El ‘desterrado’ Morocho, testigo incómodo de las guerras cloaqueras del PP contra Iglesias y el independentismo

La declaración judicial de Manuel Morocho, inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), ha arrojado mucha luz sobre el modus operandi del Partido Popular, de la cúpula policial durante el espionaje a Luis Bárcenas y de las cloacas del Estado a mayor escala, con dos objetivos claros en el punto de mira más allá del extesorero del PP: el independentismo catalán y el ascenso de Podemos.

El testimonio de Morocho en el juicio de Kitchen ha revelado diferentes cosas, como por ejemplo, que el director operativo del Cuerpo, Eugenio Pino, le obligó a un traslado interno para dificultar su investigación del caso de la caja B del PP y que cuando estuvo en la brigada política, presenció escenas que ponían de manifiesto las dos obsesiones de Pino y de Interior bajo el mandato del PP.

Morocho es una de las figuras más interesantes y con más que aportar de cara a las investigaciones de las tramas Gürtel y Kitchen, pero no solamente para eso. Su declaración judicial ha incidido en el acoso que sufrió durante al menos cinco años y en el ambiente que tuvo que soportar ante episodios como el dossier PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima), sobre una presunta financiación ilegal de Podemos por Venezuela e Irán. Recibió recibió presiones para no incluir el nombre de Rajoy en el cuerpo del informe principal y tuvo que meterlo en un anexo, soportaba que los atestados se demoraran en la mesa de sus jefes durante meses antes de llegar al juez Ruz y vivía a diario, según su testimonio, un clima de comentarios despectivos y advertencias de sus superiores para que no hurgara de más. Le ofrecieron, también, puestos en el extranjero, mejor retribuidos, para desincentivarle de su investigación, y mermaron la capacidad operativa de la unidad que dirigía.

La DAO y la BARC: «No sabían dónde ponerme»

Morocho pasó a estar destinado temporalmente en la Dirección Adjunta Operativa (DAO), que se había convertido en una unidad mixta que contenía unidades de inteligencia, coordinación de la Policía y un gupo de mando sin adscripción clara. Todas sus maniobras estaban destinadas a atacar a Podemos, a los líderes del procés y a poner en marcha la operación Kitchen para evitar que la justicia se hiciera con los documentos sensibles en poder de Luis Bárcenas.

«Me dicen que voy como experto financiero, puesto que ha salido la cuenta de Trias y ha sido un error y le ha costado un disgusto al ministro Fernández Díaz. Ahí enmarcan mi entrada allí. Me dan alguna cosa de la familia Pujol, un inglés, un documento de garantía societaria, pero en fin… ahí no aguanto mucho, un día o dos», declaró Manuel Morocho el miércoles durante el turno de preguntas de la representación de Podemos. El 27 de octubre de 2012, con el éxito reciente de la Diada el mes anterior, El Mundo llevaba en su portada: «Investigan una cuenta de 12,9 millones del alcalde de Barcelona en Andorra«, cuya existencia fue desmentida por el propio banco suizo UBS al reparar en que el número de la cuenta que había sido publicado era incompatible con el sistema bancario suizo.

«No sabían dónde ponerme«. Esa fue la frase textual del inspector ante el tribunal, que a los dos días de llegar a la DAO fue trasladado a la sede de la Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC), una brigada que supone, en sí misma, un episodio de las cloacas del Estado. Pino la creó con el presunto fin de analizar fracasos policiales anteriores, pero su operatividad estaba destinada, en realidad, a lanzar a Asuntos Internos a sus enemigos declarados. Una vez en la BARC, José Ángel Fuentes Gago, que también se sienta en el banquillo de Kitchen, entregó a Morocho el informe PISA sobre Podemos. Aún quedaba un año para que Interior lo filtrara a la prensa conservadora y aprovechando la coyuntura de las conversaciones entre el PSOE y Podemos para formar gobierno en 2016. En el juicio, el abogado de Podemos, Jaime Montero, preguntaba cuál fue el análisis de Morocho sobre el dosier PISA, y el abogado de Pino le interrumpía y pedía al tribunal que el testigo no contestara y se limitara a tratar hechos dentro del procedimiento de Kitchen.

Podemos y el independentismo catalán, los mayores enemigos

En la DAO duró dos días, pero en la BARC estuvo durante un año y medio, tiempo en el que fue reclamado para otro colaborador directo de Pino que el miércoles le escuchaba desde el banquillo de los acusados, el inspector jefe Bonifacio Díez Sevillano. «Me citaron para reunirme con un periodista y contarle el resultado de la indagación del informe PISA. Díez Sevillano me presentó al periodista», explicó Morocho. La mañana del 12 de enero de 2016, OkDiario y El Confidencial publicaron el contenido del informe Pablo Iglesias Sociedad Anónima que más tarde sería desacreditado por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. La guerra sucia contra el partido progresista sigue investigándose en el juzgado de Santiago Pedraz a partir de la querella que interpuso la propia formación. Varios de los imputados en Kitchen están siendo investigados también en esa causa.

Cuando el PP nombró a Pino número dos de la Policía, el director adjunto operativo encargó a Morocho los trabajos policiales relacionados con la causa que se abría en el Tribunal Supremo contra José Blanco, ex secretario de Organización del PSOE. Morocho estaba entonces inmiscuido en los trabajos de la Gürtel, y ha reconocido que ese nuevo encargo entorpeció su labor en la primera tarea y que, a diferencia de las investigaciones contra el PP, con el caso de José Blanco la Dirección de la Policía puso a su disposición todos los medios que necesitara.

La cúpula policial del PP era consciente de que tenían que utilizar a Morocho para sus intereses y disuadirle de que remara en su contra. En su declaración en fase de instrucción del caso Kitchen, en 2021, el inspector jefe describió su traslado a la DAO como que «tenían la sensación de haber cazado a un animal salvaje y no sabían qué hacer con él«.

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Sofía de Grecia: 131.000 euros al año por asistir a actos honoríficos, familiares y benéficos

Sofía de Grecia: 131.000 euros al año por asistir a actos honoríficos, familiares y benéficos

Sólo un 1,37% de los trabajadores cobra más que Sofía

Sofía de Grecia, en un concierto benéfico el pasado 30 de marzo en la catedral de Palma de Mallorca.
Sofía de Grecia, en un concierto benéfico el pasado 30 de marzo en la catedral de Palma de Mallorca.

Fundación

Sofía de Grecia, el pasado 6 de marzo con frailes capuchinos en la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinacelli en Madrid.
Sofía de Grecia, el pasado 6 de marzo con frailes capuchinos en la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinacelli en Madrid.

Viaje a Miami

Sofía de Grecia y su hija Elena, el pasado 24 de febrero en el homenaje de la iglesia Ortodoxa en Madrid a su hermana Irene.
Sofía de Grecia y su hija Elena, el pasado 24 de febrero en el homenaje de la Iglesia ortodoxa en Madrid a su hermana Irene.

El PP y Vito Quiles: Alma Alfonso le cede su despacho en el Congreso para grabar un vídeo contra Sánchez, su mujer y la prensa

El PP y Vito Quiles: Alma Alfonso le cede su despacho en el Congreso para grabar un vídeo contra Sánchez, su mujer y la prensa

El pasado jueves, el agitador de extrema derecha, Vito Quiles, publicaba un vídeo en sus redes sociales en el que afirmaba que iba a querellarse contra la mujer del presidente, Begoña Gómez y las mujeres que la acompañaban el día que Quiles la acosó. Además, aprovechaba ese vídeo para cargar contra el Gobierno, así como contra el resto de periodistas que ejercen su trabajo dignamente. Más allá del vídeo en sí mismo, lo que es inaceptable es que lo grabó dentro del Congreso de los Diputados, concretamente desde el despacho de la diputada del PP por valencia, Alma Alfonso, evidenciando así la connivencia (aunque sea por la puerta de atrás, pues el PP la niega) entre Quiles y el Partido Popular.

Al ver el vídeo, este medio, como es su obligación, se ha puesto en contacto con la diputada por Valencia del Partido Popular, Alma Alfonso, cuyo despacho utilizó el extremista para hacer el vídeo. Alfonso habló con una redactora durante poco más de un minuto y pidió que la llamaran 20 minutos más tarde porque, según dijo, estaba con un ‘tema familiar’. Este periódico la ha llamado varias veces sin éxito.

Además, este medio se ha puesto en contacto con el gabinete de comunicación del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, y lo ha intentado con el de la calle Génova 13. En una primera llamada, la persona responsable de comunicación de la Cámara Baja afirmó no saber nada sobre el hecho de que Alma Alfonso cediera su despacho a Vito Quiles para grabar un vídeo contra Gómez, Sánchez, el Gobierno y los periodistas, y pidió tiempo para averiguar lo sucedido.

Vito Quiles se graba un vídeo amenazando a Sánchez, Begoña Gómez y la prensa desde el despacho de una diputada del PP. Twitter.

Tras darles tiempo, más de 12 horas para ser exactos, a corroborar la información obtenida por este medio a través de diversas fuentes, así como por el hecho de que el despacho de la diputada del PP no solo tiene una banderita de la Comunitat Valenciana que aparece en el vídeo, sino una lámina que pertenece a Patrimonio Nacional y que está catalogada, por lo que ha sido relativamente sencillo saber a quién pertenecía el despacho, este periódico no ha obtenido ninguna respuesta pese a las tres llamadas a la diputada afectada, otros cinco intentos de hablar con la responsable de prensa del PP del Congreso, y tres más con el jefe de comunicación del Partido Popular en Génova 13.

El PP vuelve a la época Gürtel

Los responsables del gabinete de comunicación del PP en la Cámara Baja han decidido, con respecto a la cesión de un despacho pagado por todos los españoles para grabar un vídeo de autopropaganda del agitador de extrema derecha, que lo mejor es no contestar a las llamadas de este periódico, tal y como hacía el partido del charrán en las peores épocas de la Gürtel, cuando a lo máximo que podía aspirar la prensa era a ver a Mariano Rajoy a través de un plasma en la sede del partido.

Pero esconder la cabeza cual avestruz no implica que algo no haya pasado. El vídeo, grabado con la connivencia, como mínimo de una diputada del PP, está ahí, con el ataque al PSOE, Sánchez y Gómez y lo que es peor, las mentiras sobre los periodistas que sí trabajan con honestidad cada día ya sea en el Congreso o fuera de él, contrastan las informaciones, y engrandecen el oficio.

 

Sánchez promete resistir hasta 2027 tras la derrota de los alquileres y el choque con el PNV

El Gobierno ha pasado una semana dura en lo parlamentario. La estabilidad aritmética en el Congreso, que desde que arrancó la legislatura es un dolor de cabeza para Pedro Sánchez, ha quedado más rota que nunca por la vivienda, que el presidente enarbola como bandera del Ejecutivo, pero que le ha valido esta semana uno de los momentos más críticos desde que llegó a La Moncloa. La caída del decreto con la prórroga de los alquileres el martes y la sesión de control el miércoles lo ejemplificaron en el Congreso, donde Sánchez, aún así, prometió resistir.

A sus tiranteces habituales con Junts, que volvió a bloquear una medida clave uniendo sus siete votos en contra a los de Partido Popular y Vox, se suma ahora una crisis inédita con el PNV. Los cinco escaños de los jeltzale eran una pieza del puzle parlamentario con la que el Gobierno siempre ha contado. Sin embargo, los nacionalistas han perdido la paciencia con la forma en la que se hacen las leyes, y ahora señalan directamente a Sánchez por ello.

Todo terminó de saltar por los aires el martes, unas horas después de su abstención al decreto de los alquileres, con el montaje del PSOE, que es socio de Gobierno del PNV en Euskadi, sobre el presidente de la formación, Aitor Esteban, con el que se rompieron unas relaciones que Sánchez tuvo que tratar de salvar en el Congreso al día siguiente.

Fue allí, en la sesión de control, donde el presidente aseguró que el Gobierno va a aguantar hasta 2027. Y más allá, porque el socialista llegó a decir que «lo que España necesita son otros ocho años de Gobierno progresista«. Esto fue en su respuesta al diputado Alberto Catalán, de UPN, pero unos minutos antes se había producido el choque con la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, en el que Sánchez trató de reatar los lazos rotos el día anterior. El presidente contó con la «buena compañía» de los jeltzale para llegar al final de la legislatura, a la que, como volvió a insistir, le queda un año: «Las elecciones se convocarán, como dice la Constitución, en tiempo y forma, en el año 2027«, le dijo después a Catalán.

Junts pone más condiciones a su vuelta al ala del Gobierno

Pero hasta el momento de 2027 en el que está previsto que se celebren las próximas generales -a partir del mes de mayo- el problema seguirán siendo las matemáticas. La mayoría de investidura ya no es una realidad para Sánchez, un argumento en el que insiste cada vez más la oposición, y que refuerza Junts. La derecha catalana anunció en octubre la ruptura total de relaciones, y que votarían que ‘no’ a todo lo que saliera de La Moncloa.

Esto lo dijo su portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras, pero la historia tampoco cambió demasiado porque, en los meses siguientes, Junts votó a favor de algunas medidas -como la subida de las pensiones o las ayudas por la guerra de Irán- y tumbó otras, exactamente como venía ocurriendo desde 2023. Pero en lo discursivo, las tensiones sí que han ido a más. Nogueras le preguntó a Sánchez la semana anterior a la caída del decreto «qué argumento tiene para no convocar elecciones», y le acusó de legislar «de espaldas» al Congreso. Y los nacionalistas tuvieron también lo suyo con Sumar, después de que su líder, Yolanda Díaz, les acusara de ser un partido «clasista» y «racista».

La mayor brecha ideológica con los de Puigdemont está en materia de vivienda, en la que Junts se mantiene fiel a la burguesía catalana que conforma su electorado. Sin embargo, antes de votar en contra que se puedan prorrogar los contratos de alquiler, los nacionalistas llevaron la negociación con Sumar hasta el último momento, poniendo sobre la mesa unas medidas sobre las que el PSOE no se pronunció. Se trataba, entre otras cosas, de bonificaciones a los caseros de aquellas casas en alquiler a las que se aplicara la prórroga, una medida contraria al espíritu progresista del decreto, pero que los de Yolanda Díaz veían viable aceptar.

Esto fue el lunes, pero se llegó al martes sin el ‘sí’ del ala socialista del Ejecutivo y, por tanto, el ‘no’ de Junts en la votación. Es decir, el partido más de izquierdas del Gobierno le presentó a su socio mayoritario, supuestamente más centrado, unas condiciones que, ideológicamente, están más cerca del PSOE que de Sumar. Sin embargo, fueron los socialistas los que no les dieron luz verde, favoreciendo así la caída del decreto.

Cuando Sumar asegura que volverán a llevar el decreto al Consejo de Ministros «las veces que haga falta», como dijo el ministro Pablo Bustinduy nada más decaer el texto, se agarran precisamente a que, si se hubieran aceptado las condiciones de Junts, habría sido posible salvarlo. Y ahora, cuando se plantea cómo volver a hacerlo realidad, los de Puigdemont han aprovechado para pedir todavía más cesiones. A las bonificaciones a propietarios suman ahora que se excluya de la prórroga a los inquilinos morosos, una medida que va en la línea de su argumento de que las políticas de vivienda de la izquierda favorecen la okupación, y que las hipotecas se puedan volver a desgravar en el IRPF.

