entrevista, siguiendo el hilo del entorno de Ayuso, la popular expresó su máxima confianza a su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, y acusó a los socialistas de querer acabar contra alguien inocente.

En el momento en el que el periodista expone que están pidiendo la destitución de su jefe de Gabinete, Ayuso le respondía diciendo que lo que buscan es “judicializar a todo su entorno y amedrentarlo” con la única finalidad de «quitarle las ganas». A pesar de ello, la popular comentó que «cuanto más lo intentan peor lo llevan». 

De igual forma, la presidenta madrileña aseguró que Miguel Ángel Rodríguez seguirá manteniendo su puesto, ya que es un “genio” y, según explicó Ayuso, ese es el motivo por el que buscan acometer contra él.  La popular afirmó que por parte de la izquierda formaron “una lista de su entorno” para atacarla y perjudicarla.

Asimismo, recuperando el tema de González Amador, con la finalidad de limpiar su imagen, Ayuso desmintió que este tuviese algún contrato con la Comunidad de Madrid.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio


Irene Montero: “Hacer equipo con Gabriel Rufián me parece una buena idea”

El próximo 9 de abril el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, participará en un acto en Barcelona junto a la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, que estará moderado por el exdirigente de la formación morada Xavier Domènech y que lleva por título «¿Qué hay que hacer?».

Se trata del segundo acto del político catalán tras el encuentro con el portavoz adjunto de Más Madrid, Emilio Delgado, el pasado mes de febrero. La iniciativa parte de Montero y llega en un momento en el que la izquierda está debilitada a nivel electoral tras los malos resultados cosechados en las elecciones de Castilla y León y Aragón.

La eurodiputada de Podemos ha hecho un llamamiento a reforzar la unidad y la preparación de la izquierda ante los próximos retos electorales, subrayando la necesidad de “conversar” y “dar certezas a la gente” en un contexto político marcado por el auge de la extrema derecha.

Asimismo, la dirigente también ha valorado positivamente la posibilidad de colaborar con el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, señalando que “hacer equipo con Gabriel me parece una buena idea”, en un contexto que ha descrito como de “violencia política”.

Durante sus declaraciones en Mañaneros 360, Montero ha insistido en que “hay un partido que jugar” y ha asegurado que su espacio político está “dispuesto a salir a ganarlo”, con el objetivo de “frenar a la extrema derecha” y “ganar a la derecha en todos los ámbitos”. En este sentido, ha defendido que Podemos “siempre ha estado en ese camino” y que continuará trabajando para estar preparado cuando se convoquen elecciones.

Montero ha querido ir más allá del plano estrictamente electoral, recalcando que “no es solo una cuestión de elecciones”, sino de construir una izquierda “fuerte y preparada” capaz de influir de forma sostenida en la sociedad. “Es momento de defender España”, ha afirmado, al tiempo que ha subrayado la importancia de tejer alianzas desde el respeto: “Somos respetuosas con las alianzas” y “el camino es ese”.

En relación con posibles acuerdos políticos, la eurodiputada ha apuntado que “las alianzas irán cayendo por su propio peso entre todos los que queramos cumplir ese objetivo”, destacando que estos procesos “se han gestado hablando”. A su juicio, es necesario consolidar “una izquierda fuerte que sea capaz de hacer que las cosas que tienen que pasar, pasen”.

Por último, Montero ha advertido de la estrategia de la derecha, asegurando que “no deja una esquina de la política y la sociedad sin querer ocupar”, y ha reiterado que su formación se mantiene “preocupada y dispuesta” ante este escenario.

El objetivo, según Montero, es «dar certezas a la izquierda» y que el espacio «recupere la autoestima» y «la confianza» en que «hay que hacer frente a la extrema derecha».

«Estoy encantada de hacer equipo con Rufián», apunta a preguntas de este periódico, aunque evita dar detalles sobre cómo se articularía esa candidatura conjunta. El portavoz de ERC confiesa que a él «le gustaría ir con Irene Montero al fin del mundo», cuando se le pregunta por una candidatura de unidad, pero añade que eso es una decisión que compete a los partidos y que son ellos los que «tienen que hablar». «Para mí, Irene sería una gran candidata a todo».

Rufián, además, nunca ha escondido su admiración por la número dos de Podemos. «Irene Montero te lee las instrucciones de una lavadora y te emociona», relata. «Es una fuerza de la naturaleza, un activo electoral para mí indiscutible y creo que debería liderar muchas cosas», añade. Para el político catalán, que en muchas ocasiones ha defendido públicamente a Montero desde el Congreso de los Diputados, la palabra que la define es «valiente». «Y creo que la izquierda tiene que ser valiente», apunta.

¿Y qué es lo que ha fallado en la izquierda para cosechar los malos resultados en los últimos comicios? «Yo creo que no tenemos un discurso sobre temas incómodos y seguramente con Irene tendré ciertas diferencias, pero no pasa nada por estar de acuerdo. Al revés, la discrepancia es sana», apunta. «Y creo que la izquierda tiene que hablar de orden, seguridad, de inmigración, no para vincularlos ni mucho menos, sino para hablar de integración, de convivencia y también de derechos y de obligaciones», continúa. Un discurso que, precisamente, va en la línea contraria al diagnóstico ofrecido por Montero y la cúpula de Podemos.

Sobre por qué elegir a Domènech como interlocutor, Rufián señala que el exlíder de En Comú Podem «tenía razón en un momento histórico complicado para tener razón»: «Yo me porté mal con él y creo que es bueno recuperarlo para la causa. Me parece un tipo brillante, conviene escucharle siempre», subraya. Rufián también tiene buenas palabras para el ministro Pablo Bustinduy, al que considera «un tipo brillante» y cree que «cuanto más cerca esté, mejor».

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Ayuso choca con el Tribunal de Cuentas, Madrid Network y la imputación de Miguel Ángel Rodríguez

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afronta una acumulación de frentes políticos, administrativos y judiciales que empiezan a entrelazarse y a dibujar un escenario de creciente desgaste institucional. La polémica sobre la gestión de fondos públicos, las adjudicaciones a entidades cuestionadas y la situación judicial de su hombre fuerte en la Puerta del Sol configuran un contexto especialmente delicado.

Uno de los focos más relevantes es la actuación del Tribunal de Cuentas, que ha decidido abrir una investigación sobre 71,6 millones de euros vinculados a la sanidad privada madrileña. El procedimiento se inicia tras una denuncia del PSOE que apunta a un posible menoscabo de fondos públicos derivado de fallos estructurales en la facturación entre hospitales públicos y centros concertados.

El problema no es menor ni puntual. Durante años, el sistema de “balances intercentros” —que regula cómo los hospitales se compensan entre sí por la atención a pacientes desplazados— ha funcionado con importantes deficiencias técnicas y burocráticas. La falta de homogeneidad en los sistemas informáticos, la ausencia de determinados códigos clínicos y la exigencia de documentación completa por parte de los centros privados han provocado que muchos tratamientos realizados por la sanidad pública no se hayan podido facturar. El resultado: decenas de millones de euros que el sistema público dejó de ingresar, mientras la sanidad privada sí consolidaba ingresos por el mismo mecanismo.

Este choque con el órgano fiscalizador no solo tiene implicaciones económicas, sino también políticas. Refuerza el discurso de la oposición sobre una supuesta infrafinanciación indirecta de lo público frente a lo privado, en un momento en el que las listas de espera en Madrid han alcanzado cifras elevadas.

En paralelo, resurgen las dudas sobre la relación del Ejecutivo autonómico con Madrid Network. Esta entidad, que acumulaba problemas financieros, recibió varios contratos públicos entre 2020 y 2024. Aunque las adjudicaciones fueron legales en su forma, la oposición cuestiona su idoneidad y oportunidad, sugiriendo una falta de diligencia en la gestión del dinero público. Este episodio se suma a la narrativa de decisiones controvertidas en la asignación de recursos.

A estos elementos se añade un tercer eje: la gestión de los servicios públicos, en particular la prevención de incendios. Datos oficiales reflejan que una parte significativa de las hectáreas previstas para trabajos preventivos no fue tratada antes del verano de 2025, uno de los más devastadores en décadas en España. Aunque el Gobierno regional atribuye este retraso a factores como el envío de brigadas a otras emergencias —como la DANA en la Comunidad Valenciana— y a condiciones meteorológicas adversas, sindicatos y oposición denuncian una falta de planificación estructural.

Sin embargo, el elemento que conecta y amplifica todos estos frentes es la situación judicial de Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso y figura clave en su estrategia política y comunicativa. Su imputación introduce un componente de riesgo adicional, no solo por las posibles consecuencias legales personales, sino por su papel central en la toma de decisiones y en la gestión del relato del Gobierno autonómico.

Rodríguez no es un asesor más: es considerado el principal arquitecto del discurso político de Ayuso y uno de los perfiles con mayor influencia en el Ejecutivo madrileño. Su situación judicial debilita la capacidad del Gobierno para defenderse de las críticas, ya que cualquier controversia —desde la investigación del Tribunal de Cuentas hasta el caso de Madrid Network— queda inevitablemente filtrada por la sospecha y el desgaste reputacional.

Además, en términos políticos, la coincidencia temporal de estos casos refuerza una percepción de acumulación de problemas. No se trata de episodios aislados, sino de una concatenación de cuestiones que afectan a tres pilares fundamentales: la gestión económica (sanidad), la contratación pública (Madrid Network) y la estabilidad del núcleo de poder (Rodríguez).

