Vox ha desviado 13 millones de euros en seis años a la fundación que preside Abascal

Vox ha desviado 13 millones de euros en seis años a la fundación Disenso, presidida por Santiago Abascal. En concreto, según la Cadena Ser, la formación ultraderechista transfirió dos millones de euros a esta organización atendiendo a las cuentas anuales de 2025.

Dicha cantidad se suma al millón y medio de euros que ya han pagado a la fundación hasta junio de 2026. En el archivo histórico de las cuentas generales del partido, a las que ha tenido acceso el medio mencionado, se aprecian dos millones de euros en 2024 del partido a Disenso, dos millones y medio en 2023, dos millones y medio en 2022, la misma cantidad en 2021 y 400.000 euros en 2020, año de su creación.

En total, Vox habría remitido a la fundación un total de 12,9 millones de euros desde que ésta naciera hace seis años. El partido de Santiago Abascal justifica en su informe que “desarrolló una intensa actividad de estudio, formación y divulgación” y que “publicó más de 180 trabajos”.

Entre las acciones que destaca la formación se encuentra que “produjo un documental sobre Maria Corinna Machado”; y también pone en valor que Disenso “alcanzó los 625.000 seguidores en redes sociales”.

La fundación Disenso está presidida por Abascal y, al tener “personalidad jurídica propia, no se consolidan sus cuentas dentro de Vox”, tal y como concreta el informe. Lo cierto es que no ha escapado a las polémicas, principalmente por las cifras de sus donaciones, aunque el partido de extrema derecha nunca ha renegado de las cifras.

Hungría

En las cuentas generales de Vox, el partido apunta que el 25,6% de sus ingresos provienen del ámbito privado, habitualmente de las cuotas de afiliados; 71.194, según el propio partido, si bien solo 33.609 están al corriente de pago.

En el apartado de préstamos, Vox ha suscrito tres nuevos créditos de carácter electoral “para hacer frente a las elecciones de Extremadura” que suman un total de más de algo más de 130. 000 euros.

La cuantía proviene de bancos españoles. Esto es un acote importante, porque anteriormente la formación se había quejado de que ninguna entidad financiera de nuestro país les avalaba, por lo que justificaban recurrir a un banco húngaro del entorno del expresidente Viktor Orban, político que históricamente Abascal y las siglas han situado como referente.Vox debía siete millones de euros a la entidad húngara que pidió en 2023 con un interés del 11%. 

Atendiendo nuevamente a las cuentas de 2025 del partido que obtuvo la llave de gobierno en varios territorios tras las últimas elecciones autonómicas, Vox habría prescindido de la ayuda de la banca de Hungría, que les llegó a avalar con 14 millones de euros.

Anulación de las sanciones del Tribunal de Cuentas

Entre otras cuestiones que subraya el informe, se encuentra la anulación del Tribunal Supremo de las dos sanciones del Tribunal de Cuentas por 233.324,22 euros y 862.496,72 euros respectivamente que tienen que ver con las dudas del órgano fiscalizador sobre la financiación con material promocional del partido o donaciones finalistas.

Actualmente, las cuentas se encuentran en proceso de aprobación por parte de los afiliados. El proceso de votación está abierto hasta el próximo 27 de junio a las 08:00 horas, día en que se refrendarán las cifras del año pasado en la Asamblea Nacional Ordinaria.

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Abelardo de la Espriella, el antisistema de los poderosos que convirtió el miedo en poder

Abelardo de la Espriella no llegó a la política para bajar el tono. Llegó para subir el volumen. Para señalar enemigos. Para convertir cada intervención en una declaración de guerra cultural. Para prometer orden, castigo y revancha a un país cansado, dividido y golpeado por años de violencia, desigualdad y frustración institucional.

Su victoria en Colombia no es solo el triunfo de un candidato. Es la llegada al poder de una forma de hacer política: la ultraderecha como espectáculo, la provocación como método y el miedo como combustible electoral. De la Espriella ha sabido presentarse como el hombre fuerte capaz de “poner orden”, pero su discurso deja una pregunta incómoda: qué queda de la democracia cuando la autoridad se convierte en amenaza permanente.

Durante años fue abogado, empresario y personaje mediático. Ahora será presidente. Su ascenso no se entiende sin el desgaste del Gobierno de Gustavo Petro, pero tampoco sin una operación política más profunda: convertir el antipetrismo en identidad nacional. No se trataba solo de derrotar a la izquierda en las urnas. Se trataba de presentarla como un peligro para Colombia.

El outsider que nunca estuvo fuera

De la Espriella ha construido buena parte de su relato sobre una paradoja. Se vende como un hombre ajeno al sistema, pero su trayectoria está ligada a los espacios donde se cruzan el poder económico, el poder judicial, la televisión y las élites políticas.

No es un desconocido que haya llegado desde abajo para desafiar a los poderosos. Es, más bien, un hombre que conoce bien sus salones, sus códigos y sus mecanismos. Por eso resulta tan eficaz su disfraz de insurgente conservador: habla como si viniera a dinamitar el sistema, pero su carrera se ha desarrollado muy cerca de quienes históricamente lo han administrado.

Esa es una de las grandes habilidades de la nueva ultraderecha latinoamericana. Presentarse como rebelión cuando en realidad suele defender un orden social profundamente desigual. Hablar contra “las élites” mientras recibe el aplauso de sectores empresariales, mediáticos y religiosos. Denunciar la “casta” mientras promete recortes, mano dura y menos límites al poder económico.

De la Espriella encaja en esa escuela. Como Trump, como Milei, como Bukele en su versión más autoritaria, entiende que la política contemporánea premia a quien ocupa la conversación, no necesariamente a quien ofrece mejores soluciones. El escándalo no le resta. Le organiza el campo de batalla.

El antipetrismo como programa

Su campaña tuvo una idea central: Petro era el problema. Todo lo demás giró alrededor de esa premisa. La inseguridad, la economía, el narcotráfico, el desgaste institucional, el miedo al cambio, la desconfianza hacia la izquierda. Todo se convirtió en material para construir un relato de emergencia nacional.

De la Espriella no necesitó explicar con detalle cómo resolvería cada problema. Le bastó con convencer a millones de votantes de que sabía a quién culpar. Esa simplificación es una herramienta clásica de la ultraderecha: tomar malestares reales y convertirlos en una narrativa de enemigos internos. La izquierda, los progresistas, los movimientos sociales, los jueces incómodos, los periodistas críticos, las organizaciones de derechos humanos.

El resultado es una política de trincheras. Quien no está con el líder, está contra la patria. Quien cuestiona la mano dura, protege a los criminales. Quien pide garantías democráticas, debilita al Estado. Ese lenguaje puede ser muy rentable en campaña, pero es profundamente corrosivo cuando llega al Gobierno.

Porque Colombia no necesita más odio organizado. Necesita Estado, justicia social, seguridad, redistribución, presencia pública en los territorios abandonados y garantías para todos. La promesa de autoridad puede seducir a una sociedad agotada, pero la historia latinoamericana demuestra que el orden sin derechos suele terminar siendo orden para unos y miedo para otros.

Mano dura, derechos en riesgo

La seguridad fue el corazón de su oferta política. De la Espriella prometió combatir con dureza a los grupos armados, romper con la lógica negociadora de Petro y recuperar el control territorial mediante una respuesta más agresiva del Estado.

Es evidente que Colombia tiene un problema grave de seguridad. Sería irresponsable negarlo. Pero también sería ingenuo creer que décadas de conflicto, narcotráfico, economías ilegales y abandono estatal pueden resolverse únicamente con más castigo. La mano dura puede producir titulares rápidos, pero rara vez sustituye a una política pública seria.

La ultraderecha suele vender seguridad como sinónimo de fuerza. Pero la seguridad democrática exige algo más: justicia eficaz, servicios públicos, educación, oportunidades, protección de líderes sociales y presencia real del Estado donde hoy mandan actores armados. Sin eso, la represión puede convertirse en una coartada para recortar libertades sin transformar las causas de la violencia.

El riesgo de De la Espriella es gobernar como hizo campaña: dividiendo el país entre buenos y malos, patriotas y enemigos, orden y caos. Ese marco no admite matices. Y una democracia sin matices es una democracia más débil.

El poder empieza cuando termina la provocación

La gran pregunta es si detrás del personaje hay un gobernante. Si detrás del abogado combativo existe un jefe de Estado capaz de respetar límites, escuchar a quienes no lo votaron y entender que la democracia no consiste solo en ganar elecciones, sino en gobernar sin atropellar derechos.

De la Espriella ha prometido orden, pero Colombia necesita mucho más que orden. Necesita igualdad, instituciones fuertes, paz territorial, protección social y una economía que no deje siempre a los mismos fuera. La ultraderecha suele despreciar esas palabras porque le parecen blandas. Pero sin ellas no hay estabilidad duradera.

El antisistema de los poderosos ha llegado a la Casa de Nariño. Lo ha hecho prometiendo castigo, revancha y una ruptura frontal con el ciclo progresista. Ahora deberá demostrar si puede gobernar un país real, no un plató; una democracia plural, no una hinchada; una sociedad herida, no un enemigo al que derrotar. Porque una cosa es ganar explotando el miedo. Otra muy distinta es gobernar sin convertir ese miedo en régimen.

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El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro

El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro

La inteligencia artificial lo está cambiando todo y, por eso, el Telediario 2 le ha dedicado una edición especial. ¿Qué es real? ¿Qué es fake? Hoy en día, ver algo en una pantalla con nuestros ojos no garantiza nada. La IA fabrica imágenes, voces y personas idénticas a las reales y pone en cuestión nuestra capacidad de distinguir la verdad y la mentira.

El especial, conducido por Pepa Bueno, usa la IA para explicarla desde dentro, entender cómo funciona y vislumbrar sus riesgos y sus oportunidades. Repasa la evolución de esta herramienta desde sus inicios hasta las aplicaciones (y retos) actuales.

La primera batalla hombre-máquina

El 10 de febrero de 1996, un ordenador llamado Deep Blue logró derrotar por primera vez al campeón del mundo de ajedrez, Garri Kasparov. Aunque el ruso acabaría imponiéndose en aquel duelo histórico (4-2) en Filadelfia, muchos intuyeron entonces que la inteligencia artificial había llegado para quedarse.

Para aquella batalla, el fabricante de Deep Blue, IBM, recurrió al informático y ocho veces campeón de España de ajedrez Miguel Illescas. Fue uno de los encargados de entrenar durante un año al superordenador que acabaría cambiando la historia tecnológica.

«El año que viene tenemos que jugar con Kasparov… ¿qué posibilidades tenemos? Y dije: ninguna. Si yo le he ganado, Kasparov la va a destrozar», recuerda en una entrevista con RTVE.








Para todos los públicos




Deep Blue vs. Kasparov: la primera batalla hombre-máquina - Telediario 2 | Ver


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01.21 min



Transcripción completa

Aunque la historia de la inteligencia
artificial

arranca a mediados del siglo XX, es en
los años 90 cuando nos deslumbró a

todos al comprobar…

…que una máquina podía ganar al mejor
jugador de ajedrez del mundo

Nadie creía que fuera posible pero en
1996 un ordenador Deep Blue ganó

la partida a Kasparov.

Mucho más que un juego, la evidencia de
que la IA podía retarnos..

más allá del tablero.

Y para esa batalla entre

el hombre y la máquina, hace 30 años
IBM pensó en él.

Miguel Yescas, un español..

de carne y hueso.
El año que viene tenemos que jugar con

Kaspadov.

¿Qué posibilidades tenemos?

Dije, ninguna.
Si yo

le he ganado, Kasparov la va a
destrozar.

De momento empate a uno cuando acaba de
comenzar la tercera partida

Informático y campeón de España de
ajedrez en ocho ocasiones, entrenó todo

un año a Deep Blue y no lo

hizo mal.
Fue la primera vez que una máquina no

solo jugaba bien, sino que entendía.

Cásparo se tropezó con algo que le
parecía demasiado humano para ser

verdad.

En aquel momento yo creo que la gente
fue el primer

hack

jaque mate fue el principio de una
nueva era

Deep Blue vs. Kasparov: la primera batalla hombre-máquina

La IA y el cibercrimen

Quince segundos y una imagen: es todo lo que necesita la IA para generar un bulo. En la calle, un joven declara a TVE: «Tengo una entrevista de trabajo y estoy muy ilusionado». Pero la IA transforma el mensaje y, en un vídeo completamente falso, Sergio dice: «Tengo un mensaje para mi jefe. Estoy buscando trabajo porque no te aguanto».

El mensaje, sin embargo, puede no ser tan inocente. Sergio podría, por ejemplo, autorizar que el banco use sus datos en su nombre. De hecho, uno de cada cinco intentos de fraude digital ya utiliza la inteligencia artificial. Ahora bien, aunque la IA facilita que se pasen por nosotros, también es la mejor para evitarlo.

«La IA nos permite determinar si una transacción completa es habitual o no, y si detectamos una anomalía podemos denegarla o retenerla para comprobar con nuestro cliente si es él el que está realizando la operación», explica al Telediario la responsable global de prevención de crimen financiero en BBVA, Natalia Gómez.

El TD explora los riesgos y las oportunidades de la IA en el TelediArio del futuro

La guerra de los datos

Durante años, la guerra se ha librado con armas, soldados y estrategias. Hoy también se libra con datos. Por ejemplo, en Ucrania, el Gobierno de Volodímir Zelenski usa la IA para analizar imágenes satelitales, dirigir rutas y guiar drones contra el enemigo. Un equipo humano tardaría horas, pero esta herramienta lo hace en un puñado de segundos.

Pero el enemigo puede cambiar en función del conflicto. La compañía estadounidense Palantir analiza millones de datos de móviles e internet y los pone a disposición del Gobierno israelí. También colabora con la Administración Trump elaborando informes para las redadas masivas contra los migrantes.

La IA también tiene aplicaciones y usos en la armada española, donde un buque de guerra ya no solo es un barco con armas. Las nuevas fragatas tendrán un gemelo digital que permitirá operar en tiempo real una copia virtual exacta de todos los sistemas del barco. 

Así, desde una sala a cientos o miles de kilómetros se podrá dar apoyo a la tripulación para predecir o atajar posibles problemas. Ya no es solo tierra mar y aire; la IA ha añadido el ciberespacio como nuevo escenario.

La IA en el taller de restauración

Hay otras formas de convertir la inteligencia artificial en un arma para erosionar nuestra democracia, para influir en las urnas. La pregunta ya no es si va a cambiar nuestras vidas, sino hasta dónde, pero también cuánto nos facilitará las cosas. En sanidad, por ejemplo, ayuda a detectar enfermedades antes incluso de que aparezcan síntomas. En educación, los tutores digitales pueden ayudar a los alumnos a dominar mejor los contenidos.

Mientras tanto, en el arte la IA sirve para devolver a cuadros deteriorados su aspecto original. La tecnología para conseguirlo existe, aunque la gran pregunta es si es temerario o no aplicarlo a obras maestras como Las meninas. Por ahora, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts la IA ayuda a detectar daños en obras para ayudar a recuperar su aspecto original y proyectarlo sobre un vinilo.

En la Universidad de Granada, por su parte, aúnan el trabajo conjunto de ingenieros y restauradores, y la IA ayuda a identificar daños en la capa pictórica y en el lienzo; así como restauraciones y retoques posteriores.

Las murallas de la IA

Los imperios llevan milenios construyendo murallas, pero los muros más grandes son digitales y ya no necesariamente los levantan las naciones, sino las grandes empresas privadas. La ambición de sus dueños es cambiar esas fronteras y que estén constituidas por el conjunto de aquellos clientes cuyos datos ellos ya poseen. 