El PNV resta cinco a los cálculos de Sánchez

El choque con Junts ha sido habitual en los casi tres años que lleva esta legislatura, pero a lo que no acostumbra el Gobierno es a que el PNV sea más beligerante casi que el PP en una sesión de control, como ocurrió el miércoles. Aquello llegó apenas horas después de la abstención de los jeltzale al decreto, y de que el PSE-EE hubiera puesto en peligro las relaciones con el que es su socio de Gobierno en la región.

Los socialistas vascos negocian con el PNV un nuevo estatuto para Euskadi, una negociación que lleva tiempo encallada. El martes, el presidente de la Comisión Ejecutiva jeltzale (el Euzkadi Buru Batzar), Aitor Esteban, se mostró repentinamente optimista con un acuerdo, después de que el PSOE hubiera tendido la mano a EH Bildu para negociarlo. De esto se mofaron en X (red social anteriormente conocida como Twitter), donde publicaron un montaje con inteligencia artificial con Esteban lanzándose a una piscina, con la frase «¡Vaya! Ahora hay agua en la piscina del nuevo Estatuto».

Esto cabreó enormemente a los nacionalistas, que ese mismo día ya había avanzado que se iban a abstener en la votación del decreto de los alquileres. Ni este pique, ni la cancelación de una reunión de Esteban con el Gobierno a raíz de él, aparecieron en el cara a cara entre Sánchez y Maribel Vaquero en el Congreso al día siguiente. La portavoz del PNV le preguntó al presidente «cómo quiere llegar hasta la convocatoria electoral«, de lo que se infiere que no sitúa el final de la legislatura en un futuro inmediato.

«Usted sabrá«, le dijo, «si quiere compañía o no». Aún así, Vaquero sí que fue muy dura con el Ejecutivo por abusar de la vía del Real Decreto-ley: «Además del fondo, hay que cuidar las formas», le advirtió. La potavoz aseguró que el Gobierno «va a encontrar» al PNV en «levantar un muro contra el fascismo y el trumpismo», pero que este no será efectivo si no va acompañado de una legislación seria, y pasó a repasar «promesas incumplidas» con los vascos como la Ley de Secretos, y a señalar al presidente por la huelga de médicos.

El horizonte judicial acerca una moción de censura

El que también tiene la calculadora en la mano desde 2023 es Alberto Núñez Feijóo. Aunque Sánchez asegure que va a aguantar hasta el final, el líder del PP ve ahora cómo se le podrían abrir las puertas de La Moncloa antes de tiempo. La justificación para una moción de censura podría estar cerca. La primera sentencia del caso Koldo está a punto de salir del Tribunal Supremo, y si es condenatoria contra el ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos, podría ser la excusa perfecta para Feijóo. Fue precisamente la sentencia contra el PP por la Gürtel la que llevó a Sánchez a desalojar del Gobierno a Mariano Rajoy, cuya cúpula está señalada también ahora por el caso Kitchen.

Y Feijóo ya empieza a dar señas de que no soltará ese hueso si se lo lanzan desde el Supremo. «Si a esta hora Sánchez no se ha querellado, entonces de inventada nada«, dijo el líder de la oposición este miércoles. La frase señala al presidente ante el testimonio del comisionista del caso KoldoVíctor de Aldama, en el Supremo unas horas antes. El empresario situó, sin pruebas, a Sánchez en el primer escalafón de la trama, algo que niegan desde Ferraz.

Y Feijóo no tardó en aprovecharlo con esa frase, con la que deja entrever que su discurso será el de que si el presidente no actúa frente a esas acusaciones, las está aceptando tácitamente. Este argumento le serviría de refuerzo en el supuesto de que Ábalos, exministro de Sánchez, sea condenado, que le abriría a Feijóo las puertas de una moción de censura para la que tiene, ahora más que nunca, posibilidad de reunir mayoría.

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El plan de Sumar para reactivar la prórroga de los alquileres reabre viejas heridas en Moncloa

El Congreso de los Diputados tumbaba esta semana la prórroga de los contratos de alquiler con la negativa del Partido Popular, Vox y Junts, sospechosos habituales de velar por los intereses de los caseros. Era previsible que la iniciativa no prosperase, especialmente después de las declaraciones de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sobre los neoconvergentes, de los que dijo que eran «un partido xenófobo y clasista» en el punto álgido de las negociaciones, lo que les alejó diametralmente de los magentas y provocó, entre otros factores externos, la caída en saco roto de la iniciativa que los progresistas le rascaron al PSOE en el Consejo de Ministros extraordinario, consiguiendo que fuese en solitario en lugar de estar enfrascada en el decreto anticrisis por la guerra de Irán. Ahora, los planes de Sumar vuelven a ser llevarlo al Consejo de Ministros y repetir la operación, pero desde el PSOE existen ciertas reticencias y piden, por ahora, prudencia.

Los magentas abogan por redoblar la presión con la prórroga de alquileres y dar pasos orientados a traerla de nuevo al Congreso para verificar si las señales que emite Junts, que se abre a apoyar un decreto corregido, son reales.
Mientras, el ala socialista del Ejecutivo apuesta también por la medida, pero receta operar con más calma. Por tanto, aboga por explorar primero si existen apoyos suficientes en los grupos para sacarlo adelante. En el mismo sentido, fuentes del socio mayoritario del Ejecutivo explican que para cualquier ‘plan B’ hay que hablar primero con los socios de investidura y que siempre van a estar dispuestos a hablar con los grupos, en especial con Junts y PNV que el martes rehusaron votar a favor del decreto de vivienda, uno con voto en contra y el otro con la abstención.

En el ala gubernamental del PSOE replican a las críticas vertidas por Sumar al reivindicar su total implicación en las conversaciones para tratar de aprobar la prórroga, pero recuerda que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya avisó que no se contaban con los votos necesarios con la actual aritmética parlamentaria. Mientras, en el lado de Sumar contraponen que no hay que enfriar las opciones de retomar el decreto de vivienda y llaman a la movilización social contra la decisión de PP, Vox y Junts, que han demostrado de nuevo su actitud antisocial al tumbar una medida que concita amplio apoyo social, concretamente, de casi 8 de cada 10 españoles.

Volver a acercarse a Junts

Minutos después de la votación que derogó el decreto, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ya manifestó que iba a insistir las veces que fueran necesarias para conseguir esta medida, que implica una limitación de subida de alquileres al 2% del IPC durante dos años. Un sector de la confluencia a la izquierda del PSOE recalca que los socialistas durante ese último mes apenas han remado en favor de las aprobación del decreto de vivienda y que dan señales de que no creen en la prórroga, que en todo caso es una medida paliativa ante el alza de precios. En Sumar se ubican entre el optimismo y la cautela, y ven de forma positiva que Junts aluda a la opción de evaluar un nuevo texto sobre la prórroga del alquiler.

Por su parte, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, negó que su formación esté «en contra de una prórroga» de los alquileres, pero ha insistido en que sólo apoyarían un nuevo decreto si se trata de un texto «corregido». apuntando a la inclusión también de medida de desgravación de alquileres e hipotecas. Ante este discurso, hay voces en Sumar que perciben que pese a las tensiones con Junts ven a los postconvergentes con actitud negociadora y que existen cartas sobre la mesa para poder atraerles al voto a favor. «Hay agua», insisten varios dirigentes que se muestran partidarios de añadir propuestas que vengan de Junts o PNV para atar una mayoría suficiente.

Sumar ya ha apuntado a la opción de incluir contrapartidas para Junts en un nuevo decreto incluyendo bonificaciones fiscales a caseros, medida que no les agrada pero que aceptarían si eso garantiza la prórroga de contratos. Y sobre todo sitúan el IVA franquiciado a los autónomos (la opción de no repercutir el IVA si la facturación no excede cierto nivel de ingresos) como el verdadero anhelo. No obstante, también hay sectores en el socio minoritario que recelan más de Junts y quieren más garantías que la mera retórica para percibir un cambio de posición del partido de Carles Puigdemont respecto a la prórroga de alquileres. En cualquier caso, diversas fuentes consideran que Junts es consciente de que su voto en contra ha provocado malestar social y que han cometido un error, por lo que la clave es persistir en la presión para volver a retomar la medida. «No hay que dar pasos atrás«, ahondan en las filas de Sumar para incidir que la derecha ha quedado retratada en materia de vivienda.

Bustinduy, el «verdadero ministro de Vivienda»

Por otro lado, la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha canalizado el malestar apuntando directamente a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a la que acusa de no implicarse lo suficiente en una de las principales preocupaciones sociales del país, y ha ido un paso más allá al asegurar que quien está ejerciendo verdaderamente el rol de ministro de Vivienda está siendo el titular de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy. 

«Aquí el que está ejerciendo de ministro de Vivienda, al menos con medidas efectivas que se notan en la calle y poniendo coto a los especuladores, es Pablo Bustinduy», ha afirmado Barbero en declaraciones a Parlamento, de RNE. Este mensaje es muy contundente en un plano político: Sumar no solo reprocha al ala socialista del Ejecutivo falta de ambición, sino que cuestiona de pleno el papel de la ministra que tiene formalmente las competencias en vivienda. La formación considera que Rodríguez se ha quedado atrás en la defensa de una regulación más dura del mercado del alquiler y que la iniciativa política está llegando desde otros ministerios.

Este encontronazo llega después de que PP, Vox y Junts tumbaran el pasado martes el decreto impulsado por Sumar para prorrogar los contratos de alquiler en 2026 y 2027. Tras la derrota parlamentaria, la formación anunció que volvería a llevar el texto al Congreso «las veces que haga falta». El PSOE, sin embargo, enfrió esa posibilidad y advirtió de que no tendría sentido registrar de nuevo la iniciativa sin tener antes los apoyos asegurados. Un contraste que vuelve a escenificar las diferencias internas entre socialistas y magentas. Pese a todo, Barbero ha pedido al PSOE que «se ponga las pilas» y que pelee de verdad en las negociaciones para sacar adelante una medida que, según ha defendido, está reclamando la ciudadanía.

Para la portavoz de Sumar, el problema no se limita a este decreto. La dirigente ha enmarcado la fricción en una dinámica que, a su juicio, se repite en cada debate social de calado. «Se queda atrás, se queda tranquilo sin avanzar y para nosotras no es suficiente«, ha señalado sobre el ala socialista, ejemplificando las tensiones previas en torno a la subida del Salario Mínimo Interprofesional o la reducción de la jornada laboral. «No deja de ser sorprendente que el socio pequeño siempre tenga que empujar», ha rematado.

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Los absurdos de la Administración: hospitales autonómicos que no pagan el alquiler a su casero, la Seguridad Social

Los absurdos de la Administración: hospitales autonómicos que no pagan el alquiler a su casero, la Seguridad Social

Administraciones que se pasan la pelota

El consejero de Sanidad cuando se firmó el traspaso del Insalud, Manuel Lamela, a la izda., con Aguirre colocando la primera piedra del Hospital Infanta Leonor ante Gallardón. 

¿Pagar una compensación?

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, en una de las comparecencias mensuales para informar sobre los datos de paro y afiliación. E.P.
El ex secretario de Estado de Seguridad Social Octavio Granado. 

Separar el suelo del vuelo

El PSOE señala a Génova 13 como sede de la estrategia del odio: «Hay que responder en la Justicia. Esto ya es inadmisible”

Nuevo episodio en la serie de provocaciones que Vito Quiles lleva a cabo en las calles del país persiguiendo a políticos y figuras públicas. En esta última ocasión, el periodista de EDA TV ha vuelto a hacerse viral por un vídeo en el que era apartado de la mujer del presidente del Gobierno tras increparla de manera continuada a las puertas de un restaurante, así como incomodarla de forma constante y perseguirla por la calle. 

El modus operandi de Quiles ha vuelto a provocar numerosas reacciones en redes sociales, estando, de nuevo, centradas las de sus partidarios en la manera en la que es apartado de la persona a la que persigue y las de sus detractores en reprochar la dinámica adquirida por este agitador que se torna cada vez más intensa y repetitiva. 

La situación, que fue grabada por el agitador y publicada en las redes sociales, ha llegado hasta el debate político, donde se ha denunciado de forma enérgica tanto la provocación como el acoso de Vito Quiles a la mujer de Pedro Sánchez, además de cargar el PSOE contra el Partido Popular. En este sentido, los socialistas han reprochado que desde el PP se dé alas a este periodista y recriminan, por un lado, el respaldo que se le ha dado por esta formación política y, por otro, que le hayan contratado para participar en actos públicos de campañas electorales, como la de Jorge Azcón en Aragón. 

Así lo expresaba José Zaragoza, diputado del PSOE en el Congreso y presidente de la Comisión Institucional, quien indica que la participación de Vito Quiles en los mítines del Partido Popular es una muestra de que el PP «comparte la estrategia política» del agitador. Así, Zaragoza subraya que se trata de un impulsar un día a día basado en insultos en las redes sociales, propiciar el acoso en las calles y «repartir odio». 

Ante ello, el diputado socialista entiende que es necesario «responder con la Justicia y con los derechos de los ciudadanos», asegurando que se está alcanzando un clima «completamente inadmisible». De esta manera, José Zaragoza insistía en que «lo que no se entiende es cómo el Partido Popular, que contrató a esta persona para participar en sus actos de campaña, no ha salido diciendo nada, porque esto es un camino que están alimentando desde los diversos frentes en los que actúan.» 

Unos reproches que el socialista hace al Partido Popular, sorprendido porque Vito Quiles haya encontrado el apoyo de esta formación política a pesar de su historial. Así, José Zaragoza criticaba que se está implementando «una estrategia política que lo único que busca es enrarecer la convivencia en este país, y frente a esto solamente hay un camino que es denunciarlo, que es lo que hacemos nosotros, y esperamos que las otras fuerzas políticas entren en razón y lo denuncien también». Es esto algo que dice buscando en el horizonte alguna crítica por parte de políticos del PP a este acontecimiento reciente y siendo incisivo con los actos de acoso que lleva a cabo el agitador.

Vito Quiles se dedica a acosar a personas que tienen su derecho a circular libremente por este país y por eso hemos de actuar judicialmente

 

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Donald Trump: la presidencia del narcisismo y la megalomanía

Donald Trump: la presidencia del narcisismo y la megalomanía

Cualquier día de estos, el presidente de los Estados Unidos de América le cambia el nombre al país por decreto para pasar a llamarlo Estados Unidos de Donald Trump, como hizo con el Golfo de México, que pretende que llamemos Golfo de América, o sea, según él, Golfo de los Estados Unidos. En marzo, no sabemos si como broma o desliz del subconsciente, se refirió al estrecho de Ormuz como el estrecho de Trump.

Estados Unidos de Donald Trump

Si el presidente diera ese paso, habría quien no se sorprendería a tenor de la obsesión manifiesta del mandatario por rebautizar tantas instituciones como puede con su nombre. Y más. Empecemos por el que más ha indignado porque tiene mucho de profanación.

