Este es el informe pericial sobre las cátedras en España con el que Begoña Gómez se defiende de los ataques del juez Peinado

La defensa de Begoña Gómez presentaba esta semana un un informe pericial ante el juzgado del juez Juan Carlos Peinado con el que trataba de respaldar el modelo de cátedra como el que la mujer de Pedro Sánchez codirigió en la Universidad Complutense de Madrid y sobre la que el magistrado centra sus acusaciones.

El documento, al que ha tenido acceso este medio, concluye que el 75% de los programas codificados en este centro disponen de la participación de una persona externa y que eso “resulta plenamente coherente con la naturaleza de estas enseñanzas y con la normativa que las regula”.

«Actividad sustancialmente altruista»

El informe, elaborado por el catedrático Antonio Manuel López Hernández, sostiene que en las aulas y las cátedras extraordinarias “es habitual que participen profesionales no vinculados a la Universidad pero que tienen experiencia en el sector que constituye el objeto de su actividad, ocupando la contraparte privada en la alianza”.

Por esa razón, las líneas solventan que «ni la dirección ni la impartición de docencia o la realización de talleres y seminarios es un elemento de conformación de la carrera profesional de las personas comprometidas en el proyecto», sino que se trata de una «actividad sustancialmente altruista que, como mucho, les permite el encuentro y la actualización de conocimientos».

En este sentido, refrenda incluso que en 12 de las 50 cátedras extraordinarias que existen en la actualidad en el mencionado centro universitario, una de las persona que aparece como codirectora no presenta vinculación contractual con la UCM, lo que deja ver que se trata de profesionales que proceden de otras instituciones, ya sean públicas o privadas. Con todo, el informe pericial vendría a contradecir la tesis de Peinado, quien considera que Gómez utilizó la cátedra extraordinaria con motivo lucrativo.

Retribuciones

Además de lo anteriormente mencionado, el documento pone algunos casos pormenorizados sobre la mesa. Deja claro, por ejemplo, que “no tendría ningún sentido pensar que una cátedra de esta naturaleza como, por ejemplo, la cátedra Inditex de la Universidad de A Coruña, se ha constituido para favorecer la carrera profesional del presidente de esta sociedad”. Lo mismo sucedería con las cátedras extraordinarias que financia la ONCE, que sería llamativo pensar que “se crean para fortalecer el currículum profesional del presidente de esta organización”.

En el supuesto concreto de Gómez, solo podía cobrar un máximo de 15.000 euros al año al no ser funcionaria por los dos másteres que impartió en el centro. Además, nunca cobró por la codirección de la cátedra, pues tampoco podía hacerlo por el mismo motivo.

Así lo han refrendado varios testigos, pero el juez insiste en que la esposa de Sánchez se lucró e hizo de la cátedra un instrumento para contactos y proyectarse profesionalmente. Concretamente, señala que le “sirvió como un medio de desarrollo profesional privado” y “recibió una remuneración por dicha actividad”, en contra de lo que han esgrimido las personas que han hablado en sede judicial y ahora contradice también un informe pericial.

No se apropió de los fondos privados de otras compañías

El texto también desmonta que Gómez se apropiara de los fondos privados con los que otras compañías participaron en el trabajo para su “patrimonio personal”, dado que la gestión y administración de estos montantes no recaen en los directores privados, sino que lo hace “exclusivamente a las unidades administrativas de la propia Universidad”; esto es, en las Gerencias y Unidades de Asuntos Económicos de las Facultades, Centros o Institutos a los que se adscriben las cátedras.

En última instancia, mientras Peinado defiende que la captación de fondos podría obedecer a una “retribución encubierta” por futras ventajas privadas o comerciales “relacionadas” con las adjudicaciones públicas que vienen representadas por las firmas, el perito es contundente: toda cátedra obedece a un modelo de “colaboración público-privada” para atraer financiación externa.

Con ese objetivo, es la persona relacionada con el ámbito privado quien articula la relación con los patrocinadores o capta los recursos, mientras que la universidad  “asume la función pública , garantizando el control institucional, la adecuación académica de las actividades y la correcta gestión de los recursos conforme a la normativa universitaria” a través de un codirector u órganos académicos.

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Cospedal abre la puerta de la Operación Cataluña en el juicio de Kitchen: “Un patrimonio propio para la unidad nacional”

El juicio del caso Kitchen ha dejado muchas sorpresas. Una de las declaraciones que más expectación generaba era la de la ex secretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y no decepcionó: reconoció que se había reunido con el comisario policial José Manuel Villarejo «unas siete u ocho veces» y dijo de él que «se quejaba de ser un hombre que había prestado grandes servicios al Estado y que no se los habían recompensado lo suficiente«, en una alusión a la Operación Cataluña, por la que un dispositivo parapolicial puso esfuerzos para mermar el avance del proceso independentista en Cataluña e investigar la fortuna del expresident de la Generalitat Jordi Pujol.

Cospedal mentaba al excomisario Villarejo ante a la pregunta que le hizo el abogado del mismo, Antonio García Cabrera. El letrado le preguntaba a la exministra si recordaba si habían hablado sobre «alguna cuestión económica» en sus reuniones y si «se quejaba de haber puesto a disposición del Estado un patrimonio empresarial suyo, un dinero suyo en una operación de interés para la unidad de la nación española«. «Él, en ese sentido, se sentía perjudicado porque consideraba que había prestado grandes servicios al Estado para muchas cosas importantes«, argumentaba Cospedal. Al preguntarle el letrado si le había comentado que «incluso había puesto su patrimonio para la unidad nacional», «Pues posiblemente me lo dijera, letrado, posiblemente». Antes de eso, la exsecretaria general del PP negó que Villarejo recibiera ninguna retribución económica.

Ninguno de los dos, ni García Cabrera, ni Cospedal, pronunció explícitamente las palabras Operación Cataluña, pero el asunto se coló en un juicio en el que está previsto, si la salud se lo permite, que declare el propio Jordi Pujol. Uno de los argumentos principales de su defensa consiste en que la causa abierta por su fortuna en Andorra comenzó, precisamente, por el dispositivo liderado por Villarejo, ya que la expareja de su hijo mayor, Victoria Álvarez, denunció que había acompañado a Andorra a Jordi Pujol Ferrusola con dinero en efectivo en bolsas, alentada por el propio comisario para que así lo hiciera.

Del ‘Proyecto Barna’ a la ‘Operación Cataluña’

Finales de 2012. Fue el momento en el que las agendas de Villarejo marcaban que comenzó lo conocido como ‘Proyecto Barna’, que trascendió más adelante a la prensa como ‘Operación Cataluña’. Un ambicioso operativo que, además de desfogar el independentismo catalán, pretendía emprender un «plan de imagen» para relanzar la popularidad del PP catalán en una región y época en la que sus previsiones eran muy complicadas.

Unos meses más tarde, el 1 de julio de 2013, las agendas del comisario contenían otro escrito en relación con María Dolores de Cospedal. «MD: Comprende que hay que pagar lo pendiente y valora que se siga con el tema catalino«. El 12 de junio de 2014, casi un año después, Villarejo escribe en sus notas que Cospedal le propuso utilizar la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), de capital público, para sufragar un «pago pendiente» de 100.000 euros. En sede judicial, la exministra de Defensa ha asegurado que el comisario no recibió pago alguno.

Francisco Martínez, al otro lado del teléfono

Publicaba El Periódico un audio en el que se escuchaba a Villarejo comprometerse, el 13 de noviembre de 2012, en pleno nacimiento del operativo, a adelantar 30.000 euros que después le debían ser abonados con fondos reservados para «hundir a esta gente», en alusión al expresidente catalán Jordi Pujol y sus hijos en concreto, y al movimiento independentista en general. En el audio, el comisario conversa con el entonces secretario de Estado de Seguridad y ex número dos de Interior, Francisco Martínez, del resultado de las dos primeras reuniones que ya había mantenido el 10 de noviembre de 2012 con el empresario Javier de la Rosa, quien había facilitado información sobre la fortuna oculta de la familia del expresident.

En 2014, la citada ‘solución’: «Enresa- Fco. Gil (contacto de Cospe) Opción para obtener el pago pendiente», anotó en sus páginas el comisario. El entonces presidente de la empresa pública, Francisco Gil-Ortega Rincón, fue vicepresidente del Parlamento autonómico en Castilla-La Mancha y alcalde de Ciudad Real. Otro audio que publicaba RAC1 lo certificaba: «Bueno, mira, quizá una vía buena pueda ser esa que me ha dicho. Voy a hablar yo con Paco Gil Ortega y voy a decirle que lo vas a llamar, es el presidente de Enresa, eso que no se me olvide, eso lo voy a hacer ahora”, dice Cospedal en la grabación.

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Directo | Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un intento de atentado

Directo | Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un intento de atentado

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido evacuado este sábado de la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre armado, que ha sido interceptado y detenido, intentara entrar al evento. Trump ha salido ileso. Los centenares de asistentes a la cita, que incluían a la plana mayor del gobierno, tuvieron que ser evacuados.

Trump ha explicado después en una rueda de prensa en la Casa Blanca, que el atacante era un «loco» y un «lobo solitario» que no llegó a traspasar el perímetro de seguridad en el que el mandatario cenaba acompañado de la primera dama, Melania Trump, el vicepresidente, JD Vance, y centenares de periodistas y miembros del mundo de la política de Washington.

La fiscal general de Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, ha explicado en una rueda de prensa posterior que el atacante ingresó en el perímetro de seguridad armado con una escopeta y se encuentra «vivo» y hospitalizado y bajo vigilancia tras se neutralizado en los mismos pasillos del Hotel Washington Hilton donde se celebraba la cena de la Asociación de Corresponsables de la Casa Blanca.

Un miembro del Servicio Secreto, responsable de la seguridad del presidente, fue alcanzado en el chaleco antibalas pero se encuentra bien. El presidente de Estados Unidos compartió a través de su red social, Truth Social, una serie de imágenes y un vídeo que muestran el momento de la detención y la persecución del sospechoso del tiroteo ocurrido durante la cena.





Fotografía difundida en la cuenta oficial @realDonaldTrump de la red social Truth de Donald Trump, donde se muestra al supuesto tirador arrestado por agentes del Servicio Secreto.

«Nunca me dijeron que esta profesión era tan peligrosa»

«Podría haber sido el ruido de una bandeja o de una bala», explicó el mandatario acompañado de la primera dama, Melania Trump, el director del FBI, Kash Patel, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche.

«Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado», aseguró el presidente, quien dijo que este posible intento de asesinato fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto, mientras que le FBI está investigando a testigos.

Trump aseguró que el Servicio Secreto actuó de manera «muy rápida» y mejor, según aseguró, que en el caso de mitin de Butler (Pensilvania) en julio de 2024 en el que fue herido de bala por un francotirador.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa. Si Marco (Rubio) me lo hubiese dicho a lo mejor habría pasado de esto», bromeó el mandatario, quien publicó fotos del atacante detenido en el suelo tras su intento de atentado.

Trump dijo que el atacante era «un loco» y que podría ser un «lobo solitario», que actuó solo.

«No cambia el hecho de que esto me pase a mi, es impactante. Estaba sentado con la primera dama y escuché un ruido y pensé que era una bandeja, pensé que se había caído. El ruido venía de lejos y no se alcanzó mi área de ningún modo», dijo el presidente.

La policía evacuó el Washington Hilton Hotel después de un gran caos y de que el presidente, el vicepresidente, JD Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, la cúpula de poder, del país tuviera que se evacuada de emergencia. El director del FBI, Kash Patel, indicó este sábado que están examinando todos los restos de balas encontrados en el lugar, «incluyendo el arma larga y los casquillos». Aunque no existe confirmación oficial, varios medios locales aseguran que el tirador es un hombre de 31 años llamado Cole Allen que reside en Torrance, en el estado de California.






Momento en el que Trump es evacuado REUTERS/Bo Erickson

Los líderes internacionales han rechazado lo ocurrido y han mostrado su solidaridad con Donald Trump. «Condenamos el ataque que se ha producido esta noche contra el presidente Trump. La violencia nunca es el camino. La humanidad solo avanzará a través de la democracia, la convivencia y la paz», ha escrito el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la red social X.

«La violencia política es absolutamente inaceptable. Me alegra que el presidente y los invitados a la cena de los corresponsales de la Casa Blanca estén a salvo», ha escrito en redes sociales el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.








Para todos los públicos




Así se vivió el intento ataque contra Trump en la Casa Blanca - Informativo 24h | Ver


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01.09 min



Transcripción completa

ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha condenado lo que calificó como un «nuevo intento de asesinato» contra el mandatario de EE.UU., Donald Trump, tras el tiroteo registrado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington. «La Oficina del Presidente expresa su más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato que ha sufrido el presidente Donald J. Trump, el cuarto desde que inició su regreso a la Casa Blanca», ha señalado la Presidencia argentina.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha condenado este domingo «en los términos más enérgicos posibles» el tiroteo que se registró anoche en el hotel donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participaba junto con la primera dama y varios miembros de su Gobierno en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).

Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un tiroteo

Trump, evacuado ileso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca tras un tiroteo

El detenido: Cole Allen, un profesor californiano de 31 años

Cole Tomas Allen, detenido como sospechoso del tiroteo, este sábado.
Cole Allen, detenido como sospechoso del tiroteo, este sábado.

Trump asegura que era un «lobo solitario»

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Evacúan a Donald Trump y JD Vance por amenaza armada en cena de la Casa Blanca

Evacuación de Donald Trump de la cena en la Casa Blanca, este sábado.

Un agente resultó herido durante la operación

Donald Trump en la Casa Blanca tras el tiroteo, este sábado.
Donald Trump en la Casa Blanca tras el tiroteo, este sábado.

Trump, objeto de tres atentados en dos años

Numerosas reacciones políticas en apoyo a Trump

Trump, tras el tiroteo en la cena de corresponsales: «La de presidente es una profesión peligrosa»

Trump, tras el tiroteo en la cena de corresponsales: «La de presidente es una profesión peligrosa»

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado esta noche en rueda de prensa que el tirador que fue detenido en un intento de infiltrarse en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca «estaba muy lejos» de acercarse a él y aseguró que «era un loco», pero podría haber atravesado las puertas del gran salón donde él se encontraba.

Trump ha explicado en rueda de prensa cerca de la media noche cómo vivió la evacuación de la tradicional cena de Corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre fuera «interceptado» tras intentar traspasar la seguridad del evento armado con un arma larga.

«Podría haber sido el ruido de una bandeja o de una bala», ha contado el mandatario acompañado de la primera dama, Melania Trump, el director del FBI, Kash Patel, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche.

«Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado», ha dicho el presidente, quien afirmó que este posible intento de asesinato fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto, mientras que le FBI está investigando a testigos.

Trump: «Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa»

Trump ha explicado que el Servicio Secreto actuó de manera «muy rápida» y mejor, según aseguró, que en el caso de mitin de Butler (Pensilvania) en julio de 2024 en el que fue herido de bala por un francotirador.

«No cambia el hecho de que esto me pase a mi, es impactante. Estaba sentado con la primera dama y escuché un ruido y pensé que era una bandeja, pensé que se había caído. El ruido venía de lejos y no se alcanzó mi área de ningún modo», ha asegurado el presidente.