Este contexto obliga al Ejecutivo madrileño a gestionar no solo los aspectos técnicos y administrativos de cada caso, sino también una narrativa política compleja. La oposición intenta vincular todos estos elementos bajo una misma idea: un modelo de gestión cuestionado en lo público y rodeado de polémicas. Por su parte, el Gobierno regional defiende que se trata de situaciones independientes y niega irregularidades, apelando a causas técnicas o coyunturales en cada caso.

En definitiva, la Comunidad de Madrid se enfrenta a un momento en el que la presión institucional, el escrutinio judicial y el desgaste político convergen. Y en ese cruce de caminos, la evolución del caso de Miguel Ángel Rodríguez puede convertirse en un factor determinante para el futuro inmediato del Ejecutivo de Ayuso.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Zelenski vuelve a España para reunirse con Sánchez ante un escenario geopolítico en tensión por la guerra en Irán

Por cuarta vez desde que asumió la Presidencia de Ucrania y en el marco de la ofensiva rusa, Volodímir Zelenski volverá este miércoles a España dentro del marco de las relaciones diplomáticas bilaterales con el Gobierno de Pedro Sánchez coincidiendo, en esta ocasión, con un escenario geopolítico convulso por la guerra en Irán y las consecuencias que esto conlleva en la evolución del conflicto ucraniano, cuando uno de los puntos clave del debate se concentra en el levantamiento de las sanciones al petróleo ruso por el bloqueo del estrecho de Ormuz.

A su llegada a Madrid, la agenda del mandatario ucraniano se concentra en su reunión con su homólogo español, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa sobre las 11.30 horas de la mañana. Al finalizar el encuentro a puerta cerrada, ambos dirigentes ofrecerán una comparecencia conjunta ante los medios de comunicación. Está previsto que, en clave política, Sánchez reitere el apoyo de España a Ucrania ante la ofensiva del Kremlin de Vladimir Putin que se extiende desde febrero de 2022 hasta la fecha actual.

Posteriormente, Zelenski acudirá al Congreso de los Diputados, donde se reunirá con ambos presidentes de las Cortes Generales, Francina Armengol y Pedro Rollán, del Senado, respectivamente.

De cara a la tarde del miércoles, el presidente ucraniano mantendrá un nuevo encuentro con el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela a las 17:30 horas, siguiendo así buena parte de la agenda que cumplió en su último viaje oficial a España. Cabe recordar que, en el caso del rey, el presidente ucraniano se ha reunido tres veces con él, con un primer encuentro en octubre de 2023 en Granada.

Cuarta visita oficial a España

Fue en octubre de 2023, algo más de un año después del comienzo del conflicto iniciado por Rusia, cuando Zelenski viajó a Madrid, participando en la Cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en la Alhambra de Granada. Posteriormente, en mayo de 2024, firmó con Sánchez un primer acuerdo de seguridad y defensa por el que el Gobierno español se comprometió a aumentar la ayuda militar y humanitaria en Kiev, así como la reconstrucción del país y “la búsqueda de una paz justa y duradera basada en el derecho internacional”.

Ya en noviembre de 2025, su última visita oficial bilateral, además de reunirse con los máximos representantes de la Casa Real y las Cortes Generales, se desplazó junto a Sánchez al Museo Reina Sofía para contemplar el cuadro del ‘Guernica’ de Pablo Picasso, una de las muestras de arte contemporáneo que mejor reflejó los horrores de la Guerra Civil española.

Entonces, el presidente del Gobierno anunció el impulso de un paquete de 817 millones de euros para “la reconstrucción y la defensa” de Ucrania y su Ejército: “España ayuda a nuestra defensa, personalmente estoy muy agradecido con los acuerdos de armamento que nos ayuda a defendernos. (…) Agradezco a España el que no seáis indiferentes a nuestra población, también a la que habéis acogido y la apoyáis”, agradeció entonces Zelenski.

Con respecto a la reunión de este miércoles, desde Moncloa insisten en que España está comprometida a «seguir apoyando a Ucrania el tiempo que sea necesario hasta lograr una paz justa y duradera» y así se lo trasladará Sánchez, más en un momento en que el conflicto abierto por la operación de Washington y Tel Aviv contra Teherán «está permitiendo que Rusia se beneficie de la subida de precios en el mercado de los hidrocarburos». En el Gobierno reiteran que es «prioritario» que se pueda garantizar la suficiencia energética de Ucrania después de que los bombardeos rusos hayan reducido las capacidades eléctricas del país en un 70%, y enmarcan en este interés el que entidades públicas y privadas españolas hayan enviado ya generadores de alto rendimiento con capacidad para suministrar energía a 14.000 personas.

Bajo un marco de tensiones geopolíticas

La cuarta visita de Zelenski a España no es baladí, puesto que acontece en un momento de plenas tensiones e incertidumbres geopolíticos por cómo puede desencadenarse la guerra en Irán, iniciada por Estados Unidos e Israel con un primer ataque el pasado 28 de febrero.

En lo que concierne a Ucrania en este conflicto, no sólo ha pedido ayuda a la Comunidad Internacional a cambio de prestar la experiencia de su país para este nuevo marco de conflicto, sino que el petróleo ruso está jugando un papel determinante. Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial, la Administración Trump levantó la pasada semana las sanciones sobre las reservas de petróleo ruso; sanciones que se mantenía contra Putin como medida de presión ante su ofensiva sobre Ucrania.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Sánchez anuncia 1.000 millones más para Ucrania y refuerza su compromiso con Zelenski en medio de la guerra en Irán

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes que España reforzará un «nuevo compromiso» con Ucrania, con 1.000 millones de euros para la cooperación bilateral en el ámbito militar. Lo ha anunciado durante la visita a España del mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, a quien ha prometido que «España no va a dejar de mirar hacia Ucrania».

Después de reunirse en el Palacio de La Moncloa, Sánchez y Zelenski han oficializado la firma de cinco nuevos acuerdos entre España y Ucrania, entre ellos varios de cooperación entre instituciones y empresas privadas de ambos países, y la donación de un crédito ICO a empresas ucranianas para trabajos en el ámbito ferroviario. Tras esto, el presidente del Gobierno ha pasado a detallar los acuerdos alcanzados.

El encuentro entre Sánchez y Zelenski, el cuarto desde que el ucraniano es presidente, llega en medio de un contexto internacional marcado por la guerra en Oriente Próximo iniciada por Estados Unidos e Israel al atacar Irán el pasado 28 de febrero. El conflicto tiene a Europa ocupada en tratar de dar una respuesta independiente a los deseos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y afrontando las consecuencias económicas del conflicto.

España usará el instrumento SAFE para financiar la ayuda a Ucrania

Precisamente por ahí ha comenzado la intervención de Sánchez, que ha manifestado que, aunque la guerra en Irán «monopoliza la atención en la conversación global», el compromiso de España con la guerra que Rusia inició en 2022 es firme: «Nada ni nadie nos va a hacer olvidar lo que ocurre en Ucrania«, señala. El presidente ha asegurado que la posición del Gobierno sigue el «mismo baremo en cada agresión», y ha comparado la invasión de Vladimir Putin a Ucrania con la intervención de Donald Trump en Irán.

Sánchez asegura que Ucrania es un «futuro estado miembro de la Unión Europea», afirmación que llega justo cuando varios países bloquean los 90.000 millones de euros que los 27 aprobaron para el pais de Zelenski. Para tratar de atajar este problema, España anuncia esa nueva inversión de 1.000 millones, destinada a «trabajar juntos e impulsar la coproducción en la defensa industrial», en palabras del presidente. Sánchez ha anunciado también que España usará el instrumento SAFE de la Unión Europea, una herramienta destinada a la inversión en defensa entre estados miembros. «Vamos a utilizar este instrumento para financiar parte del apoyo a Ucrania», asegura.

Sánchez ha destacado también otras de las materias en las que nuestro país apoya a Ucrania, como el sector energético, uno de los más golpeados por Rusia: «Se han donado ya seis generadores que garantizan el suministro a 14.000 personas», recuerda. Zelenski, por su parte, le ha agradecido «de corazón» su colaboración al presidente español, al que ha elogiado por «cómo trata en España la gente normal y corriente a los ucranianos«. 

El presidente ucraniano ha destacado también que nuestro país emplee los instrumentos europeos como SAFE, y la inversión en equipamiento: «Nos permite comprar cosas para las que no tenemos alternativas«, señala. Zelenski ha lamentado también el bloqueo a los 90.000 millones de euros en Europa: «Es importante que empiece a funcionar cuanto antes», ha pedido, «porque estamos hablando de las vidas humanas».

Zelenski reprocha a Trump que levante las sanciones al petróleo ruso

La guerra de Trump en Irán, y las consecuencias que tiene para Ucrania y el resto de Europa, también han ocupado inevitablemente la agenda de esta visita. Preguntado por qué consecuencias puede tener para Ucrania que los esfuerzos de la OTAN se centren en Oriente Próximo, Zelenski admite que «decididamente afecta», pero lo relativiza: «Nadie ha parado de enviar suministros a Ucrania. Hay menos, pero están llegando», asegura. El presidente ruteno señala que el bloqueo de los 90.000 millones en Europa es «injusto», pero cuenta con que «los paises de la Unión Europea encontrarán una solución».