Al poco de volver a la presidencia, Trump dio un golpe de Estado en el templo de la música y las artes de la capital, el Kennedy Center, una institución en cuyo consejo directivo históricamente han convivido progresistas y conservadores. Expulsó a los progresistas, nombró a afines que, a su vez, lo eligieron a él presidente de la institución. El republicano, cuya melomanía y refinamiento cultural están por descubrir, se convirtió de la noche a la mañana en el máximo ejecutivo de la temporada musical de Washington. Pero le debió de parecer poco y decidió algo que sonó a inocentada hasta que se materializó, el Kennedy Center pasó a llamarse oficialmente Donald Trump y John F. Kennedy Center. Trump por delante, por supuesto.

Conviene aclarar que el centro de artes escénicas no se llama John F. Kennedy porque así lo bautizara el presidente asesinado, sino porque lo aprobó el Congreso federal al año siguiente del magnicidio, y lo convirtió en un monumento a su memoria, la de Kennedy. El detalle convierte la medida de Trump en un sacrilegio y un acto de vandalismo para, por lo menos, la mitad del país. Un efecto inmediato del golpe de Estado y el vandalismo ha sido el boicot de muchos artistas y abonados al centro musical.








No recomendado para menores de 7 años




El rostro de Donald Trump aparecerá en los pasaportes estadounidenses


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Transcripción completa

Pues Trump quiere que su rostro
aparezca

también en los pasaportes.

Son estos que se van a emitir por los
250 años de la

independencia de Estados Unidos.

Su cara en los pasaportes y también en
monedas conmemorativas.

Es el último ejemplo de la

megalomanía que ha llevado a Trump a
poner su nombre a instituciones

oficiales, a documentos y hasta una

flota de barcos militares

Su rostro donde antes había una bandera
y un águila.

Donald Trump se convertirá en el primer
presidente de Estados Unidos en

estampar su cara en los pasaportes del
país

Serán ediciones limitadas con motivo
del 250 aniversario de la independencia

estadounidense

Un gesto inaudito, pero no el único.

También aparecerá en varios tipos de
monedas conmemorativas y

su firma se estampará en los nuevos
billetes de dólar.

Nunca un presidente en ejercicio lo
había hecho

Decisiones que se unen al largo
catálogo de acciones con los que

intenta pasar a la historia.

Su cara ya aparece

en algunos pases anuales para
visitantes de los parques nacionales o

en la llamada tarjeta dorada

de visados, que permite a extranjeros
millonarios vivir y trabajar tras pagar

una gran suma de dinero

su nombre también parece omnipresente
figura en el edificio del Instituto de

la Paz de

Estados Unidos o en la página web que
vende medicamentos a precio reducido,

la TrumpRx.gov,

una página oficial del gobierno.

Habrá una llamada clase Trump dentro de
la nueva flota de buques de

guerra que se están construyendo.

Y en un supuesto despiste rebautizó el
estrecho de Hormuz como..

Estrecho de Trump.
Lo que sí ha cambiado es el nombre de

un histórico

templo de la cultura estadounidense, el
Kennedy Center.

Ahora se llama el Trump

sigue bloqueado en la guerra de Irán,
al que le pide literalmente..

El rostro de Donald Trump aparecerá en los pasaportes estadounidenses

Seguimos. Washington DC, la capital, tiene dos aeropuertos, el internacional, Dulles, y el nacional, al que en 1998, con Bill Clinton de presidente, se renombró Ronald Reagan. Hacía diez años que este había dejado el cargo. Trump no quiere ser menos que Reagan, sino más, así que desde que volvió a la Casa Blanca batalla para que el aeropuerto internacional se llame Donald Trump. Diligentemente, un congresista republicano presentó ¡al tercer día! de esta presidencia una propuesta de ley para el cambio de nombre. El mandatario también pretende que lleve su nombre la principal estación de trenes del país, la Penn Station de Nueva York.

En la capital y en Nueva York, Trump juega en terreno contrario, pero en Florida juega en casa, y ya ha conseguido que su correligionario, el gobernador Ron de Santis, rebautice el aeropuerto internacional de Palm Beach, municipio donde está la mansión de Mar-a-Lago del presidente magnate, como el aeropuerto internacional Presidente Donald Trump.

Más. Al Instituto para la Paz se le ha añadido el nombre de Donald J. Trump, lo mismo a una nueva flota de buques de guerra, y a un fondo de asistencia a la infancia. Obsesionado con borrar todo lo que lleve la huella de la presidencia Obama, entre ellos el programa de la pseudo sanidad pública, ha creado una web gubernamental para consultas sanitarias que ha denominado…TrumpRx. Él es decididamente partidario de los homenajes en vida, sin esperar a que lo decidan los demás.

El rey Donald

Día a día, en esta segunda presidencia Trump no esconde su voluntad de gobernar sin contrapesos, saltándose la división de poderes, sometiendo al legislativo y al judicial. Como populista que es, el presidente y su Gobierno, que más parece una corte real, blande su victoria electoral (ajustada, aunque según él abrumadora) para defender que tiene derecho a mandar sin cortapisas, sin que los jueces o los congresistas le lleven la contraria con argumentos como que viola la ley, incluso la propia la Constitución.

Él quiere ser un rey, pero no el de una monarquía parlamentaria como las europeas de este siglo, sino un monarca absolutista, un rey Sol (Luis XIV) en la Francia del siglo XVII-XVIII o un emperador como Napoleón. De hecho, en su presidencia asistimos a diario a una autocoronación al estilo del corso. Trump no lo esconde, admira al ruso Vladímir Putin y al chino Xi Jinping; el norcoreano Kim Jong Un le cae simpático, se jacta, por ejemplo, de haber recibido «cartas de amor» suyas en su primer mandato.

De esa concepción del ejercicio del poder viene que las protestas multitudinarias que ha habido por todo el país se han convocado bajo el lema No Kings, no queremos reyes.

¿Exagerado? No. Esta semana un rey de verdad, de una de las monarquías con más solera del planeta, la británica, ha estado de visita de Estado en EE.UU. Los anfitriones de los reyes Carlos y Camila han sido, claro, el presidente y su esposa, Melania, y a la Casa Blanca de Trump le faltó tiempo para publicitar en X una foto del presidente con Carlos III y el titular «Dos reyes».

En esos mismos jardines de la Casa Blanca, y como ya hiciera con la difunta reina Isabell II en Londres, el presidente se saltó el protocolo. Él se puso por delante del invitado real. Cuando tenía que presentar su equipo al rey para que éste los saludara, va Trump, intercepta el saludo del invitado, el monarca se queda con la mano tendida en el aire y es el estadounidense quien se pone a saludar a su propio equipo, y deja al margen al rey con la mano suspendida. Él tiene que ser el protagonista, el centro de atención, siempre. Da igual lo que diga el protocolo o la educación, él es la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro, y en una recepción, el anfitrión y el invitado.

250 años ¿de Trump?

Volvamos al rey Sol, encarnación de los excesos de un monarca absolutista y caprichoso. L’État c’est moi, «el Estado soy yo», es una frase que se atribuye a Luis XIV que ilustra a la perfección la concepción absoluta del poder. Un pensamiento parecido en Trump cabría deducir de todas su iniciativas con la excusa de que, este año, los Estados Unidos celebrarán los 250 años de su independencia del Imperio británico. 250 años de existencia como país. Ha sido esta conmemoración el pretexto para la visita de los reyes de la antigua metrópoli.

¿250 de los Estados Unidos o de Donald Trump? Con motivo de esta conmemoración se emitirá una edición limitada de «pasaportes patrióticos», pasaportes que incluirán en una de sus páginas el retrato de Donald Trump. Su rostro sobre el texto de la sacrosanta Declaración de Independencia, y al mismo nivel que la pintura de quienes la redactaron, los padres fundadores.

Los Parques Nacionales son una de las instituciones federales más respetadas y disfrutadas por los estadounidenses, una red de 63 parques naturales bien cuidados y atendidos. Yo misma he sido Proud Partner, orgullosa socia, denominación oficial, de la red. Por un módico precio puedes acceder gratis a cualquiera de esos parques durante un año. De renovar este año el pase me lo darían con el retrato de Trump estampado en lugar de la imagen de un parque. Su retrato, junto al de George Washington, el primer presidente, el general de la independencia, es lo más parecido a un santo laico que tienen en los Estados Unidos.

Tampoco se libra el papel moneda. Con la excusa de los 250 años, los billetes no llevarán solo la firma del secretario del Tesoro, que es lo habitual, sino la del presidente. Porque, dice el secretario del Tesoro, «bajo el liderazgo del presidente Trump estamos camino de un crecimiento económico sin precedentes, el dominio del dólar, y una fortaleza y estabilidad fiscal (…) No hay manera más potente de reconocer estos triunfos históricos de nuestro gran país y del presidente Donald J. Trump que los billetes de dólar lleven su nombre». Como todos los miembros de su Gobierno, unos halagos dignos de la corte del rey Sol. Todo gira a su alrededor. También habrá monedas conmemorativas con el rostro del presidente, una de un dólar y otra de oro. «Les États-Unis c’est moi», diría el republicano si supiera hablar francés.

Washington, de la austeridad neoclásica a los dorados de nuevo rico

Trump no se concibe a sí mismo como un servidor público que detenta un poder democrático, delegado vía votos, temporalmente, cuatro años. No, él se ve a sí mismo como un emperador con derecho a dejar su huella personal, física, reconocible durante décadas. Y ha puesto todo su empeño en hacerlo en la, tal vez, ciudad más hostil a él, la capital, Washington, donde ningún candidato republicano, Trump tampoco, alcanza siquiera un 20% de los votos. «¿No quieres caldo? ¡Tres tazas!», parece que le haya dicho este presidente a la ciudad de la que huye en avión, a costa del contribuyente, cada fin de semana.

Él quiere ser a Washington lo que Catalina la Grande a San Petersburgo; Napoleón, a París; o Carlos III, a Madrid. Cierto, el presidente François Mitterrand tuvo algo de eso con proyectos como el Gran Louvre y su pirámide de cristal. Un aprendiz modesto al lado del magnate.

El presidente ha empezado, sin pedir los permisos previos, la demolición de todo un ala de la Casa Blanca, residencia oficial y sede del gobierno, para reformarla a su gusto. No es el primer mandatario que modifica la arquitectura de la casa, pero sí el más estrambótico y megalómano, con ese famoso y desproporcionado salón de baile repleto de dorados, como el redecorado Despacho Oval, que ha pasado de la noche a la mañana de ser una sala sobria a un agobio de dorados falsos.

Más grandes construcciones, el proyectado Arco del Triumfo versión Trump para una de las entradas a la ciudad. También repleto de dorados. Como dorada es también una estatua de sí mismo, cual líder norcoreano, en uno de sus campos de golf en Miami (Florida). La transformación trumpiana de Washington destaca porque rompe con una ciudad planificada a base de equilibrios geométricos, simetrías, alturas reguladas y una predominación del neoclasicismo blanco. Blanco. Sin dorados.

Los métodos: presión e intercambio de favores

No todas las iniciativas anteriores han sido por decreto presidencial. En muchas ocasiones es vía intermediarios, a través del consejo ejecutivo de una institución en el que previamente se ha asegurado la mayoría; intentando ganar votos de congresistas o cargos públicos demócratas a cambio de aprobar o financiar proyectos que interesan a estos; o, algo de lo que se jacta en el caso de las construcciones, con financiación privada que levanta sospechas sobre los favores que recibirán los donantes a cambio.

Algunas de estas iniciativas mencionadas pueden ser ilegales y ya hay demandas interpuestas. Presumiblemente, si los republicanos pierden las mayorías en el Congreso en noviembre y si a Trump lo sucede un presidente del Partido Demócrata, algunas de las instituciones o lugares renombrados recuperaran su denominación original, y puede que algunas de las construcciones se aborten.

La acción política

La egolatría de Trump podría ser una cuestión relativamente superficial si se redujera a lo meramente formal, pero no. Su narcisismo es parte de su acción de gobierno. ¿Qué favores hace el Gobierno a cambio de que terceros cumplan con los caprichos del presidente? ¿Cuántas de sus decisiones políticas las guía su ego por encima del asesoramiento de los expertos?

En la emboscada que montó con su vicepresidente al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el año pasado, en uno de los momentos de mayor enfrentamiento, lo que JD Vance le reprochó a Zelenski es que no era suficientemente agradecido con Trump, que tenía que empezar por dar las gracias.

La ambición frustrada del presidente por que le concedan el Premio Nobel de la Paz -de nuevo la sombra de Obama- le ha llevado a amenazar al Gobierno noruego, que no es quien otorga el galardón, que depende del Comité para el Premio Nobel de la Paz; y a decir que no se siente ya en la obligación de negociar paces. Esa rabieta llevó a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, la ganadora del año pasado, a regalarle la medalla del Nobel a Trump, para intentar ganar su favor político respecto a Venezuela.

Su ego herido, con intolerancia a cualquier crítica, está detrás de su guerra, judicial y económica, contra la prensa, con los medios que publican información que el considera desfavorable. Y trasciende la prensa, ha presionado a las principales cadenas de televisión para que despidan a humoristas que lo critican y ridiculizan. El último informe de Reporteros Sin Fronteras lo constata: Trump ha convertido los ataques contra la prensa en una práctica sistemática, lo que ha relegado al país al puesto 64, siete puestos menos que el año pasado (…) En Estados Unidos los periodistas, que ya se enfrentaban a dificultades económicas y a una crisis de confianza del público, entre otros retos, deben ahora lidiar también con el uso sistemático de las instituciones del Estado como arma arrojadiza por parte del presidente. Este abuso institucional se hace mediante recortes presupuestarios a emisoras públicas como NPR y PBS, injerencias políticas en la propiedad de los medios e investigaciones judiciales con motivaciones políticas contra periodistas y medios no afines a la administración».

El presidente y la psiquiatría

«Donald Trump no es un narcisista, sino un solipsista», «El imperio del ego», «Trump y la política del ego», son algunos de los titulares que aparecen cuando una pone en la búsqueda de internet «trump + ego», «trump + narcisismo». Son artículos de prensa escritos por periodistas, pero también hay muchos artículos de psiquiatras en webs de salud mental.

Psiquiatra clínica es Mary Trump, sobrina del republicanop, hija del difunto hermano mayor del presidente, quien tenía que haber sido el heredero de los negocios Trump. Hace seis años, al final de la primera presidencia de su tío, publicó un libro en el que puede leerse: «Nunca tiene bastante. (…) Es más que narcisista, Donald Trump es débil, tiene un ego frágil que tiene que alimentar continuamente porque, en el fondo, sabe que no es nada de lo que alardea ser». Ahí es nada el retrato de la sobrina psiquiatra.

Ningún presidente de los Estados Unidos, por el simple hecho de ser la cúpula del poder, escapa a la trampa del narcisismo, ni a los exámenes psicológicos, profesionales o aficionados. Por ejemplo, los ríos de tinta que se escribieron sobre el origen del apetito sexual al parecer irrefrenable de Bill Clinton; o sobre los complejos que tenía George W. Bush respecto a su padre, George H.W. Bush, como raíz de su empeño en invadir Irak y derrocar a Sadam Husein. Pero con Trump todo ha alcanzado un nivel estratosférico, sin precedentes. Tanto su egolatría como los estudios sobre ella.