«Nunca me dijeron que esta era un profesión tan peligrosa. Si Marco (Rubio) me lo hubiese dicho a lo mejor habría pasado de esto», ha bromeado Trump, quien ha publicado imágenes del atacante detenido en el suelo tras su intento de atentado. Trump ha afirmado que se trata era «un loco» y que puede ser un «lobo solitario».








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ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

La policía evacuó el Washington Hilton Hotel después de un gran caos y de que el presidente, el vicepresidente, JD Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, la cúpula de poder, del país tuviera que se evacuada de emergencia.

La comunidad internacional condena el ataque

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha condenado el ataque. «Aliviada al saber que Donald Trump y Melania Trump y todos los asistentes a la cena de los corresponsales de la Casa Blanca están a salvo. La violencia no tiene cabida en la política, nunca. Con agradecimiento por la rápida acción de la policía y los equipos de respuesta para garantizar la seguridad de los invitados», ha escrito.

Sánchez condena el ataque: «La violencia nunca es el camino»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha condenado lo ocurrido. «Condenamos el ataque que se ha producido esta noche contra el presidente Trump. La violencia nunca es el camino. La humanidad solo avanzará a través de la democracia, la convivencia y la paz», ha escrito en la red social X.

Mamdani rechaza la «violencia política» tras el tiroteo en la cena de la prensa con Trump

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha rechazado este sábado la «violencia política» tras el tiroteo ocurrido durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca y ha expresado alivio porque el presidente Donald Trump y los asistentes al evento resultaron ilesos.

«La violencia política es absolutamente inaceptable. Me alegra que el presidente y los invitados a la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca estén a salvo», ha escrito en redes sociales.

Milei habla de «intento de asesinato»

El presidente de Argentina, Javier Milei, condenó este sábado lo que calificó como un «nuevo intento de asesinato» contra el mandatario de EE.UU., Donald Trump, tras el tiroteo registrado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington.

«La Oficina del Presidente expresa su más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato que ha sufrido el presidente Donald J. Trump, el cuarto desde que inició su regreso a la Casa Blanca», señaló la Presidencia argentina en un comunicado publicado en sus redes sociales.

Israel condena «en los términos más enérgicos» tiroteo que obligó a la evacuación de Trump

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, ha condenado este domingo «en los términos más enérgicos posibles» el tiroteo que se registró anoche en el hotel donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participaba junto con la primera dama y varios miembros de su Gobierno en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).

«Condeno el tiroteo ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistió el presidente Trump, y felicito a las fuerzas de seguridad estadounidenses por su rápida actuación para neutralizar al atacante. Tolerancia cero ante la violencia política», ha escrito Saar en una publicación en X.

Quién es Cole Allen, el detenido por el tiroteo en la cena donde Trump fue evacuado ileso

Quién es Cole Allen, el detenido por el tiroteo en la cena donde Trump fue evacuado ileso

El detenido por el tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en la que ha sido evacuado ileso Donald Trump ha sido identificado como Cole Tomas Allen. Las imágenes del hombre reducido en el suelo por los agentes han sido difundidas por el propio presidente de Estados Unidos.

El sospechoso ha sido identificado por un agente como Cole Tomas Allen. Según sus redes sociales vive en Los Ángeles, es graduado por el Instituto de Tecnología de California y trabaja como profesor a tiempo parcial y desarrollador de videojuegos.








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ha pasado ha sido nuestra propia
corresponsal, Cristiana Olea

La cena no había hecho más que empezar,
estábamos sentados en las mesas, Donald

Trump estaba ya sobre el escenario pero
todavía no había pronunciado su

discurso

cuando de pronto hemos oído unos
disparos muy cerca, enseguida han

evacuado a Trump, a los miembros del
gobierno y a

los embajadores de varios países que
estaban en la sala y allí se han vivido

unos momentos de pánico con los
comensales tratando

de buscar refugio debajo de las mesas y
con mucha confusión sobre lo que estaba

ocurriendo.

Luego poco a poco lo

hemos ido reconstruyendo.

Resulta que un hombre armado estaba
dentro del hotel corriendo hacia la

sala donde estaba el presidente

y donde estábamos todos y ha sido allí
ya en el último control de seguridad

cuando los agentes han tratado

de detenerlo y se han producido esos
disparos.

Lo han detenido y ahora la
investigación está en marcha

En una rueda de prensa Donald Trump ya
en la Casa Blanca muy poco después ha

dicho que entiende que él era el

blanco del ataque y ha descrito al
hombre como un loco que actuaba solo.

No es la primera vez que Donald Trump
sufre

un ataque y ahora esto reabre muchas
preguntas sobre las medidas de

seguridad en un evento así que

reunía a tantas autoridades, pero
también sobre la violencia armada y la

violencia política

en este país

Cristina Olea, corresponsal de TVE, tras el nuevo ataque a Trump: «Había pánico, los comensales buscaban refugio bajo las mesas»

Los agentes han explicado que Allen tiene 31 años y reside en Torrance, California, una ciudad costera que forma parte de la zona de South Bay, cerca a Los Ángeles y colindante con la bahía de Santa Mónica.

Allen se alojaba en el hotel de la cena de corresponsales

El jefe del departamento de policía del Distrito de Columbia ha explicado que los investigadores creen que el sospechoso estaba alojado en el hotel Washington Hilton, donde se celebraba la cena anual, pero que aún no se ha determinado el móvil del crimen.

En algunas publicaciones de Facebook, se ve cómo Cole Allen fue nombrado ‘profesor del mes’ en diciembre de 2024 por la oficina de Torrance de C2 Education. Se trata de un servicio privado nacional de preparación para exámenes y tutorías para estudiantes que aspiran a ingresar a la universidad.

Además, un perfil de LinkedIn a nombre del sospechoso lo describe como «ingeniero mecánico e informático de formación, desarrollador de videojuegos independiente y profesor».

Formación en el área tecnológica

Allen obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica del Instituto Tecnológico de California en 2017 y una maestría en informática de la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills en 2025, según el perfil su perfil. En cuanto a su experiencia laboral se saber que en los últimos años ha trabajado como profesor a tiempo parcial para C2 Education y como desarrollador de videojuegos independiente. Antes, trabajó como ingeniero mecánico para la empresa IJK Controls en South Pasadena y, antes de eso, como asistente docente en el Instituto Tecnológico de California durante un año.

Su perfil público también incluye un artículo de un periódico local sobre una competencia de robótica que ganó su equipo en Caltech en 2016.

El Servicio Secretoha informado que el sospechoso estaba armado con una escopeta y ha sido detenido tras abrir fuego contra un agente del Servicio Secreto en el Hotel Washington Hilton, a las afueras del salón de baile donde se celebraba el evento, al que asistieron el presidente Donald Trump, su esposa Melania, el vicepresidente JD Vance y varios secretarios del gabinete.

España fuerza a la OTAN a responder una pregunta incómoda: alianza o subordinación a Trump

España no solo ha incomodado a Washington. Ha obligado a la OTAN a mirarse en un espejo que muchas capitales europeas preferirían evitar. La negativa del Gobierno español a permitir que sus bases y su espacio aéreo fueran utilizados para la guerra de Estados Unidos contra Irán ha abierto una pregunta que trasciende la coyuntura militar: ¿la Alianza Atlántica es una alianza entre socios soberanos o una estructura de subordinación a las decisiones de Donald Trump?

El debate se ha intensificado después de que Reuters revelara la existencia de un correo interno del Pentágono en el que se recogen distintas opciones para castigar a los aliados de la OTAN que, a juicio de Washington, no apoyaron suficientemente las operaciones estadounidenses durante la guerra con Irán. Entre esas opciones figuraría incluso la posibilidad de suspender a España de la Alianza Atlántica, una medida de enorme carga simbólica aunque de alcance operativo limitado.

Según la agencia británica, el documento expresa la frustración de altos niveles del Pentágono con varios aliados por su negativa o sus reticencias a conceder derechos de acceso, bases y sobrevuelo —conocidos en la jerga militar como ABO— para las operaciones contra Irán. El correo citado por Reuters llega a definir esos permisos como “la base absoluta” de la OTAN. Esa afirmación resume el choque de fondo: para la Administración Trump, la lealtad aliada parece medirse por la disponibilidad de cada país para facilitar sus infraestructuras militares cuando Washington lo exige.

España ha trazado una línea roja en ese punto. El Gobierno español rechazó que sus bases o su espacio aéreo pudieran ser empleados para atacar Irán. No se trata de una cuestión menor. Estados Unidos cuenta en España con dos instalaciones estratégicas, la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón, fundamentales para su despliegue en el Mediterráneo, Oriente Próximo y el norte de África. Pero la posición española recuerda algo elemental que a menudo queda sepultado bajo el lenguaje técnico de la seguridad: Rota y Morón están en territorio español y su uso no puede ser un cheque en blanco para cualquier guerra decidida en Washington.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este viernes desde Nicosia, donde se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la necesidad de que las partes implicadas en la guerra en Oriente Próximo se sienten para “lograr un acuerdo lo antes posible”, aunque recononció que teme que no exista “confianza entre las partes para un acuerdo a corto plazo”. Tras denunciar que Europa sufre las consecuencias de una “crisis provocada por una guerra ilegal”, Sánchez subrayó que “la ley del más fuerte hace que el mundo sea mucho más débil”. Preguntado por el correo interno del Pentágono, el jefe del Ejecutivo evitó alimentar la polémica y se limitó a señalar que su Gobierno “no trabaja sobre mails”, remarcando que la posición española es de “absoluta colaboración” con la Alianza Atlántica.

El ‘no’ de España sacude el tablero global

La presión sobre España no puede leerse únicamente como una disputa bilateral. Su verdadero significado es político y europeo. Madrid ha situado en primer plano una discusión que afecta a todos los socios de la OTAN: hasta dónde llega la lealtad atlántica y dónde empieza la obediencia ciega.

Durante décadas, Europa ha basado gran parte de su seguridad en el paraguas estadounidense. Ese esquema ha funcionado mientras Washington y sus aliados compartían diagnósticos, prioridades y márgenes de actuación relativamente compatibles. Pero la guerra contra Irán ha tensionado ese equilibrio. Trump reclama apoyo militar, logístico y político para una ofensiva que varios países europeos no consideran propia o no quieren convertir en una guerra abierta de la OTAN.

Ahí reside la relevancia de la postura española. España no ha cuestionado su pertenencia a la Alianza ni ha renunciado a sus compromisos de defensa colectiva. Lo que ha hecho es diferenciar entre ser aliado de Estados Unidos y participar en una guerra impulsada por la Casa Blanca. Ser socio no significa entregar automáticamente bases, espacio aéreo y respaldo político a cualquier operación militar estadounidense.

Ese matiz es precisamente lo que incomoda a la Administración Trump. Según Reuters, el correo interno del Pentágono considera que una eventual suspensión de España tendría un efecto limitado sobre las operaciones militares estadounidenses, pero un impacto simbólico importante. La lectura es clara: España no sería castigada tanto por paralizar la maquinaria bélica de Washington como por ofrecer un ejemplo peligroso para otros aliados. Si Madrid puede decir “no”, también podrían hacerlo París, Londres, Berlín o Roma.

La dimensión disciplinaria del planteamiento estadounidense se refuerza con otras opciones incluidas en el documento. Reuters señala que el correo contempla suspender a países considerados “difíciles” de posiciones importantes o prestigiosas dentro de la OTAN. También menciona la posibilidad de revisar el apoyo diplomático estadounidense a antiguas posesiones o disputas territoriales europeas, como el caso de las islas Malvinas/Falklands, administradas por Reino Unido y reclamadas por Argentina. Es decir, Washington no solo estaría pensando en sanciones militares, sino en utilizar la arquitectura diplomática y política de la Alianza como herramienta de presión.

La novedad, por tanto, no es únicamente que Estados Unidos esté molesto con España. Eso ya formaba parte del ruido diplomático de las últimas semanas. Lo verdaderamente relevante es que el Pentágono estaría explorando cómo convertir ese malestar en un mecanismo de castigo interno dentro de la OTAN. Trump no necesita abandonar la Alianza si puede transformarla desde dentro en un sistema de premios y represalias.

El propio presidente estadounidense ha alimentado esa incertidumbre. Trump ha criticado duramente a los aliados europeos por no enviar sus armadas para abrir el Estrecho de Ormuz, cerrado al tráfico global tras el inicio de la guerra aérea contra Irán. También ha llegado a plantear la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN. Sin embargo, según Reuters, el correo interno del Pentágono no propone ni una salida estadounidense de la Alianza ni el cierre de bases en Europa. Ese detalle resulta revelador: la estrategia no parece ser romper con la OTAN, sino imponer una nueva jerarquía dentro de ella.

El castigo como nueva doctrina atlántica

Esa jerarquía choca frontalmente con la idea de una alianza entre democracias soberanas. Si un país puede ser castigado por no sumarse a una guerra concreta, la OTAN deja de funcionar como un pacto defensivo y empieza a parecerse a una cadena de mando política bajo liderazgo estadounidense. La defensa colectiva no puede convertirse en obediencia automática a la Casa Blanca, menos aún cuando lo que está en juego no es una agresión contra un aliado, sino una ofensiva impulsada por Washington en Oriente Próximo.

España ha puesto nombre a esa contradicción. Al negarse a facilitar el uso de sus bases y de su espacio aéreo para atacar Irán, Madrid ha obligado a la Alianza a responder una pregunta incómoda: si sus miembros conservan capacidad real para decidir sobre la guerra y la paz o si deben aceptar que la pertenencia a la OTAN implica seguir a Estados Unidos allí donde Trump marque el camino.

La respuesta europea está lejos de ser unánime, pero el dilema ya no puede esconderse. Reino Unido, Francia y otros aliados han defendido que sumarse al bloqueo naval exigido por Washington equivaldría a entrar en la guerra, aunque se han mostrado dispuestos a contribuir a mantener abierto el Estrecho de Ormuz cuando exista un alto el fuego duradero o el conflicto haya terminado. Esa diferencia es crucial: no es lo mismo proteger la navegación internacional que participar en una estrategia militar de escalada.

En ese contexto, la posición española puede entenderse como una defensa de la prudencia, de la soberanía y de una concepción no subordinada de la Alianza Atlántica. España no está rompiendo la OTAN; está defendiendo que la OTAN no se convierta en una herramienta al servicio de las guerras de Trump. La amenaza de castigo, lejos de debilitar ese argumento, lo refuerza: si Washington necesita sancionar a quienes discrepan, es porque la Alianza se encuentra ante una crisis política más profunda que un desacuerdo puntual sobre Irán.

El caso español abre además una conversación inevitable sobre la autonomía estratégica europea. Cada presión de Trump, cada amenaza de represalia y cada intento de convertir las bases europeas en instrumentos automáticos de la política exterior estadounidense alimentan la misma conclusión: Europa no puede seguir aplazando la pregunta sobre su propia capacidad de decisión. Depender de Estados Unidos para la seguridad no debería equivaler a renunciar a una política exterior propia.

