Ferrovial Servicios comenzó en 2020 a encargarse de hacer las reparaciones en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Ese año se le adjudicaron 40 contratos menores por un importe que rozó los 60.000 euros. Cuando en 2022, la gestora de fondos de capital riesgo española Portobello Capital adquirió el 75% de Ferrovial Servicios, ésta se convirtió en Serveo, y siguió al cargo las reparaciones del hospital madrileño, también con contratos menores, aquellos que, siendo de servicios o suministros, tienen un importe inferior a 15.000 euros sin IVA, no necesitan licitación –se adjudican a dedo– y sus requisitos de publicidad son menores que los de un procedimiento ordinario abierto. De forma que, entre 2020 y 2025, el centro sanitario público le adjudicó a la empresa ahora presidida por Ignacio Mataix 201 contratos de este tipo, por un importe total de 522.117 euros, según el análisis que ha realizado Público a partir de la información obtenida en la Plataforma de Contratación de la Comunidad de Madrid y extraída por la entidad Auditoría Ciudadana de la Deuda en Sanidad (Audita Sanidad), que lucha contra la privatización sanitaria impulsada por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Ferrovial mantuvo un 25% del capital de Serveo hasta junio de 2024, cuando vendió esa participación a Portobello Capital, que desde entonces es su único accionista.
Este reportaje es el tercero de una serie en la que este periódico analizará en detalle los abusos cometidos por el hospital madrileño con los contratos menores y otras prácticas que muestran el descontrol en la gestión del dinero público. Los dos anteriores puedes consultarlos aquí y aquí.
En esos seis años sólo aparecen catalogados como contratos de obra 20 expedientes, uno en 2021 –en el que no se especifica qué obra se realizó– por importe de 30.232 euros, y otro en 2022 –unos trabajos en los despachos de farmacia– adjudicado en 30.365 euros, además de 18 en 2025. Los contratos menores de obra tienen un umbral mayor que los de suministros y servicios, 40.000 euros sin IVA. La mayoría de los contratos menores de «reparación, conservación y otras» conseguidos por Serveo-Ferrovial están etiquetados como de servicios, pese a que, al menos en un caso, el objeto declarado es una «obra de adaptación del aseo en el hall para pacientes» en 2023, por importe de 4.151 euros.
Por contra, dos de los contratos de obra de 2025 son para recargar extintores, mientras que de los 11 de suministros adjudicados a Serveo ese año otros dos tienen por objeto la «ejecución de obra para reforma de centro de salud mental». Su catalogación es dudosa.
A Serveo también le encargó el hospital los trabajos de remodelación del centro sanitario Sandoval Sur en 2024. En ese año Serveo facturó a Alcorcón 101.060 euros, aunque con el menor número de contratos desde 2020, sólo 18, cuando en 2025 llegó a 55. En 2024, además, tres de los menores fueron adjudicados por 14.999 euros cada uno, una manera poco sutil de eludir el procedimiento abierto recortando en un euro el importe establecido como tope legal para el contrato menor. Dos de esos contratos al límite fueron para trabajos en la consulta de enfermería y en la «consulta de técnicas», sin más precisión, del centro Sandoval Sur. En este tipo de contratos, el adjudicador no está obligado a publicar los pliegos de condiciones técnicas y administrativas, y a menudo la identificación del objeto es tan genérica que apenas informa de la naturaleza del servicio prestado.