«La inteligencia artificial nunca va a ser libre. Su utilidad, precisamente, es el que esté subordinada a los intereses de las empresas que la crean y de los Estados que puedan contratar o imponer sus condiciones a esas empresas», explica a TVE el autor de ‘Un mundo falaz’, Ángel Gómez de Ágreda.

Cerebros más vagos

En 100 años es probable que nuestro cerebro no funcione igual que ahora. Si la inteligencia artificial memoriza por nosotros, está claro que cada vez tendremos menos actividad, menos conexiones neuronales. ¿Cómo nos afectará eso? 

«Si la IA nos hace no ejercitar ese músculo cerebral, vamos a tener un cerebro más pequeño, probablemente estructurado igual, pero más pequeño y más pobre y menos eficaz», asegura el investigador del instituto de neurociencias de Alicante Juan Lerma.

«El cerebro es vago por naturaleza. Intenta minimizar la energía. Si generamos una sociedad mentalmente sedentaria, Vamos a necesitar gimnasios cerebrales para poder ejercitarlo», expone Pablo Lanillos, investigador del Centro de Neurociencias Cajal – CSIC.

Un futuro terrorífico o luminoso

Casi todo está por hacer y, por delante, tenemos un futuro terrorífico o un futuro luminoso. «La inteligencia artificial es inevitable porque ya está aquí. No va a desaparecer por arte de magia y no podemos desinventarlo», explica la profesora del Instituto de la ética de la IA de la Universidad de Oxford Carissa Véliz.

«No es lo mismo que esta tecnología se desarrolle bajo el imperio de los tecnoligarcas. Que esta tecnología se desarrolle bien regulada, como tratamos de hacer en Europa», argumenta el catedrático de IA y Democracia Daniel Innenarity.

El reto de este telediario era acercarnos a la inteligencia artificial sin miedo, pero sin ingenuidad, porque nuestro futuro depende de nosotros. Pero deben liderarlo personas que rindan cuentas y no un algoritmo.

Las “perversas casualidades” que unen al juez Peinado y al Partido Popular

El juez Juan Carlos Peinado abrió este sábado, tras dos años de instrucción convulsa y llena de bandazos, un procedimiento de juicio oral a Begoña Gómez, acompañado de la retirada del pasaporte a la mujer del presidente del Gobierno e interrogatorios periódicos, medidas cautelares que el togado justificó alegando un posible «riesgo de fuga» en el que llegó a cargar contra los policías que la custodian. Para la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, esta resolución se trata de «una causa política» y ha lamentado que se «persiga» a la esposa de Pedro Sánchez y se llegue a «insultar» a la Policía. «Este señor ya no conoce ninguna línea roja, las ha atravesado todas», valoró al conocer el auto judicial. La titular de Ciencia también alegó a las «perversas casualidades» que unen al juez con el Partido Popular, de las cuales este medio de comunicación ha informado previamente.

Así se pronunciaba Morant en declaraciones a los medios en València tras conocer los pormenores del auto. A su juicio, el citado texto judicial «demuestra básicamente que su causa ha sido desde el primer momento una causa política«. «Las medidas que ha adoptado de manera cautelar contra Begoña Gómez son sorprendentes y, desde luego, no tienen ningún sentido judicial», argumentaba la titular de Ciencia y Universidades, que las contrastaba con la sentencia de más de ocho años de cárcel por agresión sexual al futbolista Rafa Mir, «a quien no se le ha pedido ninguna medida cautelar y se va a dejar que este jugador pueda jugar o pueda irse de viaje». «Pero la mujer del presidente del Gobierno, para la que claramente no hay ningún tipo de riesgo de fuga, se le ha puesto la medida cautelar de quitarle el pasaporte y de prohibirle salir del país. Ha sido una medida que quieren ser ejemplarizante, una advertencia política de que aquí pueden hacer lo que quieran por nosotros», criticaba la valenciana. 

«Casualidades perversas»

Para la también líder de los socialistas valencianos, «no deja de ser tampoco una casualidad perversa que el señor Peinado tenga una mujer que trabaje en el Ayuntamiento de Madrid y que haya sido ascendida», ni tampoco lo es que «el señor Peinado tenga una hija que forme parte de la dirección de la señora Ayuso y que sea concejal de un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid donde la señora Ayuso gobierna la federación madrileña».

«Seguramente el señor Peinado estaba pagando esos favores a la señora Ayuso y, desde luego, contribuyendo al ‘quien pueda hacer que haga’ con este maltrato que ha tenido contra Begoña Gómez, con esta persecución que sorprende a todo el mundo en la judicatura y que se entiende que es una causa política contra la mujer del presidente por serlo, para que le afecte al presidente del Gobierno y para intentar tumbar al Gobierno de España», opinaba la ministra. Asimismo, ha recalcado que el hecho de que «la excusa» del magistrado sea afirmar que hay riesgo de fuga «porque la Policía Nacional puede ayudar a la señora Begoña Gómez a escapar, es un insulto absoluto a la institución de la Policía Nacional y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado«.

«Este señor ya no conoce ninguna línea roja, las ha atravesado todas, incluso insultar el trabajo de la Policía Nacional y de los cuerpos de seguridad. Así que, desde luego, condenamos este auto y toda la instrucción que ha hecho el juez Peinado», sentenciaba la dirigente socialista.

Vínculos familiares ‘populares’

Los vínculos que la familia del juez Juan Carlos Peinado guarda con el Partido Popular son ya conocidos. La pareja del togado trabaja en el Ayuntamiento de Madrid, liderado por José Luis Martínez-Almeida, más concretamente en un puesto de relevancia dentro del organigrama municipal, como Jefa de Servicio en el Área de Economía. Este periódico pudo constatar que esta persona accedió al consistorio mediante oposición hace años y ahora ocupa un lugar destacado en el mismo. Sin embargo, éste no es el único vínculo que un familiar del magistrado mantiene con las administraciones madrileñas, y es que su hija, Patricia Peinado, es concejala en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (PP); un puesto que desempeña sin tener ninguna experiencia previa en política. De hecho, proviene del mundo de la docencia.

Este periódico pudo confirmar que la primogénita de la pareja ha pasado por cuatro puestos de trabajo distintos en año y medio: Zona Norte, Fiestas, Deportes y, actualmente, Zona Sur. Fuentes municipales reconocían que no se puede hablar de trato de favor hacia Patricia Peinado a la hora de hablar respecto de su salto al Ayuntamiento, pero es evidente que no disponía de experiencia política anterior, más allá de haber militado en el Partido Popular.

Así las cosas, Patricia Peinado estuvo trabajando en el colegio en el que cursó Primaria la princesa Leonor, el Santa María de los Rosales, localizado en Aravaca (Madrid). Lo hizo en calidad de jefa de Estudios de Primaria de esta institución entre 2011 y 2023, año en el que salta al consistorio. Sin actividad intermedia se produjo este salto, cambiando drásticamente el campo de desarrollo profesional del docente al político, a pesar de que nunca había operado en este último.

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La ultraderecha conquista Colombia: De la Espriella vence por la mínima y abre una nueva etapa de polarización

Bogotá ha amanecido este lunes con una mezcla de celebración, incertidumbre y tensión política. El abogado y empresario ultraderechista Abelardo de la Espriella se ha impuesto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas y se convertirá, salvo sorpresa en el escrutinio definitivo, en el próximo presidente del país a partir del 7 de agosto.

Según el preconteo oficial, De la Espriella obtuvo el 49,66% de los votos frente al 48,70% conseguido por el senador izquierdista Iván Cepeda, candidato respaldado por el espacio político del actual presidente, Gustavo Petro. La diferencia ronda los 250.000 sufragios en una de las contiendas más ajustadas desde la instauración de la segunda vuelta presidencial en Colombia.

La victoria supone un giro político de gran magnitud para el país andino. Apenas cuatro años después de la llegada al poder de Petro, primer presidente de izquierdas de la historia reciente de Colombia, una parte importante del electorado ha apostado por una alternativa situada en el extremo opuesto del espectro ideológico.

Aunque el resultado todavía debe ser ratificado por el escrutinio definitivo, la ventaja obtenida por De la Espriella hace muy improbable un vuelco. Sin embargo, tanto Cepeda como sectores del oficialismo han reclamado prudencia y han exigido revisar miles de mesas electorales impugnadas antes de dar por cerrada la contienda.

Un triunfo construido sobre el desgaste de Petro

Más allá de la figura del vencedor, la elección refleja el profundo desgaste sufrido por el proyecto político de Gustavo Petro. La desaceleración económica, la persistencia de la violencia en varias regiones y la percepción de inseguridad han sido aprovechadas por De la Espriella para construir un discurso basado en la confrontación directa contra el Gobierno saliente.

Durante la campaña, el líder de Defensores de la Patria se presentó como un outsider dispuesto a «recuperar el orden» mediante políticas de mano dura. Prometió aumentar la presión militar sobre los grupos armados, construir megaprisiones, acabar con las negociaciones impulsadas por Petro y ampliar la explotación petrolera, incluyendo técnicas tan controvertidas como el fracking.

Su discurso ha sido comparado frecuentemente con el de otros líderes de la nueva derecha radical latinoamericana, como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina. De hecho, buena parte de su campaña se apoyó en una narrativa antipolítica, aunque paradójicamente contó con el respaldo de importantes sectores del establishment económico y político colombiano.

Un personaje polémico llega a la Casa de Nariño

La figura de De la Espriella genera una enorme controversia en Colombia. Conocido durante años por su actividad como abogado de personajes vinculados a escándalos políticos y empresariales, el nuevo presidente ha construido una imagen mediática basada en la confrontación y la provocación.

Diversas organizaciones de defensa de la libertad de prensa han mostrado preocupación por sus enfrentamientos con periodistas y por el uso recurrente de acciones judiciales contra comunicadores que investigaron algunas de sus relaciones profesionales. Asimismo, sus vínculos pasados con figuras controvertidas han sido objeto de debate durante toda la campaña electoral.

Sus críticos advierten además de que su propuesta de reducir el tamaño del Estado en un 40%, recortar ministerios y aplicar políticas económicas de corte liberal podría afectar programas sociales impulsados durante los últimos años. El presidente electo, por el contrario, sostiene que esas medidas son imprescindibles para reactivar la economía y atraer inversión.

La campaña tampoco estuvo exenta de acusaciones de populismo. Sus promesas de resolver rápidamente problemas estructurales como la inseguridad, el narcotráfico o la corrupción fueron recibidas con escepticismo por numerosos analistas, que consideran difícil materializar cambios tan profundos en un país con instituciones complejas y fuertes desequilibrios territoriales.

Un país dividido en dos mitades

El resultado electoral deja una fotografía contundente: Colombia aparece partida prácticamente en dos bloques de tamaño similar. La diferencia inferior a un punto porcentual evidencia que el nuevo mandatario carece de un mandato arrollador para impulsar las transformaciones radicales que prometió durante la campaña.

Además, De la Espriella deberá gobernar con un Congreso fragmentado, donde no dispone de una mayoría clara para sacar adelante sus principales reformas. Esa realidad podría obligarle a moderar parte de su agenda o a negociar con sectores políticos a los que ha criticado duramente durante los últimos meses.

Mientras miles de simpatizantes celebraban en las calles la victoria del autodenominado «Tigre», millones de colombianos observaban con preocupación la llegada al poder de un dirigente que simboliza el ascenso de la ultraderecha en América Latina.

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La sombra de Casado amordaza a Feijóo ante los 4,4 millones del novio de Ayuso

4,4 millones de euros. Es la suma económica que un informe de la Agencia Tributaria ha determinado que percibió la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, tras haber firmado contratos con un grupo sanitario entre 2021 y 2023, durante los primeros años de su noviazgo con la dirigente madrileña. Las respuestas a esta información han llegado desde muchos frentes: mientras que la oposición se ha apresurado a afear el elevado montante, el entorno de Isabel Díaz Ayuso ha contraatacado con bulos y críticas a Hacienda. Pero hay un frente desde el que no ha existido pronunciamiento alguno: el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha optado por guardar silencio ante el goteo de informaciones relacionado con la presidenta madrileña y su entorno. Hay quienes achacan esta actitud al temor de que pueda ocurrirle algo similar a lo que le pasó a su predecesor, Pablo Casado, que terminó defenestrado del partido que lideraba por denunciar públicamente la corrupción del entorno de su compañera en la Puerta del Sol.

El documento de la Agencia Tributaria detalla una tabla en la que se reflejan los pagos a las dos consultoras de Amador, Maxwell Cremona y Masterman & Whitaker, año a año. En 2021, Amador ingresó 1.078.412 euros; en 2022, 1.956.449 euros; y en 2023, 1.401.634 euros. En total, 4.436.495 euros, casi un millón y medio de euros por campaña. Varios artículos de prensa se hicieron eco en la primavera de 2021 de la relación sentimental entre Díaz Ayuso y González Amador, aunque sin precisar el momento en que había empezado la relación. En su informe, la Agencia Tributaria solicita al juez que investiga a González Amador que suspenda el procedimiento inspector contra ambas al constatar que puede estar relacionado con la causa en la que mantiene imputado al empresario por delitos de corrupción en los negocios y administración desleal. Hacienda argumenta que el resultado de estas actuaciones inspectoras dependerá de los hechos que se declaren probados en la investigación penal.

El PSOE afea el «silencio» de Feijóo…

Como se ha indicado anteriormente, las reacciones al informe de Hacienda no se han hecho esperar, y en Ferraz se han percatado, precisamente, del voto de silencio del líder ‘popular’.»No se atreve a decir nada porque sabe cómo terminó su antecesor en el cargo», se pronunciaba la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, en una entrevista con Las mañanas de RNE. Torró afeaba que el caso que afecta a Alberto González Amador «no tiene nombre», a la vez que cargaba contra Isabel Díaz Ayuso por estar trabajando «no solo por la privatización de lo público a costa de los madrileños, sino también por un modelo de negocio familiar donde su pareja factura millonadas».

«Eso sí que son indicios y hechos que están poniendo encima de la mesa«, exclamaba Torró. Por su parte, la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, también ha afeado la «hipocresía política» y las lecciones de «transparencia y dignidad» de los ‘populares’, pues, a su juicio, tiene a «ministros condenados y que están en la cárcel», en referencia al Gobierno de José María Aznar.

…mientras el entorno de Ayuso carga contra Hacienda

«Ningún contrato desde que es presidenta y mucho menos desde que lo conoce«, aseguraba Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso, en un mensaje difundido por WhatsApp ante preguntas de El País. El texto del jefe de gabinete agregaba, además, datos que no corresponden con lo publicado, como que el último contrato con el grupo sanitario fue en 2010, «cuando la presidenta no estaba ni pensada».

«Frente a la insidia de El País de que hubo contratos con el señor González Amador desde que conoció a la presidenta, aclaro que es falso», emitía Rodríguez, insistiendo en el bulo. El citado medio añade que una vez se le hizo notar que se trataba de un informe oficial incluido en una causa y no una información que partiera exclusivamente de un medio de comunicación, agregó: «De la Agencia Tributaria, que debería ser dinamitada«. Al ser preguntado por cuál ha recepción de Ayuso ante la noticia, el jefe de gabinete respondía: «Indignación por la mentira, pero ya está acostumbrada». Cabe repetir, nuevamente, que se trata de una información recogida en un informe oficial y no una información que se limitara a la prensa.