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¿Puede Trump echar a España de la OTAN? La respuesta está en el Tratado de la Alianza

La fijación de Donald Trump con España sigue sumando episodios. Ni siquiera la guerra de Irán ha hecho que el mandatario estadounidense se olvide de la Península Ibérica ni, más concretamente, de la campaña crítica impulsada por Pedro Sánchez contra sus políticas internacionales. Un reproche directo a su forma de presionar e intimidar a otros países que, en este conflicto en Oriente Medio, empieza a sumar apoyos a la postura defendida por el presidente del Gobierno español.

En un primer momento fueron las amenazas arancelarias, después las críticas por no elevar el gasto en Defensa al 5% del PIB y, ahora, la polémica gira en torno a la supuesta intención de expulsar a España de la OTAN. Todo ello tras la negativa del Ejecutivo español a participar en las operaciones militares en Irán, no solo rechazando el envío de tropas, sino también impidiendo el uso de las bases de Rota y Morón para dicha guerra.

Castigos para los países que no apoyaron la guerra de Irán

La Administración Trump vuelve a cargar contra España. Según ha informado Reuters, Estados Unidos estaría valorando distintas medidas para castigar a los aliados de la OTAN que no respaldaron su ofensiva en Irán. Entre ellas, se encontrarían la posible suspensión de España de la Alianza Atlántica o incluso la revisión de posiciones geopolíticas sensibles como las Islas Malvinas. Un movimiento que refuerza la estrategia de presión internacional del presidente estadounidense.

Según estas informaciones, se estudia penalizar a países considerados “difíciles”, especialmente aquellos con peso dentro de la organización. Esto plantea una duda clave: ¿puede Estados Unidos expulsar a España de la OTAN?

Expulsar a España no es una posibilidad, Trump tendría que encontrar la manera de forzar una salida voluntaria

La estructura jurídica de la OTAN impide expulsar a un país de forma unilateral, incluso a una potencia como Estados Unidos. La Alianza se basa en el principio de soberanía entre iguales y en la toma de decisiones por consenso, lo que hace inviable cualquier exclusión forzosa. Además, el Tratado de Washington de 1949 solo contempla la salida voluntaria a través del Artículo 13, con un preaviso formal y un plazo de un año.

Ante este escenario, Washington solo podría aplicar presión política, militar o económica para intentar que España abandone la organización. Estas tensiones ya se han visto en cuestiones como el gasto en defensa o el uso de bases militares. También podría producirse un aislamiento dentro de la OTAN, limitando la influencia española o bloqueando su acceso a puestos estratégicos.

Aun así, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su postura, defendiendo su autonomía y descartando cualquier salida de la Alianza Atlántica.

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Israel y Líbano acuerdan en Washington extender su alto el fuego tres semanas más

Israel y Líbano han acordado extender durante tres semanas más el alto el fuego que mantenían desde mediados de abril, según ha anunciado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras una reunión celebrada en la Casa Blanca con representantes de ambos países. La prórroga llega en un contexto de máxima fragilidad sobre el terreno, con nuevos ataques atribuidos a Hezbolá, bombardeos israelíes en el sur del Líbano y una creciente presión diplomática para evitar una nueva escalada regional.

El anuncio fue realizado por Trump después de participar en un encuentro con los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh. Según el mandatario estadounidense, la reunión fue “un gran éxito” y Washington colaborará con Beirut para “ayudarlo a protegerse de Hezbolá”. La Casa Blanca aspira ahora a transformar esta prórroga temporal en un marco de negociación más amplio, aunque la distancia entre las partes sigue siendo profunda.

La tregua inicial, declarada el pasado 16 de abril, tenía una duración de diez días y fue alcanzada después de una primera ronda de contactos en Washington. Aquella cita supuso uno de los encuentros de mayor nivel entre representantes israelíes y libaneses desde 1993, un dato que subraya tanto la excepcionalidad del momento como la dificultad de convertir el diálogo indirecto o limitado en un proceso político sostenido.

Pese al anuncio, el alto el fuego continúa siendo extremadamente precario. Mientras se desarrollaban los contactos en Washington, Hezbolá reivindicó nuevos ataques contra el norte de Israel, que el Ejército israelí aseguró haber interceptado. La milicia chií justificó sus lanzamientos como respuesta a lo que considera violaciones israelíes de la tregua, en particular por los bombardeos y operaciones en el sur del Líbano. Israel, por su parte, sostiene que sus ataques se dirigen contra infraestructura militar de Hezbolá y que actúa en defensa propia.

El Gobierno libanés llega a esta nueva fase de conversaciones con varias exigencias sobre la mesa. Beirut reclama el cese de los ataques israelíes, la retirada de las tropas desplegadas en el sur del país, la liberación de detenidos y avances en la delimitación de la frontera. También ha puesto el foco en las demoliciones y la destrucción de viviendas en localidades del sur libanés, una cuestión que el presidente Joseph Aoun había señalado como prioritaria antes de la reunión en Washington.

La situación humanitaria añade presión a la negociación. El conflicto ha provocado miles de muertos y más de un millón de desplazados en Líbano, según los balances difundidos en los últimos días por agencias internacionales. La muerte de la periodista libanesa Amal Khalil en un ataque israelí en el sur del país ha incrementado además la indignación en Beirut y ha reavivado las denuncias sobre el impacto de la ofensiva en la población civil y en los trabajadores de la información.

Trump ha asegurado que espera recibir próximamente en Washington al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun, con el objetivo de dar continuidad a las conversaciones. Sin embargo, el margen político es reducido: Hezbolá no participó en las reuniones y ha rechazado cualquier normalización con Israel, mientras que en Líbano persisten fuertes divisiones internas sobre el alcance de las negociaciones y el papel de Estados Unidos como mediador.

La Administración estadounidense intenta presentar la prórroga como un avance diplomático, pero la realidad sobre el terreno sigue marcada por la desconfianza y la violencia. La extensión de tres semanas concede tiempo a Washington, Beirut y Tel Aviv para explorar un acuerdo más duradero, aunque no resuelve los principales focos de tensión: la presencia israelí en el sur del Líbano, el arsenal de Hezbolá, la reconstrucción de las zonas devastadas y las garantías de seguridad exigidas por ambas partes.

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El Pentágono valora en un mail interno expulsar a España de la OTAN

Así lo ha dado a conocer la agencia Reuters, que ha podido acceder a la información a través de una fuente. Estados Unidos estaría planteando diferentes acciones que volverían a condicionar el panorama político internacional, estando entre ellas distintas opciones para castigar los aliados de la OTAN que, según consideran en el país norteamericano, no apoyaron las operaciones estadounidenses en la guerra con Irán, incluyendo la suspensión de España de la alianza y la revisión de la posición de Estados Unidos sobre la reclamación británica de las Islas Malvinas.

Concretamente, estas ideas que baraja la Administración Trump se habrían planteado en un correo electrónico cuya información ha desvelado una fuente a esta agencia. Sería este, por tanto, un nuevo gesto por el cual el presidente de los Estados Unidos buscaría intimidar o amedrentar a aquellos que no conceden sus deseos. Así, estas posibles actuaciones que este escrito pone sobre la mesa se deben a la reticencia o negativa de algunos aliados a conceder a Estados Unidos acceso, bases y derechos de sobrevuelo (conocidos como ABO) para la guerra contra Irán.

De esta manera, en este correo electrónico se indica que se podría plantear la suspensión de países denominados como «difíciles» al contar con puestos importantes o prestigiosos en la OTAN. Esta idea sería una continuación de las duras críticas que Trump ha realizado a aquellos territorios que forman parte de la organización internacional y que se negaron a enviar sus armadas para ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, que fue cerrado al transporte marítimo mundial tras el inicio de la guerra aérea el 28 de febrero.

Ante esta información, Reuters preguntó al secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, por este email, algo a lo que respondió que «como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros». A ello añadía que «el Departamento de Guerra se asegurará de que el Presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte».

España desafía la estrategia militar de Trump

España se ha convertido en una auténtica piedra en el zapato para Donald Trump dentro de la OTAN, especialmente en el terreno militar, por dos decisiones clave que cuestionan directamente la estrategia estadounidense: el rechazo al aumento del gasto en defensa hasta el 5% del PIB y la negativa a participar en la guerra contra Irán.

El primero de estos choques es estructural. Trump ha impulsado que los aliados eleven su inversión militar hasta el 5%, un objetivo que la mayoría ha aceptado, pero que España ha rechazado frontalmente, manteniéndose en torno al 2%. Esta posición no es solo presupuestaria, sino política: el Gobierno español considera ese nivel “desproporcionado”, lo que sitúa a Madrid como una excepción incómoda dentro de la Alianza y como símbolo de resistencia a la presión estadounidense.

El segundo conflicto es aún más sensible: el operativo militar. España ha rechazado apoyar la ofensiva de Estados Unidos contra Irán y, sobre todo, ha impedido el uso de bases estratégicas como Rota y Morón para operaciones militares. Esta decisión afecta directamente a la capacidad logística de Washington en una zona crítica como el estrecho de Ormuz, generando una ruptura poco habitual entre aliados.

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Patriots, el grupo de Vox en Europa, propone llevar la prioridad nacional a la normativa del espacio Schengen

La ofensiva de la ultraderecha europea contra uno de los símbolos más reconocibles de la integración comunitaria suma un nuevo capítulo. Patriots for Europe, el grupo del Parlamento Europeo en el que se integra Vox, ha puesto sobre la mesa la idea de incorporar el principio de “prioridad nacional” a la normativa que regula el espacio Schengen, una propuesta que supondría reforzar la capacidad de los Estados para otorgar ventajas a sus propios ciudadanos frente a los extranjeros en ámbitos vinculados a derechos, acceso y protección dentro de la Unión.

La iniciativa encaja en la estrategia política que desde hace años comparten distintas formaciones de la derecha radical europea: cuestionar el actual modelo de libre circulación y endurecer el enfoque de la UE en materia migratoria, fronteriza y de acceso a prestaciones. Aunque Schengen nació como uno de los grandes avances del proyecto comunitario al eliminar los controles fronterizos internos entre países adheridos, la extrema derecha ha convertido ese espacio de libertad de movimiento en uno de sus principales objetivos políticos, al presentarlo como una grieta por la que —según su relato— se debilita la soberanía nacional.

En ese marco, la propuesta lanzada desde Patriots apunta a una revisión de las reglas para que los Estados miembros dispongan de mayor margen a la hora de priorizar a sus nacionales frente a ciudadanos de otros países o frente a personas extracomunitarias. La fórmula, habitual en el vocabulario político de la extrema derecha, persigue trasladar al terreno normativo europeo una idea sencilla pero de fuerte carga ideológica: que los recursos públicos, la protección social y determinados derechos de acceso deben reservarse en primer lugar para quienes tienen la nacionalidad del país.

La maniobra no es menor. Schengen no solo regula la circulación sin fronteras interiores, sino que forma parte del entramado legal y político que ha sostenido durante décadas la idea de una Europa sin barreras internas. Introducir en ese espacio el criterio de preferencia nacional supondría, en la práctica, abrir la puerta a una reinterpretación del equilibrio entre soberanía estatal e igualdad de trato dentro del club comunitario.

Un golpe al corazón del proyecto europeo

El planteamiento del grupo europeo en el que se sienta Vox llega, además, en un contexto especialmente propicio para este tipo de mensajes. La migración, la seguridad y el control de fronteras se han consolidado como algunos de los ejes prioritarios del debate político europeo, y la ultraderecha ha logrado desplazar el marco de discusión hacia posiciones cada vez más restrictivas. Bajo ese prisma, propuestas que hace apenas unos años habrían quedado confinadas a los márgenes del debate europeo empiezan a encontrar más eco institucional y mediático.

La prioridad nacional no es un concepto nuevo. En distintos países, la extrema derecha lo ha utilizado para defender que los nacionales tengan preferencia en el acceso a vivienda pública, ayudas sociales, empleo o servicios. Su traslación al marco de Schengen, sin embargo, tiene una dimensión adicional: afecta a uno de los fundamentos de la UE, el de la libre circulación y el de la igualdad de trato entre ciudadanos europeos en determinados ámbitos reconocidos por la legislación comunitaria.

Los defensores de este enfoque sostienen que los gobiernos necesitan recuperar herramientas para proteger a sus ciudadanos en un contexto de presión migratoria, crisis económica y desafección política. Pero sus críticos advierten de que detrás de esa formulación se esconde una normalización de la discriminación en función del origen o la nacionalidad, así como un debilitamiento consciente de los principios que han articulado la construcción europea desde finales del siglo XX.

De “Europa fortaleza” a “Europa para los nacionales”

La propuesta de Patriots no aparece en el vacío. Forma parte de una evolución política más amplia en la que la extrema derecha ya no se limita a reclamar más controles fronterizos o más expulsiones, sino que busca reordenar la arquitectura legal europea para que la pertenencia nacional pese más que los compromisos comunitarios. El paso es significativo: ya no se trata solo de cerrar puertas hacia fuera, sino de redefinir quién tiene prioridad dentro.

En el caso de Vox, su inserción en este bloque refuerza una línea política que el partido lleva años defendiendo también en España: endurecimiento migratorio, recentralización del poder, exaltación de la soberanía nacional y confrontación con los consensos liberales y sociales de la UE. La diferencia es que, en el Parlamento Europeo, ese discurso se articula ahora con aliados de otros países para intentar convertirlo en agenda común de la ultraderecha continental.

La propuesta, previsiblemente, topará con resistencias entre las fuerzas proeuropeas y en sectores que consideran que tocar Schengen en esta dirección supondría desnaturalizar uno de los principales logros de la integración. No obstante, su valor político no depende solo de que salga adelante. También reside en su capacidad para marcar la agenda, forzar debates y seguir empujando el centro de gravedad europeo hacia postulados más duros en inmigración y ciudadanía.

En ese terreno, Patriots y Vox juegan una partida de largo recorrido. Su objetivo no es únicamente reformar normas concretas, sino instalar una nueva lógica política en la UE: menos universalidad, menos igualdad de trato y más frontera, incluso dentro de las propias fronteras europeas. La prioridad nacional, convertida en bandera ideológica, deja así de ser un eslogan de campaña para aspirar a convertirse en criterio legislativo. Y eso afecta no solo a la política migratoria, sino al propio sentido del proyecto europeo.

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Netanyahu insiste en la mentira nuclear: “Irán planteó un nuevo Holocausto”

El programa nuclear iraní ha sido uno de los puntos de mayor controversia y de los que más protagonismo ha dispuesto desde el inicio de la guerra en este país. Tanto Estados Unidos como Israel han insistido en este tiempo, para justificar sus ataques, que Irán dispone de bombas nucleares dispuestas para ser usadas en sendas ofensivas. Sin embargo, aunque el régimen de los ayatolás posee las infraestructuras y los materiales para preparar esta peligrosa arma, la realidad es que no cuenta con ninguna lista para su uso, a diferencia de otros territorios que si cuentan con arsenal de este tipo, como los propios EEUU o Israel.

Es por ello que, teniendo esto en cuenta, en uno de los más recientes discursos pronunciados por Benjamin Netanyahu resulte llamativo escucharle volviendo a poner sobre la mesa este asunto, buscando de nuevo un argumento que permita dar sentido a la guerra que inició de la mano de Donald Trump y que está desestabilizando por completo el panorama internacional. 

