Trump aniquiló el Consejo Nacional de Ciencia tras su reconocimiento de la superioridad China

Donald Trump ha vuelto a hacer saltar las alarmas en la comunidad científica estadounidense. La Administración republicana ha destituido de forma abrupta a los miembros del National Science Board, el Consejo Nacional de Ciencia, un órgano independiente creado en 1950 que supervisa la Fundación Nacional de Ciencia y asesora tanto al Gobierno como al Congreso en materia de investigación, innovación y política científica. La decisión, comunicada por correo electrónico y sin explicaciones detalladas, llega en un momento especialmente sensible: el organismo ultimaba un informe sobre el deterioro de la posición científica de Estados Unidos frente al avance de China.

La fulminación del consejo supone un golpe directo a una de las instituciones clave del ecosistema investigador norteamericano. Según la información adelantada por medios estadounidenses, los miembros recibieron un mensaje de la Oficina Presidencial de Personal en el que se les notificaba la “terminación inmediata” de sus cargos. El movimiento ha sido calificado por antiguos responsables del organismo y por representantes demócratas como un ataque político a la ciencia y a la innovación, precisamente cuando Washington afronta una competición estratégica cada vez más dura con Pekín.

El informe incómodo: China pisa el acelerador

El dato más revelador no está solo en los ceses, sino en el contexto en el que se producen. El Consejo Nacional de Ciencia trabajaba en un informe sobre el estado de la ciencia estadounidense que, según una de sus integrantes cesadas, Yolanda Gil, advertía de la creciente superioridad científica de China en áreas estratégicas. El documento apuntaba al avance sostenido de Pekín en inversión en I+D, producción científica y capacidades tecnológicas, al tiempo que Estados Unidos mostraba síntomas de retroceso por los recortes, la incertidumbre presupuestaria y la politización de sus agencias públicas.

La lectura política es difícil de evitar. Trump, que ha construido buena parte de su discurso internacional sobre la promesa de restaurar la supremacía estadounidense, se encuentra ahora con un diagnóstico que contradice esa narrativa: China no solo compite, sino que en determinados terrenos empieza a superar a Estados Unidos. En lugar de reforzar la independencia del organismo encargado de analizar ese desafío, la Casa Blanca ha optado por vaciarlo de golpe, abriendo la puerta a su sustitución por perfiles más afines a la agenda presidencial.

El Consejo Nacional de Ciencia no era un comité ornamental. Entre sus funciones figuraban aprobar grandes partidas de financiación, orientar la estrategia de la Fundación Nacional de Ciencia y ofrecer recomendaciones al Congreso y al Ejecutivo. La NSF, por su parte, es una de las grandes columnas vertebrales de la investigación básica en Estados Unidos, con un presupuesto cercano a los 9.000 millones de dólares y un papel decisivo en universidades, laboratorios y proyectos tecnológicos de largo alcance.

La decisión se produce además tras meses de presión sobre la propia Fundación Nacional de Ciencia. La Administración Trump ya había propuesto recortar más de la mitad de su presupuesto, aunque el Congreso bloqueó esos planes. Para sus críticos, la destitución del consejo allana el terreno para nuevos recortes y reduce los contrapesos internos frente a una Casa Blanca que pretende redibujar la política científica desde parámetros ideológicos y de lealtad política.

La dimensión institucional del golpe es profunda. El National Science Board fue concebido con mandatos escalonados de seis años para garantizar continuidad y autonomía frente a los vaivenes electorales. Esa arquitectura buscaba precisamente impedir que un presidente pudiera sustituir de una sola vez a todos sus integrantes y convertir el órgano en una extensión partidista del Ejecutivo. La purga de Trump rompe ese equilibrio y plantea dudas jurídicas y políticas sobre el alcance real del poder presidencial sobre organismos creados por ley.

La comunidad universitaria también ha reaccionado con preocupación. La Asociación de Universidades Americanas expresó su inquietud por el despido de los miembros del consejo, en un contexto de creciente tensión entre la Casa Blanca y las instituciones académicas. Para buena parte del sector científico, el problema no es solo la salida de 22 expertos, sino el mensaje que se envía a investigadores, universidades y centros tecnológicos: los diagnósticos incómodos pueden tener consecuencias políticas.

La paradoja es evidente. Mientras China refuerza su planificación tecnológica, su inversión pública y su estrategia industrial, Trump desmantela uno de los órganos encargados de medir la competitividad científica estadounidense. La Casa Blanca defiende que las operaciones de la NSF no se verán afectadas y ha sugerido que las competencias del consejo podrían necesitar una actualización, pero no ha ofrecido una explicación convincente sobre la urgencia ni sobre el cese simultáneo de todos sus integrantes.

El episodio encaja en una ofensiva más amplia contra estructuras independientes de asesoramiento científico. Durante su segundo mandato, Trump ha impulsado cambios drásticos en organismos federales, ha cuestionado a expertos técnicos y ha tratado de reforzar el control político sobre agencias que tradicionalmente habían funcionado con márgenes de autonomía. En este caso, el objetivo es especialmente sensible: la ciencia como palanca de poder nacional, crecimiento económico y seguridad estratégica.

El resultado inmediato es una incógnita institucional. Si el Consejo Nacional de Ciencia queda paralizado o es reconstruido con perfiles leales al presidente, Estados Unidos puede perder una herramienta esencial para evaluar con rigor su posición frente a China. Y eso ocurre justo cuando los datos apuntan a que la competición ya no se libra solo en aranceles, defensa o comercio, sino en laboratorios, patentes, universidades, semiconductores, inteligencia artificial y capacidad de atraer talento.

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Tres senadores del PP comieron con Vito Quiles en la víspera del asalto a Begoña Gómez

El agitador ultraderechista Vito Quiles despachó con tres senadores del Partido Popular 24 horas antes del asalto a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Según una exclusiva del programa «Mañaneros 360», de Radio Televisión Española (RTVE), Quiles comió con Benjamín Prieto, expresidete del Partido Popular de Cuenca, entre otros senadores, el pasado martes en la propia Cámara Alta. 

Después de la comida, la senadora popular Marimar Blanco se incorporó a la sobremesa en la cafetería del Senado. «Quiles come y se fotografía en el Senado con el Partido Popular«, ha informado el presentador del formato, Javier Ruíz. Asimismo, varios de los senadores que se encontraban en la cafetería afearon al activista por tomar esa imagen.

El Partido Popular ha negado que la comida estuviese agendada. «Fue causal, no estaba preparada», confirman fuentes del partido a la reportera de Mañaneros 360, Marta Hita. «La información está tan contrastada que sabemos lo que comieron: ensalada de garbanzos con picante«, ha detallado.

«Quiles accedió al restaurante con el teléfono en mano, agarró del brazo a la mujer del presidente, le empujó e impidió su salida de una cafetería de Las Rozas«, ha avanzado el conductor del maagzine en exclusiva. «Esto no es periodismo, es escuadrismo«, ha sentenciado de forma contundente

Un equipo de Más Vale Tarde se desplazó rápidamente hasta el lugar donde ocurrió todo y su reportero, Javier Bastida, corroboró la información. «Nos confirman que Quiles ha esperado a la mujer del presidente en el interior del recinto«, decía el periodista, que aseguraba que, ante la multitud de preguntas, habrá «respuestas bastante concretas porque en el interior del establecimiento hay cámaras que han podido grabar lo ocurrido y ese relato de si le estaba impidiendo salir a la mujer del presidente del Gobierno».

La mujer del jefe del Ejecutivo anunció que va a presentar una denuncia contra el activista mediático por una presunta «agresión». 

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Begoña Gómez denunciará a Vito Quiles por agresión y acoso en una cafetería

La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, anuncia que va a presentar una denuncia contra el agitador ultra Vito Quiles después de haber sufrido una «agresión» en el interior de una cafetería de Madrid, según avanzan fuentes cercanas a Gómez.

En el momento de los hechos, la esposa de Pedro Sánchez se encontraba con dos acompañantes cuando Quiles le ha abordado impidiendo que pudiera salir al extrerior del local. Tras lo sucedido, el agitador ha compartido un vídeo en redes en el que únicamente sale la parte en la que persigue a Gómez en el exterior de la cafetería. Una de ellas ha agarrado a Quiles para impedir que la agresión fuera a más, espetándole «Quita esa mierda».

Con este nuevo episodio en el que el agitador suma una nueva denuncia, cabe recordar que el Congreso de los Diputados abrió a Quiles un expediente después de que la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) lo denunciara por haber grabado con su móvil y sin permiso en las instalaciones parlamentarias, una decisión que contó con los votos de PSOE y Sumar y el rechazo del PP. 

En líneas similares, en enero el Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria (CCCP) del Congreso atribuyó infracciones graves tanto a Quiles como a Bertrand Ndongo y elevó el caso a la Mesa de la Cámara, para que fuera esta la que decidiera si suspendía o no su acreditación.

Las tres faltas por las que Quiles podría perder la acreditación

El origen de los hechos se remonta al pasado mes de noviembre cuando la APP puso en conocimiento de la Secretaría General del Congreso que Quiles había grabado con su móvil a Sánchez sin tener autorización para ello. «En el momento en el que el presidente del Gobierno se dirigía a la sala, Vito Quiles comenzó a grabarle mientras le formulaba preguntas. Fue advertido por personal de la Dirección de Comunicación, que estaba presente en la zona, de que no podía realizar la grabación. Él ignoró esa advertencia y continuó grabando. Todo ello lo publicó posteriormente en su cuenta de X», reza el documento.

Tras ello, la Mesa del Congreso le abrió un expediente sancionador y fue el 23 de diciembre cuando el Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria publicó un informe con el que confirmó que el agitador era conocedor de que no podía grabar al personal de la Cámara. 

A razón de todo ello se le imputan tres infracciones graves: grabar sin permiso, desatender las indicaciones del personal y difundir las imágenes. Con motivo de todos estos hechos, el Congreso endureció las restricciones y prohibió los “seguimientos” cuando una autoridad haya comunicado que no va a contestar preguntas, impidiendo la grabación de imágenes de forma «engañosa». En este punto, el informe considera que Quiles inició una persecución al jefe del Ejecutivo, que ya le había comunicado que quería responder. 

Por otra parte, las dos infracciones restantes hacen referencia a los hechos que datan del 11 de diciembre, cuando Quiles persiguió y grabó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a la salida de la presentación del último libro de Pérez Rubalcaba para su posterior difusión. El PSOE recordó a través de un escrito que era la segunda vez en un mes que el agitador llevaba a cabo este tipo de prácticas y el Consejo Consultivo, tras el traslado de la Mesa del Congreso, emitió un segundo informe en el que señalaba otras dos infracciones graves. Casi un mes después, el 15 de enero, el secretario general del Congreso, Fernando Galindo, notificó al pseudoperiodista que la Mesa había decidido, bajo consenso, continuar con ambos procedimietos

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Turno de Morocho, el inspector jefe que destripó la Kitchen y se convirtió en la peor pesadilla de Génova y sus superiores

Alcanza uno de sus momentos de mayor relevancia el juicio al ‘caso Kitchen’. Tras haberse ido sucediendo en estos últimos días las declaraciones de Mariajo Rajoy, María Dolores de Cospedal, Luis Bárcenas, Soraya Saenz de Santamaría o Javier Arenas es turno ahora de comparecer ante el juez para el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigó la ‘Caja B’ del Partido Popular y la operación para espiar al extesorero y robarle documentos sensibles para la formación política.

Morocho fue uno de los agentes más participativos y que mayor protagonismo obtuvo en las investigaciones relacionadas con los casos de corrupción que han afectado al Partido Popular. El inspector jefe de la UDEF redactó informes que sirvieron como base en las condenas de la ‘Gürtel’, así como han sido decisivos a la hora de abordar distintas tramas de esta índole relacionadas con la formación política.

En los últimos años, Morocho ha denunciado en repetidas ocasiones que, supuestamente, ha sido presa de maniobras con las que se le ha apartado del ‘caso Kitchen’, aludiendo a órdenes de superiores que le llamaban a eliminar de sus informes sobre la contabilidad en B referencias a Cospedal, algo que ocurrió cuando todavía era secretaria general del partido; así como al marido de ésta, el empresario Ignacio López del Hierro, y a altos cargos de la formación.

Morocho ya declaró en la fase de Instrucción y denunció allí, precisamente, que se le reclamara llevar a cabo este tipo de acciones. Así, en 2021 recordó en los tribunales una indicación que habría recibido de sus superiores en 2013 cuando aparecieron los llamados papeles del extesorero del PP, Luis Bárcenas. En este punto, en el momento de hacer sus primeros informes, le habrían pedido quitar, según trasladaba, las menciones a López del Hierro alegando que era amigo de Villarejo. Con todo, se refirió a otros mandos policiales y enmarcaba las primeras tramas en 2008, es decir, antes incluso de que se produjeran las detenciones del caso.

Negaciones en bloque y falta de conocimiento: la línea común de los dirigentes del PP

En las últimas dos semanas de juicio por el caso Kitchen, las principales figuras políticas que han comparecido como testigos han mantenido un relato coincidente basado en el desconocimiento de la supuesta operación parapolicial y en la negación de cualquier implicación directa o indirecta.

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostuvo una declaración marcada por respuestas medidas, en la que defendió que la actuación policial fue “legal” y negó tajantemente haber ordenado destruir pruebas relacionadas con la presunta contabilidad B del Partido Popular. Además, rechazó las afirmaciones del extesorero Luis Bárcenas sobre la existencia de documentación comprometedora o actuaciones irregulares desde el Ejecutivo. No solo eso, sino que, a pesar de evidencias como el famoso mensaje de «Luis, sé fuerte», aseguró que la relación que mantenía con el extesorero fue solo profesional y que no había ninguna cercanía o amistad entre ellos.

Por su parte, María Dolores de Cospedal admitió haber tenido contactos con el comisario Villarejo, pero los enmarcó en conversaciones informales, negando que le encargara actuación alguna vinculada a la operación Kitchen. También evitó reconocer conversaciones comprometedoras previamente conocidas, alegando falta de recuerdo sobre episodios clave .

En la misma línea, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aseguró no haber tenido conocimiento de la operación ni de investigaciones internas relacionadas con Bárcenas, subrayando que esas cuestiones no estaban dentro de sus competencias. Su comparecencia fue breve y basada en reiteradas respuestas de desconocimiento o falta de memoria .

El exdirigente popular Javier Arenas reforzó este patrón al afirmar que nunca tuvo constancia de la existencia de la operación Kitchen ni de una supuesta contabilidad paralela del partido hasta su publicación en prensa. Aunque reconoció reuniones con Bárcenas, restó relevancia a posibles grabaciones y aseguró que, de existir, se realizaron sin su consentimiento.

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PP, Vox y Junts tumban en el Congreso el decreto para la prórroga de los alquileres

El Congreso de los Diputados ha tumbado en la tarde de este martes el Decreto Ley impulsado por Sumar para la prórroga de dos años de los alquileres de 2,6 millones de personas que vencen entre el 21 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027 con 177 votos en contra de PP, Vox y Junts y cinco abstenciones del PNV. A favor de la convalidación han votado tanto PSOE y Sumar como sus habituales socios, entre quienes figuran ERC, EH Bildu, Podemos, BNG o Coalición Canaria, reuniendo 168 votos favorables al decreto. Con este rechazo, derecha y extrema derecha impiden, por tanto, que, en mitad de la crisis provocada por la guerra en Irán, los inquilinos puedan solicitar la congelación del alquiler.

Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha defendido que este decreto «va en contra de los ciudadanos porque incrementa el precio de la vivienda de alquiler y en compra como consecuencia de que disminuye la oferta», a la vez que ha acusado al PSOE de “dejar solo” a Sumar en la defensa del decreto. «Ni siquiera el Partido Socialista está posicionándose a favor del fondo de este decreto, y quiere dejar a sus socios solos, como lo ha dejado en el Consejo se Ministros, donde a regañadientes el Partido Socialista lo aprueba», ha agregado el presidente de los populares.

Instantes antes de que se procediera a la votación, la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, ha pedido a los grupos políticos que dejen «la política del corto plazo y de la zancadilla» y protejan a la gente que vive de alquiler con el voto del real decreto-ley. «Ni bajamos los brazos ahora, a unas horas de la votación, ni lo vamos a bajar mañana cuando pase la votación«, ha subrayado la ministra. Asimismo, Rodríguez ha instado a los partidos a que «no piensen en el Gobierno, que no piensen en el PSOE y que no piensen en Sumar», sino en la gente que sufre y que no duerme porque le cumple el contrato del alquiler. 

Con todo, el decreto decae también después de que en la mañana de este martes desde el PNV hayan anunciado que se abstendrían en la votación del Congreso, subrayando la “falta de seguridad jurídica” y al considerar que este ámbito se debe abordar con “medidas integrales” más allá de con fórmulas “bienintencionadas”. En esta línea, el presidente de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban, se ha referido a una “necesidad para continuar con el Gobierno” por parte del PSOE a la hora de apoyar este decreto ley impulsado inicialmente por su socio. Asimismo, ha calificado de «muy arbitrario» el plazo de dos años de prórroga de los contratos de alquiler, así como la limitación al 2% las actualizaciones anuales de renta. «Llevamos seis ó siete años con medidas excepcionales en materia de vivienda, y así no podemos continuar, porque debemos dar seguridad, tanto a los propietarios de pisos como a los quieren un alquiler, y eso requiere de una normativa que se mantenga en el tiempo», ha añadido el líder del PNV poco después de anunciar la abstención de su formación.

Sumar llama a la movilización

Poco después de conocerse que el decreto iba a caer ante el rechazo anunciado por PP, Vox y Junts, desde Sumar, el socio del Gobierno que impulsó la prórroga, han llamado a movilizarse, vertiendo sobre quienes han votado en contra la responsabilidad de que el decreto haya caído. Así, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha defendido que aunque «hay batallas que se pierden en las Cortes, están ganadas en la calle».

«El llamamiento es a la movilización social. Los derechos se ganan desde los Ejecutivos, desde los sindicatos, desde los colegios profesionales y desde la movilización. Por tanto, si deciden tumbar la norma, yo clamo a la ciudadanía a que se organice«, sostenía Díaz en la mañana de este martes previo a la votación en la Cámara Baja. En esta línea, la titular de la cartera de Trabajo ha asegurado que «no se van a rendir» y que estudiarán «todas las medidas posibles para continuar defendiendo a la gente». «Unos se colocarán del lado del daño, de la destrucción y del mal, y desde luego, el Gobierno de España sigue trabajando por el bien y por mejorar la vida de la gente», ha remarcado.

Entre otras cosas, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha recordado que la vivienda es la principal preocupación de la ciudadanía y ha puesto de relieve que desde que este decreto entró en vigor hace un mes, son «miles y miles» de ciudadanos los que han instado a sus caseros a que les prorroguen los contratos de alquiler. Así, y preguntada por si Sumar se equivocó al empujar a su socio de Gobierno a aprobar esta norma pese a saber que no contaba con apoyos suficientes en las Cortes, Díaz ha defendido que la estrategia fue «acertada”. «Hicimos esa apuesta sabiendo lo que hacíamos. Dimos una oportunidad y hemos acertado«, ha indicado.

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El decreto de vivienda llega al Congreso sin los apoyos suficientes para prorrogar el alquiler de 2,6 millones de personas

El pasado 20 de marzo, el Gobierno anunció las medidas para hacer frente a la crisis por la guerra de Irán. La crisis en el Consejo de Ministros se resolvió aquel viernes con dos reales decretos ley, uno de ellos el de la prórroga de los alquileres que forzó Sumar, y que este martes llega al Congreso de los Diputados.

Después de cuarenta días en vigor, está previsto que el texto decaiga en la Cámara Baja. A la espera de que se produzca una sorpresa de última hora a lo largo de la mañana, PP, Vox y Junts van a votar en contra de que siga vigente la posibilidad de solicitar la congelación del alquiler para 2,6 millones de personas, según el cálculo del Sindicato de Inquilinas. Esta organización es una de las que más ha presionado, tanto para que se aprobara la medida como para que los partidos que la van a tumbar, al menos, se enfrenten a sus propios votantes y les digan claramente que van a permitir que se les pueda dejar en la calle en uno de los momentos más tensos a nivel económico.

Este domingo lo hicieron frente a la sede del Partido Popular, pero llevan presionando desde que se aprobó el decreto, por ejemplo enviando 70.000 cartas a los diputados de la derecha que pretenden tumbar el decreto, recordándoles que también los inquilinos que hay entre los suyos se verán afectados, y que dos de cada tres votantes del PP apoyan la prórroga, según una encuesta del Ateneo del Dato.

El Sindicato ha estado animando a los inquilinos a beneficiarse del decreto antes de que llegue la cita de este martes en el Congreso, aunque desde el mismo 20 de marzo advierten de que su alcance no es suficiente. Ese día, celebraron su aprobación como un logro propio, aunque lamentaron que no era «una congelación real», además de que la medida «no aplicaría a contratos de habitación o contratos temporales«, como alertó su portavoz Valeria Racu. Entre sus exigencias para paliar la crisis de los alquileres estaba también recuperar la moratoria antidesahucios, la prohibición de echar a la calle y cortar suministros a vulnerables, que PP, Vox y Junts también tumbaron por considerar que fomenta la okupación.

Junts reafirma su ‘no’ a pesar del acercamiento de Sumar

A horas de que se produzca la votación, el PP sigue en un ‘no’ rotundo. Esto deja la pelota en el tejado de Junts, cuyo apoyo complicó la misma líder de Sumar, Yolanda Díaz, cuando calificó a los de Puigdemont como una organización «clasista» y «racista». Si ya eran tensas las relaciones con el Gobierno, los catalanes tienen ahora en su mano el destino de un decreto clave para la parte de Sumar, que dirige las negociaciones y se niega a darse por vencida.

En ese sentido, este lunes, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunció que las negociaciones con Junts seguían en marcha, y abrió la puerta a conceder algunas de las exigencias de la derecha catalana para convencerles. Lo hizo en una entrevista en La Hora de la 1, pero unas horas más tarde el titular de Cultura y también de Sumar, Ernest Urtasun se reafirmó en que las vías que Junts pone encima de la mesa, «no deben ser un obstáculo» para negociar el decreto.

Lo que habían puesto encima de la mesa es, por un lado, bonificar a los caseros a los que se les pida la prórroga del alquiler con deducciones fiscales, una medida que va en contra de las exigencias de los Sindicatos de Inquilinas, que rechazan de plano las ayudas a los propietarios como forma de atajar la crisis de la vivienda. El propio Urtasun admitía que esta concesión va en contra del propio ideario de Sumar: «No son nuestro modelo», decía, aunque «estamos dispuestos a transitarlas».

La otra exigencia de Junts es el «IVA franquiciado«, que parte de una moción de los de Puigdemont para librar de ese impuesto para los pequeños autónomos, que el Gobierno ya apoyó como moneda de cambio. Fue en marzo, cuando PSOE y Sumar votaron a favor en el Congreso de esa PNL (proposición no de ley) no vinculante de Junts para eliminar el IVA a los autónomos que facturen menos de 85.000 euros al año, que ahora abren la puerta a convertir en realidad. Urtasun se escudaba en que Sumar sí está «de acuerdo» con esa medida, y recordaba que no es más que la transposición de una directiva europea.

Pero mientras Bustinduy y Urtasun celebraban en público que «hay tiempo» de que los de Puigdemont se lo piensen, Junts reafirma que votarán en contra. Las fuentes del partido consultadas por este medio son claras: «El Gobierno sabe lo que planteamos. No debemos negociar nada ni estamos negociando nada«, aseguran. Sobre el acercamiento de Sumar, creen que «acreditan que han entendido qué defiende Junts y que están dispuestos a ejecutarlo», y pone la pelota en el tejado del PSOE: «¿Seguirá sin aceptar que no tiene mayoría y queriendo aprobar sus propuestas sólo por la puerta trasera?», se preguntan.

Dónde también han hablado es en el PP, «la única fuerza política que se ha negado» a negociar, según Urtasun. Fuentes populares  aseguran que no desvelan su posición hasta los debates, aunque se refieren a las declaraciones de su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, que mantuvo este sábado que rechazan el Real Decreto-ley y pidieron al Gobierno «que reflexione» en una entrevista en RNE.

Sumar presiona al PSOE

Una vez pase la votación, sea cual sea el resultado, en sectores de Sumar habrá una reflexión sobre el apoyo del PSOE a sus iniciativas. Los de Yolanda Díaz han hecho extensiva su presión a PP y Junts a la parte socialista del Gobierno, a la que han pedido una y otra vez que colabore en las negociaciones. La última vez este lunes, cuando Urtasun les lanzó un nuevo «llamamiento». Fuentes de Ferraz aseguran que ellos también han participado en la negociación, y que no dan por perdido el decreto a pesar del ‘no’ que ha mantenido Junts.

Pero lo cierto es que, desde el mismo 20 de marzo, se notó el gusto del PSOE por este decreto. Empezando porque ese día los miembros de Sumar se negaron a sentarse en el Consejo de Ministros para forzar a que el texto, directamente, existiera. Lo consiguieron, pero Pedro Sánchez lo mencionó en apenas un minuto, después de dedicarle unos treinta a desgranar el otro decreto, el de las medidas anticrisis, que se aprobó unos días después en el Congreso. Desde entonces, el presidente dejó claro que si Sumar quería que su decreto saliera adelante, era cosa suya, dejandoles solos ante un ‘no’ anticipado el primer día por PP, Vox y Junts.

La caída del decreto abre el escenario judicial

La sesión en el Congreso de los Diputados comienza a las 15:00 horas, y tras varios debates se procederá a la votación, en la que está previsto que decaiga el decreto. Hasta ese momento, todavía pueden solicitar la prórroga aquellos inquilinos cuyo contrato expire antes del 31 de diciembre de 2027, mediante una petición por escrito a sus caseros. El texto, además, limita al 2% del precio actual la actualización anual de los contratos, en sustitución de lo que pueda subir el IPC (índice de precios al consumo) por la crisis derivada de la guerra en Irán.

Urtasun recordaba también que el decreto puede suponer para algunos inquilinos, entre los que hay muchos que votan al PP, un ahorro de hasta 2.000 euros cada año, partiendo de la base de que para muchos otros la medida supone directamente no perder la casa en la que están en alquiler al poder prorrogar su contrato dos años más. Además, en algunas ciudades con los precios tensionados, el ahorro puede aumentar a «entre 600 y 700 euros al mes«, según el ministro.

La posibilidad de acogerse a él existe para más de un millón de contratos, según los datos que ha ido aportando el Sindicato de Inquilinas en sus comunicados. Sin embargo, pasada la votación se abrirá un nuevo escenario: el judicial. Y es que, si el decreto decae, serán los tribunales los que tengan que decidir sobre aquellas solicitudes de prórroga que se hayan pedido durante estos cuarenta días, pero que no se hayan tramitado todavía.

Y aquí es donde está otro de los puntos de tensión entre el PSOE y Sumar, con la ministra de Vivienda, la socialista Isabel Rodríguez, admitiendo que sería un escenario jurídico «inédito», y diciendo que espera que la Justicia se ponga «siempre del lado del derecho a la vivienda», pero no dando pie a que se vaya a tomar ninguna medida para dar garantías jurídicas a quienes se vean en esta situación.

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Varias certezas y muchas dudas del intento de atentado contra Trump: pánico y caos en la cena de corresponsales

Varias certezas y muchas dudas del intento de atentado contra Trump: pánico y caos en la cena de corresponsales

«No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco». Así vivió Donald Trump, según sus propias palabras, el momento en el que un hombre, Colle Allen, se saltó el pasado sábado el perímetro de seguridad y trató presuntamente de atentar contra él durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Hilton de Washington. El tercer intento de asesinato del presidente estadounidense en menos de dos años.

Las imágenes de los periodistas y de los más destacados miembros del Gobierno norteamericano, vestidos de gala, tirados por el suelo, entre platos y copas desparramados, y del mandatario y su mujer siendo desalojados en medio del caos, han dado la vuelta al mundo. Como ya lo hicieron las que en julio de 2024 mostraron al republicano, aún candidato presidencial, con una oreja ensangrentada tras ser atacado en un mitin y, en septiembre de ese año, las del arresto de un hombre que había intentado dispararle, escondido entre unos arbustos, mientras el casi octogenario político jugaba al golf.

Pero, ¿qué ha ocurrido esta vez?. «Esperad un minuto, dejadme ver qué está pasando«, cuenta el otrora magnate que le dijo a su equipo después de que se oyeran varios disparos desde la sala del banquete. Quiso, según ha dicho en una entrevista en la CBS, ser testigo de lo que estaba sucediendo. Pocos segundos después, fue evacuado totalmente ileso. En torno a esos minutos de confusión, varias son las certezas pero muchas aún las dudas en medio de la investigación de los motivos del sospechoso y de la actuación de los servicios secretos.

El asalto al perímetro de seguridad

Profesor de 31 años, desarrollador de videojuegos y residente en Torrance, en el estado de California, Allen se había alojado en el hotel donde se celebraba la ceremonia, ubicado a solo siete minutos en coche de la Casa Blanca, según explicó el jefe del departamento de policía del Distrito de Columbia. Un hecho que facilitaba la planificación del atentado.

«Entrar aquí era bastante fácil, bastaba con que enseñases tu ticket de la cena o con que demostrases que estabas hospedado en el hotel. Es verdad que después, para entrar en el comedor donde se celebraba la cena, sí tenías que pasar un control de seguridad», explica la corresponsal de RNE en Washington, María Carou, presente en la cena.

El propio Trump fue el primero en difundir, en su red Truth Social, las imágenes de los instantes previos a que se desatara el pánico. En blanco y negro y muy mala calidad, el vídeo de las cámaras de seguridad muestra a un hombre corriendo y burlando un control en medio del estupor de los miembros del servicio secreto, que, al verle pasar, desenfundan sus armas y disparan.