Morocho, el hombre que destapó el método del Partido Popular para enterrar la Kitchen

El inspector jefe de la UDEF, Manuel Morocho, es una de las figuras más interesantes a la hora de estudiar las tramas Gürtel y Kitchen del Partido Popular. Su más reciente declaración en la Audiencia Nacional, en el marco del juicio de la segunda trama mencionada, ha dejado sendos titulares que ejemplifican los medios bajo los que operaba el Partido Popular en pleno apogeo de estos casos de corrupción. 

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal fue la encargada de investigar, en primera instancia, los papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas en el marco de la trama Gürtel. Sin embargo, cuando el PP llegó al Gobierno, las capacidades y el alcance de esta unidad se vieron severamente mermados en el marco de la trama Kitchen, con el fin de que la investigación no siguiera adelante. «Cuando el PP entra en el Gobierno y toma la batuta de la policía, nombrando a sus responsables, hay un salto de calidad en las presiones. Desmembraron mi unidad«, declaraba Morocho ante la justicia.

«Aquello se dinamitó porque aparecían nombres de cargos del Partido Popular y ya hubo una involución pública notoria en contra de la investigación de toda la juez fiscal y unidad investigativa, que fue continuada en el tiempo», explicaba en el interrogatorio en la Audiencia Nacional. «Había un montón de comisiones rogatorias que analizar sobre flujos de dinero. Había mucha información que vino de cuentas bancarias en el exterior, que no hubo capacidad de analizar porque no teníamos el personal», reconocía sobre los recortes en su plantilla como parte de la mecánica de la cúpula policial del Gobierno de Mariano Rajoy para dinamitar esta investigación. En 2013, ese núcleo de trabajo sobre la Gürtel lo formaban 11 policías. Dos años después, Morocho ha denunciado que se redujo a solo cinco: «Se desmembró el grupo. ¿Cómo? Pues evidentemente fue una estrategia buscada. Te ofrecen un puesto de trabajo mejor, con una remuneración, un puesto más singularizado. Yo no podía retener a nadie y el grupo quedó absolutamente sin capacidad investigativa».

Presiones sobre su persona y espionajes

Ante las presiones, ofertas y otros mecanismos puestos en marcha desde la cúpula de la Policía y la falta de éxito de las mismas, optaron por otra estrategia: alejarle. Morocho ha declarado que le ofrecieron puestos en una embajada en Lisboa, un curso del FBI en Quántico, un puesto en la Comisión contra la Impunidad de la ONU, en Guatemala, con la intención de que no pudiese declarar en el juicio sobre sus informes.

«Me ofrecieron el puesto por orden de Eugenio Pino, me dice que no me puede garantizar que pueda venir a los juicios. Entonces ya le digo, pero ¿usted sabe quién soy yo? Le dije al inspector jefe, ¿me está diciendo que yo no voy a poder venir a los juicios? Hombre, por favor. Yo no me fui, evidentemente, a Guatemala», argumentaba ante el juez. Junto a esas presiones, también ha denunciado haber sido víctima de acoso, con vigilancias intensivas tanto en su despacho como en su coche cuando acudía a la Audiencia Nacional a rendir cuentas sobre sus informes en la UDEF.

Los ‘tres niveles’ de la Kitchen

Morocho, en sus informes, fue capaz de estratificar la operación del Partido Popular para sustraer documentos sensibles a Luis Bárcenas en hasta tres niveles. Si bien la expresión de los tres niveles nace de la boca de García Castaño en una de sus declaraciones, la tesis la acuña y la desarrolla en el informe Morocho, dotándola de un esquema analítico y pormenorizado. Según consta en el escrito, la estructura de actuación se cimentaba «indiciariamente» por tres entornos o estratos distintos, como si fueran círculos concéntricos.

El primero de ellos se sitúa en la capa más alta: la pata política. Sobre él pivota el entorno del Partido Popular, a quien el informe atribuye la capacidad de coadyuvar a la definición de los objetivos estratégicos y a la propia puesta en marcha del operativo. Es decir, el mero funcionamiento general de la trama.

En el segundo nivel actuaba el poder ejecutivo. Es decir, en las cañerías del Ministerio del Interior que entonces capitaneaba uno de los acusados, Jorge Fernández Díaz, junto al secretario de Estado del ramo, Francisco Martínez. Esta, según refleja Morocho en su informe, era la instancia encargada de transmitir órdenes y de activar recursos materiales y financieros. En este punto se sitúa a Andrés Gómez Gordo por su capacidad de influencia y su conexión con el entorno de María Dolores de Cospedal.

Y el tercer y último engranaje, más en las profundidades del Estado, corresponde al ámbito policial, que sería el ejecutor sobre el terreno de las actuaciones concretas para conseguir los objetivos marcados. El comisario jubilado José Manuel Villarejo encabezaría este engranaje, operando con una red propia de interlocución e incluso con un intermediario hacia Mariano Rajoy.

Esta esquematización no responde a una mera conjetura teórica, dado que Morocho recoge en el informe, citando palabras textuales de García Castaño, que este último percibía hasta «tres personas y que cada uno íbamos por un lado diferente». Ello conduce, así, a una de las claves sobre las que orbita el informe, que no presenta los estratos como compartimentos estanco, sino que la UDEF estimaba que estaban interrelacionados entre sí a través de canales formales e informales. Un doble circuito de información dentro del Ministerio del Interior y otro de carácter puramente político. Ahí es donde la trama se aleja de la concepción de una operación policial irregular. El botín y el objetivo último de todo: los documentos en poder de Bárcenas que afectaran a cargos públicos o responsables políticos del Partido Popular, para evitar que esa información llegara a la justicia.

En ese punto aparecen una y otra vez los discos duros, las grabaciones y la documentación ligada a la financiación opaca del partido. El informe recoge que a García Castaño se le trasladó desde Interior que lo importante era averiguar si Bárcenas se había llevado soportes de la sede del PP con información sobre donaciones, sobresueldos y pagos en B. Y también subraya el papel de Gómez Gordo, presentado como la persona que llega a la DAO ofreciendo dos cosas: la colaboración del chófer Sergio Ríos y la información de que los discos duros no se habían destruido y los tenía el extesorero.

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Las preguntas que no contesta la ARVH

Reporteros Sin Fronteras señala al «entorno de Ayuso» y Peinado por sus amenazas y campañas contra periodistas

La organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha encendido las alarmas sobre el estado de la libertad de prensa en España. En su informe de 2026, la entidad ha denunciado un preocupante aumento de las presiones políticas y judiciales contra periodistas, en un contexto marcado por la polarización y lo que ha calificado como un creciente “clima de lawfare”.

En su clasificación global, Reporteros Sin Fronteras ha reiterado el deterioro sin precedentes en la libertad de prensa: la puntuación media de los 180 países analizados ha caído a su nivel más bajo en los últimos 25 años. España no escapa a esta tendencia y, de hecho, empeora su puesto al descender seis posiciones en el ranking, pasando del puesto 23 al 29 respecto a 2025, según datos recogidos por elDiario.es.

Según ha recogido el informe y detalla la relatora Edith Rodríguez Cachera en declaraciones a elDiario.es, las “demandas judiciales intimidatorias” se han multiplicado en los últimos años. Entre los actores señalados figuran el “entorno de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso”, y el “juez Juan Carlos Peinado”, cuyas actuaciones – según RSF – contribuyen a intensificar la presión sobre los medios.

Un entorno político beligerante

El informe ha puesto el foco en episodios concretos que ilustran esta deriva. Uno de los más graves se remonta a marzo de 2024, cuando el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, profirió amenazas directas contra periodistas de elDiario.es tras la publicación de una investigación sobre presunto fraude fiscal de la pareja de la presidenta. “Os vamos a triturar. Vais a tener que cerrar. Idiotas. Que os den”, escribió en mensajes que, lejos de ser anecdóticos, reflejan un patrón de hostilidad hacia medios críticos.

¿Es una amenaza?”, preguntó la periodista. “Es un anuncio”, respondió Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso. El intercambio se produjo el mismo día en que elDiario.es publicó en exclusiva que la pareja de la presidenta había defraudado 350.951 euros a Hacienda mediante un entramado de facturas falsas y empresas pantalla, además de haber percibido dos millones de euros en comisiones por contratos de mascarillas.

Lejos de rebajar el tono, Rodríguez reincidió meses después. Durante el juicio que acabó con la condena del exfiscal general del Estado por la supuesta filtración de la confesión de Alberto González Amador, el asesor volvió a cargar contra el medio. Preguntado por su negativa a responder sobre el caso, despachó a sus periodistas como “de línea izquierdista” y “escandalosos”, en declaraciones que refuerzan la percepción de una estrategia de descrédito hacia medios incómodos.

A estos episodios se suma la difusión de datos personales de dos periodistas de El País en un chat de WhatsApp por parte del propio Rodríguez, acompañada de acusaciones falsas, así como la propagación del bulo de que redactores de elDiario.es intentaron acceder encapuchados al domicilio de la presidenta. Estos hechos motivaron denuncias tanto del grupo Prisa como del PSOE. El caso se encuentra ahora en sede judicial: el Juzgado de Instrucción número 25 de Madrid ha citado a declarar a Rodríguez el próximo 6 de mayo.

La sombra del poder judicial

Más inquietante aún resulta, según RSF, la implicación de actores judiciales. El juez Peinado ha protagonizado varias acciones contra periodistas, incluyendo amenazas de querella y exigencias económicas por informaciones críticas. En otro episodio significativo, Peinado amenazó en octubre a el diario de Prisa con interponer una querella y le exigió una indemnización de 50.000 euros por la publicación de una entrevista al ministro de Transportes, Óscar Puente, en la que este criticaba con dureza la investigación del magistrado sobre la esposa del presidente del Gobierno.

Que estas iniciativas provengan del ámbito judicial añade un componente especialmente delicado. Como subraya RSF, el hecho de que jueces participen en este tipo de acciones “intimida aún más” a los periodistas, al trasladar el conflicto del terreno político al institucional.

El diagnóstico de Reporteros Sin Fronteras va más allá de los casos concretos y apunta a un patrón preocupante. Para la organización, las actuaciones contra la prensa —tanto las vinculadas al entorno político de Isabel Díaz Ayuso como las promovidas desde instancias judiciales por el juez Juan Carlos Peinado— no son hechos aislados, sino parte de una estrategia que “busca silenciar e intimidar” a los periodistas y generar una “pesadilla ideológica y económica” para los medios.

La relatora Edith Rodríguez Cachera ha introducido un matiz clave: estas presiones no se dirigen de forma indiscriminada. Al contrario, suelen concentrarse en “medios digitales de tamaño mediano”, más expuestos que los grandes grupos y, por tanto, más susceptibles de ver condicionada su línea editorial bajo la amenaza de procesos judiciales o campañas de descrédito.

En ese contexto, RSF ha descrito un desplazamiento inquietante del conflicto político hacia los tribunales. “Las tensiones políticas se trasladan al poder judicial: no solo hay políticos que denuncian a periodistas por revelación de secretos o atentados al honor; también hay jueces”, ha recogido el informe.

El análisis se completa con una radiografía del sistema mediático español. Según la organización, el mercado audiovisual está “altamente concentrado”, con Atresmedia y Mediaset España, junto a RTVE, acaparando gran parte del espacio. En el ámbito autonómico, los medios públicos agrupados en la FORTA (Federación de Organismos o Entidades de Radio y Televisión Autonómicos) mantienen una presencia sólida, aunque con un “alto riesgo de injerencias políticas”. Frente a este panorama, la prensa —en papel y digital— conserva, según RSF, una mayor diversidad que permite sostener cierto pluralismo.

Pero el informe también ha situado el foco en el clima político general. “España es víctima de un clima de gran polarización política”, ha adviertido, una realidad que impacta directamente en los medios, donde “la opinión contamina cada vez más la información”. En paralelo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha reiterado su compromiso con la aplicación del Reglamento Europeo de Libertad de Medios (EMFA) y con medidas orientadas a reforzar la transparencia, el secreto profesional, el acceso a la información o la reforma del sistema de regulación y medición de audiencias. Sin embargo, RSF ha introducido una cautela significativa: “muchas de estas medidas pueden no materializarse porque el Gobierno depende de alianzas parlamentarias inestables”.

Polarización, precariedad y presión

El informe no se ha limitado a señalar presiones externas, sino que describe un deterioro interno del propio sector. “Peligrosamente concentrado y debilitado, el sistema mediático ha instalado a la profesión periodística española en una precariedad grave y ya cronificada”, ha adviertido Reporteros Sin Fronteras. La consecuencia es directa: “A muchos profesionales de la información les es difícil vivir dignamente de su trabajo”. En paralelo, añade el texto, la fragilidad económica de los medios los hace “cada vez más vulnerables a las presiones políticas y económicas”.

Ese contexto se ve agravado por el clima social. Según RSF, “la polarización y la radicalización de la opinión pública se traducen en un clima de hostilidad creciente hacia los periodistas”, hasta el punto de que la profesión se sitúa entre las peor valoradas por la ciudadanía española. La desconfianza no es solo reputacional: tiene efectos concretos en forma de acoso y agresiones.

En este sentido, la organización ha alertado de que “el crecimiento de la extrema derecha y su visibilización en redes sociales ha disparado el ciberacoso”, al tiempo que “los ataques a periodistas en coberturas exteriores son frecuentes”. El informe apunta directamente a Vox, al señalar que “utiliza agitadores para sabotear ruedas de prensa en el Parlamento y acosar a periodistas críticos incluso en su esfera privada”. Este hostigamiento, se produce “dentro y fuera de las redes” y cuenta con la “connivencia de políticos y medios digitales afines”, afectando de forma especialmente intensa a las mujeres periodistas, “víctimas de una violencia digital que cada vez salta más al espacio físico”.

Como ejemplo de esta deriva, RSF ha mencionado a agitadores ultras como Vito Quiles o Bertrand Ndongo, a quienes ha acusado de vulnerar principios básicos de la ética periodística y de intimidar de forma sistemática a profesionales de la información. Ambos se encuentran actualmente inmersos en un proceso en el Congreso, después de que varios periodistas y formaciones políticas solicitaran la retirada de sus acreditaciones.

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Reino Unido blinda el alquiler sin fecha de caducidad que los socios exigen al Gobierno en España

Reino Unido acaba de hacer algo que en España todavía suena a debate pendiente, cuando no directamente a tabú político: convertir el alquiler en una forma de vida estable y no en una cuenta atrás hacia la próxima renovación. La nueva legislación británica sobre los derechos de los inquilinos rompe con una de las lógicas más duras del mercado privado: los contratos con fecha fija de caducidad y la posibilidad de que el propietario ponga fin al alquiler sin tener que justificar una causa concreta. A partir de ahora, el inquilino podrá permanecer en su vivienda mientras cumpla sus obligaciones, y el casero solo podrá recuperar el inmueble en supuestos tasados por la ley.

La decisión no llega en el vacío. Reino Unido ha tomado esta medida en plena crisis de acceso a la vivienda, considerada la más grave desde la década de 1930, con precios disparados, alquileres cada vez más inasumibles, falta de vivienda asequible y una generación entera atrapada entre la imposibilidad de comprar y la inseguridad de alquilar. ¿Les suena? El diagnóstico británico tiene una potencia política evidente: cuando el mercado deja de garantizar un hogar, el Estado entra a corregir las reglas. No se trata solo de construir más, sino de impedir que vivir de alquiler sea sinónimo de provisionalidad permanente.