De qué se acusa a González Amador…

Alberto González Amador está acusado de cinco delitos. A los dos de fraude fiscal se suman falsedad en documento mercantilcorrupción en los negocios y administración desleal. Los dos últimos se sumaron en marzo de 2025, en el marco de una pieza separada abierta por el magistrado para investigar el uso de la empresa del novio de Ayuso para ocultar ingresos procedentes de negocios en el ámbito sanitario.

En todo este proceso, alrededor del empresario se ha generado toda una narrativa de excepcionalidad. No porque la riqueza de la pareja de una representante política -de la que ella también estaría disfrutando, entre otras cosas, porque la casa en la que viven se pagó, presuntamente, con el dinero ganado con estos delitos- provenga de prácticas ilícitas. El entorno político y mediático de Ayuso ha tratado de justificar en todo momento que González Amador es un español más, un ciudadano particular, al que el Estado persigue por ser el novio de la presidenta madrileña, y que los delitos que ha cometido no tienen que ver en ello.

…y cómo acabó Casado

La carrera política de Pablo Casado terminó en febrero de 2022 después de que el entonces líder del Partido Popular denunciara interna y públicamente la posible corrupción del entorno de Isabel Díaz Ayuso. El principal señalado fue su hermano Tomás, cuando las mascarillas se convirtieron en un bien de primera necesidad para combatir la proliferación del Covid-19. «La cuestión es si es entendible que el 1 de abril, cuando morían 700 personas en España por la pandemia, se puede contratar a tu hermano y recibir 300.000 euros de beneficio por la venta de mascarillas”. Esta frase, pronunciada en una entrevista en la Cadena SER, forma parte de la historia de la política española y todavía resuena entre los muros de Génova,13, y lanzaba una acusación al mayor de los Ayuso por haber hecho, presuntamente, negocio durante el Covid a través de comisiones.

Sin embargo, la información de la que presumiblemente disponía Casado iba mucho más allá y afectaba a los padres de la lideresa regional o a sus relaciones sentimentales, en las que entra su exmarido, Rafael Hernández Torre, que ha sido noticia esta semana después de que ElConstitucional.es sacara a la luz en exclusiva un pelotazo con la Comunidad de Madrid de 100.000 euros. En lo que respecta al hermano, el exlíder del PP le señalaba como comisionista en un contrato de 250.000 mascarillas adjudicado a un amigo suyo en el peor momento de aquel fatídico 2020, cuando más gente moría. Poco después, fue cesado de sus funciones y Alberto Núñez Feijóo fue su sustituto, quien, ahora, no ha pronunciado palabra alguna sobre lo ocurrido en el entorno de la dirigente madrileña.

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Bandazos, varapalos y un final inaudito: la sinuosa instrucción de Peinado hasta el juicio a Begoña Gómez

La instrucción del juez Juan Carlos Peinado sobre la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ha estado marcada por numerosos altibajos, polémicas y bandazos que han llegado a su fin este sábado 20 de junio de 2026. Después de casi dos años de instrucción, el magistrado ha dictaminado la apertura de juicio oral contra GómezCristina Álvarez – su asistente – y el empresario Juan Carlos Barrabés en el que impone a la esposa del presidente del Gobierno estrictas medidas cautelares que van desde la retirada de todos los pasaportes que disponga, la prohibición de abandonar el país y comparecencias periódicas en el juzgado, según el auto al que ha tenido acceso este medio. 

El magistrado está cerca de la jubilación y, antes de soltar definitivamente el caso y enviar a la mujer del jefe del Ejecutivo a juicio oral, ha hecho del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid el escenario de un rocambolesco procedimiento. Antes de las últimas diligencias, el magistrado abrió una nueva pieza separada contra Begoña Gómez por un presunto delito de prevaricación y otro de fraude a los intereses de la Unión Europea que tuvo que rectificar casi de inmediato, pero no fue, ni mucho menos, la única.

Esta última causa se centraba en un contrato adjudicado por la compañía pública Red.es a una unión temporal de empresas (UTE) formada por Innova Next, propiedad de Juan Carlos Barrabés, y la consultora KMPG, un expediente que contó con la financiación de los fondos Feder. No obstante, en la misma mañana que lanzaba la separata, Peinado optaba por rectificar y, aunque mantiene esta pieza separada vinculada al caso principal, decidió excluir a Begoña Gómez de las investigaciones que se abrirán para esclarecer si pudo darse o no estos presuntos delitos de prevaricación y fraude. El contrato sobre el que se pone la lupa se trata de un expediente de adjudicación sobre el que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sembró sospechas y que la Fiscalía Europea quería investigar en el marco del procedimiento donde la mujer del presidente del Gobierno declaró hace unos meses como testigo.

No obstante, la Audiencia Nacional daba la razón a Juan Carlos Barrabés y señalaba que ese contrato debía de examinarse en el Juzgado de Instrucción 41 de Madrid para que sea esta instancia la que valore si lo investiga y que el procedimiento no corresponda a la Fiscalía Europea. Es por ello que, el titular de ese juzgado, Juan Carlos Peinado, comunicaba esta mañana que decidía abrir una pieza separada con la documentación remitida por la Fiscalía Europea «para la investigación de los hechos» y llamaba a la Fiscalía de Madrid a pronunciarse sobre si son delictivos o no, pero rectificando y dejando a la mujer del presidente del Gobierno fuera de las investigaciones. Todo ello, no obstante, ha quedado en un segundo plano en la jornada del sábado, cuando Peinado ha decidido imponer las citadas medidas cautelares, que daban un vuelco total al caso.

Los tirones de orejas y correcciones de la Audiencia de Madrid

La rectificación de Peinado y la posterior apertura de juicio a Begoña Gómez han llegado en las fases más tardías de la instrucción, pero antes de llegar hasta tal punto, la Audiencia Provincial de Madrid ha desestimado en varias ocasiones las decisiones del magistrado por considerarlas inapropiadas o irrelevantes para el desarrollo de la causa o por no contar con las suficientes pruebas. Por ejemplo, hace cuatro meses, en febrero, el citado organismo anulaba la decisión del juez de enviar a Begoña Gómez a un jurado popular. En un auto al que tuvo acceso este medio, la Justicia subraya que el magistrado no justificó de forma suficiente sus argumentos para decretar el avance procesal y ordenó retrotraer las actuaciones a un momento previo a la transformación del procedimiento en el del tribunal del jurado.

En línea con ello, los magistrados de la Audiencia Provincial concluyeron que no era suficiente con aludir de forma «genérica» a la existencia de indicios. Por ello, añadían que era necesario señalar qué conductas se atribuyen a cada investigado, así como la base indiciaria que sustenta la imputación de delitos como malversación o tráfico de influencias. «No es de recibo indicar, tras año y medio de instrucción, que para la incoación del procedimiento basta la mera verosimilitud y qué esta ya ha sido avalada en diversas ocasiones por la esta Sala, respecto de unos hechos que presentaban base objetiva suficiente, pero en absoluto ha podido anticipar la consistencia de tesis hasta el punto de hablar de indicios racionales de criminalidad», rezaba el auto.

De la misma forma, los magistrados de la Audiencia de Madrid añadían que «los cuatro autos que se comprenden en esta resolución, carecen de la necesaria fundamentación, únicamente se mencionan las personas contra las que se dirige, pero no se hace un relato que comprenda los indicios verosímiles a los que hacemos referencia, consecuentemente». «Se vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva, situación a la que es de aplicación, la doctrina que emana de las sentencias (STS 72/2009, de 29 de enero; 26-7-2011, nº 857/2011), relativas al derecho fundamental a la tutela judicial efectiva,que incluye la de obtener una resolución debidamente motivada», agregaban entonces.

La Audiencia Provincial de Madrid también revocó la decisión del juez Juan Carlos Peinado de recabar todos los correos de su investigada. El magistrado tenía la intención de hacer una labor exhaustiva de análisis de los e-mails desde los últimos siete años hasta la fecha actual, es decir, desde 2018. Los jueces del tribunal consideraron que el magistrado instructor debió redactar un auto con su motivación específica en vez de tomar esta decisión con una providencia. Los magistrados de la Audiencia de Madrid reprocharon al juez Peinado que no haya razonado en detalle esta motivación y, al mismo tiempo, anularon la orden de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil elabore un informe sobre el contenido de estos correos. Expresamente, los jueces del tribunal señalaron que el magistrado instructor «no hace mención a ninguno de los requisitos exigidos», por lo que tacharon la decisión de «medida carente de la justificación necesaria» para llevarse a cabo, incumpliendo al tiempo «los principios de proporcionalidad, necesidad e idoneidad» que deben imperar en el desarrollo de la causa.

De la misma manera, la Audiencia  de Madrid tuvo que corregir al magistrado para que anulase la imputación que recaía sobre el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín. En la decisión, los magistrados alegan que Peinado se basó en «meras suposiciones sin el más mínimo indicio de responsabilidad» para investigar al delegado. «Tratándose de meras suposiciones, sin que se aporte el más mínimo indicio de responsabilidad, procede acordar la inadmisión de la querella respecto del citado Francisco Martín Aguirre», defendía el organismo provincial.

El pasado mes de mayo, el juez imputaba a Martín por su presunta participación en la contratación de la asistente de la mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En dicha imputación, Peinado le atribuía al delegado del Gobierno un presunto delito de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y prevaricación administrativa al haber admitido a trámite una querella en la que le relaciona con el contrato de Cristina Álvarez para trabajar en Moncloa junto a Gómez. Dicha querella fue interpuesta por Vox y recayó en el Juzgado de Instrucción número 7 de Madrid, el cual se inhibió a favor de Peinado al entender el vínculo con el conjunto de todo lo que engloba al caso de Gómez.

En esta misma línea, según rezaba el auto del juez Peinado, señalaba que sí que procedía admitir a trámite la querella contra el delegado del Gobierno «por su aparente participación en el nombramiento» de la asesora de Gómez «en el ejercicio de sus funciones privadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y, por tanto, con fondos de naturaleza pública», focalizándose esta demanda en «fundamentalmente, en el nombramiento, funciones y actividades» de Álvarez ostentando dicho cargo. La Abogacía del Estado, por su parte, solicitó el sobreseimiento para Martín Aguirre en la pieza separada que investiga si hubo un uso indebido de dinero público en la contratación de Álvarez y en las funciones que habría desempeñado para la esposa del presidente del Gobierno, y subrayaron que el delegado del Gobierno no pudo intervenir de modo alguno en el nombramiento de la asesora porque la designación de Álvarez se remonta a julio de 2018, cuando Martín Aguirre aún no ocupaba su actual cargo.

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La fábrica de fango de Miguel Ángel Rodríguez: bulos, amenazas a periodistas y ataques al Estado

El jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, volvió a la carga este jueves tras conocerse, de la mano de El País, que la pareja de la dirigente madrileña, Alberto González Amador, había facturado 4,4 millones de euros en tres años de contratos con un grupo sanitario. El periodista cargó contra el citado medio y contra la Agencia Tributaria, calificando de «falsa e insidiosa» la información publicada, lanzando un bulo para intentar contrarrestarla y opinando que Hacienda «debería ser dinamitada«. Este es solamente el último episodio de las incontables polémicas protagonizadas por Rodríguez, que han ido desde mentiras y bulos hasta amenazas textuales contra periodistas por hacer su trabajo.

«Ningún contrato desde que es presidenta y mucho menos desde que lo conoce«, aseguraba Rodríguez en un mensaje difundido por WhatsApp ante preguntas del citado medio. El texto del jefe de gabinete añade datos que no corresponden con lo publicado, como que el último contrato con el grupo sanitario fue en 2010, «cuando la presidenta no estaba ni pensada». El País lleva en sus páginas que González Amador facturó 4,4 millones de euros en tres años, de 2021 a 2023, los primeros de su noviazgo con la dirigente madrileña. El documento de la Agencia Tributaria detalla una tabla en la que se reflejan los pagos a las dos consultoras de Amador, Maxwell Cremona y Masterman & Whitaker, año a año. En 2021, Amador ingresó 1.078.412 euros; en 2022, 1.956.449 euros; y en 2023, 1.401.634 euros. En total, 4.436.495 euros, casi un millón y medio de euros por campaña.

«Frente a la insidia de El País de que hubo contratos con el señor González Amador desde que conoció a la presidenta, aclaro que es falso», emitía Rodríguez, insistiendo en el bulo. El citado medio añade que una vez se le hizo notar que se trataba de un informe oficial incluido en una causa y no una información que partiera exclusivamente de un medio de comunicación, agregó: «De la Agencia Tributaria, que debería ser dinamitada«. Al ser preguntado por cuál ha recepción de Ayuso ante la noticia, el jefe de gabinete respondía: «Indignación por la mentira, pero ya está acostumbrada». Cabe repetir, nuevamente, que se trata de una información recogida en un informe oficial.

«El País lanza insidias sobre los contratos de la Comunidad de Madrid y González Amador, a partir del año 2021. Quede claro: el último contrato con el grupo sanitario fue del año 2010. La presidenta no estaba ni pensada. No pueden tapar que las hijas de Zapatero van Pá’lante», escribía en sus redes sociales el periodista, incidiendo en unos contratos que no guardan vinculación con los referenciados en la información y haciendo un paralelo con otro caso en curso que afecta al expresidente del Gobierno socialista y a su entorno personal.

«Hacienda debería ser dinamitada»

Rodríguez, con sus palabras, contradice a la Agencia Tributaria y fantasea con su extinción. Los informes de este organismo recogen que González Amador recibió un millón de euros en 2021, casi dos millones en 2022 y finalmente 1,4 millones en 2023, los tres años analizados. Varios artículos de prensa se hicieron eco en la primavera de 2021 de la relación sentimental entre Díaz Ayuso y González Amador, aunque sin precisar el momento en que había empezado la relación.

En concreto, se trata de operaciones facturadas por sus sociedades Maxwell Cremona y Masterman & Whitaker por servicios de consultoría ante los que Hacienda ha encontrado «indicios de simulación» al canalizar el empresario parte de esos ingresos a través de la segunda de esas empresas, a la que la Agencia Tributaria ya tildó anteriormente de ser una pantalla. 

En su informe, la Agencia Tributaria solicita al juez que investiga a González Amador que suspenda el procedimiento inspector contra ambas al constatar que puede estar relacionado con la causa en la que mantiene imputado al empresario por delitos de corrupción en los negocios y administración desleal. Hacienda argumenta que el resultado de estas actuaciones inspectoras dependerá de los hechos que se declaren probados en la investigación penal.

Amenazas a periodistas

Uno de los mecanismos de intimidación más recurrentes de Miguel Ángel Rodríguez han sido las amenazas a periodistas por hacer su trabajo. «Te voy a arruinar la vida»; «tu jefe va a terminar en la cárcel»; «os vamos a triturar» o «vais a tener que cerrar» son solo algunos de los ataques que el jefe de comunicación de Ayuso ha proferido anteriormente contra periodistas progresistas de medios como elDiario o El País. Este último llevaba en sus páginas, hace dos años, una pieza que incluía una entrevista con un miembro de Vox, poco susceptible de defender a los comunicadores de izquierdas, que lamentaba que «si lo que hace Miguel Ángel Rodríguez lo llega a hacer el jefe de gabinete de Puigdemont o de Feijóo, habría acabado con la carrera de los dos». «Pero aquí no pasa nada porque Miguel Ángel lleva 30 años en esto, conoce a mucha gente en los medios y cuando no le obedecen, va a por ellos, le da igual a la derecha que a la izquierda. Se dedica a inventarse cosas y amenazar, sobre todo a ciertas horas», señalaba la citada fuente.