Precisamente este martes, el presidente de Estados Unidos ha subido el tono contra sus socios europeos, tras negarse estos a acompañarle en una misión en el Estrecho de Ormuz, la vía del Golfo Pérsico por la que pasa el 20% del petróleo mundial y que Irán utiliza como arma, provocando que el precio del crudo esté disparado en todo el mundo. Esto provocó que Trump levantara parte de las sanciones al petróleo de Rusia, movimiento que pone en jaque tanto a Ucrania como al resto de Europa. Zelenski ha lamentado el impacto de esto, reprochando a Trump que «Rusia ha ganado con esta guerra 10.000 millones de dolares en los primeros diez dias«.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Feijóo acusa a Sánchez de ser un «perdedor» y este le recrimina «que no aclare» si apoya o no la guerra en Irán

Feijóo acusa a Sánchez de ser un «perdedor» y este le recrimina «que no aclare» si apoya o no la guerra en Irán

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tira de los últimos resultados electorales en Castilla y León, para acusar de «perdedor» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

«Es un perdedor y ha llevado a su partido a perder todas las elecciones en los últimos cuatro años. No ha colado su último intento del ‘no a la guerra’. La mayoría de los españoles no queremos guerra, queremos paz y queremos un Gobierno que no nos mientas y robe. Han pasado 20 días y no ha hecho nada. Cada día sin aprobar ayudas es un día que se aprovecha de la guerra», ha acusado Feijóo a Sánchez antes de lanzarle una advertencia. «No se le ocurra traer las ayudas en un decreto ómnibus», ha señalado.

Sánchez ha tirado de hemeroteca para responder parafraseando al propio Feijóo. «Ya sabemos que no es presidente porque no quiere», ha señalado en alusión a las declaraciones que hizo el del PP en una entrevista en la que apuntaba que no había conseguido el apoyo de Junts para la investidura porque no había querido.

No se ha frenado ahí el presidente del Gobierno. «Ya se ponen la venda antes de la herida. Ya nos están diciendo que votarán en contra», ha continuado tras el aviso de Feijóo de que no trajesen un decreto ómnibus para paliar los efectos de la guerra de Irán. «No aclara si apoya o no la guerra de Trump e Israel. No se puede apoyar y luego quejarse de los efectos. Llevan 18 días equivocándose», ha añadido Sánchez. En ese instante, el presidente le ha pedido a Feijóo una rectificación, «no porque sea de sabios, si no porque es su responsabilidad», ha zanjado.

Una sesión de control marcada por el decreto de las medidas anticrisis

La sesión de control de este miércoles ha pilotado en torno a la guerra y el ataque de Irán. «¿Qué medidas va a adoptar y que consensos va a buscar?», le ha cuestionado la portavoz del PNV a Sánchez, Maribel Vaquero. «Hemos presentado 31 medidas y estamos dispuestas a negociarlas», ha reflejado desde su escaño Vaquero, que le ha tendido de esta manera la mano al Gobierno para las medidas que se aprobarán en el Consejo de Ministros extraordinario de este viernes. Pero le ha advertido que «tiene que negociar con los grupos» el real decreto, subrayando que «está en sus manos buscar acuerdos» y le ha pedido que «no se la juegue esta vez». Un aviso que fuentes de Moncloa interpretan que ha podido ir por las medidas en materia de vivienda.

De hecho, fuentes del Gobierno descartan a esta hora que el decreto extraordinario del próximo viernes vaya a incluir medidas en materia de vivienda, como el tope a los precios de alquiler y los antidesahucios en materia de okupación. Son conscientes de que Junts se lo tumbaría. «En estos momentos es muy importante que vayamos analizando las mayores consecuencias y la más inmediata es la de combustible y ahorro energético», dicen en el ala socialista del Gobierno.

«No entendemos la resistencia. No entiendo cuál es la razón para resistirse a proteger a miles de inquilinos e inquilinas en España», ha replicado en abierto el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy. El desencuentro entre PSOE y Sumar es público y notorio. En los propios pasillos del Congreso, a la salida del ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha sido preguntado por si habrá medidas sobre vivienda, mientras pasaba al lado la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García. «Seguro que sí», ha respondido García entre risas. «No tan seguro», ha replicado Bolaños al mismo tiempo en buen rollo. Entre broma y broma, la verdad asoma.








Para todos los públicos




Bolaños corrige a García a la salida del Congreso - Informativo 24h | Ver


reproducir video

00.10 min



Transcripción completa

responsabilidad

¿Ministro, va a haber medidas de
vivienda en el decreto del viernes?

Seguro

Seguro, dice el administrador.

No tan seguro, diría yo.

Vamos a trabajarlo, vamos

Monica García da por seguro que el decreto de Irán tendrá medidas de vivienda pero Bolaños precisa: «No tan seguro»

El propio presidente del Gobierno, en rueda de prensa desde Moncloa tras la visita de su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, ha pedido «paciencia» de cara a las medidas del viernes. «El método es el díalogo, en eso estamos, en dialogar con los agentes sociales y los grupos», ha expresado al ser preguntado al respecto. «Pido paciencia, entiendo la urgencia pero tienen que tener la tranquilidad que el viernes el Gobierno presentará un plan de respuesta a las consecuencias de la crisis por la guerra», ha añadido.

«Serán proporcional a la envergadura de esta crisis, que atraviesa Oriente Medio, el mundo y España» y será una «respuesta muy diferente a cómo se gestionaron otras crisis en el pasado», ha insistido desde Moncloa.









Los socios habituales del Gobierno exigen que se blinden los alquileres - Diario 24 | Ver


reproducir video

01.07 min



Transcripción completa

Bueno, yo creo que no hay ninguna
urgencia más importante en nuestro país

que la vivienda

y no sé de qué sirve que la gente pueda
tener calefacción en su casa si no

tiene casa por tanto el partido

Socialista tiene 48 horas para poder
consensuar medidas de vivienda.

Creo que va por el mal camino y creo
que no es consciente de lo que piden

las

familias la gente más afectada necesita
soluciones y la vivienda es un

tema que ya era muy difícil de
solucionar incluso antes de que

empezara la guerra mundial

esta guerra ilegal en Irán.

Por tanto le exigimos a este gobierno
que

también no sólo haya medidas para
contener el precio de la energía

también para que las personas

que más lo necesiten tiren adelante.

Nosotros hemos pedido que incluya
expresamente

políticas de vivienda y que, por
ejemplo, el tema de la prórroga de los

contratos

de alquiler es una de las cuestiones
que hemos planteado.

Esperamos que obre en consecuencia y

que sea lógico con toda la situación
porque son medidas de extrema

necesidad.

Se está negociando, se está hablando y
espero que vaya.

Todavía hay tiempo

y creo que se tiene que imponer el
sentido común

Los socios habituales del Gobierno exigen que se blinden los alquileres

En el socio de coalición del Gobierno, no tiran la toalla con que el viernes se incluyan sus reivindicaciones, aunque el optimismo es escaso. Fuentes del ala más progresista del Gobierno no esconden el descontento ante la posibilidad de que no se incluya nada de vivienda en el decreto. «La solución es que las fuerzas políticas se retraten», insisten al tiempo de que todavía se está negociando.

Sin embargo, algunos socios de investidura ya asumen que no se incluirá nada en el decreto. «No vendrá nada de vivienda porque quieren que se apruebe» el decreto para paliar los efectos de la guerra de Irán. «Aún así que lo traigan en otro decreto y si se tumba, que se tumbe. En el Gobierno no están siendo valientes porque determinadas cosas no vayan a salir», han añadido las citadas fuentes.

Paralelamente, este miércoles la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha reconocido a Sánchez que mucha gente se ha sentido «orgullosa» de su proclama del ‘no a la guerra’, pero que ese lema tiene que tener iniciativas concretas para que sea verdad. Por eso le ha dicho al presidente «que convierta sus palabras en hechos» y le ha pedido, una vez más, salir de la OTAN y topar precios en lugar y que deje de escuchar los «cantos de sirena» del PP sobre bajada de impuestos.

Sánchez, ha defendido que el lema del ‘no a la guerra’ es ya una «realidad» y que otros líderes internacionales mantienen la misma posición ante el conflicto de Irán. Le ha asegurado a la líder de los morados que el Gobierno trabaja para proteger a empresas, trabajadores y hogares ante los efectos socioeconómicos coyunturales de esta crisis. Y ha recordado que si fuera por PP y Vox habría otra «foto de las Azores» como pasó en 2003 con la guerra de Irak.

Trump estalla tras el rechazo de los países de la OTAN a su propuesta en Ormuz: «No necesitamos la ayuda de nadie»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso a los países de la OTAN  una coalición que salvaguarde el tránsito por el estrecho de Ormuz, pero este martes ha confirmado que los mismos han declinado su oferta. En concreto, Trump ha señalado en un mensaje difundido en su red social, Truth Social, que los países de la OTAN han rechazado su propuesta, por eso ha ensalzado que Estados Unidos «ni necesita ni desea» el apoyo de nadie para la ofensiva contra Irán y ha afeado que siempre tienen la misma «actitud», que quieren que se les proteja pero no hacen «nada» por el país norteamericano.

«La mayoría de nuestros ‘aliados’ de la OTAN han informado a Estados Unidos que no desean involucrarse en nuestra operación militar contra el régimen terrorista de Irán en Oriente Medio», ha señalado. En el mismo sentido, ha afeado: «Sin embargo, no me sorprende su actitud, porque siempre he considerado que la OTAN, en la que gastamos cientos de miles de millones de dólares al año para proteger a esos mismos países, es una calle de un solo sentido: nosotros los protegemos, pero ellos no hacen nada por nosotros, especialmente en un momento de necesidad».