El corazón de la reforma (que entra en vigor este 1 de mayo) es claro: se acaban los contratos temporales como norma en el alquiler privado inglés. Las llamadas fixed-term tenancies serán sustituidas por arrendamientos periódicos o abiertos, de modo que el contrato ya no termina automáticamente porque llegue una fecha marcada en el calendario. Organizaciones especializadas en vivienda como Shelter explican que estos contratos no tendrán una fecha final establecida y funcionarán como alquileres mensuales o semanales de carácter continuado.

El otro gran cambio es la desaparición de los llamados desahucios sin causa, conocidos en Reino Unido como Section 21 evictions. Hasta ahora, un propietario podía recuperar la vivienda sin tener que alegar un incumplimiento del inquilino. Con la nueva ley, ese mecanismo queda abolido y el arrendador deberá acudir a causas legales específicas, como impago, necesidad de vender o recuperación del inmueble en determinados supuestos. El Gobierno británico subraya que el propietario seguirá teniendo vías para recuperar su vivienda, pero ya no podrá hacerlo mediante una expulsión arbitraria.

El fin del desahucio por calendario

La reforma británica tiene una lectura que va más allá del tecnicismo jurídico. El calendario deja de ser una herramienta de presión sobre el inquilino. En un mercado tensionado, la fecha de finalización del contrato se convierte muchas veces en una amenaza silenciosa: no hace falta un desahucio judicial, ni un impago, ni una sentencia. Basta con que el contrato venza, el propietario no renueve o imponga una subida imposible de asumir.

Ese fenómeno también existe en España. Muchos inquilinos no son expulsados de su casa por dejar de pagar, sino porque el contrato termina y el nuevo precio los echa fuera de facto. La salida no aparece en las estadísticas como un desahucio, pero sus efectos sociales son muy parecidos: mudanza forzosa, pérdida de barrio, cambio de colegio, ruptura de redes familiares, más tiempo de transporte, más gasto y más inseguridad vital.

Reino Unido ha decidido intervenir precisamente ahí: en el punto donde el contrato deja de ser un acuerdo entre partes y se convierte en una cuerda que se tensa periódicamente. La vivienda alquilada pasa a ser un hogar mientras el inquilino cumpla, no una estancia provisional sometida al vencimiento de cada seis, doce o veinticuatro meses. Esa es la gran diferencia política: la estabilidad deja de depender de la voluntad del propietario y se convierte en una garantía legal.

En España, la Ley de Arrendamientos Urbanos ofrece una protección temporal, pero no indefinida. Los contratos de vivienda habitual se prorrogan obligatoriamente hasta cinco años si el arrendador es persona física y hasta siete si es persona jurídica, siempre que el inquilino quiera continuar. Una vez pasado ese periodo, si ninguna de las partes comunica lo contrario, existe una prórroga tácita anual hasta un máximo de tres años más.

Ese sistema da cierta estabilidad, pero mantiene intacta la lógica de fondo: el alquiler tiene una fecha de revisión estructural. Cuando acaba el periodo protegido, el inquilino vuelve a quedar expuesto a la no renovación o a una subida que lo obligue a marcharse. En zonas tensionadas como Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Baleares o Canarias, ese momento se vive como una auténtica cuenta atrás. No es solo cuánto se paga hoy, sino qué ocurrirá cuando el contrato llegue a su fin.

España regula como provisional lo que ya es permanente

La gran contradicción española es que la ley sigue tratando el alquiler como una etapa transitoria, cuando para millones de personas se ha convertido en una forma permanente de vida. Durante décadas, alquilar era presentado como un paso previo a la compra. Hoy, para jóvenes, familias trabajadoras y rentas medias urbanas, comprar una vivienda es directamente inviable. Pero alquilar tampoco garantiza estabilidad.

Ahí aparece el drama habitacional español en toda su crudeza: ni comprar ni quedarse. La propiedad se aleja por precios prohibitivos, salarios insuficientes y falta de ahorro; el alquiler, mientras tanto, se encarece y caduca. La consecuencia es una generación que no puede construir un proyecto de vida sobre ningún suelo firme. Se vive con contrato, pero también con fecha de incertidumbre.

Por eso el espejo británico resulta incómodo. Un país con una tradición inmobiliaria mucho más liberalizada que la española ha asumido que la seguridad residencial no puede depender solo del mercado. Reino Unido no ha aprobado una “renta antigua” sin salida para el propietario ni ha eliminado el derecho del dueño a recuperar su vivienda en determinados casos. Lo que ha hecho es modificar el equilibrio: si el inquilino cumple, no puede ser expulsado simplemente porque toca renovar.

España, en cambio, continúa atrapada entre parches. El último ejemplo es la prórroga extraordinaria de alquileres que decayó en el Congreso tras no conseguir respaldo parlamentario. La medida pretendía permitir una extensión de hasta dos años, en las mismas condiciones, para contratos que vencieran antes del 31 de diciembre de 2027. Su caída dejó incertidumbre jurídica entre los inquilinos que ya la habían solicitado y volvió a mostrar la fragilidad de las soluciones temporales.

El problema es precisamente ese: España discute prórrogas mientras otros países discuten estabilidad estructural. Las prórrogas pueden aliviar situaciones concretas, pero no cambian el diseño del sistema. Alargan la cuenta atrás, pero no la eliminan. Ganan tiempo, pero no garantizan que alquilar pueda ser una forma segura de habitar.

El debate ya existe en España, pero no tiene mayoría

La idea del alquiler indefinido no es ajena al debate político español. Más Madrid registró en el Congreso una proposición de ley para modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos y establecer contratos de alquiler residencial de duración indefinida. La iniciativa defendía que un contrato sin límite temporal permitiría estabilidad, seguridad residencial y certidumbre para vivir, formar familias y consolidar barrios. En su exposición de motivos, la propuesta resumía la filosofía de la medida con una frase especialmente clara: “El contrato indefinido permite hacer del alquiler un hogar”.

La propuesta no planteaba que el propietario perdiera para siempre el control sobre su vivienda. El modelo previsto admitía causas tasadas para recuperar el inmueble, como la necesidad de uso por parte del arrendador o de familiares en determinados supuestos. La clave era otra: impedir que el mero vencimiento del contrato se convierta en una puerta abierta a la expulsión o a una subida desproporcionada.

El debate conecta también con una evidencia de fondo: las grandes subidas de precio suelen producirse al firmar nuevos contratos, no necesariamente durante la vigencia de los contratos existentes. Si cada cinco o siete años se fuerza una nueva negociación desde cero, el mercado encuentra una vía perfecta para actualizar rentas al alza y expulsar a quienes no pueden seguir el ritmo.

Sin embargo, esta discusión sigue sin abrirse paso con fuerza en el Congreso. La derecha española ha presentado tradicionalmente este tipo de medidas como un ataque a la propiedad privada o como una amenaza para la oferta de alquiler, pero el bloqueo no puede explicarse solo por PP y Vox. También el PSOE, pese a gobernar desde hace años y pese a haber hecho bandera de la vivienda en el discurso público, ha avanzado poco o nada hacia una reforma estructural que elimine la caducidad automática de los contratos.

El Gobierno ha aprobado medidas relevantes, como la Ley de Vivienda, los límites a la actualización anual de rentas o intentos de prórroga extraordinaria de contratos, pero ha evitado tocar el núcleo del problema: la capacidad del vencimiento contractual para expulsar al inquilino aunque cumpla con sus obligaciones. En la práctica, el Ejecutivo socialista ha preferido moverse en el terreno de los parches, las prórrogas y los acuerdos parciales antes que asumir el debate de fondo sobre si el alquiler habitual debe tener o no fecha de caducidad.

Esa cautela tiene consecuencias. Millones de inquilinos siguen viviendo pendientes de una renovación, de una subida inasumible o de una no renovación que les obligue a abandonar su casa y su barrio. El PSOE ha denunciado la crisis habitacional, ha señalado la responsabilidad de los gobiernos autonómicos que no aplican la Ley de Vivienda y ha confrontado con la derecha por su negativa a regular el mercado, pero no ha convertido el alquiler indefinido en una prioridad legislativa propia.

La reforma británica deja esa contradicción más expuesta. Si Reino Unido, con una tradición mucho más liberal en materia de vivienda, ha decidido poner fin a la temporalidad estructural del alquiler, España ya no puede escudarse en que esa discusión sea inviable o radical. La pregunta apunta también a Moncloa: por qué un Gobierno progresista que reconoce la vivienda como una emergencia social no ha impulsado una fórmula que blinde la permanencia de quienes pagan y cumplen.

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Trump aniquiló el Consejo Nacional de Ciencia tras su reconocimiento de la superioridad China

Donald Trump ha vuelto a hacer saltar las alarmas en la comunidad científica estadounidense. La Administración republicana ha destituido de forma abrupta a los miembros del National Science Board, el Consejo Nacional de Ciencia, un órgano independiente creado en 1950 que supervisa la Fundación Nacional de Ciencia y asesora tanto al Gobierno como al Congreso en materia de investigación, innovación y política científica. La decisión, comunicada por correo electrónico y sin explicaciones detalladas, llega en un momento especialmente sensible: el organismo ultimaba un informe sobre el deterioro de la posición científica de Estados Unidos frente al avance de China.

La fulminación del consejo supone un golpe directo a una de las instituciones clave del ecosistema investigador norteamericano. Según la información adelantada por medios estadounidenses, los miembros recibieron un mensaje de la Oficina Presidencial de Personal en el que se les notificaba la “terminación inmediata” de sus cargos. El movimiento ha sido calificado por antiguos responsables del organismo y por representantes demócratas como un ataque político a la ciencia y a la innovación, precisamente cuando Washington afronta una competición estratégica cada vez más dura con Pekín.

El informe incómodo: China pisa el acelerador

El dato más revelador no está solo en los ceses, sino en el contexto en el que se producen. El Consejo Nacional de Ciencia trabajaba en un informe sobre el estado de la ciencia estadounidense que, según una de sus integrantes cesadas, Yolanda Gil, advertía de la creciente superioridad científica de China en áreas estratégicas. El documento apuntaba al avance sostenido de Pekín en inversión en I+D, producción científica y capacidades tecnológicas, al tiempo que Estados Unidos mostraba síntomas de retroceso por los recortes, la incertidumbre presupuestaria y la politización de sus agencias públicas.

La lectura política es difícil de evitar. Trump, que ha construido buena parte de su discurso internacional sobre la promesa de restaurar la supremacía estadounidense, se encuentra ahora con un diagnóstico que contradice esa narrativa: China no solo compite, sino que en determinados terrenos empieza a superar a Estados Unidos. En lugar de reforzar la independencia del organismo encargado de analizar ese desafío, la Casa Blanca ha optado por vaciarlo de golpe, abriendo la puerta a su sustitución por perfiles más afines a la agenda presidencial.

El Consejo Nacional de Ciencia no era un comité ornamental. Entre sus funciones figuraban aprobar grandes partidas de financiación, orientar la estrategia de la Fundación Nacional de Ciencia y ofrecer recomendaciones al Congreso y al Ejecutivo. La NSF, por su parte, es una de las grandes columnas vertebrales de la investigación básica en Estados Unidos, con un presupuesto cercano a los 9.000 millones de dólares y un papel decisivo en universidades, laboratorios y proyectos tecnológicos de largo alcance.

La decisión se produce además tras meses de presión sobre la propia Fundación Nacional de Ciencia. La Administración Trump ya había propuesto recortar más de la mitad de su presupuesto, aunque el Congreso bloqueó esos planes. Para sus críticos, la destitución del consejo allana el terreno para nuevos recortes y reduce los contrapesos internos frente a una Casa Blanca que pretende redibujar la política científica desde parámetros ideológicos y de lealtad política.

La dimensión institucional del golpe es profunda. El National Science Board fue concebido con mandatos escalonados de seis años para garantizar continuidad y autonomía frente a los vaivenes electorales. Esa arquitectura buscaba precisamente impedir que un presidente pudiera sustituir de una sola vez a todos sus integrantes y convertir el órgano en una extensión partidista del Ejecutivo. La purga de Trump rompe ese equilibrio y plantea dudas jurídicas y políticas sobre el alcance real del poder presidencial sobre organismos creados por ley.

La comunidad universitaria también ha reaccionado con preocupación. La Asociación de Universidades Americanas expresó su inquietud por el despido de los miembros del consejo, en un contexto de creciente tensión entre la Casa Blanca y las instituciones académicas. Para buena parte del sector científico, el problema no es solo la salida de 22 expertos, sino el mensaje que se envía a investigadores, universidades y centros tecnológicos: los diagnósticos incómodos pueden tener consecuencias políticas.

La paradoja es evidente. Mientras China refuerza su planificación tecnológica, su inversión pública y su estrategia industrial, Trump desmantela uno de los órganos encargados de medir la competitividad científica estadounidense. La Casa Blanca defiende que las operaciones de la NSF no se verán afectadas y ha sugerido que las competencias del consejo podrían necesitar una actualización, pero no ha ofrecido una explicación convincente sobre la urgencia ni sobre el cese simultáneo de todos sus integrantes.

El episodio encaja en una ofensiva más amplia contra estructuras independientes de asesoramiento científico. Durante su segundo mandato, Trump ha impulsado cambios drásticos en organismos federales, ha cuestionado a expertos técnicos y ha tratado de reforzar el control político sobre agencias que tradicionalmente habían funcionado con márgenes de autonomía. En este caso, el objetivo es especialmente sensible: la ciencia como palanca de poder nacional, crecimiento económico y seguridad estratégica.

El resultado inmediato es una incógnita institucional. Si el Consejo Nacional de Ciencia queda paralizado o es reconstruido con perfiles leales al presidente, Estados Unidos puede perder una herramienta esencial para evaluar con rigor su posición frente a China. Y eso ocurre justo cuando los datos apuntan a que la competición ya no se libra solo en aranceles, defensa o comercio, sino en laboratorios, patentes, universidades, semiconductores, inteligencia artificial y capacidad de atraer talento.

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Tres senadores del PP comieron con Vito Quiles en la víspera del asalto a Begoña Gómez

El agitador ultraderechista Vito Quiles despachó con tres senadores del Partido Popular 24 horas antes del asalto a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Según una exclusiva del programa «Mañaneros 360», de Radio Televisión Española (RTVE), Quiles comió con Benjamín Prieto, expresidete del Partido Popular de Cuenca, entre otros senadores, el pasado martes en la propia Cámara Alta. 

Después de la comida, la senadora popular Marimar Blanco se incorporó a la sobremesa en la cafetería del Senado. «Quiles come y se fotografía en el Senado con el Partido Popular«, ha informado el presentador del formato, Javier Ruíz. Asimismo, varios de los senadores que se encontraban en la cafetería afearon al activista por tomar esa imagen.

El Partido Popular ha negado que la comida estuviese agendada. «Fue causal, no estaba preparada», confirman fuentes del partido a la reportera de Mañaneros 360, Marta Hita. «La información está tan contrastada que sabemos lo que comieron: ensalada de garbanzos con picante«, ha detallado.