«La primera sorpresa es cómo se ha podido meter alguien con una pistola, una escopeta y varios cuchillos en el Hilton, ¿no? Parece ser que había reservado una habitación y llevaba ahí dos días. Pero por otra parte se puede decir que las medidas de seguridad funcionaron, puesto que ni siquiera llegó al sótano donde estaba siendo la cena. O sea, no llegó al arco de seguridad«, ha afirmado este lunes en La Hora de la 1 la periodista de RTVE Anna Bosch, que fue corresponsal en Washington de 2004 a 2009.

Trump ya había remarcado en una rueda de prensa en la Casa Blanca poco después del accidente que el atacante era un «loco» y un «lobo solitario» que no llegó a traspasar el perímetro de seguridad de acceso al salón de baile.







La primera dama, Melania Trump, y el presidente, Donald Trump, asisten a la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en el Washington Hilton, el sábado 25 de marzo de 2026, en Washington Tom Brenner AP/Tom Brenner

Pánico y caos entre los corresponsales

Habían pasado apenas unos minutos desde que el matrimonio presidencial había accedido al gran salón del Hilton. Los más de 2.000 invitados -la flor y nata del Ejecutivo y de la política de Washington, periodistas y diplomáticos y otros miembros de la élite— habían empezado a cenar, con el mandatario y la primera dama, Melania, en la mesa principal sobre un escenario.

La expectación era enorme, puesto que era la primera vez que Trump aceptaba acudir como presidente, tras años de boicot al evento, a esta cena que anualmente celebra la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. «Su discurso de esta noche será un clásico Donald Trump: será gracioso, entretenido y se dispararán algunos tiros«, llegó a soltar antes del evento la portavoz presidencial, Karoline Leavitt.

Ya con el primer plato, -una ensalada de burrata- servido, varios disparos secos resonaron cerca de una de las mesas. El pánico se apoderó del salón, en el que, para más inri, no había cobertura telefónica. Muchos de los asistentes se lanzaron bajo las mesas sin entender qué pasaba. Así lo cuenta la corresponsal de TVE Cristina Olea: «El presidente estaba ya sobre el escenario, pero todavía no había pronunciado su discurso. Y de repente oímos unos disparos muy cerca de nosotros. Algunos todavía nos estábamos preguntando si lo que acabábamos de oír era verdaderamente un tiroteo».








Para todos los públicos




Así se vivió el intento ataque contra Trump en la Casa Blanca - Informativo 24h | Ver


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Transcripción completa

ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

Ella estaba sentada con otros compañeros periodistas y varios diplomáticos europeos y alguien a su lado gritó: ‘¡al suelo, al suelo!‘. «Así que todos nos agachamos, nos refugiamos debajo de la mesa«, recuerda. Aunque no todos hicieron lo mismo. María Carou destaca que, algunos corresponsales como ella, no se echaron al suelo: «Pero no porque seamos especialmente valientes, sino simplemente por inconsciencia«, reconoce. «No tenemos automatizado ese mecanismo de ‘esto puede ser también un peligro para nosotros, deberíamos protegernos’, añade la periodista, que cree que «los estadounidenses tienen esa idea más interiorizada».

En su crónica de los hechos, el periodista de la Agencia EFE Eduard Ribas i Admetlla relata cómo con los invitados resguardados bajo las mesas, decenas de agentes del servicio secreto con armas largas «brincaban sobre las sillas» para proteger al presidente, flanqueado por la primera dama, Melania, y la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Weijia Jiang. El republicano llegó a relatar sobre los disparos que pensó que había caído una bandeja.

María Carou, periodista de RNE en la cena de corresponsales con Trump: «Todo el mundo está en shock»

Protocolo de extracción de emergencia

Según las autoridades, Cole Tomas Allen había intentado acceder al evento armado con una escopeta de caza, una pistola y varios cuchillos y fue reducido y arrestado tras un tiroteo con la policía. En la rueda de prensa que Trump convocó minutos después del suceso, aseguró que el hombre también disparó a uno de los agentes, pero el chaleco antibalas evitó que las heridas fueran mortales.

Dentro del salón, esos disparos que parecían bandejas estrelladas, pillaron al presidente y a su esposa, a Leavitt y a Weijia Jiang atendiendo el número del ilusionista Oz Pearlman, contratado para amenizar la gala. «Yo estaba adivinando un nombre en el que Karoline pensaba y, justo cuando revelaba la respuesta en mi libreta, escuchamos el ruido», explicó Pearlman en una entrevista. Llegó a pensar que «estaba a punto de estallar una bomba«.

En cuestión de segundos, según se ve en algunos videos, los servicios de Inteligencia pusieron a resguardo al vicepresidente, JD Vance, y seguidamente, agentes fuertemente armados accedieron para blindar al presidente. A poca distancia de su asiento, el millonario político parece tropezar mientras es evacuado. «¡Tírese al suelo, tírese al suelo!», ha relatado Trump que le pedían los agentes.

Sobre que primero desalojaran al vicepresidente, Anna Bosch destaca: «No sabemos si tal y como dice Trump fue porque él lo pidió así o porque hubo allí una mini descoordinación de los servicios secretos, que se llevaron primero al sustituto antes de llevarse al titular».

«Quería ver qué estaba pasando. Y para entonces, empezamos a darnos cuenta de que tal vez era un problema malo, un problema diferente«, ha asegurado el mandatario en una entrevista con el programa ’60 minutos’ de la cadena CBS.









Evacuación de Trump tras el intento de atentado en la cena de corresponsales - Fin de semana 24h | Ver


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La esposa del Secretario de Estado
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El Secretario de Guerra Pifex y su
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¿Qué pasa?

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¡Vamos!

¡Vamos!

Gracias

por ver el video

¿Vale?

y

Nos vemos mañana

tal?

Así ha sido la evacuación de Trump y J.D. Vance tras el intento de atentado en la cena de corresponsales

Cristina Olea detalla cómo, en medio del estupor, una compañera le pidió el teléfono para enviar mensajes a su familia, mientras que otra lloraba y se le abrazó y otros «simplemente grababan con sus teléfonos móviles». Pero en general, todos querían averiguar qué ocurría. «Porque tardamos bastantes segundos, quizás varios minutos en darnos cuenta de que los disparos no se habían producido dentro de la sala, sino muy cerca, dentro del hotel», agrega.

Ya a resguardo y con el sospechoso detenido, Trump quiso que el show continuara aunque, según explicó, aceptó acatar la indicación de abandonar las instalaciones por cuestiones de seguridad: «El servicio secreto y las fuerzas del orden hicieron un trabajo fantástico. Actuaron con rapidez y valentía», aseveró a través de su red social. Minutos después, con los comensales evacuados -recuperándose del susto, con periodistas informando a sus medios en medio de la confusión e invitados con botellas de vino que habían cogido de las mesas o haciéndose fotos para el recuerdo- y todos de esmoquin, el mandatario ofreció una atípica rueda de prensa.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa«, ironizó el presidente.

El perfil del «lobo solitario» y su manifiesto

El propio Trump compartió imágenes del arrestado, entre ellas, una fotografía en la que se le ve esposado bocabajo en el suelo del hotel. Colle Allen -cuya identidad publicaron los medios estadounidenses- trabajaba como profesor en la escuela de preparación de exámenes C2 Education. En su Linkedin, el hombre detalla que entre 2013 y 2017 estudió Ingeniería Mecánica en el Instituto Tecnológico de California (CalTech) y un master en Ciencias Informáticas por la Universidad Estatal de California entre 2022 y 2025.

Desde 2018 es también desarrollador de videojuegos independiente.

Dylan Wakayama, presidente del Asian American Civic Trust, dijo a Los Angeles Times que Allen daba clases particulares a varios estudiantes de secundaria miembros de esa organización sin fines de lucro. “Pensaban que era muy inteligente, con gran dominio de la biología, las matemáticas y las ciencias. Creían que era una persona amable y tranquila. Se quedaron completamente atónitos cuando les conté todo lo que había sucedido”, dijo.

El hombre, que no resultó herido en su detención pero trasladado a un hospital, ha permanecido bajo custodia y este lunes ha sido acusado formalmente del intento de asesinar el presidente de EE.UU. por el tribunal federal de Washington ante el que ha comparecido. Y podría ser condenado a cadena perpetua. También ha sido acusado de otros delitos, como transportar armas de fuego entre estados y usarlas para cometer un crimen. La fiscal federal Jeanine Pirro ha dicho que la investigación sigue y ha avanzado que presentarán nuevos cargos.

El atacante de Trump viajó desde Los Ángeles para alojarse en el hotel del atentado uno o dos días antes y dejó un manifiesto

En un manifiesto dirigido a su familia poco antes del episodio del Hilton, al que ha tenido acceso The New York Post, Allen se marcaba como objetivo atacar a los cargos de la Administración Trump: «del más alto al más bajo«, y señalaba que utilizaría perdigones y no balas para evitar daños mayores.

«Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes», reza presuntamente esa nota en aparentemente referencia a Trump y a su supuesta implicación en la trama del pedófilo Jeffrey Epstein. En ese texto, el detenido reconoce que esta es «la primera oportunidad real para hacer algo al respecto».

En esa nota, firmada como ‘el asesino federal amistoso’, Allen rebate algunos dichos y hechos, como la frase cristiana de «hay que poner la otra mejilla». «Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es cristiano, sino complicidad con los crímenes del opresor», alega. Y se refiere también a la supuesta vulnerabilidad del hotel, donde se hospedó el día anterior del evento tras haber viajado en tren desde Los Ángeles, haciendo escala en Chicago.

«Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», sentenciaba. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta», agregaba.

El impacto político del tercer ataque en dos años

Este episodio -el tercer intento de magnicidio contra el líder republicano en los dos últimos años- se da en un momento de fuerte caída de su aprobación, tanto entre los votantes de la oposición demócrata como por parte de sus propios defensores republicanos, principalmente por la impopular gestión de la guerra en Irán iniciada junto a Israel pero también por escándalos como el de la antigua relación del presidente con Epstein.

Además, deja en evidencia los posibles fallos en la seguridad y el incremento de la polarización y la violencia política en un país donde cuatro presidentes han sido asesinados a lo largo de la historia. Según informó el domingo The Washington Post, el Gobierno estadounidense no implementó el máximo nivel de seguridad para la cena del sábado, a pesar de la presencia del presidente y muchos miembros de su gabinete, entre otros altos cargos.

Tercer atentado contra Trump en dos años

En una entrevista con Fox News, el inquilino de la Casa Blanca dijo que el detenido es un «tipo muy problemático» que actuó movido por un «odio» profundo hacia los cristianos.

«Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano», enfatizó Trump, y afirmó que la familia del agresor sabía de sus tendencias violentas: «Su familia sabía que tenía dificultades. Tal vez deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza. Probablemente es algo difícil de hacer, supongo, pero es una situación muy, muy mala».

En la entrevista con el programa ’60 minutos’, Trump se ha molestado con la periodista cuando le ha leído la parte del manifiesto de Allen en el que se refiere al «pedófilo, violador y traidor».

«Estaba esperando que leyeras eso, porque sabía que lo harías. Porque sois gente horrible», ha arremetido Trump. «Yo no soy un violador. No violé a nadie. Yo no soy un pedófilo. Leíste esa basura de una persona enferma. Me asociaron con cosas que no tienen nada que ver conmigo. Fui totalmente exonerado», ha añadido.

Sáenz de Santamaría y el reto de Villarejo en Kitchen: «Que explique lo que hacía en el CNI»

«Que explique lo que hacía en el CNI«. Han sido las contundentes palabras con las que el excomisario policial José Manuel Villarejo ha retado, en el juicio del caso Kitchen, a la exvicepresidenta del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría. La cúpula de Interior bajo el mandato de Mariano Rajoy está ahora bajo la lupa de la Audiencia Nacional, con el exministro Jorge Fernández Díaz en el banquillo de los acusados y otros tantos nombres de la primera fila del PP como testigos, entre ellos, el propio Mariano Rajoy o la exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal.

Con este reto se refería el comisario jubilado a la exdirigente ‘popular’, también declarante en el juicio por la trama para dirimir si Fernández Díaz comandó una operación para sustraer o destruir documentos custodiados por Luis Bárcenas relativos a la trama Gürtel que podían contener información sensible. Sáenz de Santamaría está retirada de la política desde 2018, cuando Pablo Casado le ganó las primarias del PP, pero en su etapa en el Gobierno de Mariano Rajoy, era una figura total. Controló el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), de ahí la alusión del comisario, cuando las competencias pasaron a la vicepresidencia del Gobierno. Con el cambio de legislatura, Pedro Sánchez devolvió el control de los Servicios Secretos de Inteligencia al Ministerio de Defensa.

Es precisamente por su labor al frente del CNI por lo que su declaración en el juicio de Kitchen resulta interesante. La sombra de los servicios secretos españoles está muy presente en el sumario de Kitchen y son varios los acusados que explican que por encima del Ministerio del Interior y de la Policía operaba el CNI, en ese momento en poder de la propia Sáenz de Santamaría como vicepresidenta del Gobierno de España.

El proceso judicial y las condenas propuestas

El juicio a la cúpula del Ministerio del Interior durante el gobierno del PP de Mariano Rajoy por el ‘caso Kitchen’ durará aproximadamente unos tres meses. Anticorrupción pide 15 años de cárcel para Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad; para Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, y para Andrés Gómez Gordo, quien fuera jefe de seguridad de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal. Mientras tanto, para Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas presuntamente implicado, se reclama una pena de 12 años y cinco meses de prisión y la nulidad de su nombramiento como funcionario de la Policía. Por otro lado, una condena mayor se ha solicitado para el comisario José Manuel Villarejo, de 19 años«Yo declararé la verdad y confío en que la realidad sea la que prevalezca», decía a las puertas del juzgado. «Afortunadamente el Tribunal se ha dado cuenta de que todo era humo. Yo era un humilde agente de inteligencia«, argumentaba, señalando directamente al CNI y, por ende, a Soraya Sáenz de Santamaría como su máxima responsable.

En su escrito de acusación, la Fiscalía traza las líneas de la operación y remonta su origen a la primera mitad de 2013. «Desde la cúpula del Ministerio del Interior, encabezado por Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino se ideó, sin que pueda descartarse además la intervención de otras personas de diferentes instancias, una ilícita operación policial de inteligencia con el objetivo de hacerse con los archivos que pudieran encontrarse en poder de Bárcenas, quien había ocupado el cargo de tesorero del partido y se encontraba formalmente investigado en dicha causa», explica el texto, que también destaca que een «la ejecución de dicha ilícita operación de inteligencia dirigida a impedir la incorporación al procedimiento judicial de material incriminatorio habrían participado también los comisarios José Manuel Villarejo, entre otros, con la intervención además del que fuera chófer de Bárcenas, Sergio Ríos».

El plan comenzó a resquebrajarse cuando un falso sacerdote entró en casa de la familia Bárcenas para amenazarlos y amedrentarlos y Sergio Ríos se presentó allí fuera de horario laboral y sin haber sido avisado de lo que estaba ocurriendo para «salvarles». La familia Bárcenas sostuvo desde un primer momento que lo ocurrido «parecía ser un montaje», y el propio Bárcenas, en una entrevista reciente en la que rompió su silencio tras varios años, sostuvo que le pareció muy extraña la actitud de su conductor, presentándose en su vivienda sin previo aviso y sin que nadie le hubiera dicho lo que estaba pasando, lo que le puso bajo sospecha.