Las palabras del primer ministro israelí volvían a alinearse, una vez más, con los argumentos que Trump suele usar, los cuales se encuentran basados en ideas no verficadas y que no se ajustan a la realidad. Básicamente, el discurso del miedo volvió ha ponerse sobre la mesa para encontrar sentido a haber dado pie a un conflicto bélico que no era necesario iniciar. Así, Netanyahu volvía a subrayar algo que ya se le ha escuchado en otras ocasiones: «Irán planeó otro Holocausto. Tramó destruirnos con bombas nucleares… Si no actuábamos contra la amenaza existencial, si no actuábamos con determinación y valentía, los nombres de los lugares de la muerte Natanz, Fordow e Isfahán (ciudades iraníes con infraestructuras nucleares), podrían unirse a los nombres de los campos de exterminio del Holocausto: Auschwitz, Miedbekistán, Treblinka…».

Irán, un país sin cabezas nucleares frente a las 200 bombas con las que cuenta Israel

El programa nuclear iraní se ha convertido en el eje central de la creciente tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv, hasta el punto de haber derivado en ataques directos contra instalaciones estratégicas del país persa. Sin embargo, más allá del ruido político y militar, los datos disponibles dibujan un escenario más matizado, observando que Irán, aunque sí ha desarrollado una industria nuclear avanzada con capacidad potencial para fabricarlas, no posee armas nucleares.

Desde comienzos de los años 2000, el secretismo en torno a algunas de sus instalaciones —como Natanz, Arak o Fordow— ha despertado la preocupación de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y de la ONU. Aun así, Teherán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles, una afirmación difícil de verificar completamente debido a las limitaciones en las inspecciones internacionales, especialmente tras la ruptura del acuerdo nuclear de 2015 por parte de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump.

En términos técnicos, Irán controla todo el ciclo nuclear: desde la extracción de uranio hasta su enriquecimiento. Este proceso es clave, ya que permite obtener material fisible. El uranio natural contiene apenas un 0,71 % del isótopo U-235, necesario para la fisión nuclear, mientras que para uso militar suele requerirse un enriquecimiento cercano al 90 %. Actualmente, Irán ha alcanzado niveles del 60 %, un umbral elevado pero que no implica, por sí mismo, la existencia de armamento nuclear operativo.

El último informe del OIEA advertía, no obstante, de la acumulación de importantes reservas de uranio enriquecido —más de 600 kilogramos entre el 20 % y el 60 %— y de la imposibilidad de verificar plenamente estas cantidades en los últimos meses, lo que incrementa la preocupación internacional. A esto se suma el desarrollo de misiles balísticos con un alcance superior a los 2.000 kilómetros, capaces de transportar cargas convencionales y, potencialmente, nucleares.

Frente a esta realidad se sitúa Israel, que mantiene una política de ambigüedad sobre su arsenal atómico, aunque diversas estimaciones le atribuyen entre 80 y 200 cabezas nucleares plenamente operativas. Esta asimetría resulta clave: mientras Irán es señalado como una amenaza por su potencial futuro, Israel ya dispone de una capacidad nuclear consolidada desde hace décadas.

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Cuatro nombres para un reto mayúsculo: salvar a una ONU en horas bajas

Cuatro nombres para un reto mayúsculo: salvar a una ONU en horas bajas

La ONU abre esta semana el tramo más visible de su relevo, aunque la decisión final siga lejos y en otras manos. Todavía quedan conversaciones opacas, apoyos por amarrar y el paso decisivo por el Consejo de Seguridad. Pero la entrada en escena de Michelle Bachelet, Rafael Grossi, Rebeca Grynspan y Macky Sall sirve ya como punto de partida de una sucesión que llega cuando la organización exhibe más fragilidad que autoridad. No porque le falten frentes; le sobran. El problema es otro: la sensación de que Naciones Unidas mira los grandes conflictos desde una esquina, condicionada por los vetos de las potencias, presionada para adelgazar gastos y obligada a justificar una relevancia que antes se daba por supuesta. Las comparecencias se celebran esta semana en la sede de Nueva York, con intervenciones de Estados miembros y sociedad civil, dentro del proceso para cubrir un mandato de cinco años a partir del 1 de enero de 2027.

La foto de salida ya dice bastante. Hay cuatro candidaturas declaradas, menos que en 2016, cuando António Guterres se impuso entre 13 aspirantes. Tres llegan desde América Latina: Bachelet por Chile, Grossi por Argentina y Grynspan por Costa Rica. El cuarto es el expresidente senegalés Macky Sall. La composición del grupo refleja dos inercias del sistema. La primera, la regla no escrita de la rotación regional, que coloca a América Latina como favorita para relevar al portugués Guterres. La segunda, la presión creciente para que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General de una organización que, en 80 años de historia, nunca la ha tenido.

Eso explica parte del interés por esta carrera. La otra parte la pone el contexto. El próximo secretario general no administrará una maquinaria más o menos estable. Heredará una institución en plena crisis de autoridad. Las grandes potencias siguen apelando al orden internacional cuando les conviene y lo perforan cuando estorba. La ONU puede convocar, mediar, documentar, asistir. Le cuesta mucho más imponer. 

Una sucesión que habla más del mundo que de la propia ONU

Las comparecencias de Nueva York se presentan como un ejercicio de transparencia. Lo son, al menos más que en el pasado. Antes de la reforma del proceso impulsada hace una década, la elección del secretario general se cocinaba casi por completo entre bastidores. Hoy hay audiencias, documentos de visión y un cierto escaparate público. Pero el núcleo duro sigue donde siempre: en el Consejo de Seguridad. El secretario general lo nombra la Asamblea General por recomendación del Consejo. Traducido: cualquiera de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— puede tumbar una candidatura.

Ese dato no es un detalle técnico. Condiciona toda la carrera. La ONU pide reformas, diversidad, legitimidad y renovación. A la vez, deja el filtro decisivo en manos de las mismas potencias que bloquean buena parte de su actuación cotidiana. Esa contradicción acompaña cada elección. También esta. Puede haber una candidata con mejor perfil político, otro con más experiencia multilateral o una aspirante que encaje mejor con el clima regional. Nada de eso basta si uno de los cinco decide que no conviene. El próximo secretario general tendrá que lidiar con un mundo fracturado. Para empezar, tendrá que sobrevivir al embudo de quienes más han contribuido a fracturarlo.

En ese marco, la sucesión dice bastante del estado del planeta. No se busca solo a un diplomático solvente. Se busca a alguien capaz de moverse en un tablero donde el multilateralismo pierde terreno y la autoridad moral ya no basta. Guterres ha puesto voz a muchas alarmas. Otra cosa es que esa voz haya logrado modificar el curso de los acontecimientos. Su sucesor o sucesora se encontrará con el mismo dilema, quizá más afilado: hablar con claridad y asumir choques con las potencias, o preservar el acceso a los despachos a costa de perder peso político fuera de ellos.

El secretario general de la ONU, Antònio Guterres. EP.

América Latina llega con ventaja, pero no con una sola voz

La tradición de la rotación regional no está escrita en la Carta de la ONU, pero pesa. Y este turno apunta hacia América Latina y el Caribe. No es casual que tres de los cuatro aspirantes vengan de ahí. Tampoco que el debate se haya desplazado hacia qué tipo de candidatura puede llegar más lejos: una figura con capital político global como Bachelet, un perfil técnico y negociador como Grossi, o una multilateralista de reforma y desarrollo como Grynspan.

Michelle Bachelet llega con una combinación rara de experiencia presidencial, peso internacional y marca propia en derechos humanos. Fue dos veces presidenta de Chile y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Tiene nombre, red diplomática y visibilidad. También arrastra desgaste político. El nuevo Gobierno chileno le retiró el apoyo en marzo, aunque Brasil y México mantienen el respaldo. Además, existen ciertas reticencias de sectores conservadores de Estados Unidos hacia su candidatura, hasta el punto de que el enviado de Washington a la ONU dejó entrever objeciones sobre su idoneidad. Bachelet entra a la carrera con currículum fuerte y pista resbaladiza.

Rafael Grossi ofrece otra cosa. Es un diplomático de carrera, dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica y se ha movido en dos expedientes que pesan mucho en la escena global: Irán y la central de Zaporiyia en Ucrania. Habla el idioma del sistema. También el de las potencias. Reuters lo sitúa entre los favoritos precisamente por sus vínculos con los cinco permanentes. Ese puede ser su principal activo y, para algunos, su límite: un candidato eficaz para navegar el equilibrio del Consejo, menos evidente como figura política capaz de devolver a la ONU una voz propia.

Rebeca Grynspan ocupa un punto intermedio. Economista, ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la UNCTAD, combina experiencia política y carrera multilateral. Su discurso insiste en la reforma, el desarrollo y la igualdad. “No estoy esperando un trato especial. Quiero un trato igualitario”, dijo a Reuters cuando se le preguntó por la posibilidad de ser la primera mujer al frente de la organización. Tiene menos foco mediático que Bachelet y menos familiaridad con el Consejo que Grossi. A cambio, puede presentarse como una candidata con menos rechazo previo y con una agenda más pegada a la brecha entre Norte y Sur.

La deuda con una mujer ya no cabe en una nota al pie

En cualquier otra institución, 80 años sin una mujer en el máximo cargo serían una anomalía imposible de disimular. En la ONU también lo es, aunque la conversación haya tardado en imponerse. El propio lanzamiento oficial del proceso recordó la necesidad de tener en cuenta la igualdad de género y la diversidad regional. El problema es que esas apelaciones conviven con inercias muy viejas. La historia de los secretarios generales la han escrito hombres, casi siempre diplomáticos de consenso, casi siempre seleccionados en un equilibrio opaco entre grandes capitales.

Presentación del informe 'Mujeres liderando la ONU en el siglo XXI' en Madrid. Fuente: GWL Voices Images.

Esta vez hay dos aspirantes con opciones reales de romper esa secuencia: Bachelet y Grynspan. No es un asunto ornamental. La elección de una mujer no resolvería la crisis de la organización ni cambiaría por sí sola la relación de fuerzas en el sistema internacional. Pero sí tendría un valor político evidente en una institución que ha hecho de la igualdad una parte central de su discurso público. Y obligaría a comprobar si ese compromiso llega hasta la cúspide o se detiene un escalón antes.

Tampoco conviene simplificar. La presión para que llegue una mujer no convierte automáticamente a cualquier candidata en favorita. Bachelet carga con resistencias ideológicas claras. Grynspan puede padecer el problema inverso: respeto amplio, entusiasmo más limitado. En una elección filtrada por vetos, los símbolos importan, pero no desbordan el cálculo geopolítico. La pregunta no es solo si ha llegado la hora de una mujer. También es qué mujer puede atravesar el Consejo.

Cuatro perfiles, cuatro maneras de leer la crisis

Si se observan juntos, los cuatro nombres dibujan una discusión de fondo sobre qué necesita ahora la ONU. Bachelet representa la apuesta por una figura política conocida, con autoridad en derechos humanos y capacidad de interlocución pública. Grossi, la del operador técnico que ya ha lidiado con expedientes explosivos y puede resultar aceptable para las potencias. Grynspan encarna una vía reformista con acento en desarrollo, igualdad y legitimidad del sistema. Sall introduce otra conversación: la del Sur Global y la de una África que reclama más peso en las instituciones internacionales. El expresidente senegalés ha defendido precisamente una reforma del Consejo de Seguridad más favorable a los países en desarrollo.

Al final, la elección no resolverá por sí sola la pregunta que la sobrevuela desde el principio: qué puede hacer hoy un secretario general cuando quienes más invocan la estabilidad internacional son a menudo quienes más la desgastan. De momento hay cuatro nombres y varias lecturas posibles.

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Trump prorroga indefinidamente el alto al fuego en Irán pese al fracaso de las negociaciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en las últimas horas que prorrogará el alto el fuego temporal con Irán más allá de la hora prevista para su expiración, en una decisión que aplaza una nueva escalada militar en Oriente Próximo pese al fracaso de las negociaciones y al visible deterioro de los contactos entre ambas partes. La medida, comunicada por el propio mandatario en redes sociales, mantiene por ahora congelada la ofensiva estadounidense, aunque no rebaja la presión sobre Teherán.

“He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que mantengan el bloqueo y, en todos los demás aspectos, permanezcan preparadas y operativas, y, en consecuencia, prorrogaré el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado”, ha señalado Trump. La formulación elegida por el presidente refleja una prórroga abierta, sin una fecha concreta de caducidad, pero condicionada a que las autoridades iraníes logren articular una posición común y la trasladen a la mesa de conversaciones.

El anuncio se produjo apenas unas horas antes de que expirara la tregua, fijada para las 4.50 horas del 22 de abril, esto es, las 13.50 horas en la España peninsular y Baleares. El momento elegido por la Casa Blanca da cuenta de la fragilidad extrema del proceso diplomático y de la tensión que rodea cualquier decisión sobre el conflicto, abierto desde finales de febrero y convertido ya en uno de los principales focos de inestabilidad internacional.

Trump ha atribuido directamente su decisión a la mediación de Pakistán. En concreto, ha asegurado que la petición para prolongar el alto el fuego partió del jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, y del primer ministro, Shehbaz Sharif. “Se nos ha solicitado que suspendamos nuestro ataque contra Irán hasta que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada”, explicó el mandatario, antes de subrayar que “el Gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido”.

La implicación de Islamabad sitúa a Pakistán en el centro de una negociación que pende de un hilo. Las autoridades paquistaníes han emplazado a Teherán a acudir a las conversaciones previstas este mismo miércoles en Islamabad, en un intento de evitar que el actual compás de espera desemboque en una ruptura definitiva. La prórroga del alto el fuego parece responder precisamente a ese margen solicitado por la mediación paquistaní para tratar de encauzar una salida política.

Islamabad gana tiempo mientras Washington mantiene la presión

Aunque la decisión de Trump evita por ahora la reanudación inmediata de los ataques, no debe interpretarse como un gesto de distensión. Estados Unidos ha dejado claro que mantendrá el bloqueo militar y que sus fuerzas seguirán “preparadas y operativas”, lo que en la práctica significa que la tregua convive con una arquitectura de presión intacta. No hay desescalada real, sino una pausa táctica mientras la Casa Blanca espera movimientos concretos por parte de Irán.

Ese equilibrio inestable se produce, además, en un contexto especialmente delicado en el estrecho de Ormuz, donde han aumentado las tensiones por la sucesiva apertura y cierre del paso por parte de Irán. A ello se suma la decisión de Washington de no levantar su cierre perimetral de la zona, así como los asaltos a varios buques cargueros que intentaban burlar el control estadounidense. La región, por tanto, sigue instalada en una lógica de máxima presión, incluso aunque el alto el fuego continúe técnicamente en vigor.

En paralelo, la actividad diplomática y política se acelera en torno a la Casa Blanca. Estaba previsto que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, viajara este miércoles a Islamabad, aunque ese desplazamiento parece haberse retrasado, según fuentes citadas por CNN, que apuntan a la celebración de una reunión de alto nivel en Washington para abordar la situación. A ese encuentro asistiría previsiblemente también el secretario de Estado, Marco Rubio.