«Quiles accedió al restaurante con el teléfono en mano, agarró del brazo a la mujer del presidente, le empujó e impidió su salida de una cafetería de Las Rozas«, ha avanzado el conductor del maagzine en exclusiva. «Esto no es periodismo, es escuadrismo«, ha sentenciado de forma contundente

Un equipo de Más Vale Tarde se desplazó rápidamente hasta el lugar donde ocurrió todo y su reportero, Javier Bastida, corroboró la información. «Nos confirman que Quiles ha esperado a la mujer del presidente en el interior del recinto«, decía el periodista, que aseguraba que, ante la multitud de preguntas, habrá «respuestas bastante concretas porque en el interior del establecimiento hay cámaras que han podido grabar lo ocurrido y ese relato de si le estaba impidiendo salir a la mujer del presidente del Gobierno».

La mujer del jefe del Ejecutivo anunció que va a presentar una denuncia contra el activista mediático por una presunta «agresión». 

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El escándalo de la endogamia universitaria explicado con la familia De Paco: el padre le dirigió la tesis a la esposa y al hijo y ella a la hija

El escándalo de la endogamia universitaria explicado con la familia De Paco: el padre le dirigió la tesis a la esposa y al hijo y ella a la hija

‘Público’ contactó con los diversos miembros de la familia De Paco para conocer su versión, pero ninguno respondió a las preguntas planteadas

El sistema universitario y los «vicios endogámicos»

Mariano de Paco Serrano, consejero de Cultura del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
Mariano de Paco Serrano, consejero de Cultura del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

La Universidad de Murcia afirma que tiene una «propuesta en trámite» para que nadie pueda dirigir la tesis de un pariente

La composición de los tribunales, también sospechosa

Begoña Gómez denunciará a Vito Quiles por agresión y acoso en una cafetería

La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, anuncia que va a presentar una denuncia contra el agitador ultra Vito Quiles después de haber sufrido una «agresión» en el interior de una cafetería de Madrid, según avanzan fuentes cercanas a Gómez.

En el momento de los hechos, la esposa de Pedro Sánchez se encontraba con dos acompañantes cuando Quiles le ha abordado impidiendo que pudiera salir al extrerior del local. Tras lo sucedido, el agitador ha compartido un vídeo en redes en el que únicamente sale la parte en la que persigue a Gómez en el exterior de la cafetería. Una de ellas ha agarrado a Quiles para impedir que la agresión fuera a más, espetándole «Quita esa mierda».

Con este nuevo episodio en el que el agitador suma una nueva denuncia, cabe recordar que el Congreso de los Diputados abrió a Quiles un expediente después de que la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) lo denunciara por haber grabado con su móvil y sin permiso en las instalaciones parlamentarias, una decisión que contó con los votos de PSOE y Sumar y el rechazo del PP. 

En líneas similares, en enero el Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria (CCCP) del Congreso atribuyó infracciones graves tanto a Quiles como a Bertrand Ndongo y elevó el caso a la Mesa de la Cámara, para que fuera esta la que decidiera si suspendía o no su acreditación.

Las tres faltas por las que Quiles podría perder la acreditación

El origen de los hechos se remonta al pasado mes de noviembre cuando la APP puso en conocimiento de la Secretaría General del Congreso que Quiles había grabado con su móvil a Sánchez sin tener autorización para ello. «En el momento en el que el presidente del Gobierno se dirigía a la sala, Vito Quiles comenzó a grabarle mientras le formulaba preguntas. Fue advertido por personal de la Dirección de Comunicación, que estaba presente en la zona, de que no podía realizar la grabación. Él ignoró esa advertencia y continuó grabando. Todo ello lo publicó posteriormente en su cuenta de X», reza el documento.

Tras ello, la Mesa del Congreso le abrió un expediente sancionador y fue el 23 de diciembre cuando el Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria publicó un informe con el que confirmó que el agitador era conocedor de que no podía grabar al personal de la Cámara. 

A razón de todo ello se le imputan tres infracciones graves: grabar sin permiso, desatender las indicaciones del personal y difundir las imágenes. Con motivo de todos estos hechos, el Congreso endureció las restricciones y prohibió los “seguimientos” cuando una autoridad haya comunicado que no va a contestar preguntas, impidiendo la grabación de imágenes de forma «engañosa». En este punto, el informe considera que Quiles inició una persecución al jefe del Ejecutivo, que ya le había comunicado que quería responder. 

Por otra parte, las dos infracciones restantes hacen referencia a los hechos que datan del 11 de diciembre, cuando Quiles persiguió y grabó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a la salida de la presentación del último libro de Pérez Rubalcaba para su posterior difusión. El PSOE recordó a través de un escrito que era la segunda vez en un mes que el agitador llevaba a cabo este tipo de prácticas y el Consejo Consultivo, tras el traslado de la Mesa del Congreso, emitió un segundo informe en el que señalaba otras dos infracciones graves. Casi un mes después, el 15 de enero, el secretario general del Congreso, Fernando Galindo, notificó al pseudoperiodista que la Mesa había decidido, bajo consenso, continuar con ambos procedimietos

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Turno de Morocho, el inspector jefe que destripó la Kitchen y se convirtió en la peor pesadilla de Génova y sus superiores

Alcanza uno de sus momentos de mayor relevancia el juicio al ‘caso Kitchen’. Tras haberse ido sucediendo en estos últimos días las declaraciones de Mariajo Rajoy, María Dolores de Cospedal, Luis Bárcenas, Soraya Saenz de Santamaría o Javier Arenas es turno ahora de comparecer ante el juez para el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigó la ‘Caja B’ del Partido Popular y la operación para espiar al extesorero y robarle documentos sensibles para la formación política.

Morocho fue uno de los agentes más participativos y que mayor protagonismo obtuvo en las investigaciones relacionadas con los casos de corrupción que han afectado al Partido Popular. El inspector jefe de la UDEF redactó informes que sirvieron como base en las condenas de la ‘Gürtel’, así como han sido decisivos a la hora de abordar distintas tramas de esta índole relacionadas con la formación política.

En los últimos años, Morocho ha denunciado en repetidas ocasiones que, supuestamente, ha sido presa de maniobras con las que se le ha apartado del ‘caso Kitchen’, aludiendo a órdenes de superiores que le llamaban a eliminar de sus informes sobre la contabilidad en B referencias a Cospedal, algo que ocurrió cuando todavía era secretaria general del partido; así como al marido de ésta, el empresario Ignacio López del Hierro, y a altos cargos de la formación.

Morocho ya declaró en la fase de Instrucción y denunció allí, precisamente, que se le reclamara llevar a cabo este tipo de acciones. Así, en 2021 recordó en los tribunales una indicación que habría recibido de sus superiores en 2013 cuando aparecieron los llamados papeles del extesorero del PP, Luis Bárcenas. En este punto, en el momento de hacer sus primeros informes, le habrían pedido quitar, según trasladaba, las menciones a López del Hierro alegando que era amigo de Villarejo. Con todo, se refirió a otros mandos policiales y enmarcaba las primeras tramas en 2008, es decir, antes incluso de que se produjeran las detenciones del caso.

Negaciones en bloque y falta de conocimiento: la línea común de los dirigentes del PP

En las últimas dos semanas de juicio por el caso Kitchen, las principales figuras políticas que han comparecido como testigos han mantenido un relato coincidente basado en el desconocimiento de la supuesta operación parapolicial y en la negación de cualquier implicación directa o indirecta.

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostuvo una declaración marcada por respuestas medidas, en la que defendió que la actuación policial fue “legal” y negó tajantemente haber ordenado destruir pruebas relacionadas con la presunta contabilidad B del Partido Popular. Además, rechazó las afirmaciones del extesorero Luis Bárcenas sobre la existencia de documentación comprometedora o actuaciones irregulares desde el Ejecutivo. No solo eso, sino que, a pesar de evidencias como el famoso mensaje de «Luis, sé fuerte», aseguró que la relación que mantenía con el extesorero fue solo profesional y que no había ninguna cercanía o amistad entre ellos.

Por su parte, María Dolores de Cospedal admitió haber tenido contactos con el comisario Villarejo, pero los enmarcó en conversaciones informales, negando que le encargara actuación alguna vinculada a la operación Kitchen. También evitó reconocer conversaciones comprometedoras previamente conocidas, alegando falta de recuerdo sobre episodios clave .

En la misma línea, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aseguró no haber tenido conocimiento de la operación ni de investigaciones internas relacionadas con Bárcenas, subrayando que esas cuestiones no estaban dentro de sus competencias. Su comparecencia fue breve y basada en reiteradas respuestas de desconocimiento o falta de memoria .

El exdirigente popular Javier Arenas reforzó este patrón al afirmar que nunca tuvo constancia de la existencia de la operación Kitchen ni de una supuesta contabilidad paralela del partido hasta su publicación en prensa. Aunque reconoció reuniones con Bárcenas, restó relevancia a posibles grabaciones y aseguró que, de existir, se realizaron sin su consentimiento.

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PP, Vox y Junts tumban en el Congreso el decreto para la prórroga de los alquileres

El Congreso de los Diputados ha tumbado en la tarde de este martes el Decreto Ley impulsado por Sumar para la prórroga de dos años de los alquileres de 2,6 millones de personas que vencen entre el 21 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027 con 177 votos en contra de PP, Vox y Junts y cinco abstenciones del PNV. A favor de la convalidación han votado tanto PSOE y Sumar como sus habituales socios, entre quienes figuran ERC, EH Bildu, Podemos, BNG o Coalición Canaria, reuniendo 168 votos favorables al decreto. Con este rechazo, derecha y extrema derecha impiden, por tanto, que, en mitad de la crisis provocada por la guerra en Irán, los inquilinos puedan solicitar la congelación del alquiler.

Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha defendido que este decreto «va en contra de los ciudadanos porque incrementa el precio de la vivienda de alquiler y en compra como consecuencia de que disminuye la oferta», a la vez que ha acusado al PSOE de “dejar solo” a Sumar en la defensa del decreto. «Ni siquiera el Partido Socialista está posicionándose a favor del fondo de este decreto, y quiere dejar a sus socios solos, como lo ha dejado en el Consejo se Ministros, donde a regañadientes el Partido Socialista lo aprueba», ha agregado el presidente de los populares.

Instantes antes de que se procediera a la votación, la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, ha pedido a los grupos políticos que dejen «la política del corto plazo y de la zancadilla» y protejan a la gente que vive de alquiler con el voto del real decreto-ley. «Ni bajamos los brazos ahora, a unas horas de la votación, ni lo vamos a bajar mañana cuando pase la votación«, ha subrayado la ministra. Asimismo, Rodríguez ha instado a los partidos a que «no piensen en el Gobierno, que no piensen en el PSOE y que no piensen en Sumar», sino en la gente que sufre y que no duerme porque le cumple el contrato del alquiler. 

Con todo, el decreto decae también después de que en la mañana de este martes desde el PNV hayan anunciado que se abstendrían en la votación del Congreso, subrayando la “falta de seguridad jurídica” y al considerar que este ámbito se debe abordar con “medidas integrales” más allá de con fórmulas “bienintencionadas”. En esta línea, el presidente de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban, se ha referido a una “necesidad para continuar con el Gobierno” por parte del PSOE a la hora de apoyar este decreto ley impulsado inicialmente por su socio. Asimismo, ha calificado de «muy arbitrario» el plazo de dos años de prórroga de los contratos de alquiler, así como la limitación al 2% las actualizaciones anuales de renta. «Llevamos seis ó siete años con medidas excepcionales en materia de vivienda, y así no podemos continuar, porque debemos dar seguridad, tanto a los propietarios de pisos como a los quieren un alquiler, y eso requiere de una normativa que se mantenga en el tiempo», ha añadido el líder del PNV poco después de anunciar la abstención de su formación.

Sumar llama a la movilización

Poco después de conocerse que el decreto iba a caer ante el rechazo anunciado por PP, Vox y Junts, desde Sumar, el socio del Gobierno que impulsó la prórroga, han llamado a movilizarse, vertiendo sobre quienes han votado en contra la responsabilidad de que el decreto haya caído. Así, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha defendido que aunque «hay batallas que se pierden en las Cortes, están ganadas en la calle».

«El llamamiento es a la movilización social. Los derechos se ganan desde los Ejecutivos, desde los sindicatos, desde los colegios profesionales y desde la movilización. Por tanto, si deciden tumbar la norma, yo clamo a la ciudadanía a que se organice«, sostenía Díaz en la mañana de este martes previo a la votación en la Cámara Baja. En esta línea, la titular de la cartera de Trabajo ha asegurado que «no se van a rendir» y que estudiarán «todas las medidas posibles para continuar defendiendo a la gente». «Unos se colocarán del lado del daño, de la destrucción y del mal, y desde luego, el Gobierno de España sigue trabajando por el bien y por mejorar la vida de la gente», ha remarcado.

Entre otras cosas, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha recordado que la vivienda es la principal preocupación de la ciudadanía y ha puesto de relieve que desde que este decreto entró en vigor hace un mes, son «miles y miles» de ciudadanos los que han instado a sus caseros a que les prorroguen los contratos de alquiler. Así, y preguntada por si Sumar se equivocó al empujar a su socio de Gobierno a aprobar esta norma pese a saber que no contaba con apoyos suficientes en las Cortes, Díaz ha defendido que la estrategia fue «acertada”. «Hicimos esa apuesta sabiendo lo que hacíamos. Dimos una oportunidad y hemos acertado«, ha indicado.

En ampliación…

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El decreto de vivienda llega al Congreso sin los apoyos suficientes para prorrogar el alquiler de 2,6 millones de personas

El pasado 20 de marzo, el Gobierno anunció las medidas para hacer frente a la crisis por la guerra de Irán. La crisis en el Consejo de Ministros se resolvió aquel viernes con dos reales decretos ley, uno de ellos el de la prórroga de los alquileres que forzó Sumar, y que este martes llega al Congreso de los Diputados.

Después de cuarenta días en vigor, está previsto que el texto decaiga en la Cámara Baja. A la espera de que se produzca una sorpresa de última hora a lo largo de la mañana, PP, Vox y Junts van a votar en contra de que siga vigente la posibilidad de solicitar la congelación del alquiler para 2,6 millones de personas, según el cálculo del Sindicato de Inquilinas. Esta organización es una de las que más ha presionado, tanto para que se aprobara la medida como para que los partidos que la van a tumbar, al menos, se enfrenten a sus propios votantes y les digan claramente que van a permitir que se les pueda dejar en la calle en uno de los momentos más tensos a nivel económico.

Este domingo lo hicieron frente a la sede del Partido Popular, pero llevan presionando desde que se aprobó el decreto, por ejemplo enviando 70.000 cartas a los diputados de la derecha que pretenden tumbar el decreto, recordándoles que también los inquilinos que hay entre los suyos se verán afectados, y que dos de cada tres votantes del PP apoyan la prórroga, según una encuesta del Ateneo del Dato.

El Sindicato ha estado animando a los inquilinos a beneficiarse del decreto antes de que llegue la cita de este martes en el Congreso, aunque desde el mismo 20 de marzo advierten de que su alcance no es suficiente. Ese día, celebraron su aprobación como un logro propio, aunque lamentaron que no era «una congelación real», además de que la medida «no aplicaría a contratos de habitación o contratos temporales«, como alertó su portavoz Valeria Racu. Entre sus exigencias para paliar la crisis de los alquileres estaba también recuperar la moratoria antidesahucios, la prohibición de echar a la calle y cortar suministros a vulnerables, que PP, Vox y Junts también tumbaron por considerar que fomenta la okupación.