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España entra por primera vez en el top 15 de países con más gasto militar

España ha entrado por primera vez entre los 15 países del mundo con mayor gasto militar, según los nuevos datos publicados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, el SIPRI. El informe sitúa al Estado español en el puesto número 15 del ranking global tras elevar su gasto hasta los 40.200 millones de dólares en 2025, una cifra que supone un incremento del 50% respecto al año anterior y que coloca al país dos posiciones por encima de la que ocupaba en 2024.

El salto no es menor. En términos de Producto Interior Bruto, España habría alcanzado una carga militar del 2,1% del PIB, superando por primera vez en décadas la barrera del 2% que la OTAN venía reclamando a sus Estados miembros. El SIPRI vincula este crecimiento al Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa aprobado por el Gobierno en abril de 2025, al que se asignaron 11.800 millones de dólares durante ese ejercicio.

La entrada de España en este grupo de países se produce en un contexto de rearme acelerado en Europa, marcado por la guerra en Ucrania, la presión de la OTAN y el giro estratégico de la Unión Europea hacia una mayor autonomía militar. A escala mundial, el gasto militar alcanzó en 2025 los 2,887 billones de dólares, un 2,9% más en términos reales que en 2024, encadenando así el undécimo año consecutivo de aumentos.

El rearme europeo empuja a España al club de los grandes gastadores

El ascenso español en la clasificación llega después de años en los que Madrid figuraba entre los socios de la OTAN con menor gasto militar en relación con su PIB. En 2025, sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez aceleró los plazos y anunció que España cumpliría ese mismo año el objetivo del 2%, que inicialmente estaba previsto para 2029. La decisión supuso un aumento de 10.500 millones de euros destinado a telecomunicaciones, ciberseguridad, equipamiento militar, mejora salarial y ampliación de efectivos.

El cambio de ritmo coloca a España junto a potencias consolidadas del gasto militar. Según la clasificación recogida por el SIPRI, Estados Unidos continúa liderando el ranking mundial, seguido por China y Rusia. Alemania, India, Reino Unido, Ucrania, Arabia Saudí, Francia, Japón, Israel, Italia, Corea del Sur y Polonia completan la lista antes de España. En conjunto, los tres primeros países —Estados Unidos, China y Rusia— concentraron el 51% del gasto militar mundial en 2025.

Para España, el dato tiene una lectura política de primer orden. El Gobierno defiende que el aumento responde a un escenario internacional más inestable y a la necesidad de modernizar capacidades estratégicas. No obstante, el salto en gasto militar llega en plena discusión sobre las prioridades presupuestarias del país y abre un debate incómodo para el Ejecutivo de coalición: hasta qué punto el incremento en defensa puede convivir con el refuerzo del Estado del bienestar, la vivienda, la sanidad o la educación.

La cuestión no es solo contable. El gasto militar español ha aumentado un 122% en la última década, según los datos difundidos a partir del informe del SIPRI. Ese crecimiento refleja una tendencia sostenida, pero el dato de 2025 marca un punto de inflexión por la magnitud del incremento anual y por el impacto simbólico de entrar en el top 15 mundial.

El avance de España coincide, además, con una subida generalizada en Europa. El SIPRI señala que el gasto militar europeo creció un 14% en 2025, impulsado tanto por los países de la OTAN como por el esfuerzo bélico de Rusia y Ucrania. La invasión rusa de Ucrania sigue actuando como principal argumento político para justificar la escalada presupuestaria, pero también ha servido para consolidar un consenso cada vez más amplio en Bruselas sobre la necesidad de aumentar la inversión en defensa.

Ese consenso, sin embargo, no elimina las tensiones internas. En España, el aumento del gasto militar ha generado resistencias en sectores de la izquierda y del movimiento pacifista, que cuestionan que la seguridad se mida principalmente en términos de rearme. Frente al discurso gubernamental de la “autonomía estratégica” y la protección ante amenazas híbridas, estas voces advierten del riesgo de normalizar una carrera armamentística con consecuencias presupuestarias y geopolíticas de largo alcance.

La fotografía que deja el SIPRI es clara: España ya no aparece en la periferia del gasto militar global, sino dentro del grupo de los principales países inversores en defensa. Lo hace en un momento en el que la seguridad se ha convertido en uno de los ejes centrales de la política europea y en el que la presión de la OTAN se traduce en compromisos presupuestarios cada vez más ambiciosos.

La entrada en el top 15 supone, por tanto, mucho más que una subida en una tabla internacional. Es la confirmación de un giro estratégico: España ha decidido acelerar su rearme y situarse entre los grandes actores del gasto militar mundial. La incógnita, a partir de ahora, será si ese nuevo papel se consolida como una política de Estado o si abre una brecha política y social en torno a una pregunta de fondo: qué entiende España por seguridad y cuánto está dispuesta a pagar por ella.

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Resumen Guerra de Irán, 26 de abril | Trump: «No se puede permitir que Irán posea armas nucleares bajo ninguna circunstancia»

Resumen Guerra de Irán, 26 de abril | Trump: «No se puede permitir que Irán posea armas nucleares bajo ninguna circunstancia»

Pakistán relaja la seguridad cuando se disipa la esperanza de una reunión EE.UU.-Irán

 

Las autoridades de Islamabad, la capital de Pakistán, han relajado las restricciones de seguridad tras desvanecerse, al menos por ahora, las esperanzas de una segunda ronda de conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán. «Las terminales de autobuses, excepto la de Faizabad, las rutas de transporte, los parques y las rutas de senderismo han reabierto hoy», ha dicho a Efe el portavoz de la policía de Islamabad, Taqi Jawad.

 

Pakistán acogió la primera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán el 11 de abril en Islamabad, lo que supuso las primeras conversaciones directas de alto nivel entre ambos países en 47 años, con Pakistán actuando como mediador. Las delegaciones conversaron durante más de 20 horas en el hotel Serena. Se esperaba que la segunda ronda tuviera lugar en Islamabad durante este fin de semana, cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abas Araqchí, visitó la capital el sábado.

 

Las autoridades habían impuesto un cierre de seguridad en la ciudad, con las principales carreteras cortadas, el transporte público suspendido y las vías de acceso al Serena completamente cerradas, donde ya se alojaba un equipo de seguridad de avanzada de EE.UU. La reapertura parcial supone un retorno a la normalidad en la capital, aunque siguen vigentes algunas restricciones en la Zona Roja de Islamabad y sus alrededores, donde se encuentran instalaciones gubernamentales clave y centros diplomáticos. El acceso al Hotel Serena sigue restringido al público en general.Foto: Aamir QURESHI/AFP

Este es el informe pericial sobre las cátedras en España con el que Begoña Gómez se defiende de los ataques del juez Peinado

La defensa de Begoña Gómez presentaba esta semana un un informe pericial ante el juzgado del juez Juan Carlos Peinado con el que trataba de respaldar el modelo de cátedra como el que la mujer de Pedro Sánchez codirigió en la Universidad Complutense de Madrid y sobre la que el magistrado centra sus acusaciones.

El documento, al que ha tenido acceso este medio, concluye que el 75% de los programas codificados en este centro disponen de la participación de una persona externa y que eso “resulta plenamente coherente con la naturaleza de estas enseñanzas y con la normativa que las regula”.

«Actividad sustancialmente altruista»

El informe, elaborado por el catedrático Antonio Manuel López Hernández, sostiene que en las aulas y las cátedras extraordinarias “es habitual que participen profesionales no vinculados a la Universidad pero que tienen experiencia en el sector que constituye el objeto de su actividad, ocupando la contraparte privada en la alianza”.

Por esa razón, las líneas solventan que «ni la dirección ni la impartición de docencia o la realización de talleres y seminarios es un elemento de conformación de la carrera profesional de las personas comprometidas en el proyecto», sino que se trata de una «actividad sustancialmente altruista que, como mucho, les permite el encuentro y la actualización de conocimientos».

En este sentido, refrenda incluso que en 12 de las 50 cátedras extraordinarias que existen en la actualidad en el mencionado centro universitario, una de las persona que aparece como codirectora no presenta vinculación contractual con la UCM, lo que deja ver que se trata de profesionales que proceden de otras instituciones, ya sean públicas o privadas. Con todo, el informe pericial vendría a contradecir la tesis de Peinado, quien considera que Gómez utilizó la cátedra extraordinaria con motivo lucrativo.

Retribuciones

Además de lo anteriormente mencionado, el documento pone algunos casos pormenorizados sobre la mesa. Deja claro, por ejemplo, que “no tendría ningún sentido pensar que una cátedra de esta naturaleza como, por ejemplo, la cátedra Inditex de la Universidad de A Coruña, se ha constituido para favorecer la carrera profesional del presidente de esta sociedad”. Lo mismo sucedería con las cátedras extraordinarias que financia la ONCE, que sería llamativo pensar que “se crean para fortalecer el currículum profesional del presidente de esta organización”.

En el supuesto concreto de Gómez, solo podía cobrar un máximo de 15.000 euros al año al no ser funcionaria por los dos másteres que impartió en el centro. Además, nunca cobró por la codirección de la cátedra, pues tampoco podía hacerlo por el mismo motivo.

Así lo han refrendado varios testigos, pero el juez insiste en que la esposa de Sánchez se lucró e hizo de la cátedra un instrumento para contactos y proyectarse profesionalmente. Concretamente, señala que le “sirvió como un medio de desarrollo profesional privado” y “recibió una remuneración por dicha actividad”, en contra de lo que han esgrimido las personas que han hablado en sede judicial y ahora contradice también un informe pericial.

No se apropió de los fondos privados de otras compañías

El texto también desmonta que Gómez se apropiara de los fondos privados con los que otras compañías participaron en el trabajo para su “patrimonio personal”, dado que la gestión y administración de estos montantes no recaen en los directores privados, sino que lo hace “exclusivamente a las unidades administrativas de la propia Universidad”; esto es, en las Gerencias y Unidades de Asuntos Económicos de las Facultades, Centros o Institutos a los que se adscriben las cátedras.

En última instancia, mientras Peinado defiende que la captación de fondos podría obedecer a una “retribución encubierta” por futras ventajas privadas o comerciales “relacionadas” con las adjudicaciones públicas que vienen representadas por las firmas, el perito es contundente: toda cátedra obedece a un modelo de “colaboración público-privada” para atraer financiación externa.

Con ese objetivo, es la persona relacionada con el ámbito privado quien articula la relación con los patrocinadores o capta los recursos, mientras que la universidad  “asume la función pública , garantizando el control institucional, la adecuación académica de las actividades y la correcta gestión de los recursos conforme a la normativa universitaria” a través de un codirector u órganos académicos.

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Cospedal abre la puerta de la Operación Cataluña en el juicio de Kitchen: “Un patrimonio propio para la unidad nacional”

El juicio del caso Kitchen ha dejado muchas sorpresas. Una de las declaraciones que más expectación generaba era la de la ex secretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y no decepcionó: reconoció que se había reunido con el comisario policial José Manuel Villarejo «unas siete u ocho veces» y dijo de él que «se quejaba de ser un hombre que había prestado grandes servicios al Estado y que no se los habían recompensado lo suficiente«, en una alusión a la Operación Cataluña, por la que un dispositivo parapolicial puso esfuerzos para mermar el avance del proceso independentista en Cataluña e investigar la fortuna del expresident de la Generalitat Jordi Pujol.

Cospedal mentaba al excomisario Villarejo ante a la pregunta que le hizo el abogado del mismo, Antonio García Cabrera. El letrado le preguntaba a la exministra si recordaba si habían hablado sobre «alguna cuestión económica» en sus reuniones y si «se quejaba de haber puesto a disposición del Estado un patrimonio empresarial suyo, un dinero suyo en una operación de interés para la unidad de la nación española«. «Él, en ese sentido, se sentía perjudicado porque consideraba que había prestado grandes servicios al Estado para muchas cosas importantes«, argumentaba Cospedal. Al preguntarle el letrado si le había comentado que «incluso había puesto su patrimonio para la unidad nacional», «Pues posiblemente me lo dijera, letrado, posiblemente». Antes de eso, la exsecretaria general del PP negó que Villarejo recibiera ninguna retribución económica.

Ninguno de los dos, ni García Cabrera, ni Cospedal, pronunció explícitamente las palabras Operación Cataluña, pero el asunto se coló en un juicio en el que está previsto, si la salud se lo permite, que declare el propio Jordi Pujol. Uno de los argumentos principales de su defensa consiste en que la causa abierta por su fortuna en Andorra comenzó, precisamente, por el dispositivo liderado por Villarejo, ya que la expareja de su hijo mayor, Victoria Álvarez, denunció que había acompañado a Andorra a Jordi Pujol Ferrusola con dinero en efectivo en bolsas, alentada por el propio comisario para que así lo hiciera.

Del ‘Proyecto Barna’ a la ‘Operación Cataluña’

Finales de 2012. Fue el momento en el que las agendas de Villarejo marcaban que comenzó lo conocido como ‘Proyecto Barna’, que trascendió más adelante a la prensa como ‘Operación Cataluña’. Un ambicioso operativo que, además de desfogar el independentismo catalán, pretendía emprender un «plan de imagen» para relanzar la popularidad del PP catalán en una región y época en la que sus previsiones eran muy complicadas.

Unos meses más tarde, el 1 de julio de 2013, las agendas del comisario contenían otro escrito en relación con María Dolores de Cospedal. «MD: Comprende que hay que pagar lo pendiente y valora que se siga con el tema catalino«. El 12 de junio de 2014, casi un año después, Villarejo escribe en sus notas que Cospedal le propuso utilizar la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), de capital público, para sufragar un «pago pendiente» de 100.000 euros. En sede judicial, la exministra de Defensa ha asegurado que el comisario no recibió pago alguno.

Francisco Martínez, al otro lado del teléfono

Publicaba El Periódico un audio en el que se escuchaba a Villarejo comprometerse, el 13 de noviembre de 2012, en pleno nacimiento del operativo, a adelantar 30.000 euros que después le debían ser abonados con fondos reservados para «hundir a esta gente», en alusión al expresidente catalán Jordi Pujol y sus hijos en concreto, y al movimiento independentista en general. En el audio, el comisario conversa con el entonces secretario de Estado de Seguridad y ex número dos de Interior, Francisco Martínez, del resultado de las dos primeras reuniones que ya había mantenido el 10 de noviembre de 2012 con el empresario Javier de la Rosa, quien había facilitado información sobre la fortuna oculta de la familia del expresident.

En 2014, la citada ‘solución’: «Enresa- Fco. Gil (contacto de Cospe) Opción para obtener el pago pendiente», anotó en sus páginas el comisario. El entonces presidente de la empresa pública, Francisco Gil-Ortega Rincón, fue vicepresidente del Parlamento autonómico en Castilla-La Mancha y alcalde de Ciudad Real. Otro audio que publicaba RAC1 lo certificaba: «Bueno, mira, quizá una vía buena pueda ser esa que me ha dicho. Voy a hablar yo con Paco Gil Ortega y voy a decirle que lo vas a llamar, es el presidente de Enresa, eso que no se me olvide, eso lo voy a hacer ahora”, dice Cospedal en la grabación.