No son los únicos movimientos relevantes. Tanto el enviado especial Steve Witkoff como Jared Kushner, yerno del presidente y figura recurrente en la política exterior del trumpismo, se encuentran de camino a Washington. La concentración de altos cargos y figuras del círculo presidencial revela hasta qué punto la Administración estadounidense considera que el momento actual es decisivo: la tregua se mantiene, pero el proceso diplomático está lejos de consolidarse.

El principal problema para Washington es que la prórroga del alto el fuego no oculta el fondo del fracaso negociador. La Casa Blanca habla abiertamente de la falta de una propuesta iraní unificada, mientras Trump insiste en la división interna del régimen de Teherán. Esa lectura permite al presidente presentarse como quien concede una última oportunidad a la diplomacia sin renunciar a la fuerza. Al mismo tiempo, desplaza sobre Irán la responsabilidad de desbloquear el proceso.

Sin embargo, la maniobra también evidencia que Estados Unidos quiere evitar una nueva escalada inmediata. A pocas horas del vencimiento de la tregua, el coste político, militar y económico de una ofensiva podía resultar demasiado alto en una región ya atravesada por una crisis de gran envergadura. De ahí que la Casa Blanca haya optado por una salida intermedia: prorrogar el alto el fuego sin desactivar el dispositivo militar y fiar el próximo movimiento a una eventual propuesta iraní.

La incógnita ahora es cuánto tiempo puede sostenerse este equilibrio. Si Teherán no presenta una oferta capaz de reactivar las conversaciones, la tregua podría convertirse en un simple paréntesis antes de una nueva fase de confrontación. Si, por el contrario, Islamabad logra arrancar un canal de diálogo mínimamente operativo, Trump podrá vender la prórroga como una decisión eficaz, aunque tomada en medio del bloqueo y la desconfianza.

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Sánchez regresa al Congreso para el debut de Cuerpo en una sesión de control sin Abascal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volverá este miércoles al Congreso de los Diputados tras casi un mes sin someterse a una sesión de control, en un contexto político especialmente tenso y marcado por varios frentes abiertos tanto dentro como fuera del país. Su regreso al hemiciclo se produce después de su viaje oficial a China, así como tras las recientes cumbres progresistas celebradas en Barcelona en el marco de la IV Reunión en Defensa de la Democracia y el ‘Global Progressive Mobilisation’ organizado por el PSOE y el nuevo acuerdo de gobierno entre el Partido Popular y Vox en Extremadura.

La última vez que Sánchez acudió al Congreso fue en la sesión de control del 25 de marzo, antes de Semana Santa. La semana siguiente no hubo Pleno y, ya de vuelta la actividad parlamentaria, el jefe del Ejecutivo tampoco estuvo presente en las preguntas del miércoles pasado al encontrarse de viaje oficial en China.

En esta sesión, Sánchez deberá responder a las preguntas del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, así como de las portavoces de Junts y EH Bildu, Míriam Nogueras y Mertxe Aizpurua, respectivamente.

El regreso no estará exento de polémica. Se produce días después de que el juez Juan Carlos Peinado haya decidido procesar a su esposa, Begoña Gómez, por los delitos de por tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida, una cuestión que previsiblemente planee sobre el debate político. Además, el clima parlamentario se ha visto caldeado por las críticas de la oposición a la política exterior del Gobierno, especialmente tras el encuentro de Sánchez con el presidente chino, Xi Jinping.

Choque parlamentario

El líder del PP preguntará si el Ejecutivo “hace que España funcione”, mientras que Nogueras ampliará el foco hacia la situación política general del país. Por su parte, Aizpurua se interesará por las “medidas pendientes” que el Gobierno prevé culminar “antes de que finalice la legislatura”.

La sesión también incluirá duros reproches dirigidos al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Desde las filas populares, Miguel Tellado y Cuca Gamarra cuestionarán la actuación del Ejecutivo. Tellado, quiere saber dónde fija «el límite de este Gobierno» y Gamarra le preguntará si cree que es «un digno ministro de Justicia«. A su vez, Cayetana Álvarez de Toledo centrará su intervención en criticar las relaciones internacionales del Gobierno: «¿Qué democracia defiende un Gobierno que alterna con dictadura?«.

Por parte de Vox, aunque su líder Santiago Abascal no está previsto que realice preguntas, en su lugar lo harán  la portavoz Pepa Millán y el diputado Ignacio Gil Lázaro mantendrán el tono crítico contra el Ejecutivo, cuestionando su gestión y su relación con los ciudadanos. Miilán aspira a que el ministro le aclare «qué tiene el Gobierno en contra de los españoles» y Lázaro busca echarle en cara que el empeño en «burlándose de los españoles?» que achaca al Ejecutivo.

En paralelo, otros ministros como el diputado del PP Carlos Rojas quiere dirigirse al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, para que explique si la política exterior de España «responde al interés de los españoles» y la también ‘popular’ Ana Belén Vázquez al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que le dé detalle si sus medidas son coherentes con las políticas del Gobierno. Así, el regreso de Sánchez al Congreso no solo marca la reactivación del pulso parlamentario tras semanas de ausencia, sino que anticipa una sesión de control cargada de confrontación política en un momento clave de la legislatura.

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Machado se entrega a PP y Vox abriendo una grieta en la relación con el Gobierno de Sánchez

De Alberto Núñez Feijóo, pasando por Isabel Díaz Ayuso, hasta este lunes con Felipe González, la opositora venezolana María Corina Machado ha hecho gala de su sintonía con la derecha española en su estancia en España este fin de semana, lo que ha coincidido con su ferviente postura de no reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el marco de la vía diplomática estatal, incluso acuciando un choque contra Moncloa por cuestiones ideológicas.

Desde su llegada a Madrid el pasado viernes, la dirigente venezolana ha acercado posturas tanto con el Partido Popular como con Vox, rehusando a reunirse con el jefe del Ejecutivo central pese a que este le mostró la puerta “abierta” de Moncloa, tal y como entonó en la Cumbre España-Brasil celebrada en Barcelona. “Las puertas de La Moncloa están abiertas para los miembros de la oposición venezolana, como hemos hecho con Edmundo González o Leopoldo López”, dijo Sánchez, al tiempo que reiteró que, si dicho encuentro no se producía, era porque “ella ha considerado que no es oportuno”.

Con el paso del fin de semana, y teniendo en cuenta las declaraciones en favor de la alternativa ideológica y de oposición al Gobierno que ofrece Feijóo desde Génova, así como con un discurso favorable en torno a la incursión militar del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Venezuela, con el que acabó con la era de Nicolás Maduro, Corina Machado ha venido marcando sendas distancias con el modelo de Sánchez. Una postura que ha sido criticada por el Gobierno.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se ha pronunciado al respecto este lunes señalando que la ganadora del Premio Nobel de la Paz ha llegado a España postulándose como “una líder ideológica” obviando una reunión con el Gobierno central, todo ello pese a que, en el momento de las altas tensiones en su país, se le ofreció refugio en la Embajada española en Caracas. “Lo que constato es que ella ha escogido actuar como una líder ideológica y por eso ha decidido reunirse sólo con una parte del espectro político español, con la extrema derecha española”, ha sentenciado, tachando las críticas hacia Moncloa de “injustas”.

“No se puede solicitar ayuda y luego venir a desmerecer a las instituciones españolas. (…) Son críticas gratuitas para agradar a una parte del espectro político español. ¿Es necesario intentar ocultar todo lo que este Gobierno está haciendo por el pueblo hermano de Venezuela para agradar a la extrema derecha española?”, ha reprochado Albares.

En la misma dirección, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Inclusión, Elma Saiz, ha condenado los “cánticos racistas y xenófobos” que se pronunciado en la Puerta del Sol este fin de semana contra la presidenta elegida de Venezuela, Delcy Rodríguez, y, al tiempo, ha señalado que “llaman poderosamente la atención” las reuniones de Machado tanto con Núñez Feijóo como con Santiago Abascal: “Es una decisión que ella ha tomado, pero lo que sí es público y notorio es que las puertas de la Moncloa están abiertas y la posibilidad de tener un encuentro con el presidente del Gobierno siempre ha estado encima de la mesa”, ha recalcado.

En clave de réplica, la propia Machado ha contestado a Albares: “Las declaraciones recientes y las agresiones que se han visto en estas últimas horas explican muy bien la decisión para tener ciertas reuniones y otras no”, ha declarado ante los medios de comunicación desde el Senado, reiterando que esta mañana del lunes ha estado junto a Feijóo como Felipe González, insistiendo en que sea la opinión pública la que “ubique en la escala ideológica”.

Machado, del lado de Génova y Vox

Desde sus primeros instantes en Madrid hasta este mismo lunes, el PP de Feijóo ha cerrado filas en torno a la opositora venezolana, tanto por su discurso como por su negativa a acudir a Moncloa. El líder de Génova ha tildado así de “coherente con lo que ha dicho, lo que hace y lo que ha sufrido” porque Machado no quiera reunirse con Sánchez, de quien ha señalado que “sigue compadreando con el régimen de Maduro. Con respecto a los insultos perpetrados contra Delcy Rodríguez, Feijóo ha señalado que él no está de acuerdo “ni con los que insultan ni con los que son insultados”, situándose de perfil sobre esta cuestión.

Por consiguiente, desde Génova, su secretario general, Miguel Tellado, ha respaldado la postura de Machado al estar Sánchez del lado de “populistas” y “la izquierda más radical”, en alusión a la Global Progressive Mobilissation que tuvo lugar este fin de semana en Barcelona, situando así al presidente del Gobierno en “el lado equivocado”.

 

Bajo este mismo marco, la Premio Nobel de la Paz incluso se ha aventurado a reflexionar sobre el futuro político de España, del que espera que se celebren unas próximas “elecciones impecables”, señalando que “sus afectos y preferencias” respecto al panorama político español están “clarísimas”, dando su beneplácito tanto al PP de Feijóo como a Felipe González, en sintonía con la derecha en los últimos tiempos, ambos presentes en la sala del Fórum Europa en Madrid.

En términos expresamente de la política interna española, Machado también se ha mostrado cercana con Vox en una reunión que mantuvo este fin de semana con su líder, a quien ha agradecido sus “firmes y valientes posiciones” por la “libertad en Venezuela”. Un encuentro que tuvo lugar en la Fundación Disenso, liderada por el propio Abascal.

 

Asimismo, y con la vista fijada en su país, cabe reiterar que Machado ha cerrado filas con las actuaciones de Trump, enviándole mensajes de agradecimiento: “Como venezolanos, siempre agradeceremos y recordaremos al único jefe de Estado que ha arriesgado la vida de sus ciudadanos por la libertad: Donald Trump, de Estados Unidos”.

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Tres de cada cuatro españoles apoya la prórroga de los contratos de alquiler

Tres de cada cuatro españoles, un 73,6%, están a favor de la prórroga de los contratos de alquiler incluida en el Real Decreto-ley 8/2026, todavía pendiente de convalidación en el Congreso de los Diputados y cuyo futuro está en el aire ante las tensas negociaciones entre los actores parlamentarios. Es la cifra que revela un estudio del Ateneo del Dato: tres de cada cuatro españoles ven con buenos ojos la extensión de los contratos de arrendamiento en vigor sin que les acompañe una subida de precios.

Este estudio, financiado por el grupo parlamentario The Left y encargado por la eurodiputada de Sumar Estrella Galán, también desvela que el 93,4% de los encuestados considera que los alquileres tienen precios altos o muy altos, independientemente de si son inquilinos o propietarios. El apoyo a la medida entre la ciudadanía es tal que casi la mitad de los encuestados se replantearía su voto si su partido se opusiera a esta medida, incluido un tercio de los votantes del PP y de Vox.

Desgranando por partidos, los votantes de Sumar apoyan la medida en un 91%, mientras que los del PSOE lo hacen en un 81%, siendo los votantes de estas dos formaciones los más favorables. No obstante, existe consenso mayoritario también entre los partidos de derechas: un 65% de los electores del PP y un 60% de los de Vox también está a favor. Del mismo modo, el estudio analiza la predisposición a replantearse el voto en caso de que el partido apoyado se oponga a esta medida en el Congreso de los Diputados, y atendiendo a esa variable, un 48,7% de la ciudadanía afirma que se lo replantearía «mucho» o «bastante». Entre los votantes del Partido Popular esta cifra se sitúa en torno al 32%, y entre los de Vox en torno al 36%.

Más del 90% opina que los alquileres están altos o muy altos

Por otra parte, la encuesta refleja que más de 9 de cada 10 españoles, el 93,4%, valora que el precio de los alquileres ha llegado a puntos altos o muy altos. Un consenso casi unánime que asciende hasta el 95,5% cuando se pregunta a inquilinos y que se mantiene por encima del umbral del 90% al preguntar a propietarios, con un 92,9%, tanto aquellos que tienen hipoteca como los que no. De esta consideración sale ganando, además, la opción de quienes piensan que los precios son muy altos, opción que han respondido un 73% de los encuestados.

El impacto del precio en los alquileres se refleja, a su vez, con otro dato: un 48,6% de los encuestados reconocen que ellos mismos o alguien de su entorno han cambiado de vivienda en los últimos años por la subida de la renta o la no renovación del contrato. De hecho, un 81,4% cree que, al finalizar un contrato de alquiler, los precios de las rentas subirán o que, incluso, no se ofrecerá la posibilidad de renovar el contrato. Por todo ello, el apoyo a la prórroga de los contratos es común entre buena parte de la ciudadanía con independencia del partido al que voten.

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China, la enésima contradicción del PP: del acoso a Sánchez al cinismo de Ayuso y Moreno Bonilla

Con China hemos topado. El Partido Popular ha pasado toda la semana denostando el reciente viaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al gigante asiático para tratar el panorama geopolítico y hablar de inversiones en nuestro país con los máximos dirigentes de Pekín, a pesar de que uno de sus barones, el gallego Alfonso Rueda, viajará al país chino la semana que viene, y de que diferentes políticos ‘populares’, incluida la madrileña Isabel Díaz Ayuso, guardan o guardaron en su momento profusos vínculos con la nación asiática.

El presidente de la Xunta viajará la próxima semana a China, en un desplazamiento hasta el gigante asiático que llega después de días de críticas directas del PP estatal y veladas de Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez por la visita oficial mantenida estos días. En Galicia, a su vez, también viene siendo habitual que cargos del PPdeG critiquen al PSOE o al BNG por reuniones con cargos políticos chinos, a pesar de que el propio Feijóo también las mantuvo tanto en el viaje que realizó como presidente de la Xunta a Pekín en 2017 como recibiéndolos en Galicia. Un testigo que coge, ahora, su sucesor, lo que no impide que las críticas a Sánchez por hacer lo mismo cesen.

El viaje de Rueda de la próxima semana pasará por Pekín y Shanghái, grandes ciudades en las que estará acompañado de la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y sería de naturaleza principalmente económica para mejorar los intercambios comerciales gallegos. Este martes, el propio Feijóo le afeaba a Sánchez, veladamente, que «coquetease» con «terceros países al margen de Europa», y opinó que el presidente del Gobierno tiene entre sus planes «alterar las alianzas de España en el exterior». El presidente estadounidense, Donald Trump, con el que los ‘populares’ se han alineado discursivamente más de una vez, también visitará Pekín en aproximadamente un mes.