Junts reafirma su ‘no’ a pesar del acercamiento de Sumar

A horas de que se produzca la votación, el PP sigue en un ‘no’ rotundo. Esto deja la pelota en el tejado de Junts, cuyo apoyo complicó la misma líder de Sumar, Yolanda Díaz, cuando calificó a los de Puigdemont como una organización «clasista» y «racista». Si ya eran tensas las relaciones con el Gobierno, los catalanes tienen ahora en su mano el destino de un decreto clave para la parte de Sumar, que dirige las negociaciones y se niega a darse por vencida.

En ese sentido, este lunes, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunció que las negociaciones con Junts seguían en marcha, y abrió la puerta a conceder algunas de las exigencias de la derecha catalana para convencerles. Lo hizo en una entrevista en La Hora de la 1, pero unas horas más tarde el titular de Cultura y también de Sumar, Ernest Urtasun se reafirmó en que las vías que Junts pone encima de la mesa, «no deben ser un obstáculo» para negociar el decreto.

Lo que habían puesto encima de la mesa es, por un lado, bonificar a los caseros a los que se les pida la prórroga del alquiler con deducciones fiscales, una medida que va en contra de las exigencias de los Sindicatos de Inquilinas, que rechazan de plano las ayudas a los propietarios como forma de atajar la crisis de la vivienda. El propio Urtasun admitía que esta concesión va en contra del propio ideario de Sumar: «No son nuestro modelo», decía, aunque «estamos dispuestos a transitarlas».

La otra exigencia de Junts es el «IVA franquiciado«, que parte de una moción de los de Puigdemont para librar de ese impuesto para los pequeños autónomos, que el Gobierno ya apoyó como moneda de cambio. Fue en marzo, cuando PSOE y Sumar votaron a favor en el Congreso de esa PNL (proposición no de ley) no vinculante de Junts para eliminar el IVA a los autónomos que facturen menos de 85.000 euros al año, que ahora abren la puerta a convertir en realidad. Urtasun se escudaba en que Sumar sí está «de acuerdo» con esa medida, y recordaba que no es más que la transposición de una directiva europea.

Pero mientras Bustinduy y Urtasun celebraban en público que «hay tiempo» de que los de Puigdemont se lo piensen, Junts reafirma que votarán en contra. Las fuentes del partido consultadas por este medio son claras: «El Gobierno sabe lo que planteamos. No debemos negociar nada ni estamos negociando nada«, aseguran. Sobre el acercamiento de Sumar, creen que «acreditan que han entendido qué defiende Junts y que están dispuestos a ejecutarlo», y pone la pelota en el tejado del PSOE: «¿Seguirá sin aceptar que no tiene mayoría y queriendo aprobar sus propuestas sólo por la puerta trasera?», se preguntan.

Dónde también han hablado es en el PP, «la única fuerza política que se ha negado» a negociar, según Urtasun. Fuentes populares  aseguran que no desvelan su posición hasta los debates, aunque se refieren a las declaraciones de su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, que mantuvo este sábado que rechazan el Real Decreto-ley y pidieron al Gobierno «que reflexione» en una entrevista en RNE.

Sumar presiona al PSOE

Una vez pase la votación, sea cual sea el resultado, en sectores de Sumar habrá una reflexión sobre el apoyo del PSOE a sus iniciativas. Los de Yolanda Díaz han hecho extensiva su presión a PP y Junts a la parte socialista del Gobierno, a la que han pedido una y otra vez que colabore en las negociaciones. La última vez este lunes, cuando Urtasun les lanzó un nuevo «llamamiento». Fuentes de Ferraz aseguran que ellos también han participado en la negociación, y que no dan por perdido el decreto a pesar del ‘no’ que ha mantenido Junts.

Pero lo cierto es que, desde el mismo 20 de marzo, se notó el gusto del PSOE por este decreto. Empezando porque ese día los miembros de Sumar se negaron a sentarse en el Consejo de Ministros para forzar a que el texto, directamente, existiera. Lo consiguieron, pero Pedro Sánchez lo mencionó en apenas un minuto, después de dedicarle unos treinta a desgranar el otro decreto, el de las medidas anticrisis, que se aprobó unos días después en el Congreso. Desde entonces, el presidente dejó claro que si Sumar quería que su decreto saliera adelante, era cosa suya, dejandoles solos ante un ‘no’ anticipado el primer día por PP, Vox y Junts.

La caída del decreto abre el escenario judicial

La sesión en el Congreso de los Diputados comienza a las 15:00 horas, y tras varios debates se procederá a la votación, en la que está previsto que decaiga el decreto. Hasta ese momento, todavía pueden solicitar la prórroga aquellos inquilinos cuyo contrato expire antes del 31 de diciembre de 2027, mediante una petición por escrito a sus caseros. El texto, además, limita al 2% del precio actual la actualización anual de los contratos, en sustitución de lo que pueda subir el IPC (índice de precios al consumo) por la crisis derivada de la guerra en Irán.

Urtasun recordaba también que el decreto puede suponer para algunos inquilinos, entre los que hay muchos que votan al PP, un ahorro de hasta 2.000 euros cada año, partiendo de la base de que para muchos otros la medida supone directamente no perder la casa en la que están en alquiler al poder prorrogar su contrato dos años más. Además, en algunas ciudades con los precios tensionados, el ahorro puede aumentar a «entre 600 y 700 euros al mes«, según el ministro.

La posibilidad de acogerse a él existe para más de un millón de contratos, según los datos que ha ido aportando el Sindicato de Inquilinas en sus comunicados. Sin embargo, pasada la votación se abrirá un nuevo escenario: el judicial. Y es que, si el decreto decae, serán los tribunales los que tengan que decidir sobre aquellas solicitudes de prórroga que se hayan pedido durante estos cuarenta días, pero que no se hayan tramitado todavía.

Y aquí es donde está otro de los puntos de tensión entre el PSOE y Sumar, con la ministra de Vivienda, la socialista Isabel Rodríguez, admitiendo que sería un escenario jurídico «inédito», y diciendo que espera que la Justicia se ponga «siempre del lado del derecho a la vivienda», pero no dando pie a que se vaya a tomar ninguna medida para dar garantías jurídicas a quienes se vean en esta situación.

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Varias certezas y muchas dudas del intento de atentado contra Trump: pánico y caos en la cena de corresponsales

Varias certezas y muchas dudas del intento de atentado contra Trump: pánico y caos en la cena de corresponsales

«No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco». Así vivió Donald Trump, según sus propias palabras, el momento en el que un hombre, Colle Allen, se saltó el pasado sábado el perímetro de seguridad y trató presuntamente de atentar contra él durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Hilton de Washington. El tercer intento de asesinato del presidente estadounidense en menos de dos años.

Las imágenes de los periodistas y de los más destacados miembros del Gobierno norteamericano, vestidos de gala, tirados por el suelo, entre platos y copas desparramados, y del mandatario y su mujer siendo desalojados en medio del caos, han dado la vuelta al mundo. Como ya lo hicieron las que en julio de 2024 mostraron al republicano, aún candidato presidencial, con una oreja ensangrentada tras ser atacado en un mitin y, en septiembre de ese año, las del arresto de un hombre que había intentado dispararle, escondido entre unos arbustos, mientras el casi octogenario político jugaba al golf.

Pero, ¿qué ha ocurrido esta vez?. «Esperad un minuto, dejadme ver qué está pasando«, cuenta el otrora magnate que le dijo a su equipo después de que se oyeran varios disparos desde la sala del banquete. Quiso, según ha dicho en una entrevista en la CBS, ser testigo de lo que estaba sucediendo. Pocos segundos después, fue evacuado totalmente ileso. En torno a esos minutos de confusión, varias son las certezas pero muchas aún las dudas en medio de la investigación de los motivos del sospechoso y de la actuación de los servicios secretos.

El asalto al perímetro de seguridad

Profesor de 31 años, desarrollador de videojuegos y residente en Torrance, en el estado de California, Allen se había alojado en el hotel donde se celebraba la ceremonia, ubicado a solo siete minutos en coche de la Casa Blanca, según explicó el jefe del departamento de policía del Distrito de Columbia. Un hecho que facilitaba la planificación del atentado.

«Entrar aquí era bastante fácil, bastaba con que enseñases tu ticket de la cena o con que demostrases que estabas hospedado en el hotel. Es verdad que después, para entrar en el comedor donde se celebraba la cena, sí tenías que pasar un control de seguridad», explica la corresponsal de RNE en Washington, María Carou, presente en la cena.

El propio Trump fue el primero en difundir, en su red Truth Social, las imágenes de los instantes previos a que se desatara el pánico. En blanco y negro y muy mala calidad, el vídeo de las cámaras de seguridad muestra a un hombre corriendo y burlando un control en medio del estupor de los miembros del servicio secreto, que, al verle pasar, desenfundan sus armas y disparan.

«La primera sorpresa es cómo se ha podido meter alguien con una pistola, una escopeta y varios cuchillos en el Hilton, ¿no? Parece ser que había reservado una habitación y llevaba ahí dos días. Pero por otra parte se puede decir que las medidas de seguridad funcionaron, puesto que ni siquiera llegó al sótano donde estaba siendo la cena. O sea, no llegó al arco de seguridad«, ha afirmado este lunes en La Hora de la 1 la periodista de RTVE Anna Bosch, que fue corresponsal en Washington de 2004 a 2009.

Trump ya había remarcado en una rueda de prensa en la Casa Blanca poco después del accidente que el atacante era un «loco» y un «lobo solitario» que no llegó a traspasar el perímetro de seguridad de acceso al salón de baile.







La primera dama, Melania Trump, y el presidente, Donald Trump, asisten a la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en el Washington Hilton, el sábado 25 de marzo de 2026, en Washington Tom Brenner AP/Tom Brenner

Pánico y caos entre los corresponsales

Habían pasado apenas unos minutos desde que el matrimonio presidencial había accedido al gran salón del Hilton. Los más de 2.000 invitados -la flor y nata del Ejecutivo y de la política de Washington, periodistas y diplomáticos y otros miembros de la élite— habían empezado a cenar, con el mandatario y la primera dama, Melania, en la mesa principal sobre un escenario.

La expectación era enorme, puesto que era la primera vez que Trump aceptaba acudir como presidente, tras años de boicot al evento, a esta cena que anualmente celebra la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. «Su discurso de esta noche será un clásico Donald Trump: será gracioso, entretenido y se dispararán algunos tiros«, llegó a soltar antes del evento la portavoz presidencial, Karoline Leavitt.

Ya con el primer plato, -una ensalada de burrata- servido, varios disparos secos resonaron cerca de una de las mesas. El pánico se apoderó del salón, en el que, para más inri, no había cobertura telefónica. Muchos de los asistentes se lanzaron bajo las mesas sin entender qué pasaba. Así lo cuenta la corresponsal de TVE Cristina Olea: «El presidente estaba ya sobre el escenario, pero todavía no había pronunciado su discurso. Y de repente oímos unos disparos muy cerca de nosotros. Algunos todavía nos estábamos preguntando si lo que acabábamos de oír era verdaderamente un tiroteo».








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Así se vivió el intento ataque contra Trump en la Casa Blanca - Informativo 24h | Ver


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ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

Ella estaba sentada con otros compañeros periodistas y varios diplomáticos europeos y alguien a su lado gritó: ‘¡al suelo, al suelo!‘. «Así que todos nos agachamos, nos refugiamos debajo de la mesa«, recuerda. Aunque no todos hicieron lo mismo. María Carou destaca que, algunos corresponsales como ella, no se echaron al suelo: «Pero no porque seamos especialmente valientes, sino simplemente por inconsciencia«, reconoce. «No tenemos automatizado ese mecanismo de ‘esto puede ser también un peligro para nosotros, deberíamos protegernos’, añade la periodista, que cree que «los estadounidenses tienen esa idea más interiorizada».

En su crónica de los hechos, el periodista de la Agencia EFE Eduard Ribas i Admetlla relata cómo con los invitados resguardados bajo las mesas, decenas de agentes del servicio secreto con armas largas «brincaban sobre las sillas» para proteger al presidente, flanqueado por la primera dama, Melania, y la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, Weijia Jiang. El republicano llegó a relatar sobre los disparos que pensó que había caído una bandeja.

María Carou, periodista de RNE en la cena de corresponsales con Trump: «Todo el mundo está en shock»

Protocolo de extracción de emergencia

Según las autoridades, Cole Tomas Allen había intentado acceder al evento armado con una escopeta de caza, una pistola y varios cuchillos y fue reducido y arrestado tras un tiroteo con la policía. En la rueda de prensa que Trump convocó minutos después del suceso, aseguró que el hombre también disparó a uno de los agentes, pero el chaleco antibalas evitó que las heridas fueran mortales.

Dentro del salón, esos disparos que parecían bandejas estrelladas, pillaron al presidente y a su esposa, a Leavitt y a Weijia Jiang atendiendo el número del ilusionista Oz Pearlman, contratado para amenizar la gala. «Yo estaba adivinando un nombre en el que Karoline pensaba y, justo cuando revelaba la respuesta en mi libreta, escuchamos el ruido», explicó Pearlman en una entrevista. Llegó a pensar que «estaba a punto de estallar una bomba«.

En cuestión de segundos, según se ve en algunos videos, los servicios de Inteligencia pusieron a resguardo al vicepresidente, JD Vance, y seguidamente, agentes fuertemente armados accedieron para blindar al presidente. A poca distancia de su asiento, el millonario político parece tropezar mientras es evacuado. «¡Tírese al suelo, tírese al suelo!», ha relatado Trump que le pedían los agentes.

Sobre que primero desalojaran al vicepresidente, Anna Bosch destaca: «No sabemos si tal y como dice Trump fue porque él lo pidió así o porque hubo allí una mini descoordinación de los servicios secretos, que se llevaron primero al sustituto antes de llevarse al titular».

«Quería ver qué estaba pasando. Y para entonces, empezamos a darnos cuenta de que tal vez era un problema malo, un problema diferente«, ha asegurado el mandatario en una entrevista con el programa ’60 minutos’ de la cadena CBS.









Evacuación de Trump tras el intento de atentado en la cena de corresponsales - Fin de semana 24h | Ver


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Así ha sido la evacuación de Trump y J.D. Vance tras el intento de atentado en la cena de corresponsales

Cristina Olea detalla cómo, en medio del estupor, una compañera le pidió el teléfono para enviar mensajes a su familia, mientras que otra lloraba y se le abrazó y otros «simplemente grababan con sus teléfonos móviles». Pero en general, todos querían averiguar qué ocurría. «Porque tardamos bastantes segundos, quizás varios minutos en darnos cuenta de que los disparos no se habían producido dentro de la sala, sino muy cerca, dentro del hotel», agrega.

Ya a resguardo y con el sospechoso detenido, Trump quiso que el show continuara aunque, según explicó, aceptó acatar la indicación de abandonar las instalaciones por cuestiones de seguridad: «El servicio secreto y las fuerzas del orden hicieron un trabajo fantástico. Actuaron con rapidez y valentía», aseveró a través de su red social. Minutos después, con los comensales evacuados -recuperándose del susto, con periodistas informando a sus medios en medio de la confusión e invitados con botellas de vino que habían cogido de las mesas o haciéndose fotos para el recuerdo- y todos de esmoquin, el mandatario ofreció una atípica rueda de prensa.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa«, ironizó el presidente.