La fecha de los cinco contratos de Sandoval Sur
Para acondicionar el centro Sandoval Sur, de 155 metros cuadrados y ubicado dentro del recinto del Hospital de Alcorcón, pero en un edificio independiente, le fueron adjudicados cinco contratos menores a Serveo. Además de los dos mencionados, otros tres por importes menores, uno para trabajos de «adecuación», otro para trabajos en la consulta médica y uno más etiquetado como «pavimento». En total, 24.963 euros que, añadidos a los dos contratos anteriores, suman 54.961 euros. Según las instrucciones de la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación (OIReScon), el órgano regulador del mercado de la contratación pública, y los dictámenes de los órganos consultivos estatal y autonómicos, hay fraccionamiento de contratos si se separa en varios expedientes una misma prestación o suministro que constituya una «unidad funcional y material». Si los contratos, como es el caso de los referidos al centro Sandoval Sur, son «del mismo tipo, ejecutados en una misma ubicación, de prestaciones dirigidas a un mismo fin y cuya causa sea una misma necesidad pública«, no pueden ser troceados. Es un fraude de ley que vulnera los principios de publicidad, concurrencia y transparencia.
Además, los cinco contratos de Sandoval Sur tienen la misma fecha, el 13 de diciembre de 2024. Sin embargo, el centro sanitario, especializado en la detección y tratamiento de infecciones de transmisión sexual, comenzó a funcionar en octubre de 2024, según consta en la memoria del hospital de ese año, y fue inaugurado por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, el 26 de noviembre de 2024. Es decir, los contratos fueron suscritos casi dos meses después de abrir sus puertas el centro y dos semanas después de haber sido inaugurado oficialmente. En su momento la Consejería de Sanidad publicitó que la puesta en marcha de Sandoval Sur había supuesto una inversión de 600.000 euros.
Público ha preguntado tanto a la gerencia del Hospital de Alcorcón como a Serveo y Ferrovial por estos contratos, pero ninguno de los interpelados ha respondido. Serveo se ha limitado a contestar que la empresa «actúa en todo momento conforme a la normativa vigente aplicable en materia de contratación pública, según la tramitación efectuada por el órgano de contratación competente». Ferrovial, por su parte, asegura que no tiene nada que ver con la gestión de Serveo desde que vendió el 75% de su filial. Y el hospital repite que su actividad «se desarrolla cumpliendo la normativa vigente».
Mala planificación, fraccionamiento de contratos
La ley configura el contrato menor como una figura excepcional, por cuanto carece de licitación, es una adjudicación directa, que debe reducirse a situaciones extraordinarias, según explica la OIReScon. De ahí que no puedan utilizarse contratos menores sucesivos para cubrir necesidades recurrentes y periódicas. Sin embargo, es lo que ocurre, por ejemplo, con las reparaciones que necesita el Hospital de Alcorcón: una necesidad recurrente que lleva años cubriendo un mismo contratista, Ferrovial-Serveo, sin haberse presentado a un concurso público. Muchos de esos contratos son por importes muy pequeños, 27, 77, 167 euros… muchos otros tienen la misma fecha. Público ha preguntado a la empresa por la naturaleza de esas reparaciones, sin obtener respuesta. También le ha preguntado, sin éxito, cómo fue elegida para prestar esos servicios si en los contratos menores no hay concurso previo.
En 2020, Ferrovial Servicios se hizo con 37 contratos de reparación y conservación y tres más de «repuestos», por un total de 59.121 euros. En 2021, fueron menos, 32 contratos menores, pero por un importe mayor, 76.268 euros; la mayoría era para reparaciones, pero también obtuvo tres para suministros electrónicos e «inmovilizados». En 2022, los contratos menores obtenidos por la nueva marca, Serveo, se elevan a 50, por valor de 77.924 euros, que a veces se firman en tandas –cinco o seis el mismo día–. En 2023, Serveo sólo se lleva 24 contratos menores, a cambio de 25.883 euros. En 2024, con apenas 18 contratos, factura al hospital 101.060 euros. Y en 2025 alcanza su récord, 55 contratos menores por valor de 206.457 euros.