«Debido a que hemos tenido tanto éxito militar, ya no ‘necesitamos’ ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN. ¡Nunca la necesitamos!», ha proseguido, zanjando con un recado a los países de fuera de la Alianza Atlántica que también han rechazado su propuesta: «Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur. De hecho, hablando como presidente de los Estados Unidos de América, con diferencia el país más poderoso del mundo, ¡no necesitamos la ayuda de nadie!«.

Pero, una vez más, Trump se olvida deliberadamente de que la única vez que la OTAN ha activado el Artículo 5 -que señala la defensa colectiva- fue en la invasión de Afganistán tras los atentados del 11S.

El plan de Trump para continuar con el tránsito en el estrecho de Ormuz ha sido recibido con rechazo por sus aliados, que han respondido que esta no es una guerra que ellos hayan iniciado por lo que no les corresponde involucrarse. Al respecto, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, declaró este lunes que el estrecho de Ormuz «queda fuera del ámbito de acción de la OTAN» y el Gobierno alemán respondió: «Esta no es nuestra guerra». También Australia, Canadá y Japón han descartado involucrarse en el conflicto que Estados Unidos e Israel iniciaron en Irán y otras partes de Oriente Próximo.

Dimite el director de la lucha antiterrorista de la Casa Blanca

Lo cierto es que Donald Trump no solamente está recibiendo el rechazo de los aliados y otros países, sino también de su propia administración. Así, este martes el director del Centro Nacional de Contraterrorismo de la Casa Blanca, Joe Kent, ha anunciado su dimisión alegando discrepancias con la guerra que Donald Trump ha iniciado en Irán.

«Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi cargo como Director del Centro Nacional Antiterrorista, con efecto a partir de hoy. No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense», ha señalado en una carta dirigida al presidente estadounidense.

Además, Kent ha indicado que Trump ha caído en la influencia de una «campaña de desinformación» generada por «altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios estadounidenses» para crear un clima favorable a la guerra contra Teherán y en Oriente Próximo en general.

«Esta cámara de eco se utilizó para engañarle y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y que si actuaba ahora existía un camino claro hacia una victoria rápida. Esto era falso y constituye la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres», ha añadido en el mismo sentido.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

La Argentina de Milei, en «recesión profunda»: el segundo país con mayor caída industrial, por detrás de la Hungría de Orbán

Desde que Javier Milei llegó a la presidencia de Argentina en diciembre de 2023, el sector de la industria en el país viene sufriendo una caída que lo aboca a la “recesión profunda”. Según reflejan diferentes informes publicados en los últimos días, Argentina se ubicaría ahora en el segundo puesto del podio del declive global, con una caída acumulada del 7,9% entre 2024 y 2025, solo superada por la Hungría de Viktor Orbán.

Son las cifras que arroja el último informe de la consultora Audemus, que ubica al país gobernado por Milei en un escenario muy diferente al de otros países cercanos como Brasil, que ha experimentado una expansión del +3,5% o Chile, con +5,2%. Siguiendo estos datos, durante estos dos años desde el ascenso al poder de Milei hasta noviembre de 2025, un total de 2.436 empresas manufactureras dejaron de aportar al sistema de Seguridad Social, lo que se traduce en que el 5% del total de empresas del sector firmaron su desaparición. Un escenario que, tal y como refleja este informe, está cerca de superar los mínimos históricos que se registraron durante la pandemia del Covid-19.

Asimismo, en lo que respecta a la plantilla de trabajadores, se dio una reducción del 6% de la plantilla total, con la expulsión de 72.955 trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. Una tendencia similar fue la que siguió la maquinaria. Tal y como se refleja en el apartado ‘Utilización de la Capacidad Instalada Industrial (UCII)’ del informe de Audemus, el uso de las máquinas argentinas roza la cifra más baja de la última década, a excepción del año del confinamiento por el Covid-19. Por sectores, el tabaco, los químicos y el caucho y plástico fueron los peores parados. Por su parte, la industria de cuero y de calzado fue la más castigada, con una caída del 16,4% durante los dos últimos años.

Pérdida de 160 empleos al día

Unos datos de los que también se han hecho eco otros informes como el realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Según lo analizado, durante los dos últimos años se han perdido cerca de 100.000 empleos industriales, lo que supone 160 empleos al día. Así, los autores del mencionado informe, investigadores del Área de Estudios sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (Aesial) y del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la UBA, advierten que esta pérdida de ocupación en el sector industrial podría llegar a alcanzar cifras superiores, ya que las estadísticas no reflejan el impacto total sobre el empleo informal.

En este mismo orden de cosas, el informe de la UBA señala también una caída de la industria del 8,3% entre 2023 y 2025, periodo en el que mientras que algunas ramas como la minería experimentaron una fuerte expansión, la industria se colocó entre las actividades más perjudicadas, junto con otras como la construcción o la pesca.

En lo referente al peso de la industria en el PIB este pasó del 16,% en 2023 al 13,7% en 2025, un descenso que, según advierten los investigadores, no se observaba desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Así, en lo referente al valor agregada, 22 de los 24 sectores industriales lo redujeron entre mediados de 2023 y mediados de 2025, con caídas especialmente destacadas en actividades como la metalurgia, el calzado o la construcción.

Jornadas de 12 horas y derecho a huelga limitado

Unos datos que evidencia la declive a la que el Gobierno de Milei conduce a la industria de su país, mientras impulsa una reforma laboral que ha despertado las protestas en el país por las medidas que persigue. Entre estas, la ampliación de la jornada laboral de las 8 a las 12 horas, la reducción en el cálculo de las indemnizaciones por despido, el fraccionamiento de las vacaciones y la creación de un banco de horas como alternativa al pago de las horas extra.

En los más de 200 artículos recogidos en esta reforma también se disuelve la Justicia Nacional del Trabajo, se limita el derecho a la huelga y se establece un nuevo esquema para negociaciones colectivas que prioriza los acuerdos de empresa regionales sobre los sectoriales.

Una reforma que aprobaba el Senado y que no ha dejado de generar malestar entre la ciudadanía argentina. En lo referente a las indemnizaciones, ya no se incluyen vacaciones o propinas. Así, para cubrir estas indemnizaciones se ha creado el Fondo de Asistencia Laboral al que los empresarios derivarán un porcentaje de lo que aportan al sistema de seguridad social.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

PP y Vox confían en cerrar un triple acuerdo rápido e indoloro que no afecte en las elecciones de Andalucía

El Partido Popular y Vox confían en cerrar el triple acuerdo -Extremadura, Aragón y Castilla y León- antes de las elecciones andaluzas, futura fecha electoral, aunque todavía sin fecha decidida.

Los dos parece que quieren cerrar cuanto antes esa suerte de pacto exprés. “Ahora las negociaciones se van a intensificar”, aseguraba el pasado lunes en declaraciones a los periodistas uno de los presidentes autonómicos que esperaba el recuento en Castilla y León. La consigna a partir de aquí, y a sabiendas de que acordar nada en plena campaña electoral era imposible, es clara: se abre el plazo “hasta que Juanma convoque”.

De esta manera, parece que ambos partidos podrían rebajar el tono que vienen sosteniendo. Santiago Abascal dejó claro a su homólogo en los ‘populares’, Alberto Núñez Feijoo, que habría acuerdo, pero que éste tendría que ser “medida a medida”.

Contradecía al líder gallego y lo comparaba con la posición de Alfonso Fernández Mañueco, reelegido presidente de la autonomía castellanoleonesa: “Mañueco dice una cosa y Feijóo la contraria. Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere entrar en los gobiernos, no quiere asumir el desgaste (…) Yo tengo que decir a Feijóo que no se preocupe, que sí, que vamos a gobernar en las tres regiones”.

“Pero antes de afrontar eso, queremos una negociación medida a medida con plazo de cumplimiento”, advertía, refrendando que “si hay un acuerdo medida a medida, sí” se llegará a buen puerto, pero que “si no, no”.

Por su parte, el presidente del PP mantenía el cuerpo a cuerpo y cargaba contra Vox por “poner excusas” a la formación de coaliciones de gobierno, recalcando que la victoria del pasado domingo había sido “contundente”, a pesar de que dependen nuevamente de la ultraderecha. Según el líder nacional de los ‘populares’, su formación había “triplicado” su diferencia respecto al segundo grupo más votado.

Núñez Feijóo dejó claro que la estrategia de la ultraderecha “no la merecen ni los votantes del PP ni los votantes de Vox”. “Hoy nadie conoce ninguna objeción de fondo a esas líneas por parte de Vox. Ninguna. Nadie ha señalado que hay en ellas algo incompatible con sus posiciones. Nadie ha dado razones para bloquear. Sólo se han puesto excusas. Y creo que ya está bien”, emplazaba.

En otro orden de cosas, Mañueco situaba como buen punto de partida para dialogar con Vox el documento que firmaron las partes en 2022 para formar un gobierno de coalición del que entonces sería vicepresidente Juan García-Gallardo: “Tenemos que hacer un proyecto de futuro y, por cierto, tengo que decir que una buena base sería el documento que firmamos hace cuatro años entre el PP y Vox”, resaltó.

En Aragón, Jorge Azcón ha optado por pasar la pelota a Vox. “La gran pregunta es qué quiere hacer”, señaló, aportando así dos opciones: que esté “dispuesto a asumir la responsabilidad de los gobiernos” o que no.

En Extremadura, Abascal ha pasado de insultar a María Guardiola a agradecerle su disposición a la negociación después del decreto ley aprobado la semana pasada y que permitiera ampliar la capacidad de acción del Gobierno en funciones. Aquí las negociaciones se llevan también con la máxima discreción después del fallido pleno de investidura que tuvo lugar a principios de marzo.