El perfil del «lobo solitario» y su manifiesto

El propio Trump compartió imágenes del arrestado, entre ellas, una fotografía en la que se le ve esposado bocabajo en el suelo del hotel. Colle Allen -cuya identidad publicaron los medios estadounidenses- trabajaba como profesor en la escuela de preparación de exámenes C2 Education. En su Linkedin, el hombre detalla que entre 2013 y 2017 estudió Ingeniería Mecánica en el Instituto Tecnológico de California (CalTech) y un master en Ciencias Informáticas por la Universidad Estatal de California entre 2022 y 2025.

Desde 2018 es también desarrollador de videojuegos independiente.

Dylan Wakayama, presidente del Asian American Civic Trust, dijo a Los Angeles Times que Allen daba clases particulares a varios estudiantes de secundaria miembros de esa organización sin fines de lucro. “Pensaban que era muy inteligente, con gran dominio de la biología, las matemáticas y las ciencias. Creían que era una persona amable y tranquila. Se quedaron completamente atónitos cuando les conté todo lo que había sucedido”, dijo.

El hombre, que no resultó herido en su detención pero trasladado a un hospital, ha permanecido bajo custodia y este lunes ha sido acusado formalmente del intento de asesinar el presidente de EE.UU. por el tribunal federal de Washington ante el que ha comparecido. Y podría ser condenado a cadena perpetua. También ha sido acusado de otros delitos, como transportar armas de fuego entre estados y usarlas para cometer un crimen. La fiscal federal Jeanine Pirro ha dicho que la investigación sigue y ha avanzado que presentarán nuevos cargos.

El atacante de Trump viajó desde Los Ángeles para alojarse en el hotel del atentado uno o dos días antes y dejó un manifiesto

En un manifiesto dirigido a su familia poco antes del episodio del Hilton, al que ha tenido acceso The New York Post, Allen se marcaba como objetivo atacar a los cargos de la Administración Trump: «del más alto al más bajo«, y señalaba que utilizaría perdigones y no balas para evitar daños mayores.

«Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes», reza presuntamente esa nota en aparentemente referencia a Trump y a su supuesta implicación en la trama del pedófilo Jeffrey Epstein. En ese texto, el detenido reconoce que esta es «la primera oportunidad real para hacer algo al respecto».

En esa nota, firmada como ‘el asesino federal amistoso’, Allen rebate algunos dichos y hechos, como la frase cristiana de «hay que poner la otra mejilla». «Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es cristiano, sino complicidad con los crímenes del opresor», alega. Y se refiere también a la supuesta vulnerabilidad del hotel, donde se hospedó el día anterior del evento tras haber viajado en tren desde Los Ángeles, haciendo escala en Chicago.

«Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», sentenciaba. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta», agregaba.

El impacto político del tercer ataque en dos años

Este episodio -el tercer intento de magnicidio contra el líder republicano en los dos últimos años- se da en un momento de fuerte caída de su aprobación, tanto entre los votantes de la oposición demócrata como por parte de sus propios defensores republicanos, principalmente por la impopular gestión de la guerra en Irán iniciada junto a Israel pero también por escándalos como el de la antigua relación del presidente con Epstein.

Además, deja en evidencia los posibles fallos en la seguridad y el incremento de la polarización y la violencia política en un país donde cuatro presidentes han sido asesinados a lo largo de la historia. Según informó el domingo The Washington Post, el Gobierno estadounidense no implementó el máximo nivel de seguridad para la cena del sábado, a pesar de la presencia del presidente y muchos miembros de su gabinete, entre otros altos cargos.

Tercer atentado contra Trump en dos años

En una entrevista con Fox News, el inquilino de la Casa Blanca dijo que el detenido es un «tipo muy problemático» que actuó movido por un «odio» profundo hacia los cristianos.

«Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano», enfatizó Trump, y afirmó que la familia del agresor sabía de sus tendencias violentas: «Su familia sabía que tenía dificultades. Tal vez deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza. Probablemente es algo difícil de hacer, supongo, pero es una situación muy, muy mala».

En la entrevista con el programa ’60 minutos’, Trump se ha molestado con la periodista cuando le ha leído la parte del manifiesto de Allen en el que se refiere al «pedófilo, violador y traidor».

«Estaba esperando que leyeras eso, porque sabía que lo harías. Porque sois gente horrible», ha arremetido Trump. «Yo no soy un violador. No violé a nadie. Yo no soy un pedófilo. Leíste esa basura de una persona enferma. Me asociaron con cosas que no tienen nada que ver conmigo. Fui totalmente exonerado», ha añadido.

Sáenz de Santamaría y el reto de Villarejo en Kitchen: «Que explique lo que hacía en el CNI»

«Que explique lo que hacía en el CNI«. Han sido las contundentes palabras con las que el excomisario policial José Manuel Villarejo ha retado, en el juicio del caso Kitchen, a la exvicepresidenta del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría. La cúpula de Interior bajo el mandato de Mariano Rajoy está ahora bajo la lupa de la Audiencia Nacional, con el exministro Jorge Fernández Díaz en el banquillo de los acusados y otros tantos nombres de la primera fila del PP como testigos, entre ellos, el propio Mariano Rajoy o la exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal.

Con este reto se refería el comisario jubilado a la exdirigente ‘popular’, también declarante en el juicio por la trama para dirimir si Fernández Díaz comandó una operación para sustraer o destruir documentos custodiados por Luis Bárcenas relativos a la trama Gürtel que podían contener información sensible. Sáenz de Santamaría está retirada de la política desde 2018, cuando Pablo Casado le ganó las primarias del PP, pero en su etapa en el Gobierno de Mariano Rajoy, era una figura total. Controló el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), de ahí la alusión del comisario, cuando las competencias pasaron a la vicepresidencia del Gobierno. Con el cambio de legislatura, Pedro Sánchez devolvió el control de los Servicios Secretos de Inteligencia al Ministerio de Defensa.

Es precisamente por su labor al frente del CNI por lo que su declaración en el juicio de Kitchen resulta interesante. La sombra de los servicios secretos españoles está muy presente en el sumario de Kitchen y son varios los acusados que explican que por encima del Ministerio del Interior y de la Policía operaba el CNI, en ese momento en poder de la propia Sáenz de Santamaría como vicepresidenta del Gobierno de España.

El proceso judicial y las condenas propuestas

El juicio a la cúpula del Ministerio del Interior durante el gobierno del PP de Mariano Rajoy por el ‘caso Kitchen’ durará aproximadamente unos tres meses. Anticorrupción pide 15 años de cárcel para Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad; para Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, y para Andrés Gómez Gordo, quien fuera jefe de seguridad de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal. Mientras tanto, para Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas presuntamente implicado, se reclama una pena de 12 años y cinco meses de prisión y la nulidad de su nombramiento como funcionario de la Policía. Por otro lado, una condena mayor se ha solicitado para el comisario José Manuel Villarejo, de 19 años«Yo declararé la verdad y confío en que la realidad sea la que prevalezca», decía a las puertas del juzgado. «Afortunadamente el Tribunal se ha dado cuenta de que todo era humo. Yo era un humilde agente de inteligencia«, argumentaba, señalando directamente al CNI y, por ende, a Soraya Sáenz de Santamaría como su máxima responsable.

En su escrito de acusación, la Fiscalía traza las líneas de la operación y remonta su origen a la primera mitad de 2013. «Desde la cúpula del Ministerio del Interior, encabezado por Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino se ideó, sin que pueda descartarse además la intervención de otras personas de diferentes instancias, una ilícita operación policial de inteligencia con el objetivo de hacerse con los archivos que pudieran encontrarse en poder de Bárcenas, quien había ocupado el cargo de tesorero del partido y se encontraba formalmente investigado en dicha causa», explica el texto, que también destaca que een «la ejecución de dicha ilícita operación de inteligencia dirigida a impedir la incorporación al procedimiento judicial de material incriminatorio habrían participado también los comisarios José Manuel Villarejo, entre otros, con la intervención además del que fuera chófer de Bárcenas, Sergio Ríos».

El plan comenzó a resquebrajarse cuando un falso sacerdote entró en casa de la familia Bárcenas para amenazarlos y amedrentarlos y Sergio Ríos se presentó allí fuera de horario laboral y sin haber sido avisado de lo que estaba ocurriendo para «salvarles». La familia Bárcenas sostuvo desde un primer momento que lo ocurrido «parecía ser un montaje», y el propio Bárcenas, en una entrevista reciente en la que rompió su silencio tras varios años, sostuvo que le pareció muy extraña la actitud de su conductor, presentándose en su vivienda sin previo aviso y sin que nadie le hubiera dicho lo que estaba pasando, lo que le puso bajo sospecha.

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España entra por primera vez en el top 15 de países con más gasto militar

España ha entrado por primera vez entre los 15 países del mundo con mayor gasto militar, según los nuevos datos publicados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, el SIPRI. El informe sitúa al Estado español en el puesto número 15 del ranking global tras elevar su gasto hasta los 40.200 millones de dólares en 2025, una cifra que supone un incremento del 50% respecto al año anterior y que coloca al país dos posiciones por encima de la que ocupaba en 2024.

El salto no es menor. En términos de Producto Interior Bruto, España habría alcanzado una carga militar del 2,1% del PIB, superando por primera vez en décadas la barrera del 2% que la OTAN venía reclamando a sus Estados miembros. El SIPRI vincula este crecimiento al Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa aprobado por el Gobierno en abril de 2025, al que se asignaron 11.800 millones de dólares durante ese ejercicio.

La entrada de España en este grupo de países se produce en un contexto de rearme acelerado en Europa, marcado por la guerra en Ucrania, la presión de la OTAN y el giro estratégico de la Unión Europea hacia una mayor autonomía militar. A escala mundial, el gasto militar alcanzó en 2025 los 2,887 billones de dólares, un 2,9% más en términos reales que en 2024, encadenando así el undécimo año consecutivo de aumentos.

El rearme europeo empuja a España al club de los grandes gastadores

El ascenso español en la clasificación llega después de años en los que Madrid figuraba entre los socios de la OTAN con menor gasto militar en relación con su PIB. En 2025, sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez aceleró los plazos y anunció que España cumpliría ese mismo año el objetivo del 2%, que inicialmente estaba previsto para 2029. La decisión supuso un aumento de 10.500 millones de euros destinado a telecomunicaciones, ciberseguridad, equipamiento militar, mejora salarial y ampliación de efectivos.

El cambio de ritmo coloca a España junto a potencias consolidadas del gasto militar. Según la clasificación recogida por el SIPRI, Estados Unidos continúa liderando el ranking mundial, seguido por China y Rusia. Alemania, India, Reino Unido, Ucrania, Arabia Saudí, Francia, Japón, Israel, Italia, Corea del Sur y Polonia completan la lista antes de España. En conjunto, los tres primeros países —Estados Unidos, China y Rusia— concentraron el 51% del gasto militar mundial en 2025.

Para España, el dato tiene una lectura política de primer orden. El Gobierno defiende que el aumento responde a un escenario internacional más inestable y a la necesidad de modernizar capacidades estratégicas. No obstante, el salto en gasto militar llega en plena discusión sobre las prioridades presupuestarias del país y abre un debate incómodo para el Ejecutivo de coalición: hasta qué punto el incremento en defensa puede convivir con el refuerzo del Estado del bienestar, la vivienda, la sanidad o la educación.

La cuestión no es solo contable. El gasto militar español ha aumentado un 122% en la última década, según los datos difundidos a partir del informe del SIPRI. Ese crecimiento refleja una tendencia sostenida, pero el dato de 2025 marca un punto de inflexión por la magnitud del incremento anual y por el impacto simbólico de entrar en el top 15 mundial.

El avance de España coincide, además, con una subida generalizada en Europa. El SIPRI señala que el gasto militar europeo creció un 14% en 2025, impulsado tanto por los países de la OTAN como por el esfuerzo bélico de Rusia y Ucrania. La invasión rusa de Ucrania sigue actuando como principal argumento político para justificar la escalada presupuestaria, pero también ha servido para consolidar un consenso cada vez más amplio en Bruselas sobre la necesidad de aumentar la inversión en defensa.

Ese consenso, sin embargo, no elimina las tensiones internas. En España, el aumento del gasto militar ha generado resistencias en sectores de la izquierda y del movimiento pacifista, que cuestionan que la seguridad se mida principalmente en términos de rearme. Frente al discurso gubernamental de la “autonomía estratégica” y la protección ante amenazas híbridas, estas voces advierten del riesgo de normalizar una carrera armamentística con consecuencias presupuestarias y geopolíticas de largo alcance.

La fotografía que deja el SIPRI es clara: España ya no aparece en la periferia del gasto militar global, sino dentro del grupo de los principales países inversores en defensa. Lo hace en un momento en el que la seguridad se ha convertido en uno de los ejes centrales de la política europea y en el que la presión de la OTAN se traduce en compromisos presupuestarios cada vez más ambiciosos.

La entrada en el top 15 supone, por tanto, mucho más que una subida en una tabla internacional. Es la confirmación de un giro estratégico: España ha decidido acelerar su rearme y situarse entre los grandes actores del gasto militar mundial. La incógnita, a partir de ahora, será si ese nuevo papel se consolida como una política de Estado o si abre una brecha política y social en torno a una pregunta de fondo: qué entiende España por seguridad y cuánto está dispuesta a pagar por ella.

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Resumen Guerra de Irán, 26 de abril | Trump: «No se puede permitir que Irán posea armas nucleares bajo ninguna circunstancia»

Resumen Guerra de Irán, 26 de abril | Trump: «No se puede permitir que Irán posea armas nucleares bajo ninguna circunstancia»

Pakistán relaja la seguridad cuando se disipa la esperanza de una reunión EE.UU.-Irán

 

Las autoridades de Islamabad, la capital de Pakistán, han relajado las restricciones de seguridad tras desvanecerse, al menos por ahora, las esperanzas de una segunda ronda de conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán. «Las terminales de autobuses, excepto la de Faizabad, las rutas de transporte, los parques y las rutas de senderismo han reabierto hoy», ha dicho a Efe el portavoz de la policía de Islamabad, Taqi Jawad.

 

Pakistán acogió la primera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán el 11 de abril en Islamabad, lo que supuso las primeras conversaciones directas de alto nivel entre ambos países en 47 años, con Pakistán actuando como mediador. Las delegaciones conversaron durante más de 20 horas en el hotel Serena. Se esperaba que la segunda ronda tuviera lugar en Islamabad durante este fin de semana, cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abas Araqchí, visitó la capital el sábado.

 

Las autoridades habían impuesto un cierre de seguridad en la ciudad, con las principales carreteras cortadas, el transporte público suspendido y las vías de acceso al Serena completamente cerradas, donde ya se alojaba un equipo de seguridad de avanzada de EE.UU. La reapertura parcial supone un retorno a la normalidad en la capital, aunque siguen vigentes algunas restricciones en la Zona Roja de Islamabad y sus alrededores, donde se encuentran instalaciones gubernamentales clave y centros diplomáticos. El acceso al Hotel Serena sigue restringido al público en general.Foto: Aamir QURESHI/AFP