«Os vamos a triturar. Vais a tener que cerrar. Idiotas. Que os den», fue, textualmente, el mensaje que Miguel Ángel Rodríguez envió a una periodista de elDiario hace ya dos años, cuando el citado periódico publicaba en exclusiva la siguiente información: «La pareja de Ayuso defraudó 350.951 euros a Hacienda con una trama de facturas falsas y empresas pantalla«. Al preguntarle al jefe de gabinete si sus palabras eran una amenaza, respondió que se trataban de «un anuncio».

El ejemplo de elDiario, no obstante, es solo uno de los más recientes del currículum de Rodríguez. Otro caso se dio hace 29 años, en 1997, cuando el entonces presidente de Antena 3, Antonio Asensio, compareció en el Congreso de los Diputados y denunció que el entonces secretario de Estado de Comunicación y portavoz del Gobierno de Aznar le amenazó para que rompiera un acuerdo con el grupo PRISA sobre los derechos televisivos de los clubes de fútbol.

Asensio aportó notas escritas por varios directivos de la cadena que fueron receptores de amenazas: «Asensio no sabe lo que ha hecho firmando con Polanco y le va a costar muy caro»; «Dile a tu jefe que terminará en la cárcel como Mario Conde, que vamos a ir a por él»; «No le van a servir de nada sus guardaespaldas porque el Gobierno tiene muchos más». Amenazas que, en su momento, Rodríguez justificó con que «existía confianza entre ellos» para hablarse así, misma explicación que utilizó en el caso de elDiario«Hablo de esa manera con gente con la que tengo confianza. Es un modo bronco de decir que estaban inventando un caso donde no había». Resultó haberlo.

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El regreso del apellido que Perú nunca terminó de enterrar: el fujimorismo vuelve al poder

El regreso del apellido que Perú nunca terminó de enterrar: el fujimorismo vuelve al poder

El fujimorismo vuelve al poder en Perú, y no lo hace como una simple alternancia democrática, sino como el retorno de una corriente política que durante décadas ha partido al país entre quienes la identifican con el orden y quienes la recuerdan como sinónimo de autoritarismo, corrupción y desprecio por los derechos humanos. La victoria de Keiko Fujimori por un margen estrechísimo (poco más de 40.000 votos) no cierra ninguna etapa; al contrario, reabre una de las heridas más profundas de la historia reciente peruana.

La heredera política de Alberto Fujimori llega al Palacio de Gobierno con una legitimidad electoral ajustada, pero sin un mandato social amplio. Medio país la ha votado y el otro medio la rechaza, una fotografía que resume con crudeza el nuevo escenario político peruano: un país dividido prácticamente en dos y obligado a convivir con el regreso de un apellido que nunca terminó de marcharse.

El clan que convirtió el orden en coartada

El fujimorismo ha construido buena parte de su éxito sobre una palabra: orden. Orden frente al caos, orden frente a la crisis, orden frente al miedo. Pero en la historia peruana ese concepto tiene un reverso oscuro, porque Alberto Fujimori llegó al poder como un outsider y terminó gobernando con una concentración de poder incompatible con una democracia plena.

El autogolpe de 1992, la persecución a opositores, la red de corrupción tejida junto a Vladimiro Montesinos y las graves violaciones de derechos humanos dejaron una marca imborrable. Para la derecha peruana y para buena parte de las élites económicas, el fujimorismo representó estabilidad y mano dura; para amplios sectores populares, indígenas, campesinos y víctimas del Estado, significó miedo, abuso y silencio.

Keiko Fujimori no hereda solo un apellido, sino una forma de entender el poder. Su victoria devuelve al centro del Estado a una tradición política que ha hecho de la seguridad un argumento para endurecer la democracia, de la estabilidad económica una excusa para blindar privilegios y de la lucha contra el caos una fórmula para justificar excesos.

El margen mínimo con el que Keiko Fujimori se impone a su adversario es políticamente revelador. No hay ola fujimorista, no hay mandato arrollador y no hay reconciliación nacional en torno a su figura. Hay una mitad del país que ha optado por ella y otra mitad que mira su llegada al poder con preocupación.

«¡Ni blanca ni manchada, Keiko nunca!», reza una pancarta cuando cientos de personas se congregaron en las calles de Lima para protestar contra la candidatura de Keiko Fujimori a la presidencia del Perú.

«¡Ni blanca ni manchada, Keiko nunca!», reza una pancarta cuando cientos de personas se congregaron en las calles de Lima para protestar contra la candidatura de Keiko Fujimori a la presidencia del Perú. EP.

Ese dato debería marcar el inicio de su mandato. Perú no ha dado un cheque en blanco al clan Fujimori, sino que ha expresado su agotamiento ante una crisis política permanente, ante instituciones debilitadas y ante una izquierda incapaz muchas veces de articular una alternativa sólida, reconocible y mayoritaria. El regreso de Keiko también habla de los fracasos de sus adversarios, pero sería un error interpretar su victoria como una absolución histórica del fujimorismo.

El miedo como programa político

El fujimorismo ha sabido moverse con habilidad en un país cansado de presidentes fugaces, Congresos bloqueados, escándalos de corrupción y una inseguridad creciente que erosiona la vida cotidiana. En ese escenario, Keiko ha vuelto a ofrecer una receta conocida: autoridad, firmeza y disciplina.

El problema es que en América Latina esos conceptos suelen llegar cargados de consecuencias cuando no van acompañados de derechos, justicia social e instituciones fuertes. La izquierda peruana tiene parte de responsabilidad en este desenlace por su fragmentación, sus errores de gestión y su incapacidad para conectar con sectores amplios, pero el triunfo de Keiko no puede leerse solo como castigo a sus rivales. También expresa la persistencia de una cultura política conservadora que acepta recortes democráticos si vienen envueltos en promesas de seguridad.

Ahí está el riesgo: que el país confunda estabilidad con obediencia, que la lucha contra la delincuencia se convierta en carta blanca y que la promesa de crecimiento económico vuelva a beneficiar principalmente a quienes siempre han tenido acceso al poder.

El Perú invisible vuelve a quedar en segundo plano

Uno de los grandes problemas del fujimorismo ha sido siempre su relación con el Perú profundo. El país andino, rural, indígena y empobrecido no suele ocupar el centro de su proyecto político salvo como territorio a controlar, pacificar o administrar desde Lima. El retorno de Keiko amenaza con reforzar esa fractura histórica.

Perú no está dividido solo entre derecha e izquierda. Está dividido entre capital y periferia, entre élites urbanas y comunidades olvidadas, entre quienes han disfrutado del crecimiento económico y quienes apenas han recibido sus migajas. El fujimorismo ha sido hábil en presentarse como defensor de los sectores populares, pero su proyecto económico y político ha estado tradicionalmente alineado con los grandes intereses empresariales, con una visión dura del orden público y con una concepción limitada de los derechos sociales.

Por eso su regreso inquieta a quienes ven en esta victoria no una solución a la crisis peruana, sino la restauración de un modelo que ya demostró sus límites: crecimiento sin igualdad, autoridad sin memoria y gobernabilidad sin justicia.

El apellido vuelve, la herida también

Keiko Fujimori llega al poder con una oportunidad y una carga. La oportunidad consiste en demostrar que puede gobernar sin reproducir los peores reflejos del clan; la carga es que nadie puede entender su victoria sin mirar hacia atrás. El fujimorismo nunca fue solo un partido, sino una forma de ejercer el poder, una cultura política y una red de lealtades construida sobre la idea de que el fin justifica los medios si el resultado se presenta como orden.

Ese es el debate que vuelve ahora a Perú. No se trata únicamente de si Keiko será capaz de gobernar un país dividido, sino de si Perú está dispuesto a normalizar de nuevo una tradición política que erosionó las instituciones, persiguió adversarios y dejó víctimas que todavía esperan pleno reconocimiento.

La presidenta electa podrá invocar la unidad nacional, hablar de reconciliación y prometer estabilidad, pero la reconciliación no se decreta desde un balcón ni se construye sobre el olvido. La victoria de Keiko Fujimori demuestra que el clan sigue teniendo fuerza, pero también confirma que Perú no ha resuelto su gran dilema democrático: cómo construir futuro sin blanquear uno de los pasados más oscuros de su historia reciente.

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Moncloa sospecha que el coqueteo de Junts con PP y Vox está vinculado a la amnistía

Las placas tectónicas del Congreso de los Diputados se están moviendo cada vez más últimamente. Y sin que ello signifique todavía un seísmo, lo cierto es que Junts per Catalunya, otrora muy distante al Partido Popular, se encuentra cada vez más cómodo votando en la misma línea que los de Alberto Núñez Feijóo e incluso que los de Santiago Abascal y defiende, al igual que ellos, la necesidad de un adelanto electoral, aunque todavía sigan lejos del mecanismo de la moción de censura. Feijóo ya lo decía en El Hormiguero: «Hay cosas que se están moviendo», entre ellas, las posiciones de los neoconvergentes. El Gobierno es consciente de esto, y según publica este sábado El Paísesta protoalianza de partidos conservadores está directamente relacionada con el escenario que se abrirá del 16 de julio en adelante, cuando se conozca la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la ley de amnistía.

El sentido del voto de Junts en la Cámara Baja es, actualmente, una incógnita. En función de cada Pleno, cada semana y cada asunto a tratar varía, no tiene una postura prefijada ni unos socios fijos, y menos desde que rompiera sus relaciones con el Gobierno y con la mayoría de investidura tras considerar incumplidos los acuerdos de legislatura. Su voto es imprevisible y se mueve indistintamente en el tablero parlamentario, pero recientemente su posición se está angulando hacia los sectores conservadores del Hemiciclo, votando sin miedo en el mismo sentido que PP y Vox y haciendo las mismas demandas electorales que ellos. Para muchos, esto significa algo.

En el último pleno de esta semana, los siete parlamentarios juntaires votaron con el bloque de investidura en dos decretos de interés general y para dos leyes, pero también se unieron al PP en la votación de la moción sobre la debilidad del Ejecutivo en la que la Mesa del Congreso vetó la votación para requerir al presidente, Pedro Sánchez, que convoque las urnas ya. Junts juega en una posición ventajosa en este sentido, ya que puede abstenerse sobre ese tipo de propuestas en el Senado (donde el PP goza de mayoría absoluta y el sentido del voto del resto de partidos no es tan relevante) o el Parlamento catalán, pero votar a su favor en el Congreso. En este mandato, ha apoyado siete mociones o proposiciones no de ley firmadas por el PP sobre diversos asuntos, seis de ellas desde que rompiera con el Ejecutivo. En esta XV legislatura han votado en la misma línea que el PP en 13 reales decretos de contenidos sociales, y en seis de esos casos se han sumado también a la ultraderecha.

Tomando posiciones

A nadie ha de sorprender la posición del partido de Carles Puigdemont en las cuestiones sociales y económicas ni su sentido del voto, pero ahora son especialmente fáciles de señalar. Alberto Núñez Feijóo y otros dirigentes del Partido Popular acostumbran a cargar duramente contra los socios del Gobierno por los casos de corrupción que afectan al entorno del PSOE, y apelan normalmente a «la mierda que tiene que tragar» Gabriel Rufián, portavoz de ERC, Sumar o el PNV, pero nunca incluyen en ese saco al partido de Puigdemont, quién sabe si porque lo consideran una carta útil con la que mantener buenas relaciones, o porque no lo consideran parte del grupo de socios del Ejecutivo tras la citada ruptura.

Junts, por su parte, cada vez se siente más cómodo en la alineación con el PP en cuestiones económicas, especialmente en demandas tradicionales de la formación como pueden ser las bajadas de impuestos, ponerse del lado de los caseros en la situación de la vivienda o endurecer las medidas contra la okupación. Asuntos, todos ellos, en los que ha mantenido una postura mucho más derechizada que otros partidos soberanistas como el PNV. En las votaciones registradas desde que comenzó el actual periodo de sesiones, Junts ha apoyado propuestas del PP hasta en 34 ocasiones, ha rechazado 36 y se ha abstenido en 25. Comparando estos datos con las iniciativas del Gobierno o del Grupo Socialista, las ha respaldado en 29 ocasiones, ha votado en contra en 9 y se ha abstenido en 13, unos números que desde las filas neoconvergentes justifican asegurando que el Gobierno ha sido «desleal» y ahora ni siquiera les llaman para hablar del calendario de enmiendas a temas en los que podría encontrarse fácilmente un acuerdo, como la ley de Dependencia.

Escenificando la ruptura

El pasado miércoles, durante la sesión de control, Sánchez aprovechó una pregunta de la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, para enviarle un mensaje a la portavoz de Junts en la Cámara, Miriam Nogueras, cuya actividad ha sido reducida desde hace semanas y que en esta ocasión no tenía pregunta propia. Sánchez, ante la insistencia de Vaquero para que los Presupuestos Generales del Estado sean sometidos a un debate serio y se saquen finalmente adelante, además de otras cuestiones, aprovechó para espetarle que aún le quedan temas pendientes por desarrollar, entre ellos, la implantación completa de la ley de amnistía. Gabriel Rufián, en otro momento del mismo Pleno, le recordó a los diputados de Junts que pretendían votar con el PP para exigir un adelanto electoral cuando era el mismo partido que hacía no tanto tiempo pretendía ilegalizarles, encabezar a su máximo dirigente y que aplicaron el artículo 155 para intervenir la Generalitat durante el procés independentista.

Otra sonada intervención fue la del diputado del PSC Arnau Ramírez, que se llevó los vítores de su bancada cuando contestó a un parlamentario del PP que deberían estarle agradecidos al Ejecutivo porque ahora, gracias «al éxito de la ley de amnistía» negociada por Sánchez al comienzo de esta legislatura, les quedaba la formación ultra y la de Puigdemont para fraguar una posible moción de censura. Desde el Gobierno, el PSOE, Sumar, ERC y otros partidos aliados hacen cábalas con la citada fecha del 16 de julio. Es el día en el que el TJUE dictará sentencia sobre la ley de amnistía y las cuestiones prejudiciales que han traído a la mesa el Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional comenzarán a despejarse, y con ellas, un más que probable nuevo horizonte en el arco parlamentario.

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El PP se salta las líneas rojas de Feijóo en sus pactos autonómicos con Vox

Yo quiero gobernar en solitario, lo he dicho por activa y por pasiva (…) Creo que es bueno gobernar en solitario. Ahora bien, yo voy a aceptar, cómo no, el resultado de las urnas”, expresó sin excesiva convicción Alberto Núñez Feijóo durante su entrevista en El Hormiguero. 

En el mismo día en que, por primera vez, un expresidente del Gobierno declaraba en la Audiencia Nacional en calidad de imputado, el líder de la oposición acudió al formato de Pablo Motos para erigirse como el garante de la decencia y el protector de la democracia española. “La democracia no está en peligro”, negó.

Feijóo aseguró que las encuestas señalan que el Partido Popular “va a ganar” las elecciones y que Vox “va a subir”. «Yo me voy a presentar a las elecciones para decirles a los españoles que les pido cuatro años de confianza (…) Extiéndanme cuatro años de préstamo de su confianza y yo les aseguro que dentro de cuatro años España estará mejor», manifestó el líder de los azules.

Tras el resultado de los ‘caucus’ de las derechas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, Génova terminó de asumir que la llave de la gobernabilidad de las autonomías y la Moncloa está guardada en un cajón de Bambú 12. 

Tanto es así que Feijóo dió orden a sus barones territoriales de hacer propia la ideología de la ultraderecha y certificar los acuerdos de la ‘prioridad nacional’. María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco acataron. Juan Manuel Moreno Bonilla, de momento, negocia y espera.