Pero en ese último año se produce un cambio sustancial. Los contratos ya no tienen como objeto el genérico «reparaciones, conservación y otras», sino que especifican qué se repara: desde desperfectos en el autoservicio del personal y en las habitaciones de los médicos de guardia hasta todo tipo de instrumental médico. Todos ellos son etiquetados como contratos menores de servicios, aunque se trate de obras. Pero los de mayor importe son los de 11 contratos de suministros, de los que cinco tienen exactamente el mismo precio de adjudicación, 14.999 euros, apenas un euro por debajo del límite legal: uno es para suministrar bombines, otro para instalar el sistema de climatización en el área de hospitalización, uno más para instalar sistemas técnicos de soporte vital en la UCI y dos más para un sistema de «refrigeración CECAD».
Además, hay dos contratos troceados: tienen el mismo objeto, suministrar «tuberías con válvulas de alivio enfriadoras»; el mismo importe, 9.329,6 euros cada uno, y la misma fecha, 24 de noviembre de 2025. Sumados, los importes superan los 15.000 euros.
Lo mismo ocurre con los dos contratos para ejecutar las obras de reforma del centro de salud mental. Cada uno corresponde a una fase del mismo proyecto. La primera se firmó por 14.000 euros y la segunda, por 8.895,95 euros. El total, una vez más, supera el umbral del contrato menor de suministro, que es como se catalogaron ambos expedientes pese a tratarse de obras de reforma. Tienen la misma fecha, el 25 de noviembre de 2025.
Y otro tanto puede decirse de los tres contratos de «refrigeración CECAD» que también llevan la misma fecha: dos fueron adjudicados por 14.999 euros, para eludir el tope legal, y un tercero por 2.826 euros, por lo que sumados exceden el tope del contrato menor.
Como mínimo, una gestión contractual de este tipo es síntoma de una mala planificación de una necesidad permanente. La OIReScon y las juntas consultivas de contratación, tanto la estatal como las autonómicas, recuerdan constantemente a las administraciones en sus informes que existe todo un abanico de modalidades para sustituir los contratos a dedo: el procedimiento abierto simplificado, la compra centralizada, los acuerdos marco o la división de los contratos en lotes. Cualquiera de ellas gana en transparencia, publicidad y concurrencia al contrato menor.
En transición hacia un nuevo modelo de gestión
Creado en 1997, el Hospital de Alcorcón fue –con el de Manacor (Mallorca)– uno de los primeros experimentos del Gobierno de José María Aznar para implantar nuevos modelos de gestión en la sanidad pública. En 2001 fue traspasado a la Comunidad de Madrid. Desde entonces, funciona con un convenio singular por el que el Sermas le paga una cantidad anual a cambio de prestar asistencia sanitaria a la zona sur de Madrid. Este año, tal y como aprobó el consejo de gobierno de Isabel Díaz Ayuso el pasado 19 de diciembre, le abonará 217,54 millones de euros. En 2024, le pagó 227,85 millones, según figura en las cuentas de ese ejercicio del hospital. Lo que no impidió que cerrara con un fondo de maniobra negativo de 18,23 millones de euros, un 31% más que el año anterior. Y casi el triple que en 2022. Por ese motivo, lleva años sufriendo tensiones de tesorería, tal y como reconoce el hospital en las cuentas.
El Ejecutivo madrileño también aprobó a finales del año pasado su transformación en fundación pública sanitaria y la integración de su personal en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas); hasta ahora era una fundación del sector público empresarial. Pero aún se desconoce cómo va a llevarse a cabo esa transición. También se incorporará el Hospital Universitario de Fuenlabrada, que será el primero en abrir las negociaciones con la plantilla. Después lo hará Alcorcón.
El hospital tiene en nómina a 2.548 trabajadores, que atienden 400 camas. A diferencia del resto de los centros sanitarios del Sermas, se rige por sus propios estatutos y tiene su propio convenio colectivo. Como todas las fundaciones, cuenta con un patronato, donde se sientan la consejera y viceconsejera de Sanidad, así como cuatro directores generales del Sermas, una asesora de la Consejería de Economía, el concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Alcorcón y un coordinador docente de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde 2011, su gerente es Modoaldo Garrido Martín.