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Directo | Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un intento de atentado

Directo | Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un intento de atentado

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido evacuado este sábado de la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre armado, que ha sido interceptado y detenido, intentara entrar al evento. Trump ha salido ileso. Los centenares de asistentes a la cita, que incluían a la plana mayor del gobierno, tuvieron que ser evacuados.

Trump ha explicado después en una rueda de prensa en la Casa Blanca, que el atacante era un «loco» y un «lobo solitario» que no llegó a traspasar el perímetro de seguridad en el que el mandatario cenaba acompañado de la primera dama, Melania Trump, el vicepresidente, JD Vance, y centenares de periodistas y miembros del mundo de la política de Washington.

La fiscal general de Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, ha explicado en una rueda de prensa posterior que el atacante ingresó en el perímetro de seguridad armado con una escopeta y se encuentra «vivo» y hospitalizado y bajo vigilancia tras se neutralizado en los mismos pasillos del Hotel Washington Hilton donde se celebraba la cena de la Asociación de Corresponsables de la Casa Blanca.

Un miembro del Servicio Secreto, responsable de la seguridad del presidente, fue alcanzado en el chaleco antibalas pero se encuentra bien. El presidente de Estados Unidos compartió a través de su red social, Truth Social, una serie de imágenes y un vídeo que muestran el momento de la detención y la persecución del sospechoso del tiroteo ocurrido durante la cena.





Fotografía difundida en la cuenta oficial @realDonaldTrump de la red social Truth de Donald Trump, donde se muestra al supuesto tirador arrestado por agentes del Servicio Secreto.

«Nunca me dijeron que esta profesión era tan peligrosa»

«Podría haber sido el ruido de una bandeja o de una bala», explicó el mandatario acompañado de la primera dama, Melania Trump, el director del FBI, Kash Patel, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche.

«Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado», aseguró el presidente, quien dijo que este posible intento de asesinato fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto, mientras que le FBI está investigando a testigos.

Trump aseguró que el Servicio Secreto actuó de manera «muy rápida» y mejor, según aseguró, que en el caso de mitin de Butler (Pensilvania) en julio de 2024 en el que fue herido de bala por un francotirador.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa. Si Marco (Rubio) me lo hubiese dicho a lo mejor habría pasado de esto», bromeó el mandatario, quien publicó fotos del atacante detenido en el suelo tras su intento de atentado.

Trump dijo que el atacante era «un loco» y que podría ser un «lobo solitario», que actuó solo.

«No cambia el hecho de que esto me pase a mi, es impactante. Estaba sentado con la primera dama y escuché un ruido y pensé que era una bandeja, pensé que se había caído. El ruido venía de lejos y no se alcanzó mi área de ningún modo», dijo el presidente.

La policía evacuó el Washington Hilton Hotel después de un gran caos y de que el presidente, el vicepresidente, JD Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, la cúpula de poder, del país tuviera que se evacuada de emergencia. El director del FBI, Kash Patel, indicó este sábado que están examinando todos los restos de balas encontrados en el lugar, «incluyendo el arma larga y los casquillos». Aunque no existe confirmación oficial, varios medios locales aseguran que el tirador es un hombre de 31 años llamado Cole Allen que reside en Torrance, en el estado de California.






Momento en el que Trump es evacuado REUTERS/Bo Erickson

Los líderes internacionales han rechazado lo ocurrido y han mostrado su solidaridad con Donald Trump. «Condenamos el ataque que se ha producido esta noche contra el presidente Trump. La violencia nunca es el camino. La humanidad solo avanzará a través de la democracia, la convivencia y la paz», ha escrito el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la red social X.

«La violencia política es absolutamente inaceptable. Me alegra que el presidente y los invitados a la cena de los corresponsales de la Casa Blanca estén a salvo», ha escrito en redes sociales el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.








Para todos los públicos




Así se vivió el intento ataque contra Trump en la Casa Blanca - Informativo 24h | Ver


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01.09 min



Transcripción completa

ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha condenado lo que calificó como un «nuevo intento de asesinato» contra el mandatario de EE.UU., Donald Trump, tras el tiroteo registrado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington. «La Oficina del Presidente expresa su más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato que ha sufrido el presidente Donald J. Trump, el cuarto desde que inició su regreso a la Casa Blanca», ha señalado la Presidencia argentina.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha condenado este domingo «en los términos más enérgicos posibles» el tiroteo que se registró anoche en el hotel donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participaba junto con la primera dama y varios miembros de su Gobierno en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).

Trump, tras el tiroteo en la cena de corresponsales: «La de presidente es una profesión peligrosa»

Trump, tras el tiroteo en la cena de corresponsales: «La de presidente es una profesión peligrosa»

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado esta noche en rueda de prensa que el tirador que fue detenido en un intento de infiltrarse en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca «estaba muy lejos» de acercarse a él y aseguró que «era un loco», pero podría haber atravesado las puertas del gran salón donde él se encontraba.

Trump ha explicado en rueda de prensa cerca de la media noche cómo vivió la evacuación de la tradicional cena de Corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre fuera «interceptado» tras intentar traspasar la seguridad del evento armado con un arma larga.

«Podría haber sido el ruido de una bandeja o de una bala», ha contado el mandatario acompañado de la primera dama, Melania Trump, el director del FBI, Kash Patel, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche.

«Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado», ha dicho el presidente, quien afirmó que este posible intento de asesinato fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto, mientras que le FBI está investigando a testigos.

Trump: «Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa»

Trump ha explicado que el Servicio Secreto actuó de manera «muy rápida» y mejor, según aseguró, que en el caso de mitin de Butler (Pensilvania) en julio de 2024 en el que fue herido de bala por un francotirador.

«No cambia el hecho de que esto me pase a mi, es impactante. Estaba sentado con la primera dama y escuché un ruido y pensé que era una bandeja, pensé que se había caído. El ruido venía de lejos y no se alcanzó mi área de ningún modo», ha asegurado el presidente.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa. Si Marco (Rubio) me lo hubiese dicho a lo mejor habría pasado de esto», ha bromeado Trump, quien ha publicado imágenes del atacante detenido en el suelo tras su intento de atentado. Trump ha afirmado que se trata era «un loco» y que puede ser un «lobo solitario».








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ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

La policía evacuó el Washington Hilton Hotel después de un gran caos y de que el presidente, el vicepresidente, JD Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, la cúpula de poder, del país tuviera que se evacuada de emergencia.

La comunidad internacional condena el ataque

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha condenado el ataque. «Aliviada al saber que Donald Trump y Melania Trump y todos los asistentes a la cena de los corresponsales de la Casa Blanca están a salvo. La violencia no tiene cabida en la política, nunca. Con agradecimiento por la rápida acción de la policía y los equipos de respuesta para garantizar la seguridad de los invitados», ha escrito.

Sánchez condena el ataque: «La violencia nunca es el camino»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha condenado lo ocurrido. «Condenamos el ataque que se ha producido esta noche contra el presidente Trump. La violencia nunca es el camino. La humanidad solo avanzará a través de la democracia, la convivencia y la paz», ha escrito en la red social X.

Mamdani rechaza la «violencia política» tras el tiroteo en la cena de la prensa con Trump

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha rechazado este sábado la «violencia política» tras el tiroteo ocurrido durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y ha expresado alivio porque el presidente Donald Trump y los asistentes al evento resultaron ilesos.

«La violencia política es absolutamente inaceptable. Me alegra que el presidente y los invitados a la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca estén a salvo», ha escrito en redes sociales.

Milei habla de «intento de asesinato»

El presidente de Argentina, Javier Milei, condenó este sábado lo que calificó como un «nuevo intento de asesinato» contra el mandatario de EE.UU., Donald Trump, tras el tiroteo registrado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington.

«La Oficina del Presidente expresa su más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato que ha sufrido el presidente Donald J. Trump, el cuarto desde que inició su regreso a la Casa Blanca», señaló la Presidencia argentina en un comunicado publicado en sus redes sociales.

Israel condena «en los términos más enérgicos» tiroteo que obligó a la evacuación de Trump

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha condenado este domingo «en los términos más enérgicos posibles» el tiroteo que se registró anoche en el hotel donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participaba junto con la primera dama y varios miembros de su Gobierno en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).

«Condeno el tiroteo ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistió el presidente Trump, y felicito a las fuerzas de seguridad estadounidenses por su rápida actuación para neutralizar al atacante. Tolerancia cero ante la violencia política», ha escrito Saar en una publicación en X.

Quién es Cole Allen, el detenido por el tiroteo en la cena donde Trump fue evacuado ileso

Quién es Cole Allen, el detenido por el tiroteo en la cena donde Trump fue evacuado ileso

El detenido por el tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en la que ha sido evacuado ileso Donald Trump ha sido identificado como Cole Tomas Allen. Las imágenes del hombre reducido en el suelo por los agentes han sido difundidas por el propio presidente de Estados Unidos.

El sospechoso ha sido identificado por un agente como Cole Tomas Allen. Según sus redes sociales vive en Los Ángeles, es graduado por el Instituto de Tecnología de California y trabaja como profesor a tiempo parcial y desarrollador de videojuegos.








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ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

Los agentes han explicado que Allen tiene 31 años y reside en Torrance, California, una ciudad costera que forma parte de la zona de South Bay, cerca a Los Ángeles y colindante con la bahía de Santa Mónica.

Allen se alojaba en el hotel de la cena de corresponsales

El jefe del departamento de policía del Distrito de Columbia ha explicado que los investigadores creen que el sospechoso estaba alojado en el hotel Washington Hilton, donde se celebraba la cena anual, pero que aún no se ha determinado el móvil del crimen.

En algunas publicaciones de Facebook, se ve cómo Cole Allen fue nombrado ‘profesor del mes’ en diciembre de 2024 por la oficina de Torrance de C2 Education. Se trata de un servicio privado nacional de preparación para exámenes y tutorías para estudiantes que aspiran a ingresar a la universidad.

Además, un perfil de LinkedIn a nombre del sospechoso lo describe como «ingeniero mecánico e informático de formación, desarrollador de videojuegos independiente y profesor».

Formación en el área tecnológica

Allen obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica del Instituto Tecnológico de California en 2017 y una maestría en informática de la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills en 2025, según el perfil su perfil. En cuanto a su experiencia laboral se saber que en los últimos años ha trabajado como profesor a tiempo parcial para C2 Education y como desarrollador de videojuegos independiente. Antes, trabajó como ingeniero mecánico para la empresa IJK Controls en South Pasadena y, antes de eso, como asistente docente en el Instituto Tecnológico de California durante un año.

Su perfil público también incluye un artículo de un periódico local sobre una competencia de robótica que ganó su equipo en Caltech en 2016.

El Servicio Secretoha informado que el sospechoso estaba armado con una escopeta y ha sido detenido tras abrir fuego contra un agente del Servicio Secreto en el Hotel Washington Hilton, a las afueras del salón de baile donde se celebraba el evento, al que asistieron el presidente Donald Trump, su esposa Melania, el vicepresidente JD Vance y varios secretarios del gabinete.

España fuerza a la OTAN a responder una pregunta incómoda: alianza o subordinación a Trump

España no solo ha incomodado a Washington. Ha obligado a la OTAN a mirarse en un espejo que muchas capitales europeas preferirían evitar. La negativa del Gobierno español a permitir que sus bases y su espacio aéreo fueran utilizados para la guerra de Estados Unidos contra Irán ha abierto una pregunta que trasciende la coyuntura militar: ¿la Alianza Atlántica es una alianza entre socios soberanos o una estructura de subordinación a las decisiones de Donald Trump?

El debate se ha intensificado después de que Reuters revelara la existencia de un correo interno del Pentágono en el que se recogen distintas opciones para castigar a los aliados de la OTAN que, a juicio de Washington, no apoyaron suficientemente las operaciones estadounidenses durante la guerra con Irán. Entre esas opciones figuraría incluso la posibilidad de suspender a España de la Alianza Atlántica, una medida de enorme carga simbólica aunque de alcance operativo limitado.

Según la agencia británica, el documento expresa la frustración de altos niveles del Pentágono con varios aliados por su negativa o sus reticencias a conceder derechos de acceso, bases y sobrevuelo —conocidos en la jerga militar como ABO— para las operaciones contra Irán. El correo citado por Reuters llega a definir esos permisos como “la base absoluta” de la OTAN. Esa afirmación resume el choque de fondo: para la Administración Trump, la lealtad aliada parece medirse por la disponibilidad de cada país para facilitar sus infraestructuras militares cuando Washington lo exige.

España ha trazado una línea roja en ese punto. El Gobierno español rechazó que sus bases o su espacio aéreo pudieran ser empleados para atacar Irán. No se trata de una cuestión menor. Estados Unidos cuenta en España con dos instalaciones estratégicas, la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón, fundamentales para su despliegue en el Mediterráneo, Oriente Próximo y el norte de África. Pero la posición española recuerda algo elemental que a menudo queda sepultado bajo el lenguaje técnico de la seguridad: Rota y Morón están en territorio español y su uso no puede ser un cheque en blanco para cualquier guerra decidida en Washington.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este viernes desde Nicosia, donde se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la necesidad de que las partes implicadas en la guerra en Oriente Próximo se sienten para “lograr un acuerdo lo antes posible”, aunque recononció que teme que no exista “confianza entre las partes para un acuerdo a corto plazo”. Tras denunciar que Europa sufre las consecuencias de una “crisis provocada por una guerra ilegal”, Sánchez subrayó que “la ley del más fuerte hace que el mundo sea mucho más débil”. Preguntado por el correo interno del Pentágono, el jefe del Ejecutivo evitó alimentar la polémica y se limitó a señalar que su Gobierno “no trabaja sobre mails”, remarcando que la posición española es de “absoluta colaboración” con la Alianza Atlántica.

El ‘no’ de España sacude el tablero global

La presión sobre España no puede leerse únicamente como una disputa bilateral. Su verdadero significado es político y europeo. Madrid ha situado en primer plano una discusión que afecta a todos los socios de la OTAN: hasta dónde llega la lealtad atlántica y dónde empieza la obediencia ciega.

Durante décadas, Europa ha basado gran parte de su seguridad en el paraguas estadounidense. Ese esquema ha funcionado mientras Washington y sus aliados compartían diagnósticos, prioridades y márgenes de actuación relativamente compatibles. Pero la guerra contra Irán ha tensionado ese equilibrio. Trump reclama apoyo militar, logístico y político para una ofensiva que varios países europeos no consideran propia o no quieren convertir en una guerra abierta de la OTAN.

Ahí reside la relevancia de la postura española. España no ha cuestionado su pertenencia a la Alianza ni ha renunciado a sus compromisos de defensa colectiva. Lo que ha hecho es diferenciar entre ser aliado de Estados Unidos y participar en una guerra impulsada por la Casa Blanca. Ser socio no significa entregar automáticamente bases, espacio aéreo y respaldo político a cualquier operación militar estadounidense.