En cuanto a Andalucía, Feijóo ha indicó que PP y Vox están «negociando con mucha seriedad» y ha señalado que su formación preside el Parlamento andaluz porque ganó esos comicios.

«El partido que tiene más votos es el PP y tiene el control de la Asamblea. Así que siguen negociando con una serie de contenidos que me imagino que serán similares a los que hemos negociado con anterioridad y de momento no hay más avances en la negociación», asumió, en alusión a los pactos que han cerrado con Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Al ser preguntado si hay que acostumbrarse a la idea de que Santiago Abascal sea vicepresidente del Gobierno, Feijóo sostuvo que «cuanto más el gobierno sea más fuerte, mejor estará España«. 

Sin embargo, dejó la puerta a un gobierno con Vox: «En el caso de que tengamos que hacer un acuerdo y una coalición de gobierno, nos sentaremos y haremos una coalición de gobierno de acuerdo con los principios básicos de nuestros partidos, buscando una serie de líneas rojas que yo no estoy dispuesto a traspasar«, afirmó.

Después de cuestionar a los votantes del partido en el Gobierno, el líder de la oposición dejó claro que el no va a “demonizar a un partido (Vox) que es el tercer partido de España, y que tiene el 14, el 15, el 16% de los votos” porque respeta la democracia. Pese a ello, Feijóo se mostró “convencido” de que habrá socialistas «que no voten a Sánchez» y que «prestarán su voto» al Partido Popular mientras que «otros se van a mantener en la abstención».

«No van a poder votar a Sánchez porque tú no puedes votar al presidente con más sospechas de corrupción de la historia democrática del país. Tú no puedes votar a una persona que si sabía sólo una parte de lo que está ocurriendo tiene que dimitir por corrupto», ha aseverado.

Conforme discurría la amabilidad de la noche, Feijóo dibujó sus líneas rojas: «el respeto a la Constitución española, el respeto a la España de las autonomías, las políticas de igualdad y las políticas de género y las políticas LGTBI, el equilibrio de las cuentas públicas, la prosperidad de los españoles por encima de todo y una política de inmigración ordenada y racional«, enumeró. 

Con ello, trató de distanciarse de la ultraderecha. Sin embargo, la trayectoria política del Partido Popular en los últimos años ha dejado varios episodios que, para sus críticos, desmienten esos principios. 

Aunque Feijóo ha reivindicado el modelo autonómico, el PP gobierna con Vox en distintas comunidades pese a que la formación de Santiago Abascal defiende abiertamente la supresión del sistema autonómico. Ninguno de esos acuerdos ha sido roto por esa discrepancia de fondo. Asimismo, Feijóo situó la igualdad entre sus líneas rojas, pero sus pactos con Vox han permitido la introducción de conceptos como “violencia intrafamiliar” en sustitución de “violencia machista” y han dado entrada en gobiernos autonómicos a un partido que cuestiona la legislación específica contra la violencia de género. 

El líder popular se comprometió con las políticas de diversidad, aunque ha mantenido alianzas con Vox, que propone derogar leyes autonómicas LGTBI y ha impulsado iniciativas contra programas educativos sobre diversidad sexual y de género. El Partido Popular no ha condicionado sus acuerdos a la retirada de esas propuestas. 

Además, Feijóo apeló constantemente a la Constitución, pero el bloqueo durante años de la renovación del Consejo General del Poder Judicial por parte del Partido Popular fue criticado por instituciones europeas y por numerosos juristas por alejarse del espíritu constitucional. 

El presidente popular defendió una política migratoria moderada, pero en numerosas ocasiones ha asumido planteamientos cercanos a Vox, especialmente en el rechazo al reparto de menores migrantes entre comunidades o en el endurecimiento del discurso sobre inmigración irregular. 

Aunque el galleo hizo bandera de la estabilidad presupuestaria, varias comunidades gobernadas por el Partido Popular han incrementado significativamente su deuda pública y han aprobado rebajas fiscales que han sido cuestionadas por organismos independientes por su impacto en los ingresos. 

La principal crítica que recibe el líder de la oposición es que las líneas rojas anunciadas públicamente no impidieron los acuerdos con una formación que cuestiona buena parte de esos mismos principios. Sus detractores sostienen que el líder popular ha normalizado postulados de Vox y ha renunciado a convertir sus compromisos en condiciones innegociables. 

Desde el Partido Popular, por el contrario, defienden que esos pactos responden a la necesidad de garantizar gobiernos estables y aseguran que la presencia popular ha servido para moderar algunas de las propuestas más radicales de sus socios.

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Trump se mofa de Meloni diciendo que se hizo una foto “por pena” y ella suspende su visita a Washington

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha anunciado que no acudirá a Washington como estaba planeado después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijera que se hizo una foto con ella en la cumbre del G-7 “por pena”.

La responsable italiana ha respondido a la mofa del magnate, con la que se ha declarado “atónita”. Las palabras las ha pronunciado Trump en un canal de televisión en el que ha declarado que la política de Italia le suplicó que se sacaran la instantánea juntos, algo que ella ha calificado de “invento”.

El episodio ha provocado que el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, cancele la visita que tenía prevista hacer los próximos días 21 y 22 de junio, a tenor de las “graves y ofensivas palabras del presidente Trump hacia la primera ministra Giorgia Meloni”. “Ofenden a toda Italia”, ha considerado.

Meloni ha asegurado que “las declaraciones de Donald Trump son totalmente inventadas”. “Sinceramente, estoy atónica”, ha afirmado en un mensaje de redes sociales, en el que ha sostenido que ni ella “ni Italia suplicamos nada”.

La reacción de Meloni ha llegado después de una entrevista telefónica a través del canal de televisión italiano La 7 a Trump, de la que solo se ha divulgado la transcripción al italiano: “En la cumbre del G7 me suplicó que me tomara una foto. Me dio pena”. “¡Seguro que está contenta de que haya hablado con ella! ¡No tenía por qué hacerlo! ¡No sé qué decir! ¡Me rogó que me tomara una foto con ella! Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No la habría aceptado, ¡pero me dio pena!”, se lee en dicha transcripción.

Meloni ha respondido también a través de internet, donde ha señalado vía redes sociales: “No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus aliados. Además, no es la primera vez que ocurre”. Y añade: “Solo puedo decir que lamento que no muestre la misma determinación con los enemigos de Occidente, con los enemigos de Estados Unidos, con unos líderes con los que se muestra mucho más complaciente”.

Historial de encontronazos

“Yo no he notado nuestra relación cambiada. No ha habido entre nosotros recriminaciones ni hemos hablado de lo que ha sucedido. Donald Trump y yo tenemos un carácter fuerte y ambos somos líderes que defienden con determinación el interés nacional”, afirmó en una rueda de prensa al final de la cumbre del G7 hace apenas unas horas. “Nosotros no necesitamos aclarar nada cuando no estamos de acuerdo con algo”.

Así, ha pasado de achacó sus últimas desavenencias al “carácter fuerte de ambos” a dejar de acudir al país de las estrellas y barras después del último exabrupto de Trump.

La relación entre los dos ha estado marcada por las tensiones. A pesar de ellas pudo verse a Meloni charlar en varias ocasiones con Trump con la cumbre como escenario de fondo después de los varios encontronazos que ambos han protagonizado, sobre todo a cuenta de la guerra en Irán o de otros puntos como los ataques del estadounidense al papa León XIV.

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El juez Peinado rectifica y excluye a Begoña Gómez de la pieza separada contra Barrabés

La jornada arrancaba con una noticia sonada. Después de haber celebrado a principios de semana la vista preliminar del parte principal del caso, el juez Peinado decidía esta mañana abrir una nueva pieza separada contra Begoña Gómez por un presunto delito de prevaricación y otro de fraude a los intereses de la Unión Europea. Concretamente, esta causa se centraba en un contrato adjudicado por la compañía pública Red.es a una unión temporal de empresas (UTE) formada por Innova Next, propiedad de Juan Carlos Barrabés, y la consultora KMPG, un expediente que contó con la financiación de los fondos Feder.

No obstante, en esta misma mañana, Peinado ha optado por rectificar y, aunque mantiene esta pieza separada vinculada al caso principal, decide excluir a Begoña Gómez de las investigaciones que se abrirán para esclarecer si pudo darse o no estos presuntos delitos de prevaricación y fraude.

El contrato sobre el que se pone la lupa se trata de un expediente de adjudicación sobre el que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sembró sospechas y que la Fiscalía Europea quería investigar en el marco del procedimiento donde la mujer del presidente del Gobierno declaró hace unos meses como testigo.

No obstante, la Audiencia Nacional daba la razón a Juan Carlos Barrabés y señalaba que ese contrato debía de examinarse en el Juzgado de Instrucción 41 de Madrid para que sea esta instancia la que valore si lo investiga y que el procedimiento no corresponda a la Fiscalía Europea. Es por ello que, el titular de ese juzgado, Juan Carlos Peinado, comunicaba esta mañana que decidía abrir una pieza separada con la documentación remitida por la Fiscalía Europea «para la investigación de los hechos» y llamaba a la Fiscalía de Madrid a pronunciarse sobre si son delictivos o no.

La vista preliminar del lunes

Juan Carlos Peinado tomaba esta decisión, de la cual rectificaba en esta misma mañana, tras celebrar el lunes la vista preliminar de la causa principal del caso por el cual Begoña Gómez lleva dos años enfrentándose al Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid y las polémicas prácticas del magistrado.

En este último tramo antes de decidir o no si envía a Begoña Gómez a una instancia superior a ser juzgada, algo que todavía no ha hecho, Peinado debía de realizar ese trámite, ya que, ante su intención de que la mujer del presidente del Gobierno se enfrente a un jurado popular, tenía que completar este paso.

En el núcleo de la investigación, sobre la que este lunes se celebró la audiencia preliminar, Peinado sostiene que Begoña Gómez podría haber incurrido en cuatro presuntos delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. La instrucción se apoya fundamentalmente en dos líneas argumentales. Por un lado, el magistrado considera que la esposa del presidente del Gobierno habría utilizado su proximidad a Pedro Sánchez para favorecer su proyección profesional. Por otro, entiende que recurrió a una asesora vinculada a Moncloa para colaborar en actividades de carácter privado.

A pesar de las numerosas objeciones y críticas que ha recibido durante la tramitación del procedimiento, el juez mantiene que los hechos investigados encajarían en una supuesta trama de corrupción de carácter excepcional. De hecho, en un auto dictado el pasado mes de abril, cuando planteó la apertura de juicio oral, llegó a comparar el caso con prácticas propias de épocas pretéritas. Según escribió entonces, resultaría difícil encontrar antecedentes similares, ya que, a su juicio, comportamientos surgidos desde el entorno de la Presidencia del Gobierno recuerdan más a sistemas absolutistas que a los estándares de una democracia moderna.

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El salario de Garamendi llega a los 403.000 euros: cuatro años consecutivos de subida y un 14% más que en 2021

El desglose de los salarios de la Junta Directiva de la CEOE no comenzó a especificarse hasta el 2021. Previamente a ello, la patronal, que sí puntualizaba que los únicos miembros que perciben una remuneración eran el presidente y el secretario general, simplemente indicaba en sus cuentas anuales una cifra conjunta de la cantidad de dinero que destinaba a sus mandos de dirección. 

Las partidas económicas que la CEOE ha dedicado en los últimos años para remunerar el trabajo de los dos principales cargos de su Junta Directiva ha experimentado un crecimiento constante desde 2019. En aquel entonces, antes de conocer el desglose de los salarios del presidente y el secretario general, dedicaba un total de 594.000 euros a esta sección de la patronal, cantidad que se incrementaba para llegar a los 597.000 euros en 2020 y a 601.000 euros en 2021.

Ahora bien, a partir de 2021 la patronal comienza a entrar más en detalle en sus cuentas anuales y comienza a especificar en sus libros el salario que perciben los dos máximos representantes de esta organización empresarial. Así, es posible observar que la remuneración que Antonio Garamendi ha percibido por su trabajo ha crecido de manera sostenida en los últimos cuatro años, aumentando en un 14% entre 2021 y 2025.

Un total de 403.000 euros percibió el presidente de la patronal por su cargo el pasado año, lo cual suponen 50.000 euros más que lo que cobraba en 2021. Las cuentas de la CEOE correspondientes al 2026 no se podrán conocer hasta mediados de 2027, momento en el que se podrá analizar si esta dinámica ascendiente en la remuneración que percibe Garamendi se mantiene, incluso a pesar de este contexto en el que viene siendo el rostro principal, así como uno de los más críticos con el Gobierno y los sindicatos, a la hora de bloquear las negociaciones encaminadas a mejorar las condiciones retributivas y laborales de los trabajadores españoles.

Garamendi, cuyo salario por sus funciones representativas en la CEOE ha crecido por encima de la inflación, se ha tornado el principal freno en las conversaciones que buscan renovar el ya caducado Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), un documento clave que sirve de referencia nacional a la hora de negociar los convenios.

El presidente de la CEOE, un agente muy crítico con las subidas del CNI y preocupado por una «falta de actitud» entre los trabajadores

Durante los últimos años, y especialmente en los últimos meses, Garamendi ha mantenido un duro enfrentamiento con el Gobierno y los sindicatos a propósito de la reducción de la jornada laboral, las subidas del salario mínimo y la regulación de determinadas condiciones de trabajo. La organización empresarial sostiene que estas medidas pueden afectar a la competitividad y a la creación de empleo. Sin embargo, sus críticos señalan que la consecuencia práctica es la consolidación de un modelo económico en el que una parte creciente de los trabajadores continúa sin poder acceder en solitario a una vivienda digna.

La patronal ha rechazado la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin reducción salarial, argumentando que supondría un incremento de costes para las empresas y una pérdida de competitividad. Garamendi también ha criticado reiteradamente las subidas del Salario Mínimo Interprofesional aprobadas en los últimos años, defendiendo que los incrementos salariales deben negociarse sector por sector y empresa por empresa, rechazando intervenciones generales que eleven los costes laborales. Una postura que, según los sindicatos, dificulta que los aumentos de productividad y beneficios empresariales se traduzcan en mejoras retributivas para amplias capas de la población trabajadora. 

Antonio Garamendi se ha convertido en una de las figuras más controvertidas del entorno laboral español. Prueba de ello es una de las distintas polémicas que ha protagonizado, en la cual se mostró en contra de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales afirmando que en España existe un problema de “actitud” hacia el trabajo. Durante un foro económico, puso como ejemplo al tenista Carlos Alcaraz para defender lo que llamó la “cultura del esfuerzo”, preguntándose retóricamente si alguien creía que Alcaraz trabajaba solo 37,5 horas a la semana. Según Garamendi, el éxito profesional exige sacrificio, constancia y capacidad de asumir renuncias, y consideró que el mensaje de “trabajar menos para vivir mejor” transmite valores equivocados a la sociedad.

Además, sostuvo que muchas empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores porque, a su juicio, parte del problema radica en la falta de disposición al esfuerzo. Estas declaraciones provocaron una intensa reacción política y sindical, ya que sus críticos consideraron inapropiado comparar la realidad de los asalariados con la de un deportista de élite y le acusaron de presentar una visión simplista de los problemas laborales y salariales de España.