Por su parte, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, cuestionó la compatibilidad de reunirse con China con la defensa «de la democracia y los derechos humanos», a pesar de la agendada visita de rueda al gigante asiático y de las reuniones anteriores de otros dirigentes del PP. China, no obstante, no es el único país que escenifica la hipocresía de la dirección ‘popular’: en el pasado, Feijóo y el PP estatal también cargaron contra los encuentros entre el Gobierno de Sánchez y otros estados como Cuba, que el propio Feijóo visitó en dos ocasiones, llegando a reunirse con Raúl Castro.

Cuando Ayuso hablaba de «promover las relaciones» con China

Por su parte, Isabel Díaz Ayuso ha tratado de aprovechar el viaje de Sánchez en su campaña personal contra el Gobierno central, sembrando las dudas sobre el apoyo de Sánchez a una «dictadura» con la que, en cambio, ella no ha sido siempre tan beligerante.

La hemeroteca de la baronesa del PP con Pekín no ha sido siempre crítica. Ahora, Ayuso tilda al país dirigido por Xi Jinping como «un régimen que acumula los casos más graves de represión«, pero solamente han pasado dos años y medio desde que hospedó a ese mismo régimen con honores en la Puerta del Sol. En 2023, Ayuso recibió al embajador de China en España en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional.

La presidenta se reunió con Yao Jing, el máximo representante de «la mayor dictadura del mundo» en nuestro país, en un encuentro «con el objetivo de promover las relaciones» con la República Popular y «aprovechar el potencial del intercambio cultural y comercial«, según la propia Comunidad de Madrid. La misma Ayuso que ahora señala a Sánchez por buscar acuerdos para empresas españolas en Pekín, se sentó con su diplomacia «para abordar las necesidades de los ciudadanos chinos residentes en la región», el tercer mayor grupo de extranjeros en la autonomía, según el INE.

La contradicción quedó retratada en sus fotografías con Jing, en las que una muy sonriente presidenta sujeta una menina pintada con las banderas nacional y regional junto al embajador de «la mayor cárcel de abogados y periodistas del mundo«. Esto fue en noviembre, pero solo un mes después, la Ayuso de entonces demostró otra vez que las relaciones con «dictaduras» no son tan peligrosas como las pinta la de ahora. En diciembre de 2023, Telemadrid firmó un convenio de colaboración con la televisión estatal china, presentado por la cadena pública madrileña como una vía para dar a conocer la cultura y el potencial turístico de ambas regiones, y que se firmó en el marco de los 50 años de relaciones diplomáticas con China, según la propia corporación. Como se suele decir, todo depende de la perspectiva con la que se miren las cosas.

Los antiguos (y no tan antiguos) lazos del PP con China

Rueda, Feijóo, Ayuso… la lista es larga y no termina ahí. «¿Se creen que la gente es tonta o que no tienen memoria?», se cuestionaba la diputada de Más Madrid Diana Paredes, que retrató con la imagen de la presidenta junto al embajador y otros casos en los que el PP ha recibido con gusto a China. «¿Son ustedes comunistas?«, les preguntaba Paredes con ironía. La otrora expresidenta regional, Esperanza Aguirre, también muy crítica con las supuestas dictaduras cuando las visitan otros, viajó a China en enero de 2005 en viaje oficial con el fin de promocionar la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012. María Dolores de Cospedal, exministra de Defensa, firmó en abril de 2013 el «inicio del diálogo oficial» entre el PP y el Partido Comunista Chino (PCCh).

Alberto Núñez Feijóo acusa a Sánchez de «traicionar los pilares básicos del europeísmo» con los acercamientos a Pekín. En junio de 2017, cuando todavía era presidente de la Xunta de Galicia, hizo un viaje a China con una delegación comercial para explorar nuevas vías de negocio. También estuvo en Pekín y Shanghai el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, que comenzó en agosto de 2024 una gira institucional por el país asiático con el mismo objetivo que Feijóo y se reunió con el líder del PCCh, Yin Li.

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La intrahistoria de la no tan exclusiva Llave de Oro de Madrid: de Xi Jinping a la devolución de Putin

El Ayuntamiento de Madrid ha concedido a lo largo de su historia una de sus máximas distinciones protocolarias, la Llave de Oro de la ciudad, a una larga lista de líderes internacionales. Entre los galardonados figuran nombres tan dispares como el líder libio Muamar al Gadafi (2007); el último presidente de la RDA alemana, Erich Honecker (1988); el presidente chino Xi Jinping (2018); el Papa Benedicto XVI como jefe de Estado del Vaticano (2011) , así como dirigentes democráticos como el presidente boliviano Evo Morales (2009); el presidente de Colombia, Gustavo Petro (2023); el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in (2021). También la han recibido mandatarios estadounidenses como Gerald Ford (1975)Richard Nixon (1970), el israelí Shimon Peres (2013) o el rumano Nicolae Ceaucescu (1979).

Sin embargo, pese a su relevancia simbólica, este reconocimiento dista de ser exclusivo. De hecho, solo en una ocasión el Consistorio ha solicitado la devolución de la Llave de Oro: al presidente ruso Vladimir Putin, tras la invasión de Ucrania en 2022. Putin la había recibido en 2006 de manos del entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, en agradecimiento al apoyo ruso tras los atentados del 11-M.

La última en sumarse a esta lista ha sido la líder opositora venezolana María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, quien recibió este viernes la distinción de manos del alcalde José Luis Martínez-Almeida. La decisión ha generado críticas desde la izquierda por no tratarse de una jefa de Estado. El regidor defendió la concesión alegando su compromiso con los derechos humanos y recordó precedentes similares, como los de Naruhito – entonces príncipe heredero – o Carlos III, cuando aún era príncipe.

El caso venezolano no es nuevo en este reconocimiento municipal. En 2020, el Ayuntamiento entregó la Llave de Oro a Juan Guaidó, al que Almeida definió como un “luchador de las libertades y la democracia”. Más recientemente, en 2025, se planteó concedérsela también a Edmundo González, iniciativa respaldada por el PP y Vox.

El regidor justificaba el reconocimiento en el compromiso de María Corina Machado «con los derechos humanos, con la democracia, por haber puesto en peligro su vida y su integridad física siendo un símbolo universal«. A eso ha sumado que el Reglamento municipal «establece que se le entregará a todos los jefes de Estado que visiten Madrid en visita oficial, no se dice a quién no se le entregará».

Sin precedentes

La retirada de la Llave a Putin marcó un precedente inédito. La medida fue impulsada en el Pleno municipal a propuesta de Más Madrid, en el marco de un paquete de apoyo a Ucrania.  Vox se quedó solo en su rechazo a la retirada de la Llave de Oro a Putin. Fue en el Pleno de marzo de 2022, ya con el Gobierno de coalición Almeida-Villacís. La iniciativa partió de Más Madrid e incluía hasta quince medidas de apoyo al pueblo ucraniano. La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, reclamaba «más patriotismo europeo» y cargaba contra el «régimen autocrático de Putin, criminal y corrupto, que no soporta el pluralismo, que ataca la modernidad, la libertad y la igualdad».

El debate sobre este galardón ha continuado en los últimos años. En 2025, Vox intentó sin éxito retirar también la distinción al presidente colombiano Gustavo Petro por sus críticas al pasado colonial español, aunque la propuesta fue rechazada por la izquierda y el PP optó por la abstención

Con Feijóo y Abascal si, con Sánchez no

La líder opositora venezolana María Corina Machado visitó este viernes la capital española en una gira marcada por reconocimientos institucionales. Durante su estancia en Madrid, recibió de manos del Ayuntamiento la Llave de Oro de la ciudad. 

Machado, que también pasó por las sedes del Partido Popular y de la Fundación Disenso vinculada a Vox, agradeció el reconocimiento con un discurso centrado en la situación de Venezuela y en los últimos años de la oposición democrática. Sin embargo, la visita de María Corina Machado a España ha estado especialmente condicionada por su negativa a reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Desde La Moncloa se le ofreció un encuentro institucional durante su estancia en Madrid, pero la dirigente venezolana declinó la invitación al considerar que “no era oportuno” en este momento

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Los ‘influencers’ toman la cumbre progresista de Barcelona: «Los menores de 35 no ven la tele ni leen la prensa»

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Debate en el Ágora de la Global Progressive Mobilisation.
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El impacto de las redes en la agenda pública

Multilateralismo, paz y democracia

Feijóo consuma su ‘divorcio’ con la Iglesia al abrazar las tesis antiinmigratorias de Vox

El acuerdo de Gobierno en Extremadura entre el Partido Popular y Vox ha traído consigo diferentes consecuencias, entre ellas, el claro divorcio de los de Alberto Núñez Feijóo con las líneas más humanitarias de la Iglesia Católica en materia migratoria. Dentro de la rúbrica que ha servido para investir a María Guardiola de nuevo como presidenta de la Junta de Extremadura, ambas formaciones han estado de acuerdo en que Vox, además de la vicepresidencia, se haga cargo de la Consejería de Familia, Desregulación y Servicios Sociales, una derrota en toda regla para Génova en este sentido, que se pliega a las tesis xenófobas de la ultraderecha, ya reprimida anteriormente por la institución religiosa con una frase muy contundente: «Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano«.

Uno de los principios que rigen todo el acuerdo de PP y Vox en Extremadura es el de «prioridad nacional«, con el que el PP se adscribe a las pretensiones xenófobas de Vox y aceptan su rechazo categórico a la inmigración. Uno de los apartados en el que lo emplean es en el de la vivienda, en el que ambos partidos acuerdan un sistema de acceso a vivienda protegida y alquiler social basado en este mantra, dando prioridad a quienes mantengan un arraigo «real, duradero y verificable». Las dos formaciones también se comprometen a construir al menos 3.500 viviendas protegidas antes de que acabe la legislatura, y a reformar la Ley de Ordenación Territorial y Urbanística de Extremadura (LOTUS).

Del mismo modo, en el texto también hay un apartado expreso llamado «Seguridad, Libertad y Proridad Nacional«, que aborda también varios de los campos de batalla de la ultraderecha a los que el PP se rinde. Por ejemplo, el de las subvenciones, que proponen basar en este principio con un periodo mínimo de arraigo para acceder a ayudas y prestaciones públicas. Además, PP y Vox acuerdan facilitar los desalojos exprés para combatir la «ocupación ilegal» y mayor defensa jurídica a las «víctimas». Pero donde se aprecia una de las mayores muestras del cómo el PP ha cedido ante la ultraderecha es en el apartado del acuerdo que habla explícitamente de inmigración. Guardiola se compromete a adoptar desde el primer día una posición de rechazo frontal a la política migratoria del Gobierno central, y aparecen bajo su firma, abiertamente, expresiones como «menas» para referirse a los menores extranjeros no acompañados, comprando todo el relato y el marco discursivo de la extrema derecha. Sobre ellos, Vox obliga al PP a rechazar el reparto de inmigrantes «ilegales», tanto adultos como menores, al que Extremadura está obligada.

«Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano»

Con esta adscripción del PP a las tesis de la extrema derecha occidental, los inmigrantes pasan a ser enemigos legales del Gobierno extremeño, y muestra cuál será una posible reproducción a gran escala si Alberto Núñez Feijóo llega a la Moncloa de la mano de Santiago Abascal. A partir de ahora, en Extremadura, los migrantes podrán disfrutar de «prestaciones y servicios sociales estructurales” únicamente si se encuentran en situación de urgencia vital, es decir, muriéndose. Tampoco tendrán la posibilidad de beneficiarse de los recursos públicos en igualdad de condiciones, ni siquiera los residentes extranjeros legales, dado que pasará a imperar el «principio de prioridad nacional» mencionado anteriormente para todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas. Actuaciones que, aparte de claramente xenófobas, son ilegales, pues contravienen el artículo 14 de la ley de Extranjería. «Los extranjeros residentes tienen derecho a acceder a las prestaciones y servicios de la Seguridad Social en las mismas condiciones que los españoles«, recoge dicho artículo. En consecuencia, priorizar a los nacionales contraviene una ley orgánica, además de la normativa europea.

Estos posicionamientos ya fueron rechazados abiertamente por la Iglesia Católica. La Conferencia Episcopal Española chocó frontalmente con Vox por sus posturas xenófobas hasta desembocar en una situación poco habitual en la política española, en la que varios obispos respondieron de manera pública a las críticas de la formación ultraderechista y cuestionaron abiertamente su discurso sobre inmigración y valores cristianos.

El conflicto comenzó a intensificarse el pasado verano, cuando el líder de Vox, Santiago Abascal, cargó contra los obispos por respaldar a la comunidad musulmana de Jumilla y por su defensa de la acogida a migrantes en situación irregular. Aquellas declaraciones abrieron una brecha entre el partido ultra y una parte del episcopado español que, tradicionalmente, había optado por la discreción en la confrontación política. Sin embargo, algunos prelados decidieron romper ese silencio. Uno de los primeros fue Joan Planellas, arzobispo de Tarragona y presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que lanzó una crítica directa al discurso xenófobo. «Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano», afirmó en una entrevista concedida a la emisora Catalunya Ràdio.

No fue el único, y la tensión aumentó a comienzos de año, cuando el Gobierno impulsó un plan para activar una regularización extraordinaria de inmigrantes y la Conferencia Episcopal Española expresó su respaldo a la iniciativa. La reacción de Vox fue inmediata. Desde el partido se multiplicaron los mensajes en redes sociales cuestionando la postura de la Iglesia y acusando a parte de la jerarquía eclesiástica de favorecer políticas migratorias que, a su juicio, perjudican a España. Algunos dirigentes de la formación fueron más allá. Un miembro de su dirección llegó a escribir en la red social X – antes Twitter – que «la oligarquía al completo odia al pueblo español», mientras que Abascal acusó a determinados obispos de «hacer negocio con la inmigración». Un debate sobre el que llegó a pronunciarse el Papa Francisco, que trasladó a los obispos españoles su preocupación por el auge de grupos de ultraderecha que, a su juicio, tratan de instrumentalizar a la Iglesia. Aunque en esa conversación no mencionó explícitamente a Vox, varias fuentes episcopales interpretaron que la advertencia apuntaba directamente al discurso político del partido.

Así las cosas, si el PP se adscribe definitivamente a las tesis xenófobas de la extrema derecha, como parece haber hecho con el acuerdo en Extremadura, estará entrando en confrontación directa con las visiones de la Iglesia Católica al respecto. Una situación, a su vez, paradójica, teniendo en cuenta que ambas formaciones pugnan por decirse de sí mismas el partido del voto católico en España.

La importancia del voto católico

La religión ha sido, históricamente, un filón a explotar para la política. El voto católico es una de las grandes batallas que libran el Partido Popular y Vox, en una batalla de fondo por ver quién se gana el apoyo de este sector de la poblacióncada vez más escorado a la derecha. ‘Populares’ y ultraderechistas pugnan por decirse de sí mismos los mayores defensores del catolicismo y de sus símbolos, y los motivos y contradicciones alrededor de esta batalla pueden someterse a examen.