Ese matiz es precisamente lo que incomoda a la Administración Trump. Según Reuters, el correo interno del Pentágono considera que una eventual suspensión de España tendría un efecto limitado sobre las operaciones militares estadounidenses, pero un impacto simbólico importante. La lectura es clara: España no sería castigada tanto por paralizar la maquinaria bélica de Washington como por ofrecer un ejemplo peligroso para otros aliados. Si Madrid puede decir “no”, también podrían hacerlo París, Londres, Berlín o Roma.

La dimensión disciplinaria del planteamiento estadounidense se refuerza con otras opciones incluidas en el documento. Reuters señala que el correo contempla suspender a países considerados “difíciles” de posiciones importantes o prestigiosas dentro de la OTAN. También menciona la posibilidad de revisar el apoyo diplomático estadounidense a antiguas posesiones o disputas territoriales europeas, como el caso de las islas Malvinas/Falklands, administradas por Reino Unido y reclamadas por Argentina. Es decir, Washington no solo estaría pensando en sanciones militares, sino en utilizar la arquitectura diplomática y política de la Alianza como herramienta de presión.

La novedad, por tanto, no es únicamente que Estados Unidos esté molesto con España. Eso ya formaba parte del ruido diplomático de las últimas semanas. Lo verdaderamente relevante es que el Pentágono estaría explorando cómo convertir ese malestar en un mecanismo de castigo interno dentro de la OTAN. Trump no necesita abandonar la Alianza si puede transformarla desde dentro en un sistema de premios y represalias.

El propio presidente estadounidense ha alimentado esa incertidumbre. Trump ha criticado duramente a los aliados europeos por no enviar sus armadas para abrir el Estrecho de Ormuz, cerrado al tráfico global tras el inicio de la guerra aérea contra Irán. También ha llegado a plantear la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN. Sin embargo, según Reuters, el correo interno del Pentágono no propone ni una salida estadounidense de la Alianza ni el cierre de bases en Europa. Ese detalle resulta revelador: la estrategia no parece ser romper con la OTAN, sino imponer una nueva jerarquía dentro de ella.

El castigo como nueva doctrina atlántica

Esa jerarquía choca frontalmente con la idea de una alianza entre democracias soberanas. Si un país puede ser castigado por no sumarse a una guerra concreta, la OTAN deja de funcionar como un pacto defensivo y empieza a parecerse a una cadena de mando política bajo liderazgo estadounidense. La defensa colectiva no puede convertirse en obediencia automática a la Casa Blanca, menos aún cuando lo que está en juego no es una agresión contra un aliado, sino una ofensiva impulsada por Washington en Oriente Próximo.

España ha puesto nombre a esa contradicción. Al negarse a facilitar el uso de sus bases y de su espacio aéreo para atacar Irán, Madrid ha obligado a la Alianza a responder una pregunta incómoda: si sus miembros conservan capacidad real para decidir sobre la guerra y la paz o si deben aceptar que la pertenencia a la OTAN implica seguir a Estados Unidos allí donde Trump marque el camino.

La respuesta europea está lejos de ser unánime, pero el dilema ya no puede esconderse. Reino Unido, Francia y otros aliados han defendido que sumarse al bloqueo naval exigido por Washington equivaldría a entrar en la guerra, aunque se han mostrado dispuestos a contribuir a mantener abierto el Estrecho de Ormuz cuando exista un alto el fuego duradero o el conflicto haya terminado. Esa diferencia es crucial: no es lo mismo proteger la navegación internacional que participar en una estrategia militar de escalada.

En ese contexto, la posición española puede entenderse como una defensa de la prudencia, de la soberanía y de una concepción no subordinada de la Alianza Atlántica. España no está rompiendo la OTAN; está defendiendo que la OTAN no se convierta en una herramienta al servicio de las guerras de Trump. La amenaza de castigo, lejos de debilitar ese argumento, lo refuerza: si Washington necesita sancionar a quienes discrepan, es porque la Alianza se encuentra ante una crisis política más profunda que un desacuerdo puntual sobre Irán.

El caso español abre además una conversación inevitable sobre la autonomía estratégica europea. Cada presión de Trump, cada amenaza de represalia y cada intento de convertir las bases europeas en instrumentos automáticos de la política exterior estadounidense alimentan la misma conclusión: Europa no puede seguir aplazando la pregunta sobre su propia capacidad de decisión. Depender de Estados Unidos para la seguridad no debería equivaler a renunciar a una política exterior propia.

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¿Puede Trump echar a España de la OTAN? La respuesta está en el Tratado de la Alianza

La fijación de Donald Trump con España sigue sumando episodios. Ni siquiera la guerra de Irán ha hecho que el mandatario estadounidense se olvide de la Península Ibérica ni, más concretamente, de la campaña crítica impulsada por Pedro Sánchez contra sus políticas internacionales. Un reproche directo a su forma de presionar e intimidar a otros países que, en este conflicto en Oriente Medio, empieza a sumar apoyos a la postura defendida por el presidente del Gobierno español.

En un primer momento fueron las amenazas arancelarias, después las críticas por no elevar el gasto en Defensa al 5% del PIB y, ahora, la polémica gira en torno a la supuesta intención de expulsar a España de la OTAN. Todo ello tras la negativa del Ejecutivo español a participar en las operaciones militares en Irán, no solo rechazando el envío de tropas, sino también impidiendo el uso de las bases de Rota y Morón para dicha guerra.

Castigos para los países que no apoyaron la guerra de Irán

La Administración Trump vuelve a cargar contra España. Según ha informado Reuters, Estados Unidos estaría valorando distintas medidas para castigar a los aliados de la OTAN que no respaldaron su ofensiva en Irán. Entre ellas, se encontrarían la posible suspensión de España de la Alianza Atlántica o incluso la revisión de posiciones geopolíticas sensibles como las Islas Malvinas. Un movimiento que refuerza la estrategia de presión internacional del presidente estadounidense.

Según estas informaciones, se estudia penalizar a países considerados “difíciles”, especialmente aquellos con peso dentro de la organización. Esto plantea una duda clave: ¿puede Estados Unidos expulsar a España de la OTAN?

Expulsar a España no es una posibilidad, Trump tendría que encontrar la manera de forzar una salida voluntaria

La estructura jurídica de la OTAN impide expulsar a un país de forma unilateral, incluso a una potencia como Estados Unidos. La Alianza se basa en el principio de soberanía entre iguales y en la toma de decisiones por consenso, lo que hace inviable cualquier exclusión forzosa. Además, el Tratado de Washington de 1949 solo contempla la salida voluntaria a través del Artículo 13, con un preaviso formal y un plazo de un año.

Ante este escenario, Washington solo podría aplicar presión política, militar o económica para intentar que España abandone la organización. Estas tensiones ya se han visto en cuestiones como el gasto en defensa o el uso de bases militares. También podría producirse un aislamiento dentro de la OTAN, limitando la influencia española o bloqueando su acceso a puestos estratégicos.

Aun así, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su postura, defendiendo su autonomía y descartando cualquier salida de la Alianza Atlántica.

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Israel y Líbano acuerdan en Washington extender su alto el fuego tres semanas más

Israel y Líbano han acordado extender durante tres semanas más el alto el fuego que mantenían desde mediados de abril, según ha anunciado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras una reunión celebrada en la Casa Blanca con representantes de ambos países. La prórroga llega en un contexto de máxima fragilidad sobre el terreno, con nuevos ataques atribuidos a Hezbolá, bombardeos israelíes en el sur del Líbano y una creciente presión diplomática para evitar una nueva escalada regional.

El anuncio fue realizado por Trump después de participar en un encuentro con los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh. Según el mandatario estadounidense, la reunión fue “un gran éxito” y Washington colaborará con Beirut para “ayudarlo a protegerse de Hezbolá”. La Casa Blanca aspira ahora a transformar esta prórroga temporal en un marco de negociación más amplio, aunque la distancia entre las partes sigue siendo profunda.

La tregua inicial, declarada el pasado 16 de abril, tenía una duración de diez días y fue alcanzada después de una primera ronda de contactos en Washington. Aquella cita supuso uno de los encuentros de mayor nivel entre representantes israelíes y libaneses desde 1993, un dato que subraya tanto la excepcionalidad del momento como la dificultad de convertir el diálogo indirecto o limitado en un proceso político sostenido.

Pese al anuncio, el alto el fuego continúa siendo extremadamente precario. Mientras se desarrollaban los contactos en Washington, Hezbolá reivindicó nuevos ataques contra el norte de Israel, que el Ejército israelí aseguró haber interceptado. La milicia chií justificó sus lanzamientos como respuesta a lo que considera violaciones israelíes de la tregua, en particular por los bombardeos y operaciones en el sur del Líbano. Israel, por su parte, sostiene que sus ataques se dirigen contra infraestructura militar de Hezbolá y que actúa en defensa propia.

El Gobierno libanés llega a esta nueva fase de conversaciones con varias exigencias sobre la mesa. Beirut reclama el cese de los ataques israelíes, la retirada de las tropas desplegadas en el sur del país, la liberación de detenidos y avances en la delimitación de la frontera. También ha puesto el foco en las demoliciones y la destrucción de viviendas en localidades del sur libanés, una cuestión que el presidente Joseph Aoun había señalado como prioritaria antes de la reunión en Washington.

La situación humanitaria añade presión a la negociación. El conflicto ha provocado miles de muertos y más de un millón de desplazados en Líbano, según los balances difundidos en los últimos días por agencias internacionales. La muerte de la periodista libanesa Amal Khalil en un ataque israelí en el sur del país ha incrementado además la indignación en Beirut y ha reavivado las denuncias sobre el impacto de la ofensiva en la población civil y en los trabajadores de la información.

Trump ha asegurado que espera recibir próximamente en Washington al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun, con el objetivo de dar continuidad a las conversaciones. Sin embargo, el margen político es reducido: Hezbolá no participó en las reuniones y ha rechazado cualquier normalización con Israel, mientras que en Líbano persisten fuertes divisiones internas sobre el alcance de las negociaciones y el papel de Estados Unidos como mediador.

La Administración estadounidense intenta presentar la prórroga como un avance diplomático, pero la realidad sobre el terreno sigue marcada por la desconfianza y la violencia. La extensión de tres semanas concede tiempo a Washington, Beirut y Tel Aviv para explorar un acuerdo más duradero, aunque no resuelve los principales focos de tensión: la presencia israelí en el sur del Líbano, el arsenal de Hezbolá, la reconstrucción de las zonas devastadas y las garantías de seguridad exigidas por ambas partes.

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El Pentágono valora en un mail interno expulsar a España de la OTAN

Así lo ha dado a conocer la agencia Reuters, que ha podido acceder a la información a través de una fuente. Estados Unidos estaría planteando diferentes acciones que volverían a condicionar el panorama político internacional, estando entre ellas distintas opciones para castigar los aliados de la OTAN que, según consideran en el país norteamericano, no apoyaron las operaciones estadounidenses en la guerra con Irán, incluyendo la suspensión de España de la alianza y la revisión de la posición de Estados Unidos sobre la reclamación británica de las Islas Malvinas.

Concretamente, estas ideas que baraja la Administración Trump se habrían planteado en un correo electrónico cuya información ha desvelado una fuente a esta agencia. Sería este, por tanto, un nuevo gesto por el cual el presidente de los Estados Unidos buscaría intimidar o amedrentar a aquellos que no conceden sus deseos. Así, estas posibles actuaciones que este escrito pone sobre la mesa se deben a la reticencia o negativa de algunos aliados a conceder a Estados Unidos acceso, bases y derechos de sobrevuelo (conocidos como ABO) para la guerra contra Irán.

De esta manera, en este correo electrónico se indica que se podría plantear la suspensión de países denominados como «difíciles» al contar con puestos importantes o prestigiosos en la OTAN. Esta idea sería una continuación de las duras críticas que Trump ha realizado a aquellos territorios que forman parte de la organización internacional y que se negaron a enviar sus armadas para ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, que fue cerrado al transporte marítimo mundial tras el inicio de la guerra aérea el 28 de febrero.

Ante esta información, Reuters preguntó al secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, por este email, algo a lo que respondió que «como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros». A ello añadía que «el Departamento de Guerra se asegurará de que el Presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte».

España desafía la estrategia militar de Trump

España se ha convertido en una auténtica piedra en el zapato para Donald Trump dentro de la OTAN, especialmente en el terreno militar, por dos decisiones clave que cuestionan directamente la estrategia estadounidense: el rechazo al aumento del gasto en defensa hasta el 5% del PIB y la negativa a participar en la guerra contra Irán.

El primero de estos choques es estructural. Trump ha impulsado que los aliados eleven su inversión militar hasta el 5%, un objetivo que la mayoría ha aceptado, pero que España ha rechazado frontalmente, manteniéndose en torno al 2%. Esta posición no es solo presupuestaria, sino política: el Gobierno español considera ese nivel “desproporcionado”, lo que sitúa a Madrid como una excepción incómoda dentro de la Alianza y como símbolo de resistencia a la presión estadounidense.

El segundo conflicto es aún más sensible: el operativo militar. España ha rechazado apoyar la ofensiva de Estados Unidos contra Irán y, sobre todo, ha impedido el uso de bases estratégicas como Rota y Morón para operaciones militares. Esta decisión afecta directamente a la capacidad logística de Washington en una zona crítica como el estrecho de Ormuz, generando una ruptura poco habitual entre aliados.

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Patriots, el grupo de Vox en Europa, propone llevar la prioridad nacional a la normativa del espacio Schengen

La ofensiva de la ultraderecha europea contra uno de los símbolos más reconocibles de la integración comunitaria suma un nuevo capítulo. Patriots for Europe, el grupo del Parlamento Europeo en el que se integra Vox, ha puesto sobre la mesa la idea de incorporar el principio de “prioridad nacional” a la normativa que regula el espacio Schengen, una propuesta que supondría reforzar la capacidad de los Estados para otorgar ventajas a sus propios ciudadanos frente a los extranjeros en ámbitos vinculados a derechos, acceso y protección dentro de la Unión.

La iniciativa encaja en la estrategia política que desde hace años comparten distintas formaciones de la derecha radical europea: cuestionar el actual modelo de libre circulación y endurecer el enfoque de la UE en materia migratoria, fronteriza y de acceso a prestaciones. Aunque Schengen nació como uno de los grandes avances del proyecto comunitario al eliminar los controles fronterizos internos entre países adheridos, la extrema derecha ha convertido ese espacio de libertad de movimiento en uno de sus principales objetivos políticos, al presentarlo como una grieta por la que —según su relato— se debilita la soberanía nacional.

En ese marco, la propuesta lanzada desde Patriots apunta a una revisión de las reglas para que los Estados miembros dispongan de mayor margen a la hora de priorizar a sus nacionales frente a ciudadanos de otros países o frente a personas extracomunitarias. La fórmula, habitual en el vocabulario político de la extrema derecha, persigue trasladar al terreno normativo europeo una idea sencilla pero de fuerte carga ideológica: que los recursos públicos, la protección social y determinados derechos de acceso deben reservarse en primer lugar para quienes tienen la nacionalidad del país.