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Golpe judicial al clan Bolsonaro: condenado Eduardo por buscar la intervención de Trump

El Tribunal Supremo de Brasil ha asestado un nuevo golpe al entorno político y familiar del expresidente Jair Bolsonaro. La Primera Sala de la máxima corte brasileña condenó este martes a Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos más influyentes del exmandatario ultraderechista, por tratar de obtener apoyo de la Administración de Donald Trump para presionar a los jueces que juzgaron a su padre por la intentona golpista posterior a las elecciones de 2022. La sentencia incluye cuatro años y dos meses de prisión, ocho años de inhabilitación política y una multa económica.

La resolución fue adoptada por unanimidad por los cuatro magistrados de la sala que también participaron en el juicio contra Jair Bolsonaro, condenado el pasado año a 27 años de prisión por su responsabilidad en la trama que intentó revertir el resultado electoral que llevó al poder a Luiz Inácio Lula da Silva.

Según la Fiscalía y los jueces, Eduardo Bolsonaro desarrolló desde Estados Unidos una campaña destinada a influir en el desarrollo de los procedimientos judiciales abiertos contra su padre. El exdiputado, que reside en Texas desde principios de 2025, habría promovido contactos y gestiones para que Washington adoptara medidas de presión contra Brasil, incluyendo sanciones a magistrados del Supremo y la imposición de aranceles comerciales, con el objetivo de condicionar las decisiones judiciales.

El magistrado Alexandre de Moraes, instructor de las causas vinculadas al intento de golpe de Estado y principal objetivo de las campañas de presión impulsadas por el bolsonarismo, sostuvo que las actuaciones de Eduardo Bolsonaro constituyeron una forma de coacción contra las instituciones brasileñas. Durante la lectura de su voto, defendió que las maniobras del exparlamentario no solo afectaron al tribunal, sino que perjudicaron los intereses del conjunto del país.

Eduardo Bolsonaro fue juzgado en ausencia. Tras abandonar Brasil y establecerse en Estados Unidos, perdió posteriormente su escaño parlamentario por ausencias reiteradas, lo que también supuso la desaparición de las protecciones asociadas a su condición de diputado. Al no designar representación legal propia, fue defendido por un abogado de oficio.

El condenado reaccionó a través de las redes sociales denunciando una supuesta persecución política y alegando que no fue debidamente notificado del procedimiento. Su defensa ha sostenido durante todo el proceso que sus actividades en Washington se limitaron a la interlocución política y a denunciar lo que considera abusos del poder judicial brasileño. Sin embargo, los magistrados rechazaron esos argumentos y concluyeron que existió una estrategia deliberada para interferir en el curso de la Justicia.

Una condena con fuerte impacto político

La decisión judicial llega en un momento especialmente delicado para la derecha brasileña. Aunque Jair Bolsonaro permanece inhabilitado y cumple condena en arresto domiciliario por motivos de salud, su familia continúa siendo uno de los principales referentes de la oposición al Gobierno de Lula.

En este contexto, la figura emergente dentro del bolsonarismo es el senador Flávio Bolsonaro, hermano del ahora condenado y considerado uno de los posibles candidatos de la derecha para las elecciones presidenciales previstas para octubre. La sentencia contra Eduardo añade una nueva dificultad a la estrategia del clan Bolsonaro para mantener su influencia política en un escenario marcado por las divisiones internas de la oposición conservadora.

La causa también ha tensionado las relaciones entre Brasil y Estados Unidos. Durante los últimos meses, dirigentes próximos a Trump y al movimiento ultraconservador estadounidense respaldaron públicamente las denuncias del bolsonarismo sobre una supuesta persecución judicial. La Fiscalía brasileña sostuvo que Eduardo Bolsonaro buscó precisamente aprovechar esas conexiones internacionales para obtener medidas de presión capaces de alterar el desenlace de los procesos judiciales abiertos en su país.

Los investigadores señalaron que parte de la estrategia consistió en promover sanciones contra miembros del Supremo Tribunal Federal y alimentar amenazas comerciales contra Brasil. Algunas de esas iniciativas llegaron a materializarse parcialmente antes de ser revisadas o limitadas posteriormente.

La condena de Eduardo Bolsonaro supone, además, un precedente relevante para la justicia brasileña. Los magistrados han querido enviar un mensaje de firmeza frente a cualquier intento de utilizar presiones extranjeras para condicionar el funcionamiento de las instituciones democráticas del país. El fallo refuerza la línea mantenida por el Supremo desde los procesos relacionados con el asalto a las instituciones brasileñas tras la derrota electoral de Jair Bolsonaro.

Mientras el exdiputado permanece en territorio estadounidense, la sentencia abre una nueva incógnita sobre su futuro político y judicial. Si regresara a Brasil, podría enfrentarse al cumplimiento efectivo de la pena impuesta. Entretanto, el caso continúa alimentando la polarización política en el país y se convierte en un nuevo capítulo de la larga batalla entre el bolsonarismo y las instituciones que investigaron y juzgaron la ofensiva contra la democracia brasileña.

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El PP se reserva la opción de acudir al Tribunal Constitucional tras el rechazo del Congreso a su enmienda

Después de que la Mesa del Congreso de los Diputados haya tumbado la enmienda de Junts y el Partido Popular para impulsar una votación sobre un adelanto electoral, los populares han avanzado que se reservan su derecho a llevar la cuestión al Tribunal Constitucional, todo ello entre críticas por el movimiento adoptado por PSOE y Sumar.

De esta manera, la portavoz del PP en la Cámara Baja ha tachado este martes, tras conocer la resolución de la Mesa, de “arbitraria” dicha decisión, avanzado que su grupo parlamentario presentará un recurso contra ella y, en caso de volver a ser rechazada, se reservarán su derecho de acudir a los tribunales.

Tal y como ha desgranado en declaraciones a los medios de comunicación en los pasillos del Congreso la portavoz del Grupo Popular Parlamentario, Ester Muñoz, ha vertido críticas contra la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, quien, según ha deslizado, “trabaja única y exclusivamente” para el presidente del Gobierno: “Si como ellos mismos han dicho durante toda la mañana no es vinculante y no serviría para nada, ¿qué miedo tienen de que se vote?«, se ha preguntado la dirigente parlamentaria del PP, para quien los grupos que integran el Gobierno central han hecho gala de “un cinismo, una hipocresía y una cobardía absoluta”, a su juicio.

Por ende, ha subrayado que la decisión de la Mesa, de mayoría progresista por PSOE y Sumar, “acredita que la legislatura está muerta y que ha llegado a su fin”, acusando a Sánchez de pretender seguir “parasitando las instituciones hasta que no le quede más remedio que convocar elecciones”. De esta manera, desde el PP consideran que este escenario es sinónimo de la consciencia “de que no tienen una mayoría y de que la legislatura ha llegado a su fin”.

Muñoz ha eludido a la proposición no de ley que presentó Junts contra Sánchez en 2024 para someterse a una cuestión de confianza, pese a ser una competencia exclusiva de la Presidencia del Gobierno; una iniciativa que tampoco salió adelante por no pasar el visto bueno de la Mesa en su fase de tramitación.

Junts lo tacha de “inaudito”

Por parte de los neoconvergentes de Carles Puigdemont, han tachado de “inaudita” la decisión de la Mesa del Congreso, al considerar que se trata de una muestra de “debilidad extrema” del Ejecutivo central. En su enmienda, ya vetada, Junts asumía que la exigencia de elecciones generales no supone una obligación para el presidente del Gobierno, que es quien tiene la competencia exclusiva de disolver las Cortes Generales.

“Instar al presidente del Gobierno español a proponer la disolución de las Cortes Generales y convocar elecciones generales, de conformidad con la prerrogativa que le confiere la legislación vigente, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa”, es lo defendido por Junts.

En la resolución de la Mesa del Congreso, se suscribe que “en virtud de lo estipulado respecto a la prerrogativa exclusiva de la figura de la cuestión de confianza regulada en el artículo 112 de la Constitución Española, ha inadmitido las enmiendas presentadas este mediodía por los grupos parlamentarios PP y Junts per Catalunya. La Mesa resuelve que ambas invaden competencias constitucionalmente reservadas a la Presidencia del Gobierno”.

Todo ello después de que esta mañana del martes los neoconvergentes hayan dado un paso adelante en su confrontación con Moncloa al considerar que sus pactos han sido “incumplidos” por la parte nacional, por lo que han presentado un escrito en el que instaban a “proponer la disolución de las Cortes Generales y convocar elecciones”.

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La defensa de Begoña Gómez recrimina a Peinado estar dando alas a «un procedimiento fantasma» y de hacer política en el tribunal

La semana arrancaba con una de las citas judiciales que más se esperaba desde hace unas semanas, no siendo otra que la vista preliminar del caso Begoña Gómez. El juez Peinado citaba a los acusados bajo amenaza de recurrir a los cuerpos de seguridad si no acudían, así como valorando seriamente la petición de las acusaciones populares de proceder a la retirada de los pasaportes, argumentando un riesgo de fuga, y pidiendo comparecencias quincenales ante la Justicia. 

Era esta en la última ocasión, presumiblemente, en la que el magistrado iba a encontrarse con los acusados, poniendo especial empeño en que Begoña Gómez, su asesora Cristina Álvarez y el empresario Juan Carlos Barrabés estuvieran presentes. Ahora el juez, quien ha protagonizado numerosas polémicas a lo largo del proceso de Instrucción por su forma de gestionarlo, debe decidir esta semana si continúa la causa abriendo juicio oral o no. Un paso en el cual podría hallar, nuevamente, reproches por parte de instancias superiores, que, a lo largo de los dos años en los que se ha venido encargando de este caso, le han recriminado la manera en la que lo ha abordado, así como criticado la falta de pruebas y escasa argumentación con la que, en repetidas ocasiones, ha insistido en que la causa avance. 

Tal y como se mencionaba, uno de los principales motivos por los que esta vista preliminar se tornaba especialmente protagonista era, más allá de llegar a su fin una controvertida fase de Instrucción, por la amenaza de retirada del riesgo de fuga. Esto era medida que se ponía sobre la mesa, despertando especial polémica ya que, ante hechos como que Begoña Gómez vive rodeada de policías o que Juan Carlos Barrabés padece un estado de salud bastante delicado, no se entendía necesaria. 

Precisamente, una de las personas que más severas se ha mostrado en sus críticas al juez Peinado ha sido el abogado de Begoña Gómez, Antonio Camacho, quien aprovechó su intervención para cargar duramente contra la gestión que el magistrado ha realizado de la causa durante los últimos dos años. El letrado no solo rechazó una por una las acusaciones formuladas contra su clienta, sino que fue más allá al denunciar una supuesta instrumentalización política del procedimiento judicial.

Camacho sostuvo que la causa carece de base sólida y llegó a definirla como un «procedimiento fantasma», asegurando que se está utilizando con el objetivo de desgastar políticamente al Gobierno de Pedro Sánchez. «Se está haciendo política, pero se está haciendo política en el sitio equivocado. Quien quiera hacer política que vaya a la calle, no a un tribunal», defendió durante la vista, reprochando que los juzgados se conviertan en un espacio para la confrontación partidista. En la misma línea, denunció que nadie debería permitir la utilización de un procedimiento penal como herramienta de erosión política.

Entre los argumentos esgrimidos por la defensa también destacó la insistencia del juez en hacer referencias constantes al presidente del Gobierno a lo largo de la instrucción, pese a no formar parte de la investigación. Camacho calificó incluso de «verdaderamente absurda» la tesis según la cual cualquier actuación de Gómez tendría una influencia extraordinaria únicamente por ser la esposa del jefe del Ejecutivo.

La tensión entre abogado y magistrado quedó patente durante la propia vista. En un momento de la sesión, Peinado interrumpió al letrado para exigirle que le mirara mientras intervenía. Camacho respondió recordando que no existe ninguna norma procesal que obligue a un abogado a dirigir visualmente sus alegaciones al juez, llegando incluso a pedirle que dejara de interrumpirle. Un episodio que se suma a otras controversias protagonizadas por el magistrado durante la instrucción y que volvió a alimentar las críticas sobre su forma de conducir el procedimiento.

Además, la defensa lamentó que Peinado rechazara la práctica de varias diligencias y testimonios que consideraba fundamentales para desmontar las acusaciones, entre ellos el del codirector de la cátedra José Miguel Ruano. Camacho defendió que se trata de un testigo esencial para explicar el funcionamiento real de los proyectos investigados y cuestionó que se impidiera incorporar elementos que, a su juicio, evidencian la ausencia de indicios delictivos. «Es difícil sostener la apertura de juicio oral cuando no existe ni un solo indicio de los delitos que se imputan», remachó el abogado al término de su intervención.

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Vito Quiles reconoce ofertas políticas y confirma que Feijóo le llamó personalmente

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, habría llamado “personalmente” a Vito Quiles. Concretamente, según ha señalado el agitador en una entrevista concedida al periódico El Mundo, el PP le ha “tratado muy bien” y le ha “defendido” cuando le han “pasado cosas”. “Feijóo me llamó personalmente y eso es de agradecer. Estoy contento en ese sentido, pero yo sigo haciendo mi trabajo”, dice en esa conversación reciente con el periódico mencionado.

Quiles, mediático por su acoso a periodistas o políticos, habría hablado con el responsable del principal partido de la oposición, siempre atendiendo a sus declaraciones. En las mismas, el reconoce abiertamente que ha tenido ofertas para volver a entrar en política, pero no detalla de dónde vienen.

A la pregunta de “¿PP o Vox?”, Quiles no se moja. “No lo voy a decir porque se me monta un lío, pero a día de hoy sigo recibiendo ofertas en privado. Me dicen que cuentan conmigo”, se limita a indicar, sin descartar un futuro político. Si bien, subraya que ese ámbito “ahora mismo” no le interesa en un sentido estricto.

“Con Vox me llevo bien, antes mejor porque creen que me he hecho del PP por lo de Aragón. Pero es mentira, no soy de ningún partido”, expone, para agradecer a continuación a los ‘populares’ el trato recibido.

Cercanía con el PP

La cercanía de Quiles con el Partido Popular es evidente. El pasado mes de febrero, el candidato de la formación y posterior vencedor de las elecciones autonómicas sin mayoría absoluta, Jorge Azcón, le invitó a su cierre de campaña. Asimismo, son varias las voces de Génova que han salido en su defensa.

El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha elogió la “valentía” de Quiles, a quien comparó con El Gran Wyoming en el contexto de su participación en unas jornadas de Nuevas Generaciones (NNGG).

El propio Feijóo defendió al agitador después de que éste acosara a Begoña Gómez en un bar, unas imágenes que dieron la vuelta al país por las que la mujer de Pedro Sánchez le denunció por agresión. Un juzgado de Madrid archivó la denuncia.

Feijóo justificó la actuación de Quiles al poco de conocerse, calificando como “periodista” al agitador ultra entre reproches de los compañeros de profesión. El responsable gallego emplazaba a determinar “qué es lo que ha pasado con exactitud entre el periodista y las personas que estaban con la mujer del presidente del Gobierno”, recordando que habían existido “actitudes similares” hacia cargos de sus siglas.

este medio ha preguntado al entorno de Feijóo y a Génova para qué fue la llamada, o las llamadas en caso de que se hubiesen producido más de una, del político al agitador. También ha consultado si el partido le ha ofrecido de una forma u otra formar parte de sus filas.«La llamada del presidente a Vito se enmarca en esta situación», responden las fuentes consultadas con un artículo de El Mundo sobre los disturbios en la Universidad de Navarra durante la gira por las universidades de Quiles.