La dirigente ‘popular’ está dispuesta a aceptar la entrada de la formación ultra en su Gobierno o que le conceda apoyo externo con tal de conseguir la investidura y que no se repitan los comicios. El plazo en las dos autonomías es el mismo. Ambas comunidades irán a una repetición electoral el 28 de mayo si no hay acuerdo.

En lo que respecta a las elecciones de Andalucía, estas se encuentran solo pendiente de fecha, y todo apuntan a que tendrán lugar el 14 de junio. De ser antes coincidirían con el Rocío o la visita a España del papa León XIV, mientras que el fin de semana siguiente empezarán las vacaciones escolares. Todo ello podría provocar que la participación disminuyera.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Israel golpea de nuevo a la cúpula iraní y asegura haber matado a Lariyani

El Gobierno de Israel ha asegurado este martes haber matado al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, y al jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, durante los bombardeos lanzados en las últimas horas contra territorio iraní, dentro de la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos.

El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, que afirmó en un mensaje difundido por su oficina que Lariyani y Soleimani fueron “eliminados durante la última noche” y que ambos “se han unido en las profundidades del infierno” al fallecido líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, al que describió como “jefe del programa de aniquilación”.

Katz añadió que tanto él como el primer ministro, Benjamin Netanyahu, han ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuar la ofensiva contra la cúpula iraní. “Seguiremos persiguiendo a la cúpula del régimen de terror y opresión en Irán”, señaló, antes de prometer nuevos ataques para “cortar repetidamente la cabeza del pulpo y evitar que vuelva a crecer”.

El ministro israelí defendió que las FDI seguirán actuando “con gran intensidad” contra bienes del régimen iraní, instalaciones estratégicas y capacidades de lanzamiento de misiles. Según dijo, la operación busca “hacer que Irán dé pasos atrás de varias décadas”. También sostuvo que el “programa de aniquilación” de Teherán está siendo destruido y que sus dirigentes y capacidades están siendo neutralizados.

En ese mismo mensaje, Katz celebró además la “alta tasa de cambio en la cúpula” iraní y afirmó que, cuando amanezca en Washington, informarán al presidente estadounidense, Donald Trump, de la “continuación e incluso aceleración” de esos cambios tras la muerte de “dos de sus figuras de más alto rango”.

Minutos antes, el Ejército israelí ya había anunciado la muerte de Golamreza Soleimani y había precisado que falleció en un bombardeo ejecutado el lunes sobre Teherán. Las FDI sostuvieron que, bajo su mando, la milicia Basij encabezó “las principales operaciones represivas en Irán”, recurriendo a “violencia, arrestos generalizados y fuerza contra manifestantes”.

Israel ha reivindicado además una nueva oleada de ataques ejecutados durante la jornada del lunes. Según el Ejército, “decenas de aviones” participaron en “una misión extensa de ataque” contra objetivos iraníes y lanzaron “decenas de municiones” sobre Teherán contra centros de mando y depósitos de drones, misiles balísticos y sistemas de defensa aérea.

Entre los objetivos alcanzados, las FDI citaron instalaciones del Ministerio de Inteligencia iraní y de la fuerza paramilitar Basij. También aseguraron haber atacado el “centro de mando de las fuerzas de seguridad interna” y un almacén de misiles balísticos en Shiraz, así como haber “desmantelado sistemas de defensa aérea adicionales” en Tabriz, en el marco de una operación destinada, según Israel, a ampliar su superioridad aérea y proteger su territorio.

Por el momento, las autoridades iraníes no han confirmado oficialmente ni la muerte de Lariyani ni la de Soleimani. De hecho, tras el anuncio de Katz fue publicada en la cuenta de Lariyani en redes sociales una carta manuscrita firmada con su nombre en recuerdo de las víctimas del ataque estadounidense contra la fragata ‘Dena’ frente a las costas de Sri Lanka. El texto, sin embargo, no hace referencia alguna al bombardeo israelí ni permite aclarar si sigue con vida.

Lariyani era uno de los principales asesores de seguridad de Jamenei, muerto el 28 de febrero en los primeros compases de la ofensiva estadounidense-israelí. Se le consideraba una de las figuras más influyentes dentro de la cúpula iraní, ahora encabezada por Mojtaba Jamenei, designado el 8 de marzo como nuevo líder supremo.

Israel presume de “logros significativos”

Por su parte, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, aseguró este martes que las Fuerzas Armadas han logrado “resultados significativos” en las operaciones de eliminación llevadas a cabo durante la última noche, aunque evitó dar nombres. A su juicio, esas acciones pueden tener un impacto relevante en el desarrollo de la campaña militar y en los objetivos fijados por el Ejército.

Zamir afirmó además que estas operaciones se suman a los ataques lanzados en los últimos días contra “elementos extranjeros”, algunos de ellos vinculados a la esfera palestina. En ese sentido, aseguró que en Teherán fueron alcanzados altos cargos implicados en actividades “terroristas” desde Gaza y Cisjordania —a la que se refirió con el nombre bíblico de Judea y Samaria— y que se ocultaban en un piso franco.

El jefe militar insistió en que las FDI seguirán actuando “con vigor” contra objetivos en Irán y defendió que, además de degradar las capacidades militares e industriales del país, la ofensiva busca golpear directamente a miembros de la Guardia Revolucionaria y del aparato represivo iraní. También adelantó que Líbano seguirá siendo “otra importante zona de actividad” y puso el foco en la coordinación “conjunta” con Estados Unidos.

La ofensiva ha dejado ya un elevado número de víctimas. Según el último balance oficial iraní, más de 1.200 personas han muerto en los ataques de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo la cifra a más de 3.000 fallecidos, la mayoría de ellos civiles.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

La UE se desmarca de la alianza militar de Trump sobre el estrecho de Ormuz: «No es la guerra de Europa»

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de pleno apogeo de la guerra en Oriente Próximo. Un objetivo del que Donald Trump no pretende tirar la toalla, al menos en el corto plazo y, prueba de ello, ha apostado por crear una alianza militar internacional para desbloquear el tráfico en este punto del Golfo Pérsico. Una unión que la Unión Europea ha rechazado este lunes.

Kaja Kallas, alta responsable de Exteriores en la UE, ha contestado a la Administración Trump en estos términos, reiterando que los ministros de Asuntos Exteriores de los países miembros han mostrado su disposición a reforzar la misión naval en Oriente Próximo, pero que, al menos por el momento no tienen “intención de ampliar” su misión hacia el estrecho de Ormuz.

“En nuestras conversaciones se manifestó un claro deseo de reforzar esta operación, pero, ahora no hay interés en modificar su mandato. Esta no es la guerra de Europa”, ha emplazado Kallas.

Misma posición que ha defendido el canciller alemán, Friedrich Merz, alineado con Bruselas, quien ha reiterado que Europa no participará en la guerra declarada por Estados Unidos e Israel a Irán: “No participamos en esta guerra. Lo dijimos desde el primer día y esa sigue siendo nuestra posición”, ha dejado en claro el dirigente alemán en rueda de prensa.

Ante el bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde circula en torno al 20% del petróleo y gas natural licuado mundial, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha señalado estar dispuesta a liberar más cantidad de reservas estratégicas “si es necesario”; dicho en otros términos, si el conflicto en Irán se extiende por más tiempo.

Las amenazas de Trump

Desde la Casa Blanca, Trump continúa llevando la voz cantante del hilo conductor del escenario bélico que transcurre en el corazón de Oriente Próximo. Teniendo en estos momentos su principal objetivo sobre el estrecho de Ormuz, en rueda de prensa, el principal mandatario estadounidense ha emplazado a los países aliados a sumarse a una alianza internacional sobre este enclave en aras de lograr el desbloqueo actual, aunque lo ha transmitido entre amenazas.

“Hay muchos países a los que hemos ayudado durante muchos años y no han mostrado entusiasmo. ¿Durante 40 años os hemos protegido y no os metéis en algo que es menor? (…) Animamos a otras naciones a que se involucren con nosotros”, ha emplazado.

Sin ofrecer grandes detalles al respecto, ha señalado que “numerosos países están en camino”, sin especificar cuáles: “Tenemos algunos países en los que contamos con 45.000 soldados protegiéndolos de todo peligro. Algunos prefieren no involucrarse”, han rechazado. En esta misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, será el encargado de anunciar próximamente de qué naciones se tratan.

“No será inmediatamente. Se tarda un rato, a veces tienes que cubrir la distancia de un océano. Algunos son muy entusiastas con la idea; otros no tanto. En la escala de cero a 10, diría que ha sido un ocho. Pero bueno, es Francia. (…) No necesitamos a nadie. Somos la nación más fuerte del mundo. Tenemos el ejército más fuerte del mundo, con gran diferencia. Quería solo averiguar cómo reaccionan. Porque llevo años diciendo que, si alguna vez llegáramos a necesitarlos, no estarían ahí”, ha proseguido Trump en rueda de prensa.

Sobre el nuevo liderazgo en Irán

En otro orden de ideas, tras la muerte de Alí Jamenei en uno de los primeros bombardeos de Estados Unidos sobre Irán, y el consiguiente nombramiento de su hijo, Mojtaba Jamenei como máximo mandatario de los ayatolás, Trump ha asegurado que se desconoce si éste sigue vivo tras haber sido objetivo de otro reciente ataque de sus fuerzas militares.