La maniobra no es menor. Schengen no solo regula la circulación sin fronteras interiores, sino que forma parte del entramado legal y político que ha sostenido durante décadas la idea de una Europa sin barreras internas. Introducir en ese espacio el criterio de preferencia nacional supondría, en la práctica, abrir la puerta a una reinterpretación del equilibrio entre soberanía estatal e igualdad de trato dentro del club comunitario.

Un golpe al corazón del proyecto europeo

El planteamiento del grupo europeo en el que se sienta Vox llega, además, en un contexto especialmente propicio para este tipo de mensajes. La migración, la seguridad y el control de fronteras se han consolidado como algunos de los ejes prioritarios del debate político europeo, y la ultraderecha ha logrado desplazar el marco de discusión hacia posiciones cada vez más restrictivas. Bajo ese prisma, propuestas que hace apenas unos años habrían quedado confinadas a los márgenes del debate europeo empiezan a encontrar más eco institucional y mediático.

La prioridad nacional no es un concepto nuevo. En distintos países, la extrema derecha lo ha utilizado para defender que los nacionales tengan preferencia en el acceso a vivienda pública, ayudas sociales, empleo o servicios. Su traslación al marco de Schengen, sin embargo, tiene una dimensión adicional: afecta a uno de los fundamentos de la UE, el de la libre circulación y el de la igualdad de trato entre ciudadanos europeos en determinados ámbitos reconocidos por la legislación comunitaria.

Los defensores de este enfoque sostienen que los gobiernos necesitan recuperar herramientas para proteger a sus ciudadanos en un contexto de presión migratoria, crisis económica y desafección política. Pero sus críticos advierten de que detrás de esa formulación se esconde una normalización de la discriminación en función del origen o la nacionalidad, así como un debilitamiento consciente de los principios que han articulado la construcción europea desde finales del siglo XX.

De “Europa fortaleza” a “Europa para los nacionales”

La propuesta de Patriots no aparece en el vacío. Forma parte de una evolución política más amplia en la que la extrema derecha ya no se limita a reclamar más controles fronterizos o más expulsiones, sino que busca reordenar la arquitectura legal europea para que la pertenencia nacional pese más que los compromisos comunitarios. El paso es significativo: ya no se trata solo de cerrar puertas hacia fuera, sino de redefinir quién tiene prioridad dentro.

En el caso de Vox, su inserción en este bloque refuerza una línea política que el partido lleva años defendiendo también en España: endurecimiento migratorio, recentralización del poder, exaltación de la soberanía nacional y confrontación con los consensos liberales y sociales de la UE. La diferencia es que, en el Parlamento Europeo, ese discurso se articula ahora con aliados de otros países para intentar convertirlo en agenda común de la ultraderecha continental.

La propuesta, previsiblemente, topará con resistencias entre las fuerzas proeuropeas y en sectores que consideran que tocar Schengen en esta dirección supondría desnaturalizar uno de los principales logros de la integración. No obstante, su valor político no depende solo de que salga adelante. También reside en su capacidad para marcar la agenda, forzar debates y seguir empujando el centro de gravedad europeo hacia postulados más duros en inmigración y ciudadanía.

En ese terreno, Patriots y Vox juegan una partida de largo recorrido. Su objetivo no es únicamente reformar normas concretas, sino instalar una nueva lógica política en la UE: menos universalidad, menos igualdad de trato y más frontera, incluso dentro de las propias fronteras europeas. La prioridad nacional, convertida en bandera ideológica, deja así de ser un eslogan de campaña para aspirar a convertirse en criterio legislativo. Y eso afecta no solo a la política migratoria, sino al propio sentido del proyecto europeo.

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Netanyahu insiste en la mentira nuclear: “Irán planteó un nuevo Holocausto”

El programa nuclear iraní ha sido uno de los puntos de mayor controversia y de los que más protagonismo ha dispuesto desde el inicio de la guerra en este país. Tanto Estados Unidos como Israel han insistido en este tiempo, para justificar sus ataques, que Irán dispone de bombas nucleares dispuestas para ser usadas en sendas ofensivas. Sin embargo, aunque el régimen de los ayatolás posee las infraestructuras y los materiales para preparar esta peligrosa arma, la realidad es que no cuenta con ninguna lista para su uso, a diferencia de otros territorios que si cuentan con arsenal de este tipo, como los propios EEUU o Israel.

Es por ello que, teniendo esto en cuenta, en uno de los más recientes discursos pronunciados por Benjamin Netanyahu resulte llamativo escucharle volviendo a poner sobre la mesa este asunto, buscando de nuevo un argumento que permita dar sentido a la guerra que inició de la mano de Donald Trump y que está desestabilizando por completo el panorama internacional. 

Las palabras del primer ministro israelí volvían a alinearse, una vez más, con los argumentos que Trump suele usar, los cuales se encuentran basados en ideas no verficadas y que no se ajustan a la realidad. Básicamente, el discurso del miedo volvió ha ponerse sobre la mesa para encontrar sentido a haber dado pie a un conflicto bélico que no era necesario iniciar. Así, Netanyahu volvía a subrayar algo que ya se le ha escuchado en otras ocasiones: «Irán planeó otro Holocausto. Tramó destruirnos con bombas nucleares… Si no actuábamos contra la amenaza existencial, si no actuábamos con determinación y valentía, los nombres de los lugares de la muerte Natanz, Fordow e Isfahán (ciudades iraníes con infraestructuras nucleares), podrían unirse a los nombres de los campos de exterminio del Holocausto: Auschwitz, Miedbekistán, Treblinka…».

Irán, un país sin cabezas nucleares frente a las 200 bombas con las que cuenta Israel

El programa nuclear iraní se ha convertido en el eje central de la creciente tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv, hasta el punto de haber derivado en ataques directos contra instalaciones estratégicas del país persa. Sin embargo, más allá del ruido político y militar, los datos disponibles dibujan un escenario más matizado, observando que Irán, aunque sí ha desarrollado una industria nuclear avanzada con capacidad potencial para fabricarlas, no posee armas nucleares.

Desde comienzos de los años 2000, el secretismo en torno a algunas de sus instalaciones —como Natanz, Arak o Fordow— ha despertado la preocupación de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y de la ONU. Aun así, Teherán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles, una afirmación difícil de verificar completamente debido a las limitaciones en las inspecciones internacionales, especialmente tras la ruptura del acuerdo nuclear de 2015 por parte de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump.

En términos técnicos, Irán controla todo el ciclo nuclear: desde la extracción de uranio hasta su enriquecimiento. Este proceso es clave, ya que permite obtener material fisible. El uranio natural contiene apenas un 0,71 % del isótopo U-235, necesario para la fisión nuclear, mientras que para uso militar suele requerirse un enriquecimiento cercano al 90 %. Actualmente, Irán ha alcanzado niveles del 60 %, un umbral elevado pero que no implica, por sí mismo, la existencia de armamento nuclear operativo.

El último informe del OIEA advertía, no obstante, de la acumulación de importantes reservas de uranio enriquecido —más de 600 kilogramos entre el 20 % y el 60 %— y de la imposibilidad de verificar plenamente estas cantidades en los últimos meses, lo que incrementa la preocupación internacional. A esto se suma el desarrollo de misiles balísticos con un alcance superior a los 2.000 kilómetros, capaces de transportar cargas convencionales y, potencialmente, nucleares.

Frente a esta realidad se sitúa Israel, que mantiene una política de ambigüedad sobre su arsenal atómico, aunque diversas estimaciones le atribuyen entre 80 y 200 cabezas nucleares plenamente operativas. Esta asimetría resulta clave: mientras Irán es señalado como una amenaza por su potencial futuro, Israel ya dispone de una capacidad nuclear consolidada desde hace décadas.

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Cuatro nombres para un reto mayúsculo: salvar a una ONU en horas bajas

Cuatro nombres para un reto mayúsculo: salvar a una ONU en horas bajas

La ONU abre esta semana el tramo más visible de su relevo, aunque la decisión final siga lejos y en otras manos. Todavía quedan conversaciones opacas, apoyos por amarrar y el paso decisivo por el Consejo de Seguridad. Pero la entrada en escena de Michelle Bachelet, Rafael Grossi, Rebeca Grynspan y Macky Sall sirve ya como punto de partida de una sucesión que llega cuando la organización exhibe más fragilidad que autoridad. No porque le falten frentes; le sobran. El problema es otro: la sensación de que Naciones Unidas mira los grandes conflictos desde una esquina, condicionada por los vetos de las potencias, presionada para adelgazar gastos y obligada a justificar una relevancia que antes se daba por supuesta. Las comparecencias se celebran esta semana en la sede de Nueva York, con intervenciones de Estados miembros y sociedad civil, dentro del proceso para cubrir un mandato de cinco años a partir del 1 de enero de 2027.

La foto de salida ya dice bastante. Hay cuatro candidaturas declaradas, menos que en 2016, cuando António Guterres se impuso entre 13 aspirantes. Tres llegan desde América Latina: Bachelet por Chile, Grossi por Argentina y Grynspan por Costa Rica. El cuarto es el expresidente senegalés Macky Sall. La composición del grupo refleja dos inercias del sistema. La primera, la regla no escrita de la rotación regional, que coloca a América Latina como favorita para relevar al portugués Guterres. La segunda, la presión creciente para que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General de una organización que, en 80 años de historia, nunca la ha tenido.

Eso explica parte del interés por esta carrera. La otra parte la pone el contexto. El próximo secretario general no administrará una maquinaria más o menos estable. Heredará una institución en plena crisis de autoridad. Las grandes potencias siguen apelando al orden internacional cuando les conviene y lo perforan cuando estorba. La ONU puede convocar, mediar, documentar, asistir. Le cuesta mucho más imponer. 

Una sucesión que habla más del mundo que de la propia ONU

Las comparecencias de Nueva York se presentan como un ejercicio de transparencia. Lo son, al menos más que en el pasado. Antes de la reforma del proceso impulsada hace una década, la elección del secretario general se cocinaba casi por completo entre bastidores. Hoy hay audiencias, documentos de visión y un cierto escaparate público. Pero el núcleo duro sigue donde siempre: en el Consejo de Seguridad. El secretario general lo nombra la Asamblea General por recomendación del Consejo. Traducido: cualquiera de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— puede tumbar una candidatura.

Ese dato no es un detalle técnico. Condiciona toda la carrera. La ONU pide reformas, diversidad, legitimidad y renovación. A la vez, deja el filtro decisivo en manos de las mismas potencias que bloquean buena parte de su actuación cotidiana. Esa contradicción acompaña cada elección. También esta. Puede haber una candidata con mejor perfil político, otro con más experiencia multilateral o una aspirante que encaje mejor con el clima regional. Nada de eso basta si uno de los cinco decide que no conviene. El próximo secretario general tendrá que lidiar con un mundo fracturado. Para empezar, tendrá que sobrevivir al embudo de quienes más han contribuido a fracturarlo.

En ese marco, la sucesión dice bastante del estado del planeta. No se busca solo a un diplomático solvente. Se busca a alguien capaz de moverse en un tablero donde el multilateralismo pierde terreno y la autoridad moral ya no basta. Guterres ha puesto voz a muchas alarmas. Otra cosa es que esa voz haya logrado modificar el curso de los acontecimientos. Su sucesor o sucesora se encontrará con el mismo dilema, quizá más afilado: hablar con claridad y asumir choques con las potencias, o preservar el acceso a los despachos a costa de perder peso político fuera de ellos.

El secretario general de la ONU, Antònio Guterres. EP.

América Latina llega con ventaja, pero no con una sola voz

La tradición de la rotación regional no está escrita en la Carta de la ONU, pero pesa. Y este turno apunta hacia América Latina y el Caribe. No es casual que tres de los cuatro aspirantes vengan de ahí. Tampoco que el debate se haya desplazado hacia qué tipo de candidatura puede llegar más lejos: una figura con capital político global como Bachelet, un perfil técnico y negociador como Grossi, o una multilateralista de reforma y desarrollo como Grynspan.

Michelle Bachelet llega con una combinación rara de experiencia presidencial, peso internacional y marca propia en derechos humanos. Fue dos veces presidenta de Chile y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Tiene nombre, red diplomática y visibilidad. También arrastra desgaste político. El nuevo Gobierno chileno le retiró el apoyo en marzo, aunque Brasil y México mantienen el respaldo. Además, existen ciertas reticencias de sectores conservadores de Estados Unidos hacia su candidatura, hasta el punto de que el enviado de Washington a la ONU dejó entrever objeciones sobre su idoneidad. Bachelet entra a la carrera con currículum fuerte y pista resbaladiza.

Rafael Grossi ofrece otra cosa. Es un diplomático de carrera, dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica y se ha movido en dos expedientes que pesan mucho en la escena global: Irán y la central de Zaporiyia en Ucrania. Habla el idioma del sistema. También el de las potencias. Reuters lo sitúa entre los favoritos precisamente por sus vínculos con los cinco permanentes. Ese puede ser su principal activo y, para algunos, su límite: un candidato eficaz para navegar el equilibrio del Consejo, menos evidente como figura política capaz de devolver a la ONU una voz propia.

Rebeca Grynspan ocupa un punto intermedio. Economista, ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la UNCTAD, combina experiencia política y carrera multilateral. Su discurso insiste en la reforma, el desarrollo y la igualdad. “No estoy esperando un trato especial. Quiero un trato igualitario”, dijo a Reuters cuando se le preguntó por la posibilidad de ser la primera mujer al frente de la organización. Tiene menos foco mediático que Bachelet y menos familiaridad con el Consejo que Grossi. A cambio, puede presentarse como una candidata con menos rechazo previo y con una agenda más pegada a la brecha entre Norte y Sur.

La deuda con una mujer ya no cabe en una nota al pie

En cualquier otra institución, 80 años sin una mujer en el máximo cargo serían una anomalía imposible de disimular. En la ONU también lo es, aunque la conversación haya tardado en imponerse. El propio lanzamiento oficial del proceso recordó la necesidad de tener en cuenta la igualdad de género y la diversidad regional. El problema es que esas apelaciones conviven con inercias muy viejas. La historia de los secretarios generales la han escrito hombres, casi siempre diplomáticos de consenso, casi siempre seleccionados en un equilibrio opaco entre grandes capitales.

Presentación del informe 'Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI' en Madrid. Fuente: GWL Voices Images.

Esta vez hay dos aspirantes con opciones reales de romper esa secuencia: Bachelet y Grynspan. No es un asunto ornamental. La elección de una mujer no resolvería la crisis de la organización ni cambiaría por sí sola la relación de fuerzas en el sistema internacional. Pero sí tendría un valor político evidente en una institución que ha hecho de la igualdad una parte central de su discurso público. Y obligaría a comprobar si ese compromiso llega hasta la cúspide o se detiene un escalón antes.

Tampoco conviene simplificar. La presión para que llegue una mujer no convierte automáticamente a cualquier candidata en favorita. Bachelet carga con resistencias ideológicas claras. Grynspan puede padecer el problema inverso: respeto amplio, entusiasmo más limitado. En una elección filtrada por vetos, los símbolos importan, pero no desbordan el cálculo geopolítico. La pregunta no es solo si ha llegado la hora de una mujer. También es qué mujer puede atravesar el Consejo.