Relación con Vox

En cuanto a Vox, la defensa del partido de extrema derecha hacia Quiles también ha sido un habitual. Dejando a un lado las declaraciones o atención en ruedas de prensa, la formación de Santiago Abascal intentó burlar la prohibición del Congreso de los Diputados reciente sobre la entrada de él y Bertrand Ndongo al incluir a ambos entre los participantes en una jornada sobre la libertad de expresión.

En la entrevista con El Mundo, Quiles afirma que votó a Vox en las últimas elecciones, pero no se reconoce de extrema derecha: “No, no, no. Yo creo que la extrema derecha en España no existe, lo que se llama extrema derecha ahora es lo que ha predicado Aznar toda la vida y nadie le ha llamado extrema derecha”. “Lo que sí hay es una izquierda muy polarizadora, muy radical y muy abyecta”, considera.

Retirada de acreditación

A finales de mayo, el parlamento español tomó la decisión definitiva de retirar la acreditación a Vito Quiles, que se convirtió en la primera persona acreditada en la institución a la que se le retira la credencial desde que se reformara el Reglamento en julio de 2025. Quiles acumulaba más de una decena de expedientes abiertos.

Fuentes de la Mesa explicaban en el momento que la mayoría de los partidos progresistas se mostraron de acuerdo al considerar “probado por parte de los letrados” que el pasado 11 de diciembre, la persona receptora de la medida “grabó imágenes sin la preceptiva autorización de la Cámara y las publicó en redes sociales vulnerando lo dispuesto en el Reglamento y considerándose faltas graves”. Los hechos podían acarrear entre 11 días y tres meses de suspensión.

En el caso de Ndongo, la Mesa acordó lo propio con su acreditación, por hasta tres meses al considerar probado que el “pasado 25 de noviembre obstruyó el orden de rueda de prensa e incumplió las instrucciones de quienes coordinaban el acto vulnerando lo dispuesto en el Reglamento y considerándose falta grave”.

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EEUU e Irán sellan un acuerdo de paz que abre una nueva etapa en Oriente Medio

Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo de paz que pone fin a varios meses de enfrentamiento directo y abre una nueva fase diplomática en Oriente Próximo. El pacto, anunciado por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, contempla el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluida la región de Líbano, y prevé una ceremonia oficial de firma el viernes 19 de junio en Suiza. 

El anuncio supone un giro de enorme trascendencia en una crisis que había situado a la región al borde de una guerra de consecuencias imprevisibles. Tras semanas de contactos discretos, con Pakistán como uno de los principales mediadores y Catar, Arabia Saudí y Turquía implicados en los esfuerzos diplomáticos, Washington y Teherán han aceptado un marco de entendimiento que incluye garantías de seguridad, compromisos económicos y una hoja de ruta para abordar el programa nuclear iraní. 

Ormuz vuelve a respirar: la paz empieza por el petróleo

Uno de los puntos clave del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula una parte esencial del comercio mundial de crudo. El cierre de esta vía marítima había disparado la presión sobre los mercados energéticos y elevado el temor a una crisis global de suministros.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la apertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo naval impuesto a Irán, una medida que había sido uno de los principales focos de tensión entre ambos países. Según las primeras informaciones, el pacto permitirá reanudar progresivamente el tránsito comercial y reducir la presión militar en el Golfo Pérsico. 

“Con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, con el fin de retirar las minas, ¡el petróleo volverá a fluir por ambos extremos para la región y para el mundo!”, ha celebrado Trump en un mensaje publicado en su red social.

El inquilino de la Casa Blanca ha presentado el pacto como un éxito histórico de su Administración y ha augurado que servirá para llevar “paz y seguridad a toda la región”. En esa línea, el magnate republicano se ha jactado de ser el primer presidente estadounidense capaz de “ayudar” a Oriente Próximo a “lograr una paz verdadera”. “Muchos presidentes han intentado alcanzar la paz con Irán y todos han fracasado antes que yo”, ha alardeado Trump, que ha calificado el entendimiento con Teherán como un “gran acuerdo”.

El acuerdo provisional también ha sido confirmado por el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, quien ha explicado que el memorándum incluye un “alto el fuego inmediato y permanente” desde esta misma noche y que se extiende también a Líbano.

Gharibabadi ha querido, no obstante, rebajar cualquier lectura de acercamiento político pleno a Washington. “Este memorándum de entendimiento no significa que confiemos en el enemigo. Se ha redactado a pesar de la falta de confianza”, ha afirmado, según recogen medios iraníes.

El representante iraní ha detallado que las partes abrirán ahora un periodo de 60 días de negociaciones en el que se abordarán cuestiones clave como el “fin” de “todas las sanciones y resoluciones del Consejo de Seguridad”, el programa nuclear, el mecanismo definitivo para la “reconstrucción” de Irán y la creación de un sistema de cumplimiento para supervisar las obligaciones de cada parte.

Un acuerdo con muchas firmas y muchas dudas

El texto pactado no se limita al alto el fuego. También incorpora compromisos relativos al programa nuclear iraní, la suspensión de determinadas sanciones petroleras y la liberación parcial de fondos congelados. Según las informaciones conocidas, Irán exige recibir una parte sustancial de esos activos antes de avanzar hacia una segunda fase negociadora. (

La arquitectura del acuerdo revela la complejidad del momento. Pakistán ha actuado como mediador principal, pero la implicación de potencias regionales como Catar, Arabia Saudí y Turquía evidencia que la crisis había desbordado hace tiempo el eje bilateral entre Washington y Teherán. El conflicto afectaba ya a Líbano, al Golfo Pérsico y al equilibrio interno de varios países de la zona.

Aun así, el pacto nace rodeado de incertidumbres. Israel no aparece como firmante principal del acuerdo, pese a su papel central en la escalada previa. Tampoco está claro cómo se garantizará el cumplimiento del alto el fuego en los frentes donde operan milicias aliadas de Irán o fuerzas vinculadas a intereses estadounidenses e israelíes.

La prueba de fuego: pasar del anuncio a la paz real

La ceremonia prevista en Suiza será el primer gran test político del acuerdo. Hasta entonces, las partes deberán demostrar que el alto el fuego es algo más que una declaración diplomática. La ausencia de nuevos ataques, la normalización del tráfico marítimo y los primeros pasos sobre sanciones y fondos congelados serán indicadores clave para medir la solidez del pacto.

En Washington, el acuerdo permite a la Administración Trump presentar una victoria diplomática tras meses de tensión militar. En Teherán, sin embargo, el Gobierno deberá convencer a los sectores más duros de que el pacto no supone una capitulación ante Estados Unidos. Las dudas expresadas por dirigentes iraníes sobre la fiabilidad de Washington muestran que la desconfianza sigue siendo profunda. 

La comunidad internacional ha recibido el anuncio con alivio, especialmente por el impacto que una guerra abierta habría tenido sobre los precios de la energía, la seguridad marítima y la estabilidad regional. Sin embargo, los próximos días serán decisivos. El acuerdo puede convertirse en el inicio de una nueva etapa de distensión o quedar reducido a una tregua frágil si alguno de los actores implicados decide torpedearlo.

Por ahora, Estados Unidos e Irán han dado el paso más importante en años: sentarse, pactar y anunciar el final de una escalada que amenazaba con incendiar Oriente Próximo. La paz, no obstante, apenas acaba de empezar.

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El juez Peinado recibe a Begoña Gómez amenazando con la retirada de su pasaporte

Las acusaciones populares que forman parte de este proceso judicial solicitaban, mediante un escrito, imponer penas de 24 años de cárcel a los acusados. Lo hacían exponiendo que estas condenas se correspondían con delitos de malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida. Ahora bien, además de ello, también deslizaban motivos por los que debería de haber de un control estricto sobre los imputados en esta causa, procediendo a la retirada del pasaporte o llamando a comparecencias quincenales en el juzgado, alegando que, ante el tiempo de prisión reclamado, hay un “evidente y fundado riesgo de fuga”.

En este contexto, el juez Peinado recibe este lunes a la mujer del presidente del Gobierno. Begoña Gómez comparece ante el magistrado siendo consciente de que este ya ha sugerido la posibilidad de impulsar este tipo de medidas tanto sobre ella como al resto de acusados. Así lo apuntaba el titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, indicando que ante las altas penas a las que se exponen, “se podría adoptar alguna medida cautelar de naturaleza personal que evite o minimice el riesgo” de que se fuguen

No solo eso, sino que, además de ello, Peinado ya tornaba protagonista esta audiencia preliminar que se convoca previamente al posible paso definitivo a instancias superiores, ya que se trata de un acto que no requiere la asistencia de los investigados. Sin embargo, el magistrado insistía en que la mujer del presidente del Gobierno esté presente este lunes en los juzgados, al subrayar que, en caso de que no acudieran, serían conducidos al tribunal por «la fuerza pública»

Estas decisiones del juez, tanto la de obligarles a acudir a la audiencia preliminar como tomar medidas argumentando un posible riesgo de fuga, resultan llamativas para muchos al hallarse Begoña Gómez continuamente rodeada de escoltas policiales y encontrarse el empresario Juan Carlos Barrabés en un estado de salud especialmente delicado, tal y como se indica os informes médicos que constan en la causa. 

Las acusaciones populares, conformadas entre otros por HazteOír, Vox, Iusticia Europea, Manos Limpias, son las que reclaman que se tomen estas medidas, así como se impongan las señaladas penas de prisión. Por su parte, se espera que la Fiscalía no se sume a esta solicitud, más teniendo en cuenta que ha pedido reiteradamente el archivo de la causa al considerar que Peinado se basa en “hipótesis” y “alambicadas teorías” para sentar en el banquillo a Begoña Gómez. 

Tras más de dos años, esta causa llega a sus últimos compases en los Juzgados de Instrucción, una fase que ha casi ha terminado por resultar más polémica debido las actuaciones del juez Peinado que por los de los que se acusan a los investigados. A lo largo de este tiempo, el magistrado ha sido corregido en numerosas ocasiones por instancias superiores que, además de llamarle al orden, también reprochaban sus intentos de hacer avanzar el caso, ya que señalaban una notable falta de pruebas así como una escasa capacidad de argumentación por parte de Peinado.

En este proceso judicial la Fiscalía se ha manifestado en diferentes ocasiones en contra de la forma en que el juez Peinado ha gestionado la causa, reprochando que haya tachado de “irregular, corrupta y delictiva” cualquier actividad realizada por la esposa de Pedro Sánchez “forzando la conexión de actividades profesionales o cotidianas e institucionales como si de una trama u organización criminal se tratara». 

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Puigdemont dice ‘no’ a Feijóo tras sus primeros contactos con emisarios del PP

Arranca una semana que será determinante para la política española. Tanto el Gobierno como la oposición aguardan el desenlace de las citas judiciales que afectan al Partido Socialista, que se han concentrado en los próximos cuatro días a partir de este lunes. También están muy pendientes los socios de investidura, que tienen en sus manos decidir el futuro de Pedro Sánchez y, especialmente, el éxito o fracaso de una eventual moción de censura instrumental, que se sigue debatiendo en la calle Génova como la forma de dar un golpe definitivo.

El calendario apremia a todos, pero especialmente a Alberto Núñez Feijóo. El líder popular aún no ha cerrado del todo la posibilidad de poner su nombre en la línea y presentarse como candidato a presidente del Gobierno en el Congreso, pero desde los partidos que necesita para que esto salga adelante siguen sin moverse. Tanto Junts como el PNV no se han desdicho en pedir elecciones anticipadas a Sánchez, pero tampoco en negarse a apoyar una moción de censura para derrocarle, por mucho que Feijóo disuelva las Cortes nada más llegar a la Moncloa, y por mucho que Vox no esté en ese Gobierno instrumental, que Feijóo propuso hace semanas.

Fue hace ya más de un mes, cuando saltó la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando todo empezó a moverse. En Génova aseguran desde entonces que la estrategia es dejar que el desgaste de las causas judiciales vaya haciendo caer al Gobierno, para lo que han apelado a la responsabilidad de los socios. Sin embargo, la moción de censura ha estado ahí como opción, aunque en público el PP solo la tuviera en sus cábalas durante unos días.

Fue aquella semana, la primera de junio, en la que Feijóo llamó a Junts y el PNV a “convocar unas elecciones” a través de una moción de censura en el plató de Ana Rosa Quintana. Aún así, el líder de la oposición seguía apelando a una prudencia que hace necesaria el hecho de que no le dan los números, y que “no tiene sentido presentar una moción de censura si no la vas a ganar”, en palabras del expresidente José María Aznar dos días después de aquello. Ese mismo día, ante el Cercle d’Economía catalán, Feijóo escenificó este portazo a la vía de la moción, volviendo al tono crítico con los socios: “No busco atajos”, aseguró. 

En Génova no habrá medias tintas, conscientes de que no pueden desperdiciar el buen momento que les brinda la actualidad judicial. La moción de censura, o bien será su principal objetivo, o estará descartada del todo, al menos en público. Habrá que esperar a que termine esta semana clave para ver si la puerta se vuelve a abrir. Las citas comienzan este mismo lunes, con la vistilla del juez Peinado a Begoña Gómez antes de llevar a la mujer del presidente del Gobierno ante un jurado popular. El martes es el turno de la primera cita con la que el PP capitalizará el caso Leire Díez, convocando ante la Comisión de Interior del Senado a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, para preguntarle por las -al menos- tres reuniones que mantuvo con la fontanera, y por las contradictorias versiones sobre ello que se dieron desde su Ministerio. El miércoles y el jueves será el turno de la histórica declaración de Zapatero ante el juez Juan Carlos Calama, como imputado por tráfico de influencias en el caso Plus Ultra.

Junts y PNV solo barajan el candidato neutral

Con Ana Rosa, Feijóo dijo que “hay 184 diputados que dicen que hay que convocar elecciones, ocho más que la mayoría absoluta”. Razón no le faltaba, pero su breve acercamiento a ellos para poner en marcha la caída de Sánchez no tuvo ningún resultado. El PNV dio un portazo inmediato, presionado por el pacto en Euskadi con los socialistas. Junts prefirió elevar el choque y lanzó un reto al líder popular: “Si Feijóo tiene algo serio que explicar, nos vemos en Waterloo”, le emplazó el portavoz Jordi Turull, obligándole a reunirse con Carles Puigdemont en Bélgica.

“Ni Feijóo ni ningún miembro del PP van a hacer cosas extravagantes ni raras, ni va a viajar a ningún sitio. El futuro de los españoles se decide en el Congreso de los Diputados con luz y con taquígrafos. Y si no se puede hacer ahora y si no se disuelven las cortes y se convocan elecciones, será dentro de un año, dentro de seis meses o dentro de cuatro”, fue la respuesta inmediata del portavoz popular, Borja Sémper. Visto el panorama, en el PP decidieron volver a señalar a los socios por sostener al Gobierno a pesar de todo, una estrategia en la que están cómodos y en la que esperan capitalizar el desgaste que esto genere. “Ellos sabrán qué tienen que hacer, ellos sabrán qué piensan sus electores, si lo que están haciendo es por cálculo político”, dijo la portavoz en el Senado, Alicia García.

Lo que les mantiene optimistas es ese cálculo político, en el que Junts y el PNV salen perdiendo con ERC y Bildu al alza; y la parálisis legislativa del Ejecutivo que, creen, se mantendrá en el año que queda hasta las elecciones. Cada semana que Moncloa pase sin poder sacar adelante leyes será determinante para el PP. Por ello están presionados a tomar decisiones.