El porcentaje de personas religiosas ha disminuido significativamente en España. Según un informe de Pew Research Center, España registra, de hecho, la mayor pérdida neta de cristianos en Europa en proporción a la población en la última década: un 87% de los encuestados fueron educados en el cristianismo, pero solo el 54% sigue identificándose como cristiano, una disminución del 33% de la población adulta en términos de identidad cristiana. De acuerdo a estos datos, podría parecer absurdo que cualquier partido político se lanzase a por el voto de un sector sociológico en decrecimiento, pero es ahí donde entra otro componente crucial de la política de nuestro tiempo: la batalla cultural. El catolicismo se ha convertido en un elemento clave de la expresión identitaria del conservadurismo, por lo que ha ganado mucho peso en el debate político. La derechización de los discursos y el impulso de los valores conservadores en los mismos han vuelto a darle a la religión un rol importante en el tablero de juego, por lo que conquistar este espacio es una victoria, especialmente para los partidos de derecha. Quien consiga canonizarse como el partido del voto católico tendrá buena parte de la batalla cultural de este sector político ganada.

En la izquierda, por contra, no solamente hay menos católicos, sino que además decrecen a mayor velocidad. Datos del CIS revelan que desde 2020, el PSOE ha visto caer en más de un tercio el porcentaje de sus votantes que se declaran católicos, mientras que los partidos a su izquierda han perdido una cuarta parte. Comparado con la derecha, es sangrante: solo una décima parte. 2025, además, ha sido el año en el que ha crecido el porcentaje de católicos tanto del PP como de Vox. De estos datos, se desprende que la intención de voto de los católicos se ha derechizado: un 26,8% prevé dar su apoyo al PP, un 16,8% al PSOE, un 15,9% a Vox, un 2,1% a Sumar y un 0,4% a Podemos, con datos del último CIS. En la derecha, la intención de voto entre los católicos es superior a la intención de voto en el total de la población. En la izquierda ocurre justo al contrario.

En España ocurrió un fenómeno clave tras la salida del nacionalcatolicismo, como fue la separación entre las esferas política y religiosa. La secularización era un «signo de modernidad» del que también se autoabanderaba la derecha, lo que provocó que los discursos religiosos desaparecieran radicalmente del plano político. Pero todo vuelve: en 2005, el PP se unió con los obispos para luchar contra el matrimonio igualitario, y Vox coge el timón en la actualidad con discursos especialmente duros contra el aborto y contra las religiones no cristianas. La posición de la que parten los de Santiago Abascal es la de un discurso que vincula nación y religión, rechaza frontalmente otras religiones, demoniza al inmigrante y tontea con las teorías de extrema derecha del gran reemplazo. En toda esta amalgama de posicionamientos donde la religión cristiana juega un papel central, la columna vertebral es un profuso conservadurismo. El rechazo al inmigrante se está convirtiendo en uno de los puntos centrales de estos discursos, en los que el Partido Popular parece estar cada vez más cómodo, ya sea por necesidad de superviviencia política o por convicción.

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Díaz dinamita el decreto de vivienda y aleja a Junts del Gobierno

Nuevo cisma en las negociaciones sobre el decreto de vivienda. Sumar consiguió rascarle al PSOE este texto legal para que se debatiera y tramitara en solitario tras un tenso Consejo de Ministros extraordinario, pero su futuro pende ahora de un hilo después del enfado de Junts ante las más recientes declaraciones de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En una entrevista con Onda Cero, la dirigente progresista aseguró que los neoconvergentes «siempre habían sido una formación racista y clasista», unas palabras que, en plenas negociaciones con la formación independentista para conseguir el ‘sí’ para el decreto, no han sido bien recibidas por Puigdemont y los suyos.

Al ser preguntada por el momento en el que Junts se había convertido en un proyecto racista y clasista, Díaz contestaba que siempre lo habían sido: «Yo sé muy bien quién es Junts, quién es Vox y sé menos ya quién es el Partido Popular», expresaba, añadiendo a su vez que el proyecto del PP es «inexistente» y se encuentra «preso absolutamente de Vox». Unas palabras que encontraban réplica casi instantánea del independentista, en forma de mensaje en su cuenta de X. «El nivel de bajeza moral al que han llegado los que se creen moralmente superiores estremece. […] La falta de respeto del otro, la falta de rigor, el recurso a la manipulación como hace exactamente Donald Trump, describen perfectamente donde se sitúa hoy esta izquierda desnortada que gobierna el Estado español«, argumentaba el neoconvergente, comparando, en un símil con pocos precedentes, a Yolanda Díaz con el republicano estadounidense.

«Las afirmaciones tan contundentes como las que reitera la vicepresidenta española se han de basar en datos y en hechos. Pero no nos conoce, no sabe quién es nuestro votante ni nuestro militante; vive del mito fundacional del españolismo en Cataluña, según el cual todo aquello que es catalán (y catalanohablante) es de derechas, burgués, a menudo especulador y, por descontado, carlista. Aquello de los «señoritos» que con tanta frecuencia alguien se encarga de repetir cínicamente. Y obviamente, como no le gusta lo que votamos y lo que defendemos en el Congreso español, se revuelve insultándonos y no precisamente rebatiéndonos. Que es lo que hacen los populistas», agrega el mensaje del catalán en X, que zanja con un ultimátum no tan velado: «La próxima vez, que pida al PP los votos para ser vicepresidenta y quizá viva mejor«. Puigdemont no referencia explícitamente al decreto de vivienda, pero este cisma aleja significativamente a los catalanistas del Gobierno y, con ello, su ‘sí’ al decreto en cuestión.

División de opiniones en Sumar

Dentro de Sumar, se conciben las palabras de Yolanda Díaz contra los posconvergentes con diferentes miras. Durante la legislatura, las relaciones con Junts han sido uno de los puntos de mayor fricción debido a la distancia ideológica y a las presiones de los de Puigdemont para que el Ejecutivo haga concesiones para apoyar sus iniciativas. Con el decreto de vivienda sobre la mesa, hay reticencias sobre que las palabras de Díaz hayan llegado en un momento conveniente, del mismo modo que hay perfiles que se adscriben a sus declaraciones y las respaldan abiertamente. 

El entendimiento parlamentario entre estas dos formaciones se ha ido por el sumidero tras las declaraciones de la ministra de Trabajo y, desde el jueves, todo se trata de cálculo y balance de daños. Fuentes magentas, con carácter privado, llegan a calificar de «error mayúsculo» sus palabras, en lo que consideran una «salida de tono difícil de justificar». En la misma línea, la líder de los Comunes en el Parlament, Jéssica Albiach, matizaba a Díaz y decía que no cree que los dirigentes de Junts, ni sus votantes y militantes sean racistas, señalando, eso sí, que los posicionamientos de los posconvergentes en inmigración son «preocupantes». En la parte contraria, Díaz recibía esta semana el amparo de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, quien, también en conversaciones con Onda Cero, aseguraba compartir la reflexión de la vicepresidenta y lamentaba que la respuesta de Junts sea «votar en contra de un real decreto que beneficia a las familias», y de la diputada Tesh Sidi, entrevistada por este medio. 

«Yo reafirmo que [Junts] es un partido clasista y racista, lo reafirmo yo también. Pero yo creo que la negociación la tienen que tener con el pueblo catalán y la tienen que tener con los propios sindicatos de vivienda y con la realidad material de la gente. No solamente la tienen con nosotros, sino la tienen que tener con la responsabilidad que tienen con los y las catalanas. Que se dejen de traer debates estériles como el del burka y traigan debates como el de la vivienda. Y ahí se verá en esa votación lo que van a votar. Pero vamos, que ellos llevan boicoteando todas las iniciativas de votar con las derechas españolas desde que iniciaron la legislatura», expresaba Sidi.

La votación del decreto de vivienda, en el aire

Cabe recordar que el decreto anticrisis se votará el próximo 28 de abril. El de vivienda, que pertenecía originalmente al citado al principio de esta línea, sigue sin fecha para su debate parlamentario y el PP, Vox y Junts siguen anclados en el ‘no’.

Haciendo un repaso a las recientes relaciones entre el Gobierno y Junts, puede decirse que se encuentran deterioradas desde octubre de 2025, cuando ambas formaciones rompieron sus lazos por, en palabras de los posconvergentes, no cumplir la programática acordada en el pacto de investidura. Desde entonces, no obstante, han apoyado la subida de las pensiones y las ayudas por la guerra, a cambio, eso sí, de que el PSOE votara a favor de la PNL para bajar el IVA a los autónomos.

Sobre la prosperidad del decreto anticrisis, la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras, despejaba la X y le daba luz verde al asegurar que las rebajas fiscales que el Ejecutivo incluyó en el mismo les habían convencido. el primero de los dos anunciados el viernes que llega a la Cámara Baja, les había convencido. Una programática fiscal más laxa ha sido la moneda de cambio de los de Puigdemont, cuyos votos son fundamentales para el Ejecutivo ante la abstención de Podemos y la incógnita de qué votará el PP. 

El segundo decreto, no obstante, está todavía bloqueado, y especialmente tras el último cisma. Junts votará, a todas luces, en contra del segundo decreto -el que incluye medidas de vivienda como la congelación de los alquileres- cuando llegue al Congreso. La vicepresidenta Yolanda Díaz aseguró este lunes que se estirará al máximo que llegue a la Cámara Baja, para tratar de reunir apoyos, y para que el máximo número de inquilinos se beneficie de sus efectos antes de que, como parece que ocurrirá, el decreto decaiga.

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“Un caso de hace 10 años”: la excusa del PP para restar importancia a la trama Kitchen que incrimina a Rajoy

Cuando se cumple más de una semana desde que arrancó el juicio de la Operación Kitchen, tanto el escenario judicial como el político se ha visto inmerso en la evolución de esta causa en el tribunal de la Audiencia Nacional. En lo que concierne expresamente a las reacciones del mundo político, especialmente de Génova, lo cierto es que, dese el primer momento, la cúpula de Alberto Núñez Feijóo ha venido marcando distancias con la época de Mariano Rajoy, eludiendo entrar de lleno al epicentro de la presunta trama de espionaje.

“El PP de 2026 no es ni Kitchen ni Gürtel”. Este es uno de los argumentos esgrimidos desde la cúpula actual del Partido Popular para distanciarse de lo que se fraguó entonces en sus filas y en el último Gobierno central en manos de su partido.

La primera reacción de Génova se dio la semana pasada, en clave de conde a cualquier caso de corrupción y, en un primer momento, la voz cantante la llevó el vicesecretario de Economía, Juan Bravo, quien señaló que Feijóo “no tiene a nadie de su equipo implicado en causas de corrupción”, tampoco cuando fue presidente de la Xunta de Galicia –época a la que se remontan los presuntos hechos delictivos-.

“Yo no soy el juez ni el responsable para decir quién es inocente y quién es culpable. Lo que tenemos que hacer es dejar trabajar a la Justicia, no insultarles, no llamarles rojos con toga o no hablar de lawfare, sino respetar su trabajo y a partir de ahí cada uno deberá asumir sus responsabilidades”, agregó al haber sido preguntado por si cree en la inocencia del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. A su vez, hizo alusiones al juicio que también arrancó recientemente en el Tribunal Supremo, contra Koldo García y José Luis Ábalos por el ‘caso Mascarillas’.

Con el paso de los días, la postura del PP nacional ha continuado inamovible sobre este respecto. Este lunes, en rueda de prensa desde la sede central, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial del partido, Alma Ezcurra, se pronunció en similares términos. En primer lugar, mostró “respeto máximo” al trabajo y los tiempos de la Justicia: “El que haya hecho algo, lo pagará cuando termine el procedimiento judicial”, ahondó.

“Es un caso de hace diez años”, reiteró al respecto, volviendo a marcar distancias así entre una etapa de liderazgo y otra. No obstante, y preguntada expresamente por ello, Ezcurra no entró en valoraciones sobre una de las declaraciones más significativas hasta la fecha: “’El Asturiano’ es Mariano Rajoy”, según preció el investigador policial de la Kitchen ante el tribunal.

Al respecto, otras voces del PP han venido secundando este argumento. Fue el caso, al comienzo del juicio, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien respaldó que Génova “no tiene nada que ver” con la Kitchen: “Creo que estos casos unos y otros no tienen comparación, porque en el primero estamos hablando de algo de hace 13 años. Creo que, además, actualmente el Partido Popular y quienes lo dirigen no tienen nada que ver en esta historia”, precisó.

Claves del juicio Kitchen hasta la fecha

Los principales acusados en el caso son altos cargos del Gobierno de Rajoy:  Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, y su mano derecha y exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, los dos principales acusados –que enfrentan penas de 15 años de cárcel y 33 de inhabilitación-, sumando al excomisario José Manuel Villarejo, entre otros cargos.

El juicio se estima que llegue a su fin a finales de junio, por lo que, después de estas primeras sesiones de cuestiones previas y las primeras declaraciones, desfilarán por la Audiencia Nacional más de 100 testigos, entre ellos, Rajoy y Cospedal; esta última, cabe recordar que, junto a su exmarido Ignacio López del Hierro, llegó a estar imputada en la causa durante un mes, bajo la instrucción del juez Juan Manuel García Castellón.

La Fiscalía Anticorrupción sitúa el origen de la supuesta operación de espionaje en la primera mitad de 2013: “Desde la cúpula del Ministerio del Interior, encabezado por Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino se ideó, sin que pueda descartarse además la intervención de otras personas de diferentes instancias, una ilícita operación policial de inteligencia”, expone.

Anticorrupción detalla que la misma operación secreta estaba “dirigida a obtener tanto información como pruebas materiales que pudieran resultar incriminatorias para el Partido Popular y sus máximos dirigentes” en el ‘caso Gürtel’ que investigaba la Audiencia Nacional. En concreto, el objetivo era hacerse con los archivos que “pudieran encontrarse en poder del extesorero del PP, Luis Bárcenas, quien había ocupado el cargo de tesorero del partido y se encontraba formalmente investigado en dicha causa”.

En la primera sesión judicial, las defensas de los acusados solicitaron la anulación del juicio por presuntos defectos en el periodo de instrucción, así como la anulación de pruebas clave como los audios grabados por Villarejo. Entonces, el tribunal también descartó imputar a Cospedal en la causa, incluso descartó grabaciones que la incriminarían.

Posteriormente, esta semana fue el turno del responsable policial que investigó la Kitchen, quien se refirió largo y tendido sobre los apodos en clave con los que los partícipes se referían, presuntamente, al expresidente del Gobierno como ‘El Asturiano’ o ‘El Barbas’. “La persona a la que denominan ‘El Asturiano’ es Mariano Rajoy, quien era el presidente del Gobierno entonces. Es un dato que está muy claro”, declaró ante el tribunal.

Según el agente policial, Villarejo amenazó en 2017 con “llevarse por delante” y buscarle “una avería” a Rajoy, asegurando en una conversación que tendría “información comprometedora” sobre él.  “El señor Villarejo llega a decir ‘yo podía estar preso’. Se refiere a Francisco Martínez y dice que, si se llega hasta él, él tirará hacia arriba y llegará hasta arriba, hasta ‘El Barbas’, al ‘Asturiano’. Habla del presidente del Gobierno y llega un momento en el que le explica literalmente que ‘Asturiano’ es el mote que tienen para referirse” a Rajoy”, explicó.