“Mucha gente está diciendo que está gravemente desfigurado. Dicen que perdió la pierna y hay quienes dicen que está muerto, no sabemos si está muerto”, ha señalado, al tiempo se ha congratulado de haber “eliminado” al primer grupo de líderes iraníes: “Se reunieron 88 personas para elegir al líder, dado que el primer grupo había muerto por completo; el segundo grupo fue eliminado tras pasar allí todo el día, y entonces se reunió el tercer grupo. Supongo que deben estar un poco nerviosos, o tal vez no. No sé si están nerviosos, quizá no lo estén; tal vez estén locos”, ha añadido al respecto.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Von der Leyen pide aplazar el cierre de las centrales nucleares para paliar la subida de precios por la guerra en Irán

La Comisión Europea ha pedido este lunes a los países de la UE que eviten “la retirada prematura de activos, como las instalaciones nucleares existentes, que pueden seguir proporcionando electricidad fiable, de bajo coste y con bajas emisiones, también puede desempeñar un papel importante” como medida que responda al alza de precios del petróleo por la guerra en Irán.

La presidenta del Gobierno comunitario europeo, Ursula Von der Leyen, ha remitido esta petición a los 27 a través de una carta, en la que incluye una propuesta sobre el terreno energético en aras de oxigenar “las graves repercusiones geopolíticas y geoeconómicas” que el escenario bélico en Oriente Próxima podrá dejar, con impacto en materias como el transporte o el comercio.

En aras de aprender de “las lecciones del pasado”, Von der Leyen ha abogado en su misiva en tener en cuenta “posibles medidas adicionales para aliviar el impacto” de las consecuencias económicas “en consumidores y empresas”, situando en el centro de la mesa de debate cualquier medida que se ejecute en el horizonte próximo siempre que “no retrase la descarbonización del sistema energético, no aumente la demanda de petróleo y gas, sea temporal, dirigida y minimice los costes fiscales”.

Entre otras medidas de calado que suscribe en la carta, Von der Leyen también incluye impulsar contratos eléctricos estables para las industrias, reforzar el sistema europeo de comercio de emisiones o revisar la fiscalidad que grava la electricidad frente a combustibles fósiles.

Los líderes de los países miembro se la UE se reunirán este jueves en Bruselas en el marco de la aprobación de un paquete de medidas con el que buscan rebajar el impacto del incremento de los precios de la energía, al igual que ya se realizó en 2022 con la guerra de Ucrania y que, en los momentos presentes, se postula una situación de similares características con el conflicto que está teniendo lugar en el corazón de Oriente Próximo.

Von der Leyen: “Debemos prepararnos para más”

En la misma misiva, la máxima mandataria de la Comisión Europea ha advertido al conjunto de los países de la UE de mantener una postura de alerta por los acontecimientos que puedan derivarse del escenario bélico en Irán tras los ataques y amenazas de Estados Unidos e Israel desde comienzos de este mes de marzo. “Debemos prepararnos para más si el conflicto se prolonga. Nuestra respuesta debe estar directamente en consonancia con la gravedad de las amenazas a las que nos enfrentamos”, ha señalado.

Bajo este contexto, el Gobierno europeo ha prometido evaluar “caso por caso” el impacto de los mecanismos nacionales de emergencia que buscar poner freno a los altos precios del gas, como fijar un tope de la generación eléctrica. De la misma manera, ha puesto de relieve que cualquier medida que se materialice bajo esta premisa debe ser de carácter “temporal y específico” para evitar el retraso en la transición a las energías verdes, no aumentar la demanda de combustibles fósiles y minimizar los costes fiscales.

Para garantizar este escenario de actuaciones, Von der Leyen ha garantizado que se eliminarán las barreras existentes y promoverá el uso de las capacidades de generación de bajas emisiones de carbono y otros mecanismos que confluyan en buscar precios estables en un horizonte de tiempo más prolongado.  

Refuerzo en el mercado de emisiones

Como primeras actuaciones a tener en cuenta con respecto al sistema europeo de comercio de emisiones, enmarcado en la política climática de Bruselas, por un lado, se presentará una propuesta para incrementar la capacidad de reserva de estabilidad del mercado para regular los derechos de emisión y que abrirá la puerta a “abordar mejor la volatilidad excesiva de los precios y mantenerlos bajo control en corto plazo”. Como segundo punto, se podrán adoptar nuevos márgenes del sistema teniendo en cuenta las inquietudes de la industria y con vistas a definir una nueva senda de descarbonización “más realista” de cara a 2030 y en adelante.

En la misma dirección, también apuntan a la fiscalidad energética como uno de los factores que influyen en el coste final de la electricidad en Europa. En particular, advierten de que, en algunos casos, la electricidad está gravada «hasta quince veces más que el gas», lo que se traduce en una carga desproporcionada para las empresas que avanzan hacia la electrificación.

Bajo este telón de fondo, Von der Leyen ha subrayado que el encarecimiento de la energía está teniendo ya efectos directos en la economía europea, advirtiendo a su vez de que, desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, la UE ha gastado unos 6.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, lo que ha señalado que es «un recordatorio directo del precio que pagamos por nuestra dependencia».

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

La guerra de Irán y sus consecuencias, protagonistas de la próxima sesión de control al Gobierno en el Congreso

La guerra en Oriente Próximo y sus efectos económicos serán los claros protagonistas de la sesión de control al Gobierno que se celebrará en el Congreso de los Diputados este miércoles, con el PP y los socios parlamentarios del Ejecutivo exigiendo al presidente, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, detalles y argumentos sobre las medidas que están preparando para controlar los perjuicios económicos que se dan por evidentes si el conflicto se alarga.

Esta será la primera sesión de control al Gobierno tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, con la intervención militar conjunta de Israel y Estados Unidos bombardeando Irán, un Pleno al que ya han anunciado que no pueden asistir, entre otros, los titulares de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ni de Defensa, Margarita Robles. Por ello, el presidente del Gobierno será objeto de las preguntas más importantes de la sesión, específicas sobre la guerra. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, le instará a exponer qué piensa hacer para «convertir en realidad el no a la guerra» que ha desempolvado para mostrar su oposición a la acción unilateral y ajena a la legalidad internacional de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Por su parte, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, aprovechará que le toca interrogar a Sánchez para intentar que el presidente le concrete cómo prevé afrontar la crisis geopolítica actual y las consecuencias económico-sociales derivadas de la misma. Por el momento, las consecuencias de este evento internacional se escenifican claramente en un incremento significativo del precio de los carburantes.

Bildu: «¿Quién pagará las consecuencias?»

Por su parte, el portavoz adjunto de EH Bildu, Oskar Matute, ha registrado textualmente la siguiente pregunta: «¿Quién pagará esta vez las consecuencias de la guerra ilegal en Irán y Oriente Medio?«, destinada no a Pedro Sánchez, sino a la vicepresidenta primera y responsable de Hacienda. Desde el PP, no han registrado oficialmente ninguna pregunta, pero se espera que su líder, Alberto Núñez Feijóo, le saque el tema a Sánchez durante su turno de palabra y le pregunte sobre las medidas que se van a activar ante los efectos económicos de la guerra y aproveche, como ya es costumbre, para atacar al Ejecutivo. Se prevé que le pregunte, fuera de registro, «quién sigue confiando en su Gobierno«.

A su vez, la portavoz del PP, Ester Muñoz, podría pedir cuentas al respecto a Montero a la que, por lo pronto, la requiere para que explique si el Consejo de Ministros conoce «los problemas reales de los españoles«. Además, su compañero Elías Bendodo aspira a que la vicepresidenta confiese si cree que su ministerio actúa de manera «diligente».

Interpelaciones por parte del PP y de Junts

Pese a no haber registrado preguntas parlamentarias, lo que sí ha presentado el PP es una interpelación a Montero para que detalle cómo piensa atajar el Ejecutivo los perjuicios que la escalada de la contienda puede acarrear para las «familias y empresas españolas».

Tras ese debate de media hora con la vicepresidenta primera, los ‘populares’ registrarán una moción que se someterá a votación la semana siguiente y que pueden utilizar para forzar a la Cámara a pronunciarse sobre algunas de las medidas que los de Feijóo han puesto sobre la mesa, entre las que destacan la supresión o las bajadas de impuestos, ante las que el Gobierno se ha opuesto frontalmente por considerarlas inoportunas y por ser «lo que siempre propone el PP». Junts, de su lado, quiere interpelar a Montero «sobre las dificultades fiscales y económicas de la clase media y trabajadora«, lo que le dará derecho a registrar su propia moción para la sesión plenaria previa a la Semana Santa.

Por su parte, el Gobierno anunció hace unos días que llevará al Consejo de Ministros del próximo martes algunas medidas para paliar los efectos de la guerra. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, contactó con todos los grupos parlamentarios, a excepción de Vox, para recoger sus opiniones. Sin concretar cuáles serán, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunció que las medidas que avanzó Pedro Sánchez, empezarán a materializarse esta semana.