En Junts tienen una linea roja clara en Feijóo, al que no apoyarán como candidato. Las primeras reuniones entre emisarios del PP no han dado resultado, con los neoconvergentes reiterando su ‘no’ al aspirante a presidente. Esto resucita la vía que abrió el exministro José Manuel García-Margallo, la de la moción de censura instrumental con un candidato neutro del gusto de los catalanes, que en el PP descartan. El PNV, por su parte, sigue en la misma posición, aunque en Junts creen que, si ellos terminan apoyando una moción, los jeltzale se terminarían sumando.

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La última cuenta del rosario de excusas del PP para bloquear la renovación del Constitucional: una virgen cántabra

La renovación del Tribunal Constitucional lleva meses pendiendo de un hilo. El Partido Popular ha enarbolado constantemente críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez porque, a su juicio, esta institución está «invadida por el sanchismo» a raíz de sentencias como la de la ley de amnistía. Los ‘populares’ depositan toda la presión sobre el presidente del órgano, Cándido Conde-Pumpido, cuyo mandato concluyó el pasado mes de diciembre, pero es precisamente el PP quien bloquea su renovación desde entonces. La última prórroga pedida por los ‘populares’, vigente hasta el 30 de septiembre, se debe, por rocambolesco que pueda parecer, a la cántabra Virgen de la Bien Aparecida.

La Mesa del Parlamento de Cantabria y el Senado son los epicentros de este suceso. La citada asamblea autonómica aprobó el pasado 4 de mayo pedir a la Cámara Alta retrasar la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional hasta más tarde del 15 de septiembre, porque tal fecha coincide con la festividad autonómica de la Virgen de la Bien Aparecida, y el calendario de plenos no suele empezar hasta después de esta celebración. Esa decisión se tomó con el visto bueno de todos los miembros de la Mesa oída la Junta de portavoces, incluso el PSOE, que aceptó con naturalidad la decisión sin buscarle la intencionalidad política. En el Senado, no obstante, la cosa fue distinta: el PP se valió de su mayoría absoluta para aprobar una nueva prórroga del plazo para presentar candidatos, y el PSOE votó inútilmente en contra. El documento recoge las quejas de los representantes socialistas, que valoraban que la prórroga no había estado acompañada de la debida justificación y que, en todo caso, para llegar hasta aquella fecha aún faltaba mucho, por lo que el Parlamento cántabro tenía margen para operar.

El presidente de la Cámara, Pedro Rollán, cerró a toda prisa el debate sin atender a las demandas de la oposición y presentó como justificación una hipotética falta de acuerdo en el Parlamento Cántabro. Con este, ya son media docena de aplazamientos de la renovación del tribunal. El PP, mientras tanto, juega a dos bandas: por un lado, continúa postergando el cambio, y por otro y al mismo tiempo, lo pone en su punto de mira como uno de los organismos «secuestrados» por La Moncloa.

Cómo se renueva el Constitucional y por qué está bloqueado

El Tribunal Constitucional está compuesto por doce miembros. Su renovación se prevé cada tres años por bloques de cuatro magistrados: un tercio corresponde al Congreso, otro al Senado y el tercero se lo reparten Gobierno y Consejo General del Poder Judicial. En los dos tercios que respectan a las Cortes Generales, la elección de los jueces requiere de una mayoría cualificada de tres quintos de cada Cámara, lo que facilitaba (y obligaba) el entendimiento entre los partidos mayoritarios. El mandato de los magistrados elegidos hace nueve años por el Senado concluyó el pasado mes de diciembre, y entre ellos está el actual presidente, al que el PP ha acusado reiteradamente de tumbar sentencias o avalar leyes para favorecer al PSOE y al Gobierno. La judicatura, a su vez, se ha lanzado contra Conde-Pumpido por revertir sentencias procedentes del Supremo.

En el Senado, tres quintos son 159 senadores. El PP tiene 143, y es precisamente esa diferencia de 16 la que explica el bloqueo al máximo órgano de interpretación de la Constitución española. El PP, con su mayoría absoluta y a la vista de sus constantes críticas al actual presidente del tribunal de garantías, cabría esperar que fomentaran, a la mayor celeridad posible, la renovación. Pero no ha sido así y los de Núñez Feijóo han pospuesto el relevo todo lo posible para seguir azuzando el fantasma del secuestro de la institución durante la mayor cantidad de tiempo posible.

Pumpido remitió una misiva a la Cámara Alta en agosto de 2025 para recordar que el proceso de renovación debía echar a andar, a más tardar, en tres meses desde entonces. El PP, no obstante, ha decidido desde entonces bloquear el procedimiento haciendo uso de diferentes excusas. La primera de ellas llegó en noviembre, cuando María Guardiola anunció la disolución de la Asamblea de Extremadura y la convocatoria de elecciones para diciembre. Cabe tener en cuenta que el Senado elige a los magistrados del Constitucional a raíz, precisamente, de las propuestas que le llegan de los parlamentos autonómicos. Al estar disuelto el extremeño, el PP pidió la posposición del procedimiento. No obstante, aquella excusa cae en saco roto al percatarse de que el Senado esperó hasta el 15 de diciembre de 2025 para abrir formalmente el plazo de presentación de candidaturas, apenas a dos días de la expiración de los mandatos de los magistrados, y especialmente teniendo en cuenta que en 2026 habría hasta tres convocatorias electorales, que dilatarían todavía más el proceso: Aragón, Castilla y León y Andalucía. Cada una de esas votaciones ha dado lugar a su respectiva prórroga.

Otra de las demoras llegó de la mano de la Asamblea de Madrid, donde también ostentan mayoría absoluta. El pasado 17 de abril pidió ampliar el plazo con el objetivo de disponer de más tiempo para negociar, proponer y consensuar los perfiles entre los grupos parlamentarios. La petición fue aprobada y la votación quedó pospuesta a después del verano. Otros, por su parte, sí han cumplido con los plazos previstos: el Parlamento Vasco aprobó el pasado 30 de abril nominar para el cargo a Xabier Arzoz Santisteban y a Javier García Roca.

La última de esta sucesión de demoras y excusas ha sido, como se ha explicado en líneas anteriores, la festividad de la cántabra Virgen de la Bien Aparecida, que demorará la renovación, como mínimo, hasta después del 15 de septiembre, lo que supondrá que el mandato del tribunal de garantías llegará a estar caducado por nueve meses en ese momento.

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ENCUESTA: ¿Crees que hay jueces prevaricadores que buscan el fin de Pedro Sánchez?

El debate sobre el lawfare vuelve al centro de la política española. La denuncia de una posible utilización de los tribunales para desgastar al Gobierno de Pedro Sánchez no es nueva: en los últimos meses, distintos miembros del Ejecutivo han señalado la existencia de una ofensiva judicial y mediática contra el PSOE y su entorno.

Esa crítica se ha intensificado al calor de los diferentes frentes judiciales abiertos contra el Gobierno, el partido y personas próximas al presidente. Para el Ejecutivo, no se trata de cuestionar a toda la Justicia, sino de alertar sobre actuaciones concretas que, a su juicio, desbordan el papel de los tribunales y entran en el terreno de la disputa política.

En ese contexto se enmarcan las declaraciones de Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, que aseguró en un acto de Público que “hay jueces que prevarican”. Sus palabras llegan tras la condena al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz por revelación de secretos en relación con el caso de los delitos fiscales reconocidos por Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.

López defendió que el Gobierno de Sánchez “actúa siempre contra la corrupción”, pero advirtió de que “no hay nada peor que dejarse avasallar cuando no hay corrupción”. También insistió en que el Ejecutivo no se dejará “atropellar” por quienes, en su opinión, están intentando “mezclar todo” para generar confusión.

El ministro subrayó además la importancia de la separación de poderes: “El Gobierno gobierna, el Parlamento legisla y la Justicia hace justicia”. Pero añadió un matiz político de fondo: “La Justicia no gobierna. Gobierna el Gobierno. Y gobierna gracias a los votos”.

La derecha, por su parte, acusa al Ejecutivo de intentar desacreditar a los jueces cada vez que una resolución judicial afecta al PSOE o al entorno del presidente. Para PP y Vox, hablar de lawfare supone atacar la independencia judicial y erosionar la confianza en las instituciones.

El choque, por tanto, va más allá de unas declaraciones concretas. La discusión de fondo es si existe una ofensiva judicial contra el Gobierno o si el Ejecutivo utiliza ese argumento para defenderse políticamente de causas que le incomodan. ¿Y tú que piensas? Vota en nuestra encuesta.

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Irán vuelve a desmentir a Trump y niega que exista un acuerdo cerrado con Estados Unidos

La posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a quedar envuelta en la incertidumbre después de que Teherán haya desmentido nuevamente las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que ambas partes estaban a punto de rubricar un pacto que pondría fin a meses de tensión militar y diplomática en Oriente Medio. Lejos de confirmar el optimismo exhibido desde Washington, las autoridades iraníes han insistido en que todavía no existe ninguna decisión definitiva y que persisten importantes desacuerdos en cuestiones consideradas estratégicas.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que “no se ha tomado ninguna decisión final” sobre el eventual acuerdo y subrayó que las especulaciones sobre una firma inminente son prematuras. Según explicó, aunque una parte importante de los textos negociados está ya consensuada, continúan existiendo diferencias relevantes que impiden dar por cerrado el proceso.

Las declaraciones llegan apenas unas horas después de que Trump anunciara públicamente que un pacto de paz estaba prácticamente listo y que incluso podría firmarse en los próximos días. El mandatario estadounidense sostuvo que el acuerdo cuenta con el respaldo de los principales actores implicados y presentó el entendimiento como un éxito diplomático capaz de estabilizar la región y reabrir completamente el estratégico estrecho de Ormuz.

Sin embargo, la reacción iraní ha vuelto a enfriar las expectativas. No es la primera vez que ocurre. Durante las últimas semanas, Teherán ya había rechazado en varias ocasiones los anuncios realizados por Trump acerca de una supuesta inminencia del acuerdo, acusando a Washington de lanzar mensajes contradictorios y de modificar constantemente sus posiciones en la mesa de negociación.

Teherán denuncia cambios constantes en la postura de Washington

Desde el Gobierno iraní consideran que uno de los principales obstáculos para culminar las conversaciones es precisamente la falta de una línea clara por parte de la Administración estadounidense. Baghaei señaló que Washington ha alterado repetidamente algunas de sus exigencias durante el proceso negociador, una circunstancia que dificulta alcanzar compromisos definitivos.

La cuestión de las sanciones económicas sigue siendo uno de los puntos más sensibles. Irán exige garantías sobre el levantamiento efectivo de las restricciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos, mientras que también reclama claridad sobre el acceso a activos congelados en el extranjero. A ello se suman las discrepancias sobre la gestión futura del estrecho de Ormuz y sobre los mecanismos que deberían supervisar cualquier eventual entendimiento.

Fuentes diplomáticas citadas por diversos medios internacionales apuntan a que existe un borrador avanzado que contempla la ampliación de los actuales compromisos de alto el fuego y una hoja de ruta para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, el propio diseño de ese documento estaría aún pendiente de cuestiones esenciales, lo que explica la cautela mostrada por Teherán frente al entusiasmo expresado por Trump.

La distancia entre ambos relatos refleja además una batalla política paralela. Mientras la Casa Blanca intenta proyectar una imagen de éxito diplomático en un momento delicado para la política exterior estadounidense, el régimen iraní evita aparecer como un actor que cede ante la presión de Washington sin haber obtenido contrapartidas suficientes.

Trump busca exhibir un triunfo diplomático en plena presión interna

El nuevo desmentido supone un revés para Trump, que en los últimos días ha insistido reiteradamente en que las negociaciones avanzan hacia una resolución positiva. El presidente llegó incluso a paralizar operaciones militares previstas contra objetivos iraníes alegando que las conversaciones estaban suficientemente avanzadas como para dar una oportunidad a la diplomacia.

La apuesta por un acuerdo responde también a factores internos. La prolongación de la crisis ha tenido consecuencias económicas, especialmente en los mercados energéticos, mientras que la opinión pública estadounidense muestra signos crecientes de cansancio ante una escalada militar prolongada en Oriente Medio. Diversos analistas consideran que Trump necesita exhibir resultados tangibles para reforzar su posición política.

Pese a ello, los acontecimientos de las últimas horas evidencian que el camino hacia un entendimiento definitivo continúa plagado de obstáculos. La propia diplomacia iraní insiste en que no aceptará acuerdos que vulneren sus “líneas rojas” y recalca que cualquier decisión deberá responder a los intereses estratégicos de la República Islámica.

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La corrupción vuelve a marcar el estado de ánimo del electorado, según el CIS

Los últimos escándalos que han salpicado al entorno socialista están teniendo ya un reflejo claro en la opinión pública. Así lo muestran los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que evidencian un repunte de la preocupación por la corrupción tras las informaciones relacionadas con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el denominado caso Leire Díez, así como las novedades que están en relación al juicio a la ‘Operación Kitchen’, las investigaciones en torno al presunto fraude a Hacienda del novio de de Ayuso y el paso por los tribunales de la ‘Operación Púnica’.

Eso sí, la imputación de Zapatero por un presunto delito de tráfico de influencias y la investigación sobre una supuesta trama para interferir en procesos judiciales, en la que figura Leire Díez, han irrumpido con fuerza en la agenda política y está influyendo de manera significativa en el electorado socialista. El impacto demoscópico no ha tardado en llegar. Según el CIS, el PSOE registra una caída cercana a los cinco puntos en estimación de voto respecto al anterior barómetro, elaborado antes de que ambos asuntos monopolizaran el debate público.

Uno de los datos más significativos es el aumento de la preocupación por la corrupción entre los propios votantes socialistas. Entre quienes respaldaron al PSOE en las elecciones generales de 2023, el porcentaje que considera que «la corrupción y el fraude» se encuentran entre los tres principales problemas del país ha pasado del 5,9% al 16,5% en apenas un mes, prácticamente triplicándose.

Aunque quienes dieron su apoyo a los partidos de derecha continúan siendo quienes perciben con mayor intensidad la gravedad de estos casos, los expertos destacan que el cambio más relevante se produce precisamente entre la base electoral socialista. Víctor Pérez Guzmán, director del centro de investigación Ateneo del Dato, indica a El País que el electorado del PSOE es el que se está sintiendo más directamente interpelado por estas informaciones. De hecho, según un estudio que prepara esta entidad, uno de cada tres votantes socialistas considera actualmente que el PSOE es el partido más afectado por la corrupción.

La inquietud también crece entre quienes apoyaron a Sumar en 2023, aunque en menor medida. En el conjunto de la población, la corrupción escala posiciones entre las preocupaciones ciudadanas. Si en mayo era el décimo problema más citado, ahora se sitúa como el cuarto. El porcentaje de españoles que la mencionan entre los tres principales problemas del país se ha duplicado, pasando del 9,1% al 18,4%.

Este contexto también afecta a la imagen del presidente del Gobierno. La valoración media de Pedro Sánchez desciende de 4,59 a 4,21 puntos, mientras que el porcentaje de ciudadanos que afirman tener «mucha» o «bastante confianza» en él cae del 35,8% al 31,1%. Aun así, el líder socialista mantiene ventaja sobre el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, tanto en valoración como en confianza.

Entre los propios votantes del PSOE también se aprecia desgaste. La confianza en Sánchez baja del 70% al 62,9%, mientras que quienes lo prefieren como presidente del Gobierno pasan del 29,4% al 25%.

Pese al retroceso, los datos sugieren que el impacto de los casos Zapatero y Leire Díez es inferior al que provocó hace un año el informe de la UCO que vinculó al entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, con una presunta trama de comisiones ilegales. Sin embargo, los analistas advierten de que la tendencia es preocupante para los socialistas. 

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