Cuatro perfiles, cuatro maneras de leer la crisis

Si se observan juntos, los cuatro nombres dibujan una discusión de fondo sobre qué necesita ahora la ONU. Bachelet representa la apuesta por una figura política conocida, con autoridad en derechos humanos y capacidad de interlocución pública. Grossi, la del operador técnico que ya ha lidiado con expedientes explosivos y puede resultar aceptable para las potencias. Grynspan encarna una vía reformista con acento en desarrollo, igualdad y legitimidad del sistema. Sall introduce otra conversación: la del Sur Global y la de una África que reclama más peso en las instituciones internacionales. El expresidente senegalés ha defendido precisamente una reforma del Consejo de Seguridad más favorable a los países en desarrollo.

Al final, la elección no resolverá por sí sola la pregunta que la sobrevuela desde el principio: qué puede hacer hoy un secretario general cuando quienes más invocan la estabilidad internacional son a menudo quienes más la desgastan. De momento hay cuatro nombres y varias lecturas posibles.

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Trump prorroga indefinidamente el alto al fuego en Irán pese al fracaso de las negociaciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en las últimas horas que prorrogará el alto el fuego temporal con Irán más allá de la hora prevista para su expiración, en una decisión que aplaza una nueva escalada militar en Oriente Próximo pese al fracaso de las negociaciones y al visible deterioro de los contactos entre ambas partes. La medida, comunicada por el propio mandatario en redes sociales, mantiene por ahora congelada la ofensiva estadounidense, aunque no rebaja la presión sobre Teherán.

“He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que mantengan el bloqueo y, en todos los demás aspectos, permanezcan preparadas y operativas, y, en consecuencia, prorrogaré el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado”, ha señalado Trump. La formulación elegida por el presidente refleja una prórroga abierta, sin una fecha concreta de caducidad, pero condicionada a que las autoridades iraníes logren articular una posición común y la trasladen a la mesa de conversaciones.

El anuncio se produjo apenas unas horas antes de que expirara la tregua, fijada para las 4.50 horas del 22 de abril, esto es, las 13.50 horas en la España peninsular y Baleares. El momento elegido por la Casa Blanca da cuenta de la fragilidad extrema del proceso diplomático y de la tensión que rodea cualquier decisión sobre el conflicto, abierto desde finales de febrero y convertido ya en uno de los principales focos de inestabilidad internacional.

Trump ha atribuido directamente su decisión a la mediación de Pakistán. En concreto, ha asegurado que la petición para prolongar el alto el fuego partió del jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, y del primer ministro, Shehbaz Sharif. “Se nos ha solicitado que suspendamos nuestro ataque contra Irán hasta que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada”, explicó el mandatario, antes de subrayar que “el Gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido”.

La implicación de Islamabad sitúa a Pakistán en el centro de una negociación que pende de un hilo. Las autoridades paquistaníes han emplazado a Teherán a acudir a las conversaciones previstas este mismo miércoles en Islamabad, en un intento de evitar que el actual compás de espera desemboque en una ruptura definitiva. La prórroga del alto el fuego parece responder precisamente a ese margen solicitado por la mediación paquistaní para tratar de encauzar una salida política.

Islamabad gana tiempo mientras Washington mantiene la presión

Aunque la decisión de Trump evita por ahora la reanudación inmediata de los ataques, no debe interpretarse como un gesto de distensión. Estados Unidos ha dejado claro que mantendrá el bloqueo militar y que sus fuerzas seguirán “preparadas y operativas”, lo que en la práctica significa que la tregua convive con una arquitectura de presión intacta. No hay desescalada real, sino una pausa táctica mientras la Casa Blanca espera movimientos concretos por parte de Irán.

Ese equilibrio inestable se produce, además, en un contexto especialmente delicado en el estrecho de Ormuz, donde han aumentado las tensiones por la sucesiva apertura y cierre del paso por parte de Irán. A ello se suma la decisión de Washington de no levantar su cierre perimetral de la zona, así como los asaltos a varios buques cargueros que intentaban burlar el control estadounidense. La región, por tanto, sigue instalada en una lógica de máxima presión, incluso aunque el alto el fuego continúe técnicamente en vigor.

En paralelo, la actividad diplomática y política se acelera en torno a la Casa Blanca. Estaba previsto que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, viajara este miércoles a Islamabad, aunque ese desplazamiento parece haberse retrasado, según fuentes citadas por CNN, que apuntan a la celebración de una reunión de alto nivel en Washington para abordar la situación. A ese encuentro asistiría previsiblemente también el secretario de Estado, Marco Rubio.

No son los únicos movimientos relevantes. Tanto el enviado especial Steve Witkoff como Jared Kushner, yerno del presidente y figura recurrente en la política exterior del trumpismo, se encuentran de camino a Washington. La concentración de altos cargos y figuras del círculo presidencial revela hasta qué punto la Administración estadounidense considera que el momento actual es decisivo: la tregua se mantiene, pero el proceso diplomático está lejos de consolidarse.

El principal problema para Washington es que la prórroga del alto el fuego no oculta el fondo del fracaso negociador. La Casa Blanca habla abiertamente de la falta de una propuesta iraní unificada, mientras Trump insiste en la división interna del régimen de Teherán. Esa lectura permite al presidente presentarse como quien concede una última oportunidad a la diplomacia sin renunciar a la fuerza. Al mismo tiempo, desplaza sobre Irán la responsabilidad de desbloquear el proceso.

Sin embargo, la maniobra también evidencia que Estados Unidos quiere evitar una nueva escalada inmediata. A pocas horas del vencimiento de la tregua, el coste político, militar y económico de una ofensiva podía resultar demasiado alto en una región ya atravesada por una crisis de gran envergadura. De ahí que la Casa Blanca haya optado por una salida intermedia: prorrogar el alto el fuego sin desactivar el dispositivo militar y fiar el próximo movimiento a una eventual propuesta iraní.

La incógnita ahora es cuánto tiempo puede sostenerse este equilibrio. Si Teherán no presenta una oferta capaz de reactivar las conversaciones, la tregua podría convertirse en un simple paréntesis antes de una nueva fase de confrontación. Si, por el contrario, Islamabad logra arrancar un canal de diálogo mínimamente operativo, Trump podrá vender la prórroga como una decisión eficaz, aunque tomada en medio del bloqueo y la desconfianza.

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Sánchez regresa al Congreso para el debut de Cuerpo en una sesión de control sin Abascal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volverá este miércoles al Congreso de los Diputados tras casi un mes sin someterse a una sesión de control, en un contexto político especialmente tenso y marcado por varios frentes abiertos tanto dentro como fuera del país. Su regreso al hemiciclo se produce después de su viaje oficial a China, así como tras las recientes cumbres progresistas celebradas en Barcelona en el marco de la IV Reunión en Defensa de la Democracia y el ‘Global Progressive Mobilisation’ organizado por el PSOE y el nuevo acuerdo de gobierno entre el Partido Popular y Vox en Extremadura.

La última vez que Sánchez acudió al Congreso fue en la sesión de control del 25 de marzo, antes de Semana Santa. La semana siguiente no hubo Pleno y, ya de vuelta la actividad parlamentaria, el jefe del Ejecutivo tampoco estuvo presente en las preguntas del miércoles pasado al encontrarse de viaje oficial en China.

En esta sesión, Sánchez deberá responder a las preguntas del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, así como de las portavoces de Junts y EH Bildu, Míriam Nogueras y Mertxe Aizpurua, respectivamente.

El regreso no estará exento de polémica. Se produce días después de que el juez Juan Carlos Peinado haya decidido procesar a su esposa, Begoña Gómez, por los delitos de por tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida, una cuestión que previsiblemente planee sobre el debate político. Además, el clima parlamentario se ha visto caldeado por las críticas de la oposición a la política exterior del Gobierno, especialmente tras el encuentro de Sánchez con el presidente chino, Xi Jinping.

Choque parlamentario

El líder del PP preguntará si el Ejecutivo “hace que España funcione”, mientras que Nogueras ampliará el foco hacia la situación política general del país. Por su parte, Aizpurua se interesará por las “medidas pendientes” que el Gobierno prevé culminar “antes de que finalice la legislatura”.

La sesión también incluirá duros reproches dirigidos al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Desde las filas populares, Miguel Tellado y Cuca Gamarra cuestionarán la actuación del Ejecutivo. Tellado, quiere saber dónde fija «el límite de este Gobierno» y Gamarra le preguntará si cree que es «un digno ministro de Justicia«. A su vez, Cayetana Álvarez de Toledo centrará su intervención en criticar las relaciones internacionales del Gobierno: «¿Qué democracia defiende un Gobierno que alterna con dictadura?«.

Por parte de Vox, aunque su líder Santiago Abascal no está previsto que realice preguntas, en su lugar lo harán  la portavoz Pepa Millán y el diputado Ignacio Gil Lázaro mantendrán el tono crítico contra el Ejecutivo, cuestionando su gestión y su relación con los ciudadanos. Miilán aspira a que el ministro le aclare «qué tiene el Gobierno en contra de los españoles» y Lázaro busca echarle en cara que el empeño en «burlándose de los españoles?» que achaca al Ejecutivo.

En paralelo, otros ministros como el diputado del PP Carlos Rojas quiere dirigirse al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, para que explique si la política exterior de España «responde al interés de los españoles» y la también ‘popular’ Ana Belén Vázquez al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que le dé detalle si sus medidas son coherentes con las políticas del Gobierno. Así, el regreso de Sánchez al Congreso no solo marca la reactivación del pulso parlamentario tras semanas de ausencia, sino que anticipa una sesión de control cargada de confrontación política en un momento clave de la legislatura.

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Machado se entrega a PP y Vox abriendo una grieta en la relación con el Gobierno de Sánchez

De Alberto Núñez Feijóo, pasando por Isabel Díaz Ayuso, hasta este lunes con Felipe González, la opositora venezolana María Corina Machado ha hecho gala de su sintonía con la derecha española en su estancia en España este fin de semana, lo que ha coincidido con su ferviente postura de no reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el marco de la vía diplomática estatal, incluso acuciando un choque contra Moncloa por cuestiones ideológicas.

Desde su llegada a Madrid el pasado viernes, la dirigente venezolana ha acercado posturas tanto con el Partido Popular como con Vox, rehusando a reunirse con el jefe del Ejecutivo central pese a que este le mostró la puerta “abierta” de Moncloa, tal y como entonó en la Cumbre España-Brasil celebrada en Barcelona. “Las puertas de La Moncloa están abiertas para los miembros de la oposición venezolana, como hemos hecho con Edmundo González o Leopoldo López”, dijo Sánchez, al tiempo que reiteró que, si dicho encuentro no se producía, era porque “ella ha considerado que no es oportuno”.

Con el paso del fin de semana, y teniendo en cuenta las declaraciones en favor de la alternativa ideológica y de oposición al Gobierno que ofrece Feijóo desde Génova, así como con un discurso favorable en torno a la incursión militar del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Venezuela, con el que acabó con la era de Nicolás Maduro, Corina Machado ha venido marcando sendas distancias con el modelo de Sánchez. Una postura que ha sido criticada por el Gobierno.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se ha pronunciado al respecto este lunes señalando que la ganadora del Premio Nobel de la Paz ha llegado a España postulándose como “una líder ideológica” obviando una reunión con el Gobierno central, todo ello pese a que, en el momento de las altas tensiones en su país, se le ofreció refugio en la Embajada española en Caracas. “Lo que constato es que ella ha escogido actuar como una líder ideológica y por eso ha decidido reunirse sólo con una parte del espectro político español, con la extrema derecha española”, ha sentenciado, tachando las críticas hacia Moncloa de “injustas”.

“No se puede solicitar ayuda y luego venir a desmerecer a las instituciones españolas. (…) Son críticas gratuitas para agradar a una parte del espectro político español. ¿Es necesario intentar ocultar todo lo que este Gobierno está haciendo por el pueblo hermano de Venezuela para agradar a la extrema derecha española?”, ha reprochado Albares.

En la misma dirección, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Inclusión, Elma Saiz, ha condenado los “cánticos racistas y xenófobos” que se pronunciado en la Puerta del Sol este fin de semana contra la presidenta elegida de Venezuela, Delcy Rodríguez, y, al tiempo, ha señalado que “llaman poderosamente la atención” las reuniones de Machado tanto con Núñez Feijóo como con Santiago Abascal: “Es una decisión que ella ha tomado, pero lo que sí es público y notorio es que las puertas de la Moncloa están abiertas y la posibilidad de tener un encuentro con el presidente del Gobierno siempre ha estado encima de la mesa”, ha recalcado.

En clave de réplica, la propia Machado ha contestado a Albares: “Las declaraciones recientes y las agresiones que se han visto en estas últimas horas explican muy bien la decisión para tener ciertas reuniones y otras no”, ha declarado ante los medios de comunicación desde el Senado, reiterando que esta mañana del lunes ha estado junto a Feijóo como Felipe González, insistiendo en que sea la opinión pública la que “ubique en la escala ideológica”.

Machado, del lado de Génova y Vox

Desde sus primeros instantes en Madrid hasta este mismo lunes, el PP de Feijóo ha cerrado filas en torno a la opositora venezolana, tanto por su discurso como por su negativa a acudir a Moncloa. El líder de Génova ha tildado así de “coherente con lo que ha dicho, lo que hace y lo que ha sufrido” porque Machado no quiera reunirse con Sánchez, de quien ha señalado que “sigue compadreando con el régimen de Maduro. Con respecto a los insultos perpetrados contra Delcy Rodríguez, Feijóo ha señalado que él no está de acuerdo “ni con los que insultan ni con los que son insultados”, situándose de perfil sobre esta cuestión.

Por consiguiente, desde Génova, su secretario general, Miguel Tellado, ha respaldado la postura de Machado al estar Sánchez del lado de “populistas” y “la izquierda más radical”, en alusión a la Global Progressive Mobilissation que tuvo lugar este fin de semana en Barcelona, situando así al presidente del Gobierno en “el lado equivocado”.

 

Bajo este mismo marco, la Premio Nobel de la Paz incluso se ha aventurado a reflexionar sobre el futuro político de España, del que espera que se celebren unas próximas “elecciones impecables”, señalando que “sus afectos y preferencias” respecto al panorama político español están “clarísimas”, dando su beneplácito tanto al PP de Feijóo como a Felipe González, en sintonía con la derecha en los últimos tiempos, ambos presentes en la sala del Fórum Europa en Madrid.

En términos expresamente de la política interna española, Machado también se ha mostrado cercana con Vox en una reunión que mantuvo este fin de semana con su líder, a quien ha agradecido sus “firmes y valientes posiciones” por la “libertad en Venezuela”. Un encuentro que tuvo lugar en la Fundación Disenso, liderada por el propio Abascal.

 

Asimismo, y con la vista fijada en su país, cabe reiterar que Machado ha cerrado filas con las actuaciones de Trump, enviándole mensajes de agradecimiento: “Como venezolanos, siempre agradeceremos y recordaremos al único jefe de Estado que ha arriesgado la vida de sus ciudadanos por la libertad: Donald Trump, de Estados Unidos”.

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