Dentro de sus planes, el Gobierno también quiere contar con «las propuestas que consideren» los agentes sociales -patronal y sindicatos-. «Tenemos experiencia, sabemos responder de manera ágil, contundente, y eso es lo que vamos a hacer en los próximos días«, aseguraba Bolaños ante los medios. La titular de Trabajo, al igual que el resto de miembros del Ejecutivo, no fue muy específica sobre la conclusión a la que se ha llegado con el resto de partidos, y simplemente lo resumió en «defender a las empresas, a todo el tejido productivo, a los autónomos y a las familias del impacto que está teniendo el coste energético hoy en nuestras vidas«.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Von der Leyen, en el ojo del huracán por sus guiños a Trump y a Israel

La guerra en Irán, de la misma manera que el genocidio en Gaza, se ha convertido en un escenario en el que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha mostrado complicidad y complacencia con Estados Unidos e Israel. Sin críticas claras a los perpetradores, sin reflexión, sin autoridad. La cautela de la mandataria cuando en el conflicto están implicados Washington o Tel Aviv es especialmente notoria desde hace tiempo. Por un lado, se extralimita en sus competencias, y por otro, da discursos que resultan incómodos y complacientes con la administración estadounidense y sus operaciones imperialistas.

Desde Madrid, von der Leyen afirmó que «el viejo orden mundial no volverá«. Unas palabras que fueron, de hecho, desautorizadas al día siguiente por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, que afirmó en el mismo foro que la UE debe «defender el orden internacional basado en normas«. Las palabras de von der Leyen se leen con cierto pesimismo y servilismo al imperio estadounidense, pero resuenan con diferente impacto en función de dónde se pregunte. En España, por ejemplo, pesa todavía el recuerdo de 2003, cuando el entonces presidente José María Aznar apoyó a Estados Unidos en la guerra de Irak pese al rechazo mayoritario de la población, y que más tarde tuvo severas consecuencias. En Alemania, no obstante, la reacción es distinta: von der Leyen sigue siendo vista como una conservadora alemana con un fuerte carácter atlantista y que no tiene reparos en escenificar la alianza con Israel y el sionismo. No obstante, la variación en las reacciones no significa que sus palabras pasen desapercibidas: algunas fuentes diplomáticas sostienen que sus palabras proceden desde una perspectiva realista entendible, ya que, en parte, es cierto que el orden mundial parece estar cambiando, pero advierten de que ese realismo no debería convertirse en un cinismo apesadumbrado que diluya los principios, especialmente cuando el seguidismo ciego a Washington traerá más problemas que beneficios.

Interpretaciones varias

Por su parte, el entorno de Von der Leyen sostiene que la presidenta de la Comisión Europea fue malinterpretada. Días después la propia presidenta matizó sus palabras en el Parlamento Europeo ante las duras críticas de eurodiputados de distintas sensibilidades. Allí, reafirmó que el compromiso de la UE con el derecho internacional es «inquebrantable«. Para rebajar la polémica, su gabinete envió, además, una aclaración al Colegio de Comisarios asegurando que no hablaba de abandonar el sistema basado en normas, sino que simplemente notaba que podía estar en su ocaso si las cosas continuaban de la misma forma. Oficialmente, el asunto no se ha tratado en las reuniones entre representantes de los Estados en Bruselas, aunque sí ha sido comentado de forma informal en los pasillos.

Las críticas, no obstante, continúan llegando desde distintas capitales. Algunos diplomáticos consideran que Von der Leyen insinuó un cambio en la posición de la UE sin consultar a los Estados miembros. «Prueba de ello es que luego tuvo que aclarar su postura», señalan. Sobre esta cuestión se han pronunciado también organizaciones de derechos humanos. La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, afirmó que la presidenta «se ha extralimitado» y que no es la primera vez que socava el derecho internacional a golpe de declaraciones ambiguas, especialmente en relación con Israel. Se trata de un malestar que no es nuevo: varias capitales europeas llevan tiempo frustradas por la inexistente reacción de Von der Leyen ante la ofensiva israelí en Gaza. Incluso dentro de las instituciones europeas surgieron protestas de funcionarios, actuales y antiguos, por la postura de la jefa del Ejecutivo comunitario. La acción y la respuesta europea ante lo ocurrido en Gaza se limita a escribir un «deeply concerned» en las redes sociales, asegurar que Israel tiene derecho a defenderse y nada más.

El exrepresentante de la UE ante los territorios palestinos, Sven Kühn von Burgsdorff, sostiene que las declaraciones de la presidenta de la Comisión «socavan el derecho internacional» al no abordar la ilegalidad del ataque contra Irán. Él mismo impulsó varias cartas abiertas firmadas por antiguos altos cargos europeos que reclamaban medidas contra Israel por violaciones del derecho internacional en Gaza y criticaban la lentitud de la Comisión en proponer sanciones. A su vez, cabe recordar el viaje de von der Leyen a Israel tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, realizado sin consultar previamente a los Estados miembros. Desde entonces, explican fuentes diplomáticas, existe cierto resentimiento por una postura considerada demasiado cercana a Israel y, más recientemente, por su actitud frente a Donald Trump, también de complacencia.

Reticencias entre altos cargos

El malestar también aumentó cuando la alemana decidió enviar a la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, a la inauguración en Washington de la controvertida Junta de Paz impulsada por Trump, un organismo inventado para ejecutar un plan arbitrario en Gaza, nuevamente sin consultar a los Veintisiete. Varios países, entre ellos Francia, se distanciaron de esa iniciativa por temor a que debilite el sistema de Naciones Unidas y la solución de dos Estados en la que se encuentra instaurada la Unión.

Por su parte, el ministro francés de Exteriores, Jean‑Noël Barrot, recordó entonces que la Comisión debe respetar estrictamente el principio de subsidiariedad y actuar dentro de sus competencias. Un mensaje similar lanzó el ex alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell. Desde el entorno de Von der Leyen, no obstante, desestiman todas las acusaciones y sostienen que, como presidenta de la Comisión, le corresponde liderar las políticas exteriores de la institución y representar a la UE como potencia económica y regulatoria.

En Bruselas, sin embargo, es conocida su rivalidad con la actual responsable de política exterior, Kaja Kallas, así como su estilo de liderazgo centralizado. Aun así, algunos diplomáticos recuerdan que desde el inicio de su segundo mandato se sabía que la Comisión tendría un perfil más político. Y, aunque no siempre coincida con la posición de su propio Gobierno, reconocen su capacidad para influir en la escena internacional como uno de los rostros más visibles de la UE. Para von Burgsdorff, el límite debería estar claro: la Comisión puede aspirar a actuar como actor geopolítico, pero la presidenta solo puede hablar en nombre de la UE en política exterior cuando existe una decisión previa del Consejo y no dar esta clase de mensajes.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Delgado y Rufián insisten en la propuesta de la sala Galileo tras la nueva debacle a la izquierda del PSOE

Las elecciones en Castilla y León de este domingo dejan, de nuevo a la izquierda, fuera de combate para arrebatarle un Gobierno al Partido Popular y Vox. Esta vez, a diferencia de las últimas citas en Extremadura y Aragón, el Partido Socialista crece, y se queda a solo tres procuradores del partido de Alfonso Fernández Mañueco. Sin embargo, el candidato y alcalde de Soria, Carlos Martínez, dice adiós a cualquier opción de presidir la Junta regional, y esto es debido a la debacle total a la izquierda del PSOE. Ni la coalición Izquierda Unida-Sumar ni Podemos han conseguido un solo procurador, fracasando los primeros en su primer intento, y perdiendo los morados el único que tenían.

Este panorama, por mal que pese en ambas formaciones, le da cierta parte de razón a los que pronosticaban que una izquierda alternativa dividida estaba abocada al fracaso. Aunque ni sumando los votos de IU-Sumar a los de Podemos les daría para entrar en las Cortes de Castilla y León, los resultados sirven este lunes a Emilio Delgado y Gabriel Rufián para reivindicar la propuesta que presentaron en la madrileña sala Galileo el pasado 18 de febrero.

Y de hecho, ambos tardaron bien poco en pronunciarse al respecto, haciéndolo este mismo domingo mientras aún se contaban votos. Su fórmula del ‘frente amplio’, con los partidos de izquierdas dejando a un lado las siglas y apoyando, en cada candidatura, a la formación más fuerte, vuelve a coger vuelo después de este nuevo varapalo. Los dos lo dejaron claro en sus perfiles de X (antes Twitter), cada uno a su estilo. En el caso de Delgado, desde el análisis y los datos, y en el de Rufián, tirando de corazón y apelando a «hacer algo» para revertir la situación.

Rufián y Delgado ahondan en el problema de la izquierda: «Es el contenido»

Y es que este ‘nuevo’ escenario deja claro que, a pesar de las críticas que recibieron -especialmente de parte de Podemos, que ha perdido casi 53.000 votos y conseguido menos votos que SALF, la formación del agitador ultra Alvise Pérez-, igual no iban tan desencaminados. Así se encargó de reflejarlo Delgado, que publicó una serie de gráficos de barras mostrando los porcentajes de votos de todos: «Por enésima vez, el problema no es la abstención, ni la unidad, ni gaitas… El problema es de alcance«, publicó el diputado de Más Madrid en la Asamblea.

Delgado recogió su propio guante y volvió a reivindicar lo que dijo aquella tarde en Galileo, donde apeló a que la izquierda recuperase las banderas robadas por la derecha y la ultraderecha. Y lo hizo con los propios resultados en la mano: «El problema no es la fórmula con la que se concurre. La derecha va igual de fragmentada pero consigue muchos más votos en cada una de sus formaciones. El problema es el contenido. El software«, señaló.

El de Más Madrid desmontó también otro de los mantras con los que los partidos progresistas suelen esquivar la autocrítica, el de que la participación beneficia a la izquierda: «‘Los suyos van a votar todos y los nuestros se quedan en casa‘. Pues tampoco», señaló, añadiendo un gráfico que refleja la amarga realidad: la participación ha subido casi siete puntos (del 58, 75% de 2022 al 65,66 este domingo) y la izquierda alternativa ha obtenido uno de los peores resultados de su historia.