El miércoles, en el turno de declarar al exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó, este negó que tuviera conocimiento en 2013 de la existencia de la trama parapolicial, aunque sí supo de la existencia de “una investigación” policial por la Gürtel, pero no escuchó los términos “cocinero” o “Kitchen”: “No tengo constancia de haberlo oído”.

Según los investigadores, el presunto operativo parapolicial se habría organizado desde la Dirección Adjunta Operativa, el máximo mando operativo de la Policía, encargado de la coordinación de las distintas unidades que forman parte del cuerpo. Por ello, Cosidó señaló que no recuerda si el exDAO Eugenio Pino, acusado en el juicio, le comentó alguna cuestión relacionada con la obtención de información bancaria de Bárcenas. «En el marco de la investigación (de Gürtel) se investigarían todos los extremos, pero no lo comentó», afirmó.

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La derecha española se queda sola en su fanatismo con Israel y su sumisión a Trump

La derecha española sigue hablando de Israel y de Estados Unidos como si Europa no hubiera cambiado de pantalla. Pero ha cambiado. Lo han hecho gobiernos conservadores, ejecutivos liberales, incluso dirigentes que hace nada presumían de cercanía ideológica con Trump o de sintonía total con Netanyahu. No por convicción moral repentina. Por necesidad política. Porque el coste de seguir obedeciendo ya no es abstracto. Se mide en desgaste interno, en presión social, en pérdida de margen y en una evidencia cada vez más difícil de tapar: el viejo alineamiento ya no encaja con la realidad.

En España, sin embargo, hay un filtro que lo deforma todo. Para la derecha y la extrema derecha parece que el único mal que existe se llama Pedro Sánchez. Da igual lo que pase fuera. Da igual que Trump castigue a Europa con su lógica de fuerza, da igual que Netanyahu haya llevado a Israel a un choque cada vez más evidente con parte de sus propios aliados, da igual que en varias capitales europeas se hayan empezado a revisar posiciones que hace un año parecían intocables. Al final, PP y Vox lo reducen todo al mismo marco doméstico: si Sánchez dice algo, ellos dicen lo contrario; si Sánchez toma una posición, ellos la convierten en sospechosa por el mero hecho de venir de él.

Ese reflejo les impide leer el momento. También les impide admitir una evidencia incómoda: la figura de Sánchez no ha hecho más que agrandarse en el terreno internacional precisamente por sus posiciones. No porque exista una adhesión unánime a su política exterior, ni porque España marque por sí sola el paso de Europa, sino porque varias de las tesis que defendió antes o con más claridad que otros —el reconocimiento de Palestina, la crítica a la impunidad israelí, la necesidad de autonomía europea frente a los impulsos de Washington— han dejado de sonar excéntricas para empezar a formar parte del nuevo lenguaje europeo. Lo que PP y Vox presentaban como extravagancia o propaganda se parece hoy bastante más a una anticipación política que a una anomalía.

Eso es lo que la derecha española no quiere ver. O no puede. Mientras una parte de Europa empieza a corregir, aunque tarde y a trompicones, aquí se sigue instalado en una política exterior de reflejos automáticos. Israel sigue siendo intocable. Trump, una referencia incómoda pero útil. El esquema es viejo, pero lo mantienen como si no hubiera pasado nada en Gaza, como si el trumpismo no hubiera dejado de ser sólo una extravagancia americana para convertirse también en un problema europeo.

No se trata de exagerar el giro continental. Europa no ha roto de forma limpia con Israel ni con Estados Unidos. Tampoco España. No hay épica ahí. Hay cálculo, presión y miedo al coste. Pero precisamente por eso el cambio resulta más elocuente. Cuando hasta gobiernos que no querían moverse empiezan a hacerlo, conviene mirar. Meloni ha tomado distancia de Israel y ha marcado perfil propio ante Trump. Macron, a su estilo, lo mismo. Merz, en Alemania, ha tenido que corregir el tono después de una genuflexión ante Washington que le pasó factura y que ha servido de caladero de votos para que la extrema derecha siga campando a sus anchas. Orbán, que durante años se vendió como adelantado del nuevo orden reaccionario, ha terminado pagando el desgaste de ese modelo y de esa cercanía ideológica. Hasta dentro del propio movimiento MAGA ya empiezan a proliferar las voces que le exigen a Trump que ponga freno a los deseos anexionistas de Netanyahu. No son casos idénticos, pero apuntan en la misma dirección: la obediencia ya no da el mismo rendimiento político que antes.

Patriotas de boquilla

Ahí aparece una de las mayores imposturas de la derecha y la extrema derecha españolas. Llenan cada discurso de patria, soberanía, orgullo nacional y defensa de España. Lo hacen con insistencia casi litúrgica. Pero en cuanto Washington habla, esa retórica se encoge. En cuanto Trump aprieta, la patria desaparece. En cuanto Israel actúa, la firmeza se convierte en justificación. El patriotismo que exhiben con tanta facilidad contra Bruselas o contra el adversario interno se evapora cuando el poder viene de fuera.

Ese es el punto más revelador. PP y Vox usan la nación como arma retórica, no como criterio político real. Porque defender de verdad una posición nacional exigiría medir qué perjudica a España y a Europa, no qué satisface a Trump o qué blinda a Netanyahu. Exigiría autonomía. Exigiría capacidad de decir no. Exigiría entender que un arancel de Washington, una escalada militar impuesta desde fuera o una sumisión diplomática también lesionan intereses propios. Pero ahí la derecha española calla, suaviza o mira hacia otro lado. Patria para el mitin. Sumisión para la práctica.

Vox lo representa de una forma casi pura. Ha hecho del apoyo a Israel una cuestión identitaria y del trumpismo una especie de catecismo político. No importa que Trump actúe contra intereses europeos. No importa que su política comercial castigue sectores estratégicos. No importa que su lógica internacional arrastre a los aliados a escenarios de mayor inestabilidad. Vox reacciona igual: busca un culpable en Bruselas, en la izquierda, en el ecologismo, en cualquier sitio menos en el aliado al que no quiere incomodar. Esa no es una posición de fuerza. Es una dependencia ideológica.

El PP intenta disimular más. Su problema no es el fervor, sino la falta de pulso. Quiere conservar su credencial atlantista, no alejarse demasiado de la línea dura de su espacio y, al mismo tiempo, no aparecer como subordinado. El resultado suele ser una mezcla de ambigüedad y retraso. Llega tarde a las rectificaciones, mide cada palabra y acaba ocupando un lugar cada vez más estrecho. Ni lidera una posición europea propia ni se atreve a romper con el marco anterior. Cuando otros corrigen, el PP calcula. Cuando otros toman distancia, el PP duda.

Por eso la derecha española se queda sola. No sola frente a una Europa de izquierdas, que no existe. Sola frente a una Europa que, por pura necesidad, empieza a asumir hechos que aquí todavía se maquillan. Que Netanyahu ha colocado a sus aliados en una posición políticamente insostenible. Que Trump no es sólo un socio incómodo, sino un factor directo de presión y desorden para Europa. Que la soberanía no consiste en agitar banderas contra el vecino más débil mientras se baja la cabeza ante el más fuerte.

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Sánchez se multiplica en Barcelona para su proclamación como líder de la internacional pacifista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ejercerá de anfitrión múltiple este fin de semana en tres eventos de alto nivel y gran promoción internacional que tendrán lugar de forma paralela en Barcelona. Se trata de la I Cumbre España – Brasil, primer encuentro en este formato que el Gobierno celebra con un país latinoamericano; la IV Reunión en Defensa de la Democracia, cita multilateral que servirá para profundizar en las acciones iniciadas por un puñado de países en septiembre de 2024 en Nueva York; y la Global Progressive Mobilisation, un foro de perfil político organizado de forma conjunta por las principales estructuras progresistas del mundo para proyectar la existencia de un plan alternativo al de los conservadores y la extrema derecha global.

Tres eventos, una misma ciudad y dos protagonistas que compartirán la responsabilidad de sus resultados: el presidente Sánchez, erigido por sus propios socios (especialmente en Europa) como auténtico faro de la internacional pacifista frente a los delirios de Trump y Netanyahu en Oriente, y su homólogo brasileño, Lula da Silva, faro moral de la izquierda desde hace décadas, socio fiable y némesis de la alianza reaccionaria mundial. Esta buena sintonía entre ambos mandatarios es reconocida en Moncloa, donde el área internacional lleva trabajando a contrarreloj varias semanas para asegurar el éxito de las convocatorias. 

Estas mismas fuentes, conocedoras de la letra pequeña de los temas que se abordarán en Barcelona, recuerdan que España es el segundo mayor inversor en Brasil, algo que refuerza los ya existentes lazos históricos y la buena dinámica entre ambas delegaciones. De hecho, con esta I Cumbre bilateral que tendrá lugar el viernes en el Palacio de Pedralbes, se busca institucionalizar y dotar de envergadura una relación que pasará a convertirse en regular, pragmática y operativa. De la primera cita, donde tanto presidentes como ministros se reunirán de forma bilateral en salas aledañas, se espera que salgan 10 acuerdos divididos en tres bloques temáticos: el económico-comercial, donde existe un interés compartido en priorizar pactos para el abastecimiento de minerales críticos; el de innovación, donde se espera materializar alianzas diversas en campos como el de la ciencia o la cultura; y el social, donde se hará especial hincapié en retos compartidos como la violencia de género, la cuestión racial o la defensa del estado del bienestar. 

Una amplia agenda envuelta de protocolo, honores e incluso un almuerzo entre ambas delegaciones que servirá de colofón a una intensa jornada de reuniones en las que participarán una docena de ministros de ambos países -aún se desconoce la lista definitiva, confirman fuentes de Moncloa-. Además de los acuerdos, que serán fijados por los equipos negociadores, Sánchez y Lula podrán conversar tranquilamente y en profundidad sobre cómo avanzar en la reciprocidad entre países, la situación en América y el Caribe -bloque donde ambos mandatarios comparten análisis- y las posiciones internacionales, donde, inevitablemente, se analizarán a tiempo real posibles reacciones a la guerra en Oriente provocada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Tampoco se descarta una conversación sobre Venezuela, sostienen fuentes del Gobierno. 

La cita con Lula, prioritaria para el Ejecutivo, impedirá a Pedro Sánchez participar en la reunión virtual organizada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, para abordar la respuesta europea al bloqueo en el estrecho de Ormuz. No obstante, España estará representada por el titular de la cartera de Exteriores, José Manuel Albares, quien, como ha podido conocer este periódico por fuentes cercanas al ministro, defenderá que la postura española sigue centrada en la búsqueda de la libre navegación. De hecho, el dirigente español se abrirá a explorar una vía conjunta en el marco de Naciones Unidas para garantizar este objetivo. Se descarta, no obstante, participar en cualquier tipo de intervención militar.

De Pedralbes a la Fira

Esta dosis de alta diplomacia se verá redoblada 24 horas después. La delegación española y la brasileña acudirán en bloque el sábado a la Fira, donde tendrá lugar la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Se trata de un foro surgido precisamente por voluntad de Sánchez y da Silva en septiembre de 2024, donde, en medio de una reunión de Naciones Unidas, un puñado de países se reunieron para analizar respuestas de forma conjunta. Además, la voluntad de ambas delegaciones, reconocida por fuentes solventes, es seguir incluyendo voces en la respuesta internacional a aquellos que amenazan la democracia y socavan el orden internacional -desde think tanks hasta sindicatos, académicos, líderes de opinión u organizaciones de la sociedad civil-. 

La lista de participantes ha engordado notablemente en apenas año y medio. Además, el papel de Pedro Sánchez a nivel internacional y el reconocimiento entre sus socios del liderazgo frente a Trump, ha provocado que esta cita cuente con decenas de representantes del más alto nivel para acompañar a Sánchez y da Silva. Entre los nombres que formarán parte del plenario y la búsqueda de un plan de acción conjunto destacan presidentes y primeros ministros como Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México), Catherine Connolly (Irlanda), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica), Yamandú Orsi (Uruguay), Eda Rama (Albania), Mia Mottley (Barbados), Inga Ruginiené (Lituania) o José María Neves (Cabo Verde). También asistirán Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, Guy Ryder, secretario general de Naciones Unidas, y representantes de segunda fila de países como Alemania, Reino Unido, Australia, Ghana, Austria, Noruega, Namibia, República Dominicana, Eslovaquia o Guatemala.

Amplias dotaciones de diplomáticos y representantes movilizados que perseguirán la voluntad de “dar un paso más allá”, como reconocen fuentes conocedoras de las distintas órdenes del día. Además, y evitando que todo quede en una conversación política, se buscará seguir concretando acciones como las surgidas en reuniones anteriores -el observatorio de la lucha contra el extremismo de la OIJ o la unidad de acción para proteger a los menores en las redes sociales son dos casos de éxito-. 

De la negociación al mitin

Por último, y para finalizar este concurrido fin de semana, el presidente español y su homólogo brasileño serán los encargados de cerrar conjuntamente la segunda jornada de la Global Progressive Mobilisation. Un colofón definitivo a un evento organizado con mimo por las principales organizaciones progresistas del mundo, que servirá -a través de su decena de espacios, cientos de participantes y miles de asistentes- para decirle a la internacional reaccionaria que existe una alternativa para plantarles cara. Las temáticas serán variadas, los participantes heterogéneos. Un acto para todas las edades e imposible de seguir para una sola persona de forma simultánea. 

Hana Jalloul, secretaria de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo del PSOE y una de las organizadoras del foro, reconoce la dificultad para armar un evento del tamaño y la envergadura de la Global Progressive Mobilisation: “Yo estoy acostumbrada a gestionar otros eventos muy grandes: la Internacional Socialista, consejos, congresos internacionales. He estado en toda la parte internacional de los congresos del PSOE, pero esto es algo mucho más”, indica en una entrevista concedida a este medio. 

“Esto significa y pone de manifiesto el liderazgo tan importante que tiene a nivel global el presidente del Gobierno. Ni más ni menos. Esto pone énfasis en que todo el trabajo que ha ido haciendo él a lo largo de todos estos años se está viendo ahora muy reconocido”, profundiza, recordando importantes hitos como el ‘no a la guerra’ o el reconocimiento del Estado de Palestina. “Esto es lo que provoca que todo el mundo quiera venir y se hayan inscrito más de 3.000 personas”, remata. 

La síntesis es compartida por Iratxe García, líder de los socialistas en Europa, con quien también ha contactado recientemente este periódico: “Es evidente que Sánchez es un referente a nivel mundial del progresismo y, por lo tanto, conseguir aglutinar en Barcelona este encuentro es fundamental”, indica. «Tenemos muchísimas amenazas en un mundo en el que la ley de la fuerza está intentando sustituir a la fuerza de la ley, al multilateralismo, a los derechos humanos, y creo que una respuesta progresista y un encuentro de todas las voces progresistas en el mundo es fundamental”, remata.

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