«Hay un conjunto de elementos que cuidar: implantación territorial, liderazgos, discurso, imagen…todo esto no se improvisa la tarde antes del examen. Si siempre se hacen las mismas cosas, se repetirán los mismos resultados. Vale ya de echarle la culpa al electorado, a la ola reaccionaria o al empedrado», concluyó su análisis Delgado. Más breve fue Rufián, que como acostumbra a hacer, apeló en muy pocas palabras a lo que piensan muchos votantes de izquierdas: «0 escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia«, publicó el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio


La inteligencia de EEUU abre una guerra contra Trump

No está claro qué busca exactamente Estados Unidos en la guerra con Irán, pero sí empieza a quedar claro algo más incómodo para Donald Trump: ni el Pentágono comparte del todo su relato ni la inteligencia estadounidense avala que los bombardeos vayan a derribar al régimen de Teherán. A medida que el conflicto avanza hacia su segunda semana, en Washington empieza a aflorar una grieta que va más allá del debate táctico. No se trata solo de cuánto puede durar la ofensiva o de qué respuesta puede articular Teherán. Lo que está en juego es algo más delicado: la distancia entre el discurso político de la Casa Blanca y las conclusiones que manejan los propios aparatos de seguridad del Estado estadounidense.

Esa discrepancia ya no puede esconderse demasiado. El Pentágono ha sostenido que no había un riesgo nuclear inminente que justificara ciertos tonos de urgencia. También ha confirmado que el Tomahawk utilizado era estadounidense, despejando cualquier intento de ambigüedad sobre la implicación militar de Washington. Y, al mismo tiempo, ha enfriado una de las tesis más sensibles para Trump: la idea de que la presión militar pueda desembocar en la caída del régimen iraní. Ese diagnóstico, compartido por informes de inteligencia citados por Reuters a partir de fuentes familiarizadas con el asunto, deja al presidente ante una evidencia incómoda. La guerra puede escalar. Lo que no está nada claro es que sirva para cumplir los objetivos que se sugieren desde la Casa Blanca.

Según esas evaluaciones, el liderazgo iraní permanece prácticamente intacto y no afronta un riesgo real de colapso a corto plazo. La estructura de poder de la República Islámica no habría sufrido una erosión decisiva pese a los ataques. Tampoco se aprecia, al menos por ahora, una fractura interna capaz de convertir el castigo militar en un derrumbe político. Eso desmonta uno de los marcos que sobrevuelan cada vez que Estados Unidos o Israel elevan la presión sobre Teherán: el de una implosión del régimen como desenlace más o menos plausible.

El Pentágono desmonta el relato de Trump

La fotografía que dibujan esos informes no invita precisamente al triunfalismo. La eliminación del ayatolá Ali Jamenei en el primer día de ofensiva, lejos de haber desarticulado el sistema, no habría debilitado la cohesión de la autocracia iraní. Más bien al contrario. El aparato del régimen conserva el control del país, mantiene sus resortes coercitivos y sigue proyectando una imagen de continuidad. La designación del hijo de Jamenei como nuevo líder supremo refuerza esa lectura: frente a cualquier expectativa de apertura o desorden interno, el poder ha optado por cerrar filas y garantizar una sucesión alineada con los sectores más duros del Estado, incluida la Guardia Revolucionaria.

Ese movimiento no es menor. En una situación de guerra, la continuidad importa tanto como la fuerza. Que el núcleo dirigente iraní haya sido capaz de asegurar el relevo sin señales públicas de descomposición lanza un mensaje hacia dentro y hacia fuera. Hacia dentro, de control. Hacia fuera, de resistencia. Y esa realidad choca con la lógica política que Trump necesita vender. Porque una ofensiva de este calibre exige algún tipo de horizonte. Si no hay colapso del régimen, si no hay neutralización total de la amenaza nuclear y si tampoco está claro cuál es el final deseado, la pregunta se impone casi sola: ¿para qué exactamente se está librando esta guerra?

La inteligencia estadounidense tampoco considera especialmente viable una de las alternativas que a veces se deslizan en este tipo de escenarios: fomentar un derrocamiento desde los márgenes, en este caso mediante las milicias kurdas iraníes asentadas en Irak. Los informes manejados por el Pentágono apuntan a que esos grupos carecen de la capacidad militar necesaria para una operación de ese calibre. No tienen efectivos suficientes. Tampoco potencia de fuego. Donald Trump ya descartó el sábado esa opción al reconocer que la entrada de los kurdos haría la guerra “más compleja de lo que ya es”. La frase, más que despejar dudas, revela hasta qué punto la Casa Blanca se mueve entre opciones malas y peores.

Con ese tablero, Washington se enfrenta a una disyuntiva sin salida limpia. Puede intentar cerrar el conflicto cuanto antes, limitando daños y vendiendo algún tipo de éxito parcial. O puede optar por intensificar la ofensiva, incluso con una implicación militar mayor sobre el terreno, con la esperanza de que el aumento de la presión altere por fin el equilibrio interno en Irán. El problema es que ninguna de esas dos rutas garantiza una resolución estable. Ninguna permite asegurar que el escenario resultante vaya a ser mejor que el actual.

Una retirada prematura dejaría a un Irán herido, pero no neutralizado. Golpeado, pero todavía operativo. Y quizá más inclinado que nunca a sacar conclusiones estratégicas de lo ocurrido. Ahí entra en juego un factor central. El Organismo Internacional de Energía Atómica cree que Teherán aún conserva reservas de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel muy cercano al 90% requerido para fabricar un arma nuclear. Esas reservas estarían guardadas en un complejo de túneles en Isfahán que apenas sufrió daños durante la guerra de doce días del pasado junio, cuando Israel y Estados Unidos fijaron como objetivo la destrucción del programa nuclear iraní.

La lectura que puede hacer Teherán es tan obvia como inquietante. Si incluso después de ser atacado sigue en el punto de mira de sus enemigos, la tentación de dotarse finalmente de la bomba gana peso. No como gesto de desafío abstracto, sino como póliza de seguros. Como garantía de supervivencia. Corea del Norte aparece inevitablemente en ese espejo. También es un régimen hermético. También vive enfrentado a Washington. Pero dispone de misiles nucleares, y eso cambia toda la ecuación. Nadie se atreve a golpearlo del mismo modo.

El riesgo de una escalada sin salida clara

Irán, además, ha comprobado durante esta guerra que no necesita vencer militarmente a sus adversarios para dañar sus intereses. Le basta con tensionar algunos puntos neurálgicos del sistema regional y global. El bloqueo del estrecho de Ormuz, o incluso la amenaza creíble de hacerlo, tiene capacidad para alterar mercados, encarecer la energía y sembrar incertidumbre internacional. A eso se suma la posibilidad de bombardear a vecinos del Golfo, una maniobra que multiplica la presión sobre las petromonarquías de la zona y exhibe las limitaciones de la protección estadounidense.

Para esos países, la conclusión tampoco resulta tranquilizadora. La guerra les ha recordado que vivir bajo el paraguas de Washington no equivale a estar a salvo. Si el conflicto no se cierra de manera concluyente, Irán podrá seguir utilizando esa amenaza latente para castigar a sus rivales o imponer sus condiciones. La sola posibilidad de una repetición futura basta para introducir una inestabilidad permanente en la región. Una especie de estado de alarma geopolítica que erosiona la sensación de seguridad sobre la que se ha asentado durante años el equilibrio del Golfo.

La alternativa de escalar aún más tampoco presenta un horizonte mucho más amable. Una intensificación de los ataques no asegura la caída del régimen. Lo que sí hace probable es una reacción más dura por parte de Teherán, tanto en el plano militar como en el estratégico. Más ataques. Más tensión energética. Más incertidumbre. Y un impacto potencialmente severo no solo para Oriente Medio, también para la economía mundial. La guerra podría entrar entonces en una fase más extensa, más imprevisible y más cara.

Incluso en el supuesto de que la escalada lograra tumbar al régimen, eso no resolvería automáticamente la crisis. Podría abrir otra peor. Irán no es Libia. No es un Estado menor ni periférico. Es un país de unos 90 millones de habitantes, con una posición clave en el mapa regional y fronteras con Turquía, Irak y Afganistán. Su descomposición interna tendría una onda expansiva de largo alcance. Violencia, fragmentación, desplazamientos, contagio regional. Todo eso forma parte de los escenarios que sobrevuelan cualquier hipótesis de colapso desordenado del Estado iraní.

Por eso la contradicción que hoy se abre en Estados Unidos no es secundaria. El Pentágono no solo desmiente algunos extremos del discurso de Trump. Lo que hace, en el fondo, es poner en cuestión la consistencia misma de la estrategia. Si no había un riesgo nuclear inminente. Si el misil era estadounidense. Si el régimen no está cayendo. Entonces la Administración queda obligada a explicar qué pretende exactamente y dónde está el límite. No es un detalle de comunicación. Es el núcleo del problema.

Trump, con todo, sigue siendo Trump. Su imprevisibilidad deja abierta incluso una tercera vía: la de un acuerdo con Teherán que permita a todos vender una salida menos humillante. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ya ha fijado públicamente sus condiciones: reconocimiento de los “derechos legítimos” de su país, “pago de reparaciones” por los daños sufridos y garantías internacionales contra futuros ataques. Son exigencias difíciles de asumir para Washington y todavía más para Israel, el aliado que empujó a Estados Unidos a esta aventura